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sábado, 11 de junio de 2016

ATEF ABDEL-AZIZ [18.863]


Atef Abdel-aziz 

(1955): Poeta egipcio. Miembro del consejo editor de la revista Prólogo. Miembro de la unión de Escritores de Egipto, del Círculo de los artistas y escritores (Atelier del Cairo); del comité fundador del congreso de la nueva poesía árabe en el Cairo. Ha publicado los poemarios: La memoria de la sombra (1993), Muros blancos (1996), Política del olvido (2007), El hueco en su última forma (2009), El intérprete de los olores (2013), Prueba de la nada (2015), entre otros. 


La traducción del árabe es de Mohamed Ahmed Bennis.



DESPOJOS DIURNOS

No es coincidencia
que los que llevan las rosas rojas
sean amantes fracasados.
Su divagación por los calles está clara
para todos los que los ven.

Mirad…
Tienen casi la mirada fija en el aire
y se hablan a sí mismos.

Podéis ver a uno de ellos
cuando se vaya por la mañana para ver  a su novia,
así creeréis que está yendo al paraíso,
mientras el pobre sabe el destino de las rosas
que ahora andan, con esto, rendidas.

Ya está viendo su destino como una película hostil,
más bien se mostró, desde la mañana, ante el espejo
para acostumbrar su rostro
a la sonrisa de despedida.

¡Oh Dios mío,
¿quién sirve al que lleva las rosas rojas después
de su regreso a la casa al mediodía ! …

Desde ya,
no tiene nada que hacer el hombre.



La huella del agua

No hay errores aquí,
siempre se divide el mundo por sí mismo…
En tu puerta ahora flores y una tarjeta desconocida,
y en la mía un nombre sin flores.

Todo en el rumbo es correcto sin esfuerzos,
y no se disculpe por cualquier cosa,
no se disculpe por cualquier cosa.

Sabes que estoy terminando el escenario que habíamos escrito
en aquella tarde por encima del sofá azul,
en aquel día en el que se derramó el agua sobre la mesa,
y se mojó el papel…

Termino el escenario que he encontrado de repente,
mientras limpiaba la estantería de los iconos,
como si reformara agujeros abandonados por los días perdidos,
mientras que buscábamos el fin que convenía a todos.

¡Qué maldición la que hemos dejado
producirse en nuestra cama
durante todo este tiempo!

¡Qué casualidad bajo el polvo
estaba escondida de nuestros dedos atentos!
Y qué humedad,
la que se mantuvo melosa y despierta
en el infierno de la soledad!

No se disculpe por cualquier cosa,
siempre se divide el mundo por sí mismo:
Preguntas vivas,
Flores muertas.

Julio 2011



Hacia el más allá 

Nada en nuestras manos,
y el cuerpo —como ves— es una bomba hidráulica,
dormimos mientras él se mueve solo toda la noche
acumulando anhelos.

¡Oh!
Pues, no hace falta tener vergüenza,
mientras nuestro orgasmo, encima de las camas,
no es nuestra preocupación,
mientras que sólo somos un puente en silencio
que no necesita perdón,
por encima de él pasan los extraños
que, a la vez, recogen y abandonan el olvido.

Así que podemos escribir la historia de amor de nuevo,
la escribimos con un poco de amor.

No hay que dejar de eliminar las señales
que plantábamos en ambos lados
para desorientar a los bandidos,
las mismas señales que, por fin, nos desorientaron.

Ya podemos escondernos detrás de nosotros mismos
y cada vez que tengan a uno de nosotros
le silbaremos o haremos signos de lejos
con pañuelos para que tenga cuidado
y cruce la frontera de manera segura
hacia el más allá de su cadáver.



El lecho de la solitaria

Mojado el pelo de Nancy en su habitación dispersa,
los pocos ruidos de la calle Champellion
provienen de la ventana
y agita la cara de Jesucristo en la pared.

Nancy, como de costumbre, deja su albornoz libre
para que caiga a sus pies
mientras se dirige a la cama.

Nancy duerme sobre el vientre rociado
para deshacer la soledad…
Abre los papeles plegados
que sacó de los cajones,
y revisa imágenes que no se ven desde nuestro lugar,
revisa un viejo pasaporte cuyos sellos se asemejan
a discapacidades permanentes.

