sábado, 30 de abril de 2016

GIAMBATTISTA CASTI [18.589]


Giambattista Casti

Giovanni Battista Casti (29 de agosto de 1724, Viterbo o Acquapendente - 5 de febrero de 1803, París), poeta italiano, abate, satirista y libretista de óperas ligeras.

No ha quedado suficientemente clara la fecha ni el lugar de nacimiento de Casti, debido a que aparecen múltiples documentos que llevan a la confusión. Los biógrafos, críticos y editores de sus obras consideran que nació en 1724, fecha en la que Giambattista Casti es bautizado. Pronto alcanzó el grado clerical al tomar cánones en la catedral de su lugar natal, pero rechazó permanecer ahí porque tenía intenciones de viajar por las capitales de Europa. Se destacó como lírico. En 1782, a la muerte del célebre Metastasio, se le nombró "Poeta cesario" o poeta laureado de la corte imperial de los archiduques de Austria, en Viena, y se dedicó a la composición de libretos para óperas cortesanas. En ese tiempo, la mayor parte de Italia, luego de la Guerra de sucesión española, estaba dominada por Austria. En 1796 renunció al cargo, para no verse envuelto en pugnas políticas en la Viena de los Habsburgo. A pesar de su condición eclesiástica, se le conoció como libertino, seductor y hedonista de todo tipo de placeres, circunstancias que le hicieron merecedor de mala reputación. Si bien es cierto que Casti no tuvo vocación religiosa, tomó la carrera clerical por recomendaciones familiares, estando dentro de sus parientes un canónigo de la catedral del Santo Sepulcro de Acquapendente, donde se le bautizó. En 1781, bajo el auspicio del emperador José II de Austria, Casti emprendió un recorrido diplomático por España. Ahí presentarían los primeros síntomas de la sífilis que lo consumaría. Viajó de Rusia a Portugal, de Turquía al norte de Europa.

Establecido en París como escritor reconocido, murió ahí en 1803, poco antes de cumplir los 82 años, más o menos el doble de la esperanza de vida de la época. A diferencia de otros personajes ilustres que padecieron la sífilis y que tomaron drogas para mitigar los dolores o se quitaron directamente la vida, Casti siempre luchó por curarse. Entre sus libros más relevantes están "Novelle galanti" y "Gli animali parlani" (Los animales parlantes), una alegoría poética que escribió durante ocho años, de 1794 a 1802, y que tendría buena recepción y por eso, gran difusión en los círculos literarios de Europa, siendo traducida al francés, alemán, español e inglés, a pocos años de la edición original. "Novella galanti" es una serie de narraciones poéticas, versificadas en octavas reales, métrica propia de los poetas italianos para esa clase composición; el libro, de gran armonía y pureza en el estilo, recurría a la ironía y a comentarios de pólemica y humor negro. Con "Gli animali parlani", escrita en la época de agitación de la revolución en Francia, Casti se propuso mostrar los sentimientos y esperanzas de la gente ante los defectos y absurdos de los sistemas políticos. Escribió libretos para óperas como "Il re Teodoro in Venezia", con música de Giovanni Paisiello, y "Prima la musica e poi le parole", musicalizada por Antonio Salieri. La influencia del abate Casti dentro de Italia y en los países de lengua románica como España y Francia, sería notoria.

Digno de gloria es el que roba un reino; el que roba poco es digno de la horca
Giambattista Casti


Publicaciones

Cuentos y poemas

Novelle galanti, in ottava rima (Nuevos galantes), cuentos en verso del género de Boccace, 1793.
Gli Animali parlanti (Los Animales parlantes), poema heroico-comico en 26 cantos, donde los personajes de Esopo forman una epopeya regular, 1801. Traducido por Pierre Paganel en 1813 y en versos por Louis Mareschal en 1819.

Libretos

Lo sposo burlato, ópera-bufa, música de Niccolò Vito Piccinni, 1769 y de Giovanni Paisiello, 1778
La finta amante, ópera cómica, música de Giovanni Paisiello, 1780.
Il re Teodoro di Venezia, drama heroico-cómico, después de Candide de Voltaire, música de Giovanni Aisiello, 1784. Traducido al francés con el título El Rey Teodoro en Venecia, ópera heroica-cómica en 2 actos, por Pierre-Louis Moline, 1787.
La grotta di Trofonio, drama jocoso, música de Antonio Salieri, 1785.
Prima la musica e poi le parole, divertimento teatral, música de Antonio Salieri, 1786, y de Giovanni Paisiello.
Il re Teodoro in Corsica, drama, 1786-1787.
Cablai, gran Kan de' tartari, drama heroico-cómico, luego de Il poema tartaro de Giovanni Battista Casti, música de Antonio Salieri, 1788.
Venere e Adone, cantata, música de Joseph Weigl, 1791.
Catilina, drama trágico-cómica, luego de Rome sauvée de Voltaire, música de Antonio Salieri, 1792
Li dormienti, drama, 1796.
Orlando furioso, drama heroico-cómico, 1796.
Rosamonda (Rosmunda), drama, 1796.
Bertoldo, drama




ELECCIÓN

DEL REY DE LOS ANIMALES CUADRÚPEDOS.

La vista filosófica estendiendo
Sobre todos los tiempos y lugares,
Pretendientes veremos á millares,
Méritos que no tienen esponiendo.

Mas también se verá, que el que los tiene
A estar sin pretender raro se aviene.
Aun es más raro hallar entre millones,
Que puestos ambicionan preminentes,
Quien tenga cualidades suficientes
A llenar de su empleo las funciones.

