domingo, 11 de diciembre de 2011

MÁRIO DE ANDRADE [5.334]


MÁRIO DE ANDRADE

Mário Raul de Morais Andrade (Nació en São Paulo el 9 de octubre de 1893 - Falleció el 25 de febrero de 1945), fue un poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño.

Fue uno de los miembros fundadores del modernismo brasileño. En 1922 participó activamente en la Semana de Arte Moderno de São Paulo, que tuvo una gran influencia en la renovación de la literatura y de las artes en Brasil. Su segundo libro de poesía, Paulicéia desvairada, publicado ese mismo año, marca para muchos el inicio de la poesía modernista brasileña.

Durante los años 20 continuó su carrera literaria, al tiempo que ejercía también la crítica musical y de artes plásticas en la prensa escrita. En 1928 publicó su novela más reconocida, Macunaíma, considerada una de las obras capitales de la narrativa brasileña del siglo XX.

Andrade nació en São Paulo, ciudad en la que vivió durante prácticamente toda su vida, en el número 320 de la Rua Aurora, donde residían sus padres, Carlos Augusto de Moraes Andrade y Maria Luísa Leite Moraes Andrade. En su infancia fue considerado un niño prodigio como pianista. Al mismo tiempo, estudiaba historia, arte y, especialmente, poesía. Tenía un sólido dominio de la lengua francesa, y leyó durante su infancia a Rimbaud y a los principales poetas simbolistas franceses. Aunque escribió poesía desde su más tierna infancia (su primer poema data de 1904), su primera vocación fue la música, y en 1911 se matriculó en el Conservatorio de São Paulo.

En 1913 su hermano Renato, que tenía entonces catorce años, murió a consecuencia de un golpe recibido mientras jugaba al fútbol, lo cual causó a Mário una honda conmoción. Abandonó el conservatorio y se retiró a la hacienda familiar en Araquara. Este incidente significó el final de su proyectada carrera como concertista de piano, ya que le produjo un temblor en las manos que en lo sucesivo le impidió tocar. Por ello, decidió convertirse en profesor de música, al tiempo que comenzaba a tomarse un interés más serio por la literatura. En 1917, año en que concluyó sus estudios de piano, publicó su primer libro de poemas, Há uma gota de sangue em cada poema, con el seudónimo de Mário Sobral. La obra contiene ya indicios de la creciente sensibilidad del autor hacia los rasgos distintivos de la identidad brasileña, pero, como ocurre con la mayor parte de la poesía brasileña de la época, no destaca por su originalidad: es evidente su deuda con la poesía europea de la época, particularmente francesa.

Tras la publicación de su primer libro de poemas, Andrade decidió ampliar el ámbito de su escritura. Dejó São Paulo para viajar al campo, e inició una actividad que continuaría durante el resto de su vida: la meticulosa documentación acerca de la historia y cultura (sobre todo la música) del interior de Brasil, tanto en el estado de São Paulo y en Minas Gerais, que le interesó profundamente por su arte barroco de época colonial, como en las áreas más agrestes del nordeste del país. Publicó ensayos en revistas de São Paulo, que a veces ilustraba con fotografías de su autoría, y fue, sobre todo, acumulando información acerca de la vida y el folclore brasileños. Al tiempo que emprendía estos viajes de investigación, Andrade impartía clase de piano en el Conservatorio, y en 1921 se convirtió en profesor de Historia del Arte de dicha institución.

El Grupo de los Cinco. La Semana de Arte Moderno (1922)

Por la misma época en que Andrade llevaba a cabo sus intensos trabajos como investigador del folclore brasileño, hizo amistad con un grupo de jóvenes artistas y escritores de São Paulo que, como él, estaban interesados por el naciente modernismo europeo. Algunos de ellos se integrarían más adelante en el llamado Grupo dos Cinco: el propio Andrade, los poetas Oswald de Andrade (sin ninguna relación de parentesco con Mário de Andrade, a pesar de la coincidencia de los apellidos) y Menotti del Picchia, y las pintoras Tarsila do Amaral y Anita Malfatti. Malfatti había visitado Europa en los años previos a la Primera Guerra Mundial, y había sido la introductora del expresionismo en Brasil.

En 1922, mientras preparaba la publicación de Paulicéia desvairada, Andrade colaboró con Malfatti y Oswald de Andrade en la organización de un acontecimiento que tenía como propósito difundir las creaciones del grupo modernista de São Paulo entre un público más amplio: la Semana de Arte Moderna ("Semana de arte moderno"), que se desarrolló en el Teatro Municipal de la ciudad brasileña entre los días 11 y 18 de febrero. Además de una exposición de cuadros de Malfatti y otros artistas vinculados al modernismo, durante estas jornadas se llevaron a cabo lecturas literarias y conferencias sobre arte, música y literatura. Andrade fue el organizador principal y uno de los más activos participantes en el evento, que, aunque fue inicialmente saludado con escepticismo, congregó a un numeroso público. Andrade mismo impartió varias conferencias. Una de ellas sería posiblemente el germen de un texto programático que publicaría en 1925, con el título de Escrava que não é Isaura.

Los miembros del Grupo de los Cinco continuaron trabajando juntos durante la década de 1920, durante la cual su reputación creció y la hostilidad hacia sus innovaciones fue gradualmente disminuyendo. Mário de Andrade colaboró, por ejemplo, en la Revista de Antropofagia, fundada por Oswald de Andrade en 1928. Mário y Oswald de Andrade fueron los principales impulsores del movimiento modernista brasileño. Según Paulo Mendes de Almeida, que fue amigo de ambos:

Estos dos tipos tan diversos de intelectual se complementaban admirablemente. Mário era rumiante. Desconfiaba de lo fácil e incluso de la misma facilidad. Era hombre de pensar y de repensar. A él, pues, se adecuaba, perfectamente, el papel de teorizador documentado. Oswald, por el contrario, se entregaba a las primeras ideas, cuando todavían eran más propiamente sensaciones o sentimientos que ideas. [...] Y fueron así ellos, el elemento de cohesión de todo el grupo, al cual transmitían audacia, seguridad y entusiasmo.

