sábado, 18 de septiembre de 2010

MERCEDES ROFFÉ [1.178]


Mercedes Roffé

Mercedes Roffé (Buenos Aires, 1954) es una poeta, traductora y editora argentina, autora de obras como El tapiz (1983), Cámara baja (1987), La ópera fantasma (2005) y Las linternas flotantes (2009). Desde 1995 reside en la ciudad de Nueva York.

Mercedes Roffé nació en Buenos Aires, Argentina, el 23 de junio de 1954. Estudió música y Literatura y Lenguas Modernas en la Universidad de Buenos Aires. En 1977 es galardonada en Madrid por su primer libro de poemas. Pasa una temporada en la capital española y se familiariza con parte de su mundo literario. Regresa a Argentina, donde termina sus estudios. En 1978, obtiene una beca del Centro Iberoamericano de Cooperación por un trabajo monográfico sobre la obra de Diego Jesús Jiménez. Con ese apoyo vuelve a Madrid e inicia estudios de doctorado en Filología Hispánica en la Universidad Complutense.

A su regreso a Buenos Aires, a principios de 1980, se integra al equipo de producción de la Editorial Losada al tiempo que participa en la vida literaria y cultural que, aun silenciosamente, se desarrollaba en la capital argentina en los últimos años de la dictadura militar. En 1984, ya el país en pleno proceso democrático, obtiene una beca de investigación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), para trabajar bajo la dirección de Enrique Pezzoni, y otra para cursar el doctorado en la Universidad de Maryland, en los Estados Unidos. Entre ambas oportunidades, opta por continuar estudios en el extranjero.

En 1993 termina el doctorado en literatura española en la Universidad de Nueva York (NYU) con una tesis sobre los debates literarios a fines de la Edad Media. Enseña en la New School for Social Research, en la Universidad de Nueva York, y en Vassar College, situado en el valle del Hudson. En 1995 decide radicarse en Manhattan y volver a integrarse al mundo editorial.

En 1998 funda en Nueva York el sello Ediciones Pen Press, una editorial independiente dedicada a publicar plaquettes y pliegos de poesía contemporánea de autores españoles e hispanoamericanos, y de otras lenguas en traducción al español.

Entre otras distinciones, obtiene en 2001 una beca de la John Simon Guggenheim Foundation y en 2012 una beca de la Civitella Ranieri Foundation.

Ha sido invitada a dar lecturas y presentaciones sobre su obra en España, Venezuela, Colombia, Santiago de Chile, Montevideo, México, Rumania, Macedonia, Quebec, Bélgica, Inglaterra, y en diversas instituciones y centros culturales de Argentina y los Estados Unidos.

Obra

Entre los rasgos que mejor podrían caracterizar la obra de Roffé en su conjunto, se han mencionado: el juego intertextual; la atención a ciertas constantes de la poesía oral —desde los romances viejos hasta la poesía indígena norteamericana—; el lugar central de la música y el ritmo en el poema; un especial manejo de la ironía; la intermitente atracción por el mito del poeta decadente; y una declarada adhesión a la estética simbolista.

Bibliografía

Libros de poesía

Poemas"(1973-77). Madrid: Síntesis, 1978
El tapiz (publicado bajo el heterónimo Ferdinand Oziel. Buenos Aires: Tierra Baldía, 1983.
Cámara baja. Buenos Aires: Último Reino, 1987; Sgo. de Chile: Cuarto Propio, 1998. Prólogo de Mirta Rosenberg.
La noche y las palabras. Rosario: Bajo la luna nueva, 1996; Sgo. de Chile: Cuarto Propio, 1999.
Definiciones mayas. New York: Pen Press, 1999.
Antología poética. Caracas: Pequeña Venecia, 2000.
Canto errante. Buenos Aires: Tsé-Tsé, 2002.
Memorial de agravios. Córdoba: Alción, 2002
Milenios caen de su vuelo. Poemas 1977-2003. Tenerife: Idea, 2005. Prólogo de Miguel Casado.
La ópera fantasma. Buenos Aires: Bajo la luna, 2005.
Las linternas flotantes. Buenos Aires: Bajo la luna, 2009.
Canto errante seguido de Memorial de agravios. Madrid: Amargord, 2011. Prólogo de Raúl Zurita.
La ópera fantasma. Madrid/México: Vaso Roto Ediciones, 2012. http://www.vasoroto.com/?lg=mx&id=24&lid=79
Carcaj : Vislumbres. Madrid/México: Vaso Roto Ediciones, 2014.
Diario ínfimo. Sevilla: La Isla de Siltolá, 2016.

