sábado, 24 de marzo de 2012

CLAUDIO DANIEL [6.323]

Foto de Ana Cristina Joaquim.

Claudio Daniel

(São Paulo-Brasil, 1962). Poeta, tradutor y ensayísta. Licenciado em Periodismo por la Facultad de Comunicación Social Cásper Líbero (Brasil) y, además, doctor en Literatura portuguesa por la Universidade de São Paulo (Brasil). Fue curador de Literatura y Poesia en el Centro Cultural São Paulo entre 2010 y 2014 y columnista de la revista CULT. Actualmente, es editor de la web de poesía y debate Zunái (www.zunai.com.br) y del blog Cantar a Pele de Lontra (http://cantarapeledelontra.blogspot.com). Há publicado en poesía A sombra do leopardo (2001), Figuras metálicas (2005), Cores para cegos (2012), Cadernos bestiais, volume I (2015) y Esqueletos do nunca (2015), entre otros.


(São Paulo-Brasil, 1962). Poeta, tradutor e ensaísta. Jornalista pela Faculdade de Comunicação Social Cásper Líbero (Brasil) y doutor em Literatura Portuguesa pela Universidade de São Paulo (Brasil). Foi curador de Literatura e Poesia no Centro Cultural São Paulo entre 2010 e 2014 e colunista da revista CULT. É editor da revista eletrônica de poesia e debates Zunái (www.zunai.com.br) e mantém o blog Cantar a Pele de Lontra (http://cantarapeledelontra.blogspot.com). Publicou en poesia A sombra do leopardo (2001), Figuras metálicas (2005), Cores para cegos (2012), Cadernos bestiais, volume I (2015) e Esqueletos do nunca (2015).


En el ojo de la aguja

Tatuar silencios como hormigas.
Ahogar los relojes
en un párpado.
Vestir el grito con la piel
del escarabajo.
Torcer los músculos de la cara
en perplejidad.
Cruzar  la vía absurda
de las uñas, desorientado,
oscuro, doblado
sobre las nalgas.
Saber que toda flor es ridícula.
E incluso así cultivar
el mineral,
el dolor,
la sorda epilepsia.
Olvidar el propio nombre
Y sobar la tierra
hasta el agotamiento.
(Fuese apenas una canción de cosecha
dirías amor y otras
palabras fáciles)
Con la risa estúpida del camello,
viajar al ojo
de la aguja, laberíntico, insano,
creyendo que toda historia es un ácido.
Después cauterizar la herida,
aceptar  el reflejo,
el simulacro,
acordarse
de la semilla antes del pan
Tayata gate gate
paragate parasamgate
boddhi soha.



Filosofos; hongos

Rumor de verde-agua ese bosque de caninos que desaparece.
Tréboles
en la boca
-olor
de hongos
y luna-de-
mosquitos –
extraña señora  fénix viaja en
caligrafía su
tiara
azul.
Vagares de la luna de otoño biombo jazmín dragón
en el techo
curvo
como atravesa
respejos.
– Armas y cascos de caballo
a lo lejos -Filósofos-de-laca conjeturan posibles mañanas.


Leona, clavícula

Joven negra pinta de azul-violeta las puntas de las aréolas.
Hay jaguares
bajo las uñas.Mímica
de esfinge
en los pulsos.
Núbil voz animal rayo-de-piedra golpea desnudez janaína
reflejo de híbrida
orquídea
o seno-
noche-
flor-
que encandece.
(Tres collares
de hierba,trazos
gravados
en la roca,
sortilegio.)
(Pintura: masticar el carbón leonino de la desértica
epidermis,
rumiando
arenoso
hasta cantarla clavícula)