Sin embargo, al año siguiente, los dos poetas se enemistaron, lo que supuso la ruptura del Grupo de los Cinco. De las astillas del grupo original surgieron sin embargo grupos nuevos. De hecho, gran parte de los movimientos vinculados al modernismo brasileño tienen su origen en la Semana de Arte Moderno.

Últimos años

Cuando, en 1930, Getúlio Vargas se convirtió en dictador, Andrade, que pertenecía a la clase terrateniente, vio declinar sus perspectivas laborales. Logró conservar su puesto en el Conservatorio, donde era catedrático de Estética e Historia de la Música, y continuó investigando la música folclórica: durante la década de 1930 reunió una ingente colección de grabaciones de campo de canciones y otras formas musicales.

En 1935, durante una época inestable del gobierno de Vargas, organizó, junto al escritor y arqueólogo Paulo Duarte un Departamento de Cultura unificado para la ciudad de São Paulo (Departamento de Cultura e Recreação da Prefeitura Municipal de São Paulo), del que el mismo Andrade se convirtió en director. El Departamento de Cultura tenía como finalidad declarada, según su acta de fundación, "conquistar y divulgar para todo el país la cultura brasileña". El ámbito de competencias del recién creado Departamento de Cultura era bastante amplio: supervisaba la investigación cultural y demográfica, estaba encargado de la construcción de parques y lugares de recreo y contaba con una importante sección de publicaciones. Andrade ejerció su cargo con la ambición que lo caracterizaba, utilizándolo para ampliar su trabajo sobre folclore y música popular, al tiempo que organizaba numerosas representaciones, conferencias y exposiciones. Trasladó su colección de grabaciones al Departamento de Cultura. Acrecentar la colección se convirtió en una de las principales funciones del Departamento, bajo la supervisión de una antigua alumna de Andrade, Oneyda Alvarenga. Los fondos discográficos, denominados Discoteca Municipal, eran "posiblemente los mejores y mejor organizados de todo el hemisferio".

En el marco del Departamento de Cultura realizó sus primeras investigaciones el antropólogo Claude Lévi-Strauss, entonces profesor visitante en la Universidad de São Paulo. Otro de sus grandes logros fue la llamada Misión de Pesquisas Folclóricas (Missão de Pesquísas Folclóricas), que en 1938 visitó más de treinta localidades en seis estados brasileños diferentes en busca de material etnográfico, especialmente en lo concerniente a la música. La misión debió interrumpirse, sin embargo, cuando, en 1938, poco después de que Vargas instaurase el régimen conocido como Estado Novo, Andrade dimitió de su cargo en el Departamento de Cultura.

Tras su dimisión, Andrade se trasladó a Río de Janeiro para tomar posesión de un nuevo puesto en la Universidad Federal. Durante su permanencia en la misma, dirigió el Congresso da Língua Nacional Cantada (Congreso de Lengua Nacional Cantada), importante evento sobre folclore y música folclórica. En 1941 regresó a São Paulo y recuperó su antiguo puesto en el Departamento de Cultura, aunque no trabajó con la misma intensidad que antes en la organización de sus actividades.

Andrade falleció en su residencia de São Paulo a causa de un infarto de miocardio, el 25 de febrero de 1945, cuando tenía 52 años. Dadas sus diferencias con el régimen, no hubo una reacción oficial significativa ante su fallecimiento. Diez años después, sin embargo, cuando se publicaron, en 1955, sus Poesías completas, ya fallecido Vargas, comenzó la consagración de Andrade como una de las principales personalidades culturales de Brasil. En 1960 se le dio su nombre a la Biblioteca Municipal de São Paulo.

La poesía

Como poeta, Mário de Andrade es considerado uno de los fundadores del modernismo brasileño. Aunque ya en 1917 había publicado su primer libro de poemas, Há uma gota de sangue en cada poema, esta obra, de influencia parnasiana y de intención pacifista, no supuso una ruptura con la poesía anterior. Habría que esperar a su segundo libro, Paulicéia desvairada, para que tomase forma la nueva estética modernista.

Paulicéia desvairada

Jack E. Tomlins, traductor al inglés del segundo libro de Andrade, relata en su introducción a la citada obra los acontecimientos que precedieron a la escritura del segundo libro de Andrade. En 1920 el poeta acababa de conocer al escultor modernista Victor Brecheret, y había adquirido una escultura suya, titulada "Busto de Cristo", en la que el fundador del cristianismo era representado como un brasileño con trenzas. A la familia de Andrade le molestó esta obra, lo cual desconcertó al poeta, que se retiró a su habitación. Más tarde recordaría, en una conferencia, que, todavía "delirante", se asomó al balcón y "miró a la plaza de abajo sin verla realmente".

Ruidos, luces, el ingenuo bromear de los taxistas: todo esto flotaba ante mí. Estaba aparentemente tranquilo y no pensaba en nada en particular. No sé qué me ocurrió de repente. Fui a mi escritorio, abrí un cuaderno, y escribí un título que nunca antes se me había pasado por la cabeza: Paulicéia Desvairada.

Manteniendo este título, que en español podría traducirse, según José María Valverde, por "Sanpaulada desvariada", Andrade trabajó en su nuevo libro durante los dos años siguientes. Pronto produjo un "cántico bárbaro", como él mismo lo denominó en una conferencia, y poco a poco fue reduciéndolo hasta que se quedó en la mitad de su extensión original.

