viernes, 15 de octubre de 2010

1521.- SAÚL YURKIÉVICH


Saúl Yurkiévich.
(La Plata, 1931 - Caumont-sur-Durance, Francia, 2005) Poeta y crítico literario argentino. Autor de una notable producción poética que, enraizada en el experimentalismo de los años sesenta, aborda en tono sobrio y reflexivo diferentes propuestas de renovación formal, es fundamentalmente conocido y respetado por su vasta, lúcida y esclarecedora obra ensayística, que le convirtió en uno de los críticos literarios de mayor prestigio y proyección en todo el mundo.

Nacido en el seno de una familia humilde, experimentó desde su temprana juventud una acusada vocación humanística que le empujó, contra la voluntad de su padre, a especializarse en el estudio de las Letras, con singular dedicación al panorama de la literatura hispanoamericana contemporánea. Pronto se dio a conocer por su especial clarividencia en el análisis y la interpretación de algunas obras tan complejas como el poemario Trilce (1932), del peruano César Vallejo (1892-1938), libro que adquirió auténtica categoría de "clásico" tras la publicación del ensayo de Yurkievich titulado Valoración de Vallejo (1958).

Tres años después, Saúl Yurkievich irrumpió en el ámbito de la creación literaria con el volumen de versos titulado Volanda Linde Lumbre (1961), en el que la vertiginosa alternancia de ritmos poéticos y recursos verbales -visibles ya en el privilegiado frontispicio de su título- ponía de manifiesto algunas de las características que habrían de mantenerse constantes a lo largo de toda su obra, como el rechazo de las preceptivas poéticas tradicionales -aprendido, sin duda, de su fecundo análisis de la poesía de Vallejo- y de cualquier otra convención rigurosa y normativa que fuera en menoscabo de la libre expresividad del poema.

Estas innovadoras propuestas estilístico-formales de Saúl Yurkievich -que no eclipsaban, en el plano de la expresión, la hondura reflexiva de sus contenidos- tuvieron continuidad en otros poemarios suyos como Ciruela la loculita (1965) -en el que pueden hallarse algunos de sus poemas experimentales más logrados, como los titulados "Revolución" o "Pesadilla"-, Cuerpos (1965), Berenjenal y merodeo (1966), Fricciones (1969), Retener sin detener (1973), Riobomba (1978), Acaso acoso (1982), El trasver (1988), Vaivén (1988) y El sentimiento del sentido (2000).

En su faceta de ensayista y crítico literario, Saúl Yurkievich reflexionó, al igual que en sus versos, sobre los modos de representación verbal; ambas actividades -la creación literaria y el análisis crítico- fueron, para el humanista platense, las dos caras de una misma moneda: dos formas de aproximarse creativamente a esa palabra lúcida y reflexiva que imagina (en el verso) o dilucida (en la crítica) el mundo.

Además del estudio sobre Vallejo citado anteriormente, en su rigurosa producción crítica destacan otros trabajos tan valiosos como los titulados Modernidad de Apollinaire (1968), Fundadores de la nueva poesía latinoamericana (1971), Celebración del modernismo (1976), Poesía hispanoamericana 1960-1970 (1976), La confabulación con la palabra (1978), Julio Cortázar: Al calor de tu sombra (1986), Identidad cultural de Iberoamérica en su literatura (1987), A través de la trama. Sobre vanguardias literarias y otras concomitancias (1988), Julio Cortázar: mundos y modos (1994) y La movediza modernidad (1996). Es, asimismo, autor de la selección antológica y el prólogo a las Obras de Juan José Arreola (1996).

Autor también de un libro de relatos (Trampantojos, 1987), Saúl Yurkievich residió en París desde 1969, ciudad en la que mantuvo fuertes lazos de amistad y complicidad literaria con algunos escritores de la talla de su compatriota Julio Cortázar, quien le nombró albacea de su obra. Ejerció la docencia, en calidad de profesor de literatura hispanoamericana, en la Universidad de Vincennes (París), e impartió clases, cursos y conferencias en otras muchas instituciones de enseñanza superior de América y Europa. Falleció a los 73 años de edad en un accidente de automóvil






Sospecha

Los Arcontes no ven.
No nos ven.
Enceguecidos por el resplandor
van tan desorientados
como nosotros
sin rumbo van
como los hombres
sujetos al tiempo de la precariedad
también desaparecerán
se perderán en el olvido cósmico.

