domingo, 13 de marzo de 2011

OLIVER WELDEN [3.391] Poeta de Chile


Oliver Welden



(Santiago, CHILE, 1946)
Poeta de firme permanencia en las letras nacionales, abandonó Chile luego del golpe militar de 1973 para exiliarse en Estados Unidos, la patria de su padre, manteniendo un silencio editorial de treinta y seis años. Fue fundador y redactor de Tebaida (1968-1973), una de las revistas literarias más importantes de Chile (junto a Trilce y Arúspice).



Autor de Anhista (Santiago: Arancibia, 1965); Perro del amor (Antofagasta: Mimbre, 1970, Premio Nacional de Poesía Luis Tello 1968 de la Sociedad de Escritores de Chile, traducido como Love Hound (Nueva York–Austin: Host, 2006. D. Oliphant, Trad.; Premio de Poesía 2007 de la Feria del Libro de Nueva York y Mención en los Premios Benjamín Franklin 2007); Fábulas ocultas (Concepción: LAR, 2006; 2a ed. 2011). Oscura palabra (Santiago: LOM, 2010). Fundador y Redactor de la revista Tebaida(Arica–Santiago: Nascimento, 1968–1973). Integra el Comité Editor de la revistaTrilce (Concepción: Omar Lara, Director). En 1974 se estableció en Estados Unidos y desde 2006 alterna su residencia entre Suecia y España.



Textos extraídos de “Perro del amor”

I

Vaivenes


Puede que haya pasado demasiado tiempo,
más que el necesario,
pero estimo necesario esperar todavía
el amaino de la resaca
Para amarrar mi cuerpo
a la roca semisumergida,
cerrar los ojos y abrir la boca
y esperar, nuevamente,
a que suba del todo la marea.


II

Advertencia


Érase un hombre solo,
demasiado solo;
cuando sentado en el baño
dejaba correr el agua
para escuchar su sonido;
en su oficina de correos dialogaba
con las cartas y en sueños
visitaba a los destinatarios. Falleció
la primavera recién pasada:
al cajón le ajustaron las manillas por dentro
para que esa mañana
se condujera solo al cementerio.


III


Axioma vital


Las moscas ocultan el corazón
porque el corazón es una magnífica bosta.




IV

Me hubiera gustado quedarme aquí.


Una canción de boda compuesta de aire inmóvil,
de tierra seca, para darte una nueva dimensión
de amor, deposito en un embudo de papel
por la cerradura de la puerta de tu casa, mientras
me vuelvo viejo regresando a mi polvo y a mi noche.







Primero la voz


En el cuello siento tus piernas, quédate, me dices, tu nuca doblada
y mis dedos que la recoge como un pájaro cojo que salta,
columpiamos los miembros al compás del quejido, gemido de la
garganta honda, tuya,
como esto que sostengo y que brilla por su ojo parado, morado,
redondo,
como mi cabeza que oscila y no te encuentra, mareada, besando,
subiendo, entrando,
te das cuenta? puedes venir, me dices, mirando como con una
manzana en la boca,
como si entonaras una flauta, tus labios cubriéndola, así, y poco a
poco,
voy brotando de tintes rosados y te invito a que comas, común y bello,
y dices que se prolonga, pues aceptas que yo vaya, termine y acabe,
importa?
y después entonces comienza a caer una quietud amontonada
de sábanas y almohadas y yo apuntalado, te oigo, demasiado tarde,
por hoy, quédate, me dices,
y me sigues tirando y estirando, jalando y alargando, amasando, con tus
manos.

Fábulas ocultas, Ediciones Lar, "Literatura Americana

Reunida", Concepción, Chile, 2006.



Cuando la nieve se derrite dónde se va lo blanco


yo me he parado
en las puertas de los cementerios
a contar muertos
sólo los de arriba mueren de viejos
el pueblo muere de pueblo
Luis Moreno Pozo

pero qué sueño es éste
a cuya orilla me dejan
como a la espera de un cuerpo
prometido por las aguas
Waldo Rojas



Esto de cambiar la voz, el color de los ojos, la caligrafía,
países, estaciones, puestas de sol, el idioma,
cuando es necesario un lugar largo para vivir y duradero
como el nombre que te acompaña para toda la vida.
Es que hay una muralla de muertos y muertos en las murallas,
y el río que pasa con el agua flotando sobre el río,
y niños que crecen en silencio hacia dentro de sí mismos.
Terribles como los olvidados ya sin esperanza
y en paz olvidados,
dónde están los que faltan, los desaparecidos,
cuántos son y por cuánto tiempo se han ido.
Y éste qué hacía: hacía el pan, tres veces al día.
Y esta herramienta, quién la usaba: Sebastián Acevedo
Y aquí nos quedamos con las mismas viejas fotografías.
Cuando la sangre se seca dónde se va lo rojo.

(Punto Final Nº 706, 02.03-15.04.2010)












Los poemas de Suecia de Oliver Welden
Texto publicado el pasado domingo 1 de febrero (2015)en la revista digital Panorama Cultural publicada en Suecia.


LOS POEMAS DE SUECIA DE OLIVER WELDEN

La Editorial Betania de Madrid acaba de publicar Los poemas de Suecia, del poeta chileno Oliver Welden. Es una edición bilingüe, The Sweden Poems, traducida por Daniel Nappo (Universidad de Tennessee).

