jueves, 11 de noviembre de 2010

1820.- HÉCTOR BERENGUER

Héctor Berenguer, nació en Rosario provincia de Santa Fe, Argentina, ciudad en la que reside en 1948. Durante la década del 60 incursionó en distintas revistas y publicaciones, "Grupo Literario 5" y "Runa", son los que prefiere recordar. Ha colaborado con periódicos y revistas especializados, de los cuales ha recopilados textos de investigación sobre poesía china con el nombre "Tinta china" y consideraciones sobre la poesía con el nombre de "El poeta sofista".Muchos de los cuales aún permanecen inéditos. Como gran parte de su obra poética.
De su producción reciente : "Café con letras" (Editorial Municipal de Rosario ) "Poetas de Rosario: Desde la otra orilla" (Editorial Granada Literaria, Poesía. Ayuntamiento de Granada 2004) Poetas de Santa Fe, Fundación Abrapampa, París,Francia. Edición bilingüe, con C.D,
"Marcas de agua" (poesía, La Cachimba editora, Rosario 2001) , "Entre la nada y el asombro" (poesía).Press Scrita editora, 2007 y ”Poemas Escogidos”2009,Cuadernos Amerhispanos, San Luis Potosí, Secretaria de Cultura. Méjico, “Poesía argentina contemporánea” París, 2011
Como gestor cultural se destaca: El hermanamiento poético Granada /Rosario (con el poeta granadino Pedro Enríquez), coordina el ciclo "Poesía en el Círculo" en el Teatro El Círculo de la ciudad de Rosario, desde el año 1998 y la “Semana de las Letras y la lectura”, festival internacional de poesía.http://semanadeletrasylectura.blogspot.com




A LA MEMORIA DE WAN WEI – (699-759 )

Que la serena meditación subyugue al dragón del deseo

Que la tranquilidad sea tu alegría

Que los diez mil asuntos de este mundo cesen de turbar tu corazón

Reflexionando, creo que no existe mejor determinación que despedirnos del saber

Partamos a los bosques donde el viento suspira entre los pinos

Al amanecer tañiré el laúd para que sepas que ya no me ocupo de mi hacienda

Y te invitaré ( no digas nada) a escuchar el canto de las aves.






DESPUÉS DE UNA LECTURA DE E. LEVINAS

Lo real es lo que queda de un hombre
después del sueño del conocimiento.

Reunir esos fragmentos
es leer las manos de dios
en su día cero.

Vuelto el rostro
en un curioso mas adentro
donde la pregunta
es el otro irreducible.

Pararse de nuevo ante un huevo o una semilla,
antes que sean
otra vez el pájaro y el árbol .

Cada día tiene algo del último donde toda construcción será ceniza.

Menos esta visión esperanzada del tiempo entre las hojas
que hace que las frutas
se caigan de maduras
y que al abrirse la noche
con el alba
podamos volver a interrogar
lo que ha quedado.




EL PARQUE DE LOS SUEÑOS

I

No sé que traerá el mañana…
Fueron las últimas palabras de Pessoa.

Sus ojos de argonauta
vieron lo múltiple del ser.

El declinar de lo viviente
en el desierto, de los dioses muertos.

Cosmopolitismo
que encanta y desencanta.

La entronizada razón.
.
Cuando la superficie deja ver el fondo
es preferible el arroyo de la aldea.

Y no recordar
el tiempo en que celebraban
mis cumpleaños.

Heisemberg
vio en este mundo la grieta de otro paralelo.

¿Y si fuéramos espejo de esa luz.?

Este lugar sería un paraje en fuga. Y el hombre
su morador imposible.
Un desconocido de sí mismo.

Siempre es igual…


De todos modos
nadie se cae del universo
ni escapa de su tiempo.

¿Habrá un eterno Estévez
en cada una de mis pesadillas.?

Tabaquerías del alma


Monótono universo
ya sin metafísica.


II

Estoy con Beckett y él señala un altar en movimiento.

Allí se pierden los efímeros rasgos.

Por la locura de ver. De querer creer… entrever… lejos allí… allá… Apenas.

No son mis últimas palabras.
No es la tierra baldía.