Traducciones de su obra

L’algebra oscura. Foggia: I Quaderni della Valle, 2004. Trad. al italiano de Emilio Coco.
Définitions mayas et autres poèmes. Montreal: Éditions du Noroît, 2004. Trad. al francés de Nelly Roffé. Prólogo de Hélène Dorion.
Theory of Colors. New York: Belladonna Series, 2005. Trad. al inglés de Margaret Carson.
Teoria culorilor. Bucarest: Editura Academei Internationale Orient /Occident, 2006. Trad. al rumano de Dumitru M. Ion.
Like the Rains Come. Selected Poems 1987-2006. Exeter: Shearsman Books, 2008. Trad. al inglés de Janet Greenberg.
Rapprochements de la bouche du roi. Montreal: Éditions du Noroît, 2009. Trad. al francés de Nelly Roffé.
Les Lanternes flottantes. Montreal: Éditions du Noroît, 2012. Trad. al francés de Nelly Roffé.
Floating Lanterns. Richmond, R.U.: Shearsman Books, 2015. Trad. al inglés de Anna Deeny.

Libro de fotografías

La línea azul. Poesía y fotos. Madrid: Del Centro Editores, 2012. Trad. al inglés de Anna Deeny.

Traducciones

Bendiciones gnósticas, de Leonard Schwartz, New York: Pen Press, 2004. En colaboración.
Poemas para el juego del silencio, de Jerome Rothenberg. Valencia: Germanía, 2004.
Primera historia del latín, de Erin Mouré. New York: Pen Press, 2008. En colaboración.
Ritual de la casa del sudor y otros textos indígenas norteamericanos. New York: Pen Press, 2009.
El amor de los objetos, de Martine Audet. New York: Pen Press, 2010.
Una historia incomprensible y otros relatos, de Odilon Redon. Buenos Aires: Bajo la luna, 2010.
Una historia incomprensible y otros relatos, de Odilon Redon. Madrid/México: Vaso Roto Ediciones, 2016.

Ensayo

La cuestión del género. Delaware: Juan de la Cuesta Hispanic Monographs, 1996.





De La noche y las palabras, 1999




ENCHANTMENT

Como desplegar
el cuerno de la abundancia
espigas finísimas, esbeltas
piedras preciosas, oro
cerbatanas de jade
góndolas
cristales como lunas
soles como los ojos del tigre
apenas vislumbrado entre las hojas
y el rumor de las hojas al rozarse
y el océano
la insistencia nocturna de los grillos
la luna blanca como una pregunta
o el asombro
noches como perlas enlazadas
centellas como calles vivas
y el tiempo ancho como la llanura


AUTORRETRATO A ORILLAS DEL RIO HELADO

Je ne donne
pectacle que de mon âme
L. Aragon

Diamantes
dientes
cal
Carrara
laja y granito
Un ajedrez caprichoso
sin reina ni peón

A veces
ni el río fluye

Alta la cresta al sol
al día claro y tibio
amenaza y reprocha
digna y necia
la ola detenida como el paso
en la hora de Pompeya

A veces
ni el río fluye

Faz crispada, puntas
agrestes
cuarzo
lechoso o ceniciento
trizas
de cúpula estallada
sal
añicos
ínsulas
lotos
rectilíneos
fauna quebradiza
de un trópico cándido y letal
(Lo compacto
níveo
estridente de la costa
le inventa
una playa enojosa)

A veces
ni el río fluye

Rompe el vuelo, blanca
una gaviota
Esbelta, desplegada
sobrevuela
la quietud
y el vuelo
se acompasa a lo inmóvil

A veces
ni el río fluye

De las peñas azules
los enebros
simulan
una flor horrorosa
bronquios
ahogados para siempre
una mano mendiga
y calcinada

A veces...

