martes, 1 de marzo de 2011

EDMOND JABÉS [3.216]



EDMOND JABÉS

Poeta egipcio nacido en El Cairo en 1912.

Falleció en Paris en el año de 1991.  
Hijo de una familia judía italiana, recibió una esmerada educación clásica francesa. Empezó a escribir muy joven y viajó a Paris en la década de 1930 donde trabó amistad con Max Jacob quien fue su asesor y su guía.


En 1957, a raíz de la expulsión de la población judía por el gobierno egipcio, se radicó definitivamente en Paris, retomó su amistad con algunos intelectuales, y adoptó más tarde, en 1967, la nacionalidad francesa, convirtiéndose en uno de los poetas más influyentes de la posguerra. Recibió el Premio de la Crítica en 1972 y fue nombrado miembro de Legión de Honor en 1986.
Entre 1943 y 1985 publicó "Libro de las preguntas", "Libro de Yukel", "Libro de las semejanzas", "Libro de los límites", "Libro de los márgenes" y "Libro de la hospitalidad". Otros títulos suyos son: "Yo construyo mi morada", "La memoria y la mano", "El pequeño libro de la subversión fuera de sospecha", y "Un extranjero con, bajo el brazo, un libro de pequeño formato".


"El libro de las preguntas":

Introducción

El libro de las preguntas es el libro de la memoria.
A los obsesivos interrogantes sobre la vida, la palabra, la libertad, la elección, la muerte, responden rabinos imaginarios
cuya voz es la mía.
Las respuestas que da esta obra, dos amantes perdidos vendrán a leerlas; por mi parte, he intentado, al margen de la tradición
y a través de los vocablos, recobrar los caminos de mis fuentes.
Para existir se necesita primero ser nombrado; pero para entrar en el universo de la escritura, es necesario asumir,
con el propio nombre, la suerte de cada sonido, de cada signo que lo perpetúan.
De un idilio simple y trágico surge un canto de amor que es, a pesar de todo, canto de esperanza. Este canto ambiciona
hacernos asistir al nacimiento de la palabra y, en dimensión más que real, a un ensanche del umbral del sufrimiento que ilustra
una colectividad perseguida, cuyo lamento es retomado, era tras era, por sus mártires.

1963



Dedicatoria

En el cementerio de Bagneux, departamento del Sena,
descansa mi madre. En el viejo Cairo, en el cementerio
de las arenas, descansa mi padre. En Milán, en la muerta
ciudad de mármol, está sepultada mi hermana.
En Roma, donde, para acogerle, la sombra cavó la tierra,
está enterrado mi hermano. Cuatro tumbas.
Tres países. ¿Conoces las fronteras de la muerte?
Una familia. Dos continentes. Cuatro ciudades.
Tres banderas. Una lengua, la de la nada. Un dolor.
Cuatro miradas en una. Cuatro existencias. Un grito.
Cuatro veces, cien veces, diez mil veces, un grito.
-¿ Y los que no tienen sepultura? , preguntó Reb Azel.
-Todas las sombras del universo, respondió Yukel, son gritos.
(Madre, respondo a la primera llamada de la vida,
a la primera palabra de amor pronunciada
y el mundo tiene tu voz.)



Dedicatoria 1

A las fuentes profundas de la vida y de la muerte reveladas,
Al polvo de los pozos,
A los rabinos-poetas a quienes he prestado mis palabras y cuyo
nombre, a través de los siglos, fue mi nombre,
A Sara y a Yukel,
A todos aquellos, por último, cuyos caminos de tinta y de sangre
pasan por los vocablos y por los hombres
Y, más cerca, a ti, a nosotros, a ti.



1. A ti, que crees que existo...

(«A ti, que crees que existo,
¿cómo decir lo que sé
con palabras cuyo significado
es múltiple;
palabras, como yo, que cambian
cuando se las mira,
cuya voz es ajena?
¿Cómo decir
que no soy
pero que, en cada palabra,
me veo,
me oigo,
me comprendo,
a ti, cuya realidad
renovada
es la de la luz
a través de la cual
el mundo cobra conciencia del mundo
perdiéndote
pero que respondes
a un nombre
prestado?
¿Cómo mostrar lo que he creado
fuera de mí,
hoja tras hoja,
donde todo rastro de mi paso
está borrado
por la duda?
¿A quién se le han aparecido esas imágenes
que ofrezco?
Reivindico, en último extremo, lo que me es debido.
Cómo demostrar mi inocencia
cuando el águila ha volado de mis manos
para conquistar el cielo
que me atenaza?
Muero de orgullo en el límite
de mis fuerzas.
Lo que espero está siempre más lejos.(...)



2. Y Yukel habla...

Y Yukel habla:
Te busco.
El mundo donde te busco es un mundo sin árboles.
Sólo calles vacías,
calles desnudas,
el mundo donde te busco es un mundo abierto a otros mundos sin nombre,
un mundo donde no estás, donde te busco.
Están tus pasos,
tus pasos que sigo, que espero.
He seguido el lento caminar de tus pasos sin sombra,
sin saber quién era yo,
sin saber a dónde me dirigía.
Un día estarás.
Será aquí, en otro lugar,
un día como todos los días en que estás.
Será, tal vez, mañana.
He seguido, para llegar hasta ti, otros caminos amargos
donde la sal quebraba la sal.
He seguido, para llegar hasta ti, otras horas, otras riberas.
La noche es una mano para quien sigue la noche.
De noche, todos los caminos caen.
Era necesaria esa noche en que tomé tu mano, en que estábamos solos.
Era necesaria esa noche como era necesario ese camino.
En el mundo donde te busco eres la hierba y el deshielo.
Eres el grito perdido en que me extravío.
Pero también eres, ahí donde nada vela, el olvido hecho de cenizas de espejo.



3. He dado la vuelta...

He dado la vuelta.

He dado la vuelta sobre mí mismo sin encontrar descanso.
Dirigiéndose a mí, mis hermanos de raza han dicho:
«Tú no eres judío. No frecuentas la sinagoga».

Dirigiéndome a mis hermanos de raza, he contestado:
«Llevo la sinagoga en mi interior».

Dirigiéndose a mí, mis hermanos de raza han dicho:
«Tú no eres judío. Ya no rezas».

Dirigiéndome a mis hermanos de raza, he contestado
«La oración es mi columna vertebral y mi sangre».

Dirigiéndose a mí, mis hermanos de raza han dicho:
«Los rabinos cuyas palabras citas son unos charlatanes. ¿Han
acaso existido? y tú te has alimentado con sus palabras impías».

Dirigiéndome a mis hermanos de raza, he contestado:
«Los rabinos cuyas palabras cito son los faros de mi memoria
-uno sólo se acuerda de sí- y vosotros sabéis
que el alma tiene por pétalo una palabra». (...)



