viernes, 17 de junio de 2011

DANE ZAJC [3.938] Poeta de Eslovenia



Dane Zajc 



Nació en Zgornja Javoršcica, Eslovenia, en 1929. Poeta, dramaturgo y editor de revistas de literatura. Libros de poemas publicados: Scorched Grass (1958); Language of the Earth (1961); The Snake-killers (1968); Poems (1973); Master of the Roses (1975); You have seen (1979); Conspiracies (1985); Down Down (1998) y Scorpions (2000). Dramas: The River Children (1963); The Pathwalker (1971); Voranc (1978); Young Breda (1981); Kalevala (1985); Medea (1988) y Rocky Peak (1995). En sus poemas comunica su experiencia del mundo como un lugar absurdo y amenazante: paisajes vacíos, mudos, destruidos por el hombre y sólo habitados por animales. Símbolos e imágenes arcaicas y bíblicas enriquecen su lírica, a través de un idioma conciso y poderoso. Fue Presidente de La Asociación de Escritores de Eslovenia.




No estás

No estás en la voz del viento, ni en la dispersión de las montañas,
no estás en la flor, y si las aves llaman, no te llaman a ti,
no estás en la desnudez de la tierra, ni en el grave aroma de la hierba,
y si plantas flores para que te brinden su perfume, se lo brindan a sí mismas,
y si construyes un camino, el camino te hablará de sí,
y si construyes tu hogar y lo llenas de objetos preciosos,
un día te recibirá como a una extraño
y los objetos se hablarán a sí mismos en su lenguaje,
burlón para ti.
Es mentira que el manantial existe para apagar tu sed
y el río para que te bañe en su fresco regazo.
Es mentira que las cosas te consolarán con un calmo recuerdo
porque un día se te rebelará todo.

Un día las cosas cambiarán de nombre,
aquel día será odio la piedra, el viento horror,
el camino será pavor, las aves te clavarán en la frente
los clavos ardientes de sus voces, el río será desesperación,
tus objetos serán tu culpa y tus acusadores.
El mundo se habrá derrumbado. El mundo no tendrá nombre.
Entonces deberá serte indiferente. Estarás sentado en un rincón abandonado.

Cerrarás los ojos para no ver nada. Ante todo para no ver
tu propio extravío en el extravío del mundo extinguido.
Para no pensar que tienes
que hacer algo, que tienes que ir a algún lado con tus piernas
que serán delgadas como patas de una araña zancuda.
Sólo tu cabeza será grande. Tu cabeza, que florecerá
blanca como una magnolia. Largamente buscarás en la blanca
cueva de tu boca un nombre para ti,
pero será mejor si ese día encuentras un nombre para el fin
más que para la continuación.



Traducciones de Pablo Fajdiga




Todas las aves

Mataremos a todas las aves.
A todas. A todas, dijeron los cuervos al anochecer.

Y en el silencio de la noche oí
cómo alguien en el jardín estaba matando a mis aves.
Y supe
que ahora mis mañanas
estarían sin canción
y sentí
cómo la tristeza se apoderaba de mi alma.

A todas. A todas las aves, dijeron.

Y sentí
cómo batían alrededor de mí
sus alas oscuras
y cómo detrás de ellas me observaban
los ojos amarillos de los cuervos.
¿Qué buscas, cuervo?, pregunté.
Bajo la corteza de mi cráneo
no escondo ningún ave.
A todas. A todas las aves.
Las mataremos a todas, dijo.
Y temí
que una noche
me partiera el cráneo
a través de oscuros sueños
y que fuera a buscar con su pico demencial,
si en el nido de mis pensamientos
no se esconden las aves cantoras.

A todas. A todas las aves, resollaría.

Ahora siento por todas partes en mi nuca
los ojos amarillos del cuervo.
Mi alma está atravesada.
Mi alma es un ave muerta.

A todas. Las mataremos a todas.
A todas las aves, crascitan los cuervos
bajo el cielo oscuro.



Traducciones de Pablo Fajdiga





Pagarás por todo

Pagarás por todo.
Lo máximo pagarás por tu nacimiento.
Una bandada de pájaros burlones te perseguirá
durante la vida.
A la hora de la tranquilidad
y a la hora de la intranquilidad
se lanzará sobre tu pecho.
Exigirá el pago.
Y tú darás y darás.
Pero la salvación no llegará nunca.
Porque en ningún lugar hay perdón.
En ningún lugar hay salvación para el hombre.
En ti no hay ningún valor
con el qué pagar.
Y tú mismo eres el pago para todo.



