miércoles, 10 de noviembre de 2010

1793.- MARIO ÁNGEL QUINTERO


Mario Ángel Quintero es un poeta y artista multifacético colombiano nacido en San Francisco, Estados Unidos, en 1964. También es narrador, músico, dramaturgo y pintor. Estudió Literatura en la Universidad de California. Ha publicado los libros Globo, 1995; TheFifthSeason; Mapa de lo Claro; Muestra; Tentenelaire; El desvanecimiento del alma en camino al limbo, y Cómo morir en un solar ajeno (Dramaturgia, 2009). Fue coeditor de la antología poética Párpados y Cofundador del grupo Párpado Teatro. Acerca de su obra el dramaturgo Gilberto Martínez expresa: “Mario Ángel Quintero, es un poeta en busca de espacios y de un “presente continuo”. Su vocación inicial, si es que podemos hablar de vocación en los seres que se buscan a sí mismos desde que nacen, fue la de narrador y poeta. Sus cuentos son un prodigio de atmósferas sugerentes y sugestivas y sus poesías una búsqueda musical del ritmo vital en una interrogación perpetua acerca de una espiritualidad presentida, pero vital, desde el mismo momento en el cual es encarnada en la articulación de las palabras justas y precisas”.






VINCENT

Ahí está, ahí está.
Desde el muslo
De una noche negra.

La oscuridad,
No hay como apagarla.

La noche caminando
Por la noche.

El anaranjado duele.
Los halos de las lámparas.
Luz rota en pedazos.
La raya encierra.
Ataques de amarillo y blanco.

La sigo hasta un alto.
Un pantanero donde
Se encuentran los caminos.

La luz blanca
Llega y deshace
La noche
Hacia luminosidad.

Busco su figura
Que se disuelve
Sobre un fondo florido.

Siento que la presión
Del resplandor
Me romperá
En pedazos.











HACE DURA
una morena
diurna,
traza quincenas
en la tierra
y levanta un jarrón
un domingo.

Fuego fatuo,
entre mechas
de hierba
y pedazos
de baldosa,
baila por un segundo
encima del pantano.

Domingo público
envuelto en hojas,
se va cojo por el vapor
el día azul levanta.
Hermosuras por montones,
el charco sobre la banquita
silba frescura,
gemido camelias,
se taquéa de pétalos
el sol sifón.
Los árboles se arrebatan
la tartalana de luz.
Trompetas oe oe
dan lora oe oe.
En la garganta
de musgo debajo
de un balcón
una sombra,
un bastón,
se cuña.
Pálidas raíces
sacan el miedo
al aire para secarlo.

Señor jefe de catastro
municipal su despacho
unas medias mojadas
sobre un riel.












DE NOCHE
las luces
son fugaces.
Voces
desde
algún retén.

Lo que
se vuela
arriesga
ser perseguido.










HE PERDIDO EL HÁBITO
DE RECORDAR (FRAGMENTO)


Pero ya no iremos.
Papá ya tiene tres.
Yo no, varios,
por ahí siete siete tres
y quieren ir.
Entonces decidimos
Que queríamos que ella fuera.

Como eras de agradable tú también,
y se casaron.

Uno nunca sabe
que pasa corriendo por ahí
como tic tic toc
cuatro cuatro
cinco cinco cinco
¡que tan gracioso!
¡jua!

Sí, y lo más seguro,
dentro de tus zapatos.

Y no podemos meterlo,
meterlos todos,
o ¿tú qué crees?













Dragón
de tafetán vivo
armonía de banderolas.
Un respiro te abre.

Kimono de llamas
florezca

se da en gracia
se da en gracia.



Tilín tilín.












Me pierdo en laberintos.
Me pierdo a tus pies.
Sola en mi misma,
Yo soy mi jaula.
En las luces de salir,
Soy más frágil que caer.

Ala sola,
Ala sola,
Sólo vuelos a….

Vuelvo, y me pierdo
Vuelvo, y no llego.
Bajo sobre mi misma
Y rompo en olas.
A razón de tanto
florecer,
Me inhalas.

Burro viejo, dice mi mujer.
Las flores levantan sus cabezas,
Se ríen y se despegan de sus tallos.
Se arriman por el aire como hadas,
Coloridas y efímeras.

