jueves, 9 de septiembre de 2010

961.- BRANE MOZETIC



BRANE MOZETIC nació en Ljubljana, Eslovenia, en 1958. Poeta, narrador y traductor. Ha publicado los poemarios Blancanieves es siete enanitos, 1976; Soledades, 1987; Lo azul del contacto, 1986; Conjuros, 1987; Red, 1989; Obsesión, 1991; Poemas por los sueños muertos, 1995; Mariposas, 2001; Banalidades, 2003; Más banalidades, 2005 y Todavía más, 2007. Es también autor de prosa breve Pasión, 1993 y de las novelas Ángeles, 1997 y Una historia perdida, 2002. Ha traducido al esloveno autores como Arthur Rimbaud, Jean Genet o Michael Foucault. Es editor de las colecciones Aleph y Lambda de la editorial Škuc de Ljubljana y director del Centro para la promoción exterior de la literatura eslovena. La poesía de Brane Mozetič (1958) dibuja una “historia” de las fascinaciones sensibles, en mayor parte homoeróticas, en las que el lenguaje de los sentidos se amalgama con el lenguaje del cuerpo. Se destacó con una poesía que es consecuente y estrictamente lenguaje del cuerpo, una especie de diccionario de la sensualidad insaciada que en los ritmos alegres de la danza, en el viaje frenético de un cuerpo al otro, ansía salvarse del círculo vicioso de lo mismo. La corriente de asociaciones poéticas, que mucho les debe a los poetas malditos, procura dar forma a la obsesión y a la simultánea impotencia del voluptuoso juego sexual. La fascinación con el amar peligroso, embriagadoramente bello y extático no puede revocar y borrar el desencanto ante la imagen del mundo como vacío sin sentido, como pura nada. La fatigosa corriente de actos amorosos y entregas se desenlaza irremediablemente en sentimientos de angustia, dolor y miedo. A causa de la insistente repetición, la ceremonia amorosa obtiene las características de un rito, en el que los amantes se convierten, en el círculo de conjuros sensuales, en sacerdotes de una divinidad nueva, joven. El mecanismo ansioso y enajenado de seducciones y enlaces, de fascinaciones y desilusiones continúa, a pesar de todo, su marcha sin sentido en el juego de una especie de relación amorosa. La liberación instantánea del deseo y el olvido momentáneo de sí mismo son seguidos por la duplicidad de los dos amantes, cada uno de ellos queda “solo, reseco en el vibrar del vacío”, si tomamos prestadas las palabras del poeta. La red de la lengua y del estilo de las alocuciones eróticas de Mozetič y de las fórmulas de conjuros está entretejida con respiraciones jadeantes, largas, que a menudo se prolongan al verso siguiente. La repetición frecuente de palabras expresa con elegancia un erotismo apasionado e irredimible.





Poemas de BRANE MOZETIC








hay cosas que no sabes decir
hay cosas que no te atreves
que no puedes, que no debes decir
rara vez se escapa alguna frase tierna

cuando me siento cercado por el frío
hay mentiras que en tu piel
dejan huellas, moretones, arañazos
durante semanas se baten contra los ojos

hay palabras que ocultas
con vergüenza susurras, me aprietas
y con tus grandes ojos preguntas

apenas audible, tembloroso
me amarás aún después
es verdad que tendré que morirme.

Traducción Marjeta Drobnic



***



afuera está amaneciendo
y él tira una piedra contra mi ventana
lentamente acomoda sus pies
se apoya luego contra las jambas
y roza mis labios
con su sabor siempre terrible
lo desnudo, y me dice
ya es la quinta o sexta vez esta noche
a veces hasta se lava
antes de acostarse a mi lado
se fija en el techo y calla
cuando se arrima junto a mí, siento
su piel reseca
a veces toma el cuadernito y dibuja
líneas temblorosas, rostros desconocidos
apenas distinguibles, espantosos.

Traducción Marjeta Drobnic



***

dibuja
lo que no podemos hacer
dibuja nuestros cuerpos fogosos
que se impregnan, absorben el uno al otro
nuestros labios atenazadores
palabras sórdidas del olvido
tal vez de este modo sabrás
cómo me deseas -
¿qué? ¿otra vez este miedo?
y trazas línea tras línea
dejando los contornos de la tierra desolada
sin vida, una sola superficie
me acuesto tranquilo encima de ti
y trato de rescatarte.

