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martes, 30 de mayo de 2017

FELMAN RUIZ RODRÍGUEZ [20.161]


Felman Ruiz Rodríguez

(La Paz - Bolivia, 1989). Ha publicado “Fauces o de Belleza Magra” (Editorial 3600) y ha colaborado en los Fanzines Bipolar Fanzine (Colombia) y LetrAmargo (Bolivia). Publica sus textos en el Blog enlamasmedula1953.blogspot.com.



Dead horse

Ciudades descomunales se levantan ante tus ojos
Y cientos de avenidas que transitan por el mundo como hipódromos
Ves caballos de carrera reventando el músculo para no quedarse rezagados
Galopar indomables hostigando imposibles
Para que al caer, al menos su vida no haya sido silencio
(ya lo había leído antes, o eres parte del ruido o eres parte del silencio)

La intermitencia de una luz compacta te devuelve a la broma cruel
del frío cuarto de baño donde estás exactamente ahora.

Asomas tu rostro al espejo sólo para que éste te escupa.

El caballo domado
El hombre que pasta.





Soledad ladera

¿Por qué transitas esta calle de noche angosta y empinada si no lleva a ningún lado?
Y encima cargas con la tristeza como si cargaras a un muerto
La envuelves en sábanas y la arrastras con un amarre alrededor de tus hombros con tal cuidado
que pareciera que se tratara de tu propio cuerpo.
Y el empedrado duele
y también duele la cuesta que no asoma final alguno
Y aun así caminas sin soltar muerto
Parece que supieras que al final de la noche hay un sitio para enterrar esa tristeza, para ese peso de plomo en el que te has convertido
Pero la noche se hace más angosta que ya no caben ambos
Debes soltar amarras o habitar el otro cuerpo que yace tendido
Pero no puedes caminar solo
No puedes liberarte de los nudos que has entrelazado
Y minutos antes que la calle amanezca
Un barrendero te pisa los talones como si fuera el mismísimo frío ejecutando su oficio

Ahora son dos
Los muertos que necesitaban sábana





La vena creativa

Noche punitiva Habitación 4×4 Maderas crujientes Pieles percudidas
Partículas de vicio Recargado aire
Fernet apolillado Tapices sucios Colillas amargas Sábanas astilladas.

Y los oyes afuera merodeando.
Depredadores Hoyanco de Calaña
Miradas pérdidas Ojos que se evaden. El reflejo no carece de culpa.

Te perciben Te conjeturan Te roen Te deambulan
El bulbo raquídeo El aura El espectro La voluntad El armatoste

Quieren Inhalarte Dejarte vacía
Beberte hasta traspasar tu vaso Erosionarte Clausurar tu vida
Pero no los dejas
Te escondes tras aldabas Candados
Tablas tapiadas Clavos Remaches Metal abisagrado
Fisuras las luces Te envuelves en púas Atrincheras tu alma en cristales rotos
Te abandonas en la cruz para que no te hagan daño No esperas resurrecciones
La respiración se contrae El esófago La sangre de las manos El esfínter
Ves a la esperanza muerta retorciéndose en el sol.
Afuera rugen Emanan en bestias Muestran los maxilares Arremeten contra tu refugio
El revestimiento crepita Tus paredes te lloran El olor a carnicería se centuplica
La puerta cae Los canes entran El miedo les excita Tu miedo los enerva
Febos los amamanta
Calderos o quebrantahuesos Se te quedan mirando. Te me quedo mirando.
Y en ese infinito entre hallar tus ojos y deshacerte —Te pido me perdones
Porque en realidad tú no existes Porque eres una invención aldabada desde mi vena fálica.
Porque todo este aire viciado que es la ficción que está por acontecerte
Sólo yace en mi cabeza Oscuro recoveco de Mariposa pérfida.

Suelto los canes a finiquitarte Y me muerdo los labios.





Petricor

A Claudia

No sé exactamente lo que necesito

Quizás un grito de la vida con la boca llena de sangre
Quizás drenar este corazón que está cansado de transformar todo en acericos
Y llenarlo de la espuma rabiosa nacida de una marejada
Quizás dejar de parir precipicios
Dejar d
e bautizarlos y de guarecerlos, de verlos crecer pero nunca irse de esta casa
Quizás incendiar esta casa y verla arder a pocos metros con todos los precipicios dentro
Girar y partir, esperar luego la lluvia.

No sé exactamente lo que necesito Pero lo busco
Para también así hallarte,
Hallarnos
(El mismo amor, la misma lluvia, Campanella)
Y reencontrarte como en aquellas primeras veces
En que la medida de mi tiempo
Eras tú y el petricor.
El olor del amor hecho por primera vez.




