domingo, 3 de octubre de 2010

1364.- MARJORIE ROSS


Marjorie Ross (Costa Rica, 1945), es poeta, abogada especialista en derechos humanos, escritora y periodista. En 1999 recibió el Premio Angela Acuña en periodismo y en el 2001, el Premio Nacional de Literatura. Desde el 2002 es presidenta de la Asociación Costarricense de Escritoras (ACE).
Su obra poética publicada incluye: Aguafuertes (San José, Círculo de Poetas Costarricenses, 1962); Jaguar Alado (San José, Dirección General de Cultura, 2000) y Conjuro al olvido (San José, Gráfica Génesis, 2008). Inédito: Duelo por la rosa y otros poemas.
Poemas suyos figuran también en: Agendantología Año 2008 (México, Amarillo Editores, 2008); Antología Elige Vivir (Movimiento de lucha contra el cáncer, 2007); Puente de palabras. Compilación de poesías costarricenses y dominicanas. (Santo Domingo, Dirección General de la Feria del Libro, 2006); en Trilogía poética de las mujeres en Hispanoamérica. Pícaras, místicas y rebeldes. Tomo I. Pícaras (México, Ediciones La Cuadrilla de la Langosta, 2004); en Indómitas voces. Las poetas de Costa Rica. Antología. Selección de Sonia Marta Mora y Flora Ovares (San José, 1994, Editorial Mujeres); en las revistas Imago (San José, No.7, octubre del 2000) y ANIDE (Nicaragua, 2003); así como en el disco compacto Poética. Poesía Costarricense, de Haydée de Lev y el Grupo Editus (San José, Intertempo S.A., 2002), en otras antologías y en múltiples revistas y suplementos culturales de la prensa.
Además de miles de fascículos, artículos y columnas en periódicos y revistas, ha publicado, entre otros, los siguientes :
1. Libros relacionados con el patrimonio cultural culinario:
- Los siete pasos de la danza del comer. Cultura, género, identidades. (San José, Editorial de la Universidad de Costa Rica, 2008, en prensa).
-Imágenes para comer. Arte y cocina en Costa Rica (San José, Museos del Banco Central, 2007).
- Entre el comal y la olla, Fundamentos de Gastronomía costarricense. (San José, Editorial de la Universidad Estatal a Distancia, 2002).
- La magia de la cocina limonense. Rice and beans y calalú (San José, Editorial Universidad de Costa Rica, 1991; Segunda edición 2000).
- Las frutas del paraíso- The Fruits of Paradise (San José, Editorial Universidad de Costa Rica, Edición bilingüe, 1994. Segunda edición 2001).
- Al Calor del Fogón. 500 años de cocina costarricense. (1984, San José, CulturArt; Segunda edición San José, Farben, 1986).
Su ensayo sobre los Paisajes domésticos del pintor costarricense Carlos Poveda fue publicado en noviembre del 2007 en la prestigiosa revista Gastronomica (The Journal of Food and Culture, University of California Press).
Reseñas suyas sobre libros relacionados con la cocina han aparecido en el Journal of Latin American Studies de la Universidad de Londres, Inglaterra, y en otras publicaciones.
2. Obras de literatura sin ficción:
- La otra vanguardia, la vida de Jaime Cerdas (San José, Editorial Universidad Estatal a Distancia, 1993). Género testimonial.
- El secreto encanto de la KGB. Las 5 vidas de Iósif Griguliévich (San José, Norma, 2004).



CANCIÓN DE CUNA PARA UNA NOCHE AMARGA

I

En Colombia, hijito mío,
en las selvas del Vaupés,
a los indios chiquitos
los compran a diez.

En Colombia, hijita mía,
en las selvas del Vaupés,
es buen hermano el cauchero:
porque la sal no se pudre
y siempre se pudre el dinero,
por eso paga a las indias
por un indiecito muerto
por diez indiecitos muertos
por cien indiecitos muertos,
medio puñado de sal,
porque la sal no se pudre
y siempre se pudre el dinero.

En Colombia, hijitos míos,
en la vecina Colombia,
en las selvas del Vaupés,
marcan a los indios
igual que a la res.
En las selvas del Vaupés.


II

Cuando los marcan con hierro
los inditos se desmayan.
Son más fuertes los terneros,
los inditos se desmayan.

Los terneros valen plata,
los inditos sal y agua.
Son más caros los terneros,
los inditos mal los pagan.

La tierra es del misionero
que se cubre con sotana.
Por él se mueren los indios
y él se cubre con sotana.

El cura terrateniente
es un hombre de palabra.
Para el indio que desmonte
mil indulgencias de paga.

Entre el cauchero y el cura
tienen su cuerpo y su alma
Solo es dueño de su muerte,
no de su cuerpo y su alma.

Cuando lo marcan con hierro
el indito se desmaya.
Son más fuertes los terneros,
el indito se desmaya.


III

Cauchero, cauchero,
¿no te sabe a sangre el látex?
¿No huele tu mano a sangre,
misionero?
El indio ha olvidado el grito
entre su hambre.
El indio ha olvidado el llanto
entre su frío.
El indio ha olvidado el canto
entre su miedo.
!Sangre, silencio y venganza,
hulero!






(SIN TÍTULO)

He visto
a una anciana
exorcizar con danzas
el temido contagio

desconocía
la tos evanescente
de la muerte

no había aprendido
a distinguir
su golpe sordo

a separarlo
de los que llegan
con el viento en la nuca
o con el frío

no sabía
que quien baila
a la muerte
solo engaña a su sombra
ante el espejo

(Del libro Duelo por la rosa y otros poemas, 2000)






LA CIUDAD EN TRES TIEMPOS

I.

