domingo, 21 de noviembre de 2010

2029.- ALFONSO ALCALDE FERRER


Alfonso Alcalde Ferrer (Nació en Punta Arenas (Chile) el 28 de septiembre de 1921 y murió en Tomé el 5 de mayo de 1992). Periodista, escritor y poeta chileno.

Sus estudios básicos los realizó en el colegio inglés de Punta Arenas, ciudad donde también recibió cursos de piano. A los doce años, su padre, el español de La Rioja, Ángel Alcalde, lo envió a continuar sus estudios en Santiago. Es en esta época cuando abandona el colegio e inicia un período de errancia, que lo llevó, primero, al Chaco argentino, luego siguió camino hacia Córdoba, y después a Tucumán, Salta, Jujuy, Buenos Aires, para, continuar posteriormente a Bolivia, específicamente a Oruro. Durante este pergrinaje juvenil, Alfonso Alcalde realizó diversos oficios, tales como: cuidador de plazas, camarero, ayudante de mineros y auxiliar de funeraria. En las visicitudes que enfrenta en esa época contrae el paludismo y, luego de estar al borde de la muerte, gracias a la ayuda que le presta Marta Brunet, funcionaría de la embajada chilena, en Argentina, logró ser repatriado por vía marítima a Valparaíso.
En su obra "Breve autoalabanza biográfica" en 1991 (Ediciones Árbol de la palabra, Santiago), cuenta sus aventuras de juventud. "Trabajé vendiendo urnas, contrabandeando caballos desde Santa Cruz de la Sierra (Bolivia) a través del Matto Grosso, cuidando animales en un circo de fieras (cebras, elefantes, leones, osos) y ayudante de la Mujer de Goma y del Tragafuegos y Payasos, personajes que aparecen y desparecen en varios de los textos con el obsesivo tema del circo. Fui guionista de cine, radio, teatro y televisión. También traté de ganarme la vida en un bar pendenciero, nochero de un hotel de pasajeros urgentes y en las entrañas de las minas de estaño de Potosí trabajé como ayudante de carpintero en los socavones. Fui también pescador y vagabundo libre y total en los trenes que siempre partían al norte por el continente americano. Conozco mi país de la cabeza a los pies (dirigí la colección "Nosotros los Chilenos" de Quimantú) y su pueblo compartiendo vidas, dolores, trabajos, masacres, alegrías y resucitamientos".
También en una entrevista a la "Revista de Libros" de "El Mercurio" (4 de agosto de 1996) cuenta sus peripecias: "fui contrabandista de cadáveres. Ascendí a un nuevo cargo, que era transportar a los muertos de una frontera a otra, entre Argentina y Brasil, para que saliera más barato el entierro. Me instalaba en un auto muy tieso, con el difunto sentado a mi lado, muy maquilladito para no despertar sospechas, y cruzábamos el peligro (...) al otro lado teníamos listo el ataúd y el nuevo maquillaje".

