martes, 15 de marzo de 2011

3418.- LUIS ALBERTO ANGULO


Luis Alberto Angulo (Venezuela, 1950). La sombra de una mano (Monte Ávila Editores Latinoamericana 2005) y Fusión poética (Universidad de Carabobo 2000), reeditan sus poemarios Antología de la casa sola, Una niebla que no borra, Antípodas, De norte a sur y Fractal. Premio de los certámenes: VI Concurso Internacional Poesía Universidad de Carabobo, Universidad Rómulo Gallegos y Bienal Francisco Lazo Martí. Ha estado vinculado a la redacción y dirección de las revistas universitarias de Venezuela Poesía y Zona Tórrida. Figura entre los fundadores del Encuentro Internacional Poesía UC. Ha publicado las antologías: Rostro y poesía. Poetas vinculados a la Universidad de Carabobo (UC, Valencia, 1994), Poemas de San Juan de la Cruz (UC, Valencia, 1992), Antología poética de Ernesto Cardenal (Monte Ávila, Caracas, 2005), Poemas de Miguel Hernández (El perro y la rana, Caracas, 2005´2010´) y las compilaciones en coautoría con L.E. Gómez, El corazón de Venezuela (PDVSA. Ediciones de la Presidencia de la República, Caracas.




Yo conocí al viejo lobo

a Ramón Palomares

yo conocí al viejo lobo sembrando maíz en el patio de su casa
lo vi observando las hojas del tabaco y el rubí del cafeto en la ladera
el viejo lobo come queso y panela a orilla de un río turbulento
que corre en la montaña haciéndose espuma entre la niebla
de él le viene el rumor ronco con que amansa las bestias más salvajes
y hace que las flores esparzan su olor por caminos que van al cielo
llevando al ozono azul los mensajes del tiempo
el viejo lobo aúlla y los lobos pueden oírle no importa dónde estén
o si mascan chimó o chupan caña o beben de la paila aún ardiente
su soledad de viejo lobo llamando a la manada dispersa en el planeta







Irrevocable

Al doctor José Antonio Álvarez,
profesor de castellano y literatura en el Liceo
Manuel Palacio Fajardo de Barinas. Donde ahora esté.

me dijo Luzbenia
que el cura les decía
ese hombre es brillante

se murió José Antonio
el hijo de Ortuño y de doña Ana Aurora Álvarez
en La Pascua

se murió hace cuatro meses
“gallo” Mujica
pero mi mamá no lo dejaba ir

lo agarraba por la pechera
y le decía
usted no se me muere

no puede ser
que mis tres hijos menores
se vayan primero que yo
que tengo noventa

ese día le susurró al oído

usted no sufre más,
usted hoy descansa

y él se murió
……………………..

meses tenía muerto
pero no quería irse
sin permiso de la madre







Ars 3

lo que el poema cuenta no es lo que le pasó al poeta
es lo que le sucedió al texto antes de nacer
su crecimiento y muchas veces su propia muerte
el paisaje de la poesía es interior
jamás un decorado cuando más
una puesta en escena
creo que el mundo femenino de mi poesía está planteado en relación al enorme significado del vínculo concreto con la mujer
el amor y el desamor llevan su nombre
si pudiera escribir de manera voluntaria desde lo femenino recóndito
esa relación siempre sería ineludible
la poesía no es un problema de géneros y sexos pero sí relacional y de complejos entramados
en cierto momento se habló de poesía social en contraposición a poesía pura eso no tiene hoy sentido porque ahora sabemos que toda poesía es social en tanto es lengua y es habla es pura además por la trascendente relación de su logro creador
el éxito y el poder de la poesía es algo muy diferente al éxito y el poder del éxito y del poder
el poder de la poesía estaría relacionado a la creación de la lengua a la creación misma del hombre en tanto productor de lenguajes y de signos es un no poder sin el cual nada existiría y su gran éxito consiste en que es inajenable nadie se puede apropiar indebidamente de ella aún cuando el robo y el crimen no son ajenos en literatura alguien puede robarse una imagen y hasta una obra pero siempre eso será externo jamás podrá robar la poesía o quizás Prometeo tuvo el privilegio que lo condenó
tensión y distensión es el ritmo de nuestro hacer
la poesía exige mucho silencio mucha atención y espontaneidad al mismo tiempo oscila entre la memoria y el olvido
la voluntad del poeta se asienta en ese deseo de perfección al que se
entrega a sabiendas que todo es inútil porque nada prevalece más allá del
silencio y del vacío de donde insólito todo surge lo que el poema cuenta no
es lo que le pasó al poeta es lo que le sucedió al texto antes de nacer su
crecimiento y muchas veces su propia muerte








La poesía del decir

La poesía del decir puede ser de carácter metafísico, existencial, político, minimalista y explayada, puede incluso, tener un tono iluminado, reflexivo, prosaico, medido;
no hay, en realidad, cartabones que la limiten,
pero tiene que decir, manifestar, anticipar, sugerir, exclamar, advertir, descubrir, denotar:
es de naturaleza verbal y sustantiva más que adjetiva…
no se propone ser hermética, ocultadora, secreta o pura,
se reconoce en el habla, es inclusiva, plural, no es especializada; es inteligente e intuitiva al mismo tiempo…
su emoción mental está inserta en lo afectivo,
propone la fusión de géneros y el hallazgo común, hay un desplazamiento radical del yo literario a favor de la creación…
es visual, rítmica, desdeña las convenciones a propósito de la imagen y la artificialidad versificadora del “artefacto poético”…
es orgánica y está asentada como propuesta, en el aquí y ahora de
“las c
osas como son”.







No soporto a la ciudad

(a José Carlos De Nóbrega)

No soporto la ciudad y ella me rechaza a
mí con la misma fuerza de esta aversión,
caravanas de autos apenas se mueven tal
un animal antediluviano que se replica
a sí mismo, llenando de humo y metálicas
cornetas el espacio.

No soporto la ciudad y ella me rechaza,
no hay un lugar en la ciudad dónde
refugiarse de ella. Escapar de sus límites
sólo extiende aún más la furia de su paso.

Cuando ella calla a lo lejos y sus luces
apaga, se enciende el cielo entonces y
el canto de los grillos y chicharras, el
croar de las ranas y los sapos, hasta
la madrugada de los pájaros del monte,
me muestran lo extraño que me he vuelto.

Soy un ciudadano que vive la vida
a través de las fantasías de otros y de otros.
Prefiero la luz de las pantallas líquidas
donde la ilusión me encierra.

La playa azul que no me quema,
el campo sin mosquitos,
las cumbres imposibles con nieves
que no derrite el efecto invernadero.

No soporto la ciudad pero no puedo ya
vivir sin ella. En mi cuarto el atenuado ruido
del aparato de aire acondicionado, tranquiliza
la angustia como el arrullo de una madre.

Esta asepsia y antisepsia de las imágenes
del apocalipsis, únicamente me roban el alma
y me condenan para siempre a las ruedas
de esos seres que aplastan flores a su paso
cuando piensan que se alejan…


[http://alpialdelapalabra.blogspot.com/]

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