4. He aprendido a amar a los hombres...

He aprendido a amar a los hombres en el momento en que aspiraba,
con todas mis fuerzas, a ser amado.
Así aman los judíos a los judíos .
He aprendido a ser un hombre.
He aprendido a hablar pomposamente del hombre.
Así hablan los judíos de los judíos.
Mis palabras, un día, se me hicieron extrañas, y me callé.
(« La historia de mi alma es la de las letras del alfabeto cuya forma ha hecho sensible a mis sentidos el camino
a través del espacio y el tiempo, hasta su unión en la palabra, a la hora y en el lugar previstos de mi nacimiento.
Nunca estamos colocados, en relación con los demás , a igual distancia del lenguaje, porque nos movemos de forma diferente
en esas regiones del corazón y del espíritu que abarcan los vocablos. Estamos cerca o lejos de la verdad de la palabra según la hayamos seguido al pasar o hayamos abandonado todo para sorprenderla.
La palabra es virgen. He asistido a su despertar.
La historia de mi alma es la historia apasionada de mi búsqueda del verbo, donde el universo es el premio de mi pensamiento.»
Reb Gaon


5. El diálogo de las dos rosas

-Así pues, audaz amiga, me desafías en el alma.
-Soy fiel al amor
-El amor sólo se ama a sí mismo.
-Yo soy la vida. Él me pertenece.
-No siempre. Los amantes me ofrecen su vida.
-Los amantes desgraciados. No el amor.
-El amor es la trampa que tiendes a los hombres para vestirte con sus escalofríos,
para alimentarte con sus lágrimas.
-Luz en los ojos, eso es el amor.
-El amor devora los ojos que ven.
-Fría amiga.
-Mi cómplice. -Aquí, señala el discípulo de Reb Simoni,
hubo un largo silencio, luego la voz se hizo suplicante. Entrégame a Sara y a Yukrl.
-No puedo perderles.
-Un día, acabarás cediendo.
-Quizás, una mañana en que esté contenta; en cuanto se me hayan hecho insoportables.
-Aquí, creí oirla reír, observa el discípulo de Reb Simoni. -Tendrás algunas horas o algunas semanas, eso dependerá,
para arrancármelos.
-Cruel, sabes que sufren.
-El amor es mi juventud,
-Tú eres la vida.
-El amor es el dueño de mi vida.
-¿Por qué esas prisas? ¿Tanto te gustan? Te arrastras como una esclava. ¿Estás enamorada?
-El amor no me interesa.
-Entonces, ¿por qué quieres arrebatarme a mis amantes?
-Porque está en el orden establecido y también porque es mi oficio.
-Quemas etapas. ¿Ya no te importa mi placer? Me decepcionas.
-A veces soy tierna con los humanos.
-Por qué?
-Un poco por piedad. Me gusta que me crean buena.
-Estás celosa. Te mueres de amor.
-Mato todo lo que toco.
-Tu cuerpo está ebrio de caricias, tus pétalos están húmedos de besos esperados. Pero yo soy fuerte. Soy tozuda.
Me divierte hacerte esperar.
-Te obstinas en hacerme daño. Pero ten cuidado. Puedo vengarme.
Aquí, me pareció, señala el discípulo de Reb Simoni, que se aproximaron la una a la otra y
que su actitud era desafiante.
-Confiesa que te gusto; que a través de las parejas que me exaltan, es a mí a quien deseas.
Se daban la espalda para enfrentarse poco después con su odio desatado, señala el
discípulo de Reb Simoni.
-Hija.
-Qué amable confesión.
-No me faltan recursos. Me haces daño. Tú lo sabes. Mi deseo me desgarra por completo. Tanto peor. Tanto peor.
Tanto peor. Eso sólo me importa a mí.
-Te desprecio.
-Te amo con un amor imposible. Elimino a los que me impiden abrazarte. Con sus ojos, hago dos tragaluces,
con su cuerpo, un navío perdido. Los más voluptuosos son los más vulnerables.

Debieron transcurrir unos cuantos minutos, observa aquí el discípulo de Reb Simoni,
de los que apenas me acuerdo. Hasta mí llegaban fragmentos de palabras cuyo
sentido no alcanzaba a comprender; luego oí muy claramente:

-Cállate. Me dejas helada.
-Eres la nieve que se funde en abril.
-Soy la fiebre. Soy el sol. Odio el agua, las mortajas.
-Mueres por cada nacimiento. Preparas con talento a los seres, al mundo, para su fin anunciado. Loca que les hablas de mí.
Eres la antecámara. Yo soy el lecho. Tus víctimas me piden socorro. Sus gritos forman un gran collar alrededor de mi cuello. Entonces, surjo entre ellos en mi esplendor inaccesible. Me apodero para siempre de su mirada. Con ella, hago un camino,
hago un arco iris.
-Déjame vivir. Déjame alimentarme con mi vida.
-Déjame, mi rosa pródiga, saborear mi muerte.

Cuando me acerqué a ellas para asegurarme de que eran reales, señala el discípulo de
Reb Simoni, me encontré ante dos rosas abiertas a la avidez de una abeja que habían recuperado su existencia vegetal.

«Yukel, escribía Sara, ¿es verdad que la muerte nos parece hoy preferible al mejor momento que hayamos conocido
en nuestra corta vida?»


EL LIBRO DE YUKEL (fragmentos)

Dedicatoria 2

Tú no sabes si vives. Tú vives.
El camino es corto en el tiempo, largo en el espacio que abarcan nuestros brazos.
El corazón es bueno.
Nuestro amor es una isla. El mar es el campo.
El pan es bueno.
El orden radica en la corteza. El árbol está ebrio de viento.
El sol es bueno.
Tus ojos, lejos del nido. La ola es fuerte en el silencio.
¿Estamos donde estaremos?
Mañana es bueno.


1. La parte del bien

Tú eres rico. La palabra te es dada.
REB ELAIM


(-¿En qué Piensas?
-En la tierra.
-Pero estás en la tierra.
-Pienso en la tierra en que estaré.
-Estamos uno frente a otro y tenemos los pies en la tierra.
-No conozco más que las piedras del camino que lleva,
dicen, a la tierra.

Si el árbol careciese de inteligencia, se derrumbaría.
Si el mar careciese de inteligencia, se devoraría.
El agua obedece al agua
y mantiene al pez.
El aire obedece al aire
y mantiene al pájaro.
Si el hombre careciese de inteligencia, reinaría la oscuridad en todas partes.
Tú darías alaridos por los caminos.
Tú maldecirías a tu prójimo.
Tú aplaudirías el incendio.
Tú cortarías en lonchas delgadas los senos de tu mujer.
Tú arrancarías la cabeza a los niños.
No quedarían ya flores.
Tú llevarías una corona de espinas.
Tú estarías solo, solo, solo;
pues, para ser dos,
HAY QUE SABER.)

Te dejé morir, Yukel. Estaba a tu lado cuando bebiste el veneno. Podía impedírtelo, pero tu mirada no toleraba que yo interviniese para modificar tu decisión. Asistí a tu agonía, en la
sombra. Tú mirabas fijamente la pared. No besaste una sola vez la imagen de Sara.
Bajé las escaleras de tu casa apoyándome en la barandilla. Estaba muy cansado. Temía al día, a la calle. Fui andando
hasta mi morada y, en mi cama, dormí hasta el alba. Empezó para mí
una nueva vida; una muerte malaventurada. ¿Era quizá mi destino denunciar el sufrimiento de que te liberaste suprimiéndote? Pero yo no tengo ni oídos ni boca. Y nada atrae ya a mis ojos.
Tú eras mi respiración, y Sara el grito de mi verdad maltratada. La verdad es semejante a una adolescente. Se puede hacer todo
con ella, pero también se puede hacer mucho por ella. Se puede morir o vivir bajo su ley.
Estaba a tu lado, Yukel, cuando tus manos se aferraban a la sábana. Tus estertores -¿tan débiles eran?- no inquietaban a nadie
en torno a nosotros. Entraste enseguida en coma y te
quedaste rígido pocas horas después. No esperé a que viniesen a llamar a tu puerta. Huí.
Tu amante se marchitó en el infierno de las flores. La demencia, más tarde, la sostuvo. Se diría que sus gritos, hoy, son más desesperados. Manan de su ser dolorido, de ese cuerpo indefenso que el alma vuelve tan transparente como luz.
Se ven sus huesos como un paisaje desvelado por la carne. Se ven los dientes a través de la mejilla.
¿Adónde iré, desdoblado?