Incrustada en la inercia
como un dolor se encona
el negror de una rama


BOREDOM

Tedio
cuando se aquieta el día.
Como cuando un río se aquieta
y despierta
al acunado por el río.



El susurro del agua
que se va
ensordecida:
Vocerío --no voz.
No iris --niebla.
Y más atrás el vacío.
Luna
de metal inmaleable
donde nada se engarza
ni se inscribe.
Tedio
como un reino.

Hasta
recobrar
la habitada
condición del silencio.
Como cuando
se aquieta el río
y el acunado por el río
por fin despierta
o por primera vez
recuerda y ve
ancladas en las radas de la noche
las tartanas del sueño.


LA NOCHE Y LAS PALABRAS

A la luz de las velas
las palabras
iban perdiendo toda realidad
ese poco de peso que arrastran en sus ruedos
como cuelgan de las eses
de hierro las reses y sus moscas.
Fabulación
--casi una mentira.
El tintineo ramplón de la hojalata
adulador del vacío.
Mascarada
--casi una mentira.
Anillos de humo como almas
se llevan el aliento
de un entusiasmo exangüe
sin voz y sin ayer.
Niebla
polvo
nada
Lo volátil.
¿Cómo sostenerse
en la ignominia?
La inanidad de decir
sólo palabras
mar bigote bingo azul campos cuevas
aros libros desayuno
tren
espada

Nada es nada.
Apretarse los ojos hasta
que el azul
colme el vientre del vaso.
--Toma, bebe.
Y brindemos por todo. Y dale
el crédito al silencio. Toma,
ahí lo tienes.
La inanidad de decir
sólo palabras
cuna ensanche tribu césped
tuna zanja
colofón

Un hueco
aventado
por la gimnasia feliz del pronunciar
el eco de un pasado
--el coletazo final
del corvo
contra la arena reseca.
Agallas
Tener agallas
Sostengámonos
en la ilusión de LA LUZ
las palabras
morirán lejos
acaso en el recodo
donde el deseo abraza a la memoria
ante el mirar sonámbulo de un otro
displicente o mordaz.
--No hay trama --dije--.
No hay intriga ni final.
Sólo el regreso. No hay
andamiaje posible. La noche
sin embargo
se sostiene.
Contra toda gravedad, la noche
se sostiene.
Inevitablemente
se sostiene.

De La noche y las palabras, 1999








De Memorial de agravios. O de las cosas que han pasado en esta tierra, 2002


Más aun. Pensemos
en la reproducción mecánica. Casi una montaña rusa. Casi
una noria. Un ensayo de
poética circular. Una cascada como una piedra, un bloque, un cuento
de nunca acabar.


Vio a Cristo amamantando a los perros. Vio un hueco en el lugar del corazón. Vio una parva de heno, una oreja de Dumbo, una cola de buey, un grano de sal gruesa, un hangar, un telescopio. Vio una batalla de ángeles y demonios en el fondo de la alberca. Y luego fue la lluvia, la lluvia. Enconada. Filosa. Intermitente. Las uñas de la Impaciencia tamborileando en la ventana. Los dientes de las horas farfullando el rosario del tedio.


