martes, 24 de agosto de 2010

624.- FLORIDOR PÉREZ


Floridor Pérez
Floridor Pérez Lavín (Yates, Cochamó, 1937) es un poeta chileno de la llamada generación literaria de 1960.
El amor por la poesía comenzo a los 9 años. "Primero por leerla, por escucharla y por recitarla., porque en aquellos tiempos lejanos, cuando no había televisión.
En el colegio, Floridor Pérez se interesó por la política; su padre era comunista, y él "encabezó centros de alumnos y representó a la comunidad en reuniones y encuentros. Años después promovió y presidió el primer Congreso de Estudiantes Normalistas de Chile, que dio como resultado la creación de la federación que los agrupó.
Estudió pedagogía en castellano en la Escuela Norma y ejerció durante muchos años como maestro rural de enseñanza básica en la VIII Región del Biobío, de educación media en el norte, y en el centro del país en las universidades [Universidad Nacional Andrés Bello|Andrés Bello], [Universidad de Chile|de Chile], [Pontificia Universidad Católica de Chile|Católica] y [Universidad Adolfo Ibáñez|Adolfo Ibáñez].
Publicó su primer poemario, Para saber y cantar, en 1965.
Sobre su vena periodística, ha comentado: En los 80, en la revista Apuntes y, en los 90, en Tareas escolares Zig-ZagY desde que era profesor en Los Ángeles Chile, mantenía una página semanal en el diario 'La Tribuna (Chile), que salía los sábados. Los domingos hacía un programa en la radio Agricultura que se llamaba Antena Literaria'.
Durante el gobierno de Salvador Allende fue nombrado asesor en la editorial Quimantú.
En 1990 obtuvo la Beca Fundación Andes de escritor en residencia en la Universidad de Concepción. . Su obra no se circunscribe solo a la poesía: "Floridor Pérez ha desarrollado una amplia labor de recopilación, conservación y difusión de las tradiciones chilenas, así como de compilador de cuentos populares, como el volumen Pedro Urdemales. Ha colaborado asimismo en diversos medios con comentarios de la obra de otros autores y ha publicado estudios sobre importantes escritores nacionales, por ejemplo, Manuel Rojas. Escribió desde el primer número en la revista Orfeo, fundada por Jorge Teillier en 1963
En 2011, gracias al Consejo de la Cultura, Floridor Pérez viajó a conocer su pueblo natal. Allí dijo: "Yo había estado en la región antes, pero nunca había venido al lugar donde nací. Recorriendo estos parajes tan lejanos, lo único que puedo imaginar son las aventuras que deben haber pasado mis padres que se movilizaban en bote, debido a la total inexistencia de caminos en el año 1937".


Premios
Finalista del Premio Altazor de Poesía 2005 con Tristura
Finalista del Premio Altazor de Ensayo 2006 con Gabriela Mistral Esencial
Finalista del Premio Altazor de Ensayo 2008 con Pablo Neruda esencial


Obra


Poesía
Para saber y cantar (1965)
Cielografía de Chile (1973)
Cartas de prisionero (1984)
Chilenas i chilenos (1986)
Memorias de un condenado a amarte (1993)
Obra completamente incompleta (1997)
Navegancias (2000)
Tristura (2004)
Con lágrimas en los anteOjOs, Antología, Santiago: Editorial Pfeiffer, Colección 33, 2010
en el tuyo


Otras obras
La vuelta de Pedro Urdemales (1972)
Poema de Mío Cid (1980), versión modernizada
Antología del poema breve en Chile (1998)
Mitos y leyendas de Chile, Editorial Zig-Zag (1992)
Cuando los grandes eran chicos. Infancia de personajes célebres (1992)
Francisco Coloane, biografía de una leyenda (1993)
Manuel Rojas: la novelesca vida de un novelista (1994)
Diccionario ortográfico de dudas de la lengua (1994)
Gabriela Mistral: una lección por aprender (1995)
Cuentos de Chile (antología, 1995)
Poesía chilena del deporte y los juegos (2003)
Gabriela Mistral: 50 prosas en 'El Mercurio' 1921-1956 (2005)
Gabriela Mistral esencial (2005)
Cuentos de siempre para niños de hoy (2006)
Pablo Neruda esencial (2007)




Al finao de Rockha

Aquí donde usted me ve,
en medio del potrero
y en mitad del camino de la vida,
veinte o más años antes de pegarme
como usted un tiro, emberrado, enrabiado
gritándoles ¡carajo!
a los pájaros
que me arrancan el trigo,
cojo un grano pensando en la espiga,
en las trillas de antaño
y en la bien llamada dulce chupilca
que hubiéramos tomado juntos.

