martes, 24 de agosto de 2010

630.- LUIS RAÚL CALVO

Esbozo biográfico
Nació en Buenos Aires, Argentina en 1955. Es Licenciado en Psicología y poeta. Dirige la revista cultural “Generación Abierta”(Letras-Arte-Educación),fundada en el año 1988 y que fuera ” Declarada de Interés Cultural de la Ciudad de Buenos Aires” en el año 2000, por la Legislatura Autónoma de la Ciudad de Buenos Aires. Es miembro de la Asociación de Poetas Argentinos. Integró la Comisión Directiva de la Fundación Argentina para la Poesía. Colabora en diversas publicaciones del país y del exterior. Poemas suyos han sido traducidos al inglés, al francés y al italiano.

Fue incluido en el Inventario de Poetas en Lengua Española-segunda mitad del siglo XX-trabajo de investigación realizado conjuntamente por la Universidad Autónoma de Madrid con la Asociación Prometeo de Poesía de España.

Ha sido incluido en más de veinte antologías de poesía, del país y del exterior y en el Breve Diccionario Biográfico de Autores Argentinos-desde 1940- de Silvana Castro y Pedro Orgambide, Ediciones Atril 1999. Obra publicada en poesía: “Tiempo dolorosamente resignado”(Ediciones “Generación Abierta”, 1989); “La anunciación de la partera”( Ediciones Correo Latino, 1992); “Calles asiáticas”( Editorial Plus Ultra, 1996)); “Bajos fondos del alma”(Ediciones “Generación Abierta”, 2002).


Antigua soledad de la casa

Ha de perpetuarse
en un espacio inabordable
a la razón.

En la marginal espera
del silencio
la prolongación de su voz
echará raíces
y el sueño de la muerte
tomará los restos
de una tierra fértil.

En esa zona, inhabitable
a los deseos
la gestación del huésped
llenará el vacío.

De: Tiempo dolorosamente resignado





Breve fue ese tiempo… (Poema XXIII)

Breve fue ese tiempo de tiernas voces
como las aguas cristalinas
reposan en secreto.

Cada tanto, ellas reaparecen
en las madrugadas de vigilia
para alejar a las sórdidas criaturas
que nos instigan.

A veces, también acude en auxilio
el mago de la infancia, con su vieja sentencia:
“Nada por aquí, nada por allá”

De: Bajos fondos del alma





Cuerpo de la voz

El cuerpo de la voz no está
en la voz ni en su sonora
transparencia.

Las esquimales deambulan
con sus prohibiciones marítimas
mientras se posa en sus vientres
la inocua tentación del orgasmo.

Como esa intrincada piel
que deseamos tocar
sólo una vez que ha partido.

De: Calles asiáticas




De lo que hemos soñado… (Poema XV)

De lo que hemos soñado
pocas cosas han traspasado
el umbral de la casa.
En ese maltrecho límite
que separa lo vivido
y lo no vivido
la mirada se detiene
en esos cuerpos que han pasado
una y mil veces por el mismo sitio.

A veces uno se pregunta
si en esas raudas marchas
sin destino certero
ellos también habrán podido
conquistar, al menos
algo de sus propios sueños.

Si... compartir los sueños
los propios, los extraños
sería por cierto
algo digno para celebrar.

De: Bajos fondos del alma




FLORES NEGRAS

Detrás del muro el miedo nos desangra.
Un hilo de luz en la garganta
es señal de voces calcinadas.
No hay dolor en la miseria
sólo el aullido del amo
devorando ventrículos vacíos.
Despojadas de todo, las siluetas de barro
comen de las tumbas.
Estamos celebrando el cautiverio de los hijos
con flores negras en los ojos.