Y ¿quién saber tendrá, virtud y prendas,
Para de un reino manejar las riendas?
No es de admirarnos, pues, que entre las fieras,
Aspirantes del trono á la eminencia,
No se encontrase en unas suficiencia,
Al par que en otras, faltas verdaderas;
Y que escluido en fin todo aspirante,
Quedase el León sólo y Elefante.

Solos quedan: al modo que luchando
En el undoso mar contrarios vientos,
Restan después de choques muy violentos,
El austro y bóreas ambos señoreando;
Hasta que finalmente solo es uno
Dueño del vasto campo de Neptuno.

Los demás brutos entre tanto estaban
De mal humor, confusos y dolientes,
Sus prendas contemplando preferentes,
Y que no obstante así, se despreciaban,
Pues no había en verdad uno tan sólo
Sin juzgarse agraviado; aun el más bolo.

El tigre en especial, bufa, y sus ojos
Furores y centellas despidiendo,
De colérico tiembla, descubriendo
Sin cautela su orgullo y sus enojos.

Mas ceder ya era fuerza sin recurso
Al unánime voto del concurso.

Del Elefante se trató primero:
Y aunque enemigos en secreto había,
Muchos apasionados mantenía,
Y aun el pueblo era suyo casi entero;
Si acaso en el político idiotismo
El pueblo y populacho son lo mismo.

La plebe con efecto, que no piensa,
Sólo ve lo que tiene por delante,
Así es que, respetaba el Elefante
Por su mole de carne tan inmensa.

Y en verdad que á tomar un Rey al peso,
¿Quién hay que pese más, ni más obeso?
Su taciturno aspecto pensativo,
Su natural circunspección, su modo,
Como que están diciéndonos, que todo
Lo piensa antes de obrar muy reflexivo,
Y que, pues sin cesar mediatabundo,
Será el primer filósofo del mundo.

No hablemos de su trompa formidable,
Cual cera dúctil, y cual bronce dura,
Que hace cualquier defecto en la estructura
De este animal, asaz disimulable.

Ya ligero la vibra, ya la encoge,
Ya la pliega, y la estiende y la recoge.

Hablemos sí, de cuan es provechosa
A las bestias pequeñas la gran masa
De este monte de carne, cuando abrasa
El sol en la canícula ardoroso,
Y de su dulce sombra están gozando
Cual de aya hojosa en torno reposando.

Juzgarán que esta prenda no es ninguna,
Mas en gran prez el bruto la tenía,
Cuando á los hombres ponderar oía
De un tal ó de una tal la gran fortuna,
Diciendo en verso, y otra vez en prosa,
A la sombra del Príncipe reposa.

Estos discursos y de igual talante
Mil otros se expusieron con tal maña,
Que de carne y de huesos la montaña
Fuera el Rey de los brutos, si al instante
Se hubiera ido á votar; ¡tanta influencia
Tiene á veces el arte y la elocuencia!

Pero previendo el caso el Can astuto,
Repara el golpe, la palabra pide,
Y en favor del León las fuerzas mide
Con el ilustre preopinante bruto.

Culpar en esto al perro yo no trato;
Pues el León era el digno candidato.
Mas aunque lo parece, no le obliga
Aquel mérito al Can...cierto embebido...

Acá para inter nos, yo lo he sabido.
No darme por autor: nadie lo diga:
Malquistarme no gusto: fuera un necio:
Y más con el León que tanto aprecio.

He aquí el gran secreto: un pacto había,
Por el cual el León era obligado
Nombrar ministro al Can, si á su cuidado
Debiese el conseguir la monarquía:
Ofreciéndole el Perro por su parte
No perdonar al fin trabajo ni arte.

Cabeza de la clase aristócrata
Era el León: y el Perro con la idea
De hacerle un gran partido en la asamblea,
Gefe consiguió ser del demócrata.
Por esto eran del Can las diligencias.

¡Para el tonto que fíe en apariencias!
Si el interior se viese, ¡ó Dios y cuántos,
Que juzgamos del público impelidos,
Se vieran de su bien sólo movidos!
No me la pegarán los que de santos
Suelen hacer. ¡O falsos! ¡ó traidores,
Del cielo y de la tierra engañadores!
Nadie del Can estaba en el concierto:
La Zorra solamente algo sabría,
Y tal vez el contrato se olería.
Digo tal vez, pues no lo sé de cierto;
Mas lo infiero de que es la Zorra el bruto
De todos más sagaz, y más astuto.
Por esta razón pues, la Zorra estaba
Espiándolo todo, á todo atenta.

Sin declararse á nadie, se contenta
Con observar y oír cuanto pasaba;
Hasta ver si eran sólidos ó vanos
Los proyectos que el Can trae entre manos.
De nuevo éste despliega su elocuencia,
Y dice así: ¡Potentes electores!
A superior empresa, superiores
Deben ser el examen y prudencia.

Y el grande asunto de que aquí se trata
Decidido una vez, no se retrata.

Los méritos de todos, como es justo,
Examinados ya, sólo ha quedado
Aquel que, sobre todos elevado,
Descuella cual ciprés sobre el arbusto.

Sabéis que es el León: sólo su nombre
Respeto impone al bruto, y aun al hombre.

No hablaré, pues, de lo que el necio admira:
La cola del León, su gran melena,
Don sea inestimable enhorabuena,
Para quien lo esterior tan sólo mira.

Méritos de esta especie sólo alabe
El necio que otros méritos no sabe.

