viernes, 3 de septiembre de 2010

848.- PEDRO SHIMOSE


Biografía de Pedro Shimose: Nacido en Riberalta (Beni), Bolivia, en 1940, y radicado en Madrid (España) desde 1971, Shimose es uno de los grandes poetas actuales de Bolivia, además de ser narrador, ensayista y periodista.
En 1972 obtuvo en Cuba el premio latinoamericano Casa de las Américas por su libro Quiero escribir, pero me sale espuma. Ha publicado otros siete libros de poesía: Triludio en el exilio (1961), Sardonia (1967), Poemas para un pueblo (1968), Caducidad del fuego (1975), Al pie de la letra (1976), Reflexiones maquiavélicas (1980), Bolero de caballería (1985) y Riberalta (1997), además de Poemas (1988) que reúne sus libros anteriores. Es autor de un libro de cuentos, El Coco se llama Drilo (1976) y de un Diccionario de Autores Iberoamericanos (1982). Es Asesor de Publicaciones del Instituto de Cooperación Iberoamericana y dirige la colección de poesía del mismo ICI.





La Vida Me Está Matando

Ya no me persigue el terror político
con su rayo láser,
ni los prójimos me aman
con su palo y su picana eléctrica.
Ya no me ofende la Declaración Universal
de los Derechos Humanos,
ni la bomba me quita el sueño,
ni siquiera los disparos
de una guerrita en Africa o Europa,
¡qué más da!
Caen los muros,
crecen los lamentos.
Y el odio vuelve
con sus ángeles violentos.
El Sur sigue donde estaba.
No nos portamos mal
(es evidente)
y todos tan contentos,
constitucionalmente.
Esta vida me sobra
con su nicotina,
con su infarto y su cáncer,
con su miedo al sida y las jeringas.
Sólo el amor
y la poesía
pueden ser míos
cuando a nadie parece ya importarle
el amor
y
la poesía.




Fax Nada Urgente

Después de tres cafés
me sobran las alquimias.
Curado del estrés,
supero lipotimias.
Mis dolencias, ya ves,
son afecciones nimias.
Males de la vejez:
insomnios y bulimias.
El sístole aburrido
y el diástole cansado
repiten el maullido
De un gato enamorado.
(Largo y hondo quejido
de un macho engatusado).




Epigrama

Después de impresionar a las muchachas
con nuestro ingenio;
después de quemar lirios, enterrar nubes
e incendiar templos;
después de degollar vacas sagradas
y asesinar dioses;
después de escribir sin mayúsculas
y sin signos de puntuación;
después de dinamitar museos
y bailar en los cementerios;
después de perseguir la gloria
y soñar que nos acostamos con ella;
después de pelear con dragones,
imperios y quimeras;
de gemir porque publiquen nuestro
nombre en los periódicos
y de reunirnos por la madrugada
para derribar pirámides,
¿qué nos queda?
un sillón en la academia
y una chequera.




Poema de Amor

La mujer de mi vida se acuesta con un tipo
que la hace sufrir cada vez que llega
con un ramo
de rosas al amanecer;
que le ha robado sus horas más preciosas
y no puede
devolvérselas.
La mujer de mi vida comparte su belleza
con un ciego
que, a menudo, tropieza en la misma piedra de
escándalo;
que la trae por la calle de la amargura
y la lleva a la punta de un cuerno de la luna.
Sordo ausente, no le presta atención cuando ella le
habla de las horas muertas.
Todo le entra por un oído y le sale por otro en la
consulta del otorrinolaringólogo.
Harta de tanta sombra en una habitación cansada,
la mujer de mi vida sigue ocupándose
de la declaración de la Renta y de las pólizas
de seguro de vejez;
sigue haciendo cuentas para que las bombillas
no se fundan
este fin de semana.
Ella sigue hermosa y puede que ese patán
la siga viendo hermosa
y le diga que la quiere (a lo mejor, es cierto)
y puede que la siga seduciendo como cuando sus
miradas se cruzaron hace mil años.
La mujer de mi vida.





La esfera y el río

Se engaña y engañándose te engaña
sin querer. No ve más que el dolor lento
de las cosas. Ignora el movimiento
de la luz. El ve sólo la montaña.

Es su realidad una maraña
de símbolos, un puro sentimiento
o un sueño donde el sueño es pensamiento,
cristal de tiempo que la sangre empaña.

Ojo burlado y burlador, tu instante,
tu fragmento de certidumbre inerte
no ve sino diamante en el diamante.

Tú sabes lo que sabes al no verte
e ignoras lo que ignora el nigromante,
lo que ignora la vida de la muerte.





Asamblea de Jucus1

Mejor no hablaremos.
Nos beberemos
ya que moriremos
y cuando oscurezca,
cuando nadie nos vea,
nos robaremos
lo que es nuestro.

1: Obreros ladrones de minerales
en los yacimientos andinos.






Seis Fragmentos Apócrifos

1.

El canto en el deseo de los pájaros.
La poesía
en el amor del hombre – Rugiente
la belleza,
león en llamas.

2.

a) Suma del aire: un día como un sueño real
más cinco sueños que aún no son
sueños...
b) [el tiempo] la única
fractura del espacio.

3.

Tiempo azul / sonoro espacio
un árbol un dios una ciudad un río
un viaje una mujer desnuda
(memoriaimagensueño).

4.

Cada verso me cuesta una agonía.

5.

Se apaga la llama de una vela
no hay gallos en la noche [sin embargo]
un gallo canta.
(Publicado en Caducidad del Fuego)

6.

La poesía espera la muerte del poema.
El poema espera la muerte del poeta.
Sólo el poeta
no espera
nada.