De: La anunciación de la partera




La bella palabra

Lo mítico: aura ignorada
de los sabios.
Tanta belleza cavada
en las profundidades de las ostras.
En tus manos, hay palabras que interrogan.
No toda respuesta conduce a lo siniestro.
Van Gogh amurado entre calaveras que no sangran.
Una cría de monjas hacinadas en el sepulcro.
Salvaje iniciación a la poesía,
desde los ojos del siervo.

De: La anunciación de la partera









Los Comedores de Patatas *

El orden de las cosas está en la lejanía.

Los comedores de patatas nos contemplan
como vigías encubiertos.

Ellos son el desarraigo, el desamparo
de esos días, las ranas quemadas en el pan
de fuego.

Hay una crudeza inexplorada en la crudeza
del aire.

Cabizbajos, extraemos el pasto crecido
de las venas del tuerto.

Es un acto de tortura ver pasar la vida
de los otros con la certeza de lo ya visto.

* Nombre de una de las obras de Vincent Van Gogh





Aproximación de los Cuerpos

La rebelde aproximación
de los cuerpos
no es una extraña coincidencia.

Algo fluye en los líquidos
celestes, en un vano intento
por restaurar el orden perdido.

En las madrigueras fluviales
quien pierde en un minuto
de su vida, el terror obsceno
por las sanas costumbres
ha salvado a un hombre.




Años de Infancia

Alegro, obscuridad, declaración del maullido.

Las bocas sedientas toman mate en bacinillas.

Crecer, esa luna de cerdo que corrompe los
filamentos del potrero.

Amar o no amar, la lengua de Goya cohíbe a
los infieles.
(Los zaguanes de barrio representan
la encarnación de lo vedado.)

Esquirlas, orfandad, difamación del centinela.

Las muñecas de porcelana nunca usaron
colorete.

Viajamos arrodillados en el riñón del aguatero
con la coraza invertida en los años de infancia.




Profundidades

No estar es presencia
de algo, de todo, o de nada.

Revolver bien abajo
lo inhallable.

Una joroba
en la espalda
es la ausencia más profunda.




La Náusea

Los que escogieron la náusea
nunca han vomitado.

Abrir mortajas en un hospicio
es ocultar la cuarta dimensión
de la tragedia.

Caminar descalzos, desde otro ángulo
en otra superficie.

Vigilar con el delirio
también desde otra circunstancia.




La Resistencia

Hay una duda que azota
la carne de los muertos
y hay miles de lenguas
cortadas por la lluvia.

Es otra visión del mundo
detrás de la apariencia.

Los musgos crecen
en las sienes del olvido
con alas de muciélago
sacudiendo la memoria.

Nos han dejado solos
inaugurando cementerios
en las casas
solos, con mordazas de cenizas
como aureolas.

Solos, pero aún vivos.





Profanación

¿Quién profanó los nódulos
del templo?

Quizás la voz trillada
de los hombres
mutilados en la espera.

Quizás un dios ceremonioso
contemplando absorto
el holocausto de las bestias.





Azul

Un silencio azul, en un jardín azul, de una sala azul.

Veinticinco azules fatigan su inocencia
en los recodos de una mesa.

Una maestra azul nos presenta en sociedad.

Yo desembolso mi guitarra inesperadamente azul
y procreo melodías de tortugos y marinos.

Las manos azules aplauden la irreverencia
de fusas y corcheas bailando pentagramas.

Mi mujer prepara un arsenal de cuentos
invadiendo el territorio de azules fantasías.
Ellos se entregan a los delirios
de un caniche, que perdió su azul en una plaza.

La maestra invita a despedirnos
con un mimo de gargantas.

Veinticuatro chicos agradecen con el azul de sus cristales
mientras Romina moja de azul dos esbozos de mejillas.

Afuera, el negro de la tarde nos recibe nuevamente.





Poema VI

En las noches de verano
salíamos a la puerta de calle
para ver como soportaba
la gente, el calor de la civilización.

Aún creo desde la ignorancia
lo que pensaba por entonces
el calor de la casa contamina
menos, duele menos
que permanecer a la intemperie.






