lunes, 11 de octubre de 2010

1452.- CELSA BARJA


CELSA BARJA
Nacida el 29 de agosto de 1966 en Orense. Esta artesana autodidacta con registro en la Xunta de Galicia, es una poeta que conjuga en sus escritos la sensualidad y el erotismo con la denuncia social. Defensora de la infancia y de la libertad,
entre sus palabras fomenta con denotada sensibilidad una forma diferente de encarar la vida. Un erotismo elegante y cuidado impregna su obra, llena de vida, de pasión, de instinto y, mágicamente, de ternura, inocencia, cariño.
Escribe en diferentes blogs de internet y edita bajo su sello. Actualmente prepara la presentación de su primer libro de poemas en gallego, “Espindo un bico” (Desnudando un beso), que saldrá a la luz en noviembre, paso previo a su lanzamiento en castellano.
OBRA
• ''Con unas letras'', su primer libro, poemas sencillos de corte intimista, tímidos todavía.
• ''Entre tú y yo'', pequeños intrusión en el relato corto, con composiciones sencillas entre el romanticismo y la ironía.
• ''Mea culpa'', novela escrita en primera persona, en forma de diario, a través de la cual nos muestra a una mujer en lucha consigo misma. Represiones, anhelos y fantasías son conducidos a través de un erotismo que descubre y con el que se descubre.
• ''Algo de mí'', poemario en el que el alma recorre los sentimientos que la invaden.
• ''¿Alguien ha visto el amor?'', ensayo erótico con tres relatos cortos intercalados que, pese a ser de pocas páginas, tiene un éxito rotundo. Con un dominio seguro de la palabra, nos muestra el amor desnudo de matices y adjetivos, saltando entre la ironía y el escepticismo, y con una sinceridad que lo lleva a ser uno de sus libros más reseñados en diferentes medios de internet.
• Colaboración en “Una Navidad, un niño, un libro”, de Escritores Solidarios
• Colaboración en “En el envés de la Luna”, libro solidario para dotar de bibliotecas a zonas marginales de Bolivia, proyecto llevado a cabo por Círculo Poético Orensano y Escuelas de la Tierra
• Colaboración en “Corazones con esperanza”, de Escritores Solidarios
DATOS DE INTERÉS
* FICHA AUTOR




SELECCIÓN DE POEMAS



AINÉ, prosa poética

Nadie comprende que tengo la edad del mundo encerrada en mi pecho, que mi boca bebió tormentas de siglos oscuros mientras las vidas se extinguían entre las ascuas que quedaban, pendiendo a la deriva en soledades y vacíos. Mi sangre conserva la huella sabia de la inocencia, aunque a veces se vista de frío o se encienda… Nadie comprende que eternamente vivo en un círculo de piedra, igual que aquel en cuyo interior fui engendrada entre sal, luna y fuego…
He heredado la luz y las tinieblas, el troquel del dolor del hombre y de su más extraordinaria belleza, la voz que fecunda el amor y la espada que lo templa, la llave de los arcanos y su pesada carga, ante la cual a menudo soy desnuda y desarraigada… Un anciano verano me insufló mi primer aliento, con la fuerza del sol de mediodía y el aroma de las flores y de la hierba seca. Nací y me robó el amor, aunque a cambio me regaló palabras, un caballo de papel para galopar sus campos y luchar hasta dominarlas, hasta conquistarlas, hasta abrir sus piernas y preñarlas con la pluma cargada de tinta hecha con savia… Nadie sabe que en esta lid muchas veces casi caí vencida, que en múltiples ocasiones el destino laceró mi carne, que he bebido sorbo a sorbo mil agravios para concebir la medicina de vuestras llagas. No es alquimia, ni es magia. Entre musgos y relámpagos he tenido que aprender a pintarlas en el viento, a esculpirlas con fuego y dotarlas de lo más difícil: alma.
Soy la druida del instinto, la que hace brotar la fuente que os turba y que os trastorna. Visto vuestros pensamientos con la libertad del bosque y os hago llegar, sílaba a sílaba, aromas de jazmines, de rosas y margaritas, trinos de pájaros y susurros de arroyos perdidos en la nada… Cada día, antes de que el primer rayo del Sol acaricie la mañana, recojo en los sembrados de la Vida las más sublimes semillas, los pétalos más tiernos, el rocío más puro que suda la noche. Luego, con Amor, preparo a fuego lento la infusión a la que os convido, esa que os desnuda de pudores. La bebéis, sintiendo su calor expandirse por vuestro interior, el dulce que queda atrapado en los labios, mi beso rezagado. Despierta el hambre, los sentidos, buscáis mi cintura entre las rimas, mis piernas entre el ropaje de los párrafos…
Pocos comprenden que la infusión es algo más que agua, que mis versos no tienen tiempo, ni sexo… Os acaricio con la gramática y entre retóricas os poseo, me enredo a vuestro cuerpo y me sacio en vuestras miradas, porque cuando me leéis yo os miro, os provoco, os incito… Sí, despierta el hambre y el deseo. Las letras inventan mis labios, mi saliva, mi lengua, el gesto húmedo del ósculo en el cuello que se hace mordisco en las coplas que descienden a vuestro pecho. Es curioso, os entregáis enteros, abandonados a ese mundo que despierta, que quizá presentís que existe y a la vez os da miedo.
Os regalo la Runa de la Vida con la ternura de una virgen enamorada, con la sabiduría de los cabellos canos del corazón de mis ancestros… Estoy condenada a amaros y a despertar vuestro amor sin poder hacer otra cosa que aguardar. Aguardar a que asimiléis mi legado, a que perdáis el miedo a entregar, a compartir, a amar sin poseer. Mi destino es acompañaros, sin cambiar ni conducir ninguno de vuestros actos ni acciones. Mi destino es observaros crecer, arrodillada en mi círculo de piedra, en esta gruta donde habito rodeada del bosque inmenso de tejos que forma el Verbo… Sólo uno de vosotros llegará a mí, vendrá sin minutos y será el amo del Tiempo…