La metáfora ha muerto.
Nada se parece a nada.
La más mínima fracción de cada átomo absorbida en la tarea de cumplir su ínfimo mandamiento. Sostenerse en el ser, cada mañana, no importa qué. La anatomía exhausta del ciprés... La terquedad crispada de los pinos... El blanco inocuo del hielo en el dintel.
El orín del perro del vecino traza un surco en la nieve. Minúsculo. No menos
que todo lo demás. No menos
que esta arrebatada voluntad, la inanidad segura de este intento.


Tanteos en la mar violenta. Agitación. Un cierto envolvimiento de remolino o torrente. Depende de la dirección. Depende de si se podría siquiera hablar de dirección o de mejor deshacerse. ¿Indulgencia? ¿por qué no? Al menos insistir. Un acto de presencia, como tantos (tanteos en la mar). ¿Recuerdas? Un poco de historia. La arena, la guerra, la India... ¡oh, la mujer! El siglo, con atajos. No olvidemos que desde los hombros de los Padres...
En cuanto a las mareas: toma tu baldecito de lata y aspira hondo. Húndelo hasta el final. (Al principio, la boca te dará en la muñeca. No importa, sigue. Húndelo más. Como si enjuagaras las sábanas de tu ama la Desdicha. ¿O acaso algo ha cambiado?) Tira con fuerza. Ya está. Mira si no es tu cara. Y ahora no brinques o te perderás. No hables o te perderás. No atiendas al bramar de la tierra o te perderás. Es cuestión de ausentarse. Se trata
de fundar un vacío.


Cada vez más ceñido el horizonte. Y cada vez más amplio. Difusión. Diferencia. Como se dice, una proyección diferida (una toma de mando, un EVENTO, un juego...) Una hora que no es. Que fue y se verifica, se simula y acepta, como un rito. Una repetición / terapéutica. Monumentos. Memorias. Construcciones. Historia o mito original. Puesta en escena de un ayer que explica, da a entender, funda, da razón (de ser) a un presente más o menos fallido, imperturbable.


La escena tan temida --finalmente--
está teniendo lugar. Allí, siempre, del otro lado. No hay justicia poética. ¿Quién narra, si la hay? ¿O era éste el deseo? La expectativa ¿de qué audiencia? El soñador que sueña la pesadilla ¿qué se desea? Si toda la Comedia es sólo el andamiaje del carro de Beatrice, si el imperio de Adriano no es más que la medida del solipsismo suicida de un esclavo ¿será el desasosiego la vara que mide la liberación? ¿el sueño la medida de la luz que se hace al despertar? Descubrir que aquello que en la trama era el lugar de la sospecha, no era más que el recurso --el más flagrante-- puesto allí para ocultar el resto del absurdo.
La escena tan temida sigue teniendo lugar. Irremisiblemente.
Tener miedo y saber, soñar y despertar no son actos puntuales.


Exabrupto confesional

Recuerdos --vagos-- de esos poemas de Takahashi que empiezan --todos-- "Esta mañana, Su Majestad la Reina..." y con el mismo tono impasible, casi de cuento de hadas, con una ceremoniosidad digna, contenida, pasan a referir el espectáculo de la más desmedida corrupción.
No es la anécdota. Es ese oxímoron entre forma y contenido lo que hace de esos poemas un hecho necesario, útil, social: el poema como mito --en el sentido de síntesis y aglomeración de sentido--, como atajo para pensar y sentir en todo su estridor un fragmento, la intersección de dos ejes cualesquiera de una realidad que, de otro modo, se diluiría en los detalles de su propia indecencia.


La lucidez de la hambrienta

Una suerte de desambientación. Como una lámpara votiva. Quien lo dijera de mí, mentiría. Sólo un anuncio de esplendor, quizá una causa confusa, dividida, un sic et non, un orgullo ocultable, una contradicción pasional --serena. Dejarse estar. Bien. Insospechada placidez. Un poner toda urgencia a remojar [movida por la urgencia]. Dos. Una espalda, un cuello, una voz: fragmentos, soportados por un estar ahí, firme, como una red bien urdida. Una espera que se ofrece. Lugar común, la espera.
Y el ofrecerse con
sospechosa discreción.
Con
tanto tino.