Sé que al aspecto sólo de este bruto,
Divisamos en él cierta grandeza,
Con que sabia indicó naturaleza
Del cuadrúpedo el Príncipe absoluto;

Un Cesante



Gli animali parlanti. 
Los animales parleros 

CANT I 

Canto gli usi, i costumi, le vicende 
E l’ire animalesche, e di nemiche 
Brutali schiere le battaglie orrende 
Che furo al tempo che le bestie antiche 
Possedean la ragione e la loquela; 
Cose che a noi de’tempi il buio cela. 



TOM I, 

CANT I 
Canto las costumbres, las usanzas, 
los vaivenes, los bestiales furores 
y las horrendas batallas de enemigas 
huestes brutales, acaecidas en los tiempos 
aquellos en que estaban los animales dotados 
de juicio y habla, por mas que ya nos lo encubra 
el negro velo de los siglos. 


CANT XI  

Oh quante volte: mentre il mondo tutto 
Fra le calamità sospira e langue, 
E nel pianto ravvolgesi e nel lutto, 
Gode un animo atroce, un cuor di sangue, 
Solo perché delle comuni ambasce 
La gelosia, l’invidia sua si pasce! 



TOM II, 

CANT XI 

¡Ah, cuantas veces mientras que el mundo entero 
jime y se ajita en calamidad y lágrimas, 
se complace en sus penas la envidia y los celos 
de un corazón atroz de un alma sanguinaria! 



CANT XXI  

Non v’è chi possa, ed io lo so per prova, 
Di ciò che gli avverrà farsi un’idea: 
Spesso, malgrado suo, talun si trova 
Astretto a far ciò che men far volea; 
E non occorre dir: non lo farò; 
Ché dal destin v’è tratto, o voglia o no 



TOM III

CANT XXI 
Nadie hay (lo sé por esperiencia propia)
que pueda formarse una idea de lo que le ha de suceder, 
que muchas veces tiene uno, á pesar suyo, 
que hacer lo que menos le agrada, 
y no hay que decir de esta agua no beberé, 
pues el destino te hará abrevar en ella





.

AURELIO DE' GIORGI BERTOLA [18.588]


AURELIO DE' GIORGI BERTOLA 

(Rimini, Italia 4 de agosto de 1753 - Rimini, 30 de de junio de 1798. Fue un poeta y escritor italiano.

OBRA:

Osservazioni sopra Metastasio con alcuni versi, Bassano, A spese Remondini di Venezia, 1784
Viaggio sul Reno e ne' suoi contorni, Rimini, Albertini, 1795.



EL COCODRILO Y EL LAGARTO

Contaba mi abuelita,
Que un pequeño, raquítico Lagarto,
A un Cocodrilo enorme que á la orilla
Del sacro Nilo estaba reposando,
Le dijo un día;—Qué placer tan vivo
Me embarga ¡voto al chápiro!
Al ver en mi vejez con estos ojos,
En país tan hermoso y renombrado,
Uno de mis queridos nietezuelos,
Tan fuerte y poderoso, tan gallardo!
Centenares de leguas he corrido,
¡A fe de buen Lagarto!
Por ver un descendiente tan ilustre,
Un descendiente que me honra tanto.

Nosotros, es verdad, por entre yerbas,
Y por entre guijarros,
Y por las hendeduras de la tierra
Nuestro vientre blanquísimo arrastramos.

Mas nuestra pura, nuestra antigua sangre,
Prueba que somos de una raza vastagos.—
El señor Cocodrilo,
Poderoso señor, rey de los Saurios,
Tendido cuan largo era,
Pesadamente hallábase roncando;
Así es que no entendió, según parece,
Los lindos cumplimientos del Lagarto.

Con todo, abrió los ojos,
Cuando su buen pariente hubo acabado,
Y le dijo:—Qué dices?
Explícate, gusano.—
El lagarto replica....
Quiero decir que hubiera replicado,
Pero antes que pudiera
Decir una palabra
Don Cocodrilo estaba ya roncando.

Traducción: Vicente Arana


O dolcissima bocca ed amorosa

O dolcissima bocca ed amorosa, 
che solevi appressarti al labbro mio, 
come languida sei, come spario 
il bel, che ti tinge a, col or ai rosa! 

o dolcissima bocca e graziosa, 
ove il sorriso tenero sen gio? 
quei che, ministro l fido al tuo desio, 
usciva a palesar la fiamma ascosa? 

Ma che? Pallida e mesta anca mi piaci; 
lascia che su di te l'amante care, 
soavissima bocca, io stempri in baci.

Forse avverrà che il mio cocente ardore 
ti renda i primi tuoi colar vivaci 
per un nuovo miracolo d'Amore.

Questa poesia proviene da: Poesia di Aurelio de' Giorgi Bertola 






.

FELICE ROMANI [18.587]


FELICE ROMANI

Felice Romani (Génova, 31 de enero de 1788 - Moneglia, 28 de enero de 1865) fue un poeta, libretista y profesor de literatura y mitología, italiano, que escribió óperas para compositores muy conocidos como Donizetti y Bellini. Romani es considerado como uno de los mejores libretistas, junto a Metastasio y Boito.

Romani salió de Génova a Pisa para "estudiar leyes para complacer a su familia, y literatura para complecerse a sí mismo". Posteriormente ingresó en la facultad de la Universidad de Génova, y mientras estudiaba traducía literatura francesa. Con un colega, preparó un diccionario en seis volúmenes de mitología y antigüedad, incluyendo la historia celta en Italia. El conocimiento de Romani del francés y la antigüedad se refleja en los libretos que escribió; la mayoría están basados en literatura francesa y muchos, como por ejemplo el de Norma, utilizaron fuentes mitológicas o antiguas.

