sábado, 12 de marzo de 2011

3359.- NELSON GUDÍN



Nelson Gudín Benítez
(Pilón, Granma, CUBA, 19.10.1966)

Poeta, narrador y actor.

Graduado de técnico medio en Diseño Mecánico, es miembro de la UNEAC y del grupo Sur. Actualmente se desempeña como actor y guionista de programas audiovisuales en el Instituto Cubano de Radio y Televisión.

Ha publicado los libros:
La ciudad y el loco (Poesía), Editorial Extramuros, 2010
El país de los Pultos (Novela), Editorial Sanlope, 2010
Posee en proceso editorial El mundo de los ojos (Poesía), por Ediciones Bayamo, y, además, integra la antología de décimas Navegas, Isla de Oro, Editorial Gente Nueva, 2009.

Su obra ha sido reconocida con varios premios en concursos literarios territoriales y nacionales, de poesía para niños, narrativa y décimas. En el año 2006 le fue conferida la Orden por la Cultura Nacional.

Actualmente reside en Ciudad de La Habana.

( Dirección de correo electrónico: genes@cubarte.cult.cu )






del libro La ciudad y el Loco, 2010

DESPUES DE LA LLUVIA

Después
……….....................de la lluvia
……………............................................……lleva tiempo
acostumbrarse
………..….....................…..a descifrar
…………………................................……….calma
………………………...........................................…………..silencio
o mirar desde la ventana.
Antes de la lluvia … blindados para el miedo.
—También la flecha pudo exterminar al hombre—.
Un día cambiaremos la flecha por la mano.
Un día, cuando deje de llover y se pierda
esta costumbre de mirar como locos.
En silencio una muchacha besa al amante,
Todavía queda olor a pólvora.
Detrás del beso … sangre … magia … la esperanza de una ciudad.
Pasa un cartero sin sus manos.
Los carteros corren desesperados
a refugiar el alma, a disputarse los últimos amantes.
Después
…...................de la lluvia
………………….....................….sobresalto
……………………….......................………..duda
……………………………..............................………..miedo
de abrir
.....................la ventana
………...........................…encontrar
………………..................................……...una ciudad
..........................................................................................................que desconoces.







MALECÓN

El malecón no es un muro contra el mar
donde los hombres justifican el miedo,
la impotencia a pensar sencillamente lo contrario.
Las piedras no están vacías; en su desnudez hay hombres desnudos,
negados por otros que quizás mañana ocupen ese espacio.
No está hecho a las palabras.
Se puede ser soldado, maricón,
el mar es lo único importante.
El malecón es una puerta hacia el mar,
un sitio,
donde no pueden quitarte lo que piensas.








DOLOROSA PORCIÓN DE LA MEMORIA

Maldito sea el camino de los desmemoriados
que además de su cruz, cargarán las del exilio
(No el de los locos, ni el de los bienaventurados
del mar) sino, el exilio de Dulce, de Virgilio:

apartados de Dios, como los endemoniados.
Bendito sea el camino del que no tuvo auxilio
y continuó su andar con los pies amordazados
reducido a vivir como paria, como un cilio

de sus lágrimas, o las de sus antepasados.
Al final del camino tendremos a Virgilio,
a Dulce María. (Todos los no recordados)

incluyendo los desventurados del exilio,
para bendecir la cruz de los desmemoriados
y que el demonio también sea parte del concilio.







AUTODEFINICIÓN

Yo, que conozco todos los rincones,
fui calle, puente de una ciudad ajena,
amé el ruido y el hollín, fui reja, fuego, pez.
Yo, que fingí una mirada transparente,
una voz de trueno ante los ojos del mundo, sin poder gritar ni correr.
Yo, el poeta, en medio de la noche
me invento una ciudad donde guardar los sueños.







LA CIUDAD Y EL LOCO

Es posible la ciudad si esta casa,
sin esta lluvia cayendo poco a poco,
mas no existe la ciudad si ese loco,
que soy, que te mira cuando pasa.
Tu inexistencia no es una amenaza;
la ciudad vuelve a existir porque volviste.
Sí, dejamos de vivir cuando te fuiste,
el loco dejó de ser lo que antes era;
hasta que alguien me pidió que te trajera,
porque sin locos la ciudad no existe.
.
.

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