Un escritor se evade con los vocablos y, de ellos, algunos, a veces uno o dos, le siguen a la muerte. Un vocablo es primero
una colmena y después un nombre. Dos nombres se disputaban mi corazón y mi mente. Los encontré en la hondo de mí mismo
y su existencia era la que yo había, en las tinieblas, vivido. Como tú, ayer, estoy agotado. Mi pasado está lastrado de expolios,
de persecuciones. Mi pasado inclina la cabeza hacia un respaldo ilusorio, un hombro compasivo o mi mesa.
No tengo ya ambición. Soy el paso abierto de la luz adonde me arrojaste.
«¿Qué es un escritor? , preguntaba a un narrador célebre Reb Hod. ¿Un hombre de letras? No, seguro, sino una sombra que lleva
a un hombre.»
Tú eras ese hombre, Yukel, ese hombre y ese mártir.
Me eclipsaré, en breve.
Volviste de los campos de concentración culpables para consagrarte a tu última hora y mis folios huelen a las cenizas de tu fe.
El libro es un momento de la herida o la eternidad.
El mundo se limita a nosotros.


2. Retrato de Sara y de Yukel en el grito

Manos huidas, aferradas a vuestras antorchas.
El cielo os ha confundido con pájaros.
El nido ha destronado al arco y al árbol.
REB LEZER

Este trazo blanco en la página blanca es el trazo del grito.
Ya no teme al obstáculo.
No le estorba la tinta.
¿Deja el ave una huella de su vuelo?
Tú sigues con la mirada al pájaro.
Aquí, el oído es el orden.

(«El ojo hace ver lo que escucha, lo que cata, lo que
palpa. Yo soy todo ojos en mi cuerpo.»
REB GAMRI)


Y Yukel dijo:

¿Quién sabrá beber en mis palabras?
¿Lo he sabido hacer yo acaso?
En mi libro, en el seno de la soledad,
tu soledad me es, para siempre, debida.



3. En ningún momento describí vuestro rostro

El objeto aumenta el objeto.
REB SAFAB

Yo bailo -Dios es mi Idea.
REB KARAM

«¿Qué es una idea?
Una bailarina.
Sobre una música de circunstancias,
baila.
Aplaudid, aplaudid, hermanos,
el espectáculo.
Las ideas aspiran a complaceros.
Ballet de mi vida.
Ballet de mi muerte.
No provoquéis a las bailarinas. Pueden
ser crueles.
Dadles vuestro amor, hermanos. .
Son hermosas.»
Reb Elamí

«Llevo dentro de mí los desiertos, la arena caliente del silencio. El mar en torno, el mar a lo lejos es, en mis hombros,
el chal ribeteado de flecos que el temblor de la voz en la plegaria ondula.»
Reb Sim


«Dialogo, en mí mismo, con el otro. Reflexión. Pensar es andar tras una pregunta.»
Reb Ivel
«No confundir idea con pensamiento, danza con daga.
-Precisión del golpe asestado, imprecisas respuestas de la víctima.»
Reb Velad

«Sangrienta zancada. Golpeas para avanzar. El pensamiento es cincha y es cuchillo.»
Reb Ladev

Y Yukel dijo:

En ningún momento describí vuestro rostro;
amantes desembriagados, aislados en los días y las noches de mis libros,
pese a que no faltaron pretextos ni ocasiones.
El rostro de la esperanza es una espiga.
El rostro del dolor, un espejo.


4. Diario de Yukel

Era mi calle, mi barrio. Existían antes que yo.
¿Quién robó el joyero? ¿Quién me expulsó de mi lecho de terciopelo?
Oriente es un rubí en la frente de una mujer. Yo era la lámpara
de cuentas del palacio. Soy un pedazo de vidrio en el camino.
REB LAHAN
Dios está adosado al muro venido a menos del Templo.
Ninguna morada, a partir de ahora, será nuestra.
REB NALEH

5 de octubre
Me he mirado al espejo y he visto a un adolescente de ojos más grises que el cielo en invierno
cuyas lágrimas hacían pareja con la lluvia tras el cristal.
Rostro de mi rostro.
Fulano de Tal, soy yo, Yukel
en su alma acosada.
El rehén.

9 de octubre
No pienso en mí. Pienso en mí en los demás, en su hostilidad documentada. Pienso en mí en el amor de Sara.
Un lazo en el que el lazo es el arma.

12 de octubre
Debo perder la costumbre de ejercer mi pensamiento.
Algún día, recobraré mi pluma, mi voz.
¿Sabré emplearlas?
La página blanca es página de paciencia.
Sombra gigantesca.
Sombra de las sombras desparramadas por el mundo.
La noche es una mariposa nocturna en la noche de las lámparas.

Me han venido a visitar mis antepasados.
No tengo, con ellos, en común más que la palabra conservada en los pliegues de la palabra.

15 de octubre
La vida ha adoptado las facciones del enemigo y la muerte mi rostro enemigo.

16 de octubre
Fraternales.
como el hambre con el hambre.
Como la hoja con la hoja.
Como el rayo con el rayo.

3 de noviembre
Pronto, pasaré quizás inadvertido.
Habrán ganado.

6 de noviembre
Cuerpo vulnerable, puesto a la puerta.
El alma posee toda la ciencia del silencio.

9 de noviembre
El mundo es un fanal de memoria.
Estrella, olvido que parpadea.

13 de noviembre
«La boca es el manantial más pequeño, decía Reb Albaglí y sin embargo calma la sed de la
humanidad.»



5. Diario de Sara I

Me duele ya ti te duele por mí.
Hacer daño, lo que puedo ofrecer para una partición.

7 de marzo
No escribiré nada acerca de lo que he visto. Escribo al pie del instante que esquivo, a rastras
de una pregunta preñada de preguntas.
El mar es mi casa.
No escribiré nada acerca de la calle, el follaje del árbol ahogado.
No escribiré nada acerca de la bestialidad de los hombres, la palabra profanada.
Inocente y culpable, distanciada en el corazón y en los ojos de mi padre y de mi madre,
por una resurgencia de demencia
cuyas gradas son las piedras calcinadas.
Sola, en mi terror a mirar por encima de la tapia.
Sola, en mi penumbra obstinada.

8 de marzo
El cielo ha sido restituido al cielo, esta noche. Todas las estrellas han vuelto a ocupar su
lugar.
Me maravillo, pese a que cada una, salida ilesa del fuego, me designa para el exilio.

10 de abril
Tumbas de día.
Mi pena cuenta las lápidas y yo soy el lagarto en los intersticios.

11 de abril
Opongo a la vida la verdad del vacío.
Mis orillas no tienen agua.

No nos debatimos en el fondo del río, sino en la superficie.

17 de abril
¿Es la muerte el gusano en el fruto o es el sol del verano?
El invierno de mi vida cuelga de mis pestañas, de mis labios.
La primavera es nuestra estación interna, la única.
El cielo del alma tiene trescientas sesenta y cinco veces la dimensión del cielo.
Primavera tardía, primavera sorprendida por el rayo.
Por donde paso no hay alameda.