Romani viajó ampliamente por España, Grecia, Alemania y Francia. En 1814 se estableció en Milán, donde granjeó la amistad de importantes figuras del mundo literario y musical. Rechazó un puesto como poeta de la corte de Viena, para dedicarse a escribir para la ópera. Produjo dos obras para el compositor Simon Mayr, que le lograron un puesto en La Scala. Romani se convirtió en el libretista más apreciado de su época, escribiendo casi cien obras. A pesar de su interés por la literatura gala, rechazó la oportunidad de trabajar en París.

Por lo general, Romani no creaba sus propias historias; se mantenía al día con lo que ocurría en el treatro parisino y adaptaba obras populares. Pero esta estrategia no era siempre segura, dada la escasa legislación sobre derechos de autor y copia que había para el momento. En una ocasión Romani utilizó una obra de Victor Hugo para una ópera de Donizetti (Lucrezia Borgia). Pero luego de las primeras funciones en París en 1840, Hugo obtuvo un amparo para evitar otras representaciones. El libreto fue modificado y retitulado como La Rinegata, y los personajes italianos se transformaron en turcos.

Romani escribió los versos de las siguientes óperas: de Bellini, Il Pirata, I Capuleti e i Montecchi, La Straniera, La sonnambula, Norma, Zaira y Beatrice di Tenda; de Rossini, Il turco in Italia; y de Donizetti, Anna Bolena y L'elisir d'amore. Verdi también utilizó uno de sus libretos, que fue escrito originalmente para el compositor Adalbert Gyrowetz, en una de sus primeras comedias: Un giorno di regno.

Romani fue considerado como la pareja ideal para Bellini, quien dijo: "Dadme buenos versos y os daré buena música". El compositor buscaba en los libretos versos con situaciones dramáticas e incluso extravagantes, "diseñados para retratar las pasiones de la manera más vívida", como escribiría a Florimo el 4 de agosto de 1834. Esos versos los encontró en el trabajo de Romani.

Después de componer I Puritani sobre un libreto de Carlo Pepoli, Bellini se propuso no escribir óperas italianos con otro libretista que no fuera Romani. Pero el compositor moriría pocos meses después del estreno de esta ópera. Romani lo lloró sentidamente y escribió un obituario en el que expresaba su arrepentimiento por los desacuerdos que habían tenido.

En 1834 Romani fue nombrado editor de la Gazzetta Ufficiale Piemontese para la cual escribía crítica literara. Mantuvo ese cargo hasta su muerte, menos el lapso comprendido entre 1849 y 1854. Sus poemas líricos fueron publicados en una colección de 1841.




HIMNO GUERRERO

I

Guerra! Guerra! Del bosque sagrado
Los guerreros á cientos saldrán;
Como fieras en débil ganado
Sobre Roma y sus hijos caerán.


II

Sangre! Sangre! Que el hacha potente
Lave en ella su antiguo baldón.
En las ondas del Líger hirviente
Ya borbota con fúnebre son.


III

Muerte! Muerte! Exterminio! Venganza!
Hoy comienza, se cumple, se alcanza:
Cual las mieses al hierro abatidas,
Son las haces de Roma vencidas;
Rota el ala, su garra desecha,
Por los suelos el águila está.
Sobre rayo de sol donde acecha
Baja el Dios que victoria nos da.

Traducción: Antonio Arnao


Felice Romani (Genova, 31 gennaio 1788 - Moneglia, 23 gennaio 1865). Librettista più famoso del suo tempo, Romani scrisse circa un centinaio d testi, alcuni dei quali furono musicati varie volte. La sua attività letteraria si estende dal 1813 al 1834, ma, benché le sue non comuni doti di poeta e di inventore di soggetti d'opera venissero presto riconosciute, il suo periodo di maggiore celebrità coincide con quello in cui collaborò con Bellini, a cominciare dal «Pirata» (1827). Per Donizetti Romani scrisse sette libretti: «Chiara e Serafina» (1822), «Alina, regina di Golconda» (1828), «Anna Bolena» (1830), «Ugo, conte di Parigi» (1832), «L'elisir d'amore» (1832), «Parisina» (1833) e «Lucrezia Borgia» (1833); Donizetti musicò inoltre due libretti di Romani già utilizzati da altri compositori: «Rosmonda d'Inghilterra» (1834) e «Adelia» (1841).




L’ELISIR D’AMORE 

Melodramma giocoso.

Texto de   Felice Romani
Música de    Gaetano Donizetti


Atto primo

Scena prima

Il teatro rappresenta l'ingresso d'una fattoria. Campagna in fondo ove scorre un ruscello, sulla cui riva alcune lavandaie preparano il bucato. In mezzo un grande albero, sotto il quale riposano Giannetta, i mietitori e le mietitrici. Adina siede in disparte leggendo. Nemorino l'osserva da lontano. 

Giannetta e Coro 

Bel conforto al mietitore, 
quando il sol più ferve e bolle, 
sotto un faggio, appiè di un colle 
riposarsi e respirar! 
Del meriggio il vivo ardore 
Tempran l'ombre e il rio corrente; 
ma d'amor la vampa ardente 
ombra o rio non può temprar. 
Fortunato il mietitore 
che da lui si può guardar! 

Nemorino 

Quanto è bella, quanto è cara! 
(osservando Adina, che legge) 
Più la vedo, e più mi piace... 
ma in quel cor non son capace 
lieve affetto ad inspirar. 
Essa legge, studia, impara... 
non vi ha cosa ad essa ignota... 
Io son sempre un idiota, 
io non so che sospirar. 
Chi la mente mi rischiara? 
Chi m'insegna a farmi amar? 

Adina 

(ridendo) 
Benedette queste carte! 
È bizzarra l'avventura. 

Giannetta 

Di che ridi? Fanne a parte 
di tua lepida lettura. 

