martes, 24 de agosto de 2010

631.- LUISA FUTORANSKY


Luisa Futoransky (Buenos Aires, 5 de enero de 1939) es una poetisa y escritora argentina.

Biografía
Estudia música en el "Conservatorio Municipal de Buenos Aires" con Cátulo Castillo, de 1953 a 1961. De 1965 a 1968 estudia poesía anglosajona contemporánea y antigua con Jorge Luis Borges en la Facultad de Letras de la Universidad de Buenos Aires.
Se recibe de abogada en la misma Universidad. Obtiene una beca de la Universidad de Iowa, EE.UU.
En Roma, Italia, estudia poesía contemporánea en la Universidad de Roma y en la Academia Chighiana, Siena.
Se radica en Francia, trabajando en el Centro Georges Pompidou, y como redactora de la agencia de noticias France Presse.
Ha colaborado en diversos medios literarios y periodísticos: Ars, L'Ane, Página/30, Página/12, Clarín, El Correo de la Unesco, World Fiction, Hispamérica, Basel Zeitung. Y trabajos para Radio France, el Ministerio de Cultura Francés y Radio Euskadi de España.

Distinciones y premios

Premio Internacional de Poesía Carmen Conde, España, 1984
Premios de poesía del "Fondo Nacional de las Artes"
Chevalier des Arts et Lettres, Francia, 1990
Premios en España, Argentina y Francia
Beca Guggenheim, 1991, EE.UU
Beca del Centre National des Lettres, 1993, Francia

Poesía
Trago Fuerte. 1963. Ed. de la Casa de Moneda. Potosí, Bolivia.
El corazón de los lugares. 1964. Ed. Perrot. Bs As, Argentina.
Babel Babel. 1968. Ed. La Loca Poesía. Bs As, Argentina.
Lo regado por lo seco. 1972. Ed. Noé. Bs As, Argentina.
En nombre de los vientos. 1976. Aljafería, Zaragoza, España
Partir, digo. 1982. Ed. Prometeo, Valencia, España.
El diván de la puerta dorada. 1984. Ed. Torremozas, Madrid, España.
La sanguina. 1987. Ed. Taifa, Barcelona, España.
La parca, enfrente. 1995. Libros de Tierra Firme, Bs As, Argentina.
Cortezas y fulgores. 1997. Editorial Barcarola, Albacete, España.
París, desvelos y quebrantos. 2000. Pen Press, Nueva York, Estados Unidos.
Estuarios. 2001. Ediciones del mate, Bs As, Argentina.
Antología Poética. 2002. Fondo Nacional de las Artes, Bs As, Argentina.
Prender de gajo. 2006. Editorial Calambur, Madrid, España.
Inclinaciones. 2006. Editorial Leviatán, Bs As, Argentina.
Seqüana Barrosa. 2007. Editorial EH, Jerez, España.

Novela
Son cuentos chinos. 1983. Ed. Albatros, Madrid, España. 2ª ed., Trilce, Montevideo, Uruguay. 1986; 3ª ed., Ed. Planeta, Bs As, Argentina.
De Pe a Pa. 1986. Ed. Anagrama, Barcelona, España.
Urracas. 1992. Ed. Planeta, Bs As, Argentina.
El Formosa, 2009. Del Centro Editores, Madrid, España.

Ensayo
Pelos. 1990. Ed. Temas de Hoy, Madrid, España.
Lunas de miel. 1996. Ensayo, ed. Juventud, Barcelona, España




Santos Lugares


El país no existe.
Después de quince años la calle natal había
cambiado de nombre y las casas no sólo eran
otras sino que ni siquiera conservaban
sus números catastrales.
Sólo la ajada fotografía de mamá con trenzas
y el abuelo a su lado, existe.

Mamá no peina trenzas y el abuelo murió
hace cuarenta años.



Reseña

Soy de otra parte, otro cuerpo, otro golfo
para que me entiendan
para que no me entiendan demasiado
por atajos y digresiones
escribo.
A mano limpia. A campo traviesa.

Vivo por circunloquios, espirales, pidiendo disculpas, permiso.
Demasiado.
Tropiezo, desentono, me repito,
adiciono prótesis, me encorvo,
heteróclita, minuciosa, descuidada
descartando a manotazos, boqueando
con notas a pie de página
inverificables.

Desenraizada como tronco de plátano
a merced de la borrasca, puro cráter, pura fragilidad
sin saber echar raíces pero voy
poniéndome en escena, fuera de foco,
por lente cóncavo o convexo
nunca el del arcoiris nunca el del amor correspondido menos furtivo.

El mínimo denominador común del dolor es universal
y su raíz cuadrada esta nuez, este rubí,
que aún alumbra, soberbio, secreto, aunque airado
la palma de mi mano.