En periodismo Alcalde fue colaborador del diario El Sur de Concepción y de las revistas, Ercilla y Vistazo. Fue asimismo en 1964, jefe de radio. de la campaña presidencial de Salvador Allende y posteriormente jefe de prensa en radio Bío Bío de Concepción, y profesor de Periodismo en la Universidad de Concepción.
En su labor de editor fue creador de la colección Nosotros los chilenos en la Editorial Quimantú y guionista de Canal 13.
Alcalde escribió más de 30 libros de diversos géneros, incluyendo poesía, cuento, novela, biografía, cuentos infantiles, reportajes y documentales. Después del golpe de estado de 1973, Alcalde, su mujer Ceidy Utichinsky y su familia, viven exiliados, primero en Bucarest, Rumanía, donde se relacionará con otros poetas expatriados chilenos: Omar Lara, Sergio Badilla Castillo, y Tito Valenzuela; luego en un kibutz en Israel y finalmente en Ibiza, España, antes de regresar a Chile.
Sus últimos años los pasó en Tomé, donde compartió con varios escritores y artistas locales, en lo que llamó "La galaxia de Tomé". Sin embargo, sufrió una larga depresión, agravada por problemas a la vista (glaucoma), que le impedían seguir escribiendo, que lo llevó finalmente a suicidarse, colgándose de un cinturón, en un pequeño cuarto que arrendaba, el 5 de mayo de 1992. Sus restos descansan en el Cementerio Municipal de Tomé, frente al mar.
El primer libro de poesía de Alcalde, Balada para una ciudad muerta (1947) impresiona a Pablo Neruda, que hace su prólogo. En la celebración con sus amigos de la publicación, Alcalde quemó gran parte de la tirada. Más tarde explicaría que "fue un trabajo inmaduro y precipitado. El hecho de llevar una presentación de Neruda -una de las primeras que dedicó a un joven escritor- significaba una enorme responsabilidad. Pero al destruir ese libro contraje el compromiso de empezar a escribir Panorama, un poema épico en cuatro tomos".1
Sus obras reciben premios y buenas críticas. José Donoso afirmó que su libro de cuentos El auriga Tristán Cardemilla, "era la mejor prosa de su generación", mientras que Alone dijo que "por momentos competía con Cortázar".
Ignacio Valente, en El Mercurio de Valparaíso, el 4 de marzo de 1969, expresó: "Variaciones sobre el Tema del Amor y de la Muerte, es uno de los poemas más notables que se hayan escrito en Chile en los últimos años. Bajo la fuerza casi violenta de la compasión por todo lo desdichado y maltrecho del hombre, se crean ahí unas atmósferas densas donde el lenguaje poético brota a la vez con una fluidez sorprendente, como arrastrado por corrientes de fondo y con una exactitud cruel y siempre nueva para nombrar el dolor y la ternura".2
Durante el gobierno de la Unidad Popular se destacó por sus reportajes sociales y por la traducción al inglés, en 1972, de su libro de poemas "Variaciones sobre el tema del amor y de la muerte.
En su exilio sufre por el desarraigo. En sus propias palabras: "Nosotros vivimos una gran desolación insertos en la cultura europea. La soledad del hombre tocó nuestra propia soledad. Ese debe ser el libro, más amargo que he escrito. Creo que habíamos idealizado ciertas situaciones de orden teórico y fue difícil aceptar la realidad. Ahí parece que tocamos fondo, inevitablemente. Será otro libro, no más que los otros, pero es un libro desolador. Y esto se vio agravado porque vivimos en la isla de Ibiza, en las Baleares, que es el resumidero de la gran decadencia de Occidente y ahí entre grupos de hippies, entre grandes buscadores de la verdad, exorcistas, sacerdotes de las religiones más curiosas, vivimos también nuestra pequeña desolación, vimos al hombre sin destino".3
Retornó a Chile en 1979, donde se desempeñó como periodista en varios medios y escribió para revistas. Escribe por encargo la autobiografía del conductor de televisión "Don Francisco", Mario Kreutzberger.
Sus obras han sido montadas para teatro por el grupo Ictus de Santiago en la obra "Tres noches de un sábado", la pieza final de la trilogía, "Paraíso para uno" es de Alcalde. Con posterioridad a su muerte en 1996, director Andrés Pérez montó en Santiago "La consagración de la pobreza", un retablo que narra el mundo popular a partir de la vida y milagros de un grupo circense.

Poesía:
Balada para una ciudad muerta. (Prólogo de Pablo Neruda) 1947.
Variaciones sobre el tema del amor y de la muerte. 1958.
El panorama ante nosotros. 1969.
Ejercicio sobre el tema de la rosa. 1969.
Marilyn Monroe que estás en el cielo 1972
Epifanía cruda
Poemas para recitar cuando llegan las visitas.
Siempre escrito en el agua. 1992.
Novela:
Puertas adentro. 1969.
Alegría provisoria (cuentos)
La consagración de la pobreza (dramaturgia)
Algo que decir (compilacion de cuentos)




AUTORRETRATO Nº1


Hoy no estoy
escapé de la hora mundial
y no tengo piel
me desalojé
y soy lo que voy nombrando
y voy en lo que va volando
y creo en lo que sigo mintiendo


Muro del aire y de las edades
no me detengas!
en un puñado llevo la sorpresa
de los huesos, el azar, la posibilidad
el cálculo, la suma, la puerta de una vida,
el riesgo, la sangre que más tarde
me edificará, de paso en el trigo.




Pero sigo transparente
y caigo en mi nombre
crucificado y estacionario
como una carta en el ojo
de la amada.


Soy el incongruente
el que no alcanza en su espejo
el que se evade de su racimo
y desde afuera lo ataca
y desde adentro lo niega.


