domingo, 14 de noviembre de 2010

CECILIA VICUÑA [1.866]



CECILIA VICUÑA

Poeta, artista y cineasta chilena (Chile, 1948). Estudió en la Escuela de Bellas Artes, Universidad de Chile, (Santiago l966-l971) y en la Slade School of Fine Arts, University College of London, (l972-73). 

Vive en Nueva York desde 1980. Realiza su obra precaria, una forma poético espacial de obras efímeras en la naturaleza y en las calles, en performances y en instalaciones en museos y otros espacios, desde 1965 hasta el presente. Autora de 14 libros de arte y poesía, su obra ha sido traducida a 7 idiomas. 

Sus libros más recientes incluyen: Instan, Kelsey St Press, 2002, El Templo, Situations, New York 2001, Cloud-Net, Art in General/Hallwalls/DiverseWorks, New York, l999, UL, Four Mapuche Poets, edited by Cecilia Vicuña, LARP, l998. QUIPOem, The Precarious, The Art & Poetry of Cecilia Vicuña, edited by Catherine de Zegher, Wesleyan University Press, l997 y Unravelling Words & The Weaving of Water, Graywolf Press, l992. Sus muestras individuales incluyen: Thread Mansion, Museo de Arte Contemporáneo de Boulder, Colorado, 2002, Semiya, Galería Gabriela Mistral, Santiago, 2000, Cloud-Net, Hallwalls/DiverseWorks, Art in General, New York/Houston/Buffalo, l999, Kisa, University Art Gallery, Dartmouth, MA l997, Precario, Inverleith House, Edinbugh, l996, Hilumbres/Allqa, Kanaal Foundation, Kortrijk, Bélgica 1996. Entre otras muestras internacionales, su obra ha sido incluída en: Abstraction, The Amerindian Paradigm, Palais des Beaux Arts, Brussels, 2001, (también presentada en el IVAM, Valencia, España), Quotidiana, Castello di Rivoli, Italy 2000, Whitney Museum of American Art l997 Biennial, New York, Inside the Visible, Ica Boston, Whitechapel Art Gallery, London. Sus films y videos se han exhibido, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Museo de Arte Contemporáneo en Chile, el Museo Etnográfico de Buenos Aires, en el Festival Internacional de Cine de Kiel, Alemania, el Festival Internacional de Cine Documental de Santiago y en el Museo de Arte Reina Sofía en Madrid. Ha recibido múltiples honores, entre ellos: Anonymous Was a Woman Award, l999, Fund for Poetry Award, l996, Arts International, Lila Wallace-Reader s Digest Award, 1992, Human Rights Exile Award, Fund for Free Expresion, New York l985.



LUXUMEI o EL TRASPIÉ DE LA DOCTRINA
poemas 1966 - 1972


"y ansí diré mil desatinos
por si alguna vez atinase"
Teresa de Jesús



LUXUMEI

Necesito decir
que mi atavío natural
son las flores
aunque me vestiré
de un modo increíble
con plumas
dientes de loco
y manojos de cabellera
de Taiwan y Luxumei.
Cada vez que estornudo
se llena el cielo de chispas
hago acrobacias
y piruetas endemoniadas
cada noche
me sale una espalda adyacente.
Soy de cuatro patas
preferentemente,
las ramas
me saldrán por la piel,
estoy obligada a ser
un ángel con la pelvis
en llamas.



RETRATO FÍSICO

Tengo el cráneo en forma de avellana
y unas nalgas festivas a la orilla
de unos muslos cosquillosos de melón.
Tengo rodillas de heliotropo
y tobillos de piedra pómez
cuello de abedul africano
porque aparte de los dientes
no tengo nada blanco
ni la esclerótida de color indefinible.
Tengo veinte dedos
y no estoy muy segura
de poder conservarlos
siempre están a punto de caerse
aunque los quiero mucho.
Después me termino y lo demás
lo guardo a la orilla del mar.
No soy muy desvergonzada
a decir verdad
siempre que hay un hoyo
me caigo dentro
porque no soy precavida
ni sospechosa.



