jueves, 30 de abril de 2015

ÁNGEL TALIÁN [15.828]


Ángel Talián 

(Madrid, 1985) 
Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Granada. Miembro de la asociación del ‘Diente de Oro’, en la que codirigió el ciclo de recitales ‘Vitolas del Anaïs’. Codirigió la revista ‘Letra clara’ de la Facultad de Letras de Granada.

Ha publicado la plaquette El último verano (Vitolas del Anaïs, 2008). Obtuvo la mención especial de los premios Federico García Lorca 2009 con el libro de cuentos With or wihout you (Point de Lunettes, 2010). Fue ganador de ‘La voz + joven’ de la Obra Social Caja Madrid 2011. Su último libro, La vida, panorámica (Rialp, 2013) obtuvo un accésit del Premio Adonáis 2012. Dirige el proyecto Los versos más míos. Actualmente vive en Praga.




TORMENTA (con Javier Marías)

Llueve con ganas esta noche. Octubre, 
Granada, 2007: cajas llenas
de libros, cuadros por colgar, persianas

caídas. Suena el móvil con mensajes
que precipitan el mañana. Pienso
en un título para este momento;

El oficio de oír llover . Resuena 
el eco del pasado por mi cuarto.
Me pregunto si Dios está molesto.

Me pregunto si Diós
                                yo,
                                    me pregunto.





TORMENTA REVISITED

hoy 14 de enero 2009
llueve con ganas como en el poema
‘tormenta’ que escribí hace dos años
-llueven chuzos de punta como dicen-
pero hoy no me pregunto como entonces
si dios está molesto 
si dios
hoy qué es lunes noche llueve y nada
me pregunto ¿por qué llueve con ganas
¿por qué llueven canciones aburridas
por la radio ¿por qué llueven visitas
de las tías y llueve y llamadas
que te dicen que no que no salimos
y la vida se alarga como un siglo
y aquí en esta tarde destrozada
no paran de llover malos poemas





TORMENTA THE END

hoy ni llueve ni frío ni una leve
brisa hoy junio España calor calor
y el delirio entrecortado de la tarde
recuerdo entonces cuando la lluvia 
marcaba el ritmo del poema ¡ah 
el recuerdo 
la lluvia llamando a la ventana un hombre albornoz gafas cigarrillo 
 un hombre ordenador luz penumbra la lluvia un hombre teclea 
 que teclea que teclea la lluvia un hombre que teclea
ahora son lejanas fotos añoradas
ahora es un requiebro en el hastío
porque en la tarde eterna devorada
ya no está la música el poema la lluvia
aquí tumbado en el empeño
sobrevivo a esta tormenta de silencio






LAS ABUELAS (con Carlos Pujol)

Las abuelas vivían de puntillas
por temor a que el tiempo las oyese,
disimulaban silbando canciones
o se escondían entre los visillos.
Se callaban durante unos segundos
y se quedaban quietas, de repente,
o corrían inquietas, escaleras
arriba, con la excusa de buscar
fotos en el desván.
Se sabían ancianas y temían
que en un descuido fueran encontradas.
Poco a poco aprendieron a fundirse
con la casa, sentadas con su manta,
mirando la novela, vigilando el fogón,
deshaciéndose sobre el decorado.





PEQUEÑO SALMO

Acuérdate de mí cuando te mueras.
Del viaje a las estrellas a caballo,
de nuestros besos bajo la mirada
atenta de un delfín en el sonrojo
del océano Índico,
del vals que abrimos juntos
en el palacio del príncipe de Austria,
del viento –o fue un suspiro– al asomarnos
al precipicio del Kilimanjaro.
Acuérdate de nuestros escondites
ahora que no estás.
Del iglú en Groenlandia sobre el hielo
y el tipi en la reserva de Dakota.

Quédate con los días increíbles.

Acuérdate de mí cuando no estés
pero no ahora,
ahora no me observes en tu ausencia
cómo arrastro mis pies
por estas calles grises,
cómo espero en atascos,
cómo llego al trabajo,
cómo escribo memorias, cómo vuelvo
a casa y cojo el mando a distancia
y miro a la ventana
y te busco
y sólo encuentro
mi traslúcido rostro deshaciéndose.