Anomalía

Joder que ella era un maldito milagro.

Era una mañana de tregua en un país nacido en guerra
El olor del amor impregnado en la almohada
O como esa imagen de círculos concéntricos que se forman tras la precipitación leve sobre los adoquines.

Ella era una singularidad
Casi como esa mirada que al verte sabes te pertenece sin haberlo pedido.





Muñón

¿Antelabas que el primer apego (al que llamaste paliativamente amor) habría de culminar como un muñón en tu existencia?
Como si al espíritu le escindieses una extremidad gangrenada sin una sola venda
Y la cicatriz quedase como certeza de ello y sólo para recordártelo.

(Y nunca será sólo un primer muñón, serán varios. Habrá tiempo para ello).

Observo al árbol talado y al muñón que deja como evidencia de lo que alguna vez fue su arboleda
De graznidos de aves y de frutos húmedos
Ese verde que no prosperará nunca más pero cuya imagen se sostiene.

Es taxativo: Cada amputación te transforma.





País de silencios

Hoy
de madrugada
Vi a mi país atropellado bajo las ruedas de un tráiler
Y no sé qué me disloco más
Si no ver a nadie voltear para constatar su cuerpo
O el olor a indiferencia que despedía tanta tristeza sobre el asfalto.

Como sea, vi a mi país en la lona
Lo vi tirado en un cajero automático evitando morir de frío
Lo vi sentado sobre un adobe en una escuela miserable sin poder oír nada más que los perros en su estómago

Y entre un estruendoso silencio
Vi a mi país callar con las manos llenas de puntadas
Como si una máquina de coser le cosiera la boca de una sola dentellada

y hasta el futuro.
La colección de Textos a continuación son parte del poemario “Fauces”




ADEMÁN DE DOS DEDOS CONTRA LA SIEN

Este agujero en la sien
desde donde se bailan las musas.
Es una herida directa tras el gatillo
un puente entre este mundo y todos los otros
entre una escalera contra la nada
y una ventana que regurgita.

Partículas haciéndose firmamentos
-la entropía inmersa en este arte.

Cuando una vena abierta no quiere cerrarse
se hace evidente la danza que brotará de ella:
El ritual del agua escurriéndose entre las piedras
la danza de las musas haciendo de las suyas
tal es la destilación insostenible
entre las manos.

La sentencia que lo abarca todo:

La palabra también horada huesos enteros

La palabra

también

horada.





LOS ARGUMENTOS

¿No te intriga la ceguera de los que no lloran entre líneas?
¿La ironía de dibujar árboles en hojas de papel
o la asimetría irresuelta de los espejos?
¿No te fosfora la inercia mental de los cóncavos?
¿La ley del más fuerte/ y su transcripción cancerígena de
 los hechos?

Justificado entonces el soliloquio:

Todo autoesti(g)ma termina en vidorria
se debe estar al tanto del torso y su acertijo breve.
Toda piel está hecha de fósforo
y el fuego tiene sus argumentos.

MUJER ATADA CONTRA SU VOLUNTAD

Hay un océano escondido en esos cuencos tuyos
cuyas blancas aguas olean rojas, apenas
mi curvatura se tiñe sombra sobre la hendidura.

Indagar no concluyo
un pedazo de tu belleza
algo de tu lumbre
algo que me disloque en este mi dolerme
pero no
no comprendes que eres la gota infinita sosteniendo mi vaso:


No comprendes que sólo quiero humedecerme en tu noche
sin que tu cuerpo de agua intente hu(nd)irme.




SEXO A CIELO ABIERTO.

Donde yaces?
Bajo que yugo?
Montando sobre que yegua?
Eres acaso semental?
O acaso campo de sal pretendiendo dar espuma?
Te creía tormenta solar entrando por la boca

Pienso, quizás, eres hembra
Que entre tu entrepierna, llueve una diosa fecunda
Que termina a cielo abierto y con los ojos desbordados
Un alma satisfecha toda brava
Resurrecta entre las cortaderas
Semental o hembra
Tu sexo es viento donde copulan tigres azules.





POEMA DE AMOR PARA LOS ASIMÉTRICOS O ENTRE INCALCULABLES MOTIVOS DE LA NADA

Si una mujer logró desbaratarme hasta el fémur
fue por su sobrada falta de simetría
por esa su alambrada de púas trepándose en mi primer
    nervio a regañadientes
por esa su cabeza que más que cabeza era una bola de
      ferrocarriles en celo
un espectáculo de mercaderes ambulantes en pleno
         orgasmo     
un desastre de tálamo.

