miércoles, 25 de agosto de 2010

651.- OSVALDO BALLINA


Osvaldo Ballina: Nació en La Plata (Buenos Aires, Argentina) en l942. Es poeta y traductor. Publicó: “El día mayor” (1971); “Esta única esperanza contra todo” (l973); “Aún tengo la vida” (1975); “En tierra de uno” (1977): “Caminante en Italia” (1979); “Diario veneciano” (l982); “Ceremonia diurna” (1984); “La poesía no es necesaria” (1986); “La vida, la más bella” (1988); “Sol que ocupa el corazon” (1991); “Sondas” (1992) ; “Estamos vivos y vamos a vivir” (Poemas 1971-1992), 1993; “Final del estante” (1994); “Verano del incurable” (1996); “Confines” (1998); “El viaje” (2000); “Apuntes del natural” (2001); “El caos luminoso” (2002); “Al dios que sea” (Obra poética, 1972-2003), 2004; “Oráculo para dones fatuos” (2006); “El pajar en la aguja” (2007). Entre otros premios, obtuvo la Faja de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores en 1976 y el Premio Consagración de la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires. Fue becario de la Fundación Rotaria Internacional en Estados Unidos (1965) y de la Asociación Dante Alighieri en Italia (1978) para la realización de estudios de lengua y literatura contemporánea. Se ha desempeñado como jurado de diversas instituciones oficiales y privadas. Incluyen poemas suyos antologías nacionales, latinoamericanas y europeas.





BAILA, EN LA HORA SECA, A ESPALDAS DEL ABISMO

baila, en la hora seca, a espaldas del abismo,
ante la luz embrutecida, solo,
y salva la razón

el agua esparce ojos y manos, sube,
habla despierta a cielo suelto

el agua que trae más agua
arrastra lo una vez humano




LA ANGUSTIA DEL MORTAL

la angustia del mortal
late en la claridad
más rica

trabaja un parto
en bosque de alientos
entregado al día

viene
el humo olvidado del huérfano
y, apenas ángel,
el pudor de la memoria



ENTRECIERRA LOS OJOS UNA LUZ NUNCA EVADIDA

entrecierra los ojos una luz nunca evadida
concilian,
regresadas de la agonía, nuevas nutrientes


jadea
el precario estupor humano
en el dominio de lo respirante

¿penetrará la raíz?



LLÁMALO COMO QUIERAS

llámalo como quieras

arte abortado, exorcismo, sacrificio doméstico
lengua de efigies

obediente y sumiso, fuera de tu sombra,
en la colmena olvidada
fijas el ojo

mama la noche, sujeta a la matriz,

y bebes el inocuo veneno
del fuego que une



VIENTRE DEL ESPACIO SOLSTICIO

vientre del espacio solsticio
limpia el viento

anverso de claridad esperma
reverso de aire negro

limpia
sin artimañas de lo efímero

la memoria, la agonía y el destino

esparcido
sin ritual prescrito
el fuera de sí en su calma lasciva



AYUNA, EN EL RESPIRO DEL VERDOR

ayuna, en el respiro del verdor,
honda, en humanos retazos,
la mañana

aferrado a las crines de tu oráculo

¿llegas muy tarde o muy temprano?
¿a qué obedece la intrusa palabra?

en la nueva estación
¿es lo sagrado el bárbaro?



ENTRE QUIEN MIRA Y EL MOTIVO

entre quien mira y el motivo
el don
en cuerpo recibido

la alegría empuja como el hambre



LA MAÑANA AGUAMARINA

la mañana aguamarina
bebe del revés de las hojas

no es espanto despertar
cuando regresan a su destino las cosas



EL OTRO SUEÑO, POR MANO PROPIA

el otro sueño, por mano propia,
aquel con eco,
libera

más allá de su limite
nada que importa ocurre

muta

el pequeño mundo infame
en conciencia de recién nacido




NI ÚLTIMO NI PRIMER DESCENSO

ni último ni primer descenso
cuanto menos, sí, dosis contra el ajeno todo,
la ruptura consumada

al unísono con algo terrenal que resistió
y desde lo hondo, solo,
inseminó al mundo




UN DESATINO FURTIVO RODEA LA NOCHE

un desatino furtivo rodea la noche
y lava la mugre
por sueño que iguala en inocencia

sin boca, sin ojos, sin oídos
las cosas caen en su fondo
con desprecio

ante tanta desnudez el prodigioso horror
sin hoy ni mañana
de no querer más luz




HABLÓ EL PABILO EN LA OSCURIDAD

habló el pabilo en la oscuridad
la memoria se despegó del tiempo

de un solo golpe
todo fue desnudo


para uso y consumo
de un delirio difícil




ORO OLVIDADO, REHÉN DE LA MORADA

oro olvidado, rehén de la morada
fue el cebo
cristal voraz de cristal

el ángel huyó de la razón
y bendijo la lengua

festivo de verde en lluvia
el milagro habitual
lejos de la costa







Tú, el que hablas


tú, el que hablas,
bárbaro,guardián o espía,
de qué orfandad vienes o qué orfandad buscas
bajo la helada luz imposible




Diurno, sol, en aljaba, caza solo

diurno, sol en aljaba, caza solo
no hay nuevos juegos asesinos
los mismos buitres la misma carroña
-perro fiel lo humano








El verde cerró la mano que sofocó la piedra

el verde cerró la mano que sofocó la piedra
nada fue lejos ni cerca, pasado o futuro
el animal abandonó piel y sexo
el silencio respiró instinto
se arrastró en polvo
y algo quedó sin coartada






En el alféizar, el páramo

en el alféizar, el páramo
derrame seco
en la retina
donde no hay gracia ni caída
donde no eliges
donde no hay culpa

y fluye
el aire condenado y libre
en amoral alegría






El sueño que lleva al paso que viene

el sueño que lleva al paso que viene
inverna
sin luz utilitaria en la pupila
y arde en la voz
del que vaga, del que habla,
en el cielo, si hubiera
en la tierra, si fuera





La sombra bebe el vino del holgazán

la sombra bebe el vino del holgazán
cierra el barullo sin saturar la agonía
es blancura que
no vuelve la espalda
y sin lógica ni gramática
bien o mal instaura su absoluto





Bárbaras, sobre el templo, las cornejas

bárbaras, sobre el templo, las cornejas
y un milagro opuesto al mundo:
el verbo, carne,
el deseo, agonía
y bebíamos a la gloria de lo efímero






Con la primera luz

con la primera luz:
sin vituallas al pie de mi oscuridad
sin incienso encendido
ni ceremonia de sufriente
resucítame
con especias
ascuas encendida las palabras
para bailar invisible
sobre el apestoso hedor
de la inmortal mezquindad



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