QUIZÁ ALGÚN DÍA

Quizá algún día
encuentres en tu bolsillo
arrugada mi sonrisa,
y al desdoblarla
aciertes a comprender
que mi ternura resiste.
Quizá algún día
tu destino se tropiece
en un a penas con mi añoranza
y desandes en el recuerdo
el atajo que no encontraste.
Quizá algún día
te sientes en el peldaño
reposado de la memoria,
saboreando la historia
que no te atreviste a vivir,
y al humedecer con tu lengua
el silencio de tus labios
el corazón te golpee
empujándote hacia mí.
Quizá algún día
te atrevas a dar forma
a mi nombre entre tus ojos,
y talles en su entelequia
esta espera primigenia
que siempre aguardó,
y recicles los motivos
de este amarte sin excusas,
de dormitar en tus abismos
sin acosarte, corazón...
Quizá algún día
recompongas las esquirlas
de las certezas que negabas,
y vuelvas a la página
donde escribiste a escondidas
el primer latido
que el mío te despertó.
Quizá entonces te atrevas
a desabrochar tus miedos
y te untes con mi vida
en una gran fiesta de piel.
Te estaré esperando
con el deseo en las pestañas,
con el vino en el beso
que siempre te guardé,
sin preguntas, sin reproches,
sin promesas de destiempos,
sólo con el alma de abrigo,
con mi sangre de equipaje,
dispuesta a con-fundirme contigo
en cuanto tu viaje te lleve
a este punto presentido,
a éste al que regresas dormido,
porque desde que he nacido en ti
viajo en tu mismo tren...





PEGASO

Escribo porque en la palabra te llego,
te contengo, te transito, te acaricio...
grafía misteriosa que se torna piel y late,
a la que vuelvo una y otra vez, y otra,
porque necesito, de pronto, abrazarte.
Estás aquí, bajo la línea de mi lápiz,
en los enigmas que cifran mis noches,
el mordisco que me adormece la vida
porque me corta el aliento a pedazos.
Escribo... Escribo para que me escuches,
para que mueran los gritos de mis dedos,
para sembrar jazmines en el mar
y peces de colores surcando el cielo...
¿Me he vuelto loca? No, no lo creo...
Se me ha enamorado hasta la esperanza,
es tomar tu mano y zambullirme en tu beso,
mirar el cielo y ver tu nombre constelado,
ver la Luna preparando café con leche
mientras Venus levanta la persiana...
Escucho música y te amo escribiendo,
y escribo un blanco Pegaso que cabalga
por mi lado más secreto, sólo tuyo,
con mariposas entre sus alas, tus alas.
Escribo, luego, tus manos... y las siento
como las del más perfecto orfebre de la palabra,
troquelas mi cuerpo con el cariño exquisito
de dedos que se hacen hermosos poemas.
Retoza mi sueño en este galope al trote
del potro alado que pasea mis venas,
brindemos por esta historia sin fin ni pasado,
sentada en tu regazo, mientras al oído
te confieso, mi amor, lo nunca confesado...