Traducciones de Pablo Fajdiga




Ventanas góticas

A la noche empiezan a relucir los rubíes
en tus pechos, Magdalena.
Dos rojos rubíes bajo el velo gris.
En la penumbra de la catedral.
En el humo blanco de los cirios apagados.
Quítate el velo.

Quítatelo: el opaco susurro del pecado
en el aroma de la plegaria.
Las estrellas se caerán de tu cabeza
con un opaco chasquido.
Las estrellas se derramarán en un brillante hilo
desde tus ojos a mi boca abierta.
Los rubíes de tu cuerpo
caerán en mi regazo.
La luna lamerá tus caderas
con la roja lengua de la pasión.

Quítate el velo, Magdalena.
Mañana estarás de pie en la chispeante luz del sol,
desnuda. Humillada.
Mía.

Traducciones de Pablo Fajdiga





Cosecha estéril

Reconocí su cráneo, dijo mi madre,
por sus hermosos dientes blancos.

Hermosos dientes blancos
mordiendo hacia el suelo,
hermosos ojos marrón
llenos de tierra,
fuertes huesos mozos
que algún día un par de manos fueron,
manos que nunca acariciaron a una mujer,
fuertes huesos mozos
que acarician el suelo,

lleno de unos brillantes dientes mozos, sembrados en la tierra.

En cada primavera la tierra florece
la cruel y dura tierra
la que nos traga con sus oscuras mandíbulas.

La muerte del viejo hombre es dura
pero aún más dura la cosecha
de un par de hermosos ojos marrón
que nunca han visto a una mujer desnuda,
que nunca por ella han sido besados;
ni unos labios que susurran: soy tuya.
(ojos que nada han visto todavía)
Inconcebible cosecha
de un par hermosos ojos marrón,
cosecha estéril
de una tierra impasible.

Te recuerdo, hermano.
Nuestra madre
reconoció tus dientes blancos.
Tus mozos dientes blancos
en medio de una impasible cosecha de la tierra.

  traducción de Javier Gutiérrez Lozano.




Llamado marrón

Las blancas piernas del día se acercan con pasos silenciosos.
Se acercan despertando a todas las cosas,
así que las cosas abrirán finalmente sus ojos dormidos,
los abrirán y buscarán
todo aquello que en sueños perdieron.
Cada cosa tendrá su igual
y así las cosas estarán unidas con la luz del día
para que nada se pierda de nuevo,
para que nada se olvide
para borrar la soledad.

Abre el lago de tus ojos para mí
para mirar tu cielo,
el blanco de tus aves,
para escuchar el llamado marrón de tus ojos.

El llamado que tú despiertas,
el llamado que has llamado
aquel eco que florece en mis labios;
y mi boca llena de la dulce esencia de las flores.
La luz es más brillante que el fuego,
la tarde se eleva y eterno es el día
porque eres tú quien en su templo deambula.

Tú brindas a las flores su esencia.
Entre sus manos derramas tus movimientos en círculo,
con el calor de tu fuego enciendes una fogata de palabras
y por la mañana, la luz de tu amor amanece en mi pelo.

Sobre el pelo con el que cada noche me cubres,
para que concilie mi sueño, como durmiendo en tu cuerpo,
para no existir más,
para que sólo tú existas.

Sólo tú caminarás en el templo azul del día.
La luz brillando a través de tu cuerpo
recorrerá el mío y a través de mis huesos.
Y no existiré más,
y sólo tú existirás,
pues serás la lengua que habite mi boca.

  traducción de Javier Gutiérrez Lozano.




El verdugo

¿En qué agujero, en qué cueva, en qué closet o cuarto
los ojos se parten sin razón alguna y
la noche asalta entre el dormir y los sueños?
¿Y quién colgó este reflejo en la pared de la cueva,
y quién lamió la cara del sueño
con su lengua vulgar, repentina, veloz y fríamente?
¿Quién rebanó estos párpados
quién cortó a través del oído para el sonido filtrar,
quién jadea con respiración animal este sitio
quién aplasta con pezuñas los intestinos del silencio?

En el largo corredor observo a un prisionero tropezar
miro la desgracia en la derrota de sus pasos
aquel que canta esa suave canción desde su garganta herida.
Pero la sentencia estaba dada y el verdugo ha resurgido,
el que cuelga en la pared esta imagen de un cráneo roto
pero un frío sol ya brilla desde el centro de su cuerpo
y el verdugo ha visto su nombre escrito en el papel.
Ha engrasado ya la cuerda
y yo lo miro en la soledad del corredor, paralizado, esperando
detrás de una ventana ciega.

  traducción de Javier Gutiérrez Lozano.



BARREN HARVEST

I recognize his skull, mother said,
by its beautiful white teeth.

