domingo, 12 de septiembre de 2010

1024.- GUSTAVO MACEAS


Gustavo Maceas García. Nacido en Bosconia, Cesar (Colombia)en 1972. Docente en Creación Literaria y coordinador-fundador del Taller Literario “El Solar” de la Universidad de La Guajira. Coordinador de la Red de Talleres Literarios de La Guajira. Premio de Poesía del Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Cartagena (2001); premio de Poesía Fondo Mixto de la Guajira (2006); premio nacional de Poesía Casa de Poesía Silva (2008). Publicaciones: Poesía:Tres Cantos,Una Luciérnaga (2001); Soy... (2003); Los hijos del pez (2007); Arqueología del péndulo puro (2007); Palabra y Residencia, Literatura en Riohacha (2008). Director-fundador de NUDOS (Revista de Arte y Literatura), primera edición (2008).



Poemas de Gustavo Maceas


Hueco de la claridad

Una luna tosca, un entrar sorpresivo en la luz de junio; entrante fugacidad que casi no se ve en el tiempo de la periferia y la vigilia. Sonámbulo haz. Haz de calma sin pronunciarse en astuto nochecer. Sólo el eco: delirio de hojas muertas y de animal que pisa –con sorda paz– lo que no debe pisar su blanco paso; peso del aire que graba el hueco de la claridad, ahora que la luna sacude alas detrás de mí, del bosque, en la eternidad del silencio que va estallando.





Sin saberlo

Blanco errado a la presencia vuelve apartado eterno de plenitud de desconocida soledad de otro en sí mismo olvidado y amado exactamente… sin saberlo tocando la triste tristeza de afuera lo lento secreto que comparto unido al modo de ver lo ya extinto existiéndome en la hora nuestra de olvidar reunir en el cansancio los restos de un pequeño desamparo que perdona y convoca y sacrifica la lucidez al menos su nacer de vencido día cada día y cada día preguntándome adónde voy si no vengo de mí…







Beso

No quema y arde
Temprano aliento
Celda
Geranio te sabrías
Bemol
Con ello el día alegra los naufragios
Configura el vino que lo celebra
Esa consumación ignora el humo
en que anda la luz de otros días
Evita repetir espejos
Ya ninguno te devolverá el rostro completo
Y porque no hay restos la desaparición brilla
Ahora mejor
Y es el sol en tu camino:
Tu dios si muere en ti
…todos los días…
Lo naces
Lo inventas
Lo invitas a la zozobra:
El barro es misterio de tu alrededor vacío
Y ese barro irregular intercede por algún domingo
Lo ves venir – ilimitado – por el cauce
Donde no sabe si es urgente
O si llega de espaldas a la invocación
En el sólo soplo de presencia
Casi vaho
Duda duradera
Anunciando eso que tan lentamente no ocurre
Qué milagro hay en saberlo
Más unánime si lo callas desde el nacimiento
Y te perdonas no decirlo
Aunque apenas–siempre
vagamente queme tus labios
Y tengas que tender un beso a todo lo demás.







Poder del silencio

En un vacío el canto
Encanto de no caer
Porque sin fondo
se funda el vacío único

Centro de sueño y de verdad verdad
Hasta donde sube la noche
que siempre se siente

Y tú cantas…

Y tu canto es silencio
En el vasto universo
de la palabra impedida

Giras…

El vértigo es enorme
Mil ruedas hace girar
Mil más en un soplo

Y la señal empieza
cuando lo grande en la sombra
es el encanto

Es lo único
Si encanta
Si canta es tu silencio






Parpadeo

Algo hay de color en el tiempo. En la sombra el tiempo se antecede, se sigue, se busca siempre, siempre. Sin que cayera de arriba abajo, existía. Y pudo abrir los abismos hasta el exceso. Y no hay entera insistencia por hacer el rostro turbio que es. Ante los relojes se calla, se ve, se espera; hace yacer el aire en lo primero: su valle y su nube y su llave. Después, de infinitos espejos nace un mismo mes, un rezago ostensible, y el paso de arena en la cifra irregular se forja; el rencor también, y después la cicatriz: abre cada ala sólo para expiar el miedo. Temiendo perder su miedo, se para, se cierra, se siega; bordea ese único límite al ojo permitido; en él se hunde, se yergue, se estremece; hinca el alba ante la sombra del día que viene de la zozobra –como nunca– en su nave de sueño interminable. Y para eso, en eso se niega, se evita, se ignora; huye con veracidad más allá de lo imaginado, del pasto, del resplandor de algún infinito, largo infinito tierno, infinito, apretado infinito que para el deseo se insinúa, se ofrece, se…pero su nido es el polvo, la demora, el uso sin pausa: época, edad; soplo ante el párpado.




PÁJARO SOMBRA

Sombra sobre sí

Anhelo que sostiene el aire:
hueco donde el pájaro
ve volar

su desaparición

Y se detiene
Al borde del regreso
del borrado camino
del aire
al deseo




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