lunes, 20 de junio de 2011

3953.- DEBRIK ANKUDOVICH


Debrik Ankudovich nació en 1961, vive en Playa Magagna, Provincia del Chubut (Argentina).
Veneno para hormigas, Debrik Ankudovich, El rey tuerto, Ediciones Parque Chas, Buenos Aires 1999. ¿Qué se puede decir de un libro que ya es, a esta altura, un libro legendario en la Patagonia?, ¿qué se puede decir, en definitiva, de un autor, que con sólo un libro editado y que con sólo 47 años es un referente de la poesía? La experiencia de leer el único libro editado de Debrik Ankudovich es el deslumbramiento, primero, y la conmoción después. Tuve la oportunidad de asistir a su espectáculo teatral- poético, donde Debrik presentaba textos de su libro y otros y que llevaba como título también Veneno para hormigas y debo decir que nunca asistí a un espectaculo que provocara esa conmoción en el público. La contundencia poética de Ankudovich lo asemeja a la crudeza de un Artaud ( a quien cita en oportunidades), la osadía gramátical de Vallejo, y también su angustia existencial. La densidad semática que su poesía nos brinda es de tal magnitud que necesitamos una pausa para procesarla, pero su poesía nos niega esa pausa, acorrala con velocidad, cerca como un depredador, tiene una extraña combinación de simplicidad y sofisticación que asombra. Es Ankudovich, al igual que otros poetas patagónicos, un obsesionado con la luz y con la oscuridad, junto con la muerte son sus motivos semático-poéticos principales, así lo dice magistralmente en este casi haiku: “ Yo no soy/ un obsesivo de la luz/ a veces/ también duermo” pero lo mejor de Anudovich está en sus poemas largos, tan difíciles de sostener rítmicamente para un poeta que no cuente con su maestría, poemas como “Barre”, “Veneno para hormigas” o “Escribo”. . Debrik Ankudovich nació en 1961, vive en Playa Magagna, Provincia del Chubut y Veneno para Hormigas es su único libro editado.

Fuente: http://es.shvoong.com/books/poetry/1757728-veneno-para-hormigas/#ixzz1Poqn8eej




RECUERDOS DE INFANCIA

Qué terrible
el ladrido nocturno de los perros;
cuando no hay adónde ir,
ni qué comer,
ni a quién tocar.




A PESAR DE TODO

Aunque te escupan
te pisen, te cuelguen, te nieguen;
aunque te ofrezcan al paso de los trenes,
miénteles siempre
con la verdad





PASEO COLÓN 797

No soy de este sitio.
Huelen mal, muy mal,
sus porfiadas criaturas
que no reclaman misterio,
peregrinos funcionales.
No soy de este sitio,
tampoco de otro.
En el hueco solemne
respiro,
respiro,
y no obedezco.






LUCIERNAGAS / ALACRANES

Rezan, están preparando otra venganza

.

Escribo por las dudas no aparezcan las verdades.

.

Ser es nocivo.

.

La respiración es el mantra de los sobrevivientes.







VENENO PARA HORMIGAS

Por abandonar el ceño
mirando al extraño de mi
por configurar razones
con cómplices inexistentes
por no temer a la sentencia de lo invisible
por creer en las puertas numeradas
por la obediencia inmediata y crepúscula
por los oros donde balan y balan
los corderos degollados
por distinguir claramente
pájaros entre cuervos
por prestar los brillos
y quedar a tientas
y avergonzarme
de los nombres de las calles
por escuchar a Silverio
silbar tangos harapientos
por irme con otros
y volver solo
espantando perro sonámbulos
porque una noche
vinieron vuestros hijos
a buscarme
a que cantara canciones olvidadas
porque amé los ojos de esas mujeres
hasta quedarse dormidas
sobre el hombro insomne
y luego juntas
planearon asesinarme
porque me vieron, me sorprendieron
escribiendo paredes nocturnas
las palabras porfiadas
las dagas celestes
porque allí afuera
me están arrastrando
para quitarme unas monedas
porque supe que el asfalto
tapaba los huesos de otros
porque el ángel me atropelló
el duende me habló en lo bajo
y la bestia
me golpeó la osamenta
porque pisé la escarcha desnudo
miré la estrella que aún quedaba
y oriné en el cuenco de las manos
porque fui a otros sitios
o olvidar al niño que fui
y todavía pesco peces
indago el rumbo de las aves
porque bebí desahuciado
y me desalojaron del infierno
por desconfiado
-allí también vendían veneno para hormigas-
porque he sido puesto a prueba
y perdí la cabeza
entre las manos
porque soy una animal místico
un corazón inteligente
porque no tengo rostro
porque ya no me voy a morir
porque ya no me voy a morir.