23 de abril
Formo, con mis brazos sumergidos, el arco de un puente improvisado.
¿Pero en qué país, en qué continente?

Hermoso arcoiris cautivo,
¿dónde me es más querido?

Elogiar el lazo, ceñir el signo.
¿Acaso ya no es redondo el mundo?

3 de mayo
Ceder la palabra al alero.
Peligrosamente en pie, como un bolo.
Caigo, con cada jugada.

4 de mayo
Mi sueño leve, mi sueño de corcho tapona mi vida.
Una botella al mar.

6 de mayo
Trato de entender, de aunar mis fuerzas.
Me he encarnizado tanto con mi cuerpo que me he quitado casi todo el peso de encima.
¿Tenía hambre antes de conocer el hambre?
En mi transparencia, como bajo la mancha de tinta, el folio adelgazado por el borrador.

15 de mayo
Un árbol al pie del cual me tumbaré para asociar, merced a sus ramas, el cielo y mi
insensibilidad.
Ser dos en lo mejor del mármol compartido.

16 de mayo
La verdadera muerte se encuentra en un cielo acabado y no en un valle de falsas apariencias.
Yo velo, harta de vigilias.
Tan ruin
Tan abajo.

11 de junio
Dudar quizá sea abolir los límites, girar en torno al dado.
Tierra, tierra donde todo es sencillo.
Dios es la duda.

12dejunio
Libre, engañada.
El agua perfecta negada a la lengua del faro.

21 de junio
Me hubiese gustado ser únicamente un canto; mi vida así habría podido durar.

Pero sí que duro. Ahí duele.
El marfil de una devoción.
Yo soy más dura que la duración

18 de julio
La rada tiene el pudor de una paleta prendada de la madera más que de los colores.
He agotado la espuma, las sobrecargas, las irrupciones.
Después de haber sido de carne, era natural que el mármol tratase de volver a ser mármol.

19 de julio
Partir el pan de los demás para los demás. El mío es pan duro.

22 de julio
Miro largo rato a los seres, las cosas, antes de verlos; después me acostumbro a su presencia
y desaparecen sin hacer ruido.

23 de julio
No el silencio de la madera sino el silencio de la piedra. No la ausencia de la voz que el
recuerdo puede traicionar sino la de la confesión del gusano al limo feraz.

27 de julio
Subterránea, como los veneros.
Y nada, en el horizonte, salvo un venero.

31 de julio
Podemos imaginar un rostro en el vacío; en ese caso el vacío nos llama la atención por su
parecido a nosotros.
¿Es a mí a quien miro de hito en hito?
La sombra es dominada por la sombra, como la mano por la mano mayor.


6. Índice de las estaciones del año

Ella habla de milagro y amasa el pan.
La inocencia la dibuja.

Estrellas laboriosas.
Arañas instructivas.

Nieva sobre la palabra
Nieva para la palabra.
Nieva en la palabra.

Lo maravilloso.
El objetivo de las lámparas

Mujer y fuente
hacen sangrar al agua.
El mendigo cree en
la bondad de los árboles.

Lentas construcciones
de tinta y de metal,
la luz es memoria,
primer vuelo eterno.

Mañana, los enanos
serán gigantes.

La piedra
aguanta
el olvido.

Pero una mota de polvo
puede aplastarlo.

( «Hay una canción en el corazón del águila, pero sus
alas la llevan a otra parte.»
Reb Assayas
«Los esfuerzos del agua son pliegues. Mira cuánta es mi
pena.»
Reb Amhí)



7. Canción de los siete cirios

Ay, ay, ¿dónde mi pena?
Ay, ay, ¿dónde mi vida?
Ay, ay, ¿dónde mi ciudad
y mi Templo destruido?

Están, mujer, en nuestros corazones.
Están, mujer, en nuestros gritos.
Están, mujer, en las horas
doradas de nuestros siete cirios.

Ay, ay, ¿dónde mi vida?
¿Apagada con las siete penas?
¿Apagada con los siete pozos?
¿Apagada con los siete cirios?

He aquí, mujer, tu pena.
He aquí, mujer, tu vida.
He aquí, mujer, tu ciudad
y el Templo destruido.

Resucitados en nuestros corazones.
Resucitados en nuestros gritos.
Resucitados en las horas
doradas de nuestros siete cirios.

Nuestra tierra está en el libro.»
Reb Riel

«Él me dijo:
No tendrás ya manos.
Yo dije:
¿Para qué sirven, ahora ya, mis manos?

Él me dijo:
No tendrás ya labios.
Yo dije:
¿Para qué sirven, ahora ya, mis labios?

Él me dijo:
Serán tus ojos lagos secos.
Yo dije:
Me sé, de memoria, el Libro.»

Reb Forte

9. La palabra profana

El árbol es el símbolo de unidad del universo que
la sombra y la luz reivindican. Es el deseo exacerbado
y colmado que ha regido mi vida y por el que he
penetrado en la muerte.
REB ALOHAI
Es tan viril la voz de nuestros profetas que se
confunde con la, desvahada, de la multitud.
REB AMLED


Primera voz
Allá donde el poema es llevado en triunfo,
el pueblo congregado se apoya en los gritos
como el marinero en la tormenta
y la moza al astil de su amor al viento.

Segunda voz
La fealdad se ha puesto sus zapatos de marcha.

Primera voz
Así pasa el tiempo, túnel interminable.
Así pasa la sangre de un hombre al otro,
de un continente a un continente.

Segunda voz
Noche de festejo en la que muda la mentira.

Primera voz
Los fuegos artificiales, con sus tablillas en los pies,
bailan en el cielo, instante de eternidad.

Segunda voz
La muerte extrae a las plantas sus muelas.

Primera voz
A la mañana siguiente a la orgía, los perros evocados ladran.
Los campos de batallas están cubiertos de encajes.

Segunda voz
¿Cuántos sueños, decid, seguirán obsesionando
a los vivos,
a los supervivientes embotecidos?

Primera voz
Lo natural se burla.

Segunda voz
A toda marcha, el verano de las minas,
el acero de los motivos diferentes.
A toda mancha.

Primera voz
La palabra aún por nacer es una burbuja.
Los cuentos de hadas están comidos por gusanos de luz

Segunda voz
Tantos vidrios rotos, tantas lágrimas
han alzado nuestras lámparas.
El sol se encuentra al otro lado del agua
donde tú estás en pie,
con los brazos cargados de regalos.

Primera voz
Nuestros sinos son rayos de errancia.
Tantas noches pulverizadas, tanta ausencia de lluvia
han modelado nuestras copas;
al otro lado del incendio
donde estás en pie,
con las piernas abiertas.
Los años se han atado el pañuelo al cuello.
El diálogo de las estaciones se ha callado con el torrente.

Segunda voz
La palabra es un olivo.

Primera voz
Nunca cólera
estuvo tan afinada.

Segunda voz
La esperanza empavesa los caminos que la miseria abre.
La embriaguez yace en la calzada en su vómito,
en torno las balas, abejas muertas lejos de las colmenas.

Primera voz
Los nombres de las calles han dejado de velar por la ciudad.

Segunda voz
La palabra es un abeto
surgido, antaño, de las nubes.

Primera voz
El adiós asombra a la mañana.