Los 613 de tu tránsito

Están los corazones inteligentes, los corazones
ordinarios, los groseros, mezquinos, de pocas luces,
híbridos, hediondos, con sarro.
Los corazones arvejitas, los corazones
hígado de pato.
Los que se hacen la mosquita muerta, duermen
la siesta, te observan de reojo y despiertan
cantando como locos.
Están los corazones que no te verán nunca jamás,
los que te vieron y no viste, espiando, la ñata
contra el vidrio.
El corazón estreñido, el corazón bofe, de pompa
y circunstancia, corazón de lo que el viento se llevó.
Los puro cuore, purapinta y nada más que blablablá.
Los flor de ceibo, de morondanga y de madera terciada.
Los corazones mersa y murga, el corazón
de querer y no poder,
corazón mitómano y bífido.

Hay corazones en remojo de vinagre, oporto
y en champagne, corazones que te traen yeta
y que los parta un rayo,
corazón donde estás y "por qué dejaste
sola a la pobre Lu"
corazones arrugados y almidonados
corazones que más vale perderlos que encontrarlos
corazones al bies y en falsa escuadra.
Corazones oro, plata, platino y mucha esmeralda.
Corazones que te pasan factura,
corazones fuente de Juvencia
y gloria de Dios al anochecer en Galilea.
Corazones cenicientos, nomeolvides

Dama de corazones, corazonadas aceptar.




La sin tiempo

deshice casas
perdí bibliotecas
me fui con lo puesto
en una valija
dos valijas
tres
indivisible
la trinidad
es

lágrimas
patitas
para qué te quiero

las actrices pobres y viejas
terminan sus días
emparedadas
tomando mate
en un asilo temible
la Casa del teatro

¿Acaso no matan a los caballos?





RAZÓN DE ANATOMÍA

me he besado con poetas, pintores, cineastas
empleadas, jew princesses, rateros, hippies
ingenieros, tenores, guerrilleros

en mi boca todos los caminos de la vida

es tiempo / de ocuparme de mis pies

(Del libro ‘El diván de la puerta dorada’)




CANTILENA DE LA BRUJA RUSA

Coman de mi mano
palabritas
pero no dejen de ser
salvajes
radiantes
y precisas.


Coman de mi mano
palabritas.

(Del libro ‘La Parca, enfrente’)





La ristra


Con una ristra de ajíes en el muro se puede
atravesar el invierno.
Hacer como que no existen los estragos del dinero,
las arrugas ni la fatiga de vivir.
Con ella se pueden machacar derrotas.
Y sentarse con aparente indiferencia en un banquito,
la puerta entreabierta, desmenuzando en hebras
finísimas la urdimbre de historias enrevesadas.
Pieles y sudores afines con que neutralizar
ejércitos hostiles.

Tarde o temprano los ángeles llegarán cargados
de advertencias. O promesas. Con sus cuentas
de diezmos a pagar. Que para eso están.

La rosa de los vientos, el firmamento, el ocaso
en el alhajero de los chiles.
Aunque por la Sangre de Cristo, por Santa Fe y
Taos falte el mar.





La mano fértil

las plantas como las palabras crecen
en forma inesperada
por tanto hay que modelarlas de acuerdo
a su naturaleza
sin desdeñar el azar

yuxtaponer sin empastar, dice
mostrando las palmas llagadas de otros brotes,
otras podas

tras los rigores del invierno, la gracia

la rosa de Jericó es una rosa que se hace
la muerta
y cuando la asperjan
revive
con olvido
pero más que nada
con paciencia




Estofado


Escribir con la paciencia de un entomólogo,
la displicencia de un dandy y la febrilidad
del buscador de oro.
El poema, la más frágil transparencia nupcial.





Dentadura

Batallas sangrientas, perdidas de antemano
por cada una de mis
muelas y mis dientes un mapa con banderilleo
de privaciones y cercenamiento cuyas trazas
se pierden en las mismas, reiteradas escaleras
que conducen a idénticos tronos de aprensión,
oprobio y pánico


Carradas de nombres, moldes en yeso vaciados
de significado
como maxilares caninos molares
para quedar con una sola referencia elemental:
los de adelante, los de atrás
los de arriba, los de abajo;
como los primeros pasos de Buda
desnudo
en el mundo
hostil

Incisivos de vampiro de morsa
roedores
caricaturas, puertas primeras que revelan
a los hombres
del poder


Romper/ no romper
rechinar
los dientes


Oh! mis dentistas con sus pinzas
gasas
jeringas
puentes
coronas
falsas anestesias del mundo entero
manos singulares que me arrancaron
una a una las raíces del juicio
y cada tanto, a falta de tantas cosas
me prescriben tabletas que adormecen
bacterias sin sosiego


Encías
residuos
sueños


Refulgente
la sonrisa kolinos o colgate
brilla desde nunca
por su permanente
desguarnecida
ausencia

Arles, enero 95



Jerusalén, Una Copa De Vértigo

Las rosas de Jerusalén son complicadas
Los peregrinos desesperan
El camino de las rosas de la verdad
es absoluto.

