lunes, 13 de junio de 2011

3914.- DANTE SEPÚLVEDA


DANTE SEPÚLVEDA
Nació en Villalonga (Argentina) en el año 1986.
Publicó Poema en veinte vinos (El suri porfiado, 2007). Integra distintas antologías entre las que se destacan: Última poesía argentina (Ediciones en Danza, 2008) 2017, antología de poesía Americana (Milena Caserola, 2009) y Desorbitados: poetas novísimos del sur de Argentina
(Fondo Nacional de las Artes, 2009)
Es uno de los editores del Suplemento Tinta China, una publicación de Asociación de culturas del sur del mundo, que semanalmente aparece con el diario El Chubut.
Actualmente reside en Trelew.
http://cuervosobretutrigo.blogspot.com/






ingreso 25

es difícil evitar el ruido
cascaritas levantamos, al pasar
palabras propias de


en una habitación de paredes altas
la mirada se extiende y comprime con mayor intensidad

-es la noche más fría del año dijo al abrir la puerta
y en el agosto más duro,
cristal en los ojos
que el tiempo deja.

dormí bien ese día.

Los otros como si la parca sirviera el café
se espantaron al verlo

pero nosotros sabemos que la muerte
no es así, circunstancial sino absoluta.
Sin juegos te quiere la muerte, no distraído al ras del suelo
no cabizbajo pidiendo disculpas.
A cielo abierto te quiere
y a ver quién desenvaina primero.







Vino XIII

Qué pensara esta señora, que me mira con desprecio
cuando dejo la cerveza y le paso la pelota al pibe que juega
a el fútbol en el bosque



Debí haber sido mas valiente anoche acompañarte hasta la puerta decir:
te llamo mas tarde

(El mañana nos vemos suele ser infinito)

sabes que no voy a recorrer las cuatro cuadras que nos separan, que no te voy a abrazar caminando por plaza moreno

que solo puedo ofrecerte hilachas de mi hígado mi cuerpo atravesado por diagonales

(que larga va a ser la ochenta, solo a ver el tren que no llega)

que larga va a ser la escalera de mármol cuando baje a la calle ya borracho a buscarte

que poco creíble va a sonar el discúlpame cuando atiendas el portero y mi lengua este incrustada en el paladar.

(el pibe la para con el pecho y me entiende)



cuando yo nací, Tomás era heavy metal y quería boxear Álvaro padecía insomnio y rezaba el padre nuestro cansado de la vigilia.

y dicen que en marzo de aquellos días donde había años pero no vinos de diferencia

una mujer perdía su educación cristiana

mi hermana me puteaba por quedarme tirado en algún baldío que bebía mis botellas hasta que el sol me golpeaba la cara raspada por los cardos.

/los mañana nos vemos suelen ser finitos/




esto fue en marzo de aquellos días un intelectual famoso dijo haber estado,

ahora da charlas auspiciado por una multinacional y no contesta un mail.




Es todo tan simple como que ahora este en otra calle en otra ciudad sin tu foto

(el pibe me mira de reojo y me devuelve el pase)








¿y el poema?
ese hecho relativamente inferior
estas nimias palabras mías
qué te dicen
¿hablan de tu estructura ósea tu voz cuerpo
de ese aceite en tus ojos?
Y yo
qué pienso cuando a través de la ventana
veo que en el patio ya no hay fruta para juntar

a la gravedad haciendo lo suyo,
muy perramente

y qué tengo que ver con esta caída
el descenso
de dónde me agarro cuando todas las manos se estrecharon
a quién miro mientras el hundimiento
a quién culpo por esta base poco sólida
que no sólo el óxido pudo derruir


decime qué, háblame del momento

contame,
adónde voy cuando no escribo.








Hay que volver a despotricar
decía el viejo y hacía a sí con la mano
para acomodar el banquito

toda la vida en esa vereda de sombras el tiempo -decía-es amarillo
tornasolado como el ruido de hojas que caen

hojas, ideas
el tiempo es el que mira, decía y con el bastón señalaba los árboles
después árboles menos más hojas en la mirada del viejo

y lo que queda
eternidad tiempo
las palabras.






Y entonces llueve

Si esas nubes que tapan la ventana son tus ojos mirando hacia dentro
si ese color afuera no existe
y lo que gira son reflejos, bombitas que se quemaron y nadie cambió

Si esos árboles, o su movimiento,
Sólo imágenes

restos de tu tiempo que se aleja pero perdura
partículas de otra tarde en ese cuarto

Cuando la puerta se abra
claustro inmensidad

-esa confusión-

dejará de hacer ruido en tu cabeza inmóvil.

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