Como se puede ver, mis amigos,
Nancy es blanca con pelo negro.
Su nalga que brilla recuerda a las migraciones
que nos llegaron desde los Balcanes hace un siglo.

Nancy no presta atención
a la llamada de la vieja, dueña del hostal,
no está interesada en que la cena se enfríe.
Está a la espera del chico que ligó la semana pasada
en una exposición de plantas ornamentales,
el chico, que estudia bellas artes y se encarga de sus dos hermanas.

Nancy no oye la voz de la vieja armenia,
Nancy está lejos.
Tal vez piensa en su novio que emigró hace dos años.
Dicen que tiene un café en las afueras de Melbourne.
Dicen que tiene una amante mexicana
que lame sus partes por la noche.

Dentro de poco,
Entrará quien cuida de sus hermanas a la habitación…

No podemos ver su ligero disturbio,
mientras se quita su chaqueta gris,
y se inclina sobre una mujer de un lejano mundo,
sólo vemos cómo desciende sobre ella con su delgado cuerpo,
como la tranquiliza en su lecho,
después de haberla fijado con un tornillo que no se ve.

Nancy sola, gente,
y su pelo mojado.



Copa invertida

Tu amigo murió antes de cumplir los treinta y ocho,
pues, ¿qué haces esta noche?

En tu caso, me iría a vuestra cafetería favorita,
y me sentaría en su silla teniendo la misma situación:
detrás de mí el espejo,
y mi cara frente al estante lleno.

Iría a pedir mi cerveza en su copa de cerámica,
y anotaría mis pensamientos en un papelito
usando mi mano izquierda.

Heredaría todas sus mujeres,
para que los otros no destruyan lo que hizo mi amigo,
heredaría los secretos de sus mujeres que me confesó
mientras bebíamos.

No me olvidaría de visitar a su novia triste,
y cuando abriera la puerta vestida con su chal negro,
me sentaría miserablemente delante de ella
y fingiría que no sé nada de cómo atiende
su extraño temperamento hacia el placer,
ni del tatuaje que duerme en su muslo.
Y cuando se pusiera a llorar
acariciaría su cabeza para tocar la parte sensible.

En tu caso, haría lo posible por poner mis dedos
por encima de los de mi amigo,
lo que sería claro es que sigan
acariciando su suave pelvis.

Aquí, amigo,
con poca luz puedes cuidar bien a tu cuerpo,
mientras llena los vacíos
que el difunto dejó cálidos y con un orgasmo olvidado.



http://circulodepoesia.com/2016/06/poesia-de-egipto-atef-abdelaziz/





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miércoles, 27 de abril de 2016

MOHAMMED ABU-ZAID [18.528]


MOHAMMED ABU-ZAID

(Egipto, 1980). Poeta.



EL CAMINO QUE VA DE MERCURIO A VENUS

Cada vez que me miro en el espejo
Sé que mi padre se ha hecho viejo
Que soy su hijo rebelde
Que no escucha sus bromas
Y no le da su medicina contra la tos en medio de la noche

Ninguna foto nos une
El, posando suavemente su mano sobre mi espalda
Yo tengo una (mano) de él dormida
Mientras el ventilador gira  a toda velocidad
buscando alguna cosa

En mi bolsillo las fotos de los muertos
Que amo
Mi abuelo, mi abuela
Y un hombre que me es desconocido
a cuyas exequias he ido por azar
Y que podría haber sido yo.

Traducción del francés de Santiago Aguaded Landero.





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viernes, 12 de febrero de 2016

NANCY MESSIEH [18.112] Poeta de Egipto


NANCY MESSIEH

Nancy Messieh, fotógrafa y poeta egipcia residente en El Cairo, es autora del libro de poemas en inglés Photographs Never Taken.



Un poema por Tahrir, por Egipto 

esa plaza pública
con nombre de destino e historia
como sabiendo lo que iba a venir
firmes nos quedamos
diciendo, no nos moverán
pintamos poemas en el duro asfalto
reblandecido, empapado de la sangre nuestra

y el mundo miraba.

