jueves, 11 de noviembre de 2010

1827.- JULIO PAZOS BARRERA



Julio Pazos Barrera
Nació en Baños de Agua Santa, en 1944. En 1980 obtuvo el Premio Nacional de Literatura con su poemario La ciudad de las visiones.
Ganó el premio Casa de las Américas en 1982, con el poemario ‘Levantamiento del país con textos libres’.
Hace poco la CCE publicó su Poesía reunida.
OBRAS:
1963 Plegaria Azul 1971 Ocupaciones del Buscador (poesía) 1977 Entre las sombras las iluminaciones (poesía) 1980 La ciudad de las visiones (poesía) 1982 Levantamiento del país con textos libres (poesía) Premio “Casa de las Américas”, La Habana (Cuba) 1984 Oficios (poesía) 1988 Mujeres (poesía) 1993 Constancias (poesía) LEVANTAMIENTO DEL PAÍS CON TEXTOS LIBRES: Poesía De la cotidianidad: comida, sabores, plantas, aves, como vehículo para recuperar la autoconciencia de un ser nacional. Fuente: Los Primeros Cien, Colección Antares, Editorial Libresa, Quito, 1994.


de su libro La peonza (2005)


Es una alteración del sentimiento


Hace ocho mil años
Sobre el cadáver se colocaba una piedra.
Los vivos iban a las rocas del borde del mar
y almorzaban. Se desconocía
el pesar que destila la ausencia.

La sospecha comenzó delante de las olas anhelantes.
Fue hilacha del manojo de plumas que yacía en la playa.
Algo ocurría con el candor lunar que aupaba los cuerpos de las mujeres.

El vaso se quiebra en mil avecillas que fugan.
Palabras se resbalan en los enseres
con aire de bailarinas.

Todo es ausencia en esta mañana muy clara.
Es separación de dimensiones.
A este lado no llegan voces.
A este lado se apergamina la piel
y descompone. Nadie retorna.
Puertas indiferentes se abren y se cierran.







Autoestima

Escritor sin ángel de la guarda.
Degradado, autoafamado, subdesarrollado.
Escritorino colega del gallinazo. Sentimental.
Apto para cualquier encargo.
Escritor sin obra, sin amada, sin editorial,
sin alma gemela, sin lector, sin periodista.
Escritor sin retrato al óleo, sin fotografía, sin partidarios.
Sin contrato, sin premio, sin el aprecio de los conciudadanos.
Sin columna dominical, sin pan de San Antonio,
sin carnet profesional.

Escritor lívido, vela junto al féretro marginal,
sin derecho al parte de la boda, sin membresía,
sin condecoración edilicia.
Sin infancia, sin motocicleta, sin visa, sin rebaño,
sin clase de cívica, sin seguro dental, sin carta de recomendación.

Escritor sin poemas en antologías, sin entrada en diccionarios,
sin caricatura, sin invitaciones a los clubes de lectura.
Escritorzuelo ausente en la página web.
Escritor de segunda, de adorno, de dudosa procedencia.






Simulación del azor

La velocidad debe ser como sacarse la cabeza
y colgarla en un gancho.
Consoladora manera de convertirse en luz
más allá de las antenas, acantilados, riscos nevados...
Festivo modo de ignorar el punto de partida
y olvidar la hoja de la vida.
Felices emulaciones de azores, vendavales y rayos.
Exultantes imitaciones de aludes, nubes ardientes y aerolitos.

En el ensayo del sueño acelero,
jabalina que avanza en la bruma,
y me alejo. ¿En qué orilla descansaré?
¿En dónde depositaré la insignia?
¿Se repetirá la acechanza del vacío?

La velocidad elimina simulacros pasados.
Deja a la eventualidad del rocío
el escritorio, la máxima seriedad presente,
la valija. Deja son pena los besos en el prado del seno.

En firme la velocidad debe ser un desencuentro,
desconexión y constante recibimiento,
sucesión de albricias,
como si olas y árboles agitaran sus pañuelos.

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