jueves, 1 de diciembre de 2011

5255.- HORACIO PILAR


Horacio Pilar (ARGENTINA 1935-1999). Poeta y autor de canciones. Militante del campo popular, fue fundador de la JUP (Juventud Universitaria Peronista). Perseguido por sus actividades políticas, en 1963 y detenido y encarcelado. Posteriormente liberado, en los años 70 debió exiliarse. Escribió Raúl Santana: "Una obra poética llena de sobresaltos como su propia vida pero tal como creo que él hubiera querido, abierta y trabajando hacia el porvenir". Es autor entre otros libros de poesías de: "Poemas", "Amor y conocimiento", "Igual atacaría por 3”.









EXILIO I

El fuego junto al muro
por dentro de estas ruinas
con sus manos calientes va levantando el humo
que se derrama afuera como lana carpida.
El resplandor sonámbulo convoca la mirada,
su perfume dorado baja por mi garganta,
y cristales sonoros con inquietud de chispas
encienden los espejos del recuerdo.
Abajo, madre brasa en frágil cáscara
contra el aire desgaja su naranja
en boca del vacío. Con su incesante giro lo alimentan,
y aplacando el pensar del pensamiento
borran la distancia sobre el tiempo con sus
nadas ardientes.

La casa abandonada,
mi hambrienta soledad.
y estas ramas heladas que gané a la tormenta,
son razones de hogar que las llamas consumen.

Afuera, en los patios del cielo,
recrudecen los truenos traídos por el viento,
látigos y relámpagos ruedan entreverados,
lentas tropas de nubes cierran el horizonte.
En busca de madera
retorno hacia la noche.

1976













EXILIO II

La cuerda de mi voz lanza su red y arrastra
el cardumen del aire al reiniciar su ronda
por la casa cerrada en el fluir del tiempo.
Así pesco a mi viejo entregado al jardín
yermo de chicos.
Al romper los terrones se entretiene el ingrávido
con la enorme distancia del cultivo.
Así lo pierdo, entre el hilo delgado del pensar
y la imagen que arrastra la mirada
es fácil distraerse.
Esa es mi condición,
abrir la herida de la ausencia
con estos comentarios
que son su peor remedio.
—Mi condición es el exilio,
vivir entre las sombras bajo un sol de espejismo.
La delgada nostalgia
destilando sus siempres pasajeros,
sus fugaces jamases, sus presentes ligeros.
Y la quimera de tocar con las manos
lo que vuela lejano.
Si la memoria confunde los espacios,
no es olvido la ausencia,
es presente el olvido.
El ajuar del exilio
es puro sentimiento.
Ante el recuerdo mudo
el aliento golpea con sus puños brumosos
y la letra se apoya sobre la puerta
y entra.

1979
















EXILIO III

En la casa PROHIBIDA,
dentro de la memoria,
cerrada por el íntimo candado del olvido.
Las cuerdas de mi voz lanzan su red y arrastran
el cardumen del aire por pasillos de polvo,
así llego al jardín donde pesco a mi padre:
Se distrae el ingrávido
rompiendo los terrones de la noche,
cosecha el abandono que en su nombre cultivo.
Así lo pierdo,
entre el murmullo amargo
que enturbia los recuerdos
y el espejo quebrado que ocupa la mirada
es fácil deslizarse.

Esa es mi condición.
Volar hacia mi casa
con pasos infantiles
es el pueril intento.
Mi condición es el exilio,
de habitante en la sombra
que yace a ras del mundo,
y que por gravedad en lo que ronda
gasta, a tientas, sus pasos.
Mi paso repetido es la cadena
que rompo con la fuerza de mi lengua
aun después de este tiempo y su intemperie.
La libertad que nace en el poema,
y que cubre de rosas mi ventana
mezcladas con las ondas calientes del jazmín,
deja a papá, lluvioso, recorrer la mañana.

1979


















EXILIO IV

Entre palabras la tierra del silencio
entre personas el hambriento sonido.
En mi casa, entre harapos de voz,
el piano que mamá vendió
para pagar la fiesta,
resuena sordamente con música roñosa.

En el canto mi padre, cuidando su jardín,
ya sin chicos ni juegos,
se distrae en las resacas del recuerdo.
Así lo pierdo,
en el espejo oscuro que hace la soledad
brilla el reflejo roto
que divide mi nombre.

Esta es mi condición
ser red liviana para peso alguno,
sin patria, sin retorno, sin pasado,
con una piedra oscura ante mis ojos,
que el corazón golpea con su puño mojado,
con una piedra madre
que sostiene mis labios con la luz que me ahoga.

1979









AMOR Y CONOCIMIENTO

La calle llega hasta tu puerta,
entro
cae bajo la lluvia
me desahogo
la sombra dentro tuyo se enfurece
y aparecen tus ojos como lágrimas.

Aquí estoy
no me eches
no me bajes la boca
mis pies sobre tu vida se fueron demasiado
y se volvieron locas mis manos sobre ti.

Aquí estoy
no me eches
que esas horas de viaje rendido, apretujado
no quedan más ajenos que peces en la red
como pedazos de hambre puesto a lamer tus manos.

No es la primera flor
este amor continúa creciendo como el brazo
de un ahogado en tus lágrimas.











VENTANA

Miraba oro
naranjas de música
grandes igualdades de amor;
alrededor de la luz
el arroyo del verano
con la boca en paz.