SOLITUD

Perderíamos más de la mitad
de nuestra unión
si dejo de ser
tu amigo

Yo no tenía salida
me sentía gentil

¿Quieres hacerme ver el cielo?
tócame ese espacio
blanco
entre los muslos
suavemente
sin otras intenciones
casi sin querer.



MASTABA

Me pareció que estaba
asomada en una cascada
del bosque
mientras metías tu mano
en mis nalgas.

Creí que volaba
bajándome del caballo
tu mano en mi sexo
me impulsaba
como pájaro húmedo.

Floté gozosamente
en la ocasión
me mojé hasta las rodillas
y dos lágrimas
me pusieron negras
las mejillas.



MASCARÓN DE PROA

Delfín de tendones estirados
te vi haciendo gimnasia
y soñé que el viento
me hinchaba la columna
vertebral.

Mascarón de proa
de un barco viajando
a toda velocidad.
Me tensas como un arco
y entra la flecha
disponiéndose a volar
en el punto máximo
de tensión.



CARLORUBINDO ANTES DE LOS 10 AÑOS

Ésta era una pequeña alemana bizca
luego de masturbarte una semana
saltas la reja de fierro
y la haces acostarse
no hay nadie en la casa
primero se sube el vestidito
y luego se baja los calzoncitos
y la alemancita quietamente
se deja acariciar las nalgas.
"Bajemos la persiana verde,
no le digamos a nadie,
volvamos por Guillermo Franke."
Después de todo, en el futuro
uno cumple 10 años y le dice a la alemana:
"Tiéndete de boca" una alemancita bizca
de pelo gris, sin mucho ni poco,
una carne blanca y después la confesión
para poder hacer la primera comunión.



LA MUJER DE C.

Lo raro es que "Judy"
es nombre para murciélago
y no para esta doncella
que aparece desnuda
sin el menor estrago
y es tan alta
que las personas
no la consideran
una de ellos
y es tan prolija
que las nubes
le tienen miedo
y cuando se desplaza
todos le miran
por si tiene
un patín
y cuando se sienta
la envuelven halos
las sillas cantan
y el suelo
en general
se bambolea.


AZUL Y VERDE

Azul y verde
a la luz del día
y bajo los almendros
inocuo total
se sonríe al pie
de un ángel,
su avión habitual.
Toca el corno
y piensa en guaraní
las noches frías
las pasa en Katmandú
y la mayoría de las veces
almuerza en Rawalpindi
aunque queda muy lejos
de Sulavesi
su nación rara del corazón.


RETRATO PARA TUMBADORAS

¿Quién eres tú
sino un tipo delgado
que despierta mi pasión?
Un bailarín delicado
lleno de bajezas y calañas
de lo peor?
Un ritmoadicto de la canción
verbigracia, barbiadulto
melidorado crespicolorino
a todo vapor.
Grandilocuente
emperico chin chu flai
caído de miasmas
aturdido idolatrado
embancado en los espejos
de su cabinet.
Incandescente atrabiliario
neurótico sin su lancha
lejos del palacio del rock.
Niñito de pecho, traidor,
componente del aula magna
de piojos y lauchas
cuidador y mantetuviente
de polvos en su esplendor.
Cobarde y marañudo
lleno de sañas y flautas
maniático del candor
púdico luchador
me quedo en tu fulgor.


EL TRASPIÉ DE LA DOCTRINA

Mi amor por ti,
¿a qué se parece?
¿ A la compasión,
la conmoción,
el hechizo, la maternidad
o el control?
Verte en las calles
me acelera la respiración,
eres la encarnación
de mis ideas
naciste de mi cabeza
eres mi desvarío
que anda suelto
y con pantalones
en la avenida
Pedro de Valdivia.
Eres un concepto hecho carne
tu madre se hace la ilusión
de ser tu madre
no eres más que la gracia
rotunda de la espiritualidad
la forma frágil y descabellada
de una belleza interior
hecha exterior
por un traspié de la doctrina
o una equivocación de Dios.