Estos poemas eran enteramente diferentes de su obra anterior, más formal y abstracta. Los versos, de muy diferente extensión y estructura sintáctica, consistían fundamentalmente en una serie de descripciones impresionistas y fragmentarias, en las que se intercalaban, como si se escucharan por casualidad, fragmentos de discurso en el dialecto de São Paulo. El yo lírico de estos poemas a menudo parece abrumado por el laberinto de diálogos que constantemente le interrumpe, como en el poema "Colloque Sentimental":

A rua toda nua . . . 
As casas sem luzes . . .
E a mirra dos martírios inconscientes . . .

 —Deixe-me pôr o lenço no nariz.



Tenho todos os perfumes de Paris!



La calle toda desnuda. . . 
Las casas sin luces . . .
Y la mirra de los martirios inconsciente . . .

Déjeme llevarme el pañuelo a la nariz.
¡Tengo todos los perfumes de París!"



Cuando completó el libro, Andrade escribió lo que llamó un "Prefácio interessantíssimo",13 en un intento de explicar retrospectivamente el contexto teórico de los poemas. El prefacio no pretende ser tomado demasiado en serio ("Este prefacio, a pesar de interesante, es inútil"), pero es sumamente ambicioso, y presenta una teoría no sólo acerca de la poesía, sino de la estética del lenguaje, con la finalidad de explicar las innovaciones de sus poemas. Andrade explica la dificultad de sus poemas en términos musicales:

Hay ciertas figuras de retórica en las que podemos ver el embrión de la armonía oral, al igual que vemos el germen de la armonía musical en la lección de las sinfonías de Pitágoras. Antítesis: genuina disonancia.

El poeta diferencia, sin embargo, entre lenguaje y música, en cuanto que las "palabras no se fusionan como las notas; más bien se revuelven entre ellas, y se hacen incomprensibles".

A pesar de que su compañero de generación Oswald de Andrade se había referido a él como futurista, Mário rechaza esta etiqueta. Le desagrada el futurismo por cuanto supone, a su juicio, una actitud únicamente destructiva, aunque es innegable que su estética tiene numerosos puntos de contacto con dicho movimiento.

Otro aspecto central de la poética de Andrade, tal y como se expresa en el Prefácio interessantísimo, es la voluntad de alcanzar una expresión propia para la literatura brasileña, distanciándose, incluso en lo lingüístico, de la tradición portuguesa. "Escribo en brasileño", llegó a afirmar en el prefacio a Paulicéia desvairada.

Poesía posterior

El siguiente libro de poemas de Andrade, Losango cáqui (publicado en 1926, pero escrito en 1922), continúa en la misma línea que su obra anterior. En Clá do jabuti (1927) y Remate de males (1930), hace un amplio uso de sus investigaciones etnográficas.

A partir de 1930, coincidiendo con la Revolución de 1930, su obra poética cambia de rumbo. Parte de su obra posterior, como Poesía (1942), se desliza hacia un tono más intimista y reflexivo, al tiempo que mantiene otra línea de denuncia política y social, con obras como O carro da miséria y Lira paulistana (1946).

A esta última obra pertenece un largo poema titulado "Meditação Sôbre o Tietê", una obra densa y compleja, que fue desestimada por sus primeros críticos por considerarla "carente de significado", aunque la crítica reciente sobre el poema se manifiesta en términos bastante más halagüeños. David T. Paterson la ha comparado con el poema Paterson de William Carlos Williams, un poema épico inconcluso con una construcción sumamente compleja. La Meditação es un poema sobre la ciudad: se centra en el río Tietê, que atraviesa São Paulo. El poema es al mismo tiempo una summa de la trayectoria poética de Andrade, en diálogo con otros poemas escritos mucho antes, y un poema de amor al río y a la propia ciudad.

La narrativa de Mário de Andrade. Macunaíma.

Mário de Andrade fue también un destacado narrador. Cultivó el relato breve, en colecciones como Primeiro andar (1926) y Contos novos (1946), así como la crónica (Os filhos da Candinha, 1945). Fue autor de dos novelas: Amar, verbo intransitivo (1927) y Macunaíma (1928). La primera causó cierto escándalo en su momento, ya que narra la iniciación sexual de un adolescente por una mujer madura, una institutriz alemana contratada por el padre del joven. La segunda, que desde su primera edición se presenta como una rapsodia, y no como novela, es considerada una de las novelas capitales de la literatura brasileña.

La inspiración para esta novela le llegó a Andrade con la lectura de la obra de un etnógrafo alemán, Koch-Grünberg, quien en el libro Von Roraima zum Orinoco había recopilado leyendas e historias de los indios taulipangues y arecunás, de la Amazonia brasileña y venezolana. A partir de estos materiales, Andrade creó lo que llamó rapsodia, término que entronca con la literatura de tradición oral, y tiene también relación con la actividad del autor como musicólogo.

El protagonista de la obra, el indígena Macunaíma, llamado "el hombre sin ningún carácter", representa para el autor al pueblo brasileño, ya que, según señala Andrade en el prólogo a la novela:

El brasileño no tiene carácter porque no posee civilización propia ni conciencia tradicional.

