viernes, 6 de agosto de 2010

333.- Z. A. FEITOSA




Zeilton Alves Feitosa, nacido el 1952 en Marizópolis, Brasil.
Z.A. Feitosa é o pseudônimo literário de Zeilton Alves Feitosa, nascido em 14 de Dezembro de 1952, na povoação de Marizópolis, então comarca de Sousa, no Estado da Paraíba, onde experimentou desde criança as dificuldades de sobrevivência dos habitantes do sertão nordestino.

Além participar de coletâneas de poesias e escrever dezenas de contos para revistas masculinas, Z.A. Feitosa publicou uma pequena novela (Mulher Macho - Sim, Senhor!), um livro de poemas (Asas Queimadas - Suíte), uma coletânea de contos eróticos (Algolagnia - Histórias reais e imaginárias) e, recentemente, um livros de lembranças (O Íntimo Ofício - Memórias) e outro de poemas (Borboleta em Cinza - Salmos profanos). Ademais, encontra-se empenhado na divulgação dos livros recém-lançados e na escritura de novas obras. Aposentado como contabilista desde janeiro de 2008, encontra-se voltado, exclusivamente, para o fazer literário.

LIBROS PUBLICADOS:

-Mulher Macho sim, senhor!
Editora Cortez, 1980
-Asas Queimadas
Ed. Autor, 1981
-ALGOLAGNIA
Histórias reais e Imaginárias
Econ Editorial, 1984
-O Íntimo Ofício
Memórias
Ed. Scortecci, 2007
-Borboleta em Cinza
Salmos profanos
Ed. Scortecci, 2008




Danza por Profesión - I

Yo te encuentro,
tú me miras;
Tú me encuentras,
yo te sonrío;
Yo te encuentro,
tú me abrazas;
Tú me encuentras
yo te beso...
Nunca nos dijimos,
no hablamos de lo que sentimos,
no pronunciamos la palabra amor;
Nosotros nunca decimos nada,
las palabras no dicen nada
por nosotros mismos:
el silencio dice las verdades
que precisamos oír
uno del otro.

(in Asas Queimadas: suíte, Ed. Autor, São Paulo,
1981 - Traduzido para o castelhano por R.C. Valenzuela)




Ouverture - I

Aún estoy contigo, mi ausente amor.
Soy la nostalgia
que se quiebra como un mar
salado y espumoso...
Me abandoné en tu corazón
perdido farol.
Me callé en tu boca.
Tengo en los labios el sabor
de tu boca.
Tengo el pecho callado.
El corazón está mudo.
Mis ojos están tristes.
Me perdí en ti,
no consigo hallar mi corazón en nadie
que yo quiera amar otra vez.
Sólo supe amarte,
no sabré amar otra vez,
no sabré soñar otra vez,
mis ojos se secaron,
las lágrimas ya no bañan mi pecho.
Estoy solo.
La estrella del alba me saluda,
es madrugada pero no consigo adormecer,
yo te di mis ojos para que me veas,
te di mi corazón para que me amases,
yo no me pertenezco más...

(in Asas Queimadas: suíte, Ed. Autor, São Paulo, 1981
- Traduzido para o castelhano por R.C. Valenzuela)





Cântico Primeiro

(Un encarecimiento afectuoso para el ángel custodio).

1 De mi boca solicitaste una
alabanza
para reducir a silencio tu queja;
en la oscuridad en que se
sumerge el entardecer.

2 Hiciste salir de mi boca una
alabanza;
y extendí tu dominio hasta mi alma;
en la oscuridad en que se
sumerge el entardecer.

3 Sustentásteme con tus besos, ángel seductor!
y el dulce ardor de tus labios me consoló;
en la oscuridad en que se sumerge el entardecer.

4 Besásteme los labios, incendiaste mi pasión;
y pusiste en mi corazón un inmenso amor;
en la oscuridad en que se sumerge el entardecer.

5 Tocásteme, ángel, con el calor de tu boca,
y conociste el misterio de mi corazón;
en la oscuridad en que se sumerge el entardecer.

