miércoles, 1 de febrero de 2012

5756.- PAULINA JUSZKO


Paulina Juszko. Nació en La Plata y reside en Villa Elisa (Bs.As. ARGENTINA). Se desempeñó en tareas docentes en la Dción de Psicología y Asistencia Social Escolar (Pcia.Bs.As.) y en la Alianza Francesa de La Plata, donde también dirigió el Petit Théâtre (grupo vocacional). Obra publicada: Poemas del Yo dios y Chant posmoderne son obras juveniles, editadas por la autora. En 1995 Ediciones de La Flor publica su primera novela, Te quiero solamente pa bailar la cumbia. En 1998 su novela Esplendores y Miserias de Villa Teo obtiene el 3er premio del Fondo Nacional de las Artes y es publicada por Simurg en 1999. En 2000 Ed. Biblos publica su ensayo El humor de las argentinas. En 2005 aparece Vivir en Villa Elisa, obra de carácter testimonial declarada de interés cultural por la municipalidad de La Plata (Libros de la Talita Dorada). En 2008 se publica en la Ed.Dunken la novela El año del bicho bolita. En 2006 recibió el Premio Virtud a la Ética, el Trabajo y la Solidaridad, otorgado por la Fundación Principios y el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.
En ocasión del Día Internacional de la Mujer la Delegación municipal le otorgó la distinción Mujer Destacada de Villa Elisa (8 de marzo/2009). Finalista en el Certamen de Autobiografías “Ricardo Jones Berwyn” (Gaiman, provincia de Chubut, 2010)
En 2010 fue coordinadora y ponente de las Primeras Jornadas Argentinas “Literatura y Humor” – Complejo bibliotecario municipal de La Plata – Palacio López Merino, 2 y 3 de diciembre.






Hay noches en que
como los recolectores que descubren
diamantes perdidos en la basura
milagrosamente
entre los restos de mí misma
encuentro una chispa de vida.


La veo brillar
empecinada y absurda
en un revoltijo heterogéneo.
En medio de la podredumbre
de los abortos
de las sobras
lanza resplandores insólitos
llenos de gracia.


Es una sobreviviente
una náufraga
¿cómo ha podido abordar estas playas...?










Vivíamos como eternos dentro de la precariedad
creábamos diosecillos / levantábamos altares
perdíamos nuestro tiempo precario construyendo complicadas teorías sobre simples
evidencias
le buscábamos la quinta pata al gato
buscábamos el pelo en la sopa y midi à quatre heures
creábamoscreábamoscreábamos
con el loco afán de sumar nuestras precarias creaciones
a la precariedad del todo












Con la luz precaria de cada día
bajo un techo que nos protege precariamente
amanecemos
ponemos en marcha un cuerpo precario
repetimos actos cuya reiteración promete
perdurabilidad
(falacias / espejismos)
cada cual con su Morgana a cuestas
hasta que Átropos corta el hilo y ahí comienza
la verdadera eternidad
no la que añoramos sino la temida
la que mezcla paralelas
la que resuelve antinomias










Como negras letras sobre un muro encalado
como el sello sobre una encomienda
como gristaconeo sobre asfaltogris
como la parada del 273
como la mirada matinal que presagia la náusea
como la sirepana de la fabricuela o la camparena de la escuébrica
como un ojo dentro de un triángulo
cuya superficie hay que calcular
deduciendo el ojo
como patéticas mónadas de Leibnitz
vagando por el espacio
en irremediable tangencialidad
como la diabólica tapa de aquel Billiken
con sus imágenes encadenadas
ad infinitum ad infinitum ad infinitum ad infinitum ad infinitum ad infinitum ad infinitum
a
así












Estamos aquí
y la nostalgia es nuestra única herencia
una maraña de sueños fallidos nos va sofocando.
a veces / durante un minuto /
siempre y jamás dejan de ser vacías cortezas
el unicornio se escapa del tapiz
viene a mirarse en nuestro espejo
alguien
después de habernos buscado largamente
se detiene ante la puerta
hay días en que /
se camina sin vacilar
días en que /
los tréboles huelen a infancia









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