MADRE E HIJA

La madre es tan amistosa como las hijas,
se prostituye con facilidad, tiene veinte
años en cada seno y sin embargo sus pezones
se levantan ágiles como caballos de carrera.
Tiene las nalgas hundidas y su máxima
aspiración es negar la existencia
de toda humedad, de lo entreabierto que hay.
Quitar esos mundos de la tierra, para que
sus hijas sean planas muñecas.

En la noche, fantasmas de piel
se toman la casa y cuanto estaba borrado
comienza a existir.
Extraviada, la madre se abalanza
sobre sus hijas y las viola sucesivamente.
Desde pequeñas no han conocido otro
tratamiento, y hoy alcanzada la pubertad,
tienen el aire de dominar el mundo
con una simulada timidez.



AMADA AMIGA

Las personas que me visitan
no imaginan
lo que desencadenan en mí.
C. no sabe que sueño
con mirarla sin que me vea.
Mientras le echa dulce de camote
al pan parece que juega
con cálices y piedras sagradas,
el modo como levanta la mano
para llenar el cuchillo
de mantequilla
es un gesto
donde los mares hacen equilibrio,
donde las mujeres que tienen frío
se solazan.
Tiene oleajes y consecuencias
como una línea en el radar.
Cuando se levanta la falda
para mostrarme el calzón plateado
veo grupos ondulantes de caderas
que repiten la redondez
y la perfección
hasta alcanzar una estridencia
grande.
Anhelo que no se mueva
para alcanzar a vivir en ella,
a respirar y dormir
en esas planicies.
Está tan oscuro el muslo
tan brillante el pelo
que parece habla en otro idioma.
Lo que digo es tan torpe
pero cómo voy a decir:
                                                   "Eres tan hermosa"
                                                   "Me alegro tanto
                                                   de que hayas llegado".
Cuando subo el libro del Renacimiento
donde vemos primitivos italianos
quisiera decirte:
                                                   "En esta ciudad te encuentro"
                                                   "Tú eres esas colinas"
                                                   "Tú las pintaste"
Tus dedos son iguales
a la curva de las aletas
de la sirena
representada en la alegoría.
Pero no es exactamente esto.
Tú eres un país con ciudades
de Lorenzetti
Tú y yo alguna vez
volveremos a esa ciudad.
No sufras porque en este cuadro
dos mujeres se acarician
yo alguna vez te acariciaré.
No te preocupes de que estés envejeciendo,
tú vas a otra clase de tiempo
y yo también.
Aliméntate del relato que me haces
de la copa de vino
cruzando el umbral.
Aliméntate y enjóyate,
no dejes de soñar con el cuadro
del maestro de Fontainebleu
donde una mujer
le toma a otra un pezón:
durante épocas enteras
nadie soltará tu pezón.

Quiero sufrir
enterrarme en ti,
ahorcarte y hacer un hoyo profundo,
donde te empiece a tapar la tierra
lentamente y ver tus colores
podrirse bajo el café. ¿No te gusta tanto la combinación
de violeta y café?
No quería hablarte de la muerte
pero ya que la temes tanto
¿cómo no voy a hablar?
Es escaso el tiempo
que tenemos para vernos
y conversar.
Me gustaría ser hombre
para seducirte y obligarte
a que abandones tu casa
y te olvides de todo,
pero esta idea no me gusta.
Separados y solitarios
los hombres siempre están fuera
y nada necesitan con más urgencia
que estar dentro,
probar alguna tibieza,
altas y bajasmar.
Estoy cansada de ti
Nunca te dejas llevar,
me gusta más que no lo hagas,
cuando lo haces
parece que el corazón te va a estallar
                                                   te va a florecer
                                                   te va a doler.

Es de mí que me canso.
Deseo verte nada más
que te enamores de otros
y nunca te apercibas de mí.

Cuando te vistes con camisa de franela
y calcetines de lana
por una semana
y te afeas y avejentas
para morir un poco
quiero estar cuando resucites
y seas una gloria de ojos húmedos
y oscuros.

Quiero ser un indio
que está escondido en las montañas
y nunca viene a las laderas
porque todo le duele.

Iluminarme con mis propias luces.