La amé por curtiembre y por su galaxia de anfibios
un celeste atorrante que coloca a cualquier con la cara de
   equilibrista 
a punto de romperse y que se rompe.
Era un azote de olas provocada por cuatro lunas
un tsunami capaz de atragantarse el cinturón de Orión
      entero
y aun así no sabía tender ni la cama.

Era la desquiciante
mi desquiciante
la que sólo me dejaba el alma llena de ropa sucia y de sauces a medio talar
y con la casa llena de alacranes copulando por mis
      alfombras
la que arrojaba todo contra los vidrios y éstos no se
          rompían
solo nos rompíamos los dos
a carajazos.

Aun teniendo los ojos como caballos de Troya
le ofrecí mis llanuras
sacudiéndose dentro
           espoleó
y cabalgamos directo a perdernos
primero los estribos después las nucas
hasta quedarnos sólo con las mandíbulas colgando.

Nunca antes había conocido el sexo entre dos herraduras.

Era el verbo más torcido que había explorado mi lengua
la que prefería clavarme una caja de clavos en las sienes antes que empaparnos en aguas tibias

la muy querida desalmada arcada
la más exquisita puñalada entre tanta cosa insípida.

Todos buscamos alguien tan infame como nosotros mismos.
La elegí en aquel entonces
Y la elegiría de nuevo.







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lunes, 13 de marzo de 2017

NATANIEL AGUIRRE [20.032]


NATANIEL AGUIRRE 

Nataniel Aguirre González (Cochabamba, Bolivia; 10 de octubre de 1843 - Montevideo, Uruguay; 11 de septiembre de 1888), fue un destacado abogado, diplomático, político, escritor e historiador boliviano.

Nataniel Aguirre nació en la hacienda de Huayllani, en el departamento de Cochabamba el 10 de octubre de 1843. Fue el cuarto de cinco hijos —Cristina, Miguel, Modestino, Nataniel y Josefina— del matrimonio del financista y político boliviano Miguel María de Aguirre y de la dama peruana María Manuela González de Prada; esta murió en 1846 cuando el futuro escritor tenía solo tres años de edad.

Terminó el bachillerato en Sucre en 1857 y poco después conoció a Margarita de Achá, hija del presidente de Bolivia José María Achá. Con ella, a quien adoraba y dedicó un sentido poema, contrajo matrimonio el 30 de marzo de 1864 después de titularse de abogado. El matrimonio tuvo nueve hijos, uno de los cuales, José, quien seria también años después un destacado escritor y político boliviano.

Estudios y política

Estudió Derecho en la Universidad Mayor de San Simón (UMSS).1 y ejerció el periodismo ya en sus tiempos de estudiante; en 1862 fundó El Independiente, donde tenía una columna.

El mismo año de se casó y se recibió de abogado fue nombrado secretario de la Delegación Boliviana en Lima, Perú. La familia González Prada, parientes de Aguirre por el lado materno, lo introduce en los círculos intelectuales y políticos peruanos. También en 1864 escribe la obra de teatro Visionarios y mártires, sobre dos personajes —los patriotas peruanos Manuel Ubalde y Gabriel Aguilar— que en 1805 habrían concebido en el Cuzco la idea de la independencia de su patria.

Al año siguiente regresó a Bolivia para colaborar con las fuerzas de su suegro, que había sido derrocado por el golpe militar de Mariano Melgarejo, contra cuya tiranía lucha activamente (participa en el combate de la Cantería y en otras batallas).

Participó, tras la muerte violenta del dictador Agustín Morales, en la Asamblea Constituyente de 1871 y en los debates suscitados entre los unitarios, encabezados por Evaristo del Valle, y los federales de Lucas Mendoza de la Tapia, tendencia que, tras dudar, pareció más justa a nuestro escritor, que era de ideas liberales. Fue diputado por la provincia de Chapare —en calidad de tal asistió a la Constituyente de 1872—, miembro del Consejo de Estado del presidente Tomás Frías (1872) y prefecto del departamento de Cochabamba (1879).

