lunes, 6 de septiembre de 2010

918.- GONZALO MÁRQUEZ CRISTO


Biografía de Gonzalo Márquez Cristo:
Poeta, narrador, ensayista y editor. Nació en Bogotá, Colombia, en 1963. Ha publicado dos ediciones del poemario Apocalipsis de la rosa (Quimera del Oro, 1988 - Hojas Sueltas, 1990); la novela Ritual de títeres (ganadora de Beca Colcultura en 1990: Tiempos Modernos Editores, 1992); El Tempestario y otros relatos (Común Presencia Editores, 1998); La palabra liberada (primera edición Colección Los Conjurados, 2001; segunda edición, 2005), y Oscuro Nacimiento (Mención concurso nacional José Manuel Arango, Colección Los Conjurados, Bogotá, 2005; segunda edición 2006). Además de las antologías: Liberación del origen (Universidad Nacional de Colombia, 2003), y El legado del fuego (Caza de Libros, Ibagué, 2010). En 1989 participó en la fundación de la revista cultural Común Presencia (reconocida con Beca Colcultura a mejor publicación cultural del país, 1992), de la cual es su director. Es creador y coordinador de la colección de literatura Los Conjurados, actualmente distribuida en cinco países. Dirigió el programa televisivo Letra Viva. Es Fundador y Editor General del semanario virtual Con-Fabulación, que actualmente cuenta con 75.000 suscriptores.

Varios de sus poemas y relatos han sido traducidos al inglés, francés, alemán, árabe, italiano, portugués, japonés y braille; y figuran en 28 antologías. Es co-director del Día Mundial de la Poesía (versión Colombia) instituido por la Unesco. Obtuvo el Premio Internacional de Ensayo Maurice Blanchot (2007), con su trabajo "La Pregunta del Origen".

Su obra ha sido comentada por importantes poetas y pensadores de nuestro tiempo como: E.M. Cioran, Roberto Juarroz, José Ángel Valente, Bernard Noël, Fernand Verhesen, António Ramos Rosa, Alfredo Silva Estrada, Claude Fell, Roger Munier, Olga Orozco, Antonio Gamoneda, Eugenio Montejo, Claude Michel Cluny, Martha Canfield, Franco Volpi, Jorge Rodríguez Padrón, Marco Antonio Campos...

Ha participado en Encuentros de Poesía o dictado conferencias en una veintena de países. En 2005 y 2006 fue finalista en el concurso nacional de literatura Libros y Letras elegido por votación de los lectores. Desde el año 2006 dirige el Taller de Creación Poética del Departamento de Literatura de la Universidad Nacional de Colombia. Actualmente prepara un libro de reportajes a grandes escritores y artistas contemporáneos, entre quienes se encuentran: Saramago, Octavio Paz, Elizondo, Carlos Fuentes, Loreena McKennitt, Juan García Ponce, Hans Magnus Enzensberger, Jean Baudrillard, Juan Goytisolo, Jacobo Borges, Armando Villegas, Antonio Gamoneda, Guayasamín, Casimiro de Brito, Ángel Loochkartt, Leonel Góngora, Edgar Negret, Fernando del paso...

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Poemas de Apocalipsis de la rosa



ORILLA DE CARNE

Quienes son oriundos de la noche:
extranjeros en todos los países,
con el ojo del sexo son testigos
de cuántas esquinas sucesivas
componen el horror
y saben que libertad sin compartir
alimenta suicidios apacibles.

Para los hacedores de oscuridad:
coleccionistas crueles de nidos
soñados por pájaros extraños,
la música se oculta entre dos cuerpos:
constelación de sangre que presagia
nuevo pueblo de hombres invisibles.

Más tarde el tiempo será inútil...
Las vírgenes recordando crueldades
despertarán sus sombras,
y yo –cazador de lunas–
anunciaré la infancia de la muerte.