Traducción Marjeta Drobnic



***

la noche avanzada, cuando no lo notas, me
meto en tu habitación, me acerco silencioso
y a la luz de vela observo tu rostro
como un hechicero pongo mis manos en tu cuerpo
cuando no lo notas, no sientes, no puedes
rechazarme, me recuesto, me junto a ti
con suavidad para no desvelarte
en estos momentos pienso dichoso
que aún no hay preguntas, ni dudas
que como un río serpenteamos a través del tiempo
impregnados, que en las profundidades
aún hay peces y en el pozo del río
manos, bocas bebiendo con deleite
lentitud, serenidad, como un rito.

Traducción Marjeta Drobnic



he soñado que has muerto
la habitación vacía, la camisa
la percha, y alrededor de mí cada vez
más espacio, más silencio

estuve junto a la ventana abierta, mirando
afuera, a la oscuridad, durante horas, esperando
a que llamaras, tenía miedo de
dormirme, miedo de cerrar los párpados

contaba los dedos, los botones, contaba los pasos
fijándome en la noche, susurraba con temblor,
ahuyentando todas las imágenes de ti

he soñado que los sueños han muerto
que nos deslizábamos a la profundidad, solos
vacíos, y que tú nunca volverías.

Traducción Marjeta Drobnic




***



cuando llego, abres mucho los brazos
tan deseoso de tocarme, de caricias
y besos, no dejas de tomar mi mano
codiciar mi boca, quieres más y más

te desnudo y te acaricio en mi regazo
como a un niño que crecerá y se irá
veo, a veces, las huellas de otros abrazos
dientes, marcas, a veces la saliva

que vierto en ti, como zumo
caminamos por el campo, tú, muy agarrado
te paras, te aprietas contra mí, susurras:

te quiero - tiemblas - hace tanto frío
te inclinas, tocas la tierra, me
miras; está llamando, dices en voz baja.




***

eres la llovizna que salpica mi cara
traes la humedad, suavizas la piel
y la vida se detiene demasiado
ha perdido el futuro y la agudeza

ya no hay dolor, ni miedo
ni horror, cuando alguien se arroja al río
cuando disparan a las metas vivas y los cuerpos
sucesivos pasan entre nuestras piernas

te deslizas por la piel, algo salado, cálido
como en verano, pataleas repitiendo
la misma melodía, sin cesar

me librarás de lo baladí, me lamerás
hasta el hueso para que me funda
con la tierra, te pareceré sólo como lluvia...




***

palabras, sólo palabras, son demasiado sosas
demasiado bellas para expresar el terror
el miedo en los ojos, en la boca
el estremecer de las mejillas, el temblor, el grito

serpentean como un río, se deslizan
a través de los dedos, no hincan su filo
levitan demasiado en el aire
tú, de tierra a tierra, tú, de sangre

me atraviesan estas vibraciones, este pavor
de no conocer las palabras, como si fuera vacío,
te tengo a mi lado, silencioso, perdido

te secas cada vez más, y no me regresa
a la boca ni una sílaba más, ni un amago
de aliento que abarcara tu mirada, tu estremecer.




***

es difícil cuando quedo sin palabras
tú agarrándome, esperando
una solución, una sola sílaba, sólo una -
por qué se encendieron luces en la noche

por qué, al alba, salió el sol
qué perseguían las aguas por el lecho
qué iba a encontrar uno al nacer
y dónde se unieron los fines de la noche

qué codiciaban tus ojos
suaves, húmedos, huidizos
rabiando por el alrededor, tus manos

que asen las raíces
el cuerpo que irrumpe en cada instante
de la vida, con tanto ahinco que duele.




***

soñé que agitabas los brazos
para levantar el vuelo a otra parte
a otra historia, para que la tierra se allanase
para que las fieras tuvieran brazos

las lenguas se inclinasen a las flores
para que tú abrazases centenares
de cuerpos, todos suaves, frescos
otorgándote la fuerza y la esperanza

soñé que te alzabas feliz
me llamabas, me invitabas al olvido
a librar mis manos de estos pedazos de tierra

me incitabas que me extendiese abriéndome
que flotase y te tocase-
cómo duelen esos sueños, tu beso.