MIGUEL IBÁÑEZ DE LA CUESTA [15.827]


Miguel Ibáñez de la Cuesta

(Puente Viesgo, Cantabria  1960), poeta, profesor de lengua y literatura, escritor y articulista de EL DIARIO MONTAÑÉS, combina la poesía con el microrrelato. 

Es autor de 'Doce canciones para pasar el tiempo', Premio José Hierro, Ayuntamiento de Santander, 1994; 'Historias de dos ciudades', Devenir, Madrid, 2004; 'Paisaje fluvial', Ayuntamiento de Santa María de Cayón, 2005; de 'El lobo veloz', Ayuntamiento de Santa María de Cayón, 2006 y 'Fábulas y parábolas', La grúa de piedra, 2012. 

El poemario 'Mañanas de luz para cristales rotos' ha ganado el Premio Alegría, 2014.



0 = 0

El hombre que fue a la guerra piensa que a todo lo que
ya ha visto habría que añadir ese agujero que está donde
hubo un árbol con ramas, frutos, pájaros y nubes que
asomaban entre las ramas y ahora no hay más que un
hoyo de tierra revuelta y raíces arrancadas y piensa que
a todo lo que ya ha visto habría que restarle en realidad
lo que ya no se ve, lo que estuvo y no está, lo que fue y
no es, y de esa operación matemática saldría un cero que
no sería propiamente un 0 sino una boca abierta, un
vórtice que gira sin parar, algo que va a devorarle.






UNA CONVERSACIÓN

-Buenos días -dijo el cuervo.
-Buenos días -respondió el soldado.
-Has dormido mucho -observó el cuervo.
-He dormido mucho -asintió el soldado.
-¡Mentira, mentira! -gritó de pronto el cuervo mientras se echaba a volar
alrededor del soldado.
Después se puso a declamar con una voz burlona y estridente: “¡No dormirás
más! ¡Macbeth ha asesinado el sueño!”.
“¡...asesinado el sueño!” repitió el eco entre las colinas calcinadas.
-¿Por qué entiendo lo que dices? -preguntó el soldado-. ¿Estoy muerto?
-Mira a tu alrededor. Todo lo que ves está muerto. ¿Importa mucho saber si
tú estás vivo o muerto?






"Habla distraídamente la muerte"

Conocí a Ludivina Fernández en un pueblo de la provincia de Palencia, en mayo de 1998, no sabría decir en qué día. Ludivina iba acompañada por Martín Santos Reguera, agricultor y almacenista de patatas. Ambos viajaban en un Renault Clío de color blanco.
No sé por qué me acuerdo de ellos ahora. Creo que iban a casarse.



"Uno que se explica"

Tuvimos tantas cosas que hacer, entre el trabajo, cursillos, cenas con amigos, las extraescolares de los niños, organizar las vacaciones de invierno, las de verano, las reuniones con el asesor matrimonial, la planificación de nuestras relaciones sexuales, que al final no nos quedó ni un minuto libre para eso del amor, tan bonito.
Pero como le dije a ella, tampoco pudimos ir a ver el MOMA de Nueva York y no por eso me pidió el divorcio.



"Entre intelectuales"

Él pasaba a mi lado y se tiró una pomposidad, y ya sé yo que lo hizo a propósito. Pues yo le solté una petulancia que lo dejé tieso. Bueno, pues acto seguido va el tío y se deja escapar una fatuidad, así como quien no quiere la cosa. Y entonces ya le tuve que expeler una rimbombancia que ahí ya se quedó aplastadito. Que no soy yo de esos que va por ahí arrojando ampulosidades, pero claro, si me faltan al respeto…






DANIEL GUERRA DE VIANA [15.826]


DANIEL GUERRA DE VIANA

Daniel Guerra de Viana (Reinosa, Cantabria  1969): Licenciado en Filosofía y Letras, sección de Geografía e Historia, rama de Historia (Prehistoria y Arqueología), por la Universidad de Cantabria. Con una importante labor en el mundo editorial, su obra, extraordinariamente plural, se encuentra recogida en numerosas publicaciones de alcance tanto regional como nacional, entre las que destacan 9 + 2 Al Natural (Reinosa, 1997), Reinosa: Visiones contemporáneas (Reinosa, 1999), Humus: diez años de poesía última en Cantabria (Humus. Santander, 2003), VerSOS y Aula (Peñacastillo, 2003), Amalgama (Casa de Cultura Sánchez Díaz. Reinosa, 2005), MICRO (Librería Asterix. Reinosa, 2000), Reinosa el paso del tiempo (Cantabria Tradicional. Torrelavega, 2004), Campoo, los
paisajes y la gente (Cantabria Tradicional. Torrelavega, 2005).