RAÍZ DE VUELO

Un intercambio de heridas
puede revelar el enigma:
mi pacto con la sorpresa
aún no ha sido perturbado.

Giro en torno de la noche
oyendo llorar a quienes
han abierto la gran puerta,
y si el cadáver
persiste en su pregunta
sólo el vacío puede detenerme:
inventor del alma feliz...

Mi sueño es único o antiguo
–la historia del fuego
es cantada por el agua–
y como nadie puede despertar
en tu presencia, no soy
rehén de los espejos.

¿Cuál triunfo no me aparta de mí?

Los aletazos del ojo buscan alturas
donde muy rápido nos ofrendamos
como el rayo: pájaro sin alas...
para intentar reconstruir
en tu imagen cambiante
el último rostro de Narciso.



TESTAMENTO DEL AGUA

A veces una página es la piel de las ausentes
A veces en hojas de carne anoto mis silencios
A veces escribo en los idiomas de la muerte.










Poemas de La palabra liberada




LAS PALABRAS PERDIDAS

Alguien descifra la escritura de la lluvia
y sin embargo no puede escapar.

Un alud de imágenes nos extravía la palabra;
acudimos al grito y al llanto,
a veces a la indiferencia, pero sabemos
que necesitamos de la guerra para ser inocentes.

Todo lo ha ofrendado la ceniza.

Desde que desterramos a la noche
desaparecieron las más profundas
alianzas y nuestros perseguidores
pueden encontrarnos.

Una herida siempre recuerda la vida,
todo nacimiento procede de su túnel.
Un árbol arde en nuestros ojos de agua.

La verdad –es decir lo prohibido–,
impone su reino de terror... y hemos
decidido habitarlo con las manos entrelazadas.

Creímos que la poesía nos enseñaría a morir...

Persistimos... Con frecuencia hacemos
la extraña sonrisa del miedo. Si huimos,
la soledad convertirá a alguien en víctima.
Por eso la palabra se pasa de mano en mano
para construir una morada invisible.

A veces para sobrevivir renunciamos
al conocimiento.

Y cuando todos duermen escribimos...
Pero un poema es el fósil de un sueño,
el cadáver de un dios...

¿Aún podremos salvarnos?





EN NOMBRE DEL GRITO

Crees tanto en la sed: en la vida...
En lo invisible. Duermes de cara al oriente.
Te purificas en el peligro. En los libros
delatas al tiempo como a un pájaro disecado.

En el bosque una encina te sigue.
La luz te nombra. Cuando eliges el rumbo
del dolor alguien te da un sorbo de agua.

Deseas: esperas siempre equivocarte.
Asumes la tiranía del ojo llamada viaje
y a veces con un rostro logras curar
tu frío.

Sabes de un paraíso que nunca
será memoria.

Asistes a la mascarada de la sobrevivencia
aunque un ecuador lejano y voraz atraiga
tu vuelo. Así logras persistir.

Tus palabras caen como puñados de tierra
sobre un cuerpo desnudo.

Aquí comienza el instante. ¿Quién clama?
¿Quién responde entre la sangre?
¿Quién descubre su sombra incandescente?


¡Que el grito siempre pueda detener la herida..!

¡Que el lenguaje alcance para no morir!




OFICIO DE OLVIDO

Una mujer se besa en el espejo,
se oculta con su alma, el agua es su soledad.

Un niño escondido en un armario intenta morir.

Las lágrimas de un hombre caen en su taza de café.

Una adolescente con el índice detiene
la manecilla del reloj y se estremece.

En el viento hay un mensaje
que no comprenderemos.

Tu sombra se rebela.

Nos preparamos para huir
de todo lo que amamos.

Quien no parta será olvidado.

El viento dialoga con el fuego.

Espero mi voz.

Viajar también es lo contrario a la muerte.

Mientras la semilla engañe al pájaro
no estaremos perdidos.

Nos amaremos en otros rostros.

Nadie se oculta en la memoria.