***

por la noche te arrimas y aprietas contra mí
miro en tus resplandecientes ojos
tiemblas, como en un sueño mueves
los labios húmedos, sin sonido, aguzo

el oído para oir la voz, para barruntar
al menos las imágenes fugaces
los miedos, los deseos, hacia dónde
se alza la cabeza, qué anhelan las manos

no me dejas dormir, me muerdes por todo
el cuerpo, hasta la sangre, hasta el resuello
tengo, repites, tengo que sentirte

después vuelves a apoyarte en mí
como una brisna me alivias las heridas
susurras las palabras que no exiten.




***

olvidar y dejarse al viento
que mueve sus blandos dedos
entre las ramas, que se lleva todo
lejos, cuando el sol toca la tierra

cuando las estrellas se desprenden del cielo
y como una hoja frágil yaces a mi lado
y fijamos nuestras miradas lejos, hacia
el más allá, callados, suaves, libres de lo baladí

te inclinas sobre el agua y hacia la profundidad
y te maravilla, niño, que existe
el tiempo sin pensar, bello y tranquilo

olvidar, cuando, abrazados, unimos
nuestras bocas y la lluvia escribe en las mejillas
que la vida es el olvido de la muerte.

Traduccion Marjeta Drobnic



***

es bello tenerte en los brazos
revolverte el pelo - estás callado
miras ante ti, al vacío
por qué lloras, dices, tiendes la mano

hacia mi cara, la secas suavemente
tratas de persuadirme en voz baja, de agarrarme
para olvidar cien, mil veces
atraparme y llevarme contigo

no puedes estar solo, tienes demasiado miedo
nievan imágenes, la angustia
de que se caiga el polvo, el silencio, ante

la caricia fría, la piel dura, la mano
quieta, el beso gélido, la angustia
de que nadie pueda ya calentarte.




***

y llega la muerte y por última vez
quieres hacer el amor conmigo
que está dentro de ti al irte
que te lance en una ola a la lejanía

pides que te agarre para que no se te lleve
la arena, para que el viento no te
desvíe a los sueños, para seguir
sintiéndome, seguir escuchando

mi corazón, el último latido, beber
la última gota de mi boca, desvanecerte
en mi cuello, pides que te siga por el miedo

a la oscuridad, a la soledad, de que el frío
se incruste en tus huesos, y el silencio
sin mí sea como la muerte; ven, dices.




***

anochece, apenas se oye algún
pájaro, la lluvia salpica las caras
un día pesado, el cielo bajo
los pescadores suben a sus barcas

las húmedas hojas del libro se curvan
en tu boca, una lengua extraña
que no sabes, que no comprendes
sientes sólo el calor, la piel mojada

y el saber que no nos vamos a entender
jamás, que habrá un frotamiento
miraremos al cielo hasta

que caiga la noche, el silencio, la nada
y cuando te vayas, la boca, vacía
sola, desprendiendo sangre.




***

ven y termina con todo, quítame
la ropa, con calma, ternura
como si esta vez fuera la última, zambúlleme
lávame la piel para sentir tu mano

suave, y bésame la boca con dulzura
como nadie, acuéstate junto a mí
te doy mis venas, mi pecho, mis sueños
por esta paz que antes ignoraba

espero, no importan los tiempos por
venir, nuevos dolores, nuevos
sueños y el vacío de los campos

todo carece de sentido, salvo que vengas
me abraces, digas: anda, duerme -
"ven," susurras cuando te miro.



***

quiero huir, quiero esconderme lejos
pues si vienes, será demasiado tarde
me entregaré a los labios, dientes
fantasmas y miedos, hay

algo como seda deshilándose, baja
del cielo, despacio, cubre la cara
hiela los nervios, como un sueño
como el mar que te lleva

a la lejanía, quiero estar solo, quiero
sumergirme, bajar a la profundidad
quiero olvidar, tacharme, tacharte

y en la lejanía y en la profundidad
todo puro, claro, cuando la nieve cubre
mi cara, me oculta, da silencio.