De: Chilenas i chilenos




Años después

A quien llamar en la casa vacía.
Sólo a las puertas doy la mano. Ellas
dan la manilla y se abren par en par.
Una silla me dice tome asiento.
La mesa puesta espera los amigos
que nunca regresaron. Tanto tiempo
hace que la escalera va y viene
por sus peldaños, que ya no recuerda
si esta allí para subir o bajar.
0 para que ruede hasta nosotros
el eco de los pasos de la infancia.

De: Para saber y cantar




Canto a la derrota de Arturo Godoy

A mi padre

La noche en que peleó Arturo Godoy
—¿te acuerdas?
Izquierda Godoy-derecha de Joe
con la oreja pegada al receptor:
izquierda-derecha ¡pégale carajo!
las cuatro radios del pueblo
amanecieron encendidas esa noche.
Golpe al mentón ¡eso es!
nunca se ha arriado la bandera
(—agáchate Godoy)
y espero que no sea la ocasión de hacerlo.

Izquierda Godoy-gancho de Joe
los huasos se quejaban junto al RCA
y el mantelito blanco
que bordó mi madre
(—¿por qué pelean, papá?)
en horas de invierno
de nunca acabar
chorreado aquella noche.
(Le toparía una oreja, le mentaría la madre
o cruzaría la raya el negro feo).

Recto al mentón
¡el alma les dolía a los oyentes!
izquierda-derecha
pégale-carajo-sácale-la cresta
¿así que no lo van a dejar pelear agachado
gringos de mierda?

Todos quedaron tristes, como en Cancha Rayada
y el que sea valiente que me siga
por el pasillo oscuro
a ver ¡que venga el cuco!
(—agáchate Godoy)
porque aún tenemos patria y los hombres no lloran
como El Viejo y su compadre Clodomiro
la noche en que perdió Arturo Godoy.

De: Chilenas i chilenos





Correspondencia pendiente con Jorge Teillier

¿Qué fue de la foto del niño que fui? Me gustaría verla...
todos los álbumes desaparecieron tras la diáspora...
J.T. carta de julio 20/77


Tu foto de infancia se extravió en el diario.
Los duendes del taller me arrebataron
ese regalo de tu madre.
Desde ahora sólo conservaré la imagen
del niño que conocí en un carro de tren
detenido en la estación de Lautaro
ese verano del 48,
mientras don Fernando y don Tomás
se transmiten noticias
en una frecuencia difícil de sintonizar.

Sólo entiendo que por culpa de una Ley Maldita
las malditas enfermedades de sus mujeres
los embargos por deudas y el fantasma
de los destierros a Pisagua,
la situación tendría un desenlace impredecible
como su partida de ajedrez
por el campeonato de Victoria en los años 30,
suspendida para llevar al altar sus damas blancas
que amarillean en el álbum familiar.

Así las cosas no es raro
que tengas la edad de mi hermana mayor
a quien regalas la Historia de Chile
de Luis Galdames que llevas bajo el brazo,
despertando mi envidia
con ese gesto que a medias te hiciste perdonar
con dedicatorias y dedicatorias posteriores.

La frase “adjunto mi último libro”
se repite en tu correspondencia.
En tus Poemas Secretos el 66, anotas:
Separata de 50 ejemplares.
No es para crítica ni comercio.
Sólo ahora, 30 años después, descifro ese mensaje:
no viviste para la crítica ni el comercio
ni escribiste para el comercio de una crítica
que arriscó la nariz ante el aroma limpio
de tus hojas que caen con el cielo del país
que está más allá de las apariencias cotidianas,
pero oculto en esas mismas apariencias
y que nunca jamás se revela a los que olvidan
las palabras heredadas de padres, vecinos, abuelos
dichas en la forma más directa,
como escribes en carta del 63.