Poema X

El viejo sabio solía decir:
"Caminar por el cordón de la vereda
es como reconocer las líneas divisorias
que separan la vida de la muerte".

Nosotros, mientras tanto
mirábamos de reojo sus gruesas arrugas
y comprendíamos por vez primera
el por qué del ocaso.






Expropiación

Plumas de sal en la cueva del jinete.
Los huesos se astillan en la casilla de correo.
Hay que tener constancia de la pérdida
para atestiguar en el juzgado del lobo.
Todos fuimos carne alguna vez
carne atascada en el lavatorio de las moscas.
La nodriza esconde a su cría
en el purgatorio del reuma.
Los estigmas nacen del primer beso umbilical.
Hemos dejado paso a las abejas exotéricas.
Partidos al medio, purificados por el cólera
expropiamos el hambre de la última intrusa.
(De "Calles Asiáticas")



Villa Devoto (1973)

Esta pequeña eternidad se origina en el
instinto.
Voz que se guarece en la noche de todas las
tormentas.
Amar fue destituir a los rojos conserjes, de
los hoteles
habitados por las ondas paralíticas.
Las escenas pasan, pero algo perdura en el
vahído
de los nómades.
El delirio de los presos condenados a ser libres
tus besos suspendidos en el manantial de la
locura
y ese rostro de horror de las mujeres, eternizadas
en el ojo de la viuda.
Los vestigios de la luna en el lago
son la zona macabra de los signos perdidos.
Alguien reconstruyó el escenario del crimen
con las muletas olvidadas en un fragmento de
nuestra historia.
(De "Calles Asiáticas")



Acto Secreto

Un acto secreto no es la revelación
de lo impuro.
Hay cien formas diferentes de descifrar
la vaguedad de un grito, la caída de una
lágrima en el plato del gato
los interrogantes acumulados
en tantos
años de silencio.
Diana había encontrado el modo
de acomodar su cuerpo en la oscuridad
de los días, en ese estado letal donde
las horas se detienen y se recobran
los sentidos.
No fue el exterminio de los magos
ni el llanto rural de las primeras
mañanas el principio de su infortunio.
De madrugada, propuso un pacto imaginario
con el cielo raso, celebró la eucaristía
con furiosas dentelladas, y enjuagó
sus anónimas manos
en la beatitud
de las focas circenses.

Estar solo es una forma de vivir
con lo siniestro.
(De "Calles Asiáticas")



“Perseveración de los Días”

-Cuando creemos tenerlo todo, algo nos recuerda
que también existe el vacío.

-Cerré la mano y al abrirla descubrí
nuevos estigmas.

-Pertenecer a alguien es una forma
de no pertenecer a uno mismo.

-La certeza de hoy es la duda de hoy.

-Habíamos especulado tanto que perdimos
el rumbo.

-Hablo y me reitero. ¿A quién le hablo,
a quién le reitero?

-Cuando comenzamos a preguntarnos sobre
el amor, dejamos de estar en el amor.

-Cada desencuentro es un encuentro postergado.

-Toqué fondo y me di cuenta que había más.

-No murmures por lo bajo…allí te escuchan todos.

-¿La estupidez humana?... Está ahí,
al alcance de tu mano.

-No busques afuera a los demonios.
Viven contigo.

-No creas tanto en lo que dicen.
Cree más en lo que callan.

-Te preguntan cuantos años tienes
y tú respondes con el peso de esos años.

-Cuando reconozco un punto en el desierto,
ese punto lo cubre todo.

-Quien cree humanizar lo humanizado,
deshumaniza.

-Uno olvida el camino, pero no las huellas.

-La militancia de los muertos no ha dejado
de respirar.

-Hay mañanas en que uno se despierta
con la extraña sensación de haber nacido dos veces.

-La mejor virtud, a veces, puede ser la peor.


