lunes, 15 de noviembre de 2010

ARNALDO ENRIQUE DONOSO [1.907]



ARNALDO ENRIQUE DONOSO 



(Chillán, Chile 1980). 


Estudiante de Pedagogía en Castellano en la Universidad del Bío-Bío, Chillán. He realizado lecturas universitarias y en bares con otros amigos. En sus propias palabras: “No he recibido premios, no he participado en concursos, ni becas, a lo más tengo crédito universitario. Dos proyectos de dramaturgia: “El perro” y “El espejo” (2003-2004)”. Los textos que se presentan pertenecen al trabajo en preparación “Aproximación a la condición anómala y oblicua del lenguaje”.



(fragmento)



IV

La Ciudad

“The words are only speculation
(From the Latin ‘speculum’, mirror):
They seek and cannot find the meaning of the music.”
(John Ashbery)


Esta ciudad es una ecuación fragmentada.
Esta ciudad fue una ecuación fragmentada.
[El dominio del verbo en pasado o en futuro singulariza la poemática.]
La letra es sólo apariencia y, desaparece después, del mismo modo
Como toda apariencia primera desaparece
En [hacia y desde] su propia unidad organizándose de manera particular
Hasta lo vacuo de su hexágono.

Quizá este lenguaje no sea el adecuado.
Pero este mismo lenguaje es la metáfora de otra ecuación
Que se anticipa a su propia unidad y a su orden particular.


El espejo es otro como ya se ha dicho.
El espejo circunscribe a la letra a aquel juego doble de ser y parecer
Inherente al escribir, o al decir, del poeta contemporáneo actual.
Aunque estamos de acuerdo que la poemática y la poesía son en esencia escritura.
[Puesto que ambas son, o pueden ser, además,
Parte de una misma manía analítica o musical.]

Antes que todo, lo ambiguo de esta ciudad, en el silencio de su incesto,
Es que es esa ecuación fragmentada e irregular y
Es, quizá, a manera inversa la manera
De desdecir la poesía chilena contemporánea,
Lo que de cierta manera también, designa un circuito referencial concéntrico en el desdecir
Del poeta contemporáneo y su actuar y su nuevo pathos;
O bien esto no es tan simple:
El desdecir es lo resultante del dolor
Del oficio
De una [la] mirada.
De la necesidad.

Un instante es un silogismo.
Un instante es una provocación a la eternidad.
En instantes graduados el poeta contemporáneo escribe a su antojo.
Un escrito provisto de recurrencia es un complejo silogismo.
Un escrito recupera la constitución de lo objetivo
Luego de la aprehensión de lo subjetivo;

[El objeto y el sujeto
No son algo distinto.]

Lo predicativo atributivo al parecer es la etiqueta de un texto bien cuidado.
La creación es un instrumento o tecnología que acaece
Desde la nada donde objeto y sujeto son simultáneos,
O tienen apariciones simultáneas;
Y se convierten en elementos paramétricos, recurrentes.
Lo demás son expansiones retráctiles fácilmente diferenciables que dictaminan cuán frágil
Es esa falsa escisión.

Las expansiones actualizan el texto
Y su naturaleza corresponde netamente a la imaginación del poeta contemporáneo.

Una lectura corresponde a percibir la obra
Desde un satélite autónomo racional que descifra y resignifica un texto escrito.
Una lectura es igualmente perfecta a una escritura cuando

[El objeto y el sujeto
No son algo distinto.]
A lo menos por un instante.

Una lectura es igualmente perfecta a una escritura.
Una lectura es igualmente imperfecta a un escrito.
Un instante es igualmente perfecto e intraducible:
Algo que no podemos ver, ni leer,
Pero que sí puede ser descrito mediante una ecuación,
Aún cuando ésta sea una ecuación fragmentada e inmaterial.


Oponer lexis y logos es oponer base y exponente.
Oponer lexis y logos es la única traslación posible del hexágono al poeta y viceversa.
No todas las imágenes son visuales.
No todas las imágenes que el poeta contemporáneo utiliza
Son imágenes.
Ni la imaginación, del poeta contemporáneo, es, en verdad, imaginación.


“Todo en la lengua es diferencia”.
(Ferdinand de Saussure)

Una ciudad no es un espacio secreto. Sí consubstancial a la ecuación,
Y ambiguo en la especulación. Involucra su existencia;
[El arcano perfecto para esta clase de escritos hechos por el poeta contemporáneo.]
El orden es el principio de la realidad y no su fin. [alidad.]
La realidad se rige por el lenguaje,
Es decir, por un orden invariable y un orden invariable siempre está fuera del caos, estático.
La creación subyace a este orden invariable atrapada en el hexágono.
La letra se agrupa en los contornos de ese hexágono,
Sobre todo en los vértices:

El centro está prácticamente vacío.
El vacío es una visión aproximada y categórica del caos.