Segunda voz
Los bosques son páginas de historia,
con flancos de cuchillos,
con perlas de plegarias.

Primera voz
Baile. La llama desvestida de tu traje.
La orquesta ha conocido otras fuentes autorizadas.
El éxodo en el azogue del espanto.
Los hornos crematorios en las consignas severas.
El aire está en todos los labios, aliento perfumado.

Segunda voz
Crepúsculo de las cimas. La aurora no tiene malicia.

Primera voz
El aire está en todas las cabezas, buitre demente
El oro, en cada bolsa al fondo de las canteras.

Segunda voz
La palabra del álamo temblón es hecha pedazos por los tambores.

Primera voz
Poeta de una demorada ausencia, llevado a ver, a verter como
el cielo en el mar. Mi color no viene de mí.

Segunda voz
La palabra del hontanar es profecía del río.


10. Y Mansur recordó esta canción atribuida a Reb Bertit:

«Me dijo:
Mi raza es la raza amarilla.
Contesté:
Yo soy de tu raza.

Me dijo:
Mi raza es la raza negra.
Contesté:
Yo soy de tu raza.

Me dijo:
Mi raza es la raza blanca.
Contesté:
Yo soy de tu raza;

pues mi sol fue la estrella amarilla;
pues me envolví en la noche;
pues mi alma, como la piedra de la Ley,
es blanca.»



DE "EL REGRESO AL LIBRO"

Dedicatoria 3

Allí donde la hierba aspira sólo a permanecer verde y el sílex a sentar testimonio de la separación del agua y de la arena,
el vínculo se vuelve libro y el libro universo.
El regreso al libro es la última parte de una obra que prosigue su camino en profundidad.
A lo largo de un relato que nos hace asistir a la destrucción del amor entre dos adolescentes judíos, sin tomar nunca forma narrativa, personajes imaginarios nos conducen, a través de preguntas y de diálogos, a las fuentes del lenguaje y de la meditación poética, donde «Dios es una interrogación de Dios».
Libro escrito dos veces, en el libro y fuera de él. Doble experiencia donde la condición de la palabra se confunde
con la condición judía, pues «judaísmo y escritura son una misma espera, una misma esperanza, un mismo desgaste».


1. Canción

Al borde del camino
hay unas hojas
tan cansadas de ser hojas
que han caído secas.

Al borde del camino
hay unos judíos
tan cansados de ser judíos
que han caído al suelo.

Barran las hojas.
Barran a los judíos.

¿Vuelven a crecer las mismas hojas en primavera?
¿Hay una primavera para los judíos pisoteados?



2. La soledad es la hierba del exilio...

-La soledad es la hierba del exilio, dijo Reb Acham. Si crees en las flores, crees en la tierra.
-No tengo tierra, respondió Reb Tessie. No poseo, pues, nada.
-Te daré un poco de tierra, dijo Reb Acham, en la que podrás vivir la vida de las raíces.
-Me ha parecido, hasta ahora, que compartía la existencia de las piedras. ¿Acaso eres tan rico,
Reb Acham, como para regalarme un jardín?
-El agua es señora de la arena, Reb Tessie. Extrae tu porción del pozo. El oasis está en la mano
húmeda.
-No tengo desierto, respondió Reb Tessie. No poseo, pues, nada.
-Te daré un poco de desierto, dijo Reb Acham, en el que hallarás agua.
-Me ha parecido, hasta ahora, que compartía la existencia del grano de arena. ¿Acaso eres tan
rico, Reb Acham, como para regalarme una fuente?
-Tú eres la fuente, Reb Tessie. Tú eres el agua arisca y el oloroso jazmín.


3. Yo soy el aliento de mis libros...

Yo soy el aliento de mis libros, como el viento precipitado en el mar. Cada ola es de espuma y de agua suspendida;
todo valor, el que el cielo adopta; pero al alzar la ola, al inventar su forma y su ribete, el viento renace con ella,
recorre a su lado el océano hasta el agotamiento. Su potencia le viene de fuera, pero su voluntad le es propia.


4. Ningún libro está rematado...

Ningún libro está rematado. ¿Tres veces he rehecho yo el mío? El sol se rodea de noche de estrellas y por la mañana
de seres de plumas cuyo recuerdo conservamos.
Leer el centelleo de los astros del sueño, el aleteo y el rapto del pájaro, folio tras folio, ¿no es reconocer a la escritura
la facultad suprema, que ostenta prioritariamente la muerte, de
transformar el mundo, de legitimar la imagen del universo en sus múltiples e incognoscibles cambios?
Prestigiosa carrera de la muerte. ¿Presencié sus comienzos? La muerte celebra la muerte fastuosa o comedidamente.
Toda marcha es premeditada; toda superación está provista de antenas. El muelle une la aguja a los doce labelos de la esfera.
La corona está entre nuestros dedos. La cifra franquea el eco.



5. Las cortinas corridas

Matidez de las palabras, donde Dios habla," sombra bienhechora,
con las cortinas corridas. En la página oscura, la línea prolonga
el pliegue, y el sueño la interlínea.
REB RISSEI

I

-La esperanza se encuentra en la siguiente página. No cierres el libro.
-He pasado todas las páginas del libro sin topar con la esperanza.
-La esperanza quizá sea el libro.

2

«En el diálogo que pretendo, está abolida la respuesta; pero, a veces, la pregunta es el fulgor de la respuesta.
Mi camino está cribado de cristales.»
Reb Librad


Y Yukel dijo:

Si la respuesta fuese posible, la muerte no caminaría junto a la vida, no tendría la vida sombra. El universo sería luz.
La contradicción es el grito del alma descuartizada en el instante. ¿No escribió Reb Sedra: «Éstas son las simientes
para tu campo: una simiente de vida, una simiente de muerte. La
semilla de vida alimentará tu muerte, la semilla de muerte alimentará tu vida»?

(«Acabará por vencerme la muerte. Dios sólo puede socorrerme en la nada.»
Reb Zeilein)


6. Memorable eco

«Y quedó entendido que el eco sería llevado por el difunto eco y la aurora por las alas gigantescas
de la degeneración del día.»
Reb Sefira
Partida. Tú, hijo, te quedas.
Pasan, conmigo, las horas.
Estoy alIado y tan lejos.
Poseo las mañas de la caña,
pero sangro con el eco.
Mañana es tu futuro
y, quizá, el descanso mío.
(Nueva canción de cuna)



7. No me viste...

No me viste
en el momento en que pasaba.
Te refugiaste entre nuestros muros
mientras yo llamaba.
No me oíste
de gruesos que son los muros.
Tus labios murmuraron mi nombre
y fue, de nuevo, la aurora.
U n día para nosotros dos
con el que ya no contaban el año
ni el amor
ni menos aún los hombres.
Un día
solo, como nosotros.


8. La rosa de Jericó

Pongan a secar el húmedo libro.
Volverá a florecer por sus vocablos.
REB AYUM

«¡Huelan mi libro!», gritaba Reb Hamán,
«¿verdad que tiene el eterno perfume de las rosas?»

El grano de arena dijo a la naranja: «Llevaba el fruto en mi seno».
La naranja le respondió: «El mar se retiró mientras tú dormías.
¿Te encuentras más solo sin el grano de sal, tu sosia?
El agua dulce me ha devuelto a ti».