El mundo miraba mientras nos llamaban
traidores
y en las pantallas de los televisores
de los hogares, cerradas las puertas no fuera
a entrar a la verdad,
los hombres escupían a las cámaras desprecio
y las mujeres chillaban por teléfono
ojos y corazones llenos de rabia
incapaces de entender
que Tahrir era suya, para ellos,
mientras los ojos del gobierno mostraban sólo lo que querían
que viéramos
el sol poniente sobre el Nilo

y todo lo que hacía falta era girar lo mínimo la cabeza a la izquierda
por el rabillo del ojo un vistazo
mostrando la neblina del sol del Cairo entre los gases lacrimógenos,
los hombres a la carga por las calles con sus cuerpos solo
topando con los camiones de policía que los atropellaban.

Los diarios hablaban de disturbios por todo el Mediterráneo
pretendiendo que ese día que había
comenzado en El Cairo
era igual a otro cualquiera.

Pero algo había empezado.

Hombres y mujeres estremecían la tierra
con sus voces.

De norte a sur
caían cuerpos al suelo, dejaban de latir los corazones
pero en Tahrir por ellos mantuvimos alta la cabeza
saliendo de los muros por los que, toda nuestra vida,
caminamos pegados, ocultos en la sombra
de la conformidad y el miedo

abrimos al asesinato nuestros pechos,
abrimos a las piedras nuestros rostros, a las balas nuestros ojos,
nuestras mentes a los molotov que a la cabeza nos lanzaban

y dijimos

no tenemos miedo

porque el miedo a vivir con la cara enterrada
en el suelo de una tierra que no puede ya sentir
era nada, nada comparado con el miedo a morir
sin haber dicho ni una vez

soy libre.

Traducción: Lucas Antón




Um poema por Tahrir, por Egito

essa praça pública
com nome de sino e história
como sabendo o que ia vir
firmes ficamos 
dizindo, nom nos moverám
pintamos poemas no duro asfalto
amolecido, enchoupado da sangue nossa

e o mundo olhava.

O mundo olhava enquanto nos chamavam
traidores
e nos ecrás das televisons
dos fogares, fechadas as portas nom fora
entrar a verdade, 
os homens chuspiam às cámaras desprezo
e as mulheres gritavam por telefone
olhos e coraçons cheios de raiva
incapazes de entender
que Tahrir era sua, para eles,
enquanto os olhos do governo mostravam só o que queriam
que viramos
o sol-por sobre o Nilo

e todo o que fazia falha era girar o mínimo a cabeça e à esquerda
polo cabo do olho enxergar
mostrando a névoa do sol do Cairo entre os gases lacrimógenos,
os homens à carga polas ruas com os seus corpos apenas
topando com os camions da polícia que os atropelam.

Os jornais falavam de brigas por todo o Mediterráneo
 pretendendo que esse dia que começara
no Cairo
era igual a outro qualquer.

Porém algo começara.

Homens e mulheres estremeciam a terra
com as suas vozes.

De norte a sul
caiam corpos ao piso, deixavam de latejar os coraçons
mas em Tahrir por eles mantivemos alta a testa
saindo dos muros polos que, toda a nossa vida,
caminhamos pegados, ocultos na sombra
da conformidade e do medo

abrimos ao assassinato os nossos peitos,
abrimos às pedras os nossos rostos, às balas os nossos olhos, 
as nossas mentes aos molotov que à cabeça nos jogavam

 e dixemos

nom temos medo

porque o medo a viver com a cara soterrada
no chao dumha terra que nom pode já sentir 
era nada, nada comparado com o medo a morrer
sem ter dito nem umha vez 

som livre.

Publicado por Antom Fente Parada 




THERE ARE NO NEW WORDS BUT EVERYTHING 
IS A POEM

There are no new words for
death

in Syria,
where children are dying of
bombs and bullets
and polio,
because disease
is DNA
and a human being with his finger on a trigger.

The family with eight sons in Syria, each with a name of his own
has only two left,
five lost to shelling
one to a paralyzing virus.

The polio came to Syria in the veins of foreign groups
come to fight a war
bringing with them
another battle.

They say the fighting might stop
so they can save lives, prevent an epidemic
so that bombs and bullets
can do the job instead

they’re messy, but far more efficient
than a debilitating disease
that first takes your movement
then your life.