Visión prismática, dividida, dispersa. Un no sostenerse en el lugar sino rodearlo y rodear el vacío que se deja.
Observación: un mantener viva la llama de una pura fe sin credo ni culto ni reliquia. Un mantenerse viva en la fe --un vacío.
Asíndeton. Aposición. La gramática como una anatomía. Teórica desnudez.


Estática. Una vibración o interferencia. Repetir. Repetir --el temor o el coraje. Lo que se sabe impronunciable, a no ser por la mirada. Un murmullo insistente, local, distinto, bien-perfilado. Una (im) posibilidad extenuante y extenuada. La gota horada la piedra, o la piedra el charco.

Alguien pinta un biombo con pájaros verdes, azules, crisantemos.
Alguien --otra, otro-- transita el camino de la felicidad.


La vi como quien viera un alba,
huyente...

Pérdida no es. Es, digamos, otro canto, otra decencia. Una voz que viene, se instala, se va. Reaparece, cada tanto, por el foro, como quien defiende un no sé qué de antiguo, de recato. ¿De qué lana será el escudo que la cubre? Filigranas de miedo, como el hierro. Sangre. Herrumbre. Pánico de errar. De sufrir ¿qué? ¿Quién lo dirá? Y
mientras tanto
florece
la miro
como al día que pasa.

De Memorial de agravios. O de las cosas que han pasado en esta tierra, 2002





Las linternas flotantes
Bajo la luna, 2009

Más que una reseña se trata de un adelanto. El pasado cuatro de noviembre se presentó en Buenos Aires (en el barrio de San Telmo) el nuevo libro de la argentina Mercedes Roffé que, muy pronto, llegará a las librerías españolas de la mano del sello Bajo la luna. Para quiénes anden despistados decirles que esta editorial constituye una referencia ineludible dentro del panorama argentino y latinoamericano, con nombres que van de César Aira a José Watanabe, pasando por Alda Merini, María Negroni, Lorenzo García Vega y un largo etcétera de autores de ancho registro. Pues bien, en ese marco podemos contextualizar el nuevo y desasosegante poemario de Mercedes Roffé.

Empezaremos diciendo que Las linternas flotantes es un libro-poema. Una torrentera que va desnaciéndose de los efectos a las causas en un viaje germinal de enorme potencia simbólica. Porque antes que nada, este libro parece un llamado desolador sobre las infamias del mundo que se proyectan ante nosotros. La poesía de Mercedes Roffé huye de lo figurativo, evita poner un rostro específico a las cosas pues prefiere rondar lo oculto, rebuscar la verdadera faz del dolor detrás de la apariencia de lo real. Toda la primera parte del poema-libro se articula en torno a la consciencia del mal, la notación exacta de lo abyecto y su impacto sobre la vida. La poeta no levanta distancias entre esa realidad y ella, muy al contrario, se funde, evita la evitación y sabe de su completa residencia en ella: No hay distancia / Soy ella / soy la insomne / la reencontrada maltratada en el desierto / soy sus ojos / soy su espejo / soy su distancia de mí y de sí misma. Cada verso es un zarpazo lacerante que nos desvela la auténtica dimensión del derrumbe ético y social. Ahora bien Las linternas flotantes es, ante todo, un viaje interior-exterior hacia el Bien, hacia las parcelas intocadas de lo humano que pueden reverdecer en forma de liberación o, simplemente, de consciencia.