Adina 

È la storia di Tristano, 
è una cronaca d'amor. 

Coro 

Leggi, leggi. 

Nemorino 

(A lei pian piano 
vo' accostarmi, entrar fra lor.) 

Adina 

(legge) 
«Della crudele Isotta 
il bel Tristano ardea, 
né fil di speme avea 
di possederla un dì. 
Quando si trasse al piede 
di saggio incantatore, 
che in un vasel gli diede 
certo elisir d'amore, 
per cui la bella Isotta 
da lui più non fuggì.» 

Tutti 

Elisir di sì perfetta, 
di sì rara qualità, 
ne sapessi la ricetta, 
conoscessi chi ti fa! 

Adina 

«Appena ei bebbe un sorso 
del magico vasello 
che tosto il cor rubello 
d'Isotta intenerì. 
Cambiata in un istante, 
quella beltà crudele 
fu di Tristano amante, 
visse a Tristan fedele; 
e quel primiero sorso 
per sempre ei benedì.» 

Tutti 

Elisir di sì perfetta, 
di sì rara qualità, 
ne sapessi la ricetta, 
conoscessi chi ti fa! 

Scena seconda

Suono di tamburo: tutti si alzano. Giunge Belcore guidando un drappello di soldati, che rimangono schierati nel fondo. Si appressa ad Adina, la saluta e le presenta un mazzetto. 

Belcore 

Come Paride vezzoso 
porse il pomo alla più bella, 
mia diletta villanella, 
io ti porgo questi fior. 
Ma di lui più glorioso, 
più di lui felice io sono, 
poiché in premio del mio dono 
ne riporto il tuo bel cor. 

Adina 

(alle donne) 
(È modesto il signorino!) 

Giannetta e Coro 

(Sì davvero.) 

Nemorino 

(Oh! mio dispetto!) 

Belcore 

Veggo chiaro in quel visino 
ch'io fo breccia nel tuo petto. 
Non è cosa sorprendente; 
son galante, son sergente; 
non v'ha bella che resista 
alla vista d'un cimiero; 
cede a Marte iddio guerriero, 
fin la madre dell'amor. 

Adina 

(È modesto!) 

Giannetta e Coro 

(Sì, davvero!) 

Nemorino 

(Essa ride... Oh, mio dolor!) 

Belcore 

Or se m'ami, com'io t'amo, 
che più tardi a render l'armi? 
Idol mio, capitoliamo: 
in qual dì vuoi tu sposarmi? 

Adina 

Signorino, io non ho fretta: 
un tantin pensar ci vo'. 

Nemorino 

(Me infelice, s'ella accetta! 
Disperato io morirò.) 

Belcore 

Più tempo invan non perdere: 
volano i giorni e l'ore: 
in guerra ed in amore 
è fallo l'indugiar. 
Al vincitore arrenditi; 
da me non puoi scappar. 

Adina 

Vedete di quest'uomini, 
vedete un po' la boria! 
Già cantano vittoria 
innanzi di pugnar. 
Non è, non è sì facile 
Adina a conquistar. 

Nemorino 

(Un po' del suo coraggio 
amor mi desse almeno! 
Direi siccome io peno, 
pietà potrei trovar. 
Ma sono troppo timido, 
ma non poss'io parlar.)

Giannetta e Coro 

(Davver saria da ridere 
se Adina ci cascasse, 
se tutti vendicasse 
codesto militar! 
Sì sì; ma è volpe vecchia, 
e a lei non si può far.) 

Belcore 

Intanto, o mia ragazza, 
occuperò la piazza. Alcuni istanti 
concedi a' miei guerrieri 
al coperto posar. 

Adina 

Ben volentieri. 
Mi chiamo fortunata 
di potervi offerir una bottiglia. 

Belcore 

Obbligato. (Io son già della famiglia.) 

Adina 

Voi ripigliar potete 
gl'interrotti lavori. Il sol declina. 

Tutti 
Andiam, andiamo.

Partono Belcore, Giannetta e il coro. 

Scena terza


Nemorino e Adina. 

Nemorino 

Una parola, o Adina. 

Adina 

L'usata seccatura! 
I soliti sospir! Faresti meglio 
a recarti in città presso tuo zio, 
che si dice malato e gravemente. 

Nemorino 

Il suo mal non è niente appresso al mio. 
Partirmi non poss'io... 
Mille volte il tentai... 

Adina 

Ma s'egli more, 
e lascia erede un altro?... 

Nemorino 

E che m'importa?... 

Adina 

Morrai di fame, e senza appoggio alcuno. 

Nemorino 

O di fame o d'amor... per me è tutt'uno. 

Adina 
Odimi. Tu sei buono, 
modesto sei, né al par di quel sergente 
ti credi certo d'ispirarmi affetto; 
così ti parlo schietto, 
e ti dico che invano amor tu speri: 
che capricciosa io sono, e non v'ha brama 
che in me tosto non muoia appena è desta. 

Nemorino 

Oh, Adina!... e perché mai?... 

Adina 

Bella richiesta! 
Chiedi all'aura lusinghiera 
perché vola senza posa 
or sul giglio, or sulla rosa, 
or sul prato, or sul ruscel: 
ti dirà che è in lei natura 
l'esser mobile e infedel. 

Nemorino 

Dunque io deggio?... 

Adina 

All'amor mio 
rinunziar, fuggir da me. 

Nemorino 

Cara Adina!... Non poss'io. 

Adina 
Tu nol puoi? Perché? 

Nemorino 
Perché! 
Chiedi al rio perché gemente 
dalla balza ov'ebbe vita 
corre al mar, che a sé l'invita, 
e nel mar sen va a morir: 
ti dirà che lo strascina 
un poter che non sa dir. 

