sábado, 20 de noviembre de 2010

1994.- CAMILO BRODSKY


Camilo Brodsky Bertoni (n. Santiago, Chile 1974) es un poeta y editor chileno.
Ha colaborado con diversos medios escritos, como el diario La Nación y las revistas Patrimonio Cultural y Mapocho, y sus textos han aparecido en publicaciones impresas y electrónicas, tales como fotoespacio.cl, critica.cl, letras.s5.com y lanzallamas.org, entre otros, siendo también incluído en antologías tanto en Chile como en en el extranjero, entre ellas las muestras electrónicas "Fuego cruzado" y "Poesía del fin del mundo: 97 poetas chilenos con vida".
Trabajó como investigador y redactor de las secciones de literatura, filosofía, artes e historia del sitio memoriachilena.cl, dependiente de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos de Chile (DIBAM).
Fue redactor, subdirector y director de revista Surda, además de ser editor del suplemento cultural de dicha publicación, Párrafo Izquierdo, y editor de la colección de poesía de Editorial Cuarto Propio.
Obtiene en 2005 la Beca de Creación Literaria, Género Poesía, del Fondo Nacional del Libro y la Lectura, dependiente del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.
En 2010 su libro Whitechapel (Das Kapital Ediciones, 2009) gana el Premio Municipal de Literatura de Santiago, en la categoría Poesía, siendo también finalista del Premio de la Crítica 2010 organizado por la Universidad Diego Portales.
Actualmente se desempeña como director de Das Kapital Ediciones.

Bibliografía
Las Puntas de las Cosas (2006)
Whitechapel (2009)



LAS PUNTAS DE LAS COSAS
(Selección)


Estoy hablando de eso, ¿entendido?
De la imposibilidad de detenerse.
No es acertado. No lo es nunca.
Habríamos tenido que hacer otras elecciones,
hace mucho tiempo, y hoy es ya demasiado tarde.
Luther Blisset, Q,

Que las cosas sigan como están
Para que pronto reventemos todos.
José Ángel Cuevas, Adiós muchedumbres





prolegómeno

Mi historia nada tiene
en realidad
de excepcional:
una casa de muchas
en las cercanías de un río,
como el comienzo de otra historia
bucólica y en ralenti.

Ahí llegamos,
mis perros y yo,
desde un departamento perseguido
una media luna de café con leche
y el olor de los pescados en el puerto;

una infancia gris con el Gran Gris
como telón de fondo:
todo era sujeto de sospechas
caso de asistente social
oficina pública de ojos listos a gritar
todo era un “nunca más” que se iba a repetir
en todos los minutos que restaban de mi vida;

una caída libre desde el borde de un canal
un homicidio rescatado entre las páginas
políticas de la crónica roja
un bonete maulino escurriendo el agua turbia
de los aires acondicionados del down town.

Mi mundo no ha tenido en realidad
nada ni lejanamente excepcional.

No exageradamente ancho
no inabarcablemente ajeno;
quizás talvez quién sabe

un poco levemente amortiguado
en sus polos;
ligeramente chueco,
como un cuadro que tras un portazo
nadie se encargó de reponer en su lugar.

Pero nada mundo de otro mundo
ni barcaza que hunde Palinuros a destajo,
sólo brisa fresca, olor a queso
y ligamentos maxilares agotados.

Mi mundo vida riel y firmamento
con nada se ha lucido en realidad:

las clandestinidades prestadas y la droga
van y vienen como pleamar enfermo
y cuando los músculos duelen de verdad
siempre hay una cama donde echar los huesos.





a la manera de rimbaud

en el amplio espacio entre mis dedos de acrílico
se desarrolla la historia del mundo:

me puedo perder
partir para siempre entre mis propios nudillos

y en ese hilito de sangre
que nace en mi anular izquierdo
navegar hasta el África y olvidar a los hombres

a la manera de Rimbaud.






el evangelio según san rodrigo
[balada fragmentaria del cristo de orias]

Y entrando en el templo,
comenzó a echar fuera a todos
los que vendían y compraban en él.
Lucas 19:45

La misericordia es superior a la maldad, mijita
Mons. Sergio Valech, en “Buenos días a todos”, el matinal de Chile

¿Y a qué viene ahora tanto asombro y tanto grito?
A mis veinticinco de mirar y andar
me parece que se están pasando
que cortar el cuello de una cabra
o una oveja del rebaño
no es el día del juicio ni el final
de una historia que empezó en el sur

¿Y qué si ahora
son los mercaderes perseguidos por los centuriones
acorralados por botones
de pánico y por guardias?
Es la hora de los mercaderes
de las bolsas de basura que se agitan
de las mercancías pisoteadas en el suelo
de agitar los pechos que resuellan
y galopan antes que el galope de la fiebre verde y los lumazos

Pero eso es otra historia.

Yo llegué del sur
Yo llegué a emular
el sacrificio de la sangre de Santiago
a recorrer con mis sureños pies sus caderas gordas
a desnudar con mi cuchillo vanidades de una puta

Yo vine aquí para poder ver bien las luces
conocer las calles;
a emular con mi cuchillo el sacrificio de Santiago

Sé muy bien que por mis ropas
me reconocen mientras dicen

“el chascón ése de negro
el que lleva escrito en tinto
la vindicación de Santiago”

mientras lavan sus hocicos con el agua del curita
persignando su entrepierna en la sotana enrojecida

“el de la pensión y el rock pesado”

Heavy metal y cuernos
de cabra en la pared
negra de la pensión

“ése y sus huevadas;
metalero provincial”

A ver si ahora que vine
con mi sangre a emular
el sacrificio de Santiago
dicen algo

A ver si ahora
que dejo el Templo limpio
por los siglos de los siglos
dicen algo.

Yo que vine a emular
el sacrificio de Santiago
a quemar con fuego a las malditas
a tomarme nunca más el té callado
en la pieza de García Reyes

y la cabeza hirviendo en mierda aquí en Sodoma
y mercaderes perseguidos por las calles
y yo emulando con mi sangre el sacrificio de Santiago

mientras en la esquina chillan viejas
como chanchos degollados
mientras me sacan los pacos
a rastras ya del Templo
mientras el apóstol mira y me agradece
desde el púlpito ahora limpio.

Yo que vine a emular
el sacrificio de Santiago
para terminar acá
desangrándome en la Posta.



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