Sin embargo la consciencia es un hábito que se trabaja. La consciencia no parece ser un don ni una operación epidérmica. Lejos de este aserto, el viaje que late detrás de las Linternas flotantes supone una verdadera vivisección interior (individual y colectiva) hacia las entrañas de lo intocado. Por ahí camina toda la segunda parte del libro. Porque sólo desde la contemplación del origen y su desnudez es posible la expiación. Poesía-llama que va hacia el adentro sin olvidar el afuera. Poesía-llama que repite y repite (multiplica) las palabras como conjurándolas contra su desgaste. Poesía-llama que aprieta los nombres, los lanza, los proyecta contra el lector que deja (por un instante) de ser lector para fundirse en ese cuerpo. Si alguna virtud atesora este libro (y son muchas) sería el perfecto ensamblaje entre emoción y hallazgos estilísticos. Ningún poema desfallece. Ninguna fase del texto traiciona su mecanismo original: seguir buceando en apnea hasta las fuentes del Bien. Porque Mercedes Roffé no se deja atrapar por el nihilismo ni por el acabamiento de los grandes relatos. Ella refuerza el “gran relato” del ser humano en su propia consciencia viva (ya sea precaria o generosa).

Les dije que ésta no iba a ser una reseña sino más bien un adelanto. Déjenme pues que haga, si quiera por un momento, de antólogo. Aquí les dejo algunos versos que anticipan este magnífico libro:

Residir la vida toda en duermevela.

*

Residamos la noche en el seno urgente del día

*

Porque el Ángel vigila.
Vela.
Alerta está sobre un costado del hombre.
Ángel-lechuza.
Sutil está.
Ve sin ser visto.
Trabaja.
Los ángeles trabajan.
A veces
una bala perdida los hiere
—primero a ellos—
luego se abre camino y mata.

*

Somos aún ese alba.

*

No hay traducción posible.
—o sí la hay:
de lo uno a sí mismo,
de lo uno a aquello que tantea y vence
de lo que sabe de sí
—su pobre imperio.

*

Tú en la guerra
Tú en la miseria
Tú apedreador
Tú constructor de casas
Tú que insistes en que busquen tu nombre
en el registro de lo humano
Tú que buscas o finges que buscas un nombre que no encuentras
Tú que sabes que te humillan hasta cuando pronuncian tu nombre
Dime que la gracia
al menos
no nos separa

*

Otro tono. Otra
modulación de la luz.
Allá en origen.
Después no me digan que no les avisé.




DIARIO ÍNFIMO
Diario ínfimo. Sevilla; Ed. La isla de Siltolá, 2016.


8 de mayo
INTENCIONES

—¿y el aire?
—¿y el cielo?

el aire, no
el cielo, no

tampoco
el mar ni la tormenta ni las ruinas
               ni la ciudad sitiada
               ni
               los vándalos en ella

tampoco tu pereza

tampoco
la avidez que te mueve

a veces

—solo a veces—

a pronunciarte y fallar



19 de mayo
REMINISCENCIAS

hoy en el cielo hubo fuegos
y grises
y algún jirón rosado
desplegándose
sobre el río brumoso
—su horizonte

hoy fue un día de luces
y sorna y farsa
y algún mirar fastidiado

un desencuentro

un libro que alguien dejó       caer en tus manos
una pregunta
una espera

hoy         quienquiera que fuese
leyó como si amara
en la palabra el alma que la intuye
o labra
o borronea

hoy alguien susurró
al oído de alguien
un poema improbable
incierto

receloso

como una garúa



27 de mayo
DE LOS CUERVOS

de ver la luz
cegar
cegar
de ver
tanta carroña

los cuervos,
sin embargo,
son lustrosos y bellos

poca muerte
digna
de sus picos agudos

Según una leyenda,
mientras haya cuervos
en la Torre de Londres
Albión sobrevivirá.

Entretanto, funcionarios de su Alteza real
mantienen varias de estas aves
en cautiverio
para
—dicen—
“dar gusto a los viandantes”.



