martes, 12 de octubre de 2010

1484.- MARCELA SALDAÑO


Marcela Saldaño


Nació en Santiago de Chile, 1981. El año 2001 publica Poesía en el Espacio, proyecto ganador Premio Fundación Gabriel & Mary Mustakis. Participa en talleres literarios en Balmaceda 1215, Centro Cultural de España y SECH. En 2002 publica Inclinación al Deseo y al Caos, proyecto financiado también, por la Fundación Gabriel & Mary Mustakis. Poemas suyos han aparecido en diversas antologías, como Caleidoscopio, del taller de Alejandra Basualto. Fue una de las fundadoras de la revista Estrago. En 2004 publica la reescritura colectiva del Canto General de Pablo Neruda llamada Desencanto Personal En 2006 publica Mujeres al desnudo, participa en el Encuentro de Poesía Femenina chileno - argentina CON RIMEL en la ciudad de Coquimbo IV región. En 2007 es invitada a Chile Poesía. Participa y es parte de Lecturas de Emergencia y Ciclos de Lecturas Troyanas. Publica próximamente en Perú Anomalías: Antología de cinco poetas chilenos bajo la editorial Zignos, y en Chile Desde el fondo de la magnífica tragedia por la Editorial La Calabaza del Diablo.
En el año 2008 publicó: Un ojo llamado cacería, Ediciones Piedra de Sol, Chile.

y en 2012, Campos de ciudad.


Flor de locura

Cuéntame de las heridas en mis piernas
dime de los surcos en la cara
de los hijos en medio de la sangre
habla del llanto junto a
tus trajes tus conversaciones
junto al principio de todo príncipe
habla de mí en tus noches de furia
abre tu boca sintiendo este sexo maldito
pídeme la flor de la locura
enterrada en las raíces más húmedas que el día
quémate de memoria
extermina el olvido cerca del árbol que descansa para la noche.




Sucesión de padre

Fuiste el objeto de mis noches secretas
el instrumento castrante
que intervenía mi cuerpo
cruzaba la sintaxis
de mis piernas abiertas en el autobús
me pedía todo y bebía de mí
yo tragaba silencio
leche y sangre corazón abierto en la era del catastro
luchaba con mi boca abierta
con mi lengua laxa

tu porcelánica tristeza
ese duelo eterno que se me hizo urgente
el duelo que descansa en mi árbol esperando la temporada de flores secas.




Sin

Cuando me entierro una tijera en mi cabello
y cae al piso seco
existe dignidad
sientes que todo es azul una vez más
las flores son nacaradas
los pezones arden en la ausencia
todo desaparece a las doce del día
te levantas desnudo
liviano de amor
liviano desde el momento en que hubo exterminio
cuando esta boca volvió a ser no boca
volvió a recorrer el mundo
así todo desaparece
y las jaulas se contraponen en los sueños repletos de víboras y ratas
donde la boca se pega a los gatos
emplea marionetas en la locura

la espera líquida absorbe tentativa
no existe flor que renazca
no existe insecto apropiado para devorar el día.




Cuatro meses cuatro días empiezo en once

Una cometa encerrada en los valles del hastío
tapa el sol y recurrimos a los árboles que filtran luz
volvemos al momento cómplice en que nos movíamos para bailar
buscando roce
como se ama lo prohibido un viernes santo

el mejor sexo para las cometas y los árboles en otoño
julio finaliza en el día más cruel
en este año el día de la promesa inconclusa

mi furia secreta mi furia en medio del recuerdo de ese desconocido
que habla en las noches menos esta

las luces encienden el horario

te veo aún comentando con el aire
tu uso en las noches sacras
no debo comentarlo pero las cometas y los árboles
parten el ídolo de los nueve agujeros
corro a bailar en el lugar menos recorrido
conservo los vestidos ajados por culpa de las estaciones
susurro al árbol
a este sol mudo
residencia tardía que absorbe los relojes
atrae el sonido ciego el recuerdo de niña
se mantiene en el mismo lugar de siempre
gritando como nunca
al sonido negro de las bestias que comen de mí
cada vez que la memoria insiste en molestarme.



