domingo, 26 de octubre de 2014

JAVIER ETCHEVARREN [13.844]


Javier Etchevarren 

(Montevideo, 1979). Publicó el libro: “Desidia” (2009), objeto de patética belleza con ilustraciones de Andrés Manta. Algunos de sus textos han sido publicados en diversas revistas. Tiene dos libros de poesía en permanente elaboración, mientras explora todos los géneros literarios.




Residuo

anoche nadie vio
al trémulo derrame de sombra
que abandonó al niño
desechado de su envoltorio de carne
bulto que durante meses
hospedó el desdén de las miradas
almorzando agravios
y cenando evasivas

nadie encontrará
al niño híbrido de incesto y estupro
inconcluso prefacio de vida
que ahora respira su propio miasma
y se niega a jugar con botellas y latas
en su cuna
una bolsa plástica
en un continente de residuos



Hombre vil peinando su calvicie

pujan por su miseria
un auditorio de fabulaciones desconcertadas
derrama su frustración
por las goteras de esperanzas inasibles
y esa humillación es premonitoria
apenas un entrenamiento
porque su certeza es un peine enorme
para las cejas de un rostro acostumbrado
al desamparo de su calvicie

descansará en su trabajo
enunciará lo insignificante
riéndose de su amargura

la luz acaba de volver
las horas otra vez tienen sentido
el hombre vil peina su calvicie
frente al espejo
realidad más auténtica
fragmentaria
repetición
invertebrada



Tránsito II

el ómnibus nos regresa a los dormitorios
en el ojo de su ruido
apegados de acuoso cansancio
ya soñamos el próximo sueño

trozos enormes de pasajeros
quiebran las tinieblas que suscitó la modorra
compiten por el aire insuficiente
ruegan al chofer y al tiempo
que aceleren el descenso
hacia nosotros mismos

pero el tedio se parte como el mar rojo
solo el ruido del motor
empuja su itinerario
porque una niña acaba de subir al ómnibus
una niña con su túnica y su moña
y un bebé de pocos meses en los brazos

Publicado en el libro Desidia ( Editorial Vil).



piel hipotética

tu nombre me atraviesa el cuerpo
por eso no podría sino abrazarte
piel hipotética
transfiguración del pulso
soy la acentuación
del esmero /de cada verso / de tu paso
hay un callejón de impulsos ciegos
cuando no estás cerca
y se desbocan los poros
y tiemblan las circunstancias...

pero vienes y me tiras dudas en los ojos
como en las pesadillas
empiezas a correr sin avanzar
entonces dices: “no hay refugio”
o cosas como: “gracias”
y yo no sé si golpearte con mi amor
o envasarme al vacío
el mundo recupera su tamaño
en la infraternidad del aire
vos y yo me abandonan...

se me horizontan los siniestros
ademanes de la melancolía
habrá ruido de vos
en mi espacio silenciado...

(publicado en revista LETRA NUEVA, 2004) 


Pozo iluminado I

Tenaz capricho que ahora es fósil inflamable.
Ansiedad agazapada por esa distracción llamada pulso.
Ansiedad desatada por ese pozo iluminado llamado noche.
Quisiera que me escuches y te sonrías.
Rincón imaginado con ojos abiertos y preguntas cerradas.
Tu desnudez es un patíbulo en la plaza de la soledad.
Mis manos no alcanzan más que mis manos.
Porque te sobran respuestas concretas cuando permaneces abstracta.
Quisiera compartir mi vaso y mi abrigo contigo.
Sarcástico viento invernal, polizón del frío y el deseo.
En mi hogar sin familia, en mis motivos descalzos.
Siempre es nunca cuando me detengo a mirar mis desatinos.
Cordial asepsia en la penumbra del significado.
Quisiera tocarte y mojarte los labios.
Interrumpir esa seguridad perfectamente simulada.
Romperte la ropa con estos versos embriagados de tu nombre.
Desmantelar el silencio desgarrando tu carne con ternura.
Puta de mi amor, terror de mi rutina.
Mi orgullo es una canción escupida de piedad.
Una herramienta oscura como un fuego minúsculo.
Tenaz capricho, ansiedad agazapada y pozo iluminado.

(poema inédito perteneciente a la saga: “Pozo iluminado”)





Vence a la noche. 
Se subleva a los sueños. 
Con la luz huye. 


II 

Entre el bien y el mal 
tuvimos que elegir. 
Elegimos mal. 


III 

La playa llena 
de hormiguitas que un niño 
arroja al fuego. 


IV 

Las olas rompen 
la noche en ruido y yo soy 
arena tuya. 



Quiero decirte 
qué causa mi silencio. 
Digo quererte. 


VI 

Si escribo adquiere 
cuerpo tu nombre y toma 
nombre tu cuerpo. 


VII 

Una mujer 
con forma de canción 
canto en voz baja. 


VIII 

A estas alturas 
logra ver el futuro 
con claridad. 


IX 

Sueñas conmigo. 
Amanezco feliz 
y fatigado. 



Sueño contigo. 
Despierto y por fortuna, 
perdura el sueño. 


XI 

Sueltas mi mano. 
En algún sitio nace 
muerta una cría. 


XII 

Fuimos el uno 
para el otro. Ya somos 
otro para uno. 


XIII 

Niña que juegas 
tan sola, en tu orilla 
nace el océano. 


XIV 

Juega a que tiene 
en la mano a su padre: 
aprieta el puño. 


XV 

Quiero creer 
que el amor dura y a ti 
creo querer. 


XVI 

Amor amargo. 
Amable amo que amarra. 
Amar amarga. 


XVII 

Tu boca dice 
'risa' pero mi boca 
escucha 'beso'. 


XVIII 

No es tan extraño: 
al tocarte las manos 
cesa el dolor. 


XIX 

Mi madre, hace años, 
se lastimó. Me sangra 
aún esa herida. 


XX 

No sé vivir. 
Ahora que lo advierto, 
no sé morir. 


XXI 

Ella deshizo 
todo lo dicho. Ella 
es mi desdicha. 


XXII 

Con lluvia escriben 
las nubes, la trama gris 
de mis palabras. 


XXIII 

El viento es un pez 
enorme y oscuro que 
huele a tormenta. 


XXIV 

Tu voz fecunda 
al presente. Estruendo 
de hechos futuros. 


XXV 

Luz triste azotas 
con tres versos la espalda 
de cada haikú. 






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