martes, 13 de marzo de 2012

JORGE DE LIMA [6.123]



Jorge de Lima

Jorge Mateus de Lima (União dos Palmares, Alagoas, Brasil, 23 de abril de 1893 - Río de Janeiro, 15 de noviembre de 1953) fue un escritor, poeta, novelista, biógrafo, ensayista, traductor, pintor, político y médico brasileño. Es el autor del poema Invenção de Orfeu (Invención de Orfeo), obra fundamental de la lírica brasileña.
Hijo de un próspero comerciante, en 1902 se radicó en Maceió. En 1909 se trasladó a Salvador donde comenzó los estudios de medicina. Se recibió en Río de Janeiro en 1914, pero fue como poeta que su nombre alcanzó proyección. En ese mismo año publicó su primer libro, XIV Alexandrinos.
Volvió a Maceió en 1915 donde se dedicó a la medicina, además de la literatura y de la política. En 1930, se trasladó de Alagoas a Río de Janeiro y estableció un consultorio médico en Cinelândia, que se convirtió también en atelier de pintura y de escultura, y punto de encuentro de intelectuales de la talla de Murilo Mendes, Graciliano Ramos y José Lins do Rego. Fue electo diputado estatal en 1926, y edil en 1946. Luego de la Revolución de 1930 decidió radicarse en Río de Janeiro.1
Entre 1937 y 1945 su candidatura a la Academia Brasileña de Letras fue rechazada seis veces. El crítico literario Ivan Junqueira criticó con firmeza la «imperdonable injusticia» que la Academia cometiera con el autor.2
En 1952, un año antes de morir, publicó el poema épico Invenção de Orfeu, considerado una de las obras más importantes de la literatura brasileña.3

Obra

Poesía

XIV Alexandrinos (1914)
O Mundo do Menino Impossível (1925)
Poemas (1927)
Novos Poemas (1929)
O acendedor de lampiões (1932)
Tempo y Eternidade (1935)
A Túnica Inconsútil (1938)
Anunciação y encontro de Mira-Celi (1943)
Poemas Negros (1947)
Livro de Sonetos (1949)
Obra Poética (1950)
Invenção de Orfeu (1952)

Novela

Salomão e as Mulheres (1927)
O anjo (1934)
Calunga (1935)
A mulher obscura (1939)
Guerra dentro do beco (1950)

Ensayo

A Comédia dos Erros (1923)
Dois Ensaios: Proust e Todos Cantam sua Terra (1929)
Anchieta (1934)
História da Terra e da Humanidade (1937)
Vida de São Francisco de Assis (1942)
D. Vital (1945)
Vida de Santo Antonio (1947)


CONTEMPLACIÓN


Si eres ciego de nacimiento o quedaste ciego luchando, cree.
Y entonces la vista volverá; y tú sufrirás viendo sufrir al mundo;
sin embargo, pide más, pide contemplación:
y la Gran Faz descenderá cuando duermas, y quedarás un ser extraño,
con cien órbitas cubriendo tu piel bruta;
y no podrás caminar más entre los hombres para no
atropellarles con tus visiones terribles,
con las ruedas aladas que te transportarán a los montes
donde las zarzas sagradas arden bajo el Divino Rostro.
Pero el fuego del infierno vendrá a caldearte
o a extinguirte o a probarte también.
Y te entregarán a los arenales del desierto,
que arderán a tus pies como una hoguera inmensa.
Y si no te desvías de la divina Presencia,
serás el acero de Dios,
serás el espejo divino
que reflejará la luz sobre el mundo apagado.


(De La túnica inconsútil)





LOS QUE ENCIENDEN FAROLAS


Traducción de Anderson Braga Horta
y José Jeronymo Rivera


!Viene el hombre que enciende farolas y puntúa
De luceros la calle, e infatigablemente
Imita al sol, y lunas y estrellas insinúa,
Cuando la vasta sombra ennegrece el poniente!


Una, dos, tres farolas enciende y continúa
Otras más encendiendo imperturbablemente,
Mientras la noche, poco a poco, se acentúa
Y la pálida luna apenas se presiente.


Triste ironía atroz que al alma humana irrita:
ÉI, que dora la noche y alumbra la ciudad,
Tal vez no tenga luz en la choza en que habita.


¡Tanta gente hay también que en las demás pretiende
Insinuar creencia, amor, felicidad,
Como ese hombre que pasa y farolas asciende!





CANTIGAS


Traducción de José Jeronymo Rivera


Las cantigas lavan la ropa de las lavanderas.
¡Las cantigas son tan bonitas, que las lavanderas quedan tan tristes,
tan pensativas!


Las cantigas tañen los bueyes de los boyeros!
¡Los bueyes son morosos, la carga es tan grande!
El camino es tan largo que no tiene fin.
Las cantigas son leves ...
Las cantigas llevan los bueyes, baten la ropa de las lavanderas.