Combinaciones del hastío

Que los girasoles maten al insecto prendido de mis ídolos
mi hermosa venganza es la eternidad el dolor sin herida
el llanto sin llanto
este canto joven y hermoso
grito las bellas voces
mi cabello cortado
enterrado por tijeras
prendidas de mi corazón
debo partir al lado de las relaciones rasas
soy la hija sin retorno
el complejo inexorable
los ojos ardientes del viajero que nada en un horizonte interminable
la jaula que produjo la muerte a un anciano
y la libertad del objeto con alas
como un ángel que adornaba el cetro
mi sangre mezclada con el asesino
mi noche con el demonio
esta castidad sonriente en mi ojo
en el surco maldito de mis facciones
mi noche con el diablo
su noche única
ese árbol en medio de mis piernas
presente aunque los girasoles se cansen de matar
aunque mis piernas
le sonrían a la prosperidad
al objeto del deseo que es una cartografía pendiente
un dolor parecido a una noche de cabellos extendidos en la vertiente
extraña
en el artificio de los órganos heridos
de esta garganta
grito entre ortigas
mi noche con el tercero
con un once que me enseñó a juntar las manos
y contar los días de los meses.




Girasoles que matan insectos

Mis coronas se encienden en el horario objetado
este dolor fluye del sexo a mis muñecas
las mismas que se extendían
una vez solas al extremo de la noche
las mismas que articulaban los trabajos de la muerte
pequeñas luces en las jaulas del acuario
insignificantes presagios escudo de los televisores
las vitrinas
brotan en mi escenario
caen del abismo
serpientes alrededor de la fuga
las uñas
constelación en el fruto secreto de las cuatro de la tarde
perversa visión de límites
en las escrituras contemporáneas
la dicha de los muertos a cualquier hora
el corazón que rodea las espadas de dulzura
este ardor como bello hastío
ídolo azotado en la pared
prometo beber tu sangre al caer el día.

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Mi residencia es una antorcha de agua
Poesía
Por Marcela Saldaño

Víbora

Un ojo donde nadan reptiles y sus dientes definen los colores No sólo en tu cuerpo No sólo en esta oscuridad que define el silencio Solamente en el sonido madre Ahí sólo soy carnicería

Manosanta

La manosanta es una mano pequeña Una mano guacha Una mano tranquila Neurótica Caliente Una mano adicta Una mano dactilográfica Palabras difíciles parecidas a las tatuadas en esta mano Mano borrosa Neobulliciosa Mano llena de ojos y clítoris Mano tan femenina cuya hibridez sobresale de su carne y los instintos de la ciudad de la mano La ciudad del deseo en horribles circunstancias Bullicio Cabezas cortadas en horas perdidas Horas de espera y calor Una mano sudorosa Una mano clara Una mano obscena Mano musical empujada en el silencio Mano diosa del olvido Mano memoria Mano piedra y carboncillo Mano madre Mano verdugo Muñeca triste meretriz Arena mar penetrante Mar y río Lluvia y carnicería



En el campo de leche los ojos se agrandan

El exceso es la consumación de los hechos mientras la historia en medio de los vidrios rotos se aproxima a los perseguidos que cerraron la fábula Como quien tapa un agujero a su antojo Se acerca lo divino El juego de los niños muertos Experimentos corriendo detrás de Pan tragándose su pirámide Que puede ser un pueblo sin nombre o este proceso de extranjería que cede sin residencia Encontrar la sustancia es la promesa Encontraré un campo de leche Un labio desbordado de ira Encontraré algo que pueda pertenecerme



Quiero un Cristo carnicero

En mi ojo En mi patrulla En la muralla En mi cuello En el viento En la espada En mi habla En la lengua Mi lengua Lengua Lenguaje En mi caja En mi cama En mi fuego En mi terca locura En mí En los tristes animales En mi ojo En tu sustancia que tapa mi cara En mi ojo En mis piernas En tus piernas raras En tu voz Tu voz familiar ahora En mi ojo tu ojo En mi baile En mis brazos Serpientes en tu cuello En mi sueño En el centro En mi campo En lo que no me pertenece Quiero un garfio muy cerca de la fosa Un garfio en mi barbilla Inerte este ojo invisible