There are no new words for
genocide

because we say
never again
but we really mean
never again for this country
or these people

because Rwanda
because the holocaust
because Armenia
because Palestine

will never be enough
to say
never again

for Syria

where

people are reduced to numbers
in arial, font size 11
to fit in a small box
in a small newspaper
read on the way to work
and forgotten on an empty chair
on a train
thousands of miles away
from

corpses
and shallow graves
and playgrounds made of
bomb shells and napalm

wiping out an entire family’s future
in one strike.

There are no new words
for war

where men smell like
cigarette smoke, desperation
and gunpowder shot from the mouths of people
with no family to go home to

like citrus-lemon catching
in the paper cuts of men and women
filing the numbers
dead

and two years is a lifetime
of counting 115,00 lifetimes,
shorter than they should have been

of counting the millions
whose homes are just houses
or rubble
or tents

and behind closed doors
men argue
about airstrikes and no-fly zones
and sending strong, clear messages
and jostling for power
and boots on the ground
and Iraq, and Afghanistan
and more never agains
and red lines
that fade in the sand
of the wreckage
that was

once

a country

until

there are no new words
for Syria.





WE ARE FILLED WITH PAIN 
AND CRUSHED BONES

We fall under

tanks that do not stop
not for screams of pain, or skin and bone

not for children or babies
old women who cannot run fast enough
to outrun
tonnes of steel

not for men who
had they turned
one degree,
would have seen
death so wide and so forceful
that there was no way to run
and hide

there are wounds that will not go away
broken bones that cannot heal
not when all that they hold
begins to fall out
and spill onto
the ground

not when a tank runs over a live body
and in 5 short seconds
what was once alive is
now
dead

we hope

because their bones
have bent in ways
we did not think possible

have cracked and proven brittle
easy to snap, to crush
like it was nothing.

Like it wasn’t a father who was dying
or a son who’s mother
would scream, hit her face, to feel pain
but feels nothing
nothing

knowing

that a tank
hundreds of thousands of pounds
of weight

fell, angonizingly slow,
covering an entire body
with its wheels.

No, bone should not break
that easily.

Hearts should not feel
cracked
like our chests have caved in
on themslves
and words come out

split in two

part word, part nothing that the human ear
can understand.

No, there are wounds here
that will never
heal

there is resolve here
that cannot be broken

the resolve of men and women
wills written
and ready

saying

we would rather die
for these streets, these cities,
these people

than to live
in ways where

life is worth
a cracked skull
under a heavy tank

and nothing

more.




I KNOW A MONK

I know a monk,

living between Cairo and Alexandria,
who has let go of all earthly possessions
including the name his mother gave him.


He told me the story of how
she phoned him on his Nokia 6600
and told him that she was going to visit

and he told her not to come

because he had let go of all earthly attachments

instead
he prays, draws saints and the Son of God

and sits at an old, beat up computer
and teaches himself

how to use photoshop.




YOU ARE EVERYTHING AND NOTHING 
LIKE MY GRANDMOTHERS

Towards the end, they both wore black only, just like you.

They both wore black for their husbands, men gone long before the women,
one went so fast I did not see him at all.

Helena was your height, wore glasses, tinted, her hair always wrapped tight
in a bun, and its length, I never knew.

Alice was taller but as time passed, her body slipped down,
lower to the ground, her back curving in on itself, unable to support a body,
even as frail as hers.

Helena was quiet, calling our names, she would go through the list
of daughters in the family, before reaching the one she wanted.

Alice commanded attention, even when her eyesight failed
and it meant reaching her bony hand out
and pulling us to her
not sure which grandchild she held onto.

Towards the end, Helena faltered, and went quiet, while my mother and I
were at the other end of the continent.
We were told days later, and I watched my mother
drop the phone, drop to the ground
and become a little girl again.

Towards the end, Alice’s sight and hearing and breathing went
in a hospital bed
surrounded by daughters, sons, grandchildren, great grandchildren,
I among them
hurting for my father, and his tears that would not fall.

I did not know either of them very well
raised far from the arms of two families
each on a different continent
and family for me
only meant a father, mother and sister

Aunts, uncles, cousins, all thousands of miles away
becoming friends and enemies only after my 18th birthday.

But you, standing in the street,
make me ache
for the grandmother

I did not have.






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miércoles, 20 de enero de 2016

ABDUL-RAHMAN AL-ABNUDI [17.964] Poeta de Egipto


Abdul-Rahman al-Abnudi

Nacido en Qena, en el sur de Egipto en 1938, es uno de los más importantes poetas coloquiales egipcios contemporáneos. Muere el 26 de abril de 2015.