La novela, que consta de diecisiete capítulos y un epílogo, refiere cómo el héroe, Macunaíma, descendiente de la tribu de los Tapanhumas, vence a Ci, reina de las amazonas, a la que convierte en su esposa, y le quita un amuleto de piedra en forma de caimán (la "muiraquitã"), que da la felicidad. Un traficante de São Paulo roba el amuleto a Macunaíma, quien, para recuperarlo, emprende un viaje a la ciudad, junto con sus hermanos Maanape y Jiquê. En este pasaje, de alguna forma Andrade invierte las crónicas de la conquista del siglo XVI, ya que es el indio el que "invade" la civilización europea. El traficante, Venceslau Pietro Pietra, que es en realidad el gigante antropófago Piaimã, es vencido por Macunaíma. Tras recuperar el amuleto, el héroe regresa al Amazonas con sus hermanos, pero su aldea ha sido totalmente devastada. Sólo queda un papagayo, al que el héroe relata sus hazañas para que se salven del olvido. Finalmente, el protagonista se transforma en una de las estrellas de la Osa Mayor. En el epílogo de la obra, se revela cómo el narrador de los diecisiete capítulos de la novela ha conocido las aventuras de Macunaíma gracias al papagayo.

El estilo de la obra mezcla vívidas descripciones de la jungla y la ciudad con abundantes elementos fantásticos, en la línea de lo que más tarde se denominaría "realismo mágico". Se han señalado las semejanzas de esta "rapsodia" de Andrade con el romance medieval, ya que las aventuras de Macunaíma se desarrollan en un espacio mágico, fuera del tiempo y del espacio; así como con la novela picaresca.

Macunaíma plantea, mediante su personaje protagonista, el choque cultural del indígena amazónico con la cultura europea, en la línea de la preocupación de Andrade por la identidad brasileña. La novela refleja también el encuentro entre diferentes lenguas y registros lingüísticos.

Obras sobre musicología y folclore

Los trabajos de Andrade fueron decisivos en la historia de la etnomusicología brasileña, y tuvieron una gran influencia en trabajos similares llevados a cabo en otras partes del mundo, incluyendo las muy conocidas grabaciones de Alan Lomax.

Durante los años 20, Andrade, que viajaba continuamente por el interior de Brasil, estudiando su folclore, comenzó a formular una compleja teoría de las dimensiones sociales de la música folclórica, que es al mismo tiempo nacionalista y profundamente personal. Esta teoría está recogida en su obra Ensayo sobre música brasileña (Ensaio sobre a música brasileira, 1928), que, aunque resultó bastante controvertida en el momento de su publicación, es considerada hoy «la "biblia" del nacionalismo musical brasileño erudito».

Durante la época en que dirigió el Departamento de Cultura, en los años 30, Andrade fue aquilatando sus teorías musicales. Su intención era reunir sus investigaciones en una teoría general. Coherente con la necesidad modernista de romper con el pasado, formuló una distinción entre la música clásica de la Europa de los siglos XVIII y XIX y lo que llamaba la música del futuro, que estaría basada al mismo tiempo en los planteamientos rupturistas del modernismo en lo formal y en la comprensión de la música popular. Según su punto de vista, la música del pasado estaba concebida en término espaciales, tanto en cuanto al contrapunto, que consiste en múltiples voces combinadas en una alineación vertical, como en lo que se refiere a las formas sinfónicas, en las que la voz dominante es proyectada por encima de un complejo acompañamiento. La música del futuro sería compuesta según criterios más temporales que espaciales, y esta música temporal no estaría inspirada en un "recuerdo contemplativo", sino en la profunda añoranza o anhelo que en portugués se expresa con la palabra saudade.

Los viajes de Andrade no fueron únicamente fructíferos para la investigación etnográfica y musicológica. En 1927 comenzó a escribir para O Diario Nacional un diario de viajes titulado "O Turista Aprendiz" ("El turista aprendiz"), con el cual pretendía mostrar al público de las ciudades la riqueza cultural del Brasil indígena (en el "Diario" se recogen sus viajes por la Amazonia y por los estados del Nordeste brasileño), y que le sirvió al mismo tiempo para promocionar su obra literaria. Ilustrando su columna periodística se publicaron varias fotografías realizadas por él, tanto paisajes como retratos; en algunas, incluso, aparece el propio poeta.

Obras

Poesía

Há uma gota de sangue em cada poema (1917)
Paulicéia desvairada (1922)
Losango cáqui (1926)
Clã do jabuti (1927)
Remate de males (1930)
Poesías (1941)

Publicados póstumamente:

Lira paulistana (1946)
O carro da miséria (1946)
Poesías completas (1955).

Ensayo, crítica y musicología

A escrava que não é Isaura (1925)
Ensaio sobre música brasileira (1928)
Compêndio de História de Música (1929)
O Aleijadinho de Álvares de Azevedo (1935)
Lasar Segall (1935)
O Movimento Modernista (1942)
O baile das quatro artes (1943)
O empalhador de passarinhos (1944)

Póstumas:

Ensaio sobre a música brasileira (1962) [edición aumentada].
O banquete (1978).

Novelas

Amar, Verbo Intransitivo (1927)
Macunaíma (1928)

Libreto de ópera

Pedro Malazarte, libreto para una ópera puesto
en metro músico por Mozart Camargo Guarnieri

Relatos y crónicas

Primeiro andar (1926)
Belasarte (1934)
Os filhos da Candinha (1943)

Póstumos:

Contos novos (1947)

Diarios

Póstumos:

O turista aprendiz (1977)

Traducciones al español

Música del Brasil. Buenos Aires: Schapire, 1944.
Macunaíma. Barcelona: Seix Barral, 1977.
Obra escogida : novela - cuento - ensayo - epistolario. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1979.
Amar, verbo intransitivo: idilio. Caracas: Monte Ávila, 1982.
Macunaíma. Barcelona: Octaedro, 2004.k




Menino, tu me recordas
A minha presença em mim!
M. de A.


Traducciones de José Antonio Pérez


Oda al Burgués

¡Yo insulto al burgués! ¡Al burgués-plata,
al burgués-burgués!
¡La digestión bien hecha de São Paulo!
¡Al hombre-panza!, ¡al hombre-culón!
¡Al hombre que siendo francés, brasileño, italiano,
es siempre un cauteloso poco-a-poco!