En 1879 partió a la guerra del Pacífico a la cabeza del escuadrón Vanguardia. Dirigió la Convención de 1880, que ratificó en pleno conflicto a Narciso Campero como presidente constitucional. Este lo nombró ministro de Guerra primero y luego, de Relaciones Exteriores. En calidad de tal negocia en 1884 el Pacto de Tregua con Chile a pesar de que personalmente era partidario de continuar la guerra.2

Sus ideas sociales eran avanzadas; defendió la necesidad de una gran reforma agraria y apoyó a los indígenas. Suya es la frase: “Hagamos del pobre indio un ciudadano como nosotros”. En 1885, el mismo año de fundado el Partido Liberal de Bolivia, se convierte en jefe de esa organización en Cochabamba.

Literatura

Miembro de la llamada Generación de 1880, entre sus obras cabe destacar Represalia del Héroe, Biografía de Francisco Burdett O'Connor, Bolivia en la Guerra del Pacífico y la novela que lo hizo famoso, Juan de la Rosa. Esta obra —publicada originalmente con el título de Cochabamba. Memorias del último soldado de la Independencia y sobre cuya autoría han surgido dudas—,3 es, según críticos y expertos, una de las fundamentales de la literatura boliviana.1 También escribió teatro y poesía.

Últimos años
]
Falleció en Montevideo, de camino a Brasil, donde el gobierno del presidente Gregorio Pacheco Leyes lo había enviado como ministro plenipotenciario ante la corte de Pedro II. Sus restos fueron repatriados a la ciudad de Cochabamba, donde yacen ahora en su mausoleo del cementerio general.

Obras

1864 Visionarios y mártires Teatro  Obra dramática sobre los patriotas peruanos Manuel Ubalde y Gabriel Aguilar
1868 Represalia de un héroe  Teatro Obra dramática sobre el patriota Nicolás Bravo, pieza basada en un episodio de la independencia de México ocurrido en Oaxaca en 1812
1877 Unitarismo y federalismo   Historia -
1882-1883 Bolivia en la Guerra del Pacífico (1882-83), Historia -
1884-1885 "Juan de la Rosa" Memorias del último soldado de la independencia  Novela -
1886 La bellísima Floriana Novela -
1883 El Libertador Historia Compendio histórico de la vida de Simón Bolívar
1874 El general Francisco Burdett O'Connor Historia Relato sobre este irlandés que llegó con los ejércitos de Sucre y se quedó en Bolivia



A mi esposa

Contigo, dulce bien, mi venturanza
es cielo limpio, como tu alma pura,
lago tranquilo, donde al fin descansa
el alma mía de tu amor segura.

Allí la nube del pesar, si avanza,
es humo apenas, que un momento dura,
o ave de paso que a rozar no alcanza
la onda dormida en perenal tersura.

Así cruzo feliz y descuidado
ese mar de la vida, en que tormenta
la calma para mí no ha presagiado.

Y si a mi torno el huracán revienta,
será una isla tu amor, donde salvado
reiré al rugir la tempestad violenta



En su famoso libro “Juan de la Rosa”, Nataniel Aguirre insertó 
algunos poemas. A continuación uno de ellos.


Una paloma se ha perdido
En la enramada.
Tal vez la encuentres, ¡oh golondrina, 
Que inquieta pasas!
Oye sus señas, como en mi duelo
Posible es darlas;
Porque no hay nadie que decir pueda
Belleza tanta.
Hermosa Estrella de la Alegría.
Así se llama,
Sus ojos mismos son dos luceros
De la mañana.
Ninguna has visto sobre la tierra
Como ella blanca;
Porque lo que es menos la pura nieve
De las montañas.
Al ver su rostro la flor soberbia
De la achancara
Se dobló mustia sobre su tallo, 
Quedó humillada.








-

FRANCISCO CALIZAYA VILLCA [20.031]

Francisco Calizaya Villca y Delia Arce Castro


Francisco Calizaya Villca

Nació el 4 de Junio de 1929 en el pueblo de Challapata de la provincia Avaroa del departamento de Oruro-Bolivia, autodidacta (al igual que Miguel Hernández), empírico, multifacético, de un umbra amplio de luz y de valores humanos; traductor del castellano al quechua, poeta y declamador tanto de sus propias cosechas y de otros autores nacionales como Alfaro O., Bascope R. Barrenechea R. Calvimontes J., y de otros poetas nacionales y del mundo.

Como músico en su juventud fué fundador del grupo musical ferroviario Los carrilanos en la ciudad de Uyuni-Potosi, hija predilecta del país, nominada como reconocimiento a su labor patriotica durante guerra del Chaco. En su carrera artística llegó junto con sus compañeros a participar en diferentes festivales tanto nacional e internacionalmente.