¡Vámonos Alfonso -me digo-
en la mudanza sin término
con los bártulos del cielo
hasta la muerte secreta
donde mi mujer está
también naciendo
y por fin me acomodo
tomo sus pulsaciones,
incorporado al arco de sus senos
armado en la torre de sus muslos
levantado en la onda de su entrega
y cuando por fin la completo
sé que existo,
y ya no soy sino lo que ella ordena:
una mano que escribe
y otra que va borrando.





Salmo del Progenitor

No es que me dé vergüenza recordarlo.
Ahí viene mi padre poniendo en orden
las herramientas antes de fabricarme.
Siempre tan exagerado para sus cosas:
asegurando a sus amigos que mascaría
el mar o desclavaría las estrellas
para hacer mellizos
en menos que canta un gallo.

El día que llegó dispuesto
a emprender la hazaña
le trajo un regalo a mi mamá.
Eran flores de papel y ella movía
sus grandes ojos donde nadaba libremente
el resto del mundo.

Entonces mi papá la tomó de la mano
y yo escuchando
tiritando a la intemperie
con mi cargamento alerta
de huesos y ojos alrededor.

Todo es posible. Escoger a ciegas
el destino de 100 años, pedir un capricho
mientras
se derrumban las galaxias,
borrar siempre un nombre en la arena,
sentir como el rocío
la primera tibieza de la vida
y golpear una puerta y ser recibido
como después de un largo viaje.

Luego escuché el disparo inicial.
Se pusieron a levantar mis cimientos.
Mi padre moviendo el barro como si fuera
el sencillo pan del Universo
y mi madre llorando y sufriendo
sabiendo de antemano todos los dolores
de cabeza que le iba a ocasionar
tan pronto como naciera.

Y tal como lo predijo, así no más fue.



(Del libro inédito Los Salmos Cotidianos).


http://www.letras.s5.com/alcalde2.htm

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El Ahorcado

Hoy un hombre se subió a un árbol
y el árbol bajó por el hombre.
El ascendió por los frutos,
las hojas bajaron por sus ojos.
El hombre levantó las ramas.
La sombra quedó colgando
en un atado de pájaros
esperando más cargamento,
otras identificaciones,
nuevos espejos,
más coloquio.
No ese significativo
trepar y meterse en la corteza
y luego seguir esperando el otoño
con la lengua afuera.





Habíamos Nacido El Uno Para El Otro

En realidad habíamos nacido
el uno para el otro.
Jamás tuvimos un “sí” o un “no”.
Comíamos los dos de un mismo plato.
Ella leía, yo dormía.
La transfusión de ideas era magnífica.
La parentela se daba la mano los domingos.
Hacíamos intercambio de empanadas y pequeños
planes sumamente económicos; comprar maní; leer
una revista, hacer un viaje en ferrocarril.
No hay que complicarse la existencia.
Ese era el slogan favorito.
Y ya ven ustedes el resultado.
Para ponerle el broche de oro a nuestra
felicidad salíamos a dar una vuelta por el barrio.
Mostrábamos nuestros querubines.
Ella de taco bajo y yo sin corbata,
tal como si nos hubieran sacado de un cuadro.
Solo nos faltaba hablar.
El sol nos revestía de gloria y no era para menos.
La radio invadía nuestro espíritu
con esos gloriosos avisos de Juicio Final, cantados.

Siempre estábamos en comunicación:
Buenos días, ¿como está usted?
Buenas noches. Bien gracias. ¿Y su familia?
Bien. ¿Y la suya?
Pero envejecemos juntos. De eso
no hay duda. Otros tienen su propio infierno.
Acércate porque tengo frío. Estas son
las tentaciones que matan. Te conozco de memoria.
Me conoces de memoria. El tiempo cambia, antes
llovía más seguido. Nos gustaba mojarnos. Eramos
jóvenes. Léeme, por favor el pronóstico
del tiempo: el norte claro…
Buenas noches, querida. Dale cuerda
al despertador. ¿Cerraste todas las puertas
menos una? Mañana será otro día.
Mañana será otro día.
Mañana…





Marilyn Monroe Que Estás En El Cielo

Esta es la triste historia de
una de las mujeres más
hermosas de todos los tiempos
y que los negociantes bautizaron
con el nombre de
Marilyn Monroe.

Parcelaron su cuerpo
y su alma,
trataron de cerrarle
la boca
y su inteligencia
y abrir su escote…
hasta lo imposible.

Morir es la noticia




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