¡Yo insulto a las aristocracias cautelosas!
¡A los barones bandidos!, !a los condes Juanes!, a los duques rebuznos!
que viven dentro de muros sin saltos;
y gimen sangre de unos cuantos duros débiles
para decir que las hijas de su señora hablan francés
y tocan el “Printemps” aporreando el piano!

¡Yo insulto al burgués-funesto!
¡Al indigesto puchero con tocino, señor de las tradiciones!
¡Fuera los que guarisman las mañanas!
¡Mira la vida de nuestros setiembres!
¿Hará Sol?
Pero a la lluvia de los rosales,
¡el éxtasis dará siempre Sol!

¡Muerte a la gordura!
¡Muerte a las adiposidades cerebrales!
¡Muerte al burgués-mensual!,
¡al burgués-cine!, ¡al burgués-coche!
¡Panadería Suiza! ¡Muerte viva al Adriano!
“-Ay, hija, ¿qué te regalaré para tu cumpleaños?
-Un collar… -¡¡¡Mil quinientos!!!
¡Pero nosotros nos morimos de hambre!”

¡Come! ¡Cómete a ti mismo!, oh, gelatina pasmada!
!Oh! !Puré de patatas morales!
!Oh!, !pelos en las narices!
!Odio a los temp
¡Odio a los relojes de carne y hueso!
¡Odio a las cuentas! !Odio a los colmados!
¡Odio a los sin desfallecimientos ni arrepentimientos,
sempiternamente a las rutinas convencionales!
Con las manos atrás!
¡Dos a dos! !Posición primera! ¡ Marcha!
¡Todos para el Central de mi rencor embriagante!

¡Odio e insulto!
¡Muerte al burgués de hinojos,
en olor de religión y que no cree en Diós!
¡Odio rojo!
¡Odio fundamento, sin perdón!

¡Fuera!



Ode ao Burguês

Eu insulto o burguês! O burguês-níquel
O burguês-burguês!
A digestão bem-feita de São Paulo!
O homem-curva! O homem-nádegas!
O homem que sendo francês, brasileiro, italiano,
é sempre um cauteloso pouco-a-pouco!

Eu insulto as aristocracias cautelosas!
Os barões lampiões! Os condes Joões! Os duques zurros!
Que vivem dentro de muros sem pulos,
e gemem sangue de alguns mil-réis fracos
para dizerem que as filhas da senhora falam o francês
e tocam os "Printemps" com as unhas!

Eu insulto o burguês-funesto!
O indigesto feijão com toucinho, dono das tradições!
Fora os que algarismam os amanhãs!
Olha a vida dos nossos setembros!
Fará Sol? Choverá? Arlequinal!
Mas à chuva dos rosais
o êxtase fará sempre Sol!

Morte à gordura!
Morte às adiposidades cerebrais!
Morte ao burguês-mensal!
Ao burguês-cinema! Ao burguês-tiburi!
Padaria Suíssa! Morte viva ao Adriano!
"— Ai, filha, que te darei pelos teus anos?
— Um colar... — Conto e quinhentos!!!
Más nós morremos de fome!"

Come! Come-te a ti mesmo, oh! gelatina pasma!
Oh! purée de batatas morais!
Oh! cabelos nas ventas! Oh! carecas!
Ódio aos temperamentos regulares!
Ódio aos relógios musculares! Morte à infâmia!
Ódio à soma! Ódio aos secos e molhados
Ódio aos sem desfalecimentos nem arrependimentos,
sempiternamente as mesmices convencionais!
De mãos nas costas! Marco eu o compasso! Eia!
Dois a dois! Primeira posição! Marcha!
Todos para a Central do meu rancor inebriante!

Ódio e insulto! Ódio e raiva! Ódio e mais ódio!
Morte ao burguês de giolhos,
cheirando religião e que não crê em Deus!
Ódio vermelho! Ódio fecundo! Ódio cíclico!
Ódio fundamento, sem perdão!

Fora! Fu! Fora o bom burguês!...

(Paulicéia Desvairada,1922)



Soy trecientos...

Yo soy trescientos, soy trescientos y cincuenta,
La sensaciones renacen de sí mismas sin reposo,
¡Oh, espejos, oh! ¡Pirenos! ¡Oh, caizaras!
Si muerte un dios, iré a Piauí a buscar otro!
¡Abrazo en mi lecho las mejores palabras,
Y los suspiros que doy son violines ajenos;
Piso la tierra, como quien descubre a hurtadillas
En las esquinas, en los taxis, en las alcobas sus propios besos!

Yo soy trescientos, soy trescientos y cincuenta,
mas por fin un día toparé conmigo…
Tengamos paciencia, golondrinas breves,

Sólo el olvido es lo que condensa,
Y entonces mi alma servirá de abrigo.



Eu Sou Trezentos...

Eu sou trezentos, sou trezentos-e-cincoenta,
As sensações renascem de si mesmas sem repouso,
Ôh espelhos, ôh ! Pirineus ! Ôh caiçaras !
Si um deus morrer, irei no Piauí buscar outro !
Abraço no meu leito as milhores palavras,
E os suspiros que dou são violinos alheios;
Eu piso a terra como quem descobre a furto
Nas esquinas, nos táxis,
nas camarinhas seus próprios beijos !

Eu sou trezentos, sou trezentos-e-cincoenta,
Mas um dia afinal toparei comigo...
Tenhamos paciência, andorinhas curtas,
Só o esquecimento é que condensa,
E então minha alma servirá de abrigo.



De 9 POETAS DEL BRASIIL
una antología de Enrique Bustamante y Ballivian.
Lima: Centro de Estudios Brasileños, 1978


EL POETA COME MANI

Noches pesadas de perfumes y calores amontonados . . .
Fue el Sol quien por toda esta grandeza deL Brasil
anduvo marcando de moreno a los brasileros.