¿Vendrá alguien a enterrar nuestros nombres?








Poemas de Oscuro nacimiento


DESCENSO A LA LUZ

La noche es mi regreso.
Transito el museo de la ausencia.

Todo sufrimiento es inútil para quien
no persigue la poesía, para quien no alimenta
con sus ojos a las águilas.

Ejercito la sed. Amo tan sólo a quienes
no pude salvar.

Ya no existe una oscuridad que guíe
nuestros sueños ni los fantasmas
del deseo inconcluso; sólo el abyecto
intercambio que ha remplazado al rito.

Ya no busco, pierdo...

Y ni siquiera encuentro lugar en el asombro.

No puedo olvidar más. Ni pretendo saber
las tres respuestas ocultas por la muerte.

Aquí nadie carece del odio necesario
para recobrar el paraíso, ni confiesa
su ruda caída en el día.

Debo ser sombra o grito.
Retorno o nacimiento.

Cada origen decretará la abolición del yo.

Es entonces cuando la respiración será verde.

Y aunque todo se lo deba al dolor...
Avanzo: caigo. Elijo los caminos
que no tienen final. Las voces que incendian
las tinieblas. El poema.

Tú lo sabes, cuerpo estremecido:

No es en el tiempo donde he puesto
mis palabras.



GÉNESIS

Para sobrevivir nos arriesgamos a la memoria,
nos entregamos al vacío.

Ya conocimos el ave de rapiña del viento
y la serpiente del agua. El silencio jamás
volverá a separarnos.

Regresamos al sílex, escuchamos
la oración del fuego.

Emprendemos el numinoso sobresalto.
Vivimos la voracidad de los hallazgos
y el juego espectral del deseo.

El único fruto del árbol al que no podemos
renunciar es a su sombra.
Sufrimos la persecución de la primavera
y fue allí donde la palabra se hizo verde.

Lo que más dura es el instante,
lo que más oculta es la luz.

Cuando se interrumpe el tiempo
alguien decide nacer.




CITA DE LA TIERRA

Lo tenía todo hasta que llegó la palabra.

Durante la vigilia conocí el grito azul.
Probé todas las máscaras incluidas las del tú.
Esperé que mi pobreza me hiciera libre
y delaté a aquellos que decidieron heredar
los desiertos.

Los señalé con mano de sal
y deserté de la luz.

La sublevación del deseo nos dejó
a la intemperie.

Imitamos la palidez de la luna y curamos
la herida del insomnio con la ventana trémula
de un cuerpo desnudo.

Las lágrimas, el miedo, las visiones,
y todo lo que será recuerdo,
me forzó a la fuga de mi rostro.

La tierra citó a sus testigos y los árboles
fueron leídos por el viento. El fuego nuevamente
interrogó nuestros sueños.

La sangre del amanecer cayó en mi pecho
y padecí el cruel reinado de las horas.

No sé cuánto más debo perder
para que me sea develado el poema.
No sé cuál es la sed que debo atizar
para continuar en la respiración.
Eludí las rutas propuestas por el sol.
Bauticé todo lo perdido.
Habité la Edad del grito.
Emprendí el camino hacia mi voz.

Y ahora, cuando cierro los ojos,
alguien regresa a la vida.








Liberación del origen


LIBERACIÓN DEL ORIGEN

Invierte el curso de su sangre
para ser Adán.

Preparado por el agua retiene sueños;
aprende a reducir la distancia
que hay en la luz y a dibujar la herida
que conduce a su sombra.

Sabe que huye la presencia si todos
los temblores pertenecen a la dueña
de lo inmóvil o si el ejercicio del deseo
instaura un tiempo mayor.

Conoce el retorno de sus ojos
y descubre al fin la transparencia,
el enigma que nunca se devela...

Y contemplando los rastros de la fuga solar
vivirá en el géiser del Instante...

Hasta que inicie el tiempo
del espejo liberado.








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