viernes, 1 de octubre de 2010

1329.- UWE KOLBE


Uwe Kolbe nació en Berlín Oriental, Alemania, el 17 de octubre de 1957. Poeta, novelista, ensayista y traductor de Federico García Lorca. Ex Director del Estudio de Literatura y Teatro de la Universidad de Tübingen y coeditor de la revista literaria Mikado. Ha publicado seis libros de poemas: Hineingeboren. Gedichte 1975-1979, 1980; Abschiede und andere Liebesgedichte, 1981; Bornholm II, 1986; Nicht wirklich platonisch, 1994; Vineta, 1998; Die Farben des Wassers, 2001. Galardonado entre otros con el Premio de Traducción Henschel Verlags, 1988; Premio de Literatura de Berlín, 1992; Premio Friedrich-Hölderlin, Tübingen, 1993.




LO HICE COMO SIEMPRE

Rápidamente cerré el libro.
Una foto, había visto una foto.
En realidad, casi nada.
Imagen difusa,
una mala reproducción,
y mi mirada superficial.
Traía al recuerdo los folletos
del socialismo medio
por su grano grueso.
Aquí sólo una instantánea
de un paisaje insignificante.
Si hubiese mirado con atención,
habría preguntado si habían abedules
en ese lugar o álamos jóvenes.
Abedules, con seguridad, abedules.
Tienen un uso privilegiado
en la reforestación rápida,
por su conformidad en la arena.
En este lugar fue fusilado Radnóti,
decía debajo de la foto,
en este lugar se enterró a personas
al margen de la historia.
Mi único pensamiento fue
blasfemo: en este lugar
pasé la infancia y jugué
sobre esta y aquella fosa común.
Y siempre había abedules,
y siempre deshojados, novembrinos.
Del siglo veinte, amigos,
no podré salir nunca así.

Poemas son tomados de: DIE FARBEN DES WASSERS,
Copyright Suhrkamp Verlag 2001
(LOS COLORES DEL AGUA, Suhrkamp Verlag 2001)


Traducción de Diana Carrizosa





LAS TERRAZAS

Cierran las terrazas,
finaliza esta noche la temporada.
Aún el café deja afuera sus sillas,
ya barnizadas
de oscuridad y silencio.
En vez de la ligera charla de ayer,
el ruido del televisor tras las ventanas
(así sea hoy una guerra lejana
la razón por la que todos los aparatos titilan,
la estudiante, el filósofo y el farmaceuta
miran el mismo programa).
Acá afuera ha ganado el otoño,
tres cuartos de la vida: recuerdo.
El polvo de viajes postergados se asienta,
la proeza de andar caminos muy cortos
se ha convertido casi en rutina.
Y quién lucha así,
tan cerca, flores para coger
en la zona marcada por setos, junto al viejo arroyo,
quién lucha por su alma,
¿los treceañeros de la carpa, Dios mío?
Finaliza la temporada de fiestas, esta noche
-¿para quién este tardío repicar de campanas?-
sería ideal un gran horno ruso
para que Julia diese su acogida.

DIE FARBEN DES WASSERS, Copyright Suhrkamp Verlag 2001
(LOS COLORES DEL AGUA, Suhrkamp Verlag 2001)

Traducción de Diana Carrizosa





EL AFORTUNADO

a Marcus Hammerschmitt

Quizá, mas no soy capaz de escribirlo de una vez,

pero quizá pueda decirlo de otra manera.
Quizá sea un recuerdo que ahora, como un pero,
atraviesa el día, lo ara, y quizá sí es así,
como lo esperé alguna vez, quizá sea así, no obstante
sigo sentado, callo y me alegro, quizá,
y temo que sea demasiado fácil, quizá un pero
pronunciado con excesiva ligereza, de Hölderlin la palabra
fundamental, que era más la patria que este planeta, quizá.

Quizá dormíamos en un pantano, y quizá
todo estaba unido aún, cálido como en el vientre materno,
aquí probablemente no, quizá también fuese un error,
aunque lo vi. Ruinas de la infancia, quizá,
surgidas además inesperadamente, sólo por un roce.
Puede ser, puede que este pantano habitual sea una vida entera,
pero no lo creo yo, durmiente ya más perverso,
más huidizo que soy ahora, quizá
se apagó la llama de la vida, la así llamada, quizá.