Ya el 65 los médicos se alarman
pero a ti sólo un riesgo te quita el sueño:
ser abstemio para toda la vida,
no poder acompañar un asado al palo con un buen trago
es cosa de vida o muerte.
No sé cómo resolveré este problema.
Y no lo resolviste, o se resolvió solo —a costa tuya—
como un complejo problema de Mate en 3 Jugadas
que resolvías de pie junto al tablero, hablando de otra cosa
con un vaso en la mano, sin tocar una pieza.

Diez años después escribes:
tu carta la recibo en un lugar bastante apropiado
aquí se necesita compañía...
y lo repites diez años después, en otra clínica
y diez años después, un 22, suena el teléfono de abril
en esta capital tan parecida a una clínica siquiátrica,
donde cometo la locura de vivir
mientras tú juiciosamente regresas
a un pueblo de verdad
con calles y caminos de verdad,
donde el pie humano todavía deja huella.

Por uno de esos caminos polvorientos de tus poemas
te llevan al cementerio,
pero ahora las flores no son para la hermana,
son para el forastero que regresa
—había que arreglar la tumba familiar—
repartida por el mundo,
mientras yo elijo estas palabras claras y tranquilas
y espero hablar contigo bajo las raíces del aromo
o en esta misma calle Corrientes
que íbamos a recorrer juntos,
pero una vez más, tú volaste más alto.

Buenos Aires - Santiago, abril de 1996





La partida inconclusa

Isla Quiriquina, octubre 1973.
BLANCAS: Danilo González, Alcalde de Lota
NEGRAS: Floridor Pérez, Profesor rural de Mortandad
1. P4R P3AD
2. P4D P4D
3. CD3A PXP
4. CXP A4A
5. C3C A3C
6. C3A C2D
7. …
Mientras reflexionaba su séptima jugada
un cabo gritó su nombre desde la guardia.
—¡Voy!— dijo
pasándome el pequeño ajedrez magnético.
Como no regresó en un plazo prudente
anoté, en broma: Abandona.
Solo cuando el diario EL SUR
la semana siguiente publicó en grandes letras
la noticia de su fusilamiento
en el Estadio Regional de Concepción
comprendí toda la magnitud de su abandono.
Se había formado en las minas del carbón,
pero no fue el peón oscuro que parecía
condenado a ser, y habrá muerto
con señoríos de rey en su enroque.
Años después le cuento a un poeta.
Solo dice:
¿y si te hubieran tocado las blancas?

De: Cartas de prisionero






Para traducir no hay que saber idiomas

Escribió un legendario poeta chino de la dinastía T´ang:
abandona a tiempo tu poesía o tu mujer.

Tradujo un académico:
ha pasado el tiempo de la poesía amorosa.

Un sacerdote aseguró que decía:
no se puede servir a dos señoras.

Y un sicoanalista:
llega un tiempo en que las piernas de la mujer
dejan de ser un libro abierto.

Entonces vine yo
y me abandoné todo el tiempo
a mi poesía y mi mujer.

Que era exactamente lo que había querido decir
el legendario poeta chino
de la dinastía de Li Po.

De: Memorias de un condenado a amarte



COMO UN BRUJO QUE SALE A VOLAR
POR LAS ISLAS

Aquella noche
perdí la cabeza
y cada mañana
la encuentro
en tu almohada





DIRECCION OBLIGADA

Solamente hay dos calles en la ciudad:
Una me conduce a ti.
En la otra ha crecido la maleza.




NUPCIAL, 1

Horado un muro en tu costado
y abro la ventana a los incrédulos
Me recuesto a la altura de tu pecho
a sostener el cielorraso
y apago tus párpados
para no ver la puerta de salida.