Y el último en llegar dijo:
«Tierra en la que reconozco mi forma de andar,
en la que mis pasos han esperado a mis pasos.
Tierra de la palabra asfixiada, revelada,
presa de la mirada y de las manos promovidas.
Tierra de la paciencia y del naranjo,
del precio de la paz y del peso de la esperanza.
Tierra que me vuelve a ver y hasta la cual he vagado,
sin saber que iba a ella, a mí mismo.»(...)



9. Las perlas de sudor

«Tan cautiva en su discurrir estaba el agua que el sudor
nos parecía una fuente. »
Reb Vetah

La voz quiere el rostro
en que ya no vemos.
Ah, noche bochornosa sin luna.
(Cuaderno de notas de Yukel)

«Te llegó la vez de emprender el camino del exilio. ¡Ah!,
no estabas solo. De modo que caminabas solo.»
Reb Jessiah

«Tierra que abandono,
toda la sal de la vida
está en el recuerdo
que me hará morir .
Sujeto por el fondo
como el barco por el ancla.
El agua es mi agonía.»
Reb Secoth

Universo de mi quehacer en el que, como perlas de sudor en un pecho moreno, brilla la sed, ¿sabré distraer
de la aurora la página por escribir,
por enfriar con palabras precavidas, mejores que el agua bajo la roca?
La muerte posee la suavidad de la sombra. La sed se contenta con su cama.
Escribo mientras se despliega la noche.



Edmond Jabès – L’héritage I – La herencia I

Un poème d’Edmond Jabès, écrivain de langue française né en Egypte et auteur d’une œuvre, selon l’écrivait René Char, «dont on ne voit pas d’égal en notre temps ».

L’héritage I

Edmond-Jabes-photo-Arruro-Patten-fonds-Viviane-Crasson

Il y a toute la nuit à traverser pour arriver au matin.
Lutter contre chaque ombre, non pas en les affrontant mais en les assumant.
Tourner adroitement la difficulté.
Déjouer leurs manœuvres.

Si, pour l’homme, la certitude est un besoin, en soi elle n’est que vague réponse à une avant-dernière question, l’ultime restant en suspense.

…vague, tel un terrain vague sur lequel jamais ne s’élèvera un quelconque édifice, car il tomberait, aussitôt, en ruine.

« Ma plume est honnête, disait un sage. Hélas, les mots le sont moins. »
« Qu’est-ce que la pureté ? –une pure imposture.
« Le mensonge a, parfois, la limpidité de la vérité », disait-il.
Et il ajoutait : « C’est à cause de leur transparence que nous les confondons, la plupart du temps. »
« Qui saurait parler au nom de l’océan ? Qui pourrait se targuer d’être le porte-parole de l’infini ?
« Le caillou ne s’adresse qu’au caillou, mais avec des mots d’univers.
« Ai-je prétendu écrire, mû par mes certitudes ? – disait un sage.
« J’écris parce que je n’en ai aucune. »
« Négation de nos tranchantes affirmations, le désert est question au Tout et horizon du rien. »

Jamais une lame de couteau ne viendra à bout d’une barre d’acier.

Jamais le sable ne reniera le sable.

Edmond Jabès, Le livre du partage

Un poema de Edmond Jabès, escritor de lengua francesa nacido en Egipto y autor de una obra, como lo escribió René Char, “que no tiene una igual en nuestro tiempo”.




La herencia I


Hay que atravesar toda la noche para llegar a la mañana..
Luchar contra cada sombra, no enfrentándolas sino asumiéndolas.
Eludir hábilmente la dificultad.
Desbaratar sus maniobras.

Si, para el hombre, la certeza es una necesidad, sólo es en sí misma una vaga respuesta a une anteúltima pregunta, quedando la última en suspenso.

…vago, un terreno baldío sobre el cual nunca se levantará un edificio ya que se derrumbaría, enseguida, en ruinas.

“Mi pluma es honesta, decía un sabio. Qué lástima, las palabras lo son menos.”
« Qué es la pureza? –una pura impostura.
« La mentira tiene, a veces, la limpidez de la verdad », decía.
Y agregaba: « La mayoría de las veces las confundimos a causa de su trasparencia »
«¿Quién sabría hablar en nombre del océano? ¿Quién podría ufanarse de ser el portavoz del infinito?
«El guijarro sólo se dirige al guijarro, pero con palabras de universo.
«¿Acaso pretendí escribir movido por mis certidumbres? –decía un sabio.
« Escribo porque no tengo ninguna.»
« Negación de nuestras afiladas afirmaciones, el desierto es pregunta al Todo y horizonte de la nada.»

La hoja de un cuchillo nunca acabará con una barra de acero.

La arena nunca renegará de la arena.

Edmond Jabès, El libro del reparto




.

3215.- EDGAR VALENCIA


Edgar Valencia (Coahuila, México, 1975), maestro en literatura mexicana por la Universidad Veracruzana, con postgrado en España. Es autor de los poemarios Oficios y Descripción de la Esfera.





Métrica

A pesar del gris y roto laberinto
que es la calle de una ciudad antigua
a ratos peatonal y pendenciera
a pesar del murmullo hay un silencio
bajando la escalera y el bullicio
a pesar de la gente y de lo oscuro
las pisadas y el vértigo al silbato
he aguardado impaciente los vagones
conectando alguna estación, algún
destino que me espera como un tango
he cruzado los andenes y sus rimas
y el ritmo de un soneto al transitar
el verso de Legazpi hacia Moncloa
catorce veces sí catorce he dicho

y allí la descubrí y fui Teseo
y el inspector de Minos
no supo de mi salto a la barrera
de mi paso veloz de mi imprudencia
atropellada hasta el vacío del tren
y el viento que dejó tras su partida:
eras tú un diamante luminoso
en gambusina noche de viajeros

un perfil surge triste entre las luces
-qué soledad más negra en su vitrina
el maquinista tiene-
una voz anuncia ya
la próxima parada, unos descienden
uno se cubre el rostro con un libro
hay lugares vacíos
los que quedan realizan su tarea:
mirar hacia la nada
cuidar la aparición entre los muros
de las tablas, pasillos, direcciones
recovecos, galerías y el afán
de este día sin sol como es abajo
donde el invierno habita con su elipsis

yo venía recuerdo de otros metros
de Cuauhtémoc, La Raza, de Insurgentes
de una ciudad herida por la lumbre
del verano en la calle como espejo

tú surgías en todas las miradas,
duplicada tu imagen como un símbolo,
tenga cuidado de no introducir
su pie entre el coche y el andén y veo
la curva de tu espalda
que a tropezar obliga
subiendo los peldaños
yo esperaba, disminuía mi paso
en la escalera larga que bajaba
el terceto final de Pan Bendito

y agoto desde entonces estaciones
siguiendo cada rastro de tus ojos
me detengo en los codos e intercambios
aguardo la llegada de las astas
que salen de los túneles oscuros
y te expulse por fin el minotauro

Edgar Valencia en La voz y la escritura 2006.
80 propuestas poéticas desde 'Los viernes de la Cacharrería'
(Sial Ediciones, Madrid, 2006)






Vista al muelle

Pasan los barcos y no queda más rastro de ellos que el humo
y la distancia.
Mar arriba enmudece la nube
buque pretérito de proa interminable.

Aquí las montañas son olas
de arena, movimiento paralizado
como por algún miedo.

Y en el regocijo de la lluvia
el barco avanza en un asombro de espesura
que algo tiene de triste y de domingo.