FUEGOS FATUOS

Es cierto. Whitman era un cocodrilo pedante
un engreído en la lírica, sus discípulos
vomitan bilis, apestados
por un falso oráculo
sus dedos señalan un cielo que cruje
abajo los profetas mastican basura
abajo miden sus penes los felices,
contraste de la infamia.
Pero él, sacerdote de pequeños bigotes
balgas rojas azotadas por la hembra
pequeños también sus ángeles derribados
envenenan aún
los ojos de los perros que vigilan
los dominios
donde la estupidez se revuelca
en su tango partido
perdidos cerdos flacos del festín.
Sin embargo
Artaud ha difamado al mundo para siempre
y muerde mis pliegues retóricos,
dulce sueño que no duerme
ignis fatuus, la palabra del doliente.
Nadie enciende las lámparas, Felisberto,
complicados los rumbos, complicados.
Es cierto. Lo incestuoso es no reconocer
el gesto de la serpiente
el ombligo de la horca
los ácidos del sudor
el momento exacto
la acción efectiva del deber
la limpieza del ansia sublevada.
¿Qué es el crimen
sino la imposición de un silencio
en la perpetuidad de la memoria?
Matarían a su madre
por no comulgar en la clemencia.
Es cierto, la orden, la ejecución del secreto
la sueñan y la dictan las élites
pero luego nos llaman
alrededor del humo
a la hoguera legítima
para dar testimonio
a oler el cadáver
a tocar el delito
a sellar el acta manchada.
Entonces es cierto, auqneu sea espuma.
Nada ha quedado vivo del sueño primero
nada ha sido quitado del camino
ni la rama quebrada
ni el cuerpo caído en la saña
ni los serviles conceden perdón
ni las campanas suenan como deberían.
Es cierto, pero nada se detiene
en la cueva luminaria.
Las moscas engullen
la estatua de santos asesinados
por un dios acechante
en su répplica cíclica, colérica.
Bienaventurados los que soportan
el peso de la pasión
su llaga definitiva
su costado sorpresivo.
Dice el chamán:
la enfermedad es el ocio del alma
que escapa ante tanta negación
Pero los ciegos buscan el estallido de los astros
para cometer la hazaña de la luz
en el trapo sucio de la inocencia
limpian sus ojos doloridos
su mueca fatigada, su grieta sin límite.
Es cierto.
Mi mano dormida está izquierda.
¿Quién por mí esta noche
pondrá las piedras en el borde,
para ser barridas por las aguas?






SEPULTURA SOLAR

¿Habéis amado lo suficiente
para merecer sepultura?

Tus huesos allí abajo
deben ser un triunfo.







QUEDA HECHO EL DEPÓSITO QUE PREVIENE LA LEY

Me he sorprendido comulgando
con roedores de métrica y ritmo
pero he rastrillado mi cabeza
hasta quedar fláccido de miedo
hasta castrar tanta lengua innecesaria
fui aplastado por mi propio cuerpo
me he arrastrado
por lujosos salones de arte
expuesto a dignos señores de oficio
poetas bicéfalos, putas en champagne
cadáveres de imprenta fácil
madrigueras literarias del buen comer
del buen seguir bien
lustradores de la moral
plásticos del plástico
doctores de moño almidonado siglo veintiuno
excavadores del lenguaje de aguijón crítico
esto no es un negocio señores
la sangre no se vende
el corazón no tiene sortija
no habla de Freud ni de sus madres reventadas
Acúsome de haber bebido del mismo vino.








ESCRIBO

Escribo con la mano que no sabe escribir
dibuja a destiempo, torpemente
lo que el alma descarga tempestuosa
¿Acaso los ojos no son dientes
para detenerse en lo apetecible?
Están tan lejos
esos pájaros que vuelan de cerca.
Escribo cuando la poesía se aleja
escribo sus restos, su cadáver exquisito.
Escucho en la multitud (donde vivo escondido):
Pobres los pobres.
¿Yo?: Bien.
He descubierto algo novedoso,
temiblemente bello, oculto en el iris,
es un brillo salvaje,
un destello entre tanto naufragio,
una medalla, al menos salvable.
¿Deberían los hijos ver hombres desesperados?
¿O dejar que respiren su dulzura
en el paladar de los tragamonedas?
Pero no hay nadie allí afuera, nadie;
sólo barcos vacíos,
bosques encendidos.
¿Y ustedes señores?
Tanta vida ganada en la rapiña,
para confundir al poeta con ropaje de payaso
y mejor acorralar la inocencia
De todas maneras escribo,
escribo lo que sobra
al silencio del corazón que desborda;
de todas maneras
el espíritu vendrá por todos.







AVISO

Busco mujer habitable
en el espacio interno
de camino incierto
y pupila luminosa
que vuele al borde de la lluvia
de corazón sin llave ni prisa
una mujer liviana
que quiebre la niebla.
Preferentemente,
estatura de pájaro
que huye
sin rumbo
conocido.






ANTIGUO RETORNO

El niño arranca
los ojos del muñeco
recién llega al mundo
de los niños viejos
ha venido a morir
viene del paraíso.






NO SE COMO SE DICE

No sé cómo se dice,
nunca sé como se dice.
Es cierto:
dolor, estrella, bocamuerta.
Pero el ojo no duerme
donde el cuerpo descansa,
el ojo no descansa.
¿Mordedura de la luz?
No, no es cierto:
no sé cómo se dice.
nunca sé como se dice.
Lo más frágil de mi máscara
te lo llevas por espejo.