Pavo real, martillos

Recomenzar la travesía del elefante, la vía del esqueleto
Y del coágulo.
Hasta quemar el sol.
Masticando insanía,
en oficio ronco
de martillos,
repetir el acto insomne, raquítico, epiléptico.
Retribuir al miedo una joya
minúscula.
Fabricar, con las propias manos,
un pavo real
– y después
cegarlo.
Fornicar el amarillo – abstracción
del violeta –
y deshacer
la palabra
estrella.
Hasta quemar
el sol.
Ser asqueroso, tonto y tosco.
Desear luchar
con Dios.
Por último, recoger
las mitades
del rostro,
y ver la luz reflejada en la mina
del misterio.

de Figuras Metálicas
Traducción de Maria Rosa Maldonado




Poros

Un silencio verde
Paul Celan


El
verde,
su piel
ácida. Tocar
los poros
del verde, florecimiento
metálico. Abrir
su voz de ala
y sombra.
Ojos, faisones
de ceguera.
Joyas de irada
divinidad.
Las abejas y las langostas
Se aman, se odian,
caen tulipanes
en el garganta
del tiempo.
Tus manos tantean
la nervadura imprecisa
de la cicatriz
y no hay mar,
ni pan, ni página.
Te alucino
al mirarme
en el silencio
de una naranja
cuadrada.
Aquí, ya nada vegeta.
Los alacranes me ahogan
en tu lágrima
y se cierra la puerta
izquierda. Toda palabra
me hiere com su color.
Cuando cesa
el canto, callados,
nos oímos
en un corte
azul.




Sangre

Azul
es lo que doy;
dentro, tu rostro,
le habla a tu sangre.
Suplica, grita;
el habla es menos que
el gesto. Es tiempo
de sutura,
dice al rojo.
Mira (dentro)
de la carne animal:
solo el inverso.
Habla, corte blanco,
sol en el espejo
del cuchillo.
Voz: ruido de metal,
cascada de ecos,
oigo tu silencio.
No hay flor, ni
hostia; solo el seco
estiércol, bosta,
residuo del hambre.
Eres el tiempo, suena
la hora. Decir,
es lo de menos: abre
la vena, y entonces
cauteriza, aplaca
a tu rojo.

Traducción de Rodolfo Häsler




Persia

Y NO HABER más fin.
Noche es espejo
de tu vientre,
bebe de esa fuente,
detén todas las aguas;
danza otra música,
ni viento o cuerdas
hay, entonces
rasga tu ropa,
tampoco trapos hay;
llora, no quedan
lágrimas. Fuego, arde
lo que me quema;
tierra, trágame
de un sorbo. Sólo canto
y danzo los noventa
y nueve nombres
de Alá, la danza circular
de los derviches.
Para que fermente
el vino; y enloquezca
en senos blancos;
y no diga nada; ni
sepa dónde o cuándo,
sólo amor de amor. Lo sé:
soy tú, yo; ahora,
soy eterno.



Schopenhauer

Agua
de ningún
mar, gema
de extinta mina,
nada más
que el fulgor
de vidrios
(cristalera)
y el vigor
de la madera
nueva,
luna líquida.
El tiempo
lacera
el verde
en los ojos
del gato,
lepra
de las flores,
ácido
que corroe
todo color
o piel
en miasma
oscura,
peces
de la nada.
Es
este un oficio
doloroso,
una ópera
ruidosa.
Entretanto,
tú fuiste
el tigre.




Séneca

Dolor es algo
atroz (hongos
violeta). Agua
sonora, ve
de una a otra
concha, ama-
rillea (hoja
de trébol) y
cae. Di entonces,
¿en qué isla-
ojo-de-llama
— Ítaca, tal vez —
me vestí de piel
desolada;
y, fiera entre fieras,
padecí?
¿Por qué, brutal,
me arrastro
en esta tierra?
¿Para mayor gloria
del Sublime?
Acaso por mis deudas,
¿hora es ya de mutilar
vocales? Calla, Sibila,
callan Córdoba
y Roma, soy todo
migaja, y se cierra
la puerta del canto.
¿Qué me diré
después de celebrar el rito
de la memoria?