Beautiful white teeth
biting into the soil,
beautiful brown eyes
filled with soil,
strong young bones
that once were hands,
hands that never caressed a woman.
strong young bones
caressing the soil.

Full of brilliant young teeth sown in the earth.

Each spring the earth blossoms.
The cruel hard earth
that swallows us in her dark jaws.
The death of old men is hard.
But harder still is the harvest
of beautiful brown eyes
eyes that have never seen a naked woman.
that have never been kissed by her
whispering lips: I'm yours
(eyes that have seen nothing yet).
Inconceivable is the harvest
of beautiful brown eyes,
the barren harvest
of the unfeeling earth.

I remember you. brother.
Our mother recognized
your white teeth.
Your young white teeth
were the earth's barren harvest. 

Translated by Erica Johnson Debeljak 





LUMP OF ASHES

For a long time you carried fire in your mouth.
For a long time you hid it there.
Behind a bony fence of teeth.
Pressed within the white magic circle of your lips.

You know that no one must catch scent
of the smoke in your mouth.
You remember that black crows will kill a white one.
So you lock your mouth.
And hide the key.

But then you feel a word in your mouth.
It echoes in the cavern of your head.

You begin to search for the key to your mouth.
You search for a long time.
When you find it, you unlock the lichen from your lips.
You unlock the rust from your teeth.
Then you search for your tongue.
But it isn't there.
You want to utter a word.
But your mouth is full of ashes.

And instead of a word
a lump of ashes rolls down
your blackened throat.
So you throw away the rusty key.

And you make a new language from the soil.
A tongue that speaks with words of clay. 

Translated by Erica Johnson Debeljak 




BROWN CALL 

The white legs of day come with quiet footsteps.
They come and they awaken things.
So that things will open their sleeping eyes.
So that they will open them and seek
what they lost in sleep.
Each thing will seek its sister.
So that things will be united with the sunlight.
So that nothing will be lost.
Nothing alone.
Nothing left out.

Open the lake of your eyes for me,
so that I may look into your sky,
at your white birds,
so that I may listen to the brown call of your eyes.

The call which you awaken.
The call which you call
and whose echo blossoms on my lips.
And my mouth is filled with the sweet scent of flowers.
The light is brighter than their fire.
Noon is higher and day is eternal
because you wander in its temple.

You give flowers their scent.
Into their hands you pour white rounded movements.
With your warm fire you ignite a bonfire of words
and in the morning the light of your love lies upon my hair.

Upon the hair with which you cover me every night,
so that I sleep as if I were sleeping in your body,
so that 1 no longer exist,
so that's there's only you.

Only you will walk in the blue temple of day.
The light shining through your body
will run though my body and through my bones.
And I will no longer exist.
And there will only be you.
Because you are the tongue in my mouth. 

Translated by Erica Johnson Debeljak 




THE EXECUTIONER

in what hole what cave in what closet what room
eyes half open for no reason
night steals in between dreams and sleep
and who hung this reflection on the cave's wall
and who licked the face of sleep
with a course tongue quickly suddenly coldly
who sliced these eyelids
who cut through hearing so sound could trickle in
who pants with heavy animal breath in this place
who treads with cloven hooves on the bowels of silence

ah I see in the long corridor a stumbling prisoner
ah I see wretchedness in his defeated walk
who sings that quiet song from anguished throat
but the sentence was already handed down and the executioner has risen
who hangs this picture of a broken skull on the wall
but a cold sun is already shining out from the center of his body
and the executioner has already seen the name scribbled on the paper
has already greased the rope
ah I see him in the empty corridor waiting numb
before a blind window 

Translated by Erica Johnson Debeljak 




THIS AND THAT

The two walk together
connected, inseparable.
One staggers,
the other supports him.
This one swears,
that one whispers verses
into a sea of his own verses.
This one falls, that one rises
to lift the other up, to comfort him.
Sometimes, only sometimes they are one,
then they shine, then he shines through them.

But they fall apart again.
This one looks into the distance.
That one counts the monsters in his head.
This one hopes fragile hopes.
That one trembles with fear.
They swim in a dark lake
and wave their wartish trunks
in the dark night of his body. 

Translated by Erica Johnson Debeljak 




SILENCES

when you wade naked
into the soft glass of the morning sea
when the clouds are all faces
and between them the highest depths

that place where you gave your word
that country in the sky
transforms, grows, vanishes

there a bird flutters there
under a great mountain
there a star twinkles and doesn't disappear
there bats fly in a staggering chase

in the evening you listen to
the muffled breaths, count them
and you go to a valley where you've never been

breath after breath you count
and you fall
soft as a sigh 

Translated by Erica Johnson Debeljak 












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