Piedra sucumbe al canto

Sobre la piedra siempre hay otra que sucumbe Como tus labios Tus rodillas Tu mano muy cerca de tu línea Esa línea detallada en un papel Carboncillo Un saludo Un cabello cano para mí dentro de la espalda Los papeles son siempre piedra Piedra de la piedra en un extraño desvarío Otra persona borrada Un rastro pendiente sólo en los olores Pero esta noche esa piedra soy yo y te arrastras sobre mí como un carboncillo dibujando estas formas impuras Mi risa obscena Mi gato El de la cabeza más grande me suplica dejarlo entrar Como tú ahora entras y sales Me enredo en ti y me pruebo tu sombrero Nunca te saques las botas eso si Eso me gusta Nunca te las saques Eso si Sácame todo lo que tengo en el retrato Vuelve sobre mí como un pedazo de piedra demasiado duro que no dibuja Raspa Araña Mientras yo guardo mis colmillos te presento mi línea Tus botas insisto en ellas Quiero probármelas sin que te las saques Tu sombrero se instaló en mi ojo Mi iris ya es sólo una calavera Una sombra de líneas trazadas Unas sobre otras Te dije Si te quitas las botas me voy y me arrastraste sobre la losa Tapaste mi boca con tu sombrero Comprobé que tu lengua era la serpiente



oscuros objetos cerca de la boca

El misterio luego de la certeza son puntos tan similares que siento unas piernas cerca de mí Un paseo en mi propia residencia Un oscuro objeto cerca de la boca Las palabras necesarias son las que quiero Los excesos Mi precariedad Quiero tener todo Ser parte de mí y de lo ajeno Parte del cuerpo y el espejismo que genera esa manera tuya de romper con lo que llamaste alguna vez fatalidad Creo que no puedo conseguir algo que no sea noche Esa es la razón por la que los parques apuntan siempre hacia adentro Siempre hacia el fondo de la garganta Una garganta llena de flores y pájaros Un sonido parecido a oscuras bestias Oscuras facciones Signos de la belleza La noche convertida en pájaro



Six long years

El viento mueve el parque de la esquina Por eso no lo encontraba Tu caverna es mi sonrisa A través de la vieja serie de memoria Acerco tu misión feérica Intuyo la conversación ad portas Mi cariño inspira el arpa vacía Mi lámpara eres tú Viento en el eje contrario



Sol de noche Sol de sombreros en la cama Junto a la madeja que somos Tu vocal abierta en aquellas observaciones Es mi llanto dentro del corazón devorado por tu posición demasiado incierta Tu “ele” moviliza tu lengua dentro de la boca Asuntos oscuros en medio de mis palabras



Esa materia negra más negra que mi misma Tus ojos bellos El antejardín Atrae este temblor De madrugada Donde tú no entras Huele este poema póstumo Huele y ve esta canción Sobre las campanas de tus sueños La foto de tu padre orgulloso aún Dentro del niño encerrado En la edad

Seis años son muy pocos



Materia almacenada en los ejes

La fuente innumerable es el único momento para la noche El tormento es un relámpago que no alcanza Sólo otorga un conocimiento tibio ¿Quién es él? ¿Qué es lo que me despierta?

No

La bruma no es sueño Es estupefacción el día de su cumpleaños



Puedes ser más parecido a un agujero que a un zapato roto con cara de ángel Por eso olvido las materias almacenadas Una tarde de esas cuando me despierta un astrónomo y descubre Un pozo Un enorme cautiverio en el sitio ineludible En la ojera múltiple de todo encierro



Si todo era blanco para el astrónomo Azul es la noche para el loco o el artista En medio del mar En una plataforma de marfil La bestia cambia cartas por espadas o agujas El viajero enloquece por las cartas al revés y ese sonido de motor apagado



Porque él tiene cerrojos innumerables Llaves en el centro de antiguos corredores y camellos un martes o un viernes



Dolor multiplicado en colores Miradas instantáneas como una foto familiar escondida desde los siete años El astrónomo coincide en superficie

Y signo


Estos poemas pertenecen al libro Un ojo llamado cacería (2008).





Brebaje que de sangre a torrente logra el brote

Oh vida, en qué te diferencias de la muerte me pregunto.
Eduardo Anguita

Celeste resplandor de visiones oníricas
encierras los arcos esféricos
tulipán
tiempo
envuelto en abismos
eres sustitución orgiástica
respiro distante de mi país en letras amantes
Punto cúlmine capa de la pirámide
viento marea y tiempo
de torrente dulce a sanguíneo eres sanador y mortal
Plataforma de mi estío
vestido similar a todo
Fruto alquímico
espectador de mi pecado y los nacimientos sucesivos
te albergo en mis naciones
Los vidrios empañados gimen como el caer de tu cuerpo
como magenta luciérnaga
te pierdes
Los ritos nos maldicen
las preguntas me toman como residencia
aún no puedo nombrar el lugar de donde emanan mis plegarias
El tiempo absorbe a la multitud
no dejo de seguirte
Esta casa cae a pedazos.

en Campos de ciudad, 2012




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