Las almas negras pesan tanto, son
Tan sucias como la ropa, tan pesadas como los bueyes ...
Las cantigas son tan buenas ...
!Lavan la ropa de los pecadores!
!Lavan la ropa de los pecadores!





BIEN ENTRADA LA NOCHE CUANDO 
ESCRIBÍS


Traducción de Anderson Braga Horta
y José Jeronymo Rivera


Bien entrada la noche, cuando escribís un poema cualquiera
sin sentir lo que escribís,
mirad vuestra mano — que vuestra mano no os pertenece más;
mirad como parece un ala que viniera de lejos.
Mirad la luz que a cada momento
sale de entre sus dedos curvos.
¡Mirad la Gran Mano que sobre ella se abate
y le hace deslizar sobre el papel estrecho,
con el clamor silencioso de la sabiduría,
con la suavidad del Cielo
o con la dureza del Infierno!
Si no lo creéis, tocad con la otra mano inactiva
las llagas de la mano que escribe.




XV


Traducción de Anderson Braga Horta
y José Jeronymo Rivera




La grupa de la vaca era palustre y bella,
una pelusa había en su mentón hermoso;
y en la frente lunada donde ardía una estrella
flotaba un pensamiento en constante reposo.


Es su imagen tan pura y sencilla centella,
que del fondo del sueño a veces yo la esposo
y se mezcla de noche a la imagen de aquella
que ama me amamantó con pecho generoso.


Escucho su mugido —un himno suave y santo—
y su dulce mirada que en la mía se fijó:
seno y ubre natales irrigándome amenos.


Los mezclo en esta ganga informe que es mi canto:
gesto y leche, la vaca y la hembra que me dio
la leche y la dulzura manando de dos senos.





VENÍA BOYANDO EL CUERPO ADOLESCENTE…


Traducción de Anderson Braga Horta
y José Jeronymo Rivera


Venía boyando el cuerpo adolescente,
bello pastor y ensueño perturbado.
Dios bajó sus pestanas alargadas
para que él durmiéndose flotase.


Resucítalo, Dios, a esa medusa
de sangre juvenil en rostro impúber,
de la vida exiliado, flor perdida,
el gemelo de Apolo trismegisto.


Seca la espuma que le inunda el pecho,
la convulsión mortal que lo inmoló
a Sodomas ardidas en su lecho.


Ángel doliente, ajeno danzarín
que danzase en Gomorras incendiadas,
estás cansado y solo; ¡échate, niño!





TAL ERA SU TRISTEZA, TAL LA PENA…


Traducción de Anderson Braga Horta
y José Jeronymo Rivera


Tal era su tristeza, tal la pena
que su ángel de la guardia resolvió
luchar con él, apenas por luchar,
que el gusto de la vida extinto estaba.


Ave y serpiente, círculo y pirámide,
los ojos en fusil, los dulces ojos,
el lazo, el vuelo libre, las escamas.


iQué loca simetría en esos odios!
iQué fuerzas transcendientes aros y ángulos
quiso alguien que lucharan ese día!


Ave y serpiente, círculo y pirámide:


iQué divina constante simetría
en la lúgubre lucha, en esa liza
en que Dios reconstruye el cisne eterno!





EL NOMBRE DE LA MUSA


Traducción deJorge Boccanera
y Saúl Ibargoyen


No te llamo Eva,
no te doy nombre alguno de mujer nacida,
ni de hada ni de diosa ni de musa ni de sibila ni de tierras
nl de astros ni de flores.
Pero te llamo la que descendió de la luz de la luna
para provocar las mareas
e influir en las cosas oscilantes.
Cuando veo los enormes campos de verbena agitando
las corolas
sé que no es el viento que sopla, sino tu que pasas
con los cabellos sueltos.
Amo contemplarte en los cardúmenes de las medusas
que van hacia los mares boreales,
o en la bandada de gaviotas y pájaros de los polos,
revoloteando sobre las tierras heladas.
No te llamo Eva,
no te doy nombre alguno de nujer nacida.
Tu nombre debe estar en los labios de ios niños
que nacieron mudos,
en las arenas movedizas y silenciosas que ya se fueron
al fondo del mar,
en el aire lavado que sigue a las grandes borrascas,
en la palabra de los anacoretas que te vieron soñando
y murieron al despertar,
en la parábola que los rayos describen
y que nadie leyó jamás.
En todos esos movimienïos hay apenas sílabas
de tu nombre secular
que escucharon cosas primitivas y no las transmiteron
a las generaciones.
Esperemos, amigo, que los sembrados gratuitos renazcan,
y los animales de la creación se reconcilien
bajo el mismo arco-iris:
entonces se oirá el nombre de esa a quien no llamo Eva
ni le doy nombre alguno de mujer nacida.