ÍCARO ENCENDIDO

Caen los pétalos de los minutos
deshojando la flor del tiempo,
y yo me fotografío, desnuda de mí,
para regalarte en versos mi piel.
Así puedo sentir tu pecho
dialogando en braille con mi espalda,
tus dientes apostando fuerte
en mi oreja, todo o nada...
Y me giro entre tus brazos
sin disimular la urgencia de invadirnos
con las bocas, con las manos, con la conciencia,
desleírnos en nuestras sombras,
combinación perfecta de substancias,
almas de cera, almas de cera...
Puedo sentirte como un Ícaro encendido
agitando entre saliva y sudor tus alas...
Vuélame, amor, surca mis húmedas nubes,
pregunta en mi mapa sus rutas arcanas
y abre incógnitas con tus labios,
transciende lo indefinido de sentir con la lengua
los alados abismos más sagrados.
Rompe la copa del amor y escánciame,
que quiero sentir tu boca abandonada
en la caricia prístina de mi pecho,
ser toda yo una estancia que te espera,
abiertas las ventanas donde posar tu vuelo.
Humedezcámonos con las lágrimas
que sólo saben llorar los cuerpos,
hasta que duerma tu estirpe divina
ahogada en el Olimpo de mi misterio.






ME APETECE

Me apetece beberte los labios

en un sorbo largo y delirante,
encender las alas de mil fuegos
sembrando deseo en la saliva,
demorarme jugando en tu lengua,
lamiendo el pecado de un suspiro,
sentir el ardor de la uva fermentada
emborrachándonos de nuestro vino.
Me apetece comerte la piel a besos,
prenderlos a ella cual flor a la tierra,
alimentarme de ti y aplacar tu sed
en los cuencos de nuestros cuerpos,
abrirte la puerta que emana al milagro,
que cruces descarado mis fronteras,
que ahogues en mi silencio tu piedad
y sentir como me rompo en ti entera...







NO SOY NOMINAL, prosa poética

He dotado a la tiza violeta de lengua de trapo. En mi mano, su saliva era polvo lamiendo aquella pared de torso lastimado. Sade había usado cien manos para fustigar su decoro urbano, látigo obsceno de palabras vendidas por puro placer, insolente escarnio.

Me sangraban los dedos escribiendo poemas sobre los cadáveres dejados, enterrando nombres mal escritos, ausencias de acentos, grafismos asesinados… Escribía, escribía, se acababa la tiza y el torso seguía llorando. Los dedos en llagas de acariciar su áspera piel y yo decorando su lecho con versos enamorados…
Qué efímero esfuerzo de fugarme en el gesto y en su dolor, en su muerte, en su agonía. De resbalar por su piel de hormigón, y besarle los ojos que alguna pedrada le había infringido. De llenarlo de música, de besos delicados en palabras sencillas. De correr por su dramático cemento vertical y salvar su indiferencia, despertarle mil sonrisas… Qué cosas tan absurdas para el resto y a mí me matan la vida, que no tengo conciencia del tiempo, lloro las plantas muertas de las que no se pueden hacer ramos de un día y, por lo mismo, lloro las vivas…
Copulo con lo sórdido y marginal, con muros ajados de sombrías callejas, me dejo los dedos acariciando versos y versos con tizas violetas, versos de polvo y deseo que jadean placer donde antes había una herida… Qué pura sangre desbocada besando Lagartijas Grises que volarán algún día… Pero, es que no soy nominal, ni lo son mis besos de tiza, ni mis caricias de tinta, ni mi cuerpo de papel. Me mato y me mato escribiendo. Me quemo hasta ser ceniza. Y emerge, espléndido, el Fénix con sus alas de fuego buscando un muro maltrecho, el suburbio de carne perdida, el beso añorado, el carmín de la copa vacía, el cuerpo astillado de la guitarra muda, la inmensa dulzura de tu piel sobre la mía… No soy nominal y todo me vale para ser santa, pecadora, diosa, guerrera, reina o campesina, señora entre las señoras, la más puta de las putas, la Mujer, la Niña…
Puedo descender al mismísimo infierno y brindar con Dante por cualquier ironía, y ascender con bellas alas encendidas repartiendo libertad, inocencia y vida… Aunque sea con una tiza violeta con lengua de trapo que nunca se muerde para decir con orgullo, escribiéndolo en alto: aquí, hay Poesía…