Su habilidad creatividad, fantacia y pasión por ser un hijo de bien para con la sociedad, la cultura, el teatro y el arte en general, lo llevó a ser actor de obras dramaturgicas conosidas nacionalmente, como ” Lágrimas de una viuda” del autor García Lazcano Vidal, ”Conde Uyu”, ”La calle del pecador” de Salmón R., por ende lo condujo a ser parte del elenco teatral ”Andino” de la misma ciudad ya arriba mensionada, cuyo grupo social de actores fueron comprometidos socialmente, con la problemática de su entorno del entonces.

Él tuvo una infancia pobre materialmente (a la ves fue muy rico por sus cualidades para sobrevivir) nunca pudo entrar y estudiar en la escuela ni tener asistencia médica alguna y normal como los niños ricos o de las grandes ciudades.

Creció y vivió en una casa de adobes (mescla de tierra y pajas) en su pueblo, como casi todos los niños del camporural boliviano.

Huérfano a corta edad enfrentó vicisitudes de las injusticias sociales en los diferentes sistemas políticos, culturales y de sometimientos que tuvo que encarar el país; se proletarisó a muy corta edad en busca de mejores días y porvenires, se sumergió al mundo del trabajodor minero en Pulacayo y posteriormente al ramo ferroviario como obrero en ambos casos.

También nos comenta, que la música, la poesìa, la danza, el arte en particular y la cultura en general, están fucionadas en las comunidades andinas, mostrando sus vidas cotidianas y dando vitalidad y dinamismo a sus constantes propuestas culturales e integradas.

En sus materiales el autor, nos presenta sin complejos, ni soberbias; en tres idiomas, el castellano idioma de la colonia; el quechua idioma materno y el sueco; es más, él expresa que este material es el preludio y un pequeño esbozo del prologo de un poemario inconcluso, así como también del éxodo de una Antología boliviana en el exilio a presentar en la prosperidad.

De La misma manera, él expone y consta el agradesimiento a la que la compañera Ellionor Lofgren prestó por sus consejos en el manejo de su material y traducción al idioma sueco.

De la misma manera hoy en día coordina publicación de poemas con la Unión de Poetas y Escritores de Quillacollo

Por otra parte el autor en su poema muestra una tribuna con mucha grima de la vida real, frivolidades sociales de la vida, de inaplazables escalofríos cuando no se superan las infinitas adversidades que conllevan a finales disgustos e inesperados.

El mensaje también advierte un colosal y monstruoso acto poseído que al final pone al descubierto su propia ruina.

Al mismo tiempo no sobra la muerte de lo que deja atrás secretos inéditos y fragmentos de nostalgias, como veladuras de memorias en actos de fugas crecientes; producto de selos, odios y rencores

”Siempre hay un poco de locura en el amor…aunque siempre hay un poco de razón en la locura” (F.Nietzshe)


RÁBANO ROJO

Rábano Rojo,
rábano rojo,
rojos cual labios de bella mujer
con salsita me los voy a comer.

Francisco Calizaya V. 



PALOMA DE CABELLOS RUBIOS

Me dijiste que me querías
donde está tu querer
en la peña en el cerro
lugares extraños

Desde cualquier lejano país
cada momento preguntaré
en alas de los pájaros
te mandaré mis recuerdos.

Yo solía pedirte
que me quieras un poco
pero tu contestabas
que nunca podrás amarme.

Si al fuego me empujaras
arde que arde te amaré
al convertirme en cenizas
así cenizas te amaré paloma.

 Francisco Calizaya V. 


P´AQ”O CHUJCHA URPILA

Munakuyki niwarqanki
maypi chay munakuyniyki
qaqapichu orqupichu
chayri runaj llajtanpichu.

May caru llajtamantapis
sapakuti watusqayki
p´isqokunaj lijranpipis
yuyayniyta apachimusqayki.

Nuqaqa nisaj kayki
munarinawaykita
qanri kutichiwaj kanki
ni jayk´aj atinaykita.

Njnamanpis thanqaykuway
lauran lauran munasqayki
usphaman tukuspapis
jina uspha munakusqayki urpila.

Autor y traductor Francisco Calizaya V.



”Los selos, el odio y el rencor, no son sinónimos de libertad; son los que envenenan el alma” (Aruma Markasata)


SANGRE Y NEVADA
 (Alma de perro)

El reloj marcaba la doce,
no puedo olvidar el crimen,
de una noche cubierta de nieve.

De pronto se escucha una voz.
ofresco un brindis amada mia.
mañana sera otro año.

No, no te acerques a mi,
no quiero brindar,
no quiero sentir tus besos.

