domingo, 15 de agosto de 2010

452.- JOAQUÍN GIANNUZZI


Joaquín Giannuzzi, poeta y periodista argentino. Nació en 1924 en Buenos Aires y murió en 2004 en la provincia de Salta. Su obra ejerció una gran influencia en poetas de las generaciones posteriores. Comenzó estudios de ingeniería pero los abandonó para estudiar periodismo. Escribió desde noticias policiales hasta críticas literarias en los diarios Crítica, Crónica, Clarín y La Nación. En 1958 publicó "Nuestros días mortales" y ganó el premio de la Sociedad Argentina de Escritores. En 1962 empezó a colaborar con la revista Sur que dirigía Victoria Ocampo. Por esa época publicó "Contemporáneo del mundo". En 1967, "Las condiciones de la época" y en 1977, "Señales de una causa personal". En 1980 apareció "Principios de incertidumbre"; en 1984, "Violín obligado" y en 1991, "Cabeza final". Su último libro, "¿Hay alguien ahí?", se publicó poco antes de su fallecimiento en enero de 2004. Giannuzzi ganó los premios Municipal y Nacional de Poesía. Fue un hombre de vida austera y ejercía un suave humor negro. La alusión al entorno social y cotidiano, la muerte, la incertidumbre, fueron frecuentados por su poesía tersa y de sorpresivos remates.





AHORA, NUESTRO ESPACIO CERRADO

¿Recuerdas aquella retórica azul,
el agua interrumpida por la arena,
bebidas frías bajo el sol y alimentos soberbios
mordidos entre destellos dentales?
Decíamos que a cierta hora dorada
se instalaba una secreta correspondencia
entre elementos que de pronto coincidían
en una gran faena corporal.
Toda la libertad en todo el espacio joven.

Ahora, acortado nuestro campo carnal,
la hora del té y los discos en un cuarto pequeño
buscamos coincidencias tangibles
con nuestra fatiga y sólo palparnos
cuerpos y objetos fugaces que se niegan
a nuestro confinamiento alimentado
con tostadas y música de cámara.





UN ARTE CALLADO

Nuestros pies perfeccionan
el arte de entrelazar los dedos.
Unidas en la almohada
nuestras cabezas apuestan
a una boda perpetua.
Expatriados,
cerradas las puertas y las ventanas,
abrazados al desnudo oponemos
una ideología de lo callado
a la manera en que marcha el mundo
según la pantalla de la televisión.




REUNIÓN DE FAMILIA

Cuando nuestro hermano menor cumplió cincuenta años
mamá tuvo una horrorosa visión del tiempo:
así que dijo —y yo vi cómo sus hombros se estremecían—
"estamos envejeciendo todos juntos". Y cuando agregó
"siempre tengo frío", descendió
a su sótano, se abrazó a sí misma
y en algún lugar de su esqueleto
palpó un hueso sin esperanza.
Los hermanos juntamos las cabezas, esperando
alguna especie de revelación. ¿Hay algo?
¿Qué significa esta acumulación incesante
de una vida? En fin. ¿Dónde estamos parados
en relación a ella? Entonces susurré:
ha vivido tanto
que terminó por olvidar
las dos o tres razones que tenía para morir.





POÉTICA

La poesía no nace
Está allí, al alcance
de toda boca
para ser doblada, repetida, citada
total y textualmente.
Usted, al despertarse esta mañana,
vio cosas, aquí y allá, objetos, por ejemplo.
Sobre su mesa de luz
digamos que vio una lámpara,
una radio portátil, una taza azul.
Vio cada cosa solitaria
y vio su conjunto.
Todo eso ya tenía nombre.
Lo hubiera escrito así.
¿Necesitaba otro lenguaje,
otra mano, otro par de ojos, otra flauta?
No agregue. No distorsione.
No cambie
la música de lugar.
Poesía
es lo que se está viendo.




PREPARANDO EL CAFÉ

Duermes: y las cosas se disponen
a seguirte esta mañana otoñal.
Y mientras estés allí, niego
la posibilidad de la nada entre nosotros: entra
un poco de húmeda luz cuando aparto
la cortina de la ventana y cae
sobre la flor silenciosa. No importa
la indiferencia o la desaparición del cielo
si está en lo cierto o se equivoca con relación
a esto que nos sucede. Duermes
y tu carne piensa profundamente hacia todas direcciones:
qué festín para el sentido dilatado
en la curva de tu cadera que transmite su respiración
a la mentira circundante.
La luz aumenta, duermes y tu cuerpo va llenando
toda la existencia posible. Los objetos
van a rodearlo. Crece mi conocimiento
de que estás allí. Hay más mundo que nada
en tu íntima superficie y en tu espacio:
mientras el dinero espera en alguna parte, en la oscuridad,
y la vida es nuestro único negocio.



CULTIVOS

Arrojé hacia la tierra del jardín
un hueso de durazno: que los elementos
te sean propicios, y que la naturaleza
no pierda su oportunidad. Espero
que el todo sea fiel a sus certezas
y cada cosa produzca su joven árbol.
Y aquí estoy cultivando lo que sucede
con mi propia fe. Pero necesito
conjunciones favorables, agua y temperatura
para encuentros decisivos
y convicciones que maduran
una fermentación feliz. Cuerpo y palabra
para el brote dorado en la rama desnuda.