6 Amparaste en tu regazo mi cabeza,
y adormecido me sepulté en tus brazos;
en la oscuridad en que se sumerge el entardecer.

7 Y que no se harten tus labios de mi boca
ni tu sedienta alma se enfade de mí, ángel custodio,
ni de ti se aborrezca mi sequeroso cuerpo.

(in Borboleta em Cinza: salmos profanos, Ed. Scortecci,
São Paulo, 2008 - Traduzido para o castelhano
por R.C. Valenzuela)





Marcha en Reversa - IV

Era imposible resistir por mucho tiempo
al brillo de tu mirada,
sin buscar refuerzos en el infinito...
Mi boca se quedaba muda,
nunca supe decir nada en tu presencia...
Sentía el alma inquieta, me ardía el pecho en angustia...

Ni solo estaba solo,
mi sombra diseñaba tu silueta,
por cualquier voz, tu voz me llamaba,
cualquier ruido de pasos traía tu cuerpo
para mis brazos...
Eras tan presente en mi vida,
extraña presencia,
como delirio,
imágenes de estados febriles,
que no me dejan
un solo instante...

Tu mano,
tu boca,
tus ojos,
tus deseos,
extrema expresión de bien querer,
externa forma de tocarme el alma,
esparsa ternura que me derrama en tu interior,
quiero tu mano tocando mi rostro,
mis labios besando tus ojos,
mi boca saciando tus deseos;
quiero arder en tu pecho hecho brasa en ceniza,
que no te dé certeza de calor, pero te limite el toque;
amarte más de lo que tú ya me amaste, pues amándote
seré tu propio amor amándote a ti mismo,
porque yo te amo mucho.

(in Asas Queimadas: suíte, Ed. Autor, São Paulo, 1981
- Traduzido para o castelhano por R.C. Valenzuela)


Tango del escapulario - VII

Duró una eternidad la ilusión de la pasión,
ella me trajo otra vez la creencia del amor,
el encanto de la ternura...
El toque de tus manos en mi cuerpo
quedó bajo la forma de calor...
El imán de tu mirada llevo mi boca,
para que tus labios bebiesen
en ella la fantasía del sueño,
como un pedazo de luna,
absorviendo del río la plata
que clarea su cuerpo,
en etéreo movimiento...

Existió verdad en tu palabra,
perfumando nuestros encuentros
con su magia,
había belleza en tu sonrisa
que nunca se soltó en carcajad,
en tu querer,
en tu gesto de mirar,
en la duda que se animó,
en el miedo de perder tu afecto
en el miedo de tener miedo
de tu pasión,
el dolor...

El dolor se azuló en tus ojos,
la tristeza sonrió en tu boca,
la tristeza...
Yo me sentí menos solo de lo que estoy ahora,
menos triste de lo que siempre fui...
Menos triste de lo que estoy ahora...

Z.A. Feitosa, in "Asas Queimadas: suite",
Ed.Autor, 1981, tradução de R.C. Valenzuela.






(in Asas Queimadas: suíte, Ed. Autor, São Paulo, 1981 - Traduzido para o castelhano por R.C. Valenzuela)