Extraído de Jorge de Lima
Antología personal. México, DF: Universidad Autónoma Metropolitana, 1989. 146 p. (Col. Molinos de Viento)




Lámpara marina


Las noches quedarán inmensas.
La tristeza de las cosas será cada vez más profunda.
Ahora paseas por los jardines intemporales.
Y aqui las noches serán inmensas
y la soledad del mundo tendrá una altura infinita.
Te veo desapareciendo, como arrastrada por lineas divergentes,
deshaciéndote misteriosamente como una sombra en la tarde.
Brujuleas muy lejos, lámpara marina,
bajo la última ventisca que te barrió de la tierra.
Las noches quedarán inmensas, oh, ¡ quedarán inmensas !
Inmóvil yaces mientras tanto, recostada y serena
y todo todavia está en ti: la misma boca amarga
los mismos ojos imprecisos, los mismos cabellos,
de tus innumerables retratos.
Y a través de esta inimaginable quietud serena
se desdobla tu infancia y todavia conservas
las manos transparentes,
de la primera comunión, los lábios entumidos
de prometida casi impúber
y la secuencia fotográfica de cuando ensanchaste tus senos
y tu vientre y tu alma para contener un hijo. —
¡ Ah, las noches serán inmensas
y la tristeza de las cosas llenará el mundo!
Ahora frecuentas los tiempos infinitos e ilimitados de Dios.
Pero todavía repesas tu cuerpo en la última noche
que te arranco de la vida.
Son los mismos senos, la misma frente, la misma
boca desmayada,
la misma secuencia de retratos que se
interrumpen en fin.
No hay un solo fragmento de carne ni siquiera
un miembro que más te pertenezca:
Dios te rapto en tu totalidad.
Y mientras todo en ti se detuvo para nosotros,
tu eres la bailarina que Él arrebató entre los
hombres y absorbió para Si
Y Ias noches quedarán inmensas y más tristes. ..











De Jorge de Lima. POEMAS
Rio de Janeiro: Editora Ronfino, 1952. 176 p. Textos en español




LA MESA DEL POETA, LOS CONVIDADOS
Y EL ALIMENTO


No estovemos en la mesa, separados
uno del otro, sino del lado en que el Maestro
se sentare en la Cena.
Y cuando Él me diere el fruto
lo ofertaré a la Musa,
que lo repartirá con todos los comensales.
Y la primera mujer será así recordada
y asi será devuelto el fruto vedado.
La mesa no servirá para separar los huéspedes,
sino para que ellos junten las manos o pendan la cabeza
sobre el pecho del Maestro amado.
El leño que el árbol dio para hacer la mesa
será así redimido por la mano del Señor;
y después del banquete renacerá en el suelo,
y árbol será siempre la mesa con su eterno fruto
para los desterrados.



LA MUERTE DE LOS ELEMENTOS


Y ha de llegar un día en que la Tierra que acogió tu cadáver
estará vacía como un cementerio.
Y del agua que te bautizó y te sació la sed no restará una [gota.
Y el aire no envolverá la tierra ni las aguas;
y junto a los tres elementos que tantas veces en la vida
ni te dieron placer ni te dieron pesar,
indiferentes a tí como si no existiesen,
solo el fuego, el fuerte fuego invencible
puede acompañar tu espíritu y envolverlo.
Y llorarás en vano y rechinarás tus dientes.



ANTES DE SEMBRAR, MIRA


Antes de que lances la simiente en el suelo,
antes de que calcules los lucros de la mies,
y antes de que sumes el valor de las prendas que vas a dar
[a tu amada
o las arcas que vas a llenar
y las cosas que vas a transformar,
observa bien el pequeño embrión del árbol:
a la sombra, el pastor tocando su gaita,
y la virgen derribada debajo de la fronda,
y el nieto del pastor subiendo por las ramas
buscando, entre el follaje, los nidos escondidos;
y los ramos bienhechores protegiendo nuevas cunas.
Mira el joven que se ahorca en una rama seca,
y el Bien y el Mal brotando siempre del árbol;


y las simientes, como en las sacras parábolas,
alimentando a las aves o secándose en las piedras;
y, siempre, ramos subiendo para la gloria de Dios,
y, siempre, raíces bajando para el hambre de la tierra.







De Jorge de Lima Mira-coeli. .Buenos Aires: Sociedad Editora Latino-americana, 1950. 150 p.