Decir todo lo anterior es absolutamente innecesario,
Máxime cuando el espejo es otro y el reflejo está vedado al poeta contemporáneo actual,
Porque éste no puede recordar nada, porque los recuerdos no existen,
Mientras que el poeta contemporáneo actual sigue existiendo aún después de desvivirse
Escribiendo
En forma metódica, [‘Odo’ quiere decir ‘camino’]
Desde la duda [‘Desde’ quiere decir, aquí, ‘hasta’];
Cogito ergo escribo. [La escritura está vinculada a aspectos aún indescifrables
Que hacen trizas la aseveración anterior.]

Existe una oscuridad, sin embargo, mayor, que inútilmente, hemos llegado a comprender.
En realidad, no, no la comprendemos.
Y desde luego esa inutilidad e incomprensión son tranquilizadoras.
Existe una ciudad oscura e inhabitada cuyos únicos visitantes la comparan
Con una ecuación o con una alucinación cercana al caos.
A esta ciudadela, dice, ustedes la convertirán en réquiem,
Una obra monumental, desde la totalidad a la sinécdoque cegada,
Para controlar aquellos elementos pertenecientes a la oscuridad.
Están locos.
No es un tratado del hermetismo, aunque el Trismegisto
En gran medida puede ser el autor de los días de los cabalistas;
En gran medida puede ser el padre de más de algún poeta contemporáneo actual;
En gran medida puede ser el creador de más de alguna alucinación
O ecuación cercana al caos;
Pero, lo dobla el hexágono en angulateralidad.

[Angulateralidad: 1.Creemos al poeta contemporáneo actual a nuestra imagen y semejanza.]

Desdoblánse demasiados símbolos en un columpio metafórico de la ciudad.
Lo sublime es en principio abstracto. Lo metafórico también lo es.
Desdoblánse demasiados símbolos en un columpio metafórico de la ciudad.
Lo abstracto es la materialización de lo sublime. Lo metamórfico también lo es.
El número seis, al interpretar las escrituras, trata del número imperfecto,
Puesto que un número es siempre lexis, sólo a veces logos.
El poeta contemporáneo actual sabe que lo abstracto es unos de los seis juegos demoníacos
Corrientes en las afueras de la ciudad metamórfica, transfigurada en dios.
Es el espejo la esfera.
Pero esto no es su preocupación principal.

En una revisión a los dominios extraños de la ciudad, se lee el axioma siguiente

No hay profundidad: todo es superficie.
Pero no todo es superficie dentro del hexágono.

Entonces, la superficie tiene un carácter eminentemente ambivalente e irreal.
No debe desconocerse esto.
La superficie es sólo una extraña máscara; y luego de la máscara
No existe otra evidencia de su sincretismo.
Lo extraño se reconoce por lo que aparenta.
Lo extraño se reconoce porque simula lo cotidiano.
La simulación no es un engaño.
La simulación es una de las formas de fragmentar la superficie y convertirla en ecuación.
La simulación es uno de los mayores recursos del poeta.

La simulación es la única forma que admite la profundidad y es infinita.

La simulación se compone de expansiones retráctiles. [Fácilmente diferenciables.]
La ciudad, vista por el poeta contemporáneo, es una simulación simulada de lo extraño.

Antes de la ciudad nada existía,
Sino el hexágono.
Cada expansión de la ciudad es un hexágono menor, y es única[o] e irrepetible,
Inscrito en un modelo de profundidad simulada y abstracta
Que un poeta contemporáneo actual debe admitir y comportar a cabalidad,
Ya que la simulación es tan profunda como la mejor de las superficies simuladas.
Pero esto no es su preocupación principal.

De hecho, preocuparse por algo así es absurdo.
Ese hecho no tiene nada de singular.

[Luego tuve esa extraña certeza de que todo lo que fui había sido invadido.]
[Ya no quedaban sino dos o tres palacios bajo el cielo.]
[Ellos construyeron otros.]
[Ellos]
[habían revelado demasiados secretos sobre el futuro, ]
[Y estaban siendo castigados por ello.]

