domingo, 14 de noviembre de 2010

1898.- JULIO ESPINOSA


Julio Espinosa Guerra nace en Santiago de Chile el 21 de mayo de 1974 y reside en Madrid, España, desde marzo de 2001, donde se ha desempeñado como lector de Tusquets Editores, colaborador de la editorial SM y coordinador de las lecturas de poesía del café Libertad 8. Además sus poemas, reseñas bibliográficas, artículos, entrevistas y ensayos sobre literatura han aparecido en diferentes revistas, como La estafeta del viento, de Casa de América; www.literaturas.com; Rayentrú, de Chile, y Galerna, de Montclair State University (EEUU). En la actualidad dirige diferentes talleres de poesía e iniciación al relato breve. El año 1996 obtuvo una beca de pre-grado que lo llevó a realizar tutorías de literatura hispanoamericana en la Universidad de Göttinegen, Alemania. El año 1997 se licenció en Castellano por la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación y obtuvo la beca del taller de poesía de la Fundación Pablo Neruda. El año 1999 Mosquito Editores publicó su primer libro de poemas –La soledad del encuentro– y el año 2000 se le otorgó la beca de creación literaria del Consejo Nacional del Libro y la Lectura de Chile, que le permitió iniciar la escritura de Las metamorfosis de un animal sin paraíso, poema largo por el que obtuvo el Premio de Poesía Villa de Leganés 2004, que fue publicado en España por LF Ediciones, en su colección El Árbol Espiral y que será durante el presente año será publicado en Chile; además, ha seleccionado y prologado el libro Antología. La poesía del siglo XX en Chile (Editorial Visor, Madrid, 2005). Ha dictado conferencias sobre poesía chilena contemporánea en las universidades de Deusto (España, 2001) y de Göttingen (Alemania, 2002) y sido incluido en diversas antologías de poesía, tanto en Chile como en España, donde destacan "Todo es poesía menos la poesía: 22 poetas desde Madrid" (Madrid, Eneida, 2004) y Cantares: nuevas voces de la poesía chilena (Raúl Zurita, Santiago de Chile, LOM, 2004). Mantiene inéditas las novelas "El día que fue ayer" (que fue una de las finalistas del premio Herralde 2005, de la Editorial Anagrama) y "El miedo y la fuga", además de un nuevo libro de poemas, titulado "N.N.", donde realiza una reflexión en torno a la relación lenguaje-realidad.






INCERTIDUMBRE

Certidumbre del pájaro que muere
en la carrera hacia el infinito
del hombre haciéndose viejo para dormir
del río que no es el mismo río
de bóvedas sin luna
de la luz que capturan los ojos en la aurora.

Certidumbre de regiones que dan miedo
de historias que nos persiguen
de gente sola fumando en la penumbra
de la mujer enferma
de otro día que levantará los cuerpos
de la manzana cayendo hacia el vacío.

Certidumbre del viajero que se marcha para volver
de la ciudad y su locura
del vino rojo acabado entre amigos
de que hubo algún comienzo
del caudal que avanza que llega al mar.

Certidumbre del aullido que augura desgracia
de nuevos corderos que serán llevados al matadero
de pasajes solitarios
de bares abiertos a la medianoche
de niños jugando en cementerios
de no poder nombrarlo todo.







L

En los túneles de la ciudad
se esconde una geografía complementaria.
En el subterráneo de esta urbe
yace contenida otra ciudad
Sólo unos graffitis
embadurnando las paredes
da cuenta
de este territorio
ajeno a toda estadística.
Aunque cada día
horade un poco más
los cimientos.
Del arcaico lenguaje.
Que se levanta sobre él.

NN, Colección caja Alta, editorial Gens





NOMINARE

En la palabra descansan otras palabras
acechantes extraviadas
animal que muta en el transcurso
aunque en nuestro paladar parezca
un trozo de piedra no afectado por la erosión

Palabras que son huesos de otras épocas
cubiertos con las ropas y artefactos de uso diario
Cuerpos que salen a flote en la corriente
y que a nadie llaman la atención

Hay una palabra en el revés de la palabra
que espera su momento para actuar
y otra palabra náufraga sobre los palos
que pide auxilio en la tormenta

Se pegan las palabras a palabras
con los grilletes y mortajas que los hombres fabricamos
una gramática que ha dejado de nombrar
que ya no nos revela
al muerto y al parto que se afiebra en la cifra
en el signo del dvd
los zapatos
y las vacas

Es una caja la palabra
con alma de muralla y de pez
late en su interior el cromosoma del pájaro inexistente
y un esqueleto se esconde bajo sus ladrillos en peligro de derrumbe

Palabras encadenadas a palabras
que dejan de decir de tanto usarse
la misma forma el mismo abecedario
impostura de los verbos
de la lengua quebrada en su sonido

Hay más palabras en la palabra
otra forma de decir (de llenar)
el hueco que queda vacío
cuando la carne del gran cetáceo
se seca
se hace humo
en nuestra boca.








NOMINAE

Esta habitación
vértice blando
poco fiel a la morfología de la cifra
cobija una geografía de voces ahuecadas por el uso
olor que deja el agua de las cañerías rotas sobre las cabezas
vacuidad de los objetos que de tanto querer decir
me devuelven el grito sordo del volumen agotado en la palabra

Me he quedado con su óxido bajando hacia el estómago
y su bacteria oculta tras los signos de la nieve y los colchones

En este espacio en ruinas
no hay nada para mí más que la certeza del destierro
la evidencia de la mudez y su ceniza

He entrado en la habitación con el tacto y las miradas del extraño
y he visto cçomo el falso espejo de lo mío
me devolvía los oídos, la lengua y los ojos
todo aquello que con su nombre
alimenta al animal de lo que existe.









NAFTALINA

La palabra es
una bolsa de cartón
con el logo de Pier-Cardin
o de Levis
o de la carnicería de la esquina
ya arrugada
y más seca
si se puede
que la natural sequedad de una bolsa de cartón
La palabra es
una bolsa de cartón
con el logo de Pier-Cardin
o de Levis
o de la carnicería de la esquina
ya arrugada
y más seca
si se puede
que la natural sequedad de una bolsa de cartón

Una bolsa que en ella misma nada significa
muy cuidada
a pesar del tiempo
pero justamente debido al tiempo:
doblada
y guarecida del polvo
en una zona de la casa
que todos saben que existe
pero sólo su dueño
reconoce

La memoria puede ser
una bolsa de Fallabella
o de El Corte Inglés
cuando aún eran tiendas exclusivas
recluida para sacarla en contadas ocasiones
mirarla y sentir el ajetreo
y el calor y la belleza del vestido
el pantalón
la chaqueta
o la sonrisa
de la madre
el padre
la novia
quién puede saberlo
quizá sólo la mirada indiscreta
muy discreta
del dependiente
que se desliza por el canalillo de los senos

En definitiva la realidad es eso
una bolsa arrugada
que no conserva
más que un logo
un aire de lo sido:
publicidad de los recuerdos
puro empaque
que guarda puro vacío en su interior
puro vacío
y un olor a naftalina

(NAFTALINA)
insoportable.



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