CONFIESO QUE SÍ

Confieso que sí,

que vuelo a tu espalda,
como gota quebrada
deseando traspasar
el poro acariciado,
absorbiendo con mi lengua
cada gramo de tu sal...
Confieso que sí,
que desnudo mis lamentos,
entre algodones solitarios
mientras busco con euforia
la caricia de tu sudor,
y rota de mí blasfemo
en descorches gestuales
sobre mi vientre agitando
la ausencia de tu calor.
Confieso que sí,
que muerdo mis labios
para morder la palabra
que diseña tu cuerpo
desnudo ante mí,
y que guiño en la noche,
cual obscena libélula,
entre versos la chispa
que me haga sentir...
Confieso que sí,
que mi fuego me quema
con dedos que gimen
solitarios en mí,
que no tengo prejuicios
rasgando mis sábanas,
sino un deseo ciego
de poderte sentir...
Confieso que sí,
que las letras no bastan
para calmar esta fiebre
en que deliran mis labios,
mis pechos, mis piernas...
que esta estrofa me abate
en un orgasmo sin esperma
en el que me siento morir.







ME LLAMA

Me llama

caminar por las medias
de seda de la mañana,
entre violetas y jazmines,
despertar tu sueño,
entrar en él de puntillas,
transitar de cerca
la tierra de tus nervios.
Me llama
el brebaje de tu saliva,
cuando a penas las pestañas
intuyen que se acerca el beso,
danzar libre entre tus labios,
sospecharte con la lengua,
untarme a tu piel como aceite
para ahuyentar la abstinencia.
Me llama
habitar en tu hambre
desenredando los tiempos,
urdir entre caricias
la magia de los dedos,
contemplar la eternidad
en la dicotomía de piel y fuego,
hasta hacerte claudicar
siendo la chispa de tu duelo.
Me llama
codiciar tus temblores,
ser fagocito de tu indulgencia,
sentir el despertar de tu pluma
en las ranuras de mi euforia,
deshacernos en voces líquidas
y en el instante que todo atrofia
caer viva en tu muerte,
caer muerta en tu vida...






ALFA Y OMEGA

Te consagro la copa
concupiscente,
el calor del plasma
que me circunda,
estos labios que mordí
buscando tu beso...
Acércate, ven,
cómeme la boca,
desorienta el sinsentido
que ha aguardado,
vacía todo de tu nombre,
que todo eras tú,
las esquinas, las nubes,
aquel clamor del viento,
la herida de no tener
ni el perfume de tu luz.
Secuéstrame en tus ojos,
escríbeme en tu pecho,
mézclame en la esencia
que extirpas al placer,
explórame, amor,
deslízate en mi fuego,
teje con tu aliento
la caricia de pasión.
Corrompe mi espalda,
embota mi cintura,
cauteriza mis senos
con los suspiros
de tus dedos,
invéntame en ti,
apriétate en mí,
solloza en el abrazo
de mi íntimo exterminio,
el segundo más eterno...







GANAS DE TI

Tengo ganas de anidar en ti
como ave nocturna,
replegarme en tu piel
abandonando mis alas
al calor de tus rincones,
abrigando mi frío
bajo el manto de caricias
que desdoblan sobre mí,
una a una,
tus insinuaciones...
Tengo ganas de compartirte
en un aliento en llamas,
de conmoverme
ante el verso mojado
que escribe tu pasión
en mi cintura,
con el corazón exhausto
de jugar con el tuyo
a salpicarnos ambos
en el charco del placer,
arrítmicos... locos...
desbocando fantasías,
cobrándonos con creces
las deudas de los poros,
cada pliegue, cada arruga...
Tengo ganas de abdicar
como cielo abierto en tu tormenta,
sentir que muerdes
los escrúpulos que no tengo...
que muero en ti,
como un afluente que necesita
agotarse al fin
en el cauce templado
de los instantes de tu lengua...
Tengo ganas de ti,
de esconderme en tu carne,
lentamente,
desabrochando
cualquier imposible
en un beso que astille el escalofrío
de la memoria
más prístina de tu espalda,
de dejarme cincelar
gota a gota por tu saliva,
hasta ver mi sombra líquida,
entre tus labios, tallada...




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