Dos puñaladas serteras,
el cuerpo del hombre sintio,
con las manos en el pecho,
silabas entrecortadas.

Una mañana obscura y fria,
el cadaver de un hombre,
sangre y nevada cubrio.

Francisco Calizaya V.



”Svartsjuka, hotet och långsinne är inte synonymer till frihet, det är det som förgiftar själen” (Aruma Markasata)


BLOD O SNÖ
(Hundens själ)

Nyss slog uret tolv,
jag kan inte glömma brottet,
en natt täckt av snö.

Ur mörkret stiger en röst!.
jag vill skåla med dej min köra.
i morgon är en nytt år.
Nej, nej kom inte nära mej,
nej, jag vill inte skåla,
jag vill inte ha dina kyssar.

Två träffsäkra stick,
lämnades på mannens kropp,
händerna vita mot bröstkorgen,
stavelserna kortades av.
En kall och dunkel morgon,
och liket av en man,
höljt i snö o blod.

Francisco Calizaya V.




"Lo más atroz de las cosas malas y de la gente mala, es el silencio de la gente buena".

EL INDIO
(Francisco Calizaya Villca)

A las dos de la mañana
la sirena del campo anuncia madrugada
se alista el indio, busca su llama
y en su tosca tarcka copla su tonada.
Crucero del cielo anuncia el qaqa,
la sirena esta inquieta cargada de neblina,
el indio acabo su pijchu, levanta su hacha,
doblando su llijlla,
con hojas de coca la suerte adivina.
Puesto de rodillas ante tata dios,
invoca la gloria con ytriste plegaria,
le pide favor cruzando sus brazos,
pobrecito indio llora su desgracia.
Ni sua, ni llulla, ni q´lla,
¿Por qué este rigor?.
Tambien el perrito, su leal amigo,
detrás del paria jadeante camina,
alargando su lengua se alarga al postígo.
Buscando sombrita del sol que calcina,
el indio alza los ojos, ahogados en llanto,
ha visto las torres, las torres del sumaj orqo,
llora, recuerda y maldice al patrón que lo flageló,
tanto, tanto y tanto.

(Bolivia-Potosi-Pulacayo 1950 04 02)

Glosario:

Tarka.- Palabra aymara de un instrumento musical típico pentatonico de Bolivia.
Qaqa.- Adj. Al día gris
Pijchar.- Acabado de acullico o rel. al masticado y ensalivado de la hoja sagrada de coca.
Llijlla.- Aguayo o tejido de colores que sirve para llevar comida o coca.
Sua.- Palabra quechua que significa ladrón.
Llulla.- Palabra quechua que significa mentir.
Q´ella.- Palabra quechua , significa flojo.
Sumaj orqo.- Cerro hermoso rel. al cerro rico de la ciudad de Potosí en Bolivia.




”Quien no lucha hermano, es aunque no quiera, soldado enemigo y es el traidor en desliento que merma el coraje del pueblo en rebelión”.


DESPEDIDA

Cual un crujir de laminas aceradas,
se escuchaba en el taller de un pasillo.
Con el cantar de los titanes de un martillo
corazones y pulmones se agitaban.

Pá donde anda ese pinche Pedro
mamón, co nesa pinche mirada,
le corrieron de la chamba
por reclamar su jornada.

La patrona encabronada
en el momento la ley ignoraba.
Arriba obrero, tuya es la chamba,
tu no eres el chingón de la sociedad vaga.

Bajo tus pisadas la tierra tiembla,
que sepa el tirano que el mundo es tuyo,
tú eres el mañana, siempre serás el futuro.
Que sepa el imperio que tú cambiarás el mundo

Francisco Calizaya V. (México 1980-11-15)

DE LA ANTOLOGIA BOLIVIANA
(Más allá de nuestras fronteras y de la tierra de nadie).

ARUMA MARKASATA
(Voces de mi Pueblo)

Publicada en Letranovel 2014 en Suecia






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miércoles, 25 de enero de 2017

JOSE JAIME MATTOS CHAMBY [19.897]


Jose Jaime Mattos Chamby

Baterista de blues, estudiante de sociología, el sol no es su amigo y colecciona cactus en la ciudad de El Alto, La Paz, Bolivia. 