CUMPLEAÑOS

He cerrado la puerta de mi padre.
Finalmente lo supe, al amanecer
de este cumpleaños en que te sobrevivo.
Pero aún con la difícil respiración
al borde de la cama y sombrías
opciones por delante, puedo entender
que tú y todos los muertos han perdido
y que vivir es el único prestigio que cubre la tierra.
Entonces, todo lo que es está bien.
Por alguna razón me incorporo; jadeando,
vacío tu rostro hacia la pesada oscuridad
y tengo tu misma manera de torcer la boca
al paso de la puntada por el pecho anginoso.




LA TAZA AZUL

La luz justifica
mi ojo más apto, cuando
la tiendo hacia el centro de la mesa
hasta abarcar una taza azul.
Sola en el espacio, la idea
de la taza. Pero el azul
es lo que cuenta, lo macizo. Este azul especial
en el tiempo, acompañando
la juventud de mi ojo
y su camino a la oscuridad.




EL PUESTO DEL GATO EN EL COSMOS

Uno siempre se equivoca cuando habla del gato.
Se le ocurre por ejemplo que junto a la ventana
el gato se ha planteado en el fondo de los ojos
un posible fracaso en la noche cercana.
Pero el gato no tiene un porvenir que lo limite.
A uno se le ocurre que medita, espera o mira algo
y el gato ni siquiera siente al gato que hay en él.
¿ Cómo admitir detrás del movimiento de la cola,
una motivación, un juicio o un conocimiento ?
El gato es un acto gratuito del gato.
El que aventure una definición debería
proponer sucesivas negaciones al engaño del gato.
Porque el gato, por lo menos el gato de la casa,
particular, privado e individuo hasta las uñas,
comprometido como está
al vicio de nuestro pensamiento,
ni siquiera es un gato, estrictamente hablando.




LLUVIA NOCTURNA DETRÁS DE LA ESTACIÓN DE SERVICIO

Bajo la lluvia nocturna, una tumba caótica
de cosas abandonadas a sí mismas
que demora en cerrarse. Pero todavía el conjunto
puede volverse creador sobre su propio sueño.
En esta decantación del desorden
una fría suciedad pegajosa, un estado de frontera
de objetos a punto de perder su identidad.
En la inmóvil confusión gotea el agua
silenciosa. Envuelve llantas reventadas,
botellas astilladas, ruinas de plástico, recipientes chupados,
cajones despanzurrados, metales llevados
a un límite de torsión, quebraduras,
andrajos no identificados, asimetrías tornasoladas
por la grasa negra. He aquí una crisis de negación
en esta abandonada degradación intelectual
de criaturas seriadas, nacidas a partir
de la materia martirizada, la idea y el deleite
y que fueron manipuleadas, raspadas, roídas, girando
sobre chapas rígidas y correas de transmisión
y en definitiva condenadas por lo monótono.
Pero en aquella derrota humana de las cosas,
en los desperdicios mojados podían descubrirse
figuras creadas a partir de la mezcla,
diseños irreales arrebatados a lo fortuito:
y entre gotas de lluvia y aceite quemado
una intención de belleza y de formas cumplidas
bajo la maloliente oscuridad.




MI HIJA SE VISTE Y SALE

El perfume nocturno instala su cuerpo
en una segunda perfección de lo natural.
Por la gracia de su vida
la noche comienza y el cuarto iluminado
es una palpitación de joven felino.
Ahora se pone el vestido
con una fe que no puedo imaginar
y un susurro de seda la recorre hasta los pies.
Entonces gira
sobre el eje del espejo, sometida
a la contemplación de un presente absoluto.
Un dulce desorden se inmoviliza en torno
hasta que un chasquido de pulseras al cerrarse
anuncia que todas mis opciones están resueltas.
Ella sale del cuarto, ingresa
a una víspera de música incesante
y todo lo que yo no soy la acompaña.





Momento de Proust

Sueles mojar la lengua en la gelatina de Proust
y rescatas algunas líneas soñadas
para tu cuarto maloliente. Así que instalas
un soleado aposento cuyos cristales
se abren a un jardín otoñanl. Hay flores
en casas doradas. Una niña que ondula
en pálida muselina flotante
se sienta al piano y lo más suave de Chopin
organiza un universo azul equilibrado.
Si ese mundo existió, como la dulce
superficie de un lago sobre alimañas
en gestación, has llegado tarde.
La fractura de aquel espejo te condujo
a este cuarto frío, con escarcha sangrienta
en el vidrio de la ventana,
esta cólera prendida como una sombra seca
en el fondo de la garganta
y que no puedes escupir ni devorar.




Ballet

La más dichosa libertad de orden
en un espacio rígido y oscuro
donde todo es posible. Allí la luz
concentra el blanco y el rosa
que la pirueta
hace virar hacia inestable azul.
Cuando la gracia brinca
el planeta suspende los poderes
de su fuerza mortal y la materia
se incorpora a la música.
Volúmenes aéreos que conquistan
el triunfo de lo ingrávido.
La danza no concluye
en el tiempo común y el entreacto
es un hueco en la mente. Pero entonces
las que bailan se dispersan, saltan
y caen en el ojo de Degas.




Cabeza Final

Todas las ideologías le dieron de palos.
La humillaron la historia del mundo
y la vergüenza de su país,
la calvicie, los dientes perdidos,
una oscuridad excavada bajo los ojos,
el fracaso personal de su lenguaje.
El obrero que respiró en su interior
ávido de oxígeno y universo continuo
dejó caer el martillo. Fue la razón
quien cegó sus propias ventanas. Pero tampoco
encontró en el delirio conclusión alguna.
Pero eso, quizás no fue tan descortés
esa manera de negar el mundo al despedirse.
Sucedió así:
Reposando sobre la última almohada
volvió hacia la pared
lo poco que quedaba de su rostro.








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