— Bebe tu vino
y acepta el universo,
he aquí el camino de
la iniciación.




Chuang-Tzú

Breve, el grito del faisán:
— hoja (cae)
entre hojas,
agua (deshecha)
en agua,
de oro encarnado
el gozo de la fiera
(piel-de-pétalo,
celo de animala,
búfala): de oro
y verde canto;
de oro y ceniza;
de ceniza;
et mutabile,
no la piedra
enfática,
sino metal
— oxidable —
en su vuelo
de pez-
pájaro;
en su blanco
vuelo del mirar,
todo es danzante.


India

SÓLO LA LOCURA.
Viene, del pubis
a los omóplatos,
canta el antiguo
sol, su rostro
de llama animal
que irradia deseoso.
Flor de sándalo,
dice al tiempo:
ahora es siempre,
cierra tu ala,
expira en humo
y cobre. Vienen,
Lakshmi-Narayana,
a flagelar el miedo,
a fustigar la sílaba
muda, para el tiempo
de cristal.




Grecia

UN JUEGO de centauros.
Inflama
el trigo de la piel;
grita tu ojo,
de los pies a la cabeza;
tu ojo es piel,
tu ojo es sol
de semen, deshace
el rostro en el agua,
aparea tus yeguas.
Después, te lacera,
lapida tu boca,
bebe tu orina.
Arde la tierra,
arde la carne.
Entonces, calla la bilis
y la flema; y desnudo
como un dios,
abraza a la diosa
del silente misterio.



Egipto

SOMBRA, nombre
de lo que calla,
voz de papiro.
Es esta otra arena;
esa, no aquella
estrella. Desnudo estoy
de cara al torso,
y danzo otra vez
sobre los colmillos.
Es hora de decir
la flor y el grito,
lo que en mí nace es
tu carne oscura.
Egipto, ven
desde tu ombligo
a mi secreto.

de A Sombra do Leopardo
Traducción de Jesús Barquet



(versión original em português)


No olho da agulha

Tatuar silêncios como formigas.
Afogar os relógios
numa pálpebra.
Vestir o grito com a pele
do escaravelho.
Torcer os músculos da face
em perplexidade.
Cruzar a via absurda
das unhas, desorientado,
obscuro, recurvado
sobre as nádegas.
Saber que toda flor é ridícula,
e mesmo assim cultivar
o minério,
a dor,
a surda epilepsia.
Esquecer o próprio nome,
e sovar a terra
até a exaustão.
(Fosse apenas uma canção de colheita,
você diria amor e outras
palavras fáceis.)
Com o riso estúpido do camelo,
viajar ao olho
da agulha,
labiríntico, insano,
acreditando que toda história é um ácido.
Depois cauterizar a ferida,
aceitar o reflexo,
o simulacro,
lembrar-se
da semente antes do pão.
Tayata gate gate
paragate parasamgate
boddhi soha.




Filósofos, cogumelos

Rumor de verde-água esse bosque de caninos que desaparece.

Trevos
na boca

— odor
de cogumelos

e lua-de-
mosquitos —.


Estranha senhora fênix viaja em
caligrafia sua
tiara
azul.

Vagares da lua de outono biombo jasmim dragão
no teto
curvo
como atravessar
espelhos.

— Armas e cascos de cavalos
ao longe —.

Filósofos-de-laca conjeturam possíveis amanhãs




Leoa, clavícula

Jovem negra pinta de azul-violeta as pontas dos mamilos.

Há jaguares
sob as unhas.

Mímica
de esfinge
nos pulsos.

Núbia voz animal raio-de-pedra golpeia nudez janaína
reflexo de híbrida
orquídea
ou seio-
noite-
flor-
que incandesce.

(Três colares
de relva;
riscos
gravados
na rocha,
sortilégio.)

(Pintura: mascar o carvão leonino da desértica
epiderme,
ruminando
arenoso
até cantar
a clavícula.)




