martes, 14 de febrero de 2012

5875.- CRISTIAN LAGOS



Cristian Lagos Lagos, nace en Chile, en la ciudad de Lonquimay, región de la Araucanía, el día 12 de septiembre del año 1975. Luego, el año 1999, residiendo en Curacautìn, funda el Taller de literatura Huitral Mapu, en donde proyecta el quehacer literario de la comuna y convoca a otros artistas a participar de los Encuentros de Todas de las Artes.

Ha publicado en el País de los espejos quebrados, con quien gana el concurso Lautaro a su hijo Jorge Teillier; En el puerto de Agua Fría y Huesos Trashumados.

Actualmente desde el año 2010 reside en San Fernando VI región de Chile y está trabajando en Tu Mar tu otra Orilla; poesía.



SOY TU OTROMAR Y TU OTRAORILLA


I


el invierno en Curacautín está muy helado
las sábanas que envuelve n mi esqueleto están heladas
como un viejo caballo que ha perdido sus herraduras llega la nieve y luego
el calor del brasero donde extiendo mis manos para no helarme de cuerpo
ni de alma
soy tu otra orilla y cuanto más me acercan tus manos más heladas
se hacen mis arterias


la torre entel está helada


Curicó esta helado


El oxígeno en que ardo y las grietas
de mis labios están helados




II


soy tu otra orilla un ropero con paisajes pura melancolía de caballo
comiendo girasoles
el mismo ebrio en la misma calle que cruza trastabillando hacia ninguna parte
porque ha bebido en el bar la cascada y ya no sabe si hoy es domingo o lunes




III


Ponte el pijama la noche nos guiña el ojo por la chapa de la puerta
Ponte serio como un hombre que va tras la carroza funeraria
Ahí van sus ojos abiertos hacia un cielo desconocido para ti




IV


Se apagó el relámpago, la velocidad entonces
Para qué la muerte
Si solamente la neblina
enrojece de lloica en esos cerros
si el movimiento existe por sí solo en mis articulaciones
para qué agregar más ríos a mi sangre




V


soy tu otra orilla tu otro mar tras esos vidrios
mis tuétanos
van a dar a un campo arado












TU OTRA MUERTE


Cayucha Pedro era un cuerpo sin sombra / un espantaPAJAro
Un montón de huesos gastados


estoy enfermo. Sufro de tercianas
y cuando duermo me mudo a otros parajes poblados de lava desflorándose a si misma
Respirar es sólo un trámite un cambio de luces con luciérnagas lo más hondo
En estaciones cambiando de rieles y de escamas
pedal de mis latidos
comer no significa nada y significa mucho en mi caso
no lloraba de hambre si no de leña seca en los inviernos
pero había mucho aire aire aire no para comerlo sino para escucharlo
en el soberado de la casa con chillidos de ratas mordiéndose el espinazo


como aman las aves que abren las puertas del día?
Y los hombres que tienen los mapas inundados
Aman gimiendo o sollozando? Con ollas
Y con peces fabricando con los huesos una flauta
Y los puertos donde se oxida el claxon
de tus pechos?
trago los equinoccios por mi madre que arde en troncos verdes pero canta vomitando
soles negros
los gajos de tu carne:
me cimbran mientras oigo lo sexual
del agua


Soy tu otra muerte tu otra orilla se dice
Reservo en este sitio paralelo al cielo una puerta de madera
Hay madre! Una puerta sola
Que abro no para que entre o salga ninguna alma sino para sentir
en sus vetas las agujas frías de la lluvia
Mi dolor no tiene anchura de mangas donde quepa la plaza que bien tu conoces
Yo sufro sin decirlo y muero aún respirando
Duermo bajo los pobres bancos de los parques. Me instruyo
En las ferias contra el mal de ojo y el dolor
De huesos
Soy tu otra orilla y camino siempre a contrapelo de la muerte
4, 4, 4, 4 los puntos
Cardinales de mis huesos, tu otra orilla
Desde lejos miro mis tuétanos como un largo hilo de volatín
Van a dar a un campo arado












YUYOS SOBRE UN DELANTAL


encontré el olor de las tortillas
que reunías
en un delantal de yuyos


por eso me distraigo y escarbo
la ceniza que está del otro del murillo donde arde
el fuego
las cosas adquieren la forma de tus manos
me sufro en raspadura de treiles sobre el delantal
del cielo
me sangro los manojos de yuyos que aderezan
el caldo a ciertas horas de la tarde
si no estuviera en sementeras mi dolor sería igual que si cortaran mi pescuezo
y de raíz porque andaría ciego y a ramalazos dando olor a legumbre por los poros












PESCADAS


quién no tiene una caña? Y una
piedra donde sentarse a contemplar
los remolinos?


nube
corre en el cielo
y el cielo está en el río que
Regala sus peces


me iré
a pescar al indio


(yo me muerdo la cara en los ríos
y me sacudo como un perro apaleado
guardo un Dios de piedra y un cerezo
donde escama el niño que fui
me comía la cara en las aguas que atraviesan
hacia otras parcelas
llevándose al costado la espina vertiente de sus propios peces)














HARINA DE PIÑONES


traigo cierta harina
robada a ciertos molinos
de la lejanía


mi dolor es mi dolor y lo empolla una culebra que se aloja
bajo el bronce de los catres
no por miedo me harto de noche sí por sobajeo
de harina de piñones
el puelche apiña las piedras en el cerro el puelche
toca la flauta de mis huesos
que sea de una vez y no de otra que muera mi tullida edad


en estos campos diré que soy cachaña
francisco


después de las aves en tu abril







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