Naciste del cruce
de tu madre con la muerte,
ni siquiera en la infancia
habrás sido rosada.
Los qué hacen el amor contigo
creen que nunca regresarán
que se van a hundir
que les vas a tejer
una tela húmeda en la espalda
y como es probable
que tengas conexiones
con la boca de los volcanes
por ahí tirarás a tus amantes
y si ellos se liberan
es porque te compadeces.

Te tengo miedo
porque no puedes mirarme
como yo te miro
no puedes amarme
como yo te amo
no puedes ni siquiera
desear acariciarme
y vivir algún tiempo conmigo
haciéndome peinados góticos
o pidiéndome que revuelva el té
con la punta de mi pezón.

Tu lado humano
no está a la altura
de tu lado bestial.
Algunos te imaginan dueña
de regiones orgullosas
y llenas de daño,
pero los que te han visto
con fiebre
o en épocas de menstruación
te aman muy en contra
de tu voluntad,
si es que tienes voluntad.
Solamente una intensidad
le da poderes a tu vida
y la muerte se ve acabada
por fuentes peludas
y calientes miradas.

Qué daría la muerte
porque no tuvieras
esos ojos redondos
ni esos senos
ni esos muslos
para dominarte
envolverte y guardarte
de una vez por todas.


LENGUAS ESCARLATA

Como un fuego en el aire
o una placa tortuosa de Max Ernst
torbellinos, cohetes, púrpura.
Veloces volúmenes intermitentes
volantes secciones de lija
velos pardo de un lado
y del otro
restos de llanuras.



HISTORIAS DE ASTROS

1—En el principio las islas eran de todos colores.
Algunas eran violeta, y todo allí era del mismo color,
los árboles, la arena, las rocas.
La policromía era asunto de lejanía.
Cuando las canoas se apartaban, se veían varios colores.
De otro modo, sólo uno.
Era muy hermoso llegar a un paraje celeste o lila
azul cobalto o cadmio.

2—Después hubo un continente lleno de lomas.
Sus habitantes felices amaban la puesta de sol.
Los árboles crecían en el hemisferio y a nadie le faltaba
paisaje. Todo era curvo, y las demás formas no existían;
la línea recta no se conocía, ni para caminar.
La vista doblada y el cuerpo y el pelo crecían en forma
ondulada. Amaban en ritmo circular y pensaban en elipse.
En una de las curvas, el continente dobló la línea
de lo real y pasó a otra dimensión.
No es que haya sucumbido en algún cataclismo, simplemente
sobrepasó los límites y desapareció para nuestros ojos.

3—Aumentan los ancianos.
Por fin el universo quedará arrugado.

4—Hay estrellas en las que los seres no hablan.
Tan solo se miran. No son gregarios. Viven solos y se
multiplican durante los paseos nocturnos.
Viven para el gozo y la quietud. Al más leve sufrimiento,
caen fulminados. Es su voluntad, consideran que es ajeno
a la vida.

5—Los gérmenes de las estrellas no pueden ser evitados.


SEA LO QUE FUERE

Me desvanezco con mi sinceridad estúpida
Es algo estúpido crear de la nada
un mundo solo para llenarlo
de flores, árboles y animales.
Los planetas dan vueltas
como malos de la cabeza
alrededor de su astro-sol
los estúpidos cometas
vagan echando luces.
Se ahorcan los que quieren
darle sentido
a lo que no lo tiene
                                                                  eso es lo perfecto
sólo a Dios pudo ocurrírsele
inventar lo inútil
que es sublime.


 "porque es grande parece tonto''
Lao-tsé





Cecilia Vicuña
Un recorrido entre silencios

por Soledad Bianchi

Publicada en diversos países americanos, desde Estados Unidos hasta Argentina, Cecilia Vicuña es editada en libro por primera vez en Chile. Impulsadora del grupo la Tribu No en los años sesenta, en este poemario, como en el resto de su obra, expresa una conciencia ecológica que se vuelve grito de alarma, de alerta, de reclamo.