NO SE PUEDE SER

No se puede
ser
sin antes morder
el delicado sustento del sueño.
Bajar desolado a los vestigios
poner a moler la rueda de los vértigos
esconderse en la sombra
arder en la fragilidad.
No se puede ser
sin antes ser visto
olfateado por animales desconocidos,
que giran en torno.
No debe haber nada más suave, detenido
que el misterio de la piedra
con su ojo infinito:
polvo sobre el polvo los siglos
polvo el tiempo
con sus trampas
mudas.







ACÚSOME

Acúsome
de haber amado poco.
Acúsome
de quemar
con el fuego
que me quema.







SUEÑO DE DELFINES

Alacranes con sueños de delfines
pájaros desconocidos
ladrones de perlas robadas
bestias suaves
eso somos.






LA MÁSCARA

Me desconozco. Niego rotundamente que esos rastros que
delatan la niebla me pertenezcan.
La estética del instinto no deja huellas objetables.
Es copia original de un eclipse, la murmuración de la especie
que sepulta los restos de una ecuación miserable.
El silencio es la asfixia donde la nueva criatura, tatuada en el
abismo, inserta metales en la carne, condenada bestia futuro.
La antropofagia rige.
Me desconozco. No son mis huesos los que están allí abajo,
tapados por la piedra, donde brillan flores simuladas, que no
soportan el peso de la repugnancia, la consistencia del olvido;
la náusea.
Podrán llevar mi dolor y ponerle número, en la obsesión de
la matrícula, y desmembrar la fibra incorregible, pétalo negro
de la flor tan blanca.
Pero no soy yo quien rechaza las fugaces evidencias, sino las
palabras. El artificio de la palabra es un aullido latente; no
un sitio demorado, una falsedad irreprochable y funcional.
Los tóxicos que inflaman la conciencia, provienen del tumulto
encadenado, del gusano, del mercado; de una fiebre que pacta
con los paños fríos del sustento transitorio.
¿Es necesario vivir protegidos
por la misma furia que nos acecha?
Me desconozco, y me proclamo invisible.

No podrán demostrar que ha sido el sueño, la sensualidad de
la quimera humana, la utopía, la que ha dejado a esos niños
con ojos de ceniza, ciegos de un terror, (sin abundar en los
detalles).
El canto de la sirena declara por sí mismo, la perversidad del
antro, donde la proporción niega la parte; donde se entrega la
cápsula de lo imposible y al sujeto se sujeta en lo semejante
que prescinde del espejo.
No son mis dientes los que han marcado a la belleza en su
máscara inocente. Ni mi lengua ha injuriado a los demonios
en la mueca de este siglo, en lo evidente.
No pagaré el rescate extorsivo de una esperanza insidiosa,
que no admite el diagnóstico imprescindible de la sospecha.
Me desconozco. Me declaro cómplice del silencio.
Mi única envoltura han sido las palabras.
Las cicatrices que ostento, son la clave del refugio que me
oculta, entre otros animales, de la gula decadente.
¿Cuál es la fórmula de los sobrevivientes?
¿Masticarse?
¿Aullar en la noche de la peste moralizada?
¿Sonreír en la prótesis de lo perdurable?
¿Nacer del huevo desdichado que repite el infinito?
¿Esconder viscosidades en la sacrosanta mentira?
Resuelvan entonces.
Resuelvan sobre estas conspiraciones impalpables.
¿Van a clausurar las estrellas?
¿Van a encender la antorcha del ocaso?







¿LA POESÍA NO VIENE?

¿Te duele el pozo negro del espíritu?
¿La poesía no viene?
Silencio entonces.
Silencio.
Las únicas flores respetables
nacen en el desierto.







BARRE

barre
barre con todo
barre las arenas mentidas
que apagan el secreto de las cosas
en las estrellas hay huesos de monos
que descansan de por siglos
bárrelos
lo que has visto ya no existe
no es posible ser mordido
dos veces por el mismo ángel
barre, no pares
barre la cubierta de peces muertos
su sustancia pasajera
barre la cueva
donde repiten tu nombre
la boca de los ciegos por temor
barre con la hoja
donde constan todos tus muertos
pueden hacer tocar el suelo
a tu cabeza, tu blanca cabeza
pero nunca beses el polvo
arriba y abajo hay un mundo para ser barrido
barre
barre tu parcela de cuerpo sagrado
barre el parque del infierno
donde los niños juegan a ser hombres
no dejes que te barran
con las hojas muertas
bárrete
barre con todo lo que ata el sentir a la penumbra
y nunca más
cerrarás los ojos
para dormir.






LA POESÍA TAMBIÉN

la poesía también tiene su camorra
de yuppies insomnes
por la espuma lúdica
viajan
a caballo del escarnio
a tirar de la lengua de los locos
enumeran las glorias y los días
sentados
a la silla hirviente del jadeo eléctrico
donde ruedan los crímenes
escriben
discursos para enanos sofisticados
arman y desarman los abismos
confunden ángeles con alcohólicos recuperados
magas con viejas menopáusicas
en el barco saqueado del olvido

nieblan vergüenza con espanto
y llaman hermano
a los mendigos.






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