AMOR Y CONOCIMIENTO

No los recuerdos
que aventan sin descanso sobre tus sienes,
ni la resonancia de los libros amados.
La obstinación hace la miel
que se amasa en la boca;
no es el zángano ruidoso de la voracidad,
ni la mariposa inspirada;
tus verdaderos pensamientos llegan tras tu olfato
al néctar de la realidad.

Lo complejo abre su corola
y lo simple tus ojos,
el néctar, la meta de los conquistadores
colma tu cuerpo.

Ahora vuelves con el crepúsculo
y dejas estremecida la miel aún tibia en la casa vacía,
al despertar
ya no podrás reconocer tu obra de la obra ajena
tu cuerpo y tu alma
solos ante el mundo
volverán con lo que hagas a compartir nuestra historia.












PARÁBOLA

El perro dormido
mastica sin fin,
en un baldío hecho un ovillo.
Tú en tu casa sonríes dormida
en tu cuarto, en tu cama
a un paso del invierno que quema el pasto.

El perro dormido se lame una pata;
una hormiga roja arrastra una miga
un sapo rondón se come una araña.
Y un hombre que tiene el rostro que te ama
el cuerpo que te ama,
el sueño que te ama,
a un paso del invierno está despierto,
pensando que mañana:
verás un perro flaco y le darás comida
en un plato tibio a la puerta de tu alma
que una vez satisfecho te lamerá las manos
y se irá para siempre
aunque lo llames por mi nombre,
pues sus propios sueños
no dejarán que te escuche,
pues su propia alma es agradecida y mortal.












MADRUGADA

Los gallos gritan como puertas que se abren
empujados por la luz impaciente,
y los zarcillos lúcidos extremando su tacto
crecen agudamente sobre un silencio de hojas.

Veo temblar por dentro a los capullos
que el aire tierno apenas mueve;
los pájaros vuelven al cielo, al árbol más vivo,
una nube morada los torna prudentes,
de nada le valió a la noche parecer interminable.













CONOCIMIENTO DE LA MUERTE

Eras rico ya cuando crecías
desde adentro de tus huesos
o mejor, como tus huesos;
y lo fuiste más aún
cuando al levantarte
viste tu huella entera sobre la hierba
y hoy, que ya has tocado miles de veces tu cuerpo
y otros cuerpos,
y has yacido con amor y con odio,
alguien te habla de la muerte
hasta corromper el aire que bebes,
los frutos del aire fermentan en tu corazón
y ahora te embriagan, cuando al despertar
recuerdas cómo se bambolea la cabeza del gorrión
que un día encontraste pequeño de tan quieto
con las alas llenas de tierra
empecinadamente inmóvil
aún en medio del cielo al que lo arrojaste en vano.









ESTACIÓN

El vino añejo toma el cuerpo del alma
así recita su largo encierro,
no te apresures con el brindis
no aprietes entre tus labios la uva verde.

En este andén
rodeado de viejos que hablan de la mañana,
no sé si va a llover como aseguran,
pasa un rápido que no se detiene
guardamos silencio bajo la ola de hierro furioso.
Con las primeras gotas sale un tren local
los viejos se ríen como muchachos
el vino corre por mi corazón
cuando el tren horada la lluvia.












EL OTRO YO

Mientes con la razón de la estrecha aventura
que se concluye de rodillas y cerrando los ojos.
Rodeado entre gemidos por la conciencia brava
la realidad te abruma y no te da albergue,
los delirios te consuelan y el sol te fatiga,
tu trabajo más penoso es el de encontrar las palabras
que en otras bocas crees ver convertidas en piedras.
Al hablar sientes que por tus labios pasa
un torrente de plumas,
y al escucharte no confías en tus oídos
más que cuando callas,
si no siembras, tu recogimiento es torpe
la duda te marea con la forma del mar
tu muerte labra un acta de asedio
su horario caprichoso que deseas vencer,
tu vida es más desordenada que tus sueños
en la ley de los cuerpos hallas ofensa
al caos imaginario te lanzas sin cesar
cuando comes o fornicas rondas tus sentidos.
¿Por quién habrías de preguntar si todavía no te has hallado?
Si te hablo así es porque compartes mi mesa
y bebes con mi garganta invitado por la locura.
Te apago sobre mi cara cuando tu máscara arde
y tiembla mi corazón, bajo la ducha amarga;
te arranco de mi alma y bajo mis ojos te retuerces
como algo sin nombre que es diferente a todo
hasta que alguien me convide a dialogar
para que el acecho que sostienes no alcance la victoria.









JORNADA

Antes que la sed el agua ya está pronta
antes que el hambre, junto al sabroso fuego del amanecer,
el carnicero en su barraca clasifica las partes
y el trabajo todo lo saborea y fortifica
llena de sentido a la paciencia que es agua de estanque
junto al sembrado.
Lo desconocido huye en vano
y lo conocido en vano permanece
mientras un pie se aventura el restante imprime su huella.
Cuando arrancas un fruto
tus pies se llenan de gravedad como raíces
y es la tierra la verdadera raíz.
Cuando arrancas un fruto el universo es sin duda tu tierra
y sobre la tierra aparentas ser semejante al fruto
sin embargo te basta morderlo para darle su sentido
te basta con arrojar las semillas al surco para que
parezcas un árbol
una rama sobre la tierra
o el verdadero universo.












LA HORMIGA

Bajo la luna,
en medio del sopor,
sube negra como naipe de un juego
a tomar con su boca
la flor servida por el rosal al sueño.
Por un ojo de tierra
sale temblando de hambre
la hormiga negra: junto al zapato
atraviesa sin temor
la almohada de veneno
el suave polvillo la viste
con destellos sulfúricos.








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