La ciudad es. No cabe duda.
“Ser” es el único verbo atributivo puro, semánticamente vacío.
El vacío es una visión aproximada y categórica del caos.
En la ciudad hybris y némesis son los dos espejos del creador y sus respectivos reflejos.
En la ciudad némesis e hybris son los dos reflejos del creador y sus respectivos espejos.
Esto es algo confuso.

La ciudad, ya se dijo, está inhabitada, pero no se ha sostenido esta aseveración.
La ciudad reemplazó la subjetividad particular del poeta contemporáneo actual
Por connotaciones de otras unidades independientes.
Así, la ciudad está habitada sólo por connotaciones de otras unidades textuales.
La única forma que puede adoptar la ciudad es la del hexágono,
Que es la única forma de la imperfección.
La ciudad fue comparada con una ecuación cercana al caos.
Ha de esto mucho tiempo.
El tiempo ha de ser una preocupación constante para el poeta contemporáneo actual.
El tiempo distorsiona las apariencias, las superficies y secuestra
Los fragmentos de la ecuación y los instantes, es decir, los silogismos.
Por lo cual es una de las formas del caos, del movimiento imperfecto y del espejo.

Esta ciudad será una cromatización fragmentada hasta la ubicuidad.
La oscuridad del intersticio por donde los visitantes contemplan
Formas hexagonales que simulan edificios suspendidos en algo que simula ser el aire,
Gradúa lo ubicuo, lo divide en cuadrantes.
Un bloque aislado del conjunto, es una ecuación fragmentada.
La gran ecuación, es el hexágono; concéntrico con otro en su interior y otro en su interior
Que a su vez lleva una esfera en el centro. Esa esfera transgrede la [im]perfección
Del hexágono.

Hahn y otros precisan que una figura es un espacio con forma.
No se dirá más con respecto a las figuras y las formas básicas. [Físicas.]

La cara anterior de la letra es lexis, y existe un límite hasta el cual puede ésta
Llenar la música que cobija un cuerpo textual.
A eso podemos llamar alevosía poética. O, escuetamente, competencia fonotáctica.
Arte en su expresión más depurada, oído de mercader en busca de oídos. En busca del Otro.








CONTINGENCIAS Y CONTEMPORANEIDAD 
DE UN LIBRO O(RA)CULAR

[presentación de Aproximación a la situación anómala y oblicua del lenguaje 
(Contrabando del bando en contra) de Arnaldo Enrique Donoso]


Por Héctor Hernández Montecinos

En el libro Aproximación a la situación anómala y oblicua del lenguaje de Arnaldo Enrique Donoso todo es intensidad. Intensidad de fuga, de proyección, de introyección, de vectorialidades. Lo anómalo es una intensidad de la gramática para transparentarse sobre un cuerpo. Lo oblicuo es la transversalidad sobre la geometría grafemática de la escritura. Un libro que se escribe desimprimiéndose y que lo convierte en una de las obras más interesantes y destacadas de esta novísima escena de poetas jóvenes post2000.

En Aproximación a la... (así en adelante) se ejecuta el poeta como obra contemporánea. La obra como contingencia. Ambos como reflexividad de sí mismo. El sí mismo como una poemática anómala y oblicua. Cito:



La obsesión no es otra cosa
que lo anómalo.
La poemática es un sistema 
dinámico y complejo, es una 
estructura que ofrece grados 
de integración entre cada
texto particular, es la
abstracción o idealización
de una poesía, funciona con
el nervio de la transferencia
lingüística.




En "Constatación del hecho poético", Donoso pone en escena la traducción teórica de una lengua poética que se fisura y se tacha cuando se mira en el espejo del oráculo. El lugar donde la escritura anochece y se hace transparente de tan negra, donde las palabras son a la vez una genealogía literaria y un hexagrama que presagia que "de alguna manera hay que extrañar algo". Las dos fotografías en negativo que aparecen en este capítulo, la de una vagina y la de una mujer desnuda con las piernas abiertas, son el correlato del mismo libro en su incesante movimiento de abrir las páginas, que al mismo tiempo es abrir el libro, "tú LIBRO", que es el título de la serie. La mirada gráfica se desplaza sobre este cuerpo-corpus generando una zona erótica que es a la vez la fruición entre el lector y el autor, ambos dentro del libro. El ojo que lee es visto por la propia escritura y lo patentiza como una contemporaneidad sin dirección no ironizable. Cito:




palabras ininteligibles que permanecieron en la
amatista de su tinta semen retina que hijo primogénito:

(...)antiguos escribas que permanecen en la
amatista de su letra óvulo tímpano que hijo primogénito:
                                       toda la poesía es precedente en la era ocular .