DEFORESTACIÓN

Un hombre frente a la profundidad amarilla del imperio
ante la insuperable arrogancia de la historia, de su destino
que se hunde en mares surcados de leyendas y sirenas
que cantan a la muerte.

Lejos la tierra llora sangre blanca
y las hojas de dientes mortíferos
roen las entrañas del árbol,
de los árboles
de los miles de árboles
que cumpliendo sueños y destinos
sucumbieron en las alucinaciones del imperio.

Termina la jornada de horas de sudor en la serrería
y el bosque que era negro se transforma en un pálida
luna de deseos inconfesos ante la lechosa mirada de
pájaros sin techo.

El mar se tragó el imperio, y las ansias
se volvieron acordes que anunciaban
muerte en las costas
y desolación en la tierra
y el rumor del tiempo se aproximó
a su historia
y la mano, la mano,
quedó suspendida
en su quimera.




AVES

Han vuelto otra vez
como la ilusión del embarazo
las aves;
son blancas y tienen pintas negras
picos naranjas como ensoñaciones
y vuelan por la tierra hasta los parajes
de la memoria, escondite donde se regresa
como un viaje a la infancia.

Han vuelto otra vez
todo está en calma
retornan al espacio
del recuerdo.

Hace tiempo que las aves,
las que tenían pintas negras y eran blancas
y los picos naranjas como las fantasías
no regresan, igual que las ilusiones.

Las aves no han vuelto
ya nada está en calma
no hay memoria
que nos diga como era todo antes
cuando aún el agua era un juego
y los montes, gigantes,
y los árboles, alfombras trenzadas por Sherezade.

Las aves no han vuelto
su pecho blanco se vuelve rojo
y sus picos naranjas
sólo anuncian
destrucción
pintas negras.





CABALLO LOCO

No hagas el indio hablando de la hermana luna
el hermano sol,
que la tierra es para todos, que la cuides,
que el agua será un bien perecedero,          aunque tengas piscina y no te lo creas.

Que el hombre blanco no cuida la tierra,
ni el árbol,
ni la montaña
ni el pájaro,                                         sí, hay zoológicos, lo sabemos.

No leas el informe ese de mil ochocientos y no sé que año
que escribió un jefe indio y se lo entregó al congreso de los Estados Unidos de América
del Norte, que decía eso de la tierra y del águila y del agua, y del hombre y de la paz,
no lo leas que es muy viejo y no te interesa,                   sí, como lo de Kyoto.

No sólo el indio loco lo hace… y no es una peli del oeste.
Y GreenPeace, y la vecina de enfrente que se ha vuelto ecologista,
y el niño en la escuela que recicla, y la monjita que casi no gasta,
hasta el anciano que escucha la radio deposita las pilas usadas en
un container especial,                              somos 6000 millones de habitantes…

No hagas el indio, que todavía hay petróleo
y columnas negras como pilares del horror,
y bosques ardiendo con sus entrañas vacías,
y carreteras panamericanas jodiendo la Amazonía,
y los libros de historia dicen que siempre hubo guerras,     todas más lejanas de ti.

Y se habla de biodiversidad…
cuando casi, dice algún profeta iluminado,     la guerra del futuro será por el agua.

                                            ¿será?

y cuando el gigante despierte y comience a comer papel…
no habrá bosque alguno,                                 tengo jardín.

Y la guerra nacerá otra vez, verdadero Ave Fénix,
y esta vez sólo por vivir con la gota de agua
y el fruto rosado de tu esperanza.

y como dijo el poeta Ya no hay locos, ya no hay locos,
solo guerreros
y alguno que hace el indio reciclando y salvando al planeta.