Adina 

Dunque vuoi?... 

Nemorino 

Morir com'esso, 
ma morir seguendo te. 

Adina 

Ama altrove: è a te concesso. 

Nemorino 

Ah! possibile non è. 

Adina 

Per guarir da tal pazzia, 
ché è pazzia l'amor costante, 
dèi seguir l'usanza mia, 
ogni dì cambiar d'amante. 
Come chiodo scaccia chiodo, 
così amor discaccia amor. 
In tal guisa io rido e godo, (anche: io me la godo) 
in tal guisa ho sciolto il cor. 

Nemorino 

Ah! te sola io vedo, io sento 
giorno e notte e in ogni oggetto: 
d'obbliarti in vano io tento, 
il tuo viso ho sculto in petto... 
col cambiarsi qual tu fai, 
può cambiarsi ogn'altro amor. 
Ma non può, non può giammai 
il primero uscir dal cor. 
(partono)

Piazza nel villaggio. Osteria della Pernice da un lato. 

Scena quarta


Paesani, che vanno e vengono occupati in vane faccende. Odesi un suono di tromba: escono dalle case le donne con curiosità: vengono quindi gli uomini, ecc. ecc. 

Donne 

Che vuol dire codesta sonata? 

Uomini 

La gran nuova venite a vedere. 

Donne 

Che è stato? 

Uomini 

In carrozza dorata 
è arrivato un signor forestiere. 
Se vedeste che nobil sembiante! 
Che vestito! Che treno brillante! 

Tutti 

Certo, certo egli è un gran personaggio... 
Un barone, un marchese in viaggio... 
Qualche grande che corre la posta... 
Forse un prence... fors'anche di più. 
Osservate... si avvanza... si accosta: 
giù i berretti, i cappelli giù giù. 


Scena quinta

Il dottore Dulcamara in piedi sopra un carro dorato, avendo in mano carte e bottiglie. Dietro ad esso un servitore, che suona la tromba. Tutti i paesani lo circondano. 

Dulcamara 

Udite, udite, o rustici 
attenti non fiatate.

Io già suppongo e immagino 
che al par di me sappiate 
ch'io sono quel gran medico, 
dottore enciclopedico 
chiamato Dulcamara, 
la cui virtù preclara 
e i portenti infiniti 
son noti in tutto il mondo... e in altri siti. 
Benefattor degli uomini, 
riparator dei mali, 
in pochi giorni io sgombero 
io spazzo gli spedali, 
e la salute a vendere 
per tutto il mondo io vo. 
Compratela, compratela, 
per poco io ve la do. 
È questo l'odontalgico 
mirabile liquore, 
dei topi e delle cimici 
possente distruttore, 
i cui certificati 
autentici, bollati 
toccar vedere e leggere 
a ciaschedun farò. 
Per questo mio specifico, 
simpatico mirifico, 
un uom, settuagenario 
e valetudinario, 
nonno di dieci bamboli 
ancora diventò. 
Per questo Tocca e sana 
in breve settimana 
più d'un afflitto giovine 
di piangere cessò.

O voi, matrone rigide, 
ringiovanir bramate? 
Le vostre rughe incomode 
con esso cancellate. 
Volete voi, donzelle, 
ben liscia aver la pelle? 
Voi, giovani galanti, 
per sempre avere amanti? 
Comprate il mio specifico, 
per poco io ve lo do. 
Ei move i paralitici, 
spedisce gli apopletici, 
gli asmatici, gli asfitici, 
gl'isterici, i diabetici, 
guarisce timpanitidi, 
e scrofole e rachitidi, 
e fino il mal di fegato, 
che in moda diventò. 
Comprate il mio specifico, 
per poco io ve lo do. 
L'ho portato per la posta 
da lontano mille miglia 
mi direte: quanto costa? 
quanto vale la bottiglia? 
Cento scudi?... Trenta?... Venti? 
No... nessuno si sgomenti. 
Per provarvi il mio contento 
di sì amico accoglimento, 
io vi voglio, o buona gente, 
uno scudo regalar. 

Coro 

Uno scudo! Veramente? 
Più brav'uom non si può dar. 

Dulcamara 

Ecco qua: così stupendo, 
sì balsamico elisire 
tutta Europa sa ch'io vendo 
niente men di dieci lire: 
ma siccome è pur palese 
ch'io son nato nel paese, 
per tre lire a voi lo cedo, 
sol tre lire a voi richiedo: 
così chiaro è come il sole, 
che a ciascuno, che lo vuole, 
uno scudo bello e netto 
in saccoccia io faccio entrar. 
Ah! di patria il dolce affetto 
gran miracoli può far. 

Coro 

È verissimo: porgete. 
Oh! il brav'uom, dottor, che siete! 
Noi ci abbiam del vostro arrivo 
lungamente a ricordar. 

Scena sesta


Nemorino e detti. 

Nemorino 

(Ardir. Ha forse il cielo 
mandato espressamente per mio bene 
quest'uom miracoloso nel villaggio. 
Della scienza sua voglio far saggio.) 
Dottore... perdonate... 
È ver che possediate 
segreti portentosi?... 

Dulcamara 

Sorprendenti. 
La mia saccoccia è di Pandora il vaso. 

Nemorino 

Avreste voi... per caso... 
la bevanda amorosa 
della regina Isotta? 

Dulcamara 

Ah!... Che?... Che cosa? 

Nemorino 

Voglio dire... lo stupendo 
elisir che desta amore... 

Dulcamara 

Ah! sì sì, capisco, intendo. 
Io ne son distillatore. 

