viernes, 4 de marzo de 2011

3245.- STELLA PONCE


Stella Ponce (1963) nació y vive en Concordia (Argentina). Dirige la Extensión Cultural de Magister Libros www.magisterlibros.com.ar Ha participado en encuentros de poesía y de educación por el arte en Argentina, Uruguay, Chile y Australia. Integró el coro Tahil Mapu de la Universidad de Entre Ríos con el cual hizo una gira por Italia. Creó el grupo vocal Blues & Cía, de gospel y spirituals. Publicó “Rituales de la Noche”, poesía, Ediciones Ríos al Mar, 2002; el ensayo "Sonidos y silencios de la utopía en la poesía y la música", Fondec, Paraguay, 2005 y participó de la antología “Mujeres Poetas en el País de las Nubes”, México, 2007 publicada durante el XV Encuentro de Oaxaca. Como cantante solista realizó las performances "Stella in Concert" I y II. Jazz, Blues y Poesía, 2005 y 2006. Recibió el Premio Pregonero 2007 por su actividad como librera y difusora cultural. Forma parte del Consejo Editorial del sitio www.autoresdeconcordia.com.ar En 2008 fue incluida en la antología Las Nuevas Voces de Entre Ríos en la página www.poeticas.com.ar Fue designada miembro del Jurado del Certamen de Poesía Alfredo Veiravé de la provincia de Chaco. Organizó la 1ª Feria del Libro de Concordia y la Región. Tiene un poemario inédito: “Spirituals”. Su correo es: stella_marisponce@hotmail.com




Botella al Mar

Sobre el agua fresca y luminosa del mar de mi infancia
flota una botella con un mensaje invisible.
La carta en blanco fue escrita con un palito y gotas de limón.
Sólo el fuego que alimenta algunos días puede descifrarla.

Vengo del agua.
Yo soy esa botella que el mar empuja.
Traigo un mensaje para el fuego.

(de: Rituales de la Noche)









Un peine sobre la mesa de mármol

Un peine.
El peine de cada mañana.
El peine que yace sobre la mesada fría del baño.
Pelos entre los dientes del peine.
Delgadas hebras castañas que se funden en el marrón del carey.
Entrelazadas, enmarañadas recorren un improvisado laberinto.
Partes de mí en ese peine quieto
apoyado al descuido
sobre el borde de la mesa blanca.

Me peino con las manos.
Mis dedos son de carey
y viajan desde la raíz hasta la punta
como quien atraviesa absorto un camino conocido
en busca de alguna respuesta.

El pelo cae sobre mis hombros.
Cae sobre mí.
Llueve sobre mí. Sobre mis párpados. Sobre mis pestañas.
Y permanece con la indiferencia que sólo puede experimentar
una parte unida al todo
por una extraña e íntima conformidad.
Una parte habituada a la pertenencia,
a la docilidad de la pertenencia.

Acaso no tengamos conciencia del pelo
como no saben las aves de sus plumas.

La levedad de un pelo sobre la piel.
Con una nitidez de escamas superpuestas.
Con el brillo que da a la mansedumbre
el movimiento incipiente.
(Un anhelo de viento
entre las relucientes crines)

Sale de mí
una parte
y cae
como una hoja
habituada al viaje
de las estaciones.
(Otoño: reunión de las partes
dispersas sobre la tierra)

Cabellos sobre mi espalda húmeda
tan ajenos al espejo
donde duplican su intimidad.

Y el peine. Ese peine marrón de carey
con puntas indecisas
sobre la mesa de mármol blanco con grietas
para recordarme
que algo de mí anda solo por ahí
perdiéndose.

(de: Rituales de la Noche)







Mnemotécnica


1.-
antes de irse a dormir mi madre solía dejar sobre la mesa de la cocina un objeto que le recordara lo que debía hacer al día siguiente. así, la linterna, el reloj, un vaso, la tijera podían querer decir: podar la santa rita, comprar veneno para las hormigas, descongelar la heladera o hacer el ruedo de una pollera. a veces, no se acordaba qué acción designaba tal o cuál objeto y entonces era necesario desandar el camino de las correspondencias y pensar de día, lo que ella misma se había anunciado a la noche

2.-
mi padre organizaba su día haciendo listas. algunas estaban escritas con birome, otras con lápiz. nunca supe el por qué de una u otra preferencia, pero en ambos casos hacía mucha presión, con lo cual la hoja inferior de la libreta quedaba marcada sobre el blanco, duplicando el mensaje original. lavar el auto. ir al super. arreglar la radio. llamar al club. generalmente esas listas tenían una columna a la derecha con tildes cuando algo ya estaba hecho, o cumplido. las mañanas y las tardes sucedían casi fuera de él.

3.-

mi hermano y yo usábamos el simulcop en la escuela. ahí estaba todo. cualquier cosa que hubiera que ilustrar estaba en el simulcop: animales, plantas, el cuerpo humano, san martín, la casita de tucumán. a mí me aburría calcar y que todos tuviéramos las mismas ilustraciones. un día me puse a dibujar de memoria. hice el principito, el quijote con sancho y azabache, el caballo negro de la colección billiken. esas hojas sueltas me acompañaron varios ciclos lectivos dentro de la carpeta.


4.-
ahora es de noche y desfilan ante mí todas estas postales que intentan atrapar el tiempo. me pregunto si lo que la luz del día ilumina es el revelado de un negativo nocturno. miro los papelitos que viajan conmigo de un bolsillo, a la cartera, a la mesa, con registros de objetos y de sensaciones. me pregunto cuál es el mensaje cifrado que encierran. miro aquí, ahora, esta hoja que escribo y me pregunto si no sería mejor dejarla inconclusa, una señal para saber cómo seguir mañana.

(de: Spirituals, inédito)



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