Estoy pensando en los tiempos de antes de que yo naciera . . .

La noche era para descansar. Las carcajadas blancas de los mulatos.
¡Silencio! El Rmperador medita sus versecitos.
Los caramurús* conspiran a la sombra de los manglares ovales.
Sólo los Creo en Dios Padres hermanaban a los hombres de mi país.
De una vez los cimarrones supieron que no había más esclavos,
por causa de ello mucha virgen dei rosário se perdió ...
Pero el desastre verdadero fue enmuñecar esta República temprana.
Analfahetolandia mestiza . . .
La gente aún no se sabía gobernar . . .
Progresar, progresamos un pedazo
que el progreso también es una fatalidad ...
Será lo que el Señor quisiera! ...

Estoy con deseos de desastres ...
Estoy con deseos del Amazonas y de los vientos zancudos
recostándose en la madera de los batientes ...
Tengo deseos de vihuelas y de soledades sin sentido . . .
Tengo ganas de gemir y de morir

Brasil ...
Masticado en la calidez sabrosa del maní . . .
Hablado en una lengua niña,
de palabras inciertas de remelada dulzura melancólica . . .

Salen lentas frescas trituradas por mis dientes huenos . . .
mojan mis labios que dan besos esparcidos y lentos
y después semitonan sin malícia oraciones bien nacidas . . .
Brasil amado, no porque sea Pátria mía.
Pátria es acaso de migraciones y de pan nuestro donde Dios diera . . .

Brasil que yo amo porque es el gesto de mi brazo aventurero,
el grito de mis descansos,
el balanceo de mis cánticos, de mis amores y mis danzas.
Brasil que yo soy porque es mi expresión muy graciosa,
porque es mi sentimiento pachorrento,
porque es mi manera de ganar dinero, de comer y de dormir.



MADRUGADA

Mañanita.
La italiana viene a la playa del arroyo.
Está derrengada y con sobras de sueño asomándole a los ojos.
Tira el ato de ropas a Ias piedras
y queda un momento erguida al sol.
La nariz le palpita que ni pecho de paloma.
Mastica la boca sin lavar
que tiene huellas de plátano y de café.
Respira.
Al final se despereza
irguiendo para los ángeles el seno creador.



RONDO PARA USTED

Rosa, de usted yo no quería
recibir tan óolo ese abrazo
tan despacito que usted me da.
ni gozar tan sólo ese beso
tan mojadito que usted me da.
Yo no quería solo porqué,
por todo cuanto usted me dice
ya repare que en su pecho
solloza el corazón bien hecho
de usted.

Pues por eso yo imaginé
que junto con ese cuerpo delgado
morenito que usted me da,
con Ia belleza y con la gracia
y con la risa que usted me da
y me entontecen como no sé,
bien que querría tener también,
lo que vive atrás de su rostro, Rosa,
el pensamiento, el alma, el disgusto
de usted.



MADRIGAL

Tu amor venía de los deseos irritados,
ardientes como los morros del naciente en las primeras horas de la
mañana.
Tu beso era como el grito de la araponga,
me iluminaba y me aturdía con viril golpe estridente.
Tu abrazo era comolIa noche dormida en la hamaca,
que hasta el día deja los miemhros blandos, tibios y torpes.
Poseyéndote yo me alimentaba con la miel de los guarapurús,
miel ácida, miel que no sacia,
miel que da sed cuando las fuentes están lejanas,
cu ando la modorra es más desoladora
y está el cuerpo más exhausto.

http://www.antoniomiranda.com.br/Brasilsempre/mario_de_andrade.html




EL VALIOSO TIEMPO DE LOS MADUROS

Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo
para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas:
las primeras las comió con agrado, pero, cuando percibió
que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables,
donde se discuten estatutos, normas, procedimientos
y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas
que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a maniobreros y ventajeros.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar
a los más capaces, para apropiarse de sus lugares,
talentos y logros.
Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera
la lucha por un majestuoso cargo.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa….
Sin muchas golosinas en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades..
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad
y la honradez.
Lo esencial es lo que hace
que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente,
que sepa tocar el corazón de las personas….
Gente a quien los golpes duros de la vida,
le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí…. tengo prisa… por vivir con la intensidad,
que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas
que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitas,
que las que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz
con mis seres queridos y con mi conciencia.
Espero que la tuya sea la misma,
porque de cualquier manera llegarás..




El rebaño

¡Oh, mis alucinaciones!
Vi a los diputados, sombreros altos,
bajo el palio vespertino hecho de matas de mango rosa,
salir del Congreso dándose las manos –
¡Como un poseso en pleno ataque di mis aplausos
a los salvadores de mi estado amado!

Bajaban, inteligentes, dándose las manos,
entre el trepidar de taxis trastabillantes,
por la calle Marechal Deodoro –
¡Como un poseso en pleno ataque di mis aplausos
a los héroes de mi estado amado!

¡Y las esperanzas de ver todo salvado!
Dos mis reformas, tres proyectos…
Emigran los futuros nocturnos…
¡Y verde, verde, verde!
¡Oh, mis alucinaciones!
¡Pero los diputados, sombreros altos,
poco a poco se transformaban en cabras!
Les crecían cuernos, se les estiraban las barbitas…
Y vi que los sombreros altos de mi estado amado,
con los triángulos de madera en el pescuezo,
se ponían a pastar, bajo las franjas de oro de la tarde,
nuestras verdes esperanzas
junto al palacio del señor presidente –
¡Oh, mis alucinaciones!

