domingo, 14 de noviembre de 2010

KURT FOLCH [1.892] Poeta de Chile





Kurt Folch 

(Valparaíso, Chile 1970)
Poeta y traductor. Licenciado en Lengua y Literatura Inglesa de la Universidad de Chile.
Participó en la creación y publicación de la revista literaria Licantropía (1993 – 1995).
Becario del Iowa International Writers Workshop.
Poemas suyos figuran en diversas antologías. Actualmente, trabaja como profesor en la Universidad Diego Portales.
Ha publicado Viaje nocturno (Stratis, 1996) y Thera (Calabaza del Diablo 2002). 




THERA

Tarde en el sueño
llega el mensaje: dos

o tres

virutas de sal amargas
alivian la boca

del (antiguo) aliento a
légamo

negra miga del sol

de quien vuelve
sediento del claro vino

del otoño derramado al aire
en una solitaria y lenta ceremonia

en lo más alto

de un árido paisaje
materno y azul.







THE SKELETON COAST

"Here you will find peace, they said"
E. Jennings

La blanca herida del sol entre la bruma es el día
sobre el monótono paisaje que aparece
sin principio ni fin tras paredes limpias
de todo señuelo para la memoria.

Desde aquí se distinguen esas altas flores
sin nombre conocido que se alzan
sobre el nivel de la maleza: grietas
extendidas hacia el cielo de la tarde.

Y constante como el cansancio o el hastío sopla el viento
arrastrando oleaje de arena, cuerpos de insectos que giran

en el polvo. No hay caminos,

huellas que seguir o luces en la noche
que señalen dirección alguna.

Da igual. El tiempo

y la soledad no consuelan, ni conceden sabiduría:
desconocemos lo que se extiende mas allá
de esos horizontes de sal. Llegamos
a esta tierra inservible como desterrados
(nos gusta pensar) de algún antiguo imperio

o peces

ocultos en los rincones de un barco hundido
con la única certeza de haber sido la mala sombra
que se abrió sobre la luz del cuerpo amado,

un poco de humo
entre las piedras de cada lugar que pisamos, cargando el fastidio
de un permanente bregar entre pequeñas virtudes y torpezas,

falta de claridad:

no haber callado a tiempo, agostar
la hierba tierna que creció a nuestro alrededor.

En fin, cosas:

trucos simples para malgastar el tiempo: el vino, los amigos:
muletillas de la lengua repetidas hasta el cansancio
en el ocio de la tarde o en un cuarto a oscuras.

Nosotros que amábamos
los bosques y la lluvia,

esperamos

ahora, cada día
para sentarnos al sol

como si la vejez
y el miedo

nos marcaran la frente
pensando en la aridez de los desiertos.





BOCA DE PENUMBRA

Arriba y abajo
de habitación en habitación
cantas bien

junto al desastre. La boca

incrustada de penumbra
derrama sobre la carne el mosto
(su marca) amargo
que dioses celosos de todo
cuanto has perdido

-la alegría de viajes
inútiles, un par de lenguajes extraños;
la delgada sombra azul de los árboles
deshojados en grandes praderas de nieve-

depositaron

tras los huesos: es el relave
de un dialecto de erratas:
ansiedad que florece como un
cascabel de lamentos templados
bajo la luna que toca tu sangre.

Cantas bien
junto al cero

de un rostro. Entreabres

la boca, murmuras
algo irreparable, dices
fastidio, nombras
adoración.




BAJO UN CIELO INCRUSTADO

Bajo un cielo incrustado de nubes
bogamos tragando oscuridad:

mudo follaje (bemoles) que fermenta
en sangres distintas. Yo juego

con instrumentos de tortura. Yo juego,
hablo, golpeo la cabeza contra los muros

de una ciudad extraña. En vano
blanquear paredes. En vano

las oraciones en el erial. Tú
pides limosna, quemas la hojarasca

y entibias tus manos bajo el cielo
incrustado de nubes haraposas.

Yo templo los instrumentos de tortura.
Tú haces la limosna

ofreciendo tajadas del corazón
más triste de la comarca

oscurecido igual que
un espejo cuando cesa la luz.






LIBERTAD DE LUCRO Y CREDO

un problema técnico que zanjar
lento engranaje de las pinzas
microscopistas de turno

nuevas técnicas de inmersión
música de baile por la ventana
lugar que me sé construido

por generaciones ese olor
el mínimo espacio posible
una mujer diserta su historia

del hijo velando pantallas
o sigue la canción también
sin nada murieron tus abuelos



ESPIRALES DE POLVO

el relámpago
los tordos
trajeron
una tarde
los trozos
de un bote
deshuesado
por el tiempo
en la orilla
irrelevante
la sombra
en el acto
una grieta
o el espino
ramifican
kamikazes
arcoiris
de bencina
en un charco




TRIPLE ACCIÓN

con estacas
de hierro
se duerme
bajo mantas
de colores
el desierto
dos tundras
apareadas
al mínimo
un canto
común
al cuello
con sombra
la tarde
describe
al grano de sal
una escama
un canasto
de cebollas




PERLAS DEL INFIERNO

tal como un vaso
de agua sucia
por la ventana
a un patio
interior
de concreto
un abrazo
de sombras
fermenta
las paredes
sol de la tarde
llovizna
que raspa
la cara






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