Que La Wik'uña nos sirva para urdir y escarmenar con silencios.
Primer silencio roto por la La Wik'uña: asomarse por aquí, en Chile y desde Chile, en editorial, para librerías chilenas, después de 18 años. Quebremos el silencio del olvido, ese relegar del tiempo, en este caso, más intencionado que fortuito. Echemos a andar la memoria, que con La Wik'uña trota hasta 1972, cuando la autora, la Vicuña, Cecilia, Cecilia Vicuña, firmó un contrato de edición con la Universidad Católica de Valparaíso para publicar su primer libro, Sabor a mí. Silencio absoluto, no se oye, Padre (diría Nicanor Parra), y nunca conocimos esa primera publicación, nunca hecha sí bien anunciada en Chile, de Cecilia Vicuña.

Rompiendo fronteras

La censura como sigilo, como discreción absoluta y disimulo: recordemos que en 1972 todavía no existía institucionalmente. Pero, es innegable, a Sabor a mí lo encubre, entonces, el silencio censor que, después, se hará oficial, y se aplicará por ley militar, y se conocerá en todas sus formas y grados: la censura oficial, la censura general.

En 1972 se condenó al silencio a Sabor a mí, sin razones. Nada se dijo, más la lectura posterior de los textos que formaban ese Sabor a mí no deja dudas: debe haberse considerado muy osada alguna de su poesía con rasgos eróticos; irreverentes, también, otros escritos de la joven Cecilia Vicuña que recogía poemas suyos producidos desde sus 18 años. Audaz, erótica, rompedora y arriesgada, en nuestro medio pacato donde, entonces y ahora, siempre alguien se atreve a seguir juzgando, calificando y decidiendo por los otros, lectores y espectadores, público en general, impedidos de crecer, nosotros, los adultos niños chilenos.

Sin embargo, la sordera chilena no enmudeció a Cecilia Vicuña. Y en lugares ajenos comenzaron a entretejerse sus distintas obras: un nuevo Sabor a mí, muy diferente al inicial, apareció en Londres, en 1973; Luxumei o el traspié de la doctrina, de 1983, México; el mismo año, Precario, en Nueva York; desde Buenos Aires, 1984, PALABRARmas; Samara, Colombia, 1986; y recién ahora, en octubre de 1990, ¡por primera vez en Chile! y desde Chile, la Colección El Verbo Otro de Francisco Zegers Editor, deshace el silencio con La Wik'uña.

Escasas han sido las posibilidades de encontrar los libros de Cecilia Vicuña, pero este silencio fue quebrantado por muchos por el interés, la atracción y el atractivo de su escritura, esa anterior, de los años 60, ésta, más actual, buscadas y descubiertas en fotocopias, en el libro no devuelto al amigo, en el volumen encontrado por aquí-por allá. También Cecilia nos ha dado a conocer su trabajo, a veces personalmente, rompiendo el silencio de la escritura con su voz o haciendo hablar al cuerpo, en alguno de sus rituales.

Ofrendas orales

Y, ahora con La Wik'uña Cecilia Vicuña hace oír esos poemas breves, escuetos, lacónicos. Ellos exigen una lectura oral, complemento obligado, en este caso y en el de mucha poesía, de nuestra frecuente y acostumbrada lectura silenciosa. Y oral puede conjugarse como orar, en muchos de estos poemas concebidos como ofrendas.

La Wik'uña para escucharla, tal como el vocablo indígena transmitido por el nativo de nuestros pueblos americanos originales, cuando el aborigen bebía las palabras desde la boca hermana, palabras que rompían el silencio de la naturaleza circundante y sólo se conservaban en el oído atento, por la falta de escritura.

Aquí, en La Wik' uña, la palabra del verso corto, del decir voluntariamente abreviado en ese serio reflejo del habla extranjera del indígena cuando un precario e impuesto castellano se pronuncia, a veces, sin verbos; en otras, sin artículos, pleno de neologismos, de derivados, y aliteraciones a la manera de hilvanes fónicos urdidos entre la multitud de voces que duplican rumores, verdaderos khipus sonoros donde un nudo importante es la rima.