¿Dónde los mirlos
dónde los rocíos
el leve trémulo sauce
entre trigales el camino
DÓNDE?

Videntes y no visibles
los Arcontes cejan, están cegados.
A tientas van
como los humanos
se encenagan.
¿Cuál la anchura del decir
cómo ensanchar el entender?

Teniente a Dios
no soy quito de mal
y con suciedad me untan.

Cuero y carne
mi vestidura
con la carcoma en derredor
a Su mezquindad.
Trabajosas las noches
me estremezco
se sobrecoge mi vislumbre.

2

¿Dónde los sones
dónde los dones
y los advenimientos?

De la casa del lodo eres
tierra es tu avenencia
y en el polvo
está
tu fundamento
tu tumbadero.

Los Arcontes ¿desde cuándo ?

Desmontado
como ciclista que lleva
su bicicleta con la mano
me apeo
me allano.

¿Matar a Dios
para que no nos separe de los hombres ?

Sometido estoy
a una persistente espera :

no veo el fin







Gallo De Allá

esta noche vuelve
a cantar el gallo
rayo chirriador
despierta
memoria de los fondos
gallo remoto
erguido
con el pico trémulo
apunta al cielo
y lanza su cacareo
removedor
como entonces la ventana
como entonces está de par en par abierta
sábana húmeda
grillos luceros y luciérnagas
el calor agobia
quieto espero
la entrada de la brisa
olorosa a madreselva
sigilosos
dispersos
ruidos por la ilimitud
cedazo oscuro silente la noche
puntiagudo punza en la inmensidad
de esta penumbra penetrante
en esa bóveda
resuena
la llamadora llamarada
del quiquiriquí
¿cuándo?
allende
¿dónde?
antaño
mi gallo de allá ayer
atrás otrora
canta




La Cifra

entre millares de grillos que gritan al unísono
hay uno que te canta
entre las nubes de libélulas
batiendo sus élitros zumbantes
hay una que algo te susurra
entre el revuelo de la mariposas
hay una que tremola en tu busca
en sus alas se cifra tu signo
también están tu cuervo tu rata tu murciélago
te rondan
te están destinados
y no los distingues





Señora del bel mirar

nadie que los viera
nadie dejara de abrir
baja tus ojos graciosos
no mates a quien te mira
sino con bajar mis ojos
juraré que nunca os vi
no hay quien mire que no adame
juraré que siempre vila
cual nunca la vio
vuestros son
mis ojos
¿cuándo nos veremos?
cuando nos veamos
veréis a vuestro amador
ojos que no ven
lo que ver desean
ya nunca verán mis ojos
cosas que les den placer
volveros a ver
hasta volveros a ver
ojos de esperanza
y de buen agüero
tanto son de claros
tanto son de veros
recordad al dolorido
triste de mis ojos
y cuándo os verán
mis ojos despiertos
las noches los días
por bienes inciertos
lloran mis porfías
ojos de esperanza
que de mis enojos
partes les alcanza
alza la niña
los ojos lindos los habéis
señora
vuestros ojos
salteadores
se entraron por mis sentidos
salteadores
lleváronme los mejores
mis ojos relampaguéanme
no pueden dormir
ojos hermosos
rasgados
miradme sin saña
vuestros ojos morenillo
no los alcéis
desdeñosos
sino ledos y amorosos
vuestros ojos morenitos
no me los alcéis esquivos
ojos de la mi señora
señora del bel mirar
sin mi me hacen revivir
miraron y vilos yo
unos ojos muy extraños
que por mis males miré
cuando me vieron sus ojos
ojos garzos
de la niña
dos ojos vinieron
y en mi alma llamaron
los míos abrieron
en ellos entraron
cuando más mirar quisieron
en verme muy transportado
en verme su prisionero
perdime por conoceros
ojos morenos
perdime por conoceros
lindos ojos ha la garza
y no los alza
yo ya no vivo en mí
sino vivo en ellos
quien amores tiene
verdes esperanzas
en azules celos
duerme como puede
puñales dorados
son tus luces
que en el alma metes
hasta las cruces
véante mis ojos
muérame yo luego
arde el alma lloran ellos
lloren solos sin secar
que por el mar mis ojos
yo te iré a busca



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