No te quedes ahí, burro viejo.
En la noche, violencia.
Al sol, sólo tres vejigas
Tirándoselas de charritas.

¿Dónde? rebuzno.
Donde los ladrones
Se enamoran,
Hacen el oso,
Y los matan.

Lo que me lucía ayer,
Hoy no.
Los niños
Nos torturan.
Sus madres
Los felicitan.

Mastico pétalos de rosas.
Me asomo, y cae una cascada,
De esclavos y martirios,
Para remodelar a un encanto.

Tras esta enredadera
Humana, densa en hojas,
Mis ojos húmedos
Parpadean.
Las flores se aquietan.

Una mano tierna,
Quizás ciega,
Bajo el sol picante,
Se extiende.

Ven, burro viejo, ven.
Salimos del jardín a pié.









EL PUNTO

Cuando llueve, las gotas que caen bajo los árboles son más grandes, menos frecuentes. El sonido del agua, al darse contra el asfalto, llega difuso desde afuera a su puntualidad aquí adentro.

Así es el contacto con esa otra, vivir un adentro desde la coyuntura.

Igual de frías, las gotas grandes congelan más, si llegan a deslizarse bajo el cuello de la camisa.











Sin entender
Los días que vivimos,
Nos acercamos
A la dulce noche.
Cuando luciérnagas
Titilan en los campos,
Nos preguntamos
Si conocimos algo,
Al elevar
La voz hacia los cielos,
Y celebrar
La dicha que es vivir.












LIBRO DE MOVIMIENTO 4

Bulto raíces lombrices.
Principalmente tiene que ver con la transformación del tiempo. El tiempo
tan lento quizás que se vuelve material. No hay gestos inadvertidos.
Meterse. Será que meterse se ha vuelto un vicio. Meterse poquito a poco
como raíces en tierra. El bulto que encarniza la semilla. Meterse en el
bulto. Ser el bulto. Como las raíces rompen la misma tela del costal.
Descomposición. Deshacerse por medio de comerse la posición. Posición
quiere decir gesto y sitio. Comer leído como sentir. Consumir en
atención. Digerir no existe. Hay sólo asumir. Rezumar o no hay contacto.
Nada se puede descomplicar, nada es hecho sencillo con encimas o ha
sidos. Romper el estómago de la bulla para deshacer la vía. La tierra no
tiene dirección. Sencilla, silla de sensación amanto, a cubre. Todo el
ennudo es traveslúcido, el número de sombras depende, o sea cuelga, del
número de luces y su distancia, y no del número de objetos.












Lombrices dedos raíces
Las caricias descomponen. Protección. Comerse las raíces. Meterse como
fricción contra el estómago, contra el hueco que se define, como una
ficción, lo sencillo como una protección contra lo de afuera. Dedos como
herramientas para volver todo contacto, todo sencillo, mentiras. Tiras,
dedos de mente, simplemente sentir. Tirar a tocar. Las raíces convierten
en mentiras lo de la semilla. Pero un ratico no más, un momento
esconderse, enterrarse. Comerse los dedos. Tierra, siempre contexto.












Cómo puede actuar la poesía en la defensa de la tierra

La poesía actúa en defensa de la tierra de la misma manera que el canto de un pájaro actúa en defensa de la tierra. Es decir, la poesía es un reflejo que viene desde lo más propio del ser humano, desde una necesidad mucho más esencial que posiciones o poses. El ser humano crea poesía de la misma manera que hace el amor, porque, como decimos aquí en Colombia, “le nace”. Crear poesía, hacer el amor, actúan en defensa de la tierra porque son tierra, y forman parte del mundo como es, a diferencia de la deformación del mundo que el miedo nos vende. La definición del poder como “arrebatar” es la flor del miedo humano. El único poder es el poder de la magnolia cuando abre en su belleza, con su aroma que no tiene que arrebatar porque seduce abiertamente. La magnolia florece, dura un par de días, y se marchita. No intenta ser eterna, sino que vuelve a fundir su identidad con la tierra. El único poder está en este proceso y en la imaginación que, por un tiempo limitado también, lo recuerda.


http://www.festivaldepoesiademedellin.org/pub.php/es/
Revista/ultimas_ediciones/88_89/angel.html


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