Antonio Callado, en un pequeño ensayo a respecto del hombre brasileño, recurre a un paisaje de Don Casmurro para cuestionar una eventual incapacidad nacional para demostraciones trágicas. Pero la descripción de Machado de Assis - "Las lágrimas, si las tiene, son enjugadas atrás de la puerta, para que las caras aparezcan limpias y serenas; los discursos son antes de alegría que de melancolía, y todo se pasa como si Aquiles no matase a Hector" - es luego deshecha, a nivel real, por el propio Callado, que invoca sus experiencias de antigüo reportero para afirmar que, de hecho, el país "está lleno de gente que no llora atrás de ninguna puerta, pero a la luz del sol"; pare él, la visión del autor de El Alienista alcanza apenas un pequeño número de brasileños, una élite.
De algun modo, el llanto - fácil, raras veces trágico - es una manifestación de sentimiento común al brasileño. Las lágrimas deslizaban en centenas de rostros por una conquista en el futbol o un ídolo de esos concebidos en departamentos de marketing de emisoras de televisión. Por el sol, que trae la sequía; por el frío que devasta con las heladas. Por Dios y por el Diablo. Se llora, por todo, en un amplio sentido. Hasta mismo por ocurrencias distantes como la escena del Papa Juan Pablo Segundo bañado en sangre, después de los disparos de la Plaza de San Pedro. Las lágrimas nacionales ignoran geografía: la caída de un avión, el incendio de un gran edificio, una dolencia que diezma adultos y niños - ni que todo acontezca más allá de Paquistán. Es así, regla general; y en particular, no es diferente. En la poesía brasileña, por ejemplo, se instaló un movimiento en la primera mitad del siglo pasado con evidentes señales - digamos -lagrimales. El romanticismo, sin duda, fue marcado por el rompimiento con la escuela inmediatamente anterior - el clasicismo -, utilizando recursos de lenguaje menos rebuscados y más populares. La creación de un mundo irreal, a partir del individualismo y del subjetivismo de los poetas románticos, indicó, al mismo tiempo, una profunda insatisfacción - de resto, expresada bajo varios ángulos y temáticas. Mismo las características del romanticismo portugués, surgido poco antes, no son totalmente idénticas las del romanticismo brasileño. En fin, lo que interesa, sobretodo, es la postura de nuestros poetas románticos, notadamente aquellos de la llamada segunda generación, delante del amor. Manuel Bandeira observa una "cierta dulzura melindrosa y llorona, bien brasileña mejor dicho, y tan indiscretamente sensible en el lirismo amoroso de los románticos", en su obra Presentación de la Poesía Brasileña. En este caso, el amor es exhaltado y sobrepuesto a los demás sentimientos, en base de una idealización y un énfasis lírico atados a aspectos personales. De ahí, la excesiva preocupación con el "Yo", en una sucesión de los posesivos de primera persona. La mujer romántica, pura e inalcanzable, ni siquiera es encontrada en los brazos de nuestros poetas románticos, excepto Castro Alves. No hay, como notó Bandeira, un concepción realista de la relación entre los sexos. Alvares de Azevedo, el formidable autor de Lira de los Veinte Años, prefirió, entre otros escapismos, mirar a su amada durante el sueño, como en este trecho:
No te levantes tan temprano! en cuanto duermes
Yo puedo darte besos en secreto...
Pero cuando en tus ojos raya la vida,
no oso mirarte...yo tengo miedo!
El miedo, mejor dicho, fue común. Miedo, en la dimensión dada por Mario de Andrade, esto es - como realización sexual. En verdad sólamente Castro Alves, entre los románticos, traspasó la experiencia erótica imaginaria y alcanzó la plenitud sentimental y carnal. La mujer romántica en Castro Alves pierde, definitivamente su aurea inmaculada. Como en estos bellos versos:
Ah! fuera bello unidos en segredos,
Juntos, bien juntos...temblando de miedo,
De quien entra en el cielo,
Deshacer tus cabellos delirante,
Besar tu regazo!...Oh! vamos, mi amante,
Ábreme el seno tuyo.
Yo quiero tu mirada de aureos fulgores,
Ver desmayar en la fiebre de los amores,
Clavados...clavados en mí.
Yo quiero ver tu pecho entumecido
al soplo de la voluptuosidad jadear seguido...
...Ven! Seré tu poeta, tu amante...
Vamos a soñar en el lecho delirante
En el templo de la pasión.
Ese cuadro sirve, de todo modo, para facilitar algunas hipótesis a ser levantadas a propósito de este libro de poesías de Z. A. Feitosa, que representa su estreno en el género. Impresionan, sobre todo, las innumerables connotaciones de la obra con la poesóa producida a lo largo del periodo romántico brasileño, principalmente la llamada segunda generación.
Z. A. Feitosa, como ejemplo de los románticos, elige una musa intocable, angelical, que él llama de "mi ángel". Su mujer romántica posee "cuerpo adolescente y aire infantil", a punto de, en los devaneos lírios, ser imaginada flutuando en sus "guantes de luna". Es la amada distante, en lugar incierto tanto cuanto los reales sentimientos de ella con relación a él. Entre lamentos y alabanzas, el poeta construye un pedestal en que eleva a su musa, asumiendo, ahí, una postura igual a la de los trovadores mendievales en sus cantigas de amor. Eso, no entanto, está apenas implícito en la obra - por lo, inalcanzable, al contrario, por ejemplo, del poeta portugués de la tercera generación romántica, Juan de Dios, para quien la mujer amada era una "reina". Como en el poema "Encanto":