El rebaño. Traducción: Adalber Salas Hernández




Aceitarás o amor como eu o encaro?…

Aceitarás o amor como eu o encaro ?…
… Azul bem leve, um nimbo, suavemente
Guarda-te a imagem, como um anteparo
Contra estes móveis de banal presente.

Tudo o que há de melhor e de mais raro
Vive em teu corpo nu de adolescente,
A perna assim jogada e o braço, o claro
Olhar preso no meu, perdidamente.

Não exijas mais nada. Não desejo
Também mais nada, só te olhar, enquanto
A realidade é simples, e isto apenas.

Que grandeza… a evasão total do pejo
Que nasce das imperfeições. O encanto
Que nasce das adorações serenas.




Descobrimento

Abancado à escrivaninha em São Paulo
Na minha casa da rua Lopes Chaves
De supetão senti um friúme por dentro.
Fiquei trêmulo, muito comovido
Com o livro palerma olhando pra mim.

Não vê que me lembrei que lá no Norte, meu Deus!
muito longe de mim
Na escuridão ativa da noite que caiu
Um homem pálido magro de cabelo escorrendo nos olhos,
Depois de fazer uma pele com a borracha do dia,
Faz pouco se deitou, está dormindo.

Esse homem é brasileiro que nem eu.




Moça Linda Bem Tratada

Moça linda bem tratada,
Três séculos de família,
Burra como uma porta:
Um amor.

Grã-fino do despudor,
Esporte, ignorância e sexo,
Burro como uma porta:
Um coió.

Mulher gordaça, filó,
De ouro por todos os poros
Burra como uma porta:
Paciência…

Plutocrata sem consciência,
Nada porta, terremoto
Que a porta de pobre arromba:
Uma bomba.




Retrato de Novembro

I

Os trabalhadores protestam na rua, Excelência.
Não me incomodam!
Como?!
Não vou sair para essas bandas!
Querem avistar-se com Vossa Excelência.
Não os conheço!
Já estão a fazer barulho.
Manda-os embora!
Não abalam.
Manda-os calar!
Não nos escutam, Excelência.
Bom, somos um país livre!
Mas a gritaria vai-nos incomodar.
Fecha as portas e as janelas!
Mesmo assim os ouviremos.
Tapa os ouvidos!
Também não resulta, Excelência.
Então, ignora-os!
Como?!
Finge que não existem!
Vai ser difícil, Excelência.
Mas não impossível!

II

E os massacres no Alentejo, Excelência?
Oh nada de extraordinário a assinalar
Senão os coveiros já teriam reclamado
Horas suplementares!




Poemas da Amiga

A tarde se deitava nos meus olhos
E a fuga da hora me entregava abril,
Um sabor familiar de até-logo criava
Um ar, e, não sei porque, te percebi.

Voltei-me em flor. Mas era apenas tua lembrança.
Estavas longe doce amiga e só vi no perfil da cidade
O arcanjo forte do arranha-céu cor de rosa,
Mexendo asas azuis dentro da tarde.

Quando eu morrer quero ficar,
Não contem aos meus amigos,
Sepultado em minha cidade,
Saudade.

Meus pés enterrem na rua Aurora,
No Paissandu deixem meu sexo,
Na Lopes Chaves a cabeça
Esqueçam.

No Pátio do Colégio afundem
O meu coração paulistano:
Um coração vivo e um defunto
Bem juntos.

Escondam no Correio o ouvido
Direito, o esquerdo nos Telégrafos,
Quero saber da vida alheia
Sereia.

O nariz guardem nos rosais,
A língua no alto do Ipiranga
Para cantar a liberdade.
Saudade…

Os olhos lá no Jaraguá
Assistirão ao que há de vir,
O joelho na Universidade,
Saudade…

As mãos atirem por aí,
Que desvivam como viveram,
As tripas atirem pro Diabo,
Que o espírito será de Deus.
Adeus.




Lundu do Escritor Difícil

Eu sou um escritor difícil
Que a muita gente enquizila,
Porém essa culpa é fácil
De se acabar duma vez:
É só tirar a cortina
Que entra luz nesta escurez.

Cortina de brim caipora,
Com teia caranguejeira
E enfeite ruim de caipira,
Fale fala brasileira
Que você enxerga bonito
Tanta luz nesta capoeira
Tal-e-qual numa gupiara.

Misturo tudo num saco,
Mas gaúcho maranhense
Que pára no Mato Grosso,
Bate este angu de caroço
Ver sopa de caruru;
A vida é mesmo um buraco,
Bobo é quem não é tatu!

Eu sou um escritor difícil,
Porém culpa de quem é!…
Todo difícil é fácil,
Abasta a gente saber.
Bajé, pixé, chué, ôh “xavié”
De tão fácil virou fóssil,
O difícil é aprender!

Virtude de urubutinga
De enxergar tudo de longe!
Não carece vestir tanga
Pra penetrar meu caçanje!
Você sabe o francês “singe”
Mas não sabe o que é guariba?
— Pois é macaco, seu mano,
Que só sabe o que é da estranja.





Cantam Passaros Exoticos no Teu Pubis

Cantam pássaros exóticos no teu púbis.
Como espelhar graficamente
uma melodia de sonho?

Cantam pássaros exóticos no teu púbis.
Como definir a breve vertigem
nos momentos de lucidez?

Cantam pássaros exóticos no teu púbis.
Como descrever o frémito singular
com as palavras banais de todos os dias?

Cantam pássaros exóticos no teu púbis.
Cantam. Ou imagino-os.
Oiço-os. Ou adivinho-os.
Quantas decepções cabem no abismo
que separa A Sensação de A Palavra?

Cantam pássaros exóticos no teu púbis.
Para nós ambos, no vórtice do delírio.
Como ouvi-los sem ser a deliberar?
E como delirar sem os ouvir?