28 de mayo
COMIENZOS

olor a niño
olor a enfermo

todo
procrea

todo plan empieza
con ese horrendo olor
a recién nacido
a recién muerto




2 de junio
ESO

es verdad

:

los escenarios se incendian
de fuegos de mentira
de verdad




6 de junio
POÉTICA

entretanto
dejar que las palabras
hagan su obra




7 de julio
LULLABY

Oh hermosa luna de papel
baja a jugar con nosotros

somos
dos árboles solitarios
anclados
en un paisaje
de hierro y lodo

(SILENCIO)

*

Oh luna de papel de arroz
¿por qué nos miras
severa
desde lo alto?

¿qué nos reclamas?

¿es nuestra culpa si
en este paraje
hostil
hirsuto
fuimos abandonados?

(SILENCIO)

*

Mala luna de cobre
sanguinolenta luna

vete

nos vence el miedo
y ni siquiera huir
podemos
varados como estamos
en este yermo
valle ixoscuro
desolado

(SILENCIO)



25 de julio
DESVELO

dorado amaneció
el río
oro y alpaca

selva tupida el hierro
aquí

allá
encaje anochecido

el choque
solo trocó el silencio

y tres
o cuatro vidas



30 de julio
ZOZOBRAS

El hambre que no deja comer…
los pies que se tropiezan
la cólera que ahoga y tulle

—esa urgencia
—ese tipo de urgencia



5 de agosto
CRIPTAS

huesos
órganos en el suelo
sangre vieja pegada a las paredes

pero huesos
sobre todo huesos

y eso en nombre de un rito
varios ritos

a más de miles de millas de distancia
a más de miles de años

no importa en qué continente

la osamenta de un niño colgando de la cúpula
                   /de una iglesia

una nena conservada en un cofre de cristal
                       desde 1909
                                                     intacta
con la misma sonrisa y la misma
cinta en el pelo

y huesos
y más huesos
y más muerte
y más muerte
ociosa
agazapada



14 de agosto
TODO ES MIEDO

no leer
no escribir
no pintar
no cantar a voz en cuello

no cruzar la ciudad vociferando
por dentro

soy feliz
o quizás podría serlo
o lo he sido

no convocar
no partir
no batir palmas

pero el miedo




25 de agosto
ACÚFENOS O RECUERDOS

ni bien apoyar la cabeza en la almohada
me llegan músicas
de Marais

esa cuerda vibrante
ronca
dolorosa

ese llanto en el pecho
contenido

como si
del hondo
seno azul del tiempo
viniera

como si con ella
entrara
a bocanadas
la mismísima noche




29 de agosto
EDADES

antiguo
—lo bastante
para no remontarse
a ningún origen
más allá
del propio aullido




3 de septiembre
DECISIONES

digamos
que no quieres
pero
que te encuentras
en una situación en que
pero
no quieres

más aún:
digamos que
ni siquiera
                     te parecería aceptable

que aceptar
algo así
sería

pero digamos que
sientes
                    (oh sí
               cuánto icuánto
               lo sientes)

pero          digamos que
acabas de aceptarlo
en-nombre-de



30 de septiembre
GRIETAS

primero hay solo
un espacio vacío
un contorno
una pre-visión, algo
sin forma expresa
solo intuida, abstracta, escueta
un blanco levemente
circunscripto

será la mano la que funde
la nueva realidad —trazo, color
sombra
contenido—

solo esa cabriola iluminada
el gesto
hará de ese hueco apenas escrutado
el retrato
el mapa
el surco
de lo acaso entrevisto



11 de octubre
HERIDAS

deja su huella el día
un surco

filtración

un dejo de miseria
honda
honda

y un hálito de luz
convulsa
estremecida
que no
se atreve a despuntar



29 de octubre
MÓVIL

es una encrucijada
desear

a la derecha el impulso
a la izquierda el temor
al norte las quimeras
al sur el desencanto

un preludio al camino
que jamás tomaremos

el punto
en el que hacer equilibrio
es caer




20 de noviembre
DISYUNTIVAS

¿habrá que huir?

volver

¿es una huida?




2 de diciembre
FÁRRAGOS

a veces
¿no es también el silencio
discursivo en exceso?








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