Pero hay días que no puedo más. ¿Cómo decirlo sin herir a nadie?
Sin ninguna compasión.

¿Cómo decir?
¿Cómo decir?


III

Mi primo viene en la corriente del agua.

Quiere ver la luna helada en la noche sin tiempo.

Dos niños nadan en lo profundo.

Una nada los crea otra los levanta.

Todo ocurre a un costado del chinchorro.
Que es su tierra firme.

La otra orilla…


Exhala penetrantes aromas de aliso
ese que llamábamos perfume del agua.

Orilla tan lejana… Uno no sabe nunca si cruza y llega.

No hay retorno
camino a los arenales del Puntazo.

Las aguas llaman.

Atraen desde su imantado abismo.

¿De qué lado está lo profundo?

No pudimos soportar…
La crueldad hiere más que la belleza.

Siempre se espera el fin de los que nacen con doble luz en la mirada.

Ese doble ser que ve caminar juntos el amor y la muerte.

Ahora estás en paz al lado de tu amante.

A Raúl primo del alma.

IV

Yo no elegí saber
Si el ángel fue de Nínive antes que de la Biblia o Babilonia.

Lo he visto en sueños.

Sin pensar que en Bizancio
se discutió su sexo.
Tampoco he conocido un ángel hembra.
¡Ho el sexo de los Ángeles!

Salir del seno materno
es saber que los ángeles son hermafroditas.

Ángel es aquel joven héroe
que completó el círculo de la mujer.

Tal plenitud ya nada tiene que hacer en la tierra.

Necesita alas y su dominio es el cielo
pero los hombres siguen interesándole.

Inconciente divinidad de un ángel.

Ya juegan con el globo de la tierra, seductora mujer-madre.

Adiós pesada condición del ser.

Amo los ángeles caídos los malditos


Ser inmortal es una tragedia eterna duele más que nacer y morir.

Vivir en el tiempo no tiene ninguna equivalencia.


V

Si un dios alado descendió
y se posó en mi alma

Nunca lo sabré .

Puedo mirar atrás
y ver la vida que me fue prestada.

El tiempo sólo nos deja ver
lo que se lleva para siempre.

La ilusión de que todo es inútil obliga a intentarlo todo inútilmente.

Mientras parece que el mundo se destruye
y se construye cada día

Ante nuestra mirada.

Me levanto con el alba
para leer lo que escriben los sueños
en los bordes de mi vida.

Ser humano es ser frágil memoria
que ve morir las simples conclusiones.

Corazón de lo viviente
tinta del alma.

No me abandones…

Como el pan de cada día casi avergonzado.

El resto lo doy ha quien lo necesite.

Siempre hay alguien esperando igual que yo.

Que suceda lo imposible.

VI

Padre me lleva de su mano,
Hiroshima
ya no es la ciudad oriental
pero aún es Hiroshima.

Con Tarkovski
pienso en lo que ha esculpido el tiempo

Para que salga el hombre
otra vez de la tierra.

Hongo venenoso
y obstinado.

Ahora de abajo, como antes fue del aire.

Sentimientos nos unen más allá del tiempo.
Puedo sentir tu mano tibia, puedo verte como eras, aún cuando era niño para verte.

Sé que no hay resurrección
donde muerte y vida se anudan para siempre.

¿Por qué viniste padre, por qué tuve que esperar tanto?
Tratando inútilmente de descifrarte.

Estás en ese “aquí” donde todo se resume
En la increíble nada de tu presencia.

Esa otra muerte infinita.

¿Soy tu vergüenza o eres mi vergüenza?

Extraño espejo se inclina sobre la tierra, sabes que vas a morir y das las gracias.

Ya me miras sin ningún extravío.

¿Quiénes somos padre?
¿Quién soy yo?

Carne de tu carne.
¿Acaso lo más cercano es lo más esquivo?

Asusta la palidez de estas estrellas
que ya no señalan a nadie.

Quizás sea este… Un intento sin consuelo.

De aquél que lloraba en el último banco
de un colegio.

A mi padre José Berenguer


VII

Dicen que es calmo el lecho de la muerte.