Cantam pássaros exóticos no teu púbis.
O êxtase está além do abraço desesperado
além dos copos do peito além da sanguessuga
labiar além das ancas convulsivas além
dos rostos de mármore esbraseados

Cantam pássaros exóticos no teu púbis.
E só ouvindo-os nos amamos como sonhamos.





Eterna Presença

Este feliz desejo de abraçar-te,
Pois que tão longe tu de mim estás,
Faz com que te imagine em toda a parte
Visão, trazendo-me ventura e paz.

Vejo-te em sonho, sonho de beijar-te;
Vejo-te sombra, vou correndo atrás;
Vejo-te nua, oh branco lírio de arte,
Corando-me a existência de rapaz…

E com ver-te e sonhar-te, esta lembrança
Geratriz, esta mágica saudade,
Dá-me a ilusão de que chegaste enfim;

Sinto alegrias de quem pede e alcança
E a enganadora força de, em verdade,
Ter-te, longe de mim, juntinho a mim.





Quarenta Anos

A vida é para mim, está se vendo,
Uma felicidade sem repouso;
Eu nem sei mais se gozo, pois que o gozo
Só pode ser medido em se sofrendo.

Bem sei que tudo é engano, mas sabendo
Disso, persisto em me enganar… Eu ouso
Dizer que a vida foi o bem precioso
Que eu adorei. Foi meu pecado… Horrendo

Seria, agora que a velhice avança,
Que me sinto completo e além da sorte,
Me agarrar a esta vida fementida.

Vou fazer do meu fim minha esperança,
Oh sono, vem!… Que eu quero amar a morte
Com o mesmo engano com que amei a vida.





O Poeta Come Amendoim

Mastigado na gostosura quente de amendoim…
Falado numa língua curumim
De palavras incertas num remeleixo melado melancólico…
Saem lentas frescas trituradas pelos meus dentes bons…
Molham meus beiços que dão beijos alastrados
E depois remurmuram sem malícia as rezas bem nascidas…
Brasil amado não porque seja minha pátria,
Pátria é acaso de migrações e do pão-nosso onde Deus der…
Brasil que eu amo porque é o ritmo do meu braço aventuroso,
O gosto dos meus descansos,
O balanço das minhas cantigas amores e danças.
Brasil que eu sou porque é a minha expressão muito engraçada,
Porque é o meu sentimento pachorrento,
Porque é o meu jeito de ganhar dinheiro, de comer e de dormir.





Soneto

Tanta lágrima hei já, senhora minha,
Derramado dos olhos sofredores,
Que se foram com elas meus ardores
E ânsia de amar que de teus dons me vinha.

Todo o pranto chorei. Todo o que eu tinha,
caiu-me ao peito cheio de esplendores,
E em vez de aí formar terras melhores,
Tornou minha alma sáfara e maninha.

E foi tal o chorar por mim vertido,
E tais as dores, tantas as tristezas
Que me arrancou do peito vossa graça,

Que de muito perder, tudo hei perdido!
Não vejo mais surpresas nas surpresas
E nem chorar sei mais, por mor desgraça!





Tentação

Eu fechei os meus lábios para a vida
E a ninguém beijo mais, meus lábios são,
Cmo astros frios que, com a luz perdida,
Rolam de caos em caos na escuridão.

Não que a alma tenha já desiludida
Ou me faleçam os desejos, não!
O que outrem prejulgava uma descida,
É subir para mim, elevação!

Vejo o calvário por que anseio, vejo
O Madeiro sublime, “Glórias” ouço,
E subo! A terra geme… eu paro. (É um beijo.)

A moita bole… Eu tremo. (É um corpo.) Oh Cruz,
Como estás longe ainda! E eu sou tão moço!
E em derredor de mim tudo seduz!…

Écloga (imitado de Alberto de Oliveira)

Tirsis, enquanto Melibeu procura
Esgarrado caprídeo, sonolento
Deita-se à sombra de pinhal e o vento
Escuta, olhando os cirros pela altura.

Chega porém das vargens Nise pura,
Que o tem preso a seus pés, e ele, sedento
De amor, mais o de sonhos lesto armento
Guarda, que esse, de capros, na planura.

Passa-lhe a ninfa ao lado. Ele então muda
O olhar para essa frol de primavera,
E diz, vendo-lhe os lábios e o regaço:

– Ai se eu pudesse, em vez da à frauta ruda,
Minha boca na tua, não tivera
Então escuro o engenho, e o corpo lasso





Epitalâmio

O alto fulgor desta paixão insana
Há-de cegar nossos corações
E deserdados da esperança humana
Palmilharemos por escuridões…

Não mais te orgulharás da soberana
Beleza! e eu, minhas cálidas canções
Não mais dedilharei com mão ufana
Na harpa de luz das minhas ilusões!…

Pela realização que ora se ultima
Vai apagar-se em breve o alto fulgor
Que te inflama e ilumina o meu desejo…

Como no último verso a última rima,
Eu deporei, sem gozo e sem calor,
Meu derradeiro beijo no teu beijo!





Dedicatória

Cruz
Que este livro galante,
ante
Teus olhos, lembre um dia,
Quem to oferece nesta
Festa
De anos e de alegria.

Pequeno ele é e modesto.
Mesto
Quase sempre e tristonho;
Não roubará, no entanto,
Quanto
Tens de ilusão e sonho.

Aquela, que hás de agora,
Hora
Tirar (sem percebê-lo),
Das que em teus anos verdes
Perdes;
Não perderás ao lê-lo.

Lê com vagar. Repara
Para
A beleza do verso;
Vê como o vate ardente
Sente
O mundo tão diverso!…

Mas, que não te entristeças;
Nessas
Linhas, não há verdade.
Vive sempre a florida
Vida
Entre a felicidade.




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