SANTIAGO GARCÍA - PORRERO [15.825]


Santiago García - Porrero 

(Santander, 1976): Licenciado en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca y Diplomado en Dirección Cinematográfica por la Escuela TAI de Madrid. Ha publicado el poemario Descuido mi nombre entre neones (Humus. Santander, 1997) y ha colaborado en las antologías Antifaz de mirillas (Librería Gil. Santander, 1998), Palabra e imagen (Aula de
Letras de la Universidad de Cantabria. Santander, 1998) y Humus. Diez años de poesía última en Cantabria (Humus. Santander, 2003). Ha trabajado como periodista en El Diario de Alcalá (Madrid), El Diario Montañés (Cantabria) y ha colaborado en varios periódicos y revistas universitarias. Recientemente ha dirigido y escrito el guión del cortometraje Chica Pop, que ha participado en diversos festivales de ámbito nacional.



NIÑO ROTO

Aún no lo sabes

mecido por el humo te contemplan
te iluminan
dormido en barrizales de metralla
esperas
el último alimento

Todavía estás ahí
van y vienen los temblores
los lamentos
despojados incluso de su nombre

A todos desconoces
niño roto
casi muerto
hoy te tocarán de nuevo
un par de lágrimas más
para el recuento

Aún no lo sabes
pero ya estamos allí
sacando el máximo partido
dándote un espejismo al que agarrarte
para que no se acabe nunca
el espectáculo.






NO SABES DEL TIEMPO

1.

Has oído hablar
del Agente Naranja
de aquellos días.
Nunca lo viste
niña sin cristalino
sin pupila.
Porque tampoco sabes del rojo o el azul
o del campo que tu padre trabajaba.
No sabes del tiempo en que otros hombres
venían de lejos a rociar vuestras cosechas
con ganas, risas y herbicidas.

Se había dado la orden,
despejen los campos,
que salgan de sus madrigueras y se pongan a tiro



2.

Hoy aprendes
de nuevo a caminar
a avanzar despacio.
Tiembla tu pierna inexistente
inexplicable ayer
por una mina.
Tu pie descalzo deja una sola huella en el camino
y el colegio parece estar más lejos que otros días.
No sabes del tiempo en que otros hombres
venían de lejos enterrando la muerte
a un palmo de tu vida.

Se había dado la orden,
repartan antipersona,
que salgan de sus madrigueras y se pongan a tiro.



3.

Ya nadie
te amará
nadie te mira.
Tu piel se arruga,
desaparece entre picores
de un color sin esperanza.
Tu piel no tiene el color de la mostaza, y sin embargo
entre la guerra y tú hubo mucha química.
No sabes del tiempo en que otros hombres
venían de lejos gaseando la zona
con cáncer para tres generaciones.

Se había dado la orden,
mantengan la calma y guarden silencio.

Acatamos
desde aquel día.
Fue lo mejor para todos


guardamos silencio
mantenemos la calma
y lo olvidamos todo.






OTRO

Quizá en otro momento
otro lugar
con otras manos y otro rostro
en otras casas y otras charcas
Quizá con otro nombre
Quizá otra vida

Pero en este momento
este lugar
con estas manos y este rostro
en esta casa y esta charca
Con este nombre
y esta vida

No tengo más
que barrer el tiempo con mis uñas
y esperar el fin de tu abundancia.




ANA GARCÍA NEGRETE [15.824]


Ana García Negrete 

(Castro-Urdiales, Cantabria   1961)
Diplomada universitaria, ejerce su profesión en la Administración del Gobierno de Cantabria. Inició su actividad poética con el grupo Cuévano, publicando a partir de entonces en distintas revistas y publicaciones poemas pertenecientes a diversos libros inéditos.

En el año 2005 se plasmó su paso más personal al publicar en 'La Sirena del Pisueña', a través del veterano proyecto de Fernando Gomarín y el Ayuntamiento de Santa Mª de Cayón, su primer libro de poemas, 'Algo tendrán que decir las estaciones'.

Su creación forma parte de varios libros colectivos y diversas antologías de Cantabria, como 'Con tu piedra'. García Negrete dejó de ser «una poeta hacia dentro», aunque su escritura poética e inquietudes están enraizadas en Cuévano y el grupo creativo de Isaac Cuende.