“He aqui por qué Mira-Cioeli no perde actualidad, y conserva su esencia revolucionaria, es decir, ser contra todas las guerras, proptencias y tiranias de todos los tempos, em el pasado, en el presente y em el futuro,. Se prodría decir que es éste um poema épico-místico, pues representa en verdade el trânsito del ser, desde su origen hasta sus fines em lo eterno de la Trinidad Divina”.
FLORINDO VILAL ALVAREZ






ANUNCIACIÓN DE MIRA-COLI


(fragmento)

Los grandes poemas aun permanecen intactos
y las grandes palabras duermen en las lenguas resecas.
Apenas se oyeron algunas lamentaciones;
pero precisamos de blasfêmias que estremezcan al Señor,
o de delírios de la más incruenta fiebre,
o, entonces, de gestos humildes que arranquen una clemencias de El.
Entre tanto, dispongo de una constelación de brazos,
de todos los colores y de todos los tatuajes, para traeros aquí.
Es aqui, en este valle, donde se conjura la rabia
y donde el amigo va y vuelve, siempre en la órbita de la amiga,
y quien duerme sossegado, sexo con sexo opuesto
sin miedo de adultério, de incesto
o de otros ambíguos climas.
Tórnase aquí efectiva esta urgencia divina
que me une a los que murieron y a los que se lavan en llamas.
Es aquí donde desaguan los ríos
y donde los ríos se comprenden de haber terminado.
¡ Y las alas comprenden sus vuelos
y la maternidade no esmutilada nunca,
y las vocês más tiernas resuenan por la entraña del valle!
Aquí todos los seres tienen órbitas dond nacen los cometas,
y a los labios de cualquier virgen se ofrecen jóvenes labios,
y de los vientres brota húmus, gloria de la Mesopotamia,
que el Señor hizo irrigar con su saliva sacra.
Por la noche las flores son vísceras
y pulsan como sanguíneos vasos;
muchas bajan de la ladera para fecundar los peces, que por la mañana son aves.
¡Si sois vírgenes, nacerán de vuestros flancos
constelaciones de gemelos
qaue imediatamente se transforman em constelaciones de amigos
sólo existente em las cartas de este fecundo valle!
Si tienes uno o dos hijos,
se desdoblarán lateralmente,
porque el soplo divino aun se infunde en el barro
y reposa sobe las primeras aguas.
Mas, cuando llegue el séptimo día,
descansaremos para mirar abrazados,
pupila contra pupila, dentro de nuestros seres,
la historia de la Creación en un nuevo comienzo.


http://www.antoniomiranda.com.br/iberoamerica/brasil/jorge_de_lima.html




Hay eclipses, los hay, y hay otros casos

Hay eclipses, los hay, y hay otros casos
de semillas de cosas que son otras,
de rocas palpitadas por acasos
y acasos que son todo, todas cosas.

Vellos del rostro, maderas invisibles,
visión de coitos entre los imposibles,
hojas brotando del alma de los bronces,
llantos entre bifrontes, demonios tristes.

Todo es velero sobre las olas iris,
cóndores pueden ser las bajas ramas,
cerros flotando, aceros en fusión.

Vemos lejanas sombras, y son flámulas,
labios sedientos, lirios con ventosas,
odios que engendran flores amorosas.

La invención de Orfeo, traducción de Antonio Cisneros, Colección El Oro de los Tigres V, Universidad Autónoma de Nuevo León, México, 2015



Há uns eclipses, há; e há outros casos:
de sementes de coisas serem outras,
rochedos esvoaçados por acasos
e acasos serem tudo, coisas todas.

Lãs de faces, madeiras invisíveis,
visão de coitos entre os impossíveis,
folhas brotando de âmagos de bronze,
demônios tristes, choros nas bifrontes.

Tudo é veleiro sobre as ondas íris,
condores podem ser os baixos ramos,
montes boiarem, aços se delirem.

Vemos ao longe sombras, e são flâmulas,
lábios sedentos, lírios com ventosas,
ódios gerando flores amorosas.




Era un caballo todo hecho de lavas

Era un caballo todo hecho de lavas
cubierto de brasas y de espinas.
En las tardes amenas él venía
y leía el mismo libro que yo hojeaba.

Después lamía la página y borraba
la memoria de los versos más sufridos:
entonces la oscuridad cubría el libro,
y el caballo de fuego se encantaba.

Bien sabía que él aún ardía
en el salitre del libro subsistido
y transformado en olas levantadas.

Bien se sabía el libro que él leía:
la locura del hombre angustiado
en que el íncubo caballo se nutría.

La invención de Orfeo, traducción de Antonio Cisneros, Colección El Oro de los Tigres V, Universidad Autónoma de Nuevo León, México, 2015



Era um cavalo todo feito em lavas
recoberto de brasas e de espinhos.
Pelas tardes amenas ele vinha
e lia o mesmo livro que eu folheava.

Depois lambia a página, e apagava
a memória dos versos mais doridos;
então a escuridão cobria o livro,
e o cavalo de fogo se encantava.

Bem se sabia que ele ainda ardia
na salsugem do livro subsistido
e transformado em vagas sublevadas.

Bem se sabia: o livro que ele lia
era a loucura do homem agoniado
em que o íncubo cavalo se nutria.





































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