Pasabas como reina
Y yo, andaba como muerto,
Parece que me sostenía
En el aire en éxtasis, absorto
Es ella, decía yo,
Mi estrella del cielo!
La actitud de sujeción a los pies (dígase, distantes) de la amada, es otro trazo común y marcante en la poesía de Z. A. Feitosa. Juan de Dios "andaba como muerto", en cuanto el poeta de "Tango Del Escapulario" vive un "extraño amor que se hace de desencuentros "y proclama inapetencia para proseguir solito" - "yo no me quedo dentro de mí", él dice. Y revela: "Yo no me amo más".
En el libro, dividido en siete partea tituladas sugestivamente - Ouverture, Marcha en reversa, Danza por Profesión, Tango Del Escapulario, Vals Sensual, Nocturne y Finale, Z. A. Feitosa derrocha otro recurso de los románticos, o sea, la apropiación de la "naturaleza muerta" como fuente de la imaginación. De esa forma, la nuna, la estrella, el cielo, el azul son repeticiones frecuentes. Un recurso, sin duda, qu proporciona, otra vez, lo inalcanzable - imágenes, fijas a lo lejos o en el infinito. Como en "Ouverture":
Hay una estrella
perdida en un cielo de invierno;
yo estoy solito.
Así, también, aparecen los fenómenos naturales en movimiento, como el viento, el relámpago, las nubes y la tempestad - casi siempre en los breves momentos de éxtasis imaginario. Y sim embargo confiese, a cierta altura, un "amor prohibido y profano", Z. A. Feitosa hace emerger de su poesía más una característica romántica fundamental, la religiosidad o una actitud sentimental mística. En variso instantes, ese aspecto está nítido. En "Marcha en reversa" hay un ejemplo, con tonalidades eróticas:
Nuestros cuerpos entrelazados
Danzan un minueto sagrado, la sagrada danza del coito.
El poeta aún desnuda un profundo sentimiento de dominio, obsesivo y carnal, algunas veces. Habla en "amor vivo y violante" y deja saber de su satisfacción si pudiese "sentir tu cuerpo contorcionándose debajo del mío". Y revela que, sin esa sensación de posesión, que insinúa el dominio total de la compañera en el acto sexual, por eso claramente machista - queda más difícil gustar de ella.
Intentaré gustarte
Siempre de esta manera,
con la certeza de que no tengo posesión...
Con respecto del sexo, como realización carnal, vale señalar aún que raras veces, en todo el libro, él aparece como hecho consumado. Apesar del inconformismo, que rasga del primero al último verso de Z. A. Feitosa, la contemplación platónica es inapartable. Él imagina, ve y quiere, pero acaba siempre perdido dentro de su propio contorcionismo - admisible mismo como una forma de búsqueda -, asistiendo la amada "aprofundando por el elevador cansado". El erotismo contenido de Z. A. Feitosa, de cualquier forma, alza vuelos considerables, como en "Vals Sensual":
...arqueas lascivamente y gimes
al peso de mi cuerpo ansioso
que se extiende sobre el tuyo,
que se entraña en este tu ser en cuerpo...
El estilo de Z. A. Feitosa, por su vez, apela para la redundancia, lo que, en verdad, muchas veces no se constituye en un abuso de lo superfluo, mas en una necesidad del poeta em reforzar una expresión, ser convincente, como ya indicó Péricles Eugênio da Silva Ramos en estudio para los "Poemas de Claudio Manuel da Costa". El poeta de "Danza por Profesión" utiliza, y bien, las aliteraciones - "...ritual pagãomente paulatino". Hay, también, la fluencia, pero ni siempre, de cierta musicalidad y la repetición insistente de algunas palabras, como mano, que impone, a nivel temático, otras consideraciones. En "Tango Del Escapulario", poema en que él amenaza un rondó, está presente una solitaria actitud de osadía, cuando Z. A. Feitosa crea onomatopeyas:
Uñungue...trungue!
El engranaje traga la ceñida pieza
adecuado artefacto que pone a respirar
ruidosamente el quemane instrumento...
En uno de los trechos de "Marcha en reversa", el poeta demuestra que, en el fondo no se considera un romántico autenticamente:
Quiero hasta enternecerme,
parecer romántico
escribirte un poema de amor.
Entre tanto, al contrario de lo que él supone, y por lo que comprueban los 49 poemas de este libro, escencialmente del amor perdido, Z. A. Feitosa es un poeta romántico. Evidentemente, a los 100 años del fin de esa corriente literaria en Brasil como manifestación avanzada y moderna, mas, por eso mismo, sin demérito por causa de un dato únicamente cronológico. La cualidad de su obra literaria, o de arte, no depende de tiempo y escuelas. Vale por ella. Sería estimulante saber que Z. A. Feitosa proseguiría en esa línea, perfeccionando su trabajo, deshilando y por qué no?, hasta mismo desafinando su lira por una musa "de cuerpo tierno, con aroma de incienso y aliento de menta". Como , por último, ya hacían los trovadores medievales.