Pero yo no sabré la dirección de mi último crepúsculo.

Ni la imprecisa noche a la que habré de entregarme.

Ver morir a otros descubre nuestra desnudez frente al destino.

Como Casandra, el hombre tiene la horrible misión de dar a luz el porvenir.

Cada cual lleva paciente un cadáver con su nombre.

Y muere siempre el otro
su reverso imaginario.

¿Quién puede, como quería Rilke, conquistar su propia muerte?

El peso de un cuerpo tiene la densidad de una piedra
en la caída.

Lo sabe la mujer que va a parir o después de la cópula
cuando aún yace su amante sobre ella.

Muchos hombres se deshacen pocos mueren...

Morir es un arte superior a la muerte.

El samurai supo el cultivo de esa extraña criatura.

Que juró un día su vida ante el cerezo en flor.

Pétalo derramado por el viento en un cuenco sagrado.

VII

Viene mi perro a lamerme las manos con su nariz helada…

( Es la suma de todos los perros que he tenido.)


¿Qué rastro hueles, adonde me llevas? ¿Por qué tengo que seguirte?

El instinto es insondable… el animal nos mira desde esa herida.

En lo abierto… los pájaros vuelan en las venas del aire…
Y mil abejas son un solo cuerpo.

La oscuridad de la creación fue y será naturaleza.

No humanidad
Naturaleza.

VIII


Está conmigo alguien que no conozco, que nadie conoce.

¿Cuánto hace que está a mi lado?
¿Cuánto tiempo he cargado un desconocido?

He inventado a este cadáver, lo he seguido…
Como a Patroclo, lo he amado a pesar de estar muerto.

He ungido por él a un arquetipo de la muerte.

Cualquier figura puede estar
en el interior de un círculo sagrado.

Antonius Blok el caballero del Séptimo sello. Va más lejos que Igman Bergman.

La creación es superior al creador.

Sin embargo, hay una partida de ajedrez imposible de ganar.

¿Cuánto podremos demorar su tiempo?

Eso es el arte eterna alquimia.

Solo de lo efímero podemos construir lo perdurable.

Siento en la noche
su poder como el fin de mi mundo.

Su crecimiento como mi desaparición.
¿Será necesario morir para saberlo?

Esa parte innominada es la que decide por nosotros.

Después no importa la fortuna
aliviados ya de todo engaño.

Somos y seremos simiente que perece.

A mi hijo Ciro.


IX
¿Recuerdas la casa de los ecos?

Ese oráculo blanco junto al río perdido en un rincón del parque Alem.

Toda mi infancia preguntando al otro imaginario, que devolvía esa voz propia y ajena.

Los que han nacido
con ese grito en su garganta.
Saben que del eco de uno nace el otro como dios nace de la palabra dios.

Se vive de esa voz como de un sueño.

Cuando esos susurros cesen para siempre
cuando esas voces nuestras y ajenas
nos abandonen.

¿Qué será de nosotros?

Ahora que se fueron los años asombrados.

Y los absurdos de siempre nos dan la mano del pésame. . Destiempo
que entrecruza vidas y propósitos
como marionetas.

Un mínimo esqueleto puede sostener la piel y las nubes.
Dijo N.Climent pensando en Giacometti.

Mas el poder nombrar a sido dado al hombre
¿Quien puede soporta esa perdida?
Si hasta un loco no tiene otra cosa que certezas.

Cada cual piensa ser esto y es lo otro
lo opuesto es siempre la mitad mas incierta.

En tiempos remotos escribió Lao Tsé
“Las cosas o se multiplican por minoría,
o se aminoran por mayoría”

Cada hombre sin ser inmortal era viviente pregunta.

Así crecieron las artes y disminuyó la codicia.

Ahora la música de los bárbaros cerró uno a uno los agujeros de la flauta mágica
Y los amantes
como Pamina y Papageno.
Se han refugiado dentro de su fabula.

X

Hijo mío, no te mueras
acá nunca seremos nada para nadie.
Este mundo es una casa llena de fantasmas
y ni dios se conoce a sí mismo.

