miércoles, 15 de septiembre de 2010

TOMAŽ ŠALAMUN [1.099] Poeta de Eslovenia




Tomaž Šalamun 

(Zagreb, 4 de julio de 1941 − Liubliana, 27 de diciembre de 2014)
Es uno de los grandes poetas eslovenos contemporáneos. Volúmenes de su poesía traducidos al inglés, incluyen: The Selected Poems of Tomaž Šalamun, Ecco Press, 1988; The Shepherd, The Hunter, Pedernal, 1992; The Four Questions of Melancholy, White Pine, 1997; Feast Harcourt, Brace, 2000; y A Ballad for Metka Krasovec, Twisted Spoon, 2001. Según afirma la Editorial Visor, "su poesía rompe con las formas poéticas tradicionales y crea textos juguetones, irónicos, provocadores y blasfemos... Los puntos de partida de su poesía son las crueles experiencias de guerra, violencia, muerte, destrucción, las escenas cotidianas del hombre amenazado, lo que se orienta hacia la visión del absurdo de todo lo existente". Ha recibido numerosos premios y reconocimientos. Ha sido escritor en residencia en diversas universidades, entre ellas la Universidad de Iowa, la Universidad de Harvard y la Universidad de Mississippi. Hasta hace poco, fue el agregado cultural del Consulado General de Eslovenia en Nueva York.










Poemas de Tomaž Šalamun

Del libro Selección de poemas, Visor, Madrid, 1999




Esmalte

El destino me hace rodar. A veces como un huevo. A veces me
zarandea con sus zarpas por la pendiente. Grito. Me resisto.
Empeño todo mi jugo. No debería hacerlo.
El destino puede apagarme, eso ya lo he sentido. Si

el destino no nos animara, estaríamos muertos en el acto.
He vivido días y días con el tremendo pavor de que el sol
nunca más habría de salir. De que aquel fuera mi postrer día.
He sentido cómo la luz se escurría de entre mis manos, y si

no hubiera tenido suficientes monedas en mi bolsillo y la
voz de Metka no fuera lo suficientemente dulce y amable y
concreta y real, el alma se me hubiera escapado del cuerpo como alguna

vez lo habrá de hacer. Con la muerte hay que ser amable.
El hogar es de dónde venimos. Permanecemos vivos un instante.
Mientras el esmalte se está secando.





La medida del tiempo

¡Oh tú, que haces posible el puro gozo!
El sufrimiento y el abandono, la siembra callada,
el mudo envenenamiento del jugo y las células.
Que me traicionas y ajustas las correas. ¡Más! ¡Más!
Que exprimes con cruel dulzura la muerte de mí.
Un ladrón es mi Grial.
Que te olvidas de mí.
Que has roto mi sangre apenas
te entré.
¡Monstruo idéntico!
Nada sabes de pérdidas.
En quien la única huella de placer sobre tu
cuero se dispara en aquella millonésima
fracción de segundo en que tomas
el cash.
Sólo en aquel momento te estremeces.
Que con la mirada quemas y reduces a cenizas.
Que tienes la fragancia del heno.
¿Qué esperas, férreo príncipe? Mi
Saturno ya está partiendo.
¡Aprieta!
¡Incrústate en la embriguez y mira!
Todo oscila: el mar, la luna, Li Tai Po.
¡No mires hacia atrás, amado mío!
Junto a quien he vivido la más terrible
entrega.
¡No mires hacia atrás, te digo!
Eres uno y único.
Sólo tu nieve es cristal y muro.






Soy un albañil

soy un albañil, un sacerdote del polvo
fuerte como un monstruo, como la corteza del pan
soy un nenúfar, soy un guerrero de los árboles sagrados
de los sagrados sueños, grito con los ángeles

soy un castillo, una pared muerta
conduzco naves, soy un barquero para los viajeros
¡Oh madera! ¡madera!
garzas, venid, sangre

venid, jardineros; luz, ilumina
ven, mano extendida, cristal
azules remolinos, ven, tersura
viento que deslizas seres de otros campos

aquí los prados están quemados, la lava bulle
los pastores esperan, agitando sus alas impacientes
los perros se olfatean, los ovejeros,
aquí se yergue la memoria, el orden, los signos del porvenir






A mis sordos hermanos

Me he cansado de vuestros insípidos cielos.
Pierna sobre pierna, boca sobre boca, muertas.
¿Qué fuerza impide el florecer?
¿Un gulag, que extiende como un cáncer, en las serviles cabezas?
Yo llevo a Dios en mi corazón y lo prodigo
como agua para aquellos que hace tiempo no han bebido.
Que languidecen por esta imaginaria tectónica
de provincia y el pedestal del suicidio,
el campeón nacional.
Para aquellos que flaquean, matan, duermen
y ya no sienten miedo.
No permitiré que sea libre
por doquier y sólo caiga en una negrura
hueca y árida en mi tierra natal.
No soy un cínico, soy un poeta, un profeta.
Con mi vida me marcho adonde soy.
N me estrangularán vuestras redes,
vuestros balbuceos al estilo de Saint-Beuve no
son norma para nadie.
No voy a trastabillar y caer como Cankar.
No me dorarán en un esteril misal como a Županèiè.
Mi elemento es el mar, si no lo tenéis, os lo
doy.
Mi elemento es el aire, muerto y envenenado,
purificado.
Si soy el único en quien late la libertad,
no me rendiré.
Prefiero la muerte al humillante genocidio de vuestra
mermelada.
El alma es eterna, no lo sabéis.
Yo os lo he dicho.
Este espacio habrá de sobrevivir sólo con un tremendo
esfuerzo de todos nosotros.
Y si habréis de trompincar entre mis piernas,
os pisotearé como a hormigas.
Mejor uno con vida, que dará testimonio de sus goces y
tormentos, a esta cuajada gelatina
del Hades, que no es ni la sombra de una huella
de hombres vivientes y un tiempo
sin dobleces que respira bajo esta
tierra y tmabién sobre estos cielos; sólo
es necesario tener colmillos, dientes,
y, con la gracia de los dioses, asestar un golpe
en el corazón de este desfalleciente destino para que alguien
despierte y oiga algo.

Gracias a la vida, que me ha dado tanto.


Traducciones al castellano de Pablo Fajdiga
 





CARTAS A MI MUJER

I

Me dispararán
sobre un día
fresco y
sólido

II

Dile a Darko hola si aparece por ahí.
Soy tu hijo.
Soy
tu estrella oscura.

III

Miro a una fémina que
mira feroz-
mente enferma,
fuma furiosa.

IV

La mariquita obtiene
un mosaico por cada
punto
negro y rojo.

V

La tribu del
Libro roe huesos en gelatina
y mermelada.
La naturaleza va
en dirección contraria.

VI

Creo
que las tortugas
viven tanto
porque no ven
el color.

VII

Morir rozando una piel.
Ver los montes más allá de la ventana.
Arrancar trozos de carne y sangre a lo que el viento arrastra.
Mi tiempo es éste.

VIII

Las bellas formas ocultan
una herida.
Torrentes y campos van
a bordo.
A su espalda no había
puentes de cemento reforzado. Si
el corazón no busca
por entre las arcadas, busca
ningún lugar.
Los estigmas son domesticación
y olvido.


LUZ NO ALIMENTADA POR LA LUZ

Aromas del trigal al florecer,
¿por qué atraéis vampiros transilvanos?
Las tijeras son útiles que portan dolor.
Nadie tiene derecho a moler una piedra,

a mudar una entrada del este hacia el norte.
Pero los arqueólogos hallan aún
hierro forjado. La responsabilidad, ¿cómo molerla?
Si nadie se lo impide se vuelve pandemonium. La criatura

que miró por vez primera el fuego sin pestañear
se frió -la llama era terrible bajo la lluvia incluso-
y amó el fuego por el fuego. En el deseo está el destino.

Los árboles ardieron con despreocupación. A quien salvó su vida
le fue perdonada su vida. Sólo aquel que
raya el espejo con un diamante puede dormir en paz.


JERUSALÉN

El crimen se escribió:
nunca hallaréis
una persona
a quien podáis amar tanto
como a mí.


UNA PLEGARIA

¡Amigo!
¿Has experimentado alguna vez
el eterno placer de los astros
cuando se funden,
el frop de una flor que se abre
en un rojo
horizonte?
No subestimes los más
horrorosos placeres
estéticos.
Cada día, cada
minuto peleo
por ti.
Gracias por tu
nombre.
Mi aliado
esencial en la lucha por tu
vida.
Ruega por mí.
Ruega que mi enemigo
no enturbie mis talentos y me arrastre
inocente, hasta la
máquina.
Ruega para que logre
vencer al tiempo al soñar
y te mantenga vivo
con el silencio.


DIOS

Yo
exijo
amor
sin condiciones
y
libertad
absoluta.
He ahí por qué
soy
terrible.

Traducción de Abraham Gragera





Me cansé…

Me cansé de la imagen de mi tribu

y emigré.
Con largos clavos

me sueldo los miembros del cuerpo nuevo.

De trapos viejos serán las entrañas.

La pútrida capa de la carroña

será la capa de mi soledad.

Me extraigo el ojo desde lo profundo del pantano.

Con las planchas carcomidas del asco

levantaré mi barraca.
Mi mundo será un mundo de bordes agudos

cruel y eterno

Traducción: Mariluz Suárez Herrera.




The Rise of the Zebra

The rise of the zebra hurts the zebra.
As if she would breathe fire.
If  we put natural gold and the black blue into
the loaf of  bread it bursts.

Find and shove,
open and wound.

The oars when kneaded in and then stretched,
row.
How they bump into wheat
on the white surface again.

Mašenka!
There are three corpses in Gravel Cave.
One keeps silent.
One snowballs.
One conceals.

TRANSLATED BY MICHAEL THOMAS TAREN AND TOMAŽ ŠALAMUN




“Lucretius grabbed my arm and led me”

Lucretius grabbed my arm and led me
to the spot where he went nuts. I watered little
drums right away and entangled the Sava River
with knitting needles. I putrefied a small soup,
dismembered seven towels. There, He — The
Terrible — burnt on the stake, squatted, too.
My god, I beat him up his ass. Puff, puff, but
no one had heard a thing. Now here, I’m flooded
with flowers by cumin. Even Tarkovsky appears.
Now I will suck you with my thumbs, mold
you like clay with my horns, till he’d vaporize and
see into what and where I’ve traveled to. Into
honor. Into white birch trees. Into the pouch
used for bread. I hung around the world a lot,
frothily crushing the mountain range. With no
avail, with no day’s pay, sticky are my laws.
I protected an elephant as much as I could,
stared at the back of the horse. Joshed the others
now, too, tested spring mattresses. Kept
gulping nirvana. Loosened feathery leaves,
wrapped the emperor into a roll. To not let my
senses perish, to gallop without a break.

TRANSLATED BY MICHAEL THOMAS TAREN AND TOMAŽ ŠALAMUN





Legs on the Signpost

The insane devotee throbs with his
small legs, I don’t dare more.

The insane devotee throbs with his
small legs, I cannot do more. Bricks are

yellow, made of polyvinyl, fattish. We
people die. Lemme aks you, no l’s no

r’s from the Japanese and Chinese,
only the white mushroom,

a cataract. Animals are prolific. You
come from the valley, from your

spine. From something more? From
the risen sun. To smoke oneself

on the roof. To change clothes and
dry one’s hair in water lily.

TRANSLATED BY MICHAEL THOMAS TAREN AND TOMAŽ ŠALAMUN






DOLMEN

Oh, la vista desde la ventana, al amanecer,
desde el décimo piso, el mar,
el faro y los vapores de Saint-Nazaire.
La misma vista: desde el Keller bar, al final de la Christopher
Street, los transatlánticos que se deslizan por el
Hudson como aquí por el Loire.
Acá olímpico y lento, allá
jugoso y fresco y negro,
el negro que lloró en mi regazo
me trajo hasta allá.
La boca de los negros es más sedoso rojiza que la boca
de los blancos, más blanda, más terrible, más
tierna y profunda. Más parecida al hocico
de los terneros del Carso, que mueren
inocentes aún antes de que los maten.
Eres tú mi piedra, Kosovel.
Resina, sogas, tablones,
alquitrán y el silencioso deslizarse de las gomas.
Se oye más que el chapoteo del mar.
Moneda que giras en silencio, caes
y te elevas en el alcohol, no eres tú quien sisea, sisea la nafta.
Por qué en bandadas y por qué gritan.
Se desgarran. La soda rasga la vista.
Hasta que no vuelva a reposar verde,
oh, peluche de bolitas.
Con las tiza apenas tocas el palo.
El mar tras el vidrio es el otro polo del choque y se lo
bebe. La gente en verdad se desgarra.
Se desgarra como si se desgarrasen pañuelos. Este continente es
Grande. Si te agarra los pulmones, te los puede
Aplastar. Aquí el atlántico
es macizo y gris, y se abreva
en el Loire. Las piedras, estriadas como la eternidad y
viejas. Junto al Hudson, fieras frescas,
una junto a la otra, desgarran montañas, ávidas,
el mar es muy joven aún para brindar calma





HUELO CABALLOS EN POLONIA

huelo caballos en Polonia, ruinas en Elblang
huelo agua, sangre, enormes tablas colocadas sobre estantes
en Tatra desaparece Juergen, con antorchas y perros los sacaron cuando ya no
respiraba
frescos en Campo Santo, cada día descargo ocho toneladas
las calles de Manhattan huelo, salpica el vapor, con la cabeza golpeo contra los
techos de los taxis
huelo gas, huelo ventanas heladas a través de la ventana del jet de Lufthansa
epopeyas serbias huelo, en De
ani, en Ravenna
huelo tierra al pie de Hilandar, duermo en Janina
mimetismo huelo, huelo Monterey
huelo los abrigos repugnantes de los años cincuenta, toco el piano
béisbol huelo en Brooklyn, el esperma de un cherokee
huelo leña para el ferrocarril de la línea Ko
ani ardaklija, espero congelado
huelo el papel del masajista, del cristal, de los físicos, de la basura
huelo al contraerse mi estómago en Nabrežina
todo lo he olido, las manos, huelo cal, me sumergí en el sánscrito, huelo sufíes
huelo el terror de las culturas regionales, ángeles huelo
la piel blanca de las amigas de la familia, huelo verbo
huelo vanitas, apilo la lengua en carretillas, humo Mancini
allí la vieja Baubo corre al monte
huelo concordance des temps, contrabandeo Afganistán
las carreras entre Cassirer y Fátima, huelo una puta sobre espaldas militares
gute nacht liebe Barbele huelo, el cadáver de Pippa
huelo mudarse de ropa, un fósil, huelo la salida del sol
la Penguin selection, las hormigas dejan su olor
huelo catedrales, impasibles proletarios
Femme de la señora Mann-Borghese, huelo adulación
huelo astucia y crimen
huelo transgresión, huelo, duermo




POUR UN JEUNE CHALAMOUN QUI SE VEND DANS LA RUE

¡Dientes blancos y pesados!
Membranas que penetran en mis ojos como
sables. Ruego a tu alma para entregarle
mi alma. Estoy cansado de
tomar, quisiera obsequiarme.
Tu te rends compte? ¿Que alquile otro
loft donde secar almas? Ya
así me cuesta bastante esa práctica
hotelera. Soy un profesional y tú también
eres un profesional, sólo que
tu tarifa es un papel blanco.
Cada oveja y cada vaca es un capital.
Y yo quiero mis ovejas, mis
vacas, no esos hediondos animales
de los campesinos de Alsacia. Mis animales son
historia porque dan leche. Tú, en cambio,
desechas tu papel y luego
las vitrinas tienen el aroma de tu alma que
los libros exhalan como si fueran
manzanas. OK, obséquiame tu cuerpo, pero eso
cuesta. Mi oficio es no
dar el alma. Sólo tomar el dinero y no
dar el alma.

De Poesía Eslovena Contemporánea (Ediciones Gog y Magog, 2006)









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