Correo electrónico: abuelamelomana@gmail.com
Facebook: Abuela Melómana 


1

Equivocada mañana para despertar
Malhumorado de hacerte daño
Intereses mediocres fuera de la norma
Aterrada señora magia
Anónimas huellas de una alucinación mía
Árboles asustados
Ahogos
Procesos de caída
Reacción 
Cartas nerviosas habituales
Visión natural no poder gritar
Miserable aspecto
No obstante, poseía formas de rock and roll
Espasmos de serenidad
Las náuseas desencantan los estiletes
Todos estos días
Las largas horas
Lecciones y psiquiatría
El silencio de la respiración 
Inmovilizado con tus ojos desorbitados
Visitando al sepulturero
Vulgar clemencia y horrenda desesperación rodea mi voluntad
Hermanos abandonados y apenados
Cabezas al piso 
Suburbio
Escalofríos
Lentamente sin rumbo
Desolación
Y el consuelo no es un problema
Instantes de inexistencia
Indeciso a la hora de despertar     



2

Precaución
Cuando tus abrazos ya no alcanzan
Y tus besos se escapan
Me quedo en suspenso
Borrosos recuerdos recuperando la luz de la luna
Perfumes de noche
Despedidas rústicas 
Extraño carácter vehemente
Indiferencia ante mi espanto
Incómodos suspiros
Extirpando mi masa encefálica
Sombría clemencia para que no me dejes…
Silencio en las pupilas
Ilícito es decirte que te extraño
Agotamiento de mi espíritu
Súplica a tu indiferencia
Hundiéndome en la niebla cotidiana
Sin pronunciar mis dudas ante el dolor
Ansiedad profunda
Triste comedia inquietante
Atrofiados lamentos desconocidos en mi rostro
Anticuadas lágrimas
El pánico es demasiado convincente
Inquietud frente a tu despedida
Vergüenza y sin remedio
Instantáneamente he vuelto a fragmentarme
Escaza comunicación con mis sentidos
Borraré el melodrama de estas letras
Inexistente felicidad después de ti
Una sola fotografía
Inexplicables serán los días
Y volveré a sentirte
Quizás, cuando esté en medio de la nada  



3

Encerrado, despojado de cualquier sueño
Paredes como cáscaras pálidas
Intrépido territorio de ausencias
Oscuras distancias como bosques solitarios
Enmudecido y con pérdida de noción habitual de vida
Desconcertantes prohibiciones de tu corazón 
Sábanas en silencio
Abominable suplicio al recordarme
Escalofríos al no poder apuñalarme  
Delirio y remordimientos
No existe el veredicto esta noche 
áspera buena costumbre
transformando podridas ilusiones 
en imaginadas voluntades suicidas,
me recuerda lo subversivo que es conversar con cualquier rincón. 
Enfermedad silenciosa.
Última voluntad en la atmósfera
Tampoco tus sombras tienen escapatorias
¿Verdad?



4

Tu último suspiro me ayudó a respirar, ¡consuélate muerte! Cerró sus ojos y le taparon la cara, muere, porque no muere, dolor imperecedero, instinto de desdicha, la muerte hospeda mi alma, zozobra tu cuerpo inerte, durmiendo fratricida, maléfica la muerte, tu muerte, mi muerte. Cirugía y fumando fuera de mi cerebro, infestado de mi ansiedad. Maldito estaba yo, la oscuridad, las estrellas, la felicidad... devastada e inexorable mi alma te siente al saber que tu vida atravesó a la ceniza de los sentimientos muertos; inarticulado umbral, sombras y abismos que bordean mi realidad ahora, ¡prematura muerte para las tumbas marchitas. Etéreos espíritus que agarraron tu mano y no la mía, mas apenas se vislumbran mis lágrimas de la espantada oscuridad... entre lamentos será velado el negro sol del silencio donde las palabras constelarán trastornos y nunca más esplendores que súbitamente fingía un corazón -no sé cómo decirlo- propenso a la felicidad; ahora descansas y yo me entrego a esa soledad que propicia el desvarío de un vino triste.



5

¿Somos humanos? 
Fraternal cobardía diaria de nuestro corazón
Por último comienzo… 
Color de tumba:
Desagradable respiro hacia el tiempo
No recuerdo al monstruo del espejo cortado
Se divertía conmigo, con el uno y con el otro
Esclavo de la sombra, siempre se extravían los olvidos
Muerto para siempre
El coge de las narraciones en huelga.
Hurañas las personas del silencio
No importa. No saludan
Matándote
Anunciando porque despierta tu imaginación
Subjetividad en el cenicero
Remordimientos lentos con el invierno
Enamorado bajo tierra
Íntegramente dilatado
Ya has sido notificado: 
Cualquier signo de autoestima será olvidado 