Pavão, martelos

Recomeçar a travessia do elefante, a via do esqueleto
e do coágulo.

Até queimar
o sol.

Mascando insanidade,
em ofício rouco
de martelos,

repetir o ato insone, raquítico, epilético.

Retribuir ao medo uma jóia
minúscula.

Fabricar, com as próprias mãos,
um pavão real
— e depois
cegá-lo.

Fornicar o amarelo — abstração
do violeta —

e desfazer
a palavra
estrela.

Até queimar
o sol.

Ser asqueroso, simples e tosco.

Desejar lutar
com Deus.

Por fim,  recolher
as metades
do rosto,

e ver a luz refletida na mina
do mistério.

do Figuras metálicas





Poros

Um silêncio verde
— Paul Celan


O
verde,
sua pele
ácida. Tocar
os poros
do verde, florir
metálico. Ouvir
sua voz de asa
e sombra.
Olhos, faisões
de cegueira.
Jóias de irada
divindade.
Abelhas e lagostas
amam-se, odeiam-se,
tulipas caem
na goela
do tempo.
Tuas mãos tateiam
a nervura imprecisa
da cicatriz
e não há mar,
nem pão, nem página.
Alucino-te
ao mirar-me
no silêncio
de uma laranja
quadrada.
Aqui, nada mais viceja.
Lacraias afogam-me
em tua lágrima
e se fecha a porta
esquerda. Toda palavra
me fere com sua cor.
Quando cessa
o canto, calados,
ouvimo-nos
em um corte
azul.





Sangue

Azul,
o que dói;
dentro, tua face,
diz a teu sangue.
Suplica, grita;
fala é menos que
gesto. Tempo
de sutura,
diz ao vermelho.
Olhe (dentro)
da carne animal:
só o avesso.
Fala, corte branco,
sol no espelho
da faca. Voz:
ruído de metal,
cascata de ecos,
ouve o teu silêncio.
Não a flor, nem
a hóstia; só o seco
esterco, estrume,
resíduo da fome.
Eis o tempo, soa
a hora. Dizer,
é o de menos: abre
a veia, e então
cauteriza, pacifica
o teu vermelho.




Pérsia

E NÃO TER mais fim.
Noite é espelho
de teu ventre,
bebe dessa fonte,
cessa toda água;
dança outra música,
nem há cordas
ou sopros, então
rasga tua roupa,
nem há trapos;
chora, não há mais
lágrimas. Fogo, arde
o que me queima;
terra, engole-me
num trago. Só canto
e danço os noventa
e nove nomes
de Allah, e rodopio.
Para que fermente
o vinho; e enlouqueça
em seios brancos;
e não diga nada; nem
saiba onde ou quando,
só amor de amor. Sei,
eu sou tu; agora,
sou eterno.




Schopenhauer

Água
de nenhum
mar, gema
de extinta mina,
não mais
que o fulgor
de vidros
(cristaleira)
e o viço
de madeira
nova,
lua líquida.
O tempo
lacera
o verde
nos olhos
do gato,
lepra
das flores,
ácido
que corrói
toda cor
ou pele
em escuro
miasma,
peixes
do nada.
Este
é um ofício
doloroso,
uma ópera
ruidosa.
Porém,
tu foste
o tigre.





Sêneca

Água
sonora, vai
de uma a outra
concha, ama-
relece (folha
de trevo) e
cai. Diz então,
em que ilha-
olho-de-chama
Ítaca, talvez —
vesti-me de pele
desolada,
e padeci, fera
entre feras?
Por que, brutal,
me arrasto
nesta terra?
Para a glória
do Sublime?
Por meus débitos,
hora de decepar
vogais? Cala Sibila,
calam Córdova
e Roma, sou todo
farelo, e se fecha
a porta do canto.
Que direi a mim,
após celebrar
o rito da memória?