Quizá rechacé desde siempre la huida
hacia la técnica y escapaba de los conceptos,
para ir hacia los ojos, ojos que no miraban desde novelas,
que no se avizoraban a sí mismos, pues de hacerlo no serían,
quizá, como los espejos, es decir, como pasillos, puede ser.
Mas lo sé y así lo entiendo, ahora con certeza,
detrás sólo hay más espejos, la infinitud creada
con bondad. Así, lo que veo al contemplar
es con toda certeza tan sólo lo que deseo, quizá.

DIE FARBEN DES WASSERS, Copyright Suhrkamp Verlag 2001
(LOS COLORES DEL AGUA, Suhrkamp Verlag 2001)


Traducción de Diana Carrizosa





EL AMOR

Y cuando el amor llegó a su séptimo año
y la voluntad propia de su pequeño hijo fue triple ya,
casi plegando ella sola la del padre,
mientras la madre se encapsulaba en su alma,
y las razones eran razones, gris sobre verde,
cuando todo tuvo que ser así, inevitablemente,
volví a asomarme y pregunté
¿cuántos días me quedan para el poema
que era la esencia de esta vida?
Sólo uno, y es éste, esta hora
de la noche, cuanto pueda prolongarse,
y sólo una pregunta, y un tono,
y una certeza en cuanto al fin.

DIE FARBEN DES WASSERS, Copyright Suhrkamp Verlag 2001
(LOS COLORES DEL AGUA, Suhrkamp Verlag 2001)

Traducción de Diana Carrizosa







TERCETOS DE LA TORMENTA PRIMAVERAL

Casi no sales de casa.
Aunque es su última rebelión, el invierno
pone aún toda la fuerza en su rugido.

En tu camino afuera dejarás
de recoger los sonidos que llegan corriendo
acá dentro, como la marea de tus sueños.

Son los bastardos del susurro de las voces
que vienen del hoyo infernal sin fondo
los que hoy vuelven a determinar tu día.

Te precipitas entonces y todavía lo llamas caminar.

DIE FARBEN DES WASSERS, Copyright Suhrkamp Verlag 2001
(LOS COLORES DEL AGUA, Suhrkamp Verlag 2001)

Traducción de Diana Carrizosa






LOS TÚNELES PEATONALES

A las mujeres de los túneles peatonales
sólo el pito de un objeto de China canta
la canción del sol que pasa
allá arriba, donde ellas casi nunca están.

Sentadas a la luz de neón esperan
que hoy por fin la venta valga la pena,
que muchas damas hoy calzones
necesiten para incitar a sus fuertes hombres.

Dentro de sus aparadores, como acuarios,
se les ve tejer, saludar, leer, soñar.
Y la una le dice a la otra algo de arriba.

Tal vez ya no esté lejos el fin de los días
en que celebren allá abajo un sacrificio
y nos traigan, asado, el ternero de oro.

Heimliche Feste, Copyright Suhrkamp Verlag 2008
(Fiestas secretas, Suhrkamp Verlag 2008)

Traducción de Diana Carrizosa






DESPERTAR CON ELLA

Despertar con ella, ese sueño
de iniciar los días, días plenos, maduros,
que ya por la mañana derraman oro,
así como éste en el que sueño
y le digo al oro de mi ventana
por fin, cuando ella yace a mi lado, te entiendo,
cuando la abrazo, y a su respiración,
cuando mis manos, seguras otra vez
de coger algo, han de abovedarse
para coger su forma en la madrugada,
cuando los días llevan su nombre sutil
y este oro alcanza su meta.
Quiero soñar, soñar por años,
estudiar la alquimia de la luz matinal,
para que en los días que son sólo nuestros
no despierte con las manos vacías.

Heimliche Feste, Copyright Suhrkamp Verlag 2008
(Fiestas secretas, Suhrkamp Verlag 2008)

Traducción de Diana Carrizosa







YA Y AÚN NO

Que hayas tomado mi debilidad
y la hayas nombrado fortaleza,
interpretando, transformando, exigiendo
desde tu vida hacia la mía.

Que nuestras lágrimas se hayan mezclado,
que hayamos escapado de esa alambrada
que nos sujetaba, y hayamos navegado por los ríos,
hasta encontrar nuestras islas – sí, hasta acá hemos llegado.

Hasta ahí ha sonado la bella canción.
Pero aún no hemos conquistado
ninguna tierra ignota, ningún nuevo continente,

ni enarbolado la bandera de nuestro amor
en ningún lugar. Que quiere ondear.
Ven, marchémonos de nuevo.