En "El lenguaje empañado por lo oblicuo" la movilidad sensorial pasa del ojo a la voz. La materialidad fónica es la huella de lo que alguna vez se habló, es decir, del paso de hablar a conversar, de leer al ser leído. El texto "Relación entre la fonética de los centros comerciales y la ley de Murphy" es decisivo en el capítulo. Cito:




Leí a alguien. Alguien.
Imprecisiones sobre la fonética de
los centros comerciales.
Imprecisiones, en realidad, sobre
los centros comerciales. Dar un
salto sobre los dos puntos:

                                              Y gritar:

                         ¡Oh, Las flores del Mall!



No obstante, el carácter científico de codificar el lenguaje por la lingüística vuelve a ser la contraparte de una captura imposible. Las estructuras semánticas "del desnivel sintáctico (y la relación dialéctica entre pragmática y semántica)" son a la vez el escenario y el contexto de una segunda materialidad que se pregunta por las condiciones del poeta contemporáneo. Que, en fin, es la duda por su posibilidad en el sistema actual que pone en sospecha al libro mismo como objeto de lujo o reliquia de la civilización.

En "Anomalías de lo precedente" aparecen las gallinas picoteando y devorando muñecas y cadáveres, artificios y recuerdos que apabullan la vieja dialéctica entre objeto y sujeto. En el texto "Reflejas", el autor propone dos sentencias analizadas morfosintácticamente : "Este libro se escribe" y "Este libro es escrito por sí mismo" que revolotean dentro del corral de la crónica y la insistencia de escribir e ir perdiendo la visión en la "era ocular". Un tiempo sin lugar que traspasa la ficción y que olvida llamar como ser llamado. Cito:

Acá es un lugar en que ser dócil implica un riesgo sumo
Donde cada fantasmagoría es vagar a lo cruel del oculto lugar
Paradoja irreprochable, condeno a la literatura
A venir al mundo sin que el mundo sea lo que llamo "acá".

Si en los dos primeros capítulos se inaugura respectivamente el ojo y la voz como una primera manera de un "siendo", en el tercer capítulo se generan las condiciones de subjetivación como un intento de (des)pertenencia territorial y desterritorializadora a la vez. De aquí, que el cuarto capítulo del libro "La Ciudad", sea el locus hexagonal más autoreflexivo como discurso-territorio-cuerpo. A su vez, esta ciudad se presenta como paisaje escritural y anomalía de sí, es decir, la abstracción en grado sumo convierte la ciudad en el hexágono donde el sentido de la obra hace su entrada como una imperfecta huida. La creación de la ciudad indaga en la creación de la obra queriendo evidenciar el paso de unos borradores a unos textos, de unos textos a un libro, y del libro a la obra como factura, proceso y descomposición. Cito:

Esta ciudad será una cromatización fragmentada hasta la ubicuidad.
La oscuridad del intersticio por donde los visitantes contemplan
Formas hexagonales que simulan edificios suspendidos 
en algo que simula ser el aire
Gradúa lo ubicuo, lo divide en cuadrantes.
Un bloque aislado del conjunto, es una ecuación fragmentada.
La gran ecuación, es el hexágono; concéntrico 
con otro en su interior y otro en su interior
Que a su vez lleva una esfera en el centro. 
Esa esfera transgrede la [im]perfección
Del hexágono.

Por último, los dos anexos que concluyen el libro vuelven a ser una relectura del mismo, que es una reescritura análoga y resistente a su mismo concepto. Las materialidades vuelven a especularse en el juego de izquierda y derecha que es la obligación del libro como objeto en su de(s)velarse. Asimismo, el poeta contemporáneo no halla más que un oráculo donde terminar de leer es el comienzo de una ceguera temporal y epifánica. Las indagaciones de este libro lo hacen uno de las más inteligentes e interesantes escrituras donde borde y costura, derecho y revés, no tienen más posibilidad que sufijo y prefijo. Arnaldo Enrique Donoso perlaborando una de las más duras genealogías metarreflexivas sobre la escritura se presenta para quedarse como una de las voces más sólidas y cuerdas que inauguran este nuevo ya viejo siglo 21. Para callarme hago esta última cita que es la conclusión del libro y me doy cuenta de verdad que las palabras son cuerpos celestes, que las palabras desaparecen:



Dejaré el signo abierto [:]
a la farsa,
a la no-razón que justifica el existir de esta palabra, de esta letra,
del lenguaje,
puesto que siempre existen,
aun sin decirlo,
aun, sin decirlo,
aun, al, d e c i r l o













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