Nemorino 

E fia vero. 

Dulcamara 

Se ne fa 
gran consumo in questa età. 

Nemorino 

Oh, fortuna!... e ne vendete? 

Dulcamara 

Ogni giorno a tutto il mondo. 

Nemorino 

E qual prezzo ne volete? 

Dulcamara 

Poco... assai... cioè... secondo.. 

Nemorino 

Un zecchin... null'altro ho qua... 

Dulcamara 

È la somma che ci va. 

Nemorino 

Ah! prendetelo, dottore. 

Dulcamara 

Ecco il magico liquore. 

Nemorino 

Obbligato, ah sì, obbligato! 
Son felice, son rinato. 
Elisir di tal bontà! 
Benedetto chi ti fa! 

Dulcamara 

(Nel paese che ho girato 
più d'un gonzo ho ritrovato, 
ma un eguale in verità 
non ve n'è, non se ne dà.) 

Nemorino 

Ehi!... dottore... un momentino... 
In qual modo usar si puote? 

Dulcamara 

Con riguardo, pian, pianino 
la bottiglia un po' si scote... 
Poi si stura... ma, si bada 
che il vapor non se ne vada. 
Quindi al labbro lo avvicini, 
e lo bevi a centellini, 
e l'effetto sorprendente 
non ne tardi a conseguir. 

Nemorino 

Sul momento? 

Dulcamara 

A dire il vero, 
necessario è un giorno intero. 
(Tanto tempo è sufficiente 
per cavarmela e fuggir.) 

Nemorino 

E il sapore?... 

Dulcamara 

Egli è eccellente... 
(È bordò, non elisir.) 

Nemorino 

Obbligato, ah sì, obbligato! 
Son felice, son rinato. 
Elisir di tal bontà! 
Benedetto chi ti fa! 

Dulcamara 

(Nel paese che ho girato 
più d'un gonzo ho ritrovato, 
ma un eguale in verità 
non ve n'è, non se ne dà.) 
Giovinotto! Ehi, ehi! 

Nemorino 

Signore? 

Dulcamara 

Sovra ciò... silenzio... sai? 
Oggidì spacciar l'amore 
è un affar geloso assai: 
impacciar se ne potria 
un tantin l'autorità. 

Nemorino 

Ve ne do la fede mia: 
nanche un'anima il saprà. 

Dulcamara 

Va, mortale avventurato; 
un tesoro io t'ho donato: 
tutto il sesso femminino 
te doman sospirerà. 
(Ma doman di buon mattino 
ben lontan sarò di qua.) 

Nemorino 

Ah! dottor, vi do parola 
ch'io berrò per una sola: 
né per altra, e sia pur bella, 
né una stilla avanzerà. 
(Veramente amica stella 
ha costui condotto qua.)

Dulcamara entra nell'osteria. 

Scena settima


Nemorino. 

Nemorino 

Caro elisir! Sei mio! 
Sì tutto mio... Com'esser dêe possente 
la tua virtù se, non bevuto ancora, 
di tanta gioia già mi colmi il petto! 
Ma perché mai l'effetto 
non ne poss'io vedere 
prima che un giorno intier non sia trascorso? 
Bevasi. Oh, buono! Oh, caro! Un altro sorso. 
Oh, qual di vena in vena 
dolce calor mi scorre!... Ah! forse anch'essa... 
Forse la fiamma stessa 
incomincia a sentir... Certo la sente... 
Me l'annunzia la gioia e l'appetito 
Che in me si risvegliò tutto in un tratto. 
(siede sulla panca dell'osteria: si cava di saccoccia pane e frutta: mangia cantando a gola piena) 
La ra, la ra, la ra. 

Scena ottava


Adina e detto. 

Adina 

(Chi è quel matto? 
Traveggo, o è Nemorino? 
Così allegro! E perché?) 

Nemorino 

Diamine! È dessa... 
(si alza per correre a lei, ma si arresta e siede di nuovo) 
(Ma no... non ci appressiam. De' miei sospiri 
non si stanchi per or. Tant'è... domani 
adorar mi dovrà quel cor spietato.) 

Adina 

(Non mi guarda neppur! Com'è cambiato!) 

Nemorino 

La ra, la ra, la lera! 
La ra, la ra, la ra. 

Adina 

(Non so se è finta o vera 
la sua giocondità.) 

Nemorino 

(Finora amor non sente.) 

Adina 

(Vuol far l'indifferente.) 

Nemorino 

(Esulti pur la barbara 
per poco alle mie pene: 
domani avranno termine, 
domani mi amerà.) 

Adina 

(Spezzar vorria lo stolido, 
gettar le sue catene, 
ma gravi più del solito 
pesar le sentirà.) 

Nemorino 

La ra, la ra... 

Adina 

(avvicinandosi a lui) 
Bravissimo! 
La lezion ti giova. 

Nemorino 

È ver: la metto in opera 
così per una prova. 

Adina 

Dunque, il soffrir primiero? 

Nemorino 

Dimenticarlo io spero. 

Adina 

Dunque, l'antico foco?... 

Nemorino 

Si estinguerà fra poco. 
Ancora un giorno solo, 
e il core guarirà. 

Adina 

Davver? Me ne consolo... 
Ma pure... si vedrà. 

Nemorino 

(Esulti pur la barbara 
per poco alle mie pene: 
domani avranno termine 
domani mi amerà.) 

Adina 

(Spezzar vorria lo stolido 
gettar le sue catene, 
ma gravi più del solito 
pesar le sentirà.) 

Scena nona


Belcore di dentro, indi in iscena e detti. 