En su poesía, se utiliza una mezcla de los dialectos del Alto Egipto y de los barrios más pobres de El Cairo. Su poesía traiciona su postura de solidaridad con los miembros más desfavorecidos de la comunidad (en particular los pobres rurales) que han sido subyugados por varias fuerzas de opresión a lo largo de la historia, ya sea bajo el colonialismo o bajo sucesivos regímenes posteriores a la independencia de Egipto.

“Yamna” fue escrito en 1998 y apareció en la colección del poeta 1999, Materia-de-Hecho Penas (al-Ahzan al-Adiyya), a pesar de que había aparecido unos meses antes en algunos periódicos egipcios y árabes. El poema fue recibida con entusiasmo por los lectores, y se volvió a publicar en 2001 el volumen del poeta de la poesía titulada “Yamna” y otros poemas (“Yamna” wa Qasa’id Ukhra). Entre 2001 y 2004 el libro fue reimpreso en siete ocasiones.

El poema es un monólogo introducir la voz de Yamna, tía del poeta que vive en un pueblo en el sur de Egipto. Ella aprovecha la oportunidad de la visita de su sobrino, que regresa brevemente después de una larga ausencia en El Cairo, a reflexionar sobre diversos temas del pasado y del presente, y moverse libremente en el lugar y el tiempo, la fusión de temas tales como su muerte inminente, su dolor rodillas, el matrimonio tardío de su sobrino, mientras que intermitentemente recordando episodios inconexos de su vida pasada. Sin embargo, el monólogo de Yamna no es totalmente sin lógica. En su libre circulación entre el pasado, presente y futuro, se revela una preocupación abrumadora con el envejecimiento, y una muerte próxima. Ella también expresa tanto el dolor y la alegría de una vida que ha pasado el tiempo, una tierra cuyas características han cambiado casi por completo, familiares y conocidos que se van o mueren, y otros que permanecen con vida, pero son tan buenos como desaparecido.

El monólogo de Yamna puede ser visto tanto como un intento de reconstruir la tierra que pertenece a través de la creación de las imágenes concretas que funcionan como motivos estructurales que sostiene el poema juntos, y como un acto de simbólicamente desafiar una muerte inminente. Al hablar de la muerte, sin embargo, su tono es irrespetuoso e irreverente, que hace que su muerte al final del poema un resultado natural de la decadencia de una vieja manera de la vida en lugar de un cierre melodramático. Yamna, sin embargo, no parece haber sido derrotado en última instancia; su monólogo y su narración bruscos no son más que una forma de realización no sólo de su voz solitaria, sino de las voces de otros como ella (algunos de los cuales se conocen por su nombre en el curso del poema). El monólogo le da la centralidad y la autoridad para reconstruir su lugar perdido, mientras que también permite su un espacio para la contemplación que hace posible el acto de (re) escribir su historia personal, así como la historia de la comunidad en general, y la historia de una tierra rápida desaparición.]


[Traducido del árabe por Randa Aboubakr]

cortar
“Yamn un”