En 2010 publicó 'Memoria para seguir un rastro' (Grúa de piedra).



EL OJO DEL HURACÁN

Mi ojo ve la imagen excelsa que el satélite devuelve,
– gusta observar lo incomprensible reflejado –
se posa en un centro que es ojo también y que no mira;
ciego avanza con prisa de flecha en su trayecto.
Ese ojo se guía destructivo por su norma,
desde el origen donde la calma y la quietud
se adensan, en un centro impenetrable y cóncavo
que aviva enardecido sus turbulencias bélicas.

Imagino estar en él unos instantes,
estar y ser su centro; comprender al fin
y al cabo, sostener su fuerza milenaria,
– un sueño deseable, más
que partir en vuelo charter a la luna –
llevar girando los espirales brazos,
sin daño navegar mientras planeo abismos,
sus nieves y alguna costa solitaria,
llevarnos por delante, sin maldad,
alguna casa blanca y algún cottage
o dacha para huéspedes, si puede ser,
los más próximos a un gran hipermercado.

Miro en la ventana la tormenta tibia de una tarde,
en el papel mi ojo vuelve al grande remolino blanco,
un tiburón de pronóstico cinco en la escala Saffir-Simpson;
la energía birlada al mar que lo dio todo,
un mar modificado que hoy escupe su vapor
y anega sus arenas,
como un dragón volando a lomos de su asfixia.

Al ojo, su inercia le conduce previsible,
los satélites no niegan lo que el buen Mark
y muchos otros antes predijeron;
el ojo ve lo que la realidad sentencia,
reconoce en el hombre ese lobo que acecha
y ve un depredador voraz que come de su carne
mientras cuelga del universo sus pantallas
para verse morir en varias dimensiones,
sonido envolvente, original e intraducible
desde un cuartito cálido
acariciado por su manta. 





Morir descansa a veces en torno donde vida,
desesperanza deja su siembra y abandona;
atónito reposa ante el paisaje henchido.
– dejemos que su constancia se marchite –

También morir se aplaza mientras los surcos rompen
y afloran las briznas y los esquejes nuevos
urgiendo color y agua de este cielo
azul, naranja, gris, violeta y rojo.
– ayer brotaron las fuentes a sus ríos –
Morir se oculta mansa entre los ancianos robles,
viendo crecer sus hojas se proclama vencido,
espanta la niebla cuando los grillos vuelven
y le obliga su canto a lamentar su pérdida,
– amansa el exterminio con más vida –

pero se sabe al acecho la muerte
en duermevela, espera su turno,
siempre espera
que al abrir la casa y su penumbra
le guíe el hedor y en su guarida entra.

Morir se hace cierto donde la oscuridad no estorba.

– vivir se ha resignado en la partida,
entonces de muerte se anegarán los campos –




de "Memoria para seguir un rastro".


"Si me empujas ahora con tus brazos
y acercas tu piel con su temperatura,
si miras el centro de mi ombligo
y sonríes con risa que contagia,
si me hablas de casi cualquier cosa
mientras piensas lo mismo que yo pienso"





PARÉNTESIS

Algunos días queda una huella de paréntesis; 
el tiempo perdió el hilo de sus cosas, 
se aquietó el ánimo, desagitado 
igual que el mar se paraliza 
en su necesidad de cambio hacia la calma. 
La tregua en ese caso, nos sorprende; 
inesperada estación de la que desconoces 
horario y destino de su ruta. 
Lejos te llevará, muy lejos, 
y eso será lo único que esperes.





SHADRACH

A Rodolfo Plana desde Styron
Un hombre fue esclavo gran parte de su vida. 
Después, le dijeron libre, resolvieron su deuda.

Sin tierra ni hogar, sin libro ni pistola, 
insostenible ausente marchó afligido, 
arrebatado el resto de su vida 
para llegar a ser un viejo pobre y solo.

Un hombre recuerda mientras muere 
la alberca del molino y su sombra 
donde fue feliz una mañana. 
Vuelve al solo instante de la infancia; 
huella y aliento de vida en fuga 
transparencia en evasión de su eco.