(Del libro "Belleza Nómade")






XVI

Regresar al viejo sitio
tiene sus riesgos.
Uno llega con el deseo
de encontrar la imagen
suspendida en el pasado
pero el paso del tiempo
nos da otras respuestas.

Ni las mismas cosas
ni los mismos rostros
ni los mismos olores
ni las mismas aguas
ni las mismas miserias
ni las mismas amantes

están allí, para dar testimonio
de que alguna vez fuimos nosotros
los que decidimos alejarnos.
Nadie para certificar, o dejar
constancia, de nuestra antigua identidad.

(Dal libro “Bajos fondos del alma”, 2002)


http://www.arrakis.es/~joldan/lrcalvo.htm










88 Buenos Aires

El telón levanta
sus ventanas de odaliscas.

Es una noche más
en un Buenos Aires
vulnerado

por fantasmas que inoculan
sus estigmas,
pero un zumbido
de música herida
invade las capas
más feroces de la jungla.

Detrás de la persiana
un verde ocre
huele
a miseria escondida
y la ciudad duerme
hasta llagarse de inercia
por claveles nacidos
a destiempo.









Regreso

Los muertos regresan
de vacaciones
desparramando su alma
en un florero.

En esas aguas
vírgenes de odio
escurren el hastío.

Los muertos regresan
del exilio
a reclamar por exiguas
pertenencias adquiridas
a dialogar con la piel
dolida por su ausencia
germen hacedor del olvido.

Acaso ignoren
que el dolor
lleva un disfraz
de fiesta en las mejillas.








El grito

Hemos visto noches de miradas eternas.
Los crucifijos esperan el reencuentro con sus dioses.
Mañana es posible.
Las ciénagas han muerto de frío a la intemperie.
Ahora, tus ojos no vacilan en el llano.
Las comadres enlutecen de rubor
cuando el grito quiebra nuestros huesos.
Respirar en la brasa es comenzar de nuevo
la vigilia del beso demorado.










Transmutación

No aquietaremos la pasión en las aguas frutales
ni en los versos triangulares de César Vallejo.
Nos han arrastrado a un extremo vulnerable, a la
/ sospecha.
El cebo destroza las vísceras del poema
pero el centro teje y teje la cordura
aunque las locas del diluvio se aseen en verano.










Los amantes

Dicha y ocaso, gravidez de los rituales.
Línea oblicua del amor en las maletas del viajero.
Los perros ladran su tormento en las trenzas de la
/dama.
Hueco de rencor, antiguos maleficios.
¿Quién ha robado los bastones del ciego
buscando luz en las tinieblas?
Nadie separa nuestros cuerpos de la tierra
pero ellos, los amantes, no esperan el orgasmo
para saciar su sed de cruzas elegidas.









Vigilia

Juliana espía
desde la cornisa
con sus ojos de rastrillo
y la sopa de invierno.
El latido de una hija
nos contiene en el andamio.










La Grotesca

La Grotesca sufre en las piedras de cianuro.
Arrojadas al fuego, abatidas por la furia
de cerebros desahuciados
son el polvo de la bruma.
La mansedumbre abraza los cabellos del ángel
besa sus alas de ciruela y se recuesta
en las costillas del demonio.
De tanto en tanto nos vemos como somos
desplazando el filo del cuchillo
en la crueldad de la madrastra.










La estrechez del mundo

En el límite de todo, tú adorada mía
ahora que la sal del hierro no corroe
los ligamentos del esperma, vienes a mí
blanca, etérea, elevando tus ojos rojizos
por las gargantas del océano.
Condenado amor, la estrechez del mundo
se interna en los mares ultrajados
allí donde la luz del ciego y las camas
de alquitrán ya no alcanzan para contener
la esclavitud de los siervos.
Bella amante de fin de siglo, tu mirada
me precipita al abismo y así permanezco
acosado por la esclerosis de los cuervos
que soplan en mi nuca una sentencia
de antiguas verdades.
El hechicero que besó la horca por última vez
aplaudiendo a su verdugo, las calaveras de trapo
galopando en los caballos de la muerte
y ese terror acumulado en la falsa renguera
del enano mestizo.
Esta visión endemoniada de las cosas
es la furia reflejada en tus caderas de agua
hoy, que los muros han caído y las alcobas
muestran su miseria de lana
estamos juntos en la región deshabitada del fuego.