Golpe tras golpe
has derramado angustia
sobre las aceras
de esta ciudad adolescente

te ha dolido hondo
tu San José remendada
sucia
tu San José aletargada

has sacudido su pegajoso aroma
de fruta madurada
al sol del mediodía

decenas de rostros
te han visto

en los autobuses
desde las ventanas
desde los mostradores
de las tiendas

un día igual a todos
sorprendida
dentro de ti te gritas
extranjera
y en tu justo derecho
te marchas
apresuradamente

al golpe de tu última pisada
al extenderse
a ciegas
tus ojos en la noche
detrás de ti
una mano vacía te contempla
una mano vacía te interroga

solo entonces comprendes
que la sombra de la ciudad
es ya
tu propia sombra.


(Del libro Aguafuertes, 1969).




II.

Ciudad ajena

No se puede
poseer una ciudad
como a un apresurado
adolescente

las ciudades
se ganan de a poquito

justo igual
que el amor


(Del libro Duelo por la rosa y otros poemas, 2000)




III.

Graffitti en la memoria

Es de noche
y la ciudad nos convoca
a su velatorio
tiritando

espera una oración
que le devuelva el pulso
a sus venas gastadas

que siembre en azoteas
musgos y pitangas

que resucite tertulias
y convivios

exige un rezo que aplace
para ella
los corceles funerarios

busco mi voz
y encuentro una cólera añeja
y una corta plegaria:

no sacrificaré
mi infancia
de otro siglo
a los hampones
a los pederastas
a los cadeneros
a los sicarios

lo juro aquí
bajo este cielo
de cristal de enero:
defenderé mi infancia
hasta el último
recuerdo.
Amén



AFINIDADES ELECTIVAS COSTA RICA
____________________________________




Somos
cuerpos ateridos
balancines frenéticos
suspendidos
de la vista del otro
heridas alucinantes
por las que asoman
los soviéticos del Gulag
los españoles de Perpiñán
los judíos de Auschwitz
las japonesas
de Hiroshima y Nagasaki
los incendiados de Viet Nam
las desmembradas de África
los desaparecidos
los destazados
las ahogadas
las torturadas
del Sur
cuerpos ocultos
bajo el horror
de las pestes del siglo
fantasmas con aliento
entre pilas de huesos
somos nosotros
los recién llegados
las migajas del sueño




***


Armada
con mi palabra
y sus discos de polvo
enhebro paredes
arranco cerraduras
enciendo fogatas
el hálito de lucifer
impregna cada esquina
de esta ciudad amurallada
el contraluz
me pierde





***



Penetro
en el número veinte
del círculo de las centurias
tropiezo
sobre ataúdes
cubiertos
con banderas rojas
muertos
con bollos de pan tibio
sobre el pecho
desconcertada
jadeo sobre el espejo
para cerciorarme:
aún no ha llegado
mi hora




***



Desde el primer escalón
contemplo
el cónclave
de los que mandan
jinetes del delirio
beben el vino
emponzoñado
de la guerra
y reposan




***




Entro en el astillero
y me descubro
soy el hábitat
del gusano del miedo
en Barcelona
jóvenes brigadistas
cantan la Internacional
mientras se ahogan
en el Winnipeg
la derrota huele
a amasijos de sueños
en el St. Louis
veo suicidarse
a judíos alemanes
no tengo resistencia
cuando pedí ser barco
solo pensaba
en un barquito de papel



***



La biblioteca en llamas
me atrae
con sus abismos
sus páginas ardientes
me hacen llagas
profundas
cada pogrom
dice más
que mil palabras
afirma el centurión



***




Desciendo
siete espirales
huyo del olor
a cabellos quemados
veo pasar
mineros
con sus sacos de dientes
en caravana
los despellejadores
con las pieles curtidas
apiladas
como viejos papiros
impenitente
la luz de sus lámparas
dibujará lamentos
sobre el muro





***



Me derramo
por las grietas
hasta el farallón
de los suicidas
sus manos
llamaron a la muerte
antes de que llegaran
los verdugos
no quedaba una uña
ni nudillos
ni un mínimo orificio
que proteger del miedo
anatema
en todas las iglesias
maraña de cirios
desvanecidos
al borde de los sueños
aferrada a las piedras
apenas parpadeo
el horror
con su vértigo
me absorbe hacia el vacío
quiero saltar
el aroma de la rosa
me detiene




***



Nadie puede
callar a las ancianas
empapan
piedra y ladrillo
con su olor a lamento
no las dejaron
llorar por los caídos
ninguna
reconoció sus caras
ni escudriñó
sus cicatrices
no hay bálsamo
que ponga piel
sobre su llaga amarga
la ciudad se llena
de sus gritos sin dientes
me tapo los oídos
y aún las oigo
ululan
en sus lenguas
nuestros nombres




***



Aprovecho la ausencia
de los torturadores
me deslizo
en el calabozo escarlata
los gritos
gotean por el cemento
pero nadie extraña
las uñas
con su sedimento
de secretos




***




Cubierta de sal
me sumerjo
en el mar
de los caídos
pegada al arrecife
camino
sobre millones
de rosas coralinas
paisaje daltónico
con el raro color
de la carne
cuando el cañón se calla
siento a Hitler
a Mussolini
a Stalin
moviéndose en sigilo
del alba a las tinieblas
sobre mi piel en sombras
huyo
la sombra permanece
sobre mi corazón de luna
y me transformo en grito


[Estos poemas son una autoselección de la autora,
tomados de su libro Conjuro al olvido,
para Palabra Abierta]



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