(Extraído de LA LUZ QUE VA DANDO NOMBRE -
veinte años de la última poesia mexica.
Antología. Ali Calderón, org.; Jorge Mendoza,
Álvaro Solis, Antonio Escobar. Puebla:
Secretaría de Cultura, Gobierno del Estado Puebla, 2007.)





LA ALEGRÍA DE LA RODILLA

De frente pareciera una naranja
fresca y lista para el jugo;
por detrás un plato hondo no muy hondo,
y por un lado la cima
de una montaña intrépida y cercana.

Es fácil de atacar por las arañas de los dedos,
y en tiempos de calor tiene líneas
que se cruzan de raspones,
o un moretón marciano
que adorna el centro como un ojo.
No la dejen cruzándose las piernas.
Que no quede estirada que se aburre.
Para ella no hay nada como rodar corriendo
las bajadas
ni alegría más grande
que pedalear a fondo los pedales
y subir de tres en tres las escaleras.

(Publicado en el libro Hago de voz un cuerpo,
Antología de María Baranda)



3214.- MIRTA LILIANA URDIROZ


Mirta Liliana Urdiroz. Psicóloga y poeta. Buenos Aires (Argentina) .
Falleció en 2008





La brisa
distrae a las rosas
arracima su pálido coral nácar
y las devuelve
sin palabras
a la vida






Jamás
nadie lo sabrá
excepto tú
cuánta distancia se troca
un instante
cuánta duda se envuelve
y se desarma en una tarde
caminando tan sólo
a tu lado
por las calles de Adrogué

Como sus rincones
fueron sueños
por tu mágico relato
como sus calles
arboladas de delicias
se volvieron siempre
por un rato

No había visto tu rostro
no conocía tus calles
ahora
sólo por recordarlo
tiemblo






Andaba descalza
cuando estaba contigo
sintiendo el hielo
desangrar mis pies
Heridos errantes
sólo con la caricia de tus manos
encontraban camino
Andaba descalza
y aún hoy
resistiría






Te contemplo

Si pudieras ver la luna llena
entrar por la ventana
clareando con su palpitante luz
tu rostro
Si pudieras ver
que te contemplo
y un escalofrío anónimo
serpentea mi cuerpo
Si pudieras...
tal vez sabrías
si tus sueños
son espejismo del ocaso
de un ayer
ó de mañanas
pausadas llegando
a trasnochar tu vida
Te contemplo sin prisa
y pregunto por qué
Sin respuesta
el silencio
entorna la ventana








Canto a la Vida

Tenemos años que nos unen
atajos y emboscadas
tanto nos conocemos
que cuando el agua gris corre abrupta
a cercar el paso todo es distancia
Tenemos amaneceres con telarañas
que nos impiden ver la aurora
otros que alertan al ritmo sin par de cada día
Tardes noches opacas y estrelladas
con luna sin luz y con luna llena
Un aire que al devorarlo nos empalaga
de sutil aroma a rosas y jazmines
Nos quedan muchos caminos
puentes por transgredir
laberintos por desmembrar
acertijos por parir
Vida
continuemos









A mi Padre

Siempre fuiste un niño
jugando a ser mi padre
y te esperaba cada tarde
para alcanzarte
antes de tu llegada
y sentir la sonrisa de tu abrazo
Eras el recreo de mi día y mi rescate
Mi perturbación y mi tormento
Y aún así te esperaba
Y aún así hoy te espero
Sé que llegarás y me contarás
por primera vez
cuánto me amas






Amo
al otoño
con su lluvia
cuando

Insolente
golpea en mi ventana
para dejarse mirar

Y se arrastra
esfumado caracol
por el cristal


Su sonido
me enseña a cantar
y más








Decir poesía

es
trazar el verso
sacudiendo el corazón
dormido y quieto

es
escuchar la música
de nuestra sangre
delineando emociones

es
al rojo remontar
pálidas ausencias

y apenas
felicidad







Del bosque de bambúes
asoma la luna llena

No me atrevo a mirarla









Dime que sí sólo una vez
y podré enseñarte mi mundo de acuarelas

revelarte mis estaciones
y mirándote

mostrarte el color de mi alma
sin más


Si así decides quedarte

Si así decides partir

Sabré...



ROMINA FRESCHI [3.213]



Romina Eleonora Freschi 



Nació en 1974 en Buenos Aires. Es Profesora y Licenciada en Letras por la U. B. A, donde participó de varios proyectos de investigación.

Es una de las fundadoras del proyecto Zapatos Rojos. Ha integrado además y/o colabora con otros emprendimientos y espacios como Salita Naranja, Espacio Feliz, Escuela Alógena, Kulturburg, Washington Cucurto, Byf, FCST, Proyecto Venus, Diccionario de Daisy, Living de la Poesía, El Surmenage de la Muerta, Color Pastel,etc. En el año 2002 fue invitada al Poesimöte I Malmö, festival internacional de poesía en Suecia, organizado por el poeta Roberto Mascaró y la Revista Encuentro, ocasión para la cual, en colaboración con Zapatos Rojos se editó un dossier de poesía sueca. Durante el 2003 fue una de las coordinadoras del desaparecido Cabaret Voltaire, Bs. As. Ese mismo año recibió un Subsidio a la Creación Artística de la Fundación Antorchas, que permitió la edición del libro El-Pe-yO y la segunda edición de redondel. En el 2004 recibió una beca de la Fundación Antorchas y el Banff Centre for the Arts de Canadá para una residencia en dicho centro durante octubre y noviembre 2004.

También pueden leerse sus textos en publicaciones del país como Diario de Poesía, Tsé-tsé, Nunca Nunca Quisiera Irme a Casa, NQSTB, Byf, Rev. La Nación, Suplemento Sí, y del exterior como Encuentro (Suecia), XCP Streetnotes y Combo (USA) y Babel (Brasil).

Ha realizado traducciones literarias del inglés, el francés y el portugués, algunas de ellas, pueden leerse en esta misma página (Traducciones). Como crítica y reseñista ha realizado colaboraciones para Radar Libros, Ramona, Vox, ByF, El Surmenage de la Muerta, la Jornada Semanal de México, y por supuesto, Plebella, etc. (En esta página hay algunos de esos trabajos críticos Reviews Interviews).

Es editora de la Colección de Arte Plegable, que combinó un escritor y un artista plástico en un formato económico y origina y editó 9 títulos durante los años 2003 y 2004 y coordina el proyecto Living de la Poesía. Dirige la publicación Plebella, revista de poesía actual, de frecuencia cuatrimestral. La revista recibió para el año 2005 un Subsidio BA del gobierno de la ciudad de Buenos Aires.
Coordina talleres literarios (talleres) en forma particular.
Ha publicado los siguientes libros de poesía:

Redondel
(Siesta, 1998- Segunda edición Siesta, 2003)

Soleros
(Bs As. no duerme 1998, junto a Insectos de Ximena Espeche)

Incrustaciones en confite
(plaquette artesanal, 1999)

Estremezcales
(Tsé-tsé, 2000)

Petróleo
(Eloísa, 2002)

Villa Ventana
(Arte Plegable, 2003, con ilustraciones de Fernando Fazzolari)

El-Pe-yO
(Paradiso, 2003)

3/3/3
(Plaqueta PDD, 2005)

En Zapatos Rojos pueden leerse además los siguientes textos inéditos de Romina E. Freschi