La mirada

Esa pesada carga del deseo
purifica la razón del violinista.
Ella sabe que el virtual descubrimiento
pasa por sus ojos
allí donde los monstruos más sagrados
atormentan el caldo del cartero.
Imperfecta y deleznable
su piel amarga restituye
al visionario de Manhattan.
Por ella, el Mar Mediterráneo ahogó la voz
del depravado, en una tarde de abril
en Buenos Aires.
Esa pesada carga del deseo
transpone fechas y ciudades
heredera del silencio, el primer grito
partió de su incestuosa pupila.
Siempre fue así y ella lo intuye
desde el calvario de Otelo y Desdémona.
Una mujer en la noche
piensa cómo pulverizar la mirada.









Casa tomada

Es la historia de siempre, los intrusos
se apoderan hasta de nuestros miedos
más infantiles.
Nada dejan librado al azar.
La consumación del sueño, el asesinato
de Trenton deslizado en la silla vacía
del primer morador, las constelaciones
de los primitivos enamorados
que alguna vez pernoctaron por las
raídas habitaciones.
Por allí no pasaron ni arquitectos
de medio pelo, ni ingenieros con la
lengua doblada por el derrumbe
del edificio contiguo
ni la mano de obra desocupada
por las atroces muertes del pasado.
Alguien se equivocó de paradero y confundió
la humedad de los cimientos con la barrendera
de trenzas doradas, la ironía del tuerto
con los rojos zócalos de la intemperie
la pasión del amor con la seguridad del hastío.
¿Quién es quién en este desamparado
aguantadero
sin rosas ni madreselvas para ofrecer
a las visitas hospitalarias?
De algo estamos seguros: no habrá abogado
capaz
de aplicar la consabida ley de desalojo.
Si han tomado la casa, es hora de partir
hacia otro lugar.










La vida real

La vida real es un desgastado
sacerdocio.
En las altas ciudades, miles
de fieles confinan sus almas
para apaciguar el fuego de la carne
la dorada caridad de la limosna
el religioso orden de los días
por venir.
Habíamos dejado todo en manos
de los dioses, la deidad de la
cuaresma y los santos evangelios
éramos buenos y santos y la tierra
del paraíso nuestro más preciado
bien.
Pero tú, que renegaste de dogmas
y costumbres y elegiste la libertad
a ciegas a los prometidos reinos
de la sabiduría, hoy deambulas por la
espesa niebla del ocaso
con la cabeza gacha
y las manos atadas a un dudoso banquete.











Señales de alarma

Hay una historia personal en el fondo del vacío
los rasgos de la infancia son la ausencia
de toda presencia.
Hay una suma de datos registrados como meros
prontuarios, una acumulación de hechos
que trascienden la humedad de las formas,
el peso del color o la longitud del párpado.
En ese territorio aborigen desnudamos la huella
del recuerdo y la convertimos en señal de
alarma
para futuras deserciones.
Pero ¿quién abandona a quién cuando dos
cuerpos
se separan y se instaura el olvido?
¿Quién derriba la capa de oxígeno y transforma
la identidad de un rostro en desoladas
convenciones?
Acaso presentimos que un beso es más que
un beso
cuando el hielo nos tapa en las luctuosas
noches
de misa y arrastramos los restos de memoria,
el imaginario creado para aceptar
que el nombre puesto es una tácita derrota
que debemos velar, como se vela a un muerto
en los ascensores de luto.

http://www.letralia.com/124/letras08.htm



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