La rima que por su simpleza queda en el oído, rebota como el eco, como el reflejo se repite la rima. Como el retumbo de la montaña que insiste en conservar el trote del animal, hecho eco en el lenguaje sincopado y en la rapidez del verso de La Wik'uña: La rima, uno de los numerosos reflejos que senderean esta obra: ahora, en la voz, pero por añadidura: en la luz, en las aguas, en la organización del libro, y hasta en su portada.

Ecos variados, reflejos superpuestos, en el reconocimiento, en precusores: María Sabina, don Juan Matus, leyendas quechuas, inkas y guaraníes, Lezama Lima, César Paternosto, pensadores varios de lo andino, Tao Teh Ching, José María Arguedas. Y yo vislumbro un reflejo, tal vez silencioso de tan presente, yo entreveo un poderoso hilo indo america no tendido por Gabriela Mistral cuando señalaba: Bebía yo lo que bebía,/ que era su cara con mi cara,/ y en un relámpago yo supe/ carne de Mitla ser mi casta. Cecilia Vicuña, que ha escrito y mostrado una "Gabriela Andina", prolonga un tejido indio y americano al nutrirse, también, de este beber mistraliano.

Reflejan y descubren una identidad esas aguas de Tala, mientras a las aguas de La Wik'una, las acecha el peligro de volverse opacas, sucias, contaminadas, inmóviles, silenciosas. Más callada estará la naturaleza si desaparecen el colibrí, La Wik'uña, el jaguar, el zorro, los bosques, los insectos. Sin coloridos, sin matices, la naturaleza arrasada. Entonces, la conciencia ecológica de Cecilia Vicuña, expresada, con constancia y desde hace mucho, en metáforas espaciales, en escritos, en rituales, no tolera el disimulo ni el silencio, y ante la amenaza del fin, ante la inminencia del posible y no tan lejano silencio total y absoluto, el final de La Wik'uña, se vuelve grito de alarma, de alerta, de reclamo.

Quisiera que mis palabras abran palabras en La Wik'uña —como en Ba Surame, como en el anterior PALABRASmas—, que desenreden el verso (falsa etimología de escarmenar), que descubran senderos, sugestiones. Que no contaminen con ruido ajeno y urbano el silencio de La Wik'uña, que despejen sus aguas y reflejos, que espejeen sentidos.


Cecilia Vicuña, La Wik'una.
Francisco Zegers Editor, 
Col. El Verbo Otro. Santiago, 1990,
112 páginas.




La Wik'uña
por Cecilia Vicuña


La wik'uña 
es pastar y correr

Pecho blanco 
al atardecer

Cúspido brote 
a todo dar

Cerril corpar

Ojos colmando 
el cabezal


Flor de lanio 
y del ultra fugaz

Me duermo 
en tu potestad

Perder la cabeza 
y volverla a recuperar

Lo wikuño 
del wikuñar

Pensar lumínico 
y cabal

Face de hilo

Entrando 
en el cristal

Fibra de orar

Poliedro impensable

Y ahí está


Tú que comes

y ludes 
Tú que eres 
y eludes

Fina devolvedora 
del sentido

La fuerza 
entre nos

Amanecer 
del amar siendo 
el animal

Pálpita pálpita 
saltarina

Señora de las 
altitudes andinas

Tú eres mi 
cósica calórica 
camótica

Mi cáspita bruces

La Cupisnique

Tú eres la Uru 
y la Bamba

Qué andas haciendo

Apu aquí
oro en monte 
Rimac allá

Qué andas haciendo

Wik'uña al monte 
tres prístinos mugidos 
tres rápidos tris-trás

Salvaje y frugal

Vivísima fuente 
del lanar 
Pelo al sol

Hija y madre 
del tiempo mejor

Aquí te vas 
y tu ijar se vuelve 
grupa tonaz

Tú lo has querido 
mandado y dolido

¿A qué te soy?

Wikuñar y pastar

Mover el pelo 
al norte y al sur

¿A qué flaquita?

Pepita de ají

¿A qué has venido?



La Wik'uña
Cecilia Vicuña 
Santiago, Chile, 1990



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