IMITACION DE CATULO

Me preguntas,Natacha, cuántos besos
me harían por fin desirte "¡basta y sobra!"
Cuantas arenas hay en Isla Negra
entre la cabaña de Nicanor
y el locomovil anclado en el patio.
Cuantos astros titilan a lo lejos
contemplando a los amantes que graban
corazones en la casa de Pablo.
Tantos besos bastarían, Natacha,
más nunca sobrarán a este loco.
Ya lo sabes tú, pero los intrusos
no sabran cuantos besos envidiarnos.





NUPCIAL, 2

Piel hallada y hollada
tras el rastro del rostro
de otro ser que somos
besándonos bucéandonos
entre el grito y la grieta
que nos une y separa:

uno y par nos hace
¿t r i n i d a d!





ANUNCION

Adivínalo, adivinadora:
aquí esta y lo esperas; no lo vemos
y oímos ¿qué será? No conocemos
esto que va contigo a toda hora.

Y yo que voy contigo a toda hora
no puedo tener esto que tenemos
nipuedo ser quien soy ya que seremos
eso que estamos siendo desde ahora.

Y sin embargo, amor, lo hicimos juntos:
golpe a golpe labranso en mi madera
tejido en tu paciencia punto a punto.

Y será el que no fui cuando yo era
el, ni seré ni soy ni hubiera sido
si él no estuviera aquí, recién nacido.





NATACHA

Le han dicho

Con este hombre
no tendrán dónde
caerse muertos.

Le he dicho

tendremos
todo el mundo
donde pararnos vivos.





P.D.

Cierto que tardé mucho en encontrarte
¡Pero eran cuatro millones doscientas
cuarenta y ocho mil quinientas treinta
las chilenas, cuando salí a buscarte!





A UNA COQUETA

Agua que no has de correr
no me des sed.





LONDON BAR

Por olvidarte paso a la taberna

Sobre el mesón tiro los codos
sembrando pánico entre las botellas
decapitadas en mi honor

El recinto lo veo como una embarcación:
lámpara como luna
la noche como el mar
la música como una tempestad
y el hundimiento en la embriaguez

Entonces me aferro a tu recuerdo
como una tabla de salvación
que me permita naufragar a gusto





HOTEL EDEN

Madre, me sacias en tus pechos
hija, te acuno entre mis brazos
pero desnudos puros incestuosos:
Caín y Abela
adánicos satánicos
en un cuarto furtivo
neuróticos eufóricos
cabaña derruída
edénicos idílicos
en los extremuros del paraiso
pálidos y lánguidos





BRINDIS

Si enciendes la luz del vino
la verás entrar por la botella abierta
-de esta herida manará su sangre-
Bésala, vagabundo
bebe a grandes sorbos esa piel tibia
suave al contacto de tus venas
¿Es la belleza o es la bella
y está ebria de ti?

Brinda por ella y bríndate
Bésala moribundo:¡salud!





ORACULO

Dormirás soñarás nunca
en mi lecho despertarás.




EL INESPERADO

El producto ofrecía
99%
de seguridad
y ahora la joven madre
-la Nº100-
no sabe si sonreir
o presentar excusas
no se atreve
a cantarle
una canción
de cuna.




SOBREMESA

Muy pierna encima lee el diario
noricias de la guerra
el fútbol
su hijo llora
en lacuna
el no sabe porqué
"cht cht tome su tete"
y mentalmente
calcula las bajas
y la posición
de los equipos.





P.D. PARA LA CENICIENTA

Se casaron
fueron muy felices
tuvieron muchos hijos
y colorín
colorado
se dicorciaron
pasó
por un zapatito roto
y después
se casó con otro.





ADIOS

Con razón nos cuesta tanto entender a Dios:
Aquí en el cielo
el avión esta absolutamente inmobil
Allá en la tierra
tú me ves alejarme a mil kilómetros
p o r h o r a.





MAS ALTO

Anoche Dios soñó conmigo

Fui la paja en su ojo
zumbé en sus santas narices
o pulga en el oído.

Y Dios con bendita paciencia
dormía el sueño de los justos
mientras yo me desvelaba por despertar,

Antes que El pestañara
mueva un dedo
o de un solo soplido




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