La editorial presenta el libro como "una crónica de despedidas sin retornos, una historia de hallazgos inservibles, un collage de ilusiones y epifanías estériles, una ociosa memoria de anécdotas y percepciones, donde sólo permanece el paso de los tiempos y la idea del exilio es ubicua y subyacente. La travesía se inicia como una búsqueda no definida y baldía y se torna en un viaje permanente, sin arribo ni destino".

El poemario ya ha recibido solidarios comentarios como el de Carlos Marchant (Revista Extramuros de Valparaíso): "Este es un libro que imprime imagen de ciudad, país, rincones, la historia potente y su pasado; pero al mismo tiempo está el poeta enredado en los años y que lo transforman en una especie de apátrida, como triste realidad de quienes fueron marcados por la tiranía"; de Niall Binns (Universidad Complutense de Madrid): "Estupendo añadido a su poesía del exilio y la diáspora, con esa integración en el mundo escandinavo. Siempre me ha parecido complicada la manera de introducir términos y topónimos extranjeros en el poema manteniendo la tensión, apropiándose de ellos, sin crear efectos "extranjerizantes", pero lo hace de forma magistral, cDEFANGED_DEFANGED_DEFANGED_DEFANGED_Onmovedora, como en el poema Las nubes aparentemente interminables...";de Dave Oliphant (Universidad de Texas): "Poemas sombríos, sin duda, pero cDEFANGED_DEFANGED_DEFANGED_DEFANGED_Onmovedores, especialmente el de la muerte del hermano, Las nieves de Copenhague. Welden puede ser un nombre inglés, pero tal vez haya una conexión escandinava, aunque sea chileno de corazón. Sus poemas sugieren un total desarraigo, un poeta sin vínculos, dondequiera que esté. Un libro enigmático"; y de Osvaldo Rodríguez Pérez (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria): "Es un libro en el que subyace esa ´filosofía de la dislocación´ de la que escribe en el poema Aeropuerto noruego. El extrañamiento del poeta peregrino, que preside la visión lírica, se conjuga con el amor, la ausencia y la sombra fantasmal del lugar de origen que se pierde en los pliegues de la memoria, en el olvido o en la visión de una realidad desarticulada, imposible de aprehender". 




Otros mundos

Vengo de otros mundos y viajado por muchas geografías.
Aprendí cientos de idiomas y algunas lenguas que se hablan sin la voz.
Fui hábil maníglota y corazonauta, dos oficios requeridos para sobrevivir.
Mi viaje no tenía destino.
Se trataba de alcanzar cualquier horizonte terrestre
o la comba donde el cielo penetra en el mar.
Era cosa de estar siempre en rumbo.
Ni diurnos aeropuertos ni trenes de alta velocidad ni nocturnas posadas
aceptaron mis documentos o mi moneda.
Me transformé en eterno extranjero,
pasajero sin punto de origen ni arribo.
Mi nombre ilegible y desvanecido en un pasaporte ajado.

Las nubes aparentemente interminables
que pasan en las noches de invierno
por los cielos del Sur de Suecia

Vienen del Oeste, del estrecho, del Sund, me dicen, de seguro de la Isla de
        /Selandia,
la Sjaelland danesa, donde está enterrado mi hermano,
o del Noroeste, de la Isla de Jutlandia, la Jylland danesa,
vía el Estrecho de Kattegat, o de más al Noroeste aún, afirman, del otro estrecho,
        /el Skagerrak,
los mismos estrechos que cuando éramos niños
y alborotábamos la clase en un colegio de Chile
la profesora de geografía amenazaba con llamarnos al Gran Mapa de la Pared
para que mostráramos el Kattegat y el Skagerrak y nosotros ni idea.
Y ahora estoy aquí en una playa del Kattegat
donde vi a una muchacha a caballo galopando por la arena oscura un lluvioso
        /atardecer.
O de más al Oeste todavía, del Mar del Norte, o del otro lado,
del Báltico en el Este, de Lituania y Rusia.
Son cúmulus, cirros, cirrocúmulus, estratocúmulus
y en las noches puede que el cielo se torne azulgélido, azurcuchillo, o en una Linnea
        /Borealis.
Un océano de aire cubierto de nubes que pasan veloces,
demasiado rápidas para que yo las nombre, las bautice:
Antofagasta-Santiago-Valparaíso-Valdivia-Concepción.*

*Principales ciudades de Chile



Voces en un cementerio sueco

Las voces confundidas con el crujido de las hojas
bajo mis zapatos por los senderos entre las tumbas
una mañana de domingo y madreselvas
en un cementerio solitario, eran antiguas
como las lápidas: Gunilda Nilsson 1818 -decίan-
Johan Gadd 1825 Olaus Söderling 1816 -decίan-
decίan las voces en la piedra y en el musgo oscuro,
foráneas y desconocidas para mί el extranjero,
Behrens 1854 Ohlson 1823 Göransson 1827,
y sin embargo en ellas pude reconocer las voces
de los que una vez amé y enmudecieron,
como el sonido de las hojas bajo mis zapatos
que se apaga mientras me alejo entre las tumbas.





Ciudades

En esta ciudad nací varias veces
pero hay otras ciudades donde también nací,
Santiago, Benalmádena, Malmö
y en todas nací con el mismo nombre,
Welden, me llamaban en distintos idiomas
y en todos mi nombre se escuchaba similar,
Velden, Huelden, Güelden, Wendel.
He muerto varias veces en varias ciudades
    que no nombraré.
Cuántas veces más moriré
y en qué ciudad ocurrirá mi muerte absoluta?
Benalmádena, Baton Rouge, Malmö?
Habrá una voz que me llame por mi nombre
en alguna de estas ciudades
    de mi muerte absoluta.








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