Los Patos - novela telefónica (1996)
Travestis (1997)
no ve, no sé (2003)





DE Redondel:




mi chica blue está triste.
dice que está gorda, y dice que está fea.
llora mucho, mientras mira revistas de moda y
se compra todas las barbiedades de barbie.
mejor, sos deforme... - le dije yo.
y se enojó. se puso a llorar más fuerte.
por suerte me basta con besarla y tocarla un poco.
ASÍ se pone contenta una vez.
a mi me encanta mi novia blue.
es redonda, blanda, y compacta.
es perfecta.





blanche y luli inventaron unas pistolas LÁSER que vemos en la tele. de trasnoche sábado a la mañana las vieron en un bostezo de aburrimiento televisión. y se encapricharon . -Las queremos!!!.sin dormir nunca más esa trasnoche, trabajaron día y noche construyendo las pistolas. y cuando las terminaron, pensaron que querían afiliarse a la guerra. se hicieron trajes espaciales de teniente y coronel, y entrenaron a una centena de centinelas enanos de videojuegos. ahora patrullan las calles, y disparan manchones de colores con sus pistolas láser de televisión a todos los berrugos malolientes, que yo no sé quiénes son. los pintan, y los berrugos se mueren. o si no se reducen y se meten en computación para estudiar y ser centinelas de videojuegos. Blanche y luli dan las clases. y el que no pasa de nivel, no recibe bonus, y se desintegra en la pantalla. blanche y luli entonces aplauden, y comen pasteles. es que odian a los berrugos malolientes. y no les quieren enseñar.



DE Soleros:


Los viernes por la tarde
la autopista es galáctica.
El plato volador de Alberto
tiene vidrios azules,
y nosotras, las chicas
miramos el azul
agitando fuerte
las pestañitas.






Mi ventana de princesa
observa la carretera.
Desde allí,
los hombres me saludan
en sus trajes de Mazinger
y en sus autobuses de
felinos gordos
que pueden sudar
en Invierno
hasta dibujar
corazones
en el vidrio.





Virus

Colágeno p leno
parto genitoal cubo un tiempo q ue fuermoso,
tu sojos decíanló,
bellaeza belle de jour
vela ela da sualma




Fillmo

Almohadón
de plumas, bello y con
senos, señales de lo vaporoso.
El cinemático hedor de lo que
se esfuma en el límite
y lo que se ve, que
se besa



Filmmo II

Empéñote el recuerdo de haberte reconocido
unas imágenes atrás,
en la película de los cuarenta,
con la señorita corriendo por la playa desvirgada,
fabricando el film para el llanto futuro,
que todos recordemos,
en el fondo de una imagen que hemos visto siempre,
disfrazada de alma.



Calendario d’amour

Collaggeno en el pliegue vuele de la camizuela, del niño mimado, y en los ojos entornadoles de la niña en vaivén. Azulase el cielo cual acero endivirtiéndose y crispado acristalado de aguas marina, él, dios del viento, muerde la ola aguacil. El vaivén se destrella y desconsoneándose rompe lo menos profundo de su ser postalino.




Incrustaciones en confite

Pitucón de
taquitos pintitas,
postizoide ezquizito de
polvos brillantiles, con
mechonete amarillo,
tutti-frutti,
rayos-X...




inicial CVIII

cosas que estarán en la mente para siempre
una historia de amor, trunca pero única
dejar un hijo
acceder a pensar que esto es así
unos días así al año, perfectos
enseñarle otra vez el goce a alguien,
ver copular a las mariposas, un ménage à trois
y la cortadora de pasto, rebenques y aleluyas
cómo responder semejantes expresiones
una historia de amor, ramplona, un jardín
fumar un cigarrillo, un espasmo eléctrico.
hemos conquistado el malhumor, ni una sola línea de   
                      /profundidad quiebra nuestro pensamiento
agua de pileta, intención permanente
como si la novedad fuera de verdad permanente
ya no es lo mismo
criaderos, cuadros y callejuelas de un lugar extraño y
                                                              /lejano, pero fácil.
el espacio es sin duda alguna foto de los años '70
las distintas fases de la neblina, sumadas a la        
    /particularidad de las construcciones, proporciona ese  
   /efecto a distintas escalas, una panorámica de los años 
  /anteriores, preguntarse
por la popularización de los espacios de elite                                                                                                                                                        
no se llega así a la revolución
la clase obtura la visión del confort
ha de abolirse
técnica y teóricamente
todo es posible
solo puedo darme un chapuzón
en una pileta de lona
solo puedo pagar el placer
de los demás
aquí las montañas son presencias vaporosas
recuerdo haber hecho muchas cosas por amor
insólito, entre la niebla y la resolana, tener falta de
                                                               /concentración…
a intervalos pequeños la conciencia encuentra un diario
                                                             /punto de avance
a ser movido por el afán y el tesón
el punto en el mapa es lo de menos.
hay una caracterización, sutil, una regulación
constante,  intermitente y espasmódica  
lo real puede tener lugar así, una fracción de segundo
                                                                           /y vemos
no nos saludamos
hubiéramos querido que salude, pero estaba trabajando                                               
estábamos trabajando, pero parecía que no
como portándonos bien, bajo un alero,  pasa una                                            
                                        /avioneta, una moto con sidecar
los sonidos de los motores
lo mecánico es tan natural como lo natural
tener casas con galerías o aleros y usar túnicas
romperse un poco la espalda, es siempre una necesidad
hoy que se nos ofrece, la pertenencia a una clase
hay que pensarlo
un tipo de pertenencia es la que se nos ofrece
una confianza, un terreno en común, un no más de algo
una integración de determinados movimientos, actitudes
nos encantan a encontrar, dejar de perseguir
como si no fuésemos una fuerza perfecta en nuestro                 
                                                        /cerebro, incompleta
determinar los puntos de insistencia, y recorrerlos con
                                                                      /intensidad
hasta el nacimiento de nuevos puntos de intensidad
                                 /elucubraciones, postes de teléfono
una película de niebla y resolana es lo que se encuentra
                                                         /sobre las montañas
como una cortina, y no se puede dejar de pensar
y nos gustaría asirnos a la independencia, la sangre de
                                                                            /pájaro
no vivir jamás el amor como una cuestión de clase
bastarnos nosotros mismos, hacernos regalos
estar en un umbral

       de Marea de Aceite de Ballenas, Ed. Ruinas Circulares 





3212.- PAOLO MARIO ASTORGA REQUENA



Paolo Mario Astorga Requena: ( Lima-Perú, 1987 ) Es técnico en diseño web y computación. Sus primeros poemas aparecieron en la antología Reflejos del alma . Es director y editor de la revista digital de creación literaria Remolinos . Ha publicado textos en páginas literarias como Encontrarte , Margen Cero , Letralia , Serpoeta.com, Azul@rte, Almaegen.net , y Liceus . Es creador y editor de la I Antología Digital de poesía La voz del mundo . Últimamente ha publicado su primer poemario en formato electrónico titulado Anatomía de un vacío .






Inútil

Como siempre, caminas por las calles
volando entre los postes manchados de sangre confundida,
te miras las manos
el cuerpo
y burlas la saliva que se embarra de tu piel.

Como siempre en estas calles
donde te mueres en el más inútil olvido
fumando un cigarrillo a la deriva de un puente
que jamás existió.

Como siempre
sobre esta acera caliente cantando silenciosamente en tus entrañas
una vieja melodía que arranca los gusