martes, 26 de junio de 2012

7159.- HEBERT BENÍTEZ PEZZOLANO

Ateneo de Salto, 2004. Con Hebert Benítez Pezzolano y Jorge Arbeleche.



Hebert Benítez Pezzolano es profesor de Teoría Literaria en el Instituto de Profesores "Artigas" y de Literatura Uruguaya en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación. Ha publicado, entre otros, Eclipses del Sentido (Cinco ensayos descentrados sobre literatura uruguaya) (1996), Poetas uruguayos de los '60 (1997) y Vicente Huidobro y el vuelo de Altazor (1997). En 1998 recibió el Primer Premio en la categoría Ensayo Inédito de los Premios Nacionales del Ministerio de Educación y Cultura.







Un hijo es como una parte de uno que se separa
el cuidado de uno mismo que se aparta
no hablo de un hijo cuando crece y se hace grande
sino de un hijo como si fuera verbo, como si dijera “hijar”
y culmine en hijo la palabra hijo se ha vuelto un tanto rara
un poco más enorme por el hecho de la precipitación en línea
hijo hijo hijo hijo hijo hijo hijo hijo hijo hijo hijo hijo hijo
es una palabra separada de la frase del cuerpo de la frase
secreción que pide ayuda que crece y se hace grande si
no de lo que empieza a hijar tu cuerpo equino acaballado el corte
un hijo es una mutilación feliz flecha lanza lanzada
por tus arcos costales
un hijo es aquello que te rodea y se te sale peces
no una cosa dicha es escribir
con la locura abrochada por el lado de adentro es escribir
por eso llora mucho llora en tu lugar ¿qué lugar?
vamos hijo todavía arránquese de sí yo voy contigo
¿qué sí, qué yo?
palabra separada
de qué
¿vamos hijo todavía?







                     Portrait

En un portarretrato la foto es de uno
de mis hijos.
El vidrio, lleno, de polvo, mi hijo, mira, en túnica,
y en moña, posando, por detrás de la polvareda,
organizada, civil, serena, la cual,
ya circulaba, en la lente, de la máquina, pero no se veía.
Esas partículas casi me causan llanto.
Es eso mismo que casi me provoca llorar. Nunca queda
clara la cantidad finita de cosas que una lágrima aglomera.

Lo importante en poesía es la emoción
(este verso se descontextualizará)
con su brinco triste
saliendo de palabras apretadas como frases
que sin conocerse casi se saludan y resuelven - vecinas
que se dan - pasar un rato juntas vale la pena. La vida
es jodida y parece obligatoria.
Retomando, no se trata, del llanto, sino, de las ganas,
de llorar. Otro día me detendré en este asunto.

El polvo del portarretrato pelea por sus significados,
como también la gente.
Dice siempre casi lo mismo ese polvo múltiple.
Y es por el casi que la poesía existe.

Mi hijo mayor está ahí.
Entonces le paso un paño al vidrio. Lo dejo
sin mácula, mi hijo está más ahí,
ahora ese trapito es un retrato

ahí, allá
no hay salida
Mi hijo se viene se va
Los hijos crecen.







                     Goya después de El Prado

el monstruo fecunda trozos varios de razón en sueños
el mar es una cinta líquida
encinta la palabra el horizonte de fracturas
mediante aguas fugadas del cuerpo cuajado por islotes
sin pronunciación un ominoso estremecer
de las partes (ese viento resbaloso
entre carnes como loca estampida de palabras)
tales partes asaltadas por murciélagos buhos con felinos
pero el sueño de la razón no causa monstruos
ellos ya estaban cultivaban en procreación
la cordura el corazón de las familias
las herencias reflexivas emociones crecen tibias
hijas de los monstruos padres tanta danza atada
al único cordón en el principio hay monstruo nada más
los sueños de la razón no engendran monstruos
ellos navegaban diestramente no son crueles pernoctaban plenos
de comercio con la muerte
los monstruos viajan colmados de semen el deseo
de la gente se desplanta en óvulos tremendos

los sueños de la razón engendraron sueños
morir dormir venir del monstruo es un destino practicable
en maletines logaritmos ensayos bolsillos bolsas con comidas
hacen lo suyo: alimentan acrecientan riegan con su fe

sus propias galerías las inepcias que permiten
creer que con deslices la razón da luz a monstruos
goya supo lo que dijo y nadie sabe lo que ve:

que la razón es un sueño y no otra cosa

Sarajevo Bagdad Montevideo colorean
pesadillas
soportables unas más que otras tampoco el monstruo se arrebata
malo o bueno o más o menos
es ha sido el padre nuestro ahora es hora de revolear la culpa
la razón germina escuelas bombardeadas es un preciso radio
de rengueras no es un lugar común

la razón no empolla al monstruo es uno
de ellos
trepan pesadillas padre
por qué me has hecho esto
¿cuántos litros de sangre pero litros
según cálculos exactos, en cuanto a propiedades
del impacto, es decir en virtud de sus tangibles
casuales el calibre, el blanco, la distancia
no metáforas de mares o de ríos litros
mensurables en botellas ordenadas con criterios
de la razón  que autoriza al decimal que no produce monstruos
visitan Sarajevo le dan color de sueño y agregan otras cosas?

vuelvo a cantar un árbol,
flores, la inminencia
de la muerte, la vida
vuelvo, vuelvo a aquellas cosas
al senderito de hormigas
cerca del mar y cerca del cielo
es un retorno
a cantar como si pudiera
ser un retorno a cantar
es que
me topo con lenguaje
me topo únicamente con lenguaje de continuo no veo
 me vuelvo
ciego ciego
es al que el lenguaje se le mete
como víbora
entre la ropa
y ya fue picado aunque se cure
del veneno
ya fue
picado


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