domingo, 10 de octubre de 2010

1451.- JOHN FITGERALD TORRES


Nació en Bogotá, Colombia. Poeta y narrador. Hizo estudios de agronomía en la Universidad Nacional de Colombia y de Maestría en Literatura en la Universidad Javeriana. Recibió la Beca Nacional de Creación del Ministerio de Cultura en 1995 por el libro Cuentos Patrios Es autor de los libros de poemas La camisa en llamas (Bogotá, Edición de autor, 1987), En el centro de la hoguera (Bogotá, Ediciones Punto de Partida – Universidad Nacional de Colombia, 1990), Palabras de más (Bogotá, Cooperativa Editorial Magisterio, 1998), Alguien creerá que esto es la poesía, Orsai (Bogotá, Fondo Editorial Entreletras, 2002), …Y otros poemas (Bogotá, Editorial Politécnico Grancolombiano, 2009) y Poeta de Vecindario (Bogotá, Universidad Externado de Colombia, 2010); ha publicado también varios volúmenes antológicos de poesía latinoamericana bajo el título de Poesía viva (Bogotá, Ulrika, 1993, 1995, 1996) y la antología Colombia, Poesía Contemporánea (Edit. Tierra Firme, Buenos Aires, Editorial Magisterio, Bogotá, 1998). Fue fundador y director por varios años del “Festival Internacional de Poesía de Bogotá” que se realiza desde 1992. Ha sido ganador de varios premios nacionales e internacionales de poesía y narrativa. Poemas y relatos suyos han sido incluidos en numerosas antologías colombianas y latinoamericanas y han sido traducidos a varios idiomas. Ha impartido conferencias sobre literatura en las universidades norteamericanas de State University of New York at Albany, el Rensseleur Polithecnic Institute of NY y en Saint Rose College. Se ha desempeñado como director de los Departamentos Académicos de Humanidades y de Comunicación del Politécnico Grancolombiano, institución universitaria, de Bogotá.



El sol ausente

1.

Algo se ufana en torno suyo,
Radiante:

Una arboleda agreste en la fragancia,
La tersura del cuello almidonado,
El sólido turquí del traje;

La lozanía de una noche apacible
gravitando como nube en los hombros

Y el sol de la mañana enternecido
Con la testa altiva y engominada
Al entrar al edificio,

elegante
e impecable hacia la muerte.






Consideración con el poeta

Este pobre no ha podido dormir
Algo le convenció de que no debía
Ha hecho un esfuerzo admirable
Para estar entre nosotros
No le miremos así, está borracho,
Y eso que él llama sus poemas
Esos papeles en el aire
No le hacen falta a nadie
A nadie le hacen daño
Es lo poco que a penas puede
hacer
y mal.






POEMA INDOLENTE

Dado un hombre cualquiera apostado en una esquina
cualquiera de una ciudad cualquiera,
y dado un objeto cualquiera de considerable peso
suspendido entre las manos de ese hombre,
y dado un segundo hombre que en sentido contrario
avanza recordando en su corazón una canción
cualquiera,
y dado que llegado a cierta distancia recibe en la
cabeza el peso considerable de ese objeto cualquiera
que arrojara sobre él
el primer hombre que le aguardó durante horas
apostado en la esquina,
y dado que un tercero lo observa todo apoyado en un
portal mientras masca con sincera fruición un
mondadientes,
y dado que finalmente los tres se consumirán en un
instante
y desaparecerán para siempre después de esto
escribo este poema para algo más persistente como la
lluvia que empieza a diluir
esas tres sombras sobre el asfalto.


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