Jazz

Libas el zumo de las horas mientras hablas
del mundo y su impudicia.
Eco de trompetas lejanas en tu cuerpo.
Caricias de saxo entre tus piernas.
La batería zarandea tu soledad tan joven.
Entre temblores nos perdemos sin saber
por qué un hombre y una mujer se buscan
para aniquilarse.
(No sabemos por qué nos perseguimos
ni para qué nos queremos).
Gimen clarinetes en tu pecho y el piano
se vuelve loco en tu cabeza.
Tu tren se va sin nadie y yo presiento
que esta noche no estás conmigo,
aunque duermas en mi cama.






INTRODUCCIÓN A LA COSA

Este poema
forma parte de un libro
del cual se tirarán
500 ejemplares.
De esos 500 ejemplares
se regalarán 50,
de los cuales
se leerán 5,
de los cuales
sólo 1
será comprendido.
Vale la pena.

Reflexiones maquiavélicas, 1980.







Ribera Alta

En la alta
ribera
un hombre espera
volver a Riberalta.
En su tierra colorada
todo es alborada.
No hace falta
la melancolía
de la tarde
en el barranco.
El cielo arde
y el amor fermenta
su melaza.
Junto a un banco
de la plaza
el tataí cuenta
lo que fuimos
y el bibosi lamenta
lo que no hicimos.
En la alta ribera:
el sol y la palmera.
En la ribera alta
sólo tú prevaleces
en forma de alegría.
A veces,
te llamas Riberalta;
otras, Poesía.






La Doliente Quimera

Vuelvo el rostro y veo
la dimensión del odio.
No he venido a decirte
que todo es tarde en mí.
He vuelto a tu crueldad,
a sucumbir junto a la
piedra.

Veo mis ruinas en tus ojos
hermosos todavía.
Veo tus manos
todavía perfectas
y emerjo
de las brumas violentas
del pasado
cada vez más
solo.

Vuelvo a contemplarme y todo es triste.
Todo:
mi soledad:
mi fuerza:
la montaña.

Te miro
en la mentira de mis sueños
y te arrojo a mis
abismos.

Si me llego a encontrar con aquel
que huye de mí
volveré a tu ternura
y empezaré a decir
lo que nunca
hubiera dicho.







Las Hienas, Siempre Las Hienas

Buscan tu papagayo, una chequera, algún discurso.
Exhuman tu uniforme, lo descuelgan del ropero,
fotografían tus huesos y analizan tus cenizas;
buscan un helicóptero con alambres chamuscados,
con jabalíes escondidos en tus botas, con buitres
y petunias florecidas en tus charreteras.
Registran tus mariposas, examinan tus radiografías,
hurgan tu basilisco, tu calavera y tus medallas;
revuelven tu gorra, tus calcetines, en busca de un poema,
buscan una llamarada y un paracaídas con nubes y aguaceros.

Pasan lista en los cuarteles, revisan los retretes,
registran parques zoológicos en busca de una espada,
mueven cántaros de chicha, remueven genealogías,
Dios los cría y tú los juntas, los reúnes y complotan
en congresos celestiales y conspiran,
marchan a la catedral, imprimen manifiestos contra el sueño.

No ha sido suficiente.
Las cacatúas alaban tus virtudes en violas paranoicas.
Tus queridas te recuerdan montando en nubes de amor y margaritas.
Los periódicos se suenan las narices con sus pañuelos sucios;
piden que vuelvas, ¿dónde estás portador de la paz,
regidor del orden, patriota virtuoso?
Las hienas piden al cielo que tú vuelvas del infierno;
los gorilas piden al cielo que tú vuelvas del infierno;
los cuervos piden al cielo que tú vuelvas del infierno,
pues tu muerte no ha sido suficiente.

Te buscan debajo de las liendres, en las alcobas y los supositorios.
Profanan tumbas, rompen espejos, patean puertas,
desflecan cortinas, rasgan alfombras, derriban monasterios,
hurtan tus galones, buscan tu papagayo, una chequera, algún discurso…






Los Camaleones Invaden Las Catedrales

Conciben la vida como una partida de ajedrez.
La existencia es un cálculo. No duermen; no aman.
Nacieron con el corazón manchado, sin luz en la mirada,
y viven al acecho, welcome mister, congratulations!
y viven acosados por el color de las circunstancias.

Les sobra astucia, saben elegir el momento oportuno,
las palabras adecuadas, el tono conveniente, el ademán preciso,
halagan, mienten, se desprecian, estudian, aparentan,
buscan el fulgor de las cámaras, la estridencia,
flash sonríe flash posa flash
resplandor efímero okey! trepan peldaños, se van por las ramas,
buscan las lentejuelas de la fama, leen informes reservados, sonríen, visten a la moda,
buscan sus nombres en las crónicas sociales,
corren, husmean el aire, por las dádivas trotan,
escriben en los diarios, avanzan, retroceden, sonríen,
son discretos,
solicitan audiencias, dan consejos, afinan la puntería,
disparan, van a misa, son como los gatos, saludan, dan la mano,
siempre caen de pie, aclaran la voz, ejem, la impostan, la modulan,
piensan dos, cien, mil veces, no duermen, como los búhos, piensan,
viven agazapados en el color, en catedrales sombrías y vacías.

A su paso se abren las grandes puertas de la nada.







Mecánica De Los Cuerpos

Acaricio tus formas
suaves
como dunas
que no hay;
beso tus pezones
enhiestos y rosados
como un amanecer.
Tu cuerpo, emblema
crepitante
mi alma
tiembla
al puro estado de belleza.
Tus ojos.
Reposa en ti el impulso
de una corriente
azul. Desciende
a mí
tu voz.

La armonía
conquista los espacios
del tiempo
inasequible.









(Referencias: El Wrong Side de Daniel J. Montoly)

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