6

El razonamiento no existe cuando dos cuerpos inertes y descompuestas se encuentran en un mundo inimaginado, horror e historias dilatas cuyas silabas histéricas carecen de crepúsculos. Nuestros días son frágiles para estar en la civilización y nos precipitamos a los abrazos porque nos persiguen las fobias de los prejuicios, dulzura de las anfetaminas para abolir el sentirse vivo. Serenidad y a punto de estallar, sin equilibrio filosófico nos condenamos a la autodestrucción. Vehemencia suficiente para desmoralizarse, psiquiatría para recuperar el abstracto poema tuyo. Universo restringido de lúcidos placeres, metamorfosis para la anormalidad y nos condenan por no ser parte del planeta tierra. Monotonía del tiempo sin letras y profundizando sabiamente nuestras depresiones. Cadena perpetúa para más inspiración, pretextos para la necesidad de lastimarnos. Argumento de novelas de perdición, intimidad arrebatada y todo pierde sentido después de la agonía de estar lejos el uno del otro.



7

El aislamiento se ha vuelto una adicción. Obstruyendo los ojos de tu maldito cerebro, esparcido por todas partes, desgarra la cordura a través de sus venas y toma el lugar de las cuchillas y te adormece. Estás desnaturalizado. Incluso si tuvieras miedo de morir, arrástrate, sólo como mereces, sólo como siempre, más allá de las emociones. El arma esta lista para matar. Ayúdame, no estoy muerto, despiértame, no necesitas estar lejos… Tú que deseas morir, son tus heridas imposibles de amar, imposibles de odiar… cada día… de cualquier forma... eso no importa más...



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I

Me entusiasma salir de la vida
Detengo mi despedida
Respuestas hacia la nada
Consecuencia de la trampa
Naufragan los cadáveres al despedirse
Con la cicatriz del silencio

Sus perspectivas son inversas.


II

Traspasaré las dimensiones del asombro
Destino excluido
Huesos sin importancia
Enjaular mis ojos ante el olvido 
Reclamos ajenos y equivocados
Son alimento para los sueños

Sobran las angustias.


III

Respuestas abandonadas
Alegría y tristeza con plenitud
Sequía de gobiernos y otoños
Las penas explotan desnudas
Podredumbre sin destino, brindando

Fluye la sangre en tus muñecas.


IV

Caída, escaza y tímida
Osadía ante tus nostalgias
Abandono la sensual depresión
Los triunfos son sólo cenizas
Mas la tierra es guerra

Mensajes inexistentes.


V

El insomnio busca ahogarte
Los días sin colores
Lluvia de luna que a nadie le interesa
Solicito una tregua para quedarme absorto
Con la ilusión de mi calamidad

Versos de infortunio.


VI

Anónimos perfumes oportunos
Escasean los pájaros en el cielo
Y los perros de la calle se comen entre sí
Confusión humana
Mandibuleando la realidad 
Para no extinguirse en la cárcel

Sonata sin deseos.


VII

Lejanía de las sombras del ocaso
Ninguna salvación
Se presagian las traiciones
Oraciones para la descomposición
Errores de civilización aposentados en tu alma
Desprotegido y calvario

Continúa el desencanto.


VIII

Atrevidos los caminos de frenesí
Apetecido es el silencio
Y maltrechas las fantasías
La vanidad de la maldición 
Irrita las amistades
Fiesta de despedida para todos

No es fácil el desvelo.


IX

Delirios en el espacio
Lentamente empiezan los cánticos
Acariciando las espinas
Indispensable sufrir
Soportando las angustias

Balbuceos.


X

Osado intento de lanzarte al vacío
Concretos en el socavón de barro 
Mi memoria, embriáguese
Sin saber dónde exiliarte
Castigos de claridad
Espejismos, hábitos y limosnas
Símbolos no comunes, dogma

Todo entusiasmo no satisface.


XI

Adormecido embrujo
En los bolsillos, solo semillas
Empiezan los cuentos a ultrajar
Insisten los miedos sin final
Sentimos ardor en nuestro éxtasis
¿Llegará el desprecio?

Últimas máscaras de la naturaleza.


XII

El mañana no te mejorará
Canciones corpóreas 
Aduéñate de las montañas
Entrevistas en los cementerios
¿Aprendimos a hablar?

Santificado enfermo


XIII

Ojos bien cerrados
El espíritu ya no tiene movimiento
Trastorno al perderte
Concebida nuevamente la soledad
Marchitos quedan los secretos
Esclavo de la sociedad con las falsas leyes del trance
Atractivo sabbat
Magnifico funeral
Experimentas con los muertos

Malas palabras.







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