Belcore 
(cantando) 

Tran tran, tran tran, tran tran. 
In guerra ed in amore 
l'assedio annoia e stanca. 

Adina 

(A tempo vien Belcore.) 

Nemorino 

(È qua quel seccator.) 

Belcore 

(uscendo) 
Coraggio non mi manca 
in guerra ed in amor. 

Adina 

Ebben, gentil sergente 
la piazza vi è piaciuta? 

Belcore 

Difesa è bravamente 
e invano ell'è battuta. 

Adina 

E non vi dice il core 
che presto cederà? 

Belcore 

Ah! lo volesse amore! 

Adina 

Vedrete che vorrà. 

Belcore 

Quando? Sarìa possibile! 

Nemorino 

(A mio dispetto io tremo.) 

Belcore 

Favella, o mio bell'angelo; 
quando ci sposeremo? 

Adina 

Prestissimo. 

Nemorino 

(Che sento!) 

Belcore 

Ma quando? 

Adina 

(guardando Nemorino) 

Fra sei dì. 

Belcore 

Oh, gioia! Son contento. 

Nemorino 

(ridendo) 
Ah ah! va ben cosi. 

Belcore 

(Che cosa trova a ridere 
cotesto scimunito? 
Or or lo piglio a scopole 
se non va via di qua.) 

Adina

(E può si lieto ed ilare 
sentir che mi marito! 
Non posso più nascondere 
la rabbia che mi fa.) 

Nemorino 

(Gradasso! Ei già s'imagina 
toccar il ciel col dito: 
ma tesa è già la trappola, 
doman se ne avvedrà.) 

Scena decima


Suono di tamburo: esce Giannetta colle contadine, indi accorrono i soldati di Belcore. 

Giannetta 

Signor sergente, signor sergente, 
di voi richiede la vostra gente. 

Belcore 

Son qua! Che è stato? Perché tal fretta? 

Soldato 

Son due minuti che una staffetta 
non so qual ordine per voi recò.

Belcore 

(leggendo) 
Il capitano... Ah! Ah! va bene. 
Su, camerati: partir conviene. 

Cori 

Partire!.. E quando? 

Belcore 

Doman mattina. 

Cori 

O ciel, sì presto! 

Nemorino 

(Afflitta è Adina.) 

Belcore 

Espresso è l'ordine, che dir non so. 

Cori 

Maledettissima combinazione! 
Cambiar sì spesso di guarnigione! 
Dover le/gli amanti abbandonar! 

Belcore 

Espresso è l'ordine, non so che far. 
(ad Adina) 
Carina, udisti? Domani addio! 
Almen ricordati dell'amor mio. 

Nemorino 

(Si sì, domani ne udrai la nova.) 

Adina 

Di mia costanza ti darò prova: 
la mia promessa rammenterò. 

Nemorino 

(Si sì, domani te lo dirò.) 

Belcore 

Se a mantenerla tu sei disposta, 
ché non anticipi? Che mai ti costa? 
Fin da quest'oggi non puoi sposarmi? 

Nemorino 

(Fin da quest'oggi!) 

Adina 

(osservando Nemorino) 
(Si turba, parmi.) 
Ebben; quest'oggi... 

Nemorino 

Quest'oggi! di', Adina! 
Quest'oggi, dici?... 

Adina 

E perché no?... 

Nemorino 

Aspetta almeno fin domattina. 

Belcore 

E tu che c'entri? Vediamo un po'. 

Nemorino 

Adina, credimi, te ne scongiuro... 
Non puoi sposarlo... te ne assicuro... 
Aspetta ancora... un giorno appena... 
un breve giorno... io so perché. 
Domani, o cara, ne avresti pena; 
te ne dorresti al par di me. 

Belcore 

Il ciel ringrazia, o babbuino, 
ché matto, o preso tu sei dal vino. 
Ti avrei strozzato, ridotto in brani 
se in questo istante tu fossi in te. 
In fin ch'io tengo a fren le mani, 
va via, buffone, ti ascondi a me. 

Adina 

Lo compatite, egli è un ragazzo: 
un malaccorto, un mezzo pazzo: 
si è fitto in capo ch'io debba amarlo, 
perch'ei delira d'amor per me. 
(Vo' vendicarmi, vo' tormentarlo, 
vo' che pentito mi cada al piè.) 

Giannetta 

Vedete un poco quel semplicione! 

Cori 

Ha pur la strana presunzione: 
ei pensa farla ad un sergente, 
a un uom di mondo, cui par non è. 
Oh! sì, per Bacco, è veramente 
la bella Adina boccon per te! 

Adina 

(con risoluzione) 
Andiamo, Belcore, 
si avverta il notaro. 

Nemorino 

(smanioso) 
Dottore! Dottore... 
Soccorso! riparo! 
Giannetta e Cori 
È matto davvero. 
(Me l'hai da pagar.) 
A lieto convito, 
amici, v'invito. 

Belcore 

Giannetta, ragazze, 
vi aspetto a ballar. 

Giannetta e Cori 

Un ballo! Un banchetto! 
Chi può ricusar? 

Adina, Belcore, Giannetta e Cori 

Fra lieti concenti gioconda brigata, 
vogliamo contenti passar la giornata: 
presente alla festa amore verrà. 
(Ei perde la testa: 
da rider mi fa.) 

Nemorino 

Mi sprezza il sergente, mi burla l'ingrata, 
zimbello alla gente mi fa la spietata. 
L'oppresso mio core più speme non ha. 
Dottore! Dottore! 
Soccorso! Pietà.

Adina dà la mano a Belcore e si avvia con esso. Raddoppiano le smanie di Nemorino; gli astanti lo dileggiano. 

[...]


.