— Bebe o teu vinho
e aceita o universo,
eis o caminho
da iniciação.



Chuang-Tzu

Breve, o grito do faisão:
folha (cai)
entre folhas,
água (desfeita)
em água,
de ouro vermelho
o gozo da fera
(pele-de-pétala,
cio de animala,
búfala): de ouro
e verde canto;
de ouro e cinza;
de cinza;
et mutabile,
não a pedra
enfática,
mas metal
— oxidável —
em seu vôo
de peixe-
pássaro;
em seu branco
vôo do olhar,
tudo é dançante.




Índia

SÓ A LOUCURA.
Vem, do púbis
às omoplatas,
canta o antigo
sol, sua face
de flama animal
raiando desejosa.
Flor de sândalo,
diz ao tempo:
agora é sempre,
fecha tua asa,
expira em fumo
e cobre. Vêm,
Lakshmi-Naráyana,
flagelar o medo,
fustigar a sílaba
muda, para o
tempo de cristal.




Grécia

UM JOGO de centauros.
Inflama
o trigo da pele;
grita teu olho,
dos pés à cabeça;
teu olho é pele,
teu olho é sol
de sêmen, desfaz
o rosto na água,
acasala tuas éguas.
Depois, lacera-te,
lapida tua boca,
bebe tua urina.
Arde a terra,
arde a carne.
Então, cala bílis
e fleuma; despido
como um deus,
abraça a deusa
do silente mistério.




Egito

SOMBRA, nome
do que cala,
voz de papiro.
Esta é outra areia;
essa, não aquela
estrela. Estou nu
da face ao torso,
e danço outra vez
sobre os caninos.
Hora de dizer
a flor e o grito,
o que nasce em mim
é tua carne escura.
Egito, vem
de teu umbigo
ao meu segredo.


do A sombra do leopardo



En el ojo de la aguja

Tatuar silencios como hormigas.
Ahogar los relojes
en un párpado.
Vestir el grito con la piel
del escarabajo.
Arrugar los músculos de la cara
en perplejidad.
Cruzar la vía absurda
de las uñas, desorientado
obscuro, agazapado
sobre las nalgas.
Saber que toda flor es ridícula,
e incluso así cultivar
el mineral,
el dolor,
la sorda epilepsia.
Olvidar el propio nombre,
y sobar la tierra
hasta el agotamiento.
(fuese apenas una canción de cosecha,
tú dirías amor y otras
palabras fáciles.)
Con la risa estúpida del camello,
viajar al ojo
de la aguja,
laberíntico, insano,
creyendo que toda historia es un ácido.
Después cauterizar la herida,
aceptar el reflejo,
el simulacro,
acordarse
de la semilla antes del pan
Tayata gate gate
paragate parasamgate
boddhi soha





Dibujo
(Darfur)

Eco de mandíbulas y parietales en turbulencia de gañidos.

Contar
el viento,

cantar la piel
de nutria

serpiente bípeda
o pterodáctilo

—a la confluencia
de pianos en el jardín
Hoja de hierba deshoja mi rostro—
milagro de la verde

aparición (jade,
el cuervo)

en ósea caricia o trompeta hacia la trama
de futuros
indescifrables.

La historia sangra dientes-de-dragón fábula muda
o sorda
diáspora
—que no olvida
nunca va a olvidar.

Aquí están el drama el libreto de esa ópera configurada
que pasa la página
—pétalo—
hasta ahogarse
en ramillete
de azules-
león.





Dibujo
(Abu Ghraib)

Una figura
de angula—
palabras
de carbono,
forma escuálida
de garra,
a la manera
simple
de tubérculo.
¿Decir
el diamante?
No, la demencia
papilar
trazada
en roca:
pintura
de muertos,
caligrafía
de gruñidos.
Así
Porque herrumbre
o azul-ferrete,
despetalar
los cuervos
blancos
—todo
es tumulto,
gritos
nasales
en la pupila.