MARCOS BARRERO
Assis, agosto de 19८१
1981/2009 © Z.A. Feitosa, todos os direitos reservados






Literatura brasileña en estado puro - Angel Brichs

"La literatura brasileña es poco conocida en el mundo literario internacional, mas hay autores que, lejos de encallarse en el anonimato, se deben mostrar al público. No nos los podemos perder. Feitosa es uno de ellos. Hace un tiempo tuvimos la suerte de leerlo en esta página, merced a una entrevista que le publicamos, algo por lo que fue muy apreciado en LITERATURA DEL MAÑANA tanto por los lectores como por la redacción misma de este sitio web. Mas el célebre autor brasileño no deparó en gastos y, para mostrarnos su gratitud y trabajo realizado, nos regaló dos libros, "Borboleta em Cinza" y "O íntimo ofício", los cuales nos envió desde Brasil. Cuando fuimos a recoger el paquete en la oficina de Correos y vimos el remitente, nos sentimos hondamente honrados. Sabíamos que habíamos hecho un amigo, y eso es muy dificil hoy en día. Mas Feitosa no es el único autor del que recibimos cada semana ejemplares y ejemplares de libros para que les publiquemos nuestras reseñas. Y, ¿cuál es nuestra solución al problema de espacio? Tan solo pagar la literatura con literatura. ¿Y por qué no hacerosla ostensibles a todos en este sitio que, día a día, gana nuevos lectores de diversas nacionalidades y seguidores continuamente, sitio por el cual nos hemos conocido? Así pues, hoy hemos tenido la delicadeza de criticar las obras de este autor. Y no porque él nos lo haya pedido, sino porque creemos que disponen de la calidad necesaria para ser comentados aquí. De este modo, hemos preferido, en lugar de publicarse por separado, hacer la crítica en conjunto, separando la novela del poemario, como veremos a continuación"(...) LEER MÁS en http://literaturadart.blogspot.com/2009/12/zeilton-alves-feitosa-literatura.html

Post del blog escrito por Angel Brichs: Crítica de un poemario y una novela del autor brasileño Zeilton Alves Feitosa, publicadas en LITERATURA DEL MAÑANA.

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