Heimliche Feste, Copyright Suhrkamp Verlag 2008
(Fiestas secretas, Suhrkamp Verlag 2008)

Traducción de Diana Carrizosa





EL CRITERIO ESTÁ ERRADO

El criterio está errado y los sentimientos
salen en busca de otro. La ruptura
inmensa, pura paja en desfile triunfal.
Coman mierda, sonido de campanas en la nieve.

Heimliche Feste, Copyright Suhrkamp Verlag 2008
(Fiestas secretas, Suhrkamp Verlag 2008)

Traducción de Diana Carrizosa







VIVIR CON EL FANTASMA

Cuando estoy en casa,
no estoy en ningún lugar.
Cuando estoy en casa,
me dedico sólo a buscar.

Cuando estoy en casa,
devasto metódicamente;
cuando estoy en casa
me doy mil muertes.

Cuando estoy en casa,
pierdo el tono.
Cuando estoy en casa,
vivo con el fantasma.

Heimliche Feste, Copyright Suhrkamp Verlag 2008
(Fiestas secretas, Suhrkamp Verlag 2008)

Traducción de Diana Carrizosa





LA DESAPARICIÓN DEL MARINERO

Durante muchos años lo busqué.
Sabía que habitaba en la botella.
Eso se supo en el primer momento,
¿mas dónde empezar a buscarlo?
El mundo: una botella; la botella: el mundo;
de estómago hinchado, hermoso,
y desde dentro hacia fuera
ahí se hubo limpiado:
¿Rotspon de Lübeck
o argentino, más pesado?
¿La del hombre negro, de cereza,
o el Chardonnay de Tafelberg?
Algo sabía de su apariencia,
de ese estómago.
Algo sabía de sus opiniones:
¡Salud... por el mundo!
Y sabía que debía estar de lado suyo.
En Casablanca perdió el rastro,
posteriormente en el Nilo Azul,
en Shanghai,
en las lágrimas de las Señoritas.
En vapor de ruedas, prometió viajar
desde Dresden hasta Pirna,
el chiflado, el maldito
chiflado,
y allí volvió a emerger, a bordo
de un modelo de barco, hecho en China.

Sailor’s Home
(Poemas de Amor y Embriaguez)


Traducción de Hanzel Lacayo






EL AMOR DEL MARINERO

Con cortes minuciosos removió
los restos del corazón
a cada tajada
de la jugosa manzana.
Me posé en su mano
y me posé en su calma.
Casi en su vida
me posé.
Y luego se levantó
y alcanzó el picaporte
y así regresó
a la cocina del mundo.

Sailor’s Home
(Poemas de Amor y Embriaguez)

Traducción de Hanzel Lacayo







SAILOR’S NOT WAITING

Esperar no puedo,
correr sí, caminar sí,
alcanzarte puedo.
Mas no esperar, por favor,
no permitas que yo espere:
lapsos no preclaros, trenes,
itinerancias que me son ignotas,
todos esos objetivos.
Desatiende, por favor, impedimentos,
no permitas que yo espere,
poco cuentan los periódicos,
no puede hacerme bien
leer tanto John Ashbury.
Esperar no me conviene.
Preferible, a tu lado, convenirme,
o a otras cosas convenirme,
preferiblemente,
y también desayunar contigo,
preferiblemente, convendría más
que únicamente a ti esperarte
hasta casi extinto el día;
no puedo hacerlo de ninguna forma .
¿Me escuchas? ¿me lees?
Leer no puedes, no;
bien que tal vez en tu tren,
sabiendo que espero,
no podrías tardar, por supuesto,
en vacilar, sabiendo
que aquí está el uno, el que espera
sin conseguir esperar.
Dame una señal
para partir corriendo,
o tomar cualesquiera otros medios,
el teletransportador o el tranvía,
sí, aquí en la gran ciudad.
Viajar por el tranvía, emocionante,
sensato—pues, cuando la espera
se derrumba y a ti
me lleva, y alza esa espera
del cual soy una víctima,
víctima de las grandes esperas,
de las divinas esperas
que no pueden ser sostenidas
por alguien tan pequeño como yo
que te espera, diosa,
aquí en el templo de la espera
que has consagrado sin antes
haber puesto pie alguno en él;
mira que yo espero, y eso
que yo nunca espero.

Sailor’s Home
(Poemas de Amor y Embriaguez)

Traducción de Hanzel Lacayo


FESTIVAL INTERNACIONAL DE LA POESÍA DE MEDELLÍN
REVISTA PROMETEO

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