Dibujo
(Inominado)

Furia
de caninos

roe
la blancura.
Lacera la piel-
de-agua

en el ojo
de la canción.

Músicatigre
(estrella)

devora enero
y abril.

Reverbera
Ausencias

hasta fraccionar
los grises

del
silencio.

Entraña
la sed

(reptil
sumerge)

en oscura
orquídea

que no
cesa.

Coda:

Fetos
jorobados
juegan dados
en vidrios
de formol.



Porque la hora es violenta

Porque la hora es violenta y todo aplasta, abrir cabezas
de serpiente.
Hay el verde sonoro
de metales;
hay el morado
de la flor
cuyo nombre
ignoramos.
Dedos rugen
oscura perplejidad;
arcos revientan
picos
de pájaro.
Soy anfibio,
y callo
lo que me aterra.
¿Dónde viajar otros días posibles?
¿Cómo
extirpar
esa desolación?
He aquí el inevitable
campo
de batalla;
he aquí la letra inverosímil, bermejo
decapita
amarillo.
Sinceramente,
confieso
mi pesar:
cuando manecillas corroen pulsos,
poblar
mandíbulas
para cuervos.
La hora es violenta y el miedo en escamas
araña
la piel
de la voz.
Explotar palabras-de-arcilla;
degollar
leones
de piedra
(ignotos);
mutilar
la oscura epidermis,
en lluvia
azul-
de-agonía.
Todo
por un
nada
sonando cráneos y trompetas,
cortando (súbito)
el blanco-
ceniza
de la mañana.
-Sri Baghavan uvaca:
Yam hi na
vyathayanty ete
purusam
purusarsabha
sama-duhkha-sukham dhiram
so 'mrtavaya
kalpate.



Flor Occipital

Flor occipital es el nombre de la cabeza.

Líneas, volúmenes.

Una escritura de huesos, nervios,
orbes, recuerdos.

Palabras que se perderán en algún lugar
que evitas.

Escenas que surgen de repente
como lagos, cristales,
pequeñas facas
blancas.

Una cobra que no es el nombre que escurre de tus labios.

Árbol que no dice más ni menos
que
esto.

¿Tiene un aprendizaje para la locura?

Trituras un insecto entre los dedos
pero la sensación
permanece.

Es un escalofrío que no puedes explicar.

Fibras, son todas fibras de un tejido milagroso.
Un tapete oriental
en forma de riñón,
donde somos un minúsculo detalle,
hormiga que cabalga en el lomo de un dragón.

En la palma, el pulso, la piel,
pensaste haber sentido los juegos de la noche,
manos fugadas, voz enmudecida,
Ningún tablero
o peón.

Esta no es la cara de un sueño,
menos luz, ninguna membrana,
carajo, gritas
a los tuétanos del pan.

Hormigas de nadie cruzan de un lado a otro
el cantero
del jardín.

Existe una ilusión del amor y de los dientes, dientes, dientes.

Porque todo es real.

Una piedra que explota en las sienes.

Una Tierra en forma de cáliz.

La palabra que se reproduce como las aves en el Palacio de la Diosa de la Luna.

El sentido es apenas la sombra.

Soy el hambre de una claridad que nunca ocurrirá.
Porque los ritmos, los ritmos, los ritmos.
Porque la risa de la perra.

Celan y la “locura abierta de un poro"

Ninguna Salida para Lugar Alguno

Cangrejos extraviados en la lluvia, un cuadro, un nombre
que no es la cobra
que no escurre
de tus labios.

Jugarse la sombra en busca del sentido de mascar hojas de cobre.

Jugarse la sombra en busca del íntimo escarabajo
tatuado en la concha
de la Señora Lengua.

Jugarse la sombra porque la piedra es más que el grito es más que la
ardilla es más que el disturbio
aullido
de alacrán.

Escribir poesía no es un trabajo para hombres delicados.