***

perdona que los días sean iguales
y que yo siempre sea el mismo
que no todo cambie sin cesar
como las imágenes de la pantalla

como las palpitaciones musicales o
los símbolos cuando pulsas las teclas como loco
los sueños ya están muertos, cuando
me tocas y abrazas, la piel no es diferente

los músculos, la cara no cambia -
no sabes qué hacer, miras al vacío
como si algo se te hubiese escurrido

como si se hubiese ido de este mundo
y sabes que te da igual si vives
si es de día o si es de noche.




***

como ya no existes, la puerta está cerrada
las persianas echadas, sólo el silencio
la oscuridad, el vacío alrededor, las horas
largas de las manos y la cara en quietud.

el mar ha olvidado levantar las olas,
las estrellas, su encenderse, y el viento
su cantar, y los amigos no conocen ya
tu dirección, la boca ignora el consuelo

ya no hay dolor agudo en el pecho
y de la piel se borran las huellas de los dientes
los ojos tiemblan sin ojeras

como antaño, cuando aún no había
miedo y la soledad no helaba
cuando el deseo no dolía tanto.

tengo miedo del amor contigo, sabes
no por temer la muerte
la descomposición, la tierra húmeda, o
las separaciones largas, no basta lo que sientes

demasiado rápido clavas una herida, dices
un pensamiento hueco y derrumbas todo
por delante, como huracán te llevas todo,
ajeno y frío, como es la vida

tengo miedo al andar por la ciudad
de sin más caerme, quedar desmoronado en la nada
de que una presión, como la tuya, me aplaste a la tierra
de que el río se derrame, caiga
el sol, estalle mi cabeza, de que los sueños
se mueran, el miedo se vuelva más grande, como el mundo.


***

los hechiceros silenciosos de las metrópolis tienen el poder
de sembrar con sus manos la impaciencia, la angustia,
secan los pozos, a veces, nublan
la vista al conductor, o echan veneno
en los vasos en la terraza, de noche roban
el sueño a los niños, y a los seres abrazados
toda sensación, todo deseo de sentirse
ayer los hechiceros silenciosos pusieron al vecino
una soga, despojaron de voluntad a su mujer, de color
a las flores, de fragancia a los cabellos, implantaron
dolores terribles en las cabezas, el miedo en el pecho
cabizbajo me inclino ante los ídolos
su rabia es afilada, su sed inconmensurable
y la sangre no se coagula, cada súplica
se anula, los labios temblorosos repiten
frases insensatas, las manos hacen
gestos rutinarios, los hechiceros dibujan huecas
figuras, cortan raíces, en un instante de cansancio
nos vacían hasta la última gota.


***

deseo aún más y más besos, espasmos
de cuerpos entrelazados, aún más marcha lenta
a través del bosque, soñando que
todo es de otra forma, más desvanecimientos en
el titileo de las imágenes creadas
- de madrugada tuve sueños pesados, sobre la fuerza
sobre la violencia, sobre la renuncia a la vida
me levanté, me acerqué mareado a los cuchillos
miraba, largamente, vacío, como estrujado
después me senté, pensaba en lo irreal
aún más y más quise hundirme en
la eterna delicia de la entrega, en la piel
en el mirar cálido a los ojos, en la caricia
- rompí una larga lista de medios
para el asalto, para la lucha, defensa
vertía agua y la bebía, lenta
largamente, como desde acá hasta allá.
Traducciones de Marjeta Drobnic

***

apenas la primavera en los árboles, brotes silenciosos oigo
cuando al asomarme por la ventana
de improvisto del cielo una flecha en mi cabeza se clava
inadvertida, como el llamado del primer cuco
en el silencio de la mañana chorrea la sangre por la silla
inclinado contemplo el charco rojo cada vez más grande
sin palabras, sin gestos, presintiendo por las hendiduras
los absortos ojos tras de mí, contando
los minutos, ese insoportable temor
ante la supervivencia, cuando afuera asoma el sol temprano
cuando despierta el jardín, cuando la leche al hervir rebasa
por allí detrás de la puerta - hay calma, atento
miro el correr de la sangre por el suelo, la redención
cuando de lo alto un rayo, cuando alrededor todos
reunidos se preguntan por qué, por qué
- no, no se puede dormir cuando te traen un cuerpo
a la habitación, joven, aún perfumado, como víctima
cuando escudriñan detrás de ti, eterno señuelo de la muerte.



Traducción de Ciril Bergles y Teresa Kores




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