Llamo de este lado del dolor…
y un número responde con voz metálica de oriente o trompeta del último juicio.                                                                                       

“Presione dos para ser atendido y tres en caso de urgencia…”

Y esa música de Scott Joplin sonando en cada pausa…
Y ese pulse nuevamente tres para confirmar su obra social...

Todo esto es el centro de una calle infinita
similar a las infinitas calles de este mundo.

Con gente acechando para ver el color de la sangre, que es como la nuestra, de todos y de nadie.

Así, se ve volar la vida en “American Beauty”
Así, cruzamos todos por miles cada día sin nombres, sin historia, como náufragos de alquitrán y cemento.

Grito como un loco: No te mueras hijo… que ya ha pasado la mitad del bombardeo
y vendrán por nosotros las sirenas de nácar y las barbas de algodón.

Te llamo hijo- camarada ese nombre secreto con el que llamaba Whitman a un soldado herido.
Como si esta calle incierta e inapelable, fuera una página perdida de “Drum Taps” pero sin ningún heroísmo ni consuelo.

La humanidad ha sido siempre lucha eterna.

Te contaron hasta diez cuando caíste y ya nadie te levantará.
Estás muriendo a la vista de todos.

Ya no habrá droga que te salve…
pero yo te amo camarada.
Por tu martirio inexplicable, que es también el nuestro.






Barcelona revisitada


De camino las variaciones Goldberg
y uno pensando en las resurrecciones
y no en las muertes.
barro que se toma
y se modela
herido con amapolas rojas
que tienen las formas
de nuestros pensamientos
como aquel que se atreve a pensar
màs allà de sus miedos
y sabe que la belleza
duele como un tajo en el costado,
pequeña urna de luz.

“Ustedes quedaràn para ver
lo bueno que es todo
la vida, la muerte…”
decìa, Joan Salvat Papasseit
no lejos de aquì en esta tierra
mirando al puerto.
El camino se abre como dos alas
teñidas de verde mediterràneo
y de este silencio no podrìa volver
sino fuera con palabras.
Barcelona,
una eternidad anda sin mì
por estas calles,
el americano
camina en sepia
por las fotos de mi padre,
sorprenden los rostros renovados
y el punto de partida siempre es el retorno.

.
el origen del un pájaro en sueños es que pudo volar y nosotros éramos el espejo que miraba el cielo
volando dentro de nosotros mismos con venas de cristal.

Minutos que son horas y después la luz que se hizo años.
Y esa noción de eternizar lo irreparable.

Así van los hombres y mujeres de la guerra
Contando días sin tierra, contando días bajo la tierra.
Hay un olvido que provoca el hambre de tener palabras
Para llamar a todo por su nombre.
Para que todo vuelva a ser nuevamente

De esas voces perdidas la boca abierta al plenilunio.
Siempre sobrevive algo en la lengua dolorida





NIETZSCHE

Un hombre igual a mi,
quizá yo mismo.

Estará de nuevo aquí para mirarse
otra vez mas
en el limbo de la tierra.

Las cosas efímeras serán de nuevo idénticas
no solo una vez
sino infinitamente.

Este poema será otra vez escrito como ahora.

Descubriré otra vez mi carne y mis ideas.

Un poeta es su propia profecía

Soy Dionisios crucificado, me dijo.

¡Yo y no él!

Y su voz extraviada
estaba llena de amor.







EL OTRO



Hay muchas vidas dentro de una vida

Algo que corre en los espejos una luz sin dueño



Cada uno tiene su noche de Walpurgis

Por una extraña conjunción de espacio y tiempo

Se nace hombre o mujer un día y a una hora

En la casa común de todo humano

Una improbable identidad nos da la convicción de ser los mismos

Pero bien podría ser de otra manera.



Ser el primer día después de una vida o un siglo antes de nacer

Y uno está feliz, porque acaba recién de descubrirse

El tiempo oculta siempre sus secretos como amnesia

Sin embargo hay días en que el espanto nos cruza la mirada

Como si al pasar y de manera involuntaria

Nos diéramos cuenta lo que faltaba.

Que somos iguales

Pero algo imposible de pensar, evitó que nuestras vidas se cruzaran

Yo no sé quién de los dos, le pondrá fin a estas palabras.









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