Flor occipital es el nombre de la cabeza.

Aquí están todos los juegos, todos los mapas, todas las palabras,
incluso aquellas por inventar.

Flor occipital es el nombre de la cabeza.

Tu voz.

Tus caras.

Tus mandalas de ternura y escarnio.

La desfiguración de líneas en el cuerpo convulsivo, haciendo saltar lémures.

Esmeralda.


Todo se inicia y se acaba con el encantamiento de esmeralda.


Pavo, martillos

Recomenzar la travesía del elefante, la vía del esqueleto
y del coágulo.

Hasta quemar
el sol.

Mascando insanidad,
en oficio ronco
de martillos,

repetir el acto insomne, raquítico, epiléptico.

Retribuir al miedo una joya
minúscula.

Fabricar, con las propias manos,
un pavo real
-y después
cegarlo.

Fornicar el amarillo - abstracción
del violeta—

y deshacer
la palabra
estrella.

Hasta quemar
el sol.

Ser asqueroso, simple y tosco.

Desear luchar
con Dios.

Por fin, recoger
las mitades
del rostro,

y ver la luz reflejada en la mina
del misterio.




Cabezas de hormiga

Como este breve sentimiento de descomposición, falanges
a la manera
del oscuro.
Línea tenue de hojas recortadas
y cabezas
de hormiga.
Pétalos morados,
un tipo de moho.
Pasos oscuros
en el jardín.
Ritmos podridos
de perra.
Humo blanco,
ideas pesadas
y algo que se desdobla en el espacio
curvo en aromas
de tantálica
negrura.
—Ninguna música, allí; nada más allá de la carne
de los hongos
y su gargajo.


Fragmentos del poema Letra Negra
Traducido al español por Gladys Mendía


I

escucho oscuro –sombras sordas-
en el espacio espeso
lodo terríble
de un tiempo esquivo
en que comienzo y recomienzo
la lucha
conmigo mismo
lucha o luto
que me ciega y sigue
como tiniebla o traba
al viento curvo.

II

verde es el secreto
verde es el silencio

escrito en cicatriz
escrito en anti-flor-de-lis

-para la necesaria
abolición de mí-

III

estoy muerto y no-muerto
vértebras al inverso
letras tontas
de un nombre incierto
vocablo equívoco
desecho en agua
- para la necesaria
abolición de mí -
escucho espeso - sombras mudas-
en lo oscuro oscuro.

IV

nada me aquieta
entre espectros
de palabras-cosas:
anémonas trafican
pensamientos rotos,
roidos hasta el moco

-he ahí la era desolada
de cortes y recortes
tiempo-cuchilla

en el espacio lacerado
piel-de-luna violada
por lenguas-gárgolas

luna-esfinge-macerada
por caninos cerberos:
tiempo nigromante

-cuervo cuervo cuervo
regraznando escarnios




I

escuto escuro — sombras surdas —
no espaço espesso
lodo torvo
de um tempo esquivo
em que começo e recomeço
o pugilato
comigo mesmo
luta ou luto
que me cega e segue
como treva ou trava
ao vento curvo.


II

verde é o segredo
verde é o silêncio

escrito em cicatriz
escrito em anti-flor-de-lis
— para a necessária
abolição de mim —


III

estou morto e não-morto
vértebras ao inverso
letras tontas
de um nome incerto
vocábulo equívoco
desfeito em água
— para a necessária
abolição de mim —
escuto espesso — sombras mudas —
no escuro escuro.


IV

nada me aquieta
entre espectros
de palavras-coisas:

anêmonas trafegam
pensamentos rotos,
roídos até o muco

— eis a era desolada
de cortes e recortes
tempo-cutelo

no espaço lacerado
pele-de-lua violada
por línguas-gárgulas

lua-esfinge-macerada
por caninos cérberos:
tempo nigromante

— corvo corvo corvo
recrocitando escárnios.








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