Un hombre atravesó millones de kilómetros 
–porque la libertad no sabe de distancias– 
para llevar su cuerpo al único momento, 
al brillo del agua en la alberca, 
con sus inocentes ojos de niño esclavo 
que reclama la vida sin apelar a nadie.



MARIBEL FERNÁNDEZ GARRIDO [15.823]


Maribel Fernández Garrido 

(Santander, 1976) es poeta, geógrafa, y cantante e instrumentalista en el grupo El Hombre Pez. Ha ganado varios premios de poesía y ha publicado Trilogía de Amor y Desencanto (Santander 1997), Las Mil Malditas Fases de la Luna (Santander, 1999), Qué se Puede Contar en una Noche en Vela Cuando se Terminan las Ovejas (Santander, 1997), Luz de Gálibo (Santander, 1998), Ferramarealia (2002), La áspera lengua del jaguar (Lloreda de Cayón, 2002) y Estación Terminus.

Además, ha escrito varios cuentos cortos y ha colaborado en diversas publicaciones poéticas: Historia y Antología de la Poesía Femenina en Cantabria (Santander, 1997); Nueve Novísimos de la Poesía en Cantabria (Santander, 1998); Poesía Española del Medio Siglo: La Isla de los Ratones (Santander, 1999); En Homenaje a José Hierro (Santander, 1999); Norte y Sur de la Poesía Española Contemporánea Santander-Málaga. Encuentro sobre teoría y escritura de la poesía actual (Santander, 2000), En homenaje a Ana Mª de Cagigal (Solares, 2001, 2002 y 2003; Santander, 2004) y Estrellas de Hierro (Santander, 2002). Aparece en la antología Voces Poéticas de Cantabria. 1977-2002 (Madrid, 2002) reeditada y actualizada en 2005.


LEIT MOTIF

En medio de este territorio devastado
llené mi vaso con un agua
que no calmó mi sed;
llené mis ojos de una luz
que no me devolvió pleno
el pulso del mundo.
Se hizo el silencio.

Fue entonces cuando pude
reparar en los gritos desarmados
que exhalaron
los pulmones deshechos del suelo que pisaba.
En los sombríos tiempos de la escarcha
me llegaron
las rosas de temporada,
rosas de cal,
perfumes sin aliento.
Fluyeron como agua las piedras
y cuajó la roca en los arroyos.

Dejaron de cantarme. Y así, lentamente,
a mis pies, junto a
mi sangre
se deshojaron otras vidas sin vida,

otros cuerpos sin cuerpo.






BRIZNA

Ella fue demasiado pequeña,
traslúcida y corriente
para ser objetivo, titular, conversación o incluso
causa perdida de algún loco.

Ella fue
un universo insignificante,
una minucia prodigiosa y única;
creció, palpitó casi, desprendió su diminuta corona
cargada de vida venidera

y se disolvió en el viento.

Pero nadie se hizo eco de su
muerte discreta.

Ella fue pequeña, pero hubo muchas como ella,
abandonadas al desorden de la nada.

Y así, sin entender
el porqué del latigazo que nos quebró el letargo
fuimos sorprendidos por el luto
de un hambriento
invierno inesperado.





CUÁNDO

Un tránsito
como un trago de cera caliente
recién petrificado.
Un golpe,
sólo un certero golpe cristalino
como una gota de agua
rotunda y resonante.

Miradas laceradas de síndromes
que no saben
llamar a la puerta









ESTACIÓN TERMINUS
Poemario subtitulado “Fin del universo conocido”, es el primero de la nueva colección Los versos del sextante de la  editorial Kattigara 



VERA

Me pediste cristal
y fui transparente;
me pediste el todo
y fui yo, sin más.
A partir de ahí, las lágrimas hablaron
de cuánto y cómo te pertenecía; la médula del yo
se expuso, blanca, a tu mirada,
encendida de entrega, olvidadiza
en pudor y prudencia.
No tuve miedo de exponerme al hierro,
y a hierro me partí el brazo en la contienda.
Pero cristal. Pero blanca.
Así me edifiqué hasta el fin de las metáforas.
Hasta que un día desperté asaeteada
por una certeza vuelta del olvido:
vacía, blanca y rota recordé que
en realidad
esto tenía que ser un intercambio.

(de Estación Terminus)