Su cabello ha encanecido, Abdurrahman!
Has crecido de edad, muchacho!
¿Así de rápido?
¿Cuando y cómo?
Envejecimiento en casa no es la misma
Como envejecimiento solos !!
Las mujeres que han quemado, ¿eh?
Te vi una vez en la televisión
Y una vez que me mostraron fotos en alguna parte
Yo dije: Abdurrahman ha envejecido !!
Debo haber estado muerto durante cien años !!  
Estoy preocupado, hijo, yo sería quedarse aquí por mucho tiempo.
Sheij Mahmud ha muerto
Fatna ab Andil ha muerto
huerto de ab Ghabban se ha vendido
Y aquí vivo y envejezco.
Y parece que me voy a vivir una y otra vez.
He vivido mucho tiempo –
Lo suficiente para verte edad, Abdurrahman.
Me dicen que tienes niños-
En tal vejez, hermano ?!
¿Y qué es lo que oigo? Girls? ¿Cómo?
¿Qué estaba haciendo toda la vida entonces?
Y lo bueno es que tiene ahora?
De todas formas
Ellos serán su olor en la tierra
Y mantenerse mutuamente caliente.
Muy bien, Abdurrahman,
Aquí estamos, por fin, arrebatando una visión y una bocanada de ti!
Sólo que ahora recuerdas Yamna y venga llamando: Amma?
Eres mi querida Abdurrahman,
Por Dios, el amor, eres un ser querido,
Usted permanece ocupada por ahí
Pero todavía tiene un corazón-
A diferencia de los bastardos
Quién nos abandonó antes !!
Son su esposa y sus hijas bonitas?
¿O es que se parecen a nosotros aquí ?!
¿Qué has los llamó? Aya y Nur, dicen.
¿No tienes a ti mismo un niño?
Pero espera
Lo bueno en este mundo
Eran los que teníamos?
Si lo fuera no sólo por la codicia del hombre!
Me traes terciopelo y franela!
¿Crees Yamna vivirá para usar ropa nueva?
Usted podría haber mejor que me dado dinero
Para comprar bálsamo para mi rodilla.
¡Oh mi! Lo que un dandy que siempre has sido, Abdurrahman!
He estado aquí durante seis años
Plantado junto a la puerta
Pero nadie viene a llamar.
Ok, voy a seguir de todos modos
Podrían servir como mi mortaja!
                                                                 
Mi cara ha crecido arrugado!
¿Te acuerdas de Yamna y esa cara?
¿Nunca cree esta vida
Es todo una mentira !!!
Si la muerte viene a ti mi hijo
Muere a la vez
Los que murió joven
Han permanecido viva en el corazón
Como si nunca han dejado
Pero los que murieron poco a poco
Y secado vivo
Ni siquiera se molestó en enviar un saludo
Al otro lado de la puerta.
Cuando la muerte viene a ti, abre
Cuando se dice en voz alta su nombre, dirigido a él !!!
Usted es el ganador
¿No te has parado a calcular !!
No hijo ni hija harán
Estos tiempos son mentirosos
Incluso cuando dicen la verdad.
Deja dinero y cosas detrás y correr
¿Nunca mirar hacia atrás!
La riqueza no es más que la arena
Y las paredes de tiempo no son sino lodo
Y sus hijos vivirán, con o sin usted alrededor.
¡Oh mi! Rumman! *
Es un largo camino,
Y el que busca prolongar aún más
Es un imbécil, mi amor!
Necesito la medicina para el dolor en mi rodilla
No es para hacerme vivo en
¿Nunca cree su brillante colores-amarillo y rojo!
No eran lo hermoso, muchacho?
No fuera que esto y lo otro?
Audaz y atrevido y temido por los hombres?
Pero, ¿cómo podría saberlo?
Eras sólo los niños a continuación!
Mis hijas Radiyya y Najiyya han muerto y se han ido
Pero me he detenido en
Pues bien, ¿qué puedo hacer?
No vuelvas a vivir por un día pasado a sus hijos
No ¿Alguna vez, Abdurrahman!
La vida está llena de todo tipo de dolor y pena
Que la gente no sabe,
Pero el más difícil es cuando se vive
Después de que sus hijos van
Sólo entonces
¿Va a aprender qué es la muerte !!
Cuando se trata de ti, saltar a bordo!
¿Todavía dices a la gente en el norte
La historia de “Fatna w Haraji-l Gott?”
¡Oh mi! Lo que un muchacho travieso que eras!
A diferencia de todos los demás chicos,
Distante,
Intencional,
Y en sus ojos mágicos llenos
Un laico mucho oculto
Como una madre-kite
Descendiendo por algo
Luego de volar lejos
Qué garras afiladas y cubas de tintura que tenían a mi hijo!
Pero nunca eran falsas
Y aquí estoy, demorándose en en esta vida
Para ver el cabello gris ido!
La casa ha envejecido
Más de una casa se había derrumbado
Pero éste todavía se aferra
A la espera de que me muera !!!
¿Va a venir la próxima Eid?
Y si lo hizo
¿Quieres venir a ver Yamna?
Y tomar el té con ella?
Vendré, tía, lo haré, te lo juro
Y cuando lo hice
Ni Yamna ni la casa estaba allí !!

[Abdul-Rahman al-Abnudi, al-Ahzan al-Adiyya (El Cairo: Dar Qiba ‘, 1999), pp. 104-111

http://cofibuk.com/poesia/



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