Y me duele/s tanto.



Los Leones Del Puente Roto, Arles

partir
una sombra
un vaso
florecer
con el soplo
y la corriente

en lejanos manicomios
los ausentes
pierden
derecho
a la palabra


Circería

A estos hombres
los transformé en versitos
y los confiné en libros y revistas
porque, con los tiempos
que corren, no es cosa
de andar encima procurándoles bellotas
ni margaritas, para los días
de guardar.

En cuanto al Ulises, ése, de Ítaca,
díganle que de áspides, sapos
y mastodontes como él
tengo llena la sartén.
Además, el juego (circense)
de las resurrecciones
no es más una especialidad mía.
Yo ahora, tejo.
Créanme.

De: La sanguina



CALENDARIO JAPONÉS

Mi vida es simple, con pocos sobresaltos
las rosas darán paso a los nísperos
los almendros a los crisantemos:

me voy dulcificando cuando olvido.





AHASVERUS

por qué nunca hablé las lenguas
del país en que viví





MASATSUGO

El padre cose kimonos.
La madre trabaja de peluquera.
Masatsugo toca un tambor que se llama taiko
y duerme en el suelo del negocio.
La madre ayer, llorando le dijo que basta de música
que hay que ganarse la vida de otra manera.
Fuimos al cementerio budista de los samurais del barrio
a pasear con mi cachorro Tango.
Bebimos sake y nos acostamos.
-
Lo mejor que tiene es que aún dormido, se sonríe.





Ervinio de venecia

La rosa profunda y oculta de San Marco
borroneada hasta el infinito desprestigio
se desdobla en interminables llaveros de latón,
tarjetas desteñidas
pasos que se arrastran, sobacos que huelen
podredumbre
y se maquillan de Chanel número 5

La boda fugaz era en Torcello
cada dama recibió su ramo níveo y tan fresco
que dado el centro riguroso del invierno, jazmines
y gardenias
parecían más bien obras debidas a prodigio
que a fatiga vulgar de los mortales

Los novios fueron celebrados con salvas de arroz
y campanadas
las lámparas se adormilaron y la cera fundida
de las velas
guardó lo lagañoso de sus cabos para recomponer
anhelos
de puro inconfesables, musitados en sordina
Las ligas de la esposa se salpicaron de coágulos
verdastros
Y un pescador controlaba el orden longilíneo
de sus redes

Multicolores, las paredes de Burano
acogían los ojos fatigados de las últimas encajeras
el rumor de los motores se confundía
con el delirio manifiesto de estas manos
que acarician órbitas, cejas peladas
de un nombre desaparecido en los vapores linfáticos
del cementerio Arcangelo Michele

Después de tanta urdimbre y congoja a la deriva
¡cómo no entrar subrepticia entonces en un sitio
de plegarias llamado San Felice!
Sorteaban una lotería en el oficio
y el cura repetía micrófono en mano
que el niño Ervinio había ganado un helado
el muchachito de domingo no conseguía arrancarse
su máscara antigua de arrebol, detalle cuanto
más elocuente
dada la proverbial palidez de los nativos

Nunca sabré ya cuales fueron los sabores
preferidos por el niño
ni apreciaré con la fruición de un entomólogo
las venillas azulencas del reverso goloso de su lengua
antes de que, como a la mayoría de los ejemplares
de esta especie, se le vuelva escamosa
inerte y bífida
hasta la resurrección de la carne
y olvido para siempre del escarnio.

Funesto el roce impío del adiós, Ervinio.




Manitas y tortitas

Los hamsas, de hamesh, que en lenguas semíticas equivale a
la cifra cinco, son amuletos con forma de mano, usados en
Marruecos y otras regiones levantinas contra calamidades,
encantamientos, malos espíritus o esterilidad.

Preservan a los portadores en sus viajes —de los bandidos y
piratas, por ejemplo—, les aseguran bendiciones y éxito,
despiertan en los otros buenos deseos o amor.

Manita manita, yo quiero ser papel secante para leer del revés
las verdaderas intenciones de su mano, las obras de su alma y si
le falto, cuánto.

O si no, concedeme medir mi riqueza como un guerrero taino,
por el número de banquitos que poseo para sentarme y tener uno
para cada día de la vida y esperarlo como si fuera cierto que "no va
a dejar sola a su pobre Lou".

Pero en vez de eso soy tan solo un estuario nocturno, loca
contra el arrecife de abandono y, encima, batiendo palmas,
canturreando:

Tortitas de manteca,
tortitas de cebada,
mamita me da la teta,
papito no me da nada.




Insomnio en la rue de charenton

los ruidos amigos que me tienden habitantes desconocidos
el repartidor de diarios a las 3,35
el repartidor de lácteos a las 4,15
el repartidor de pan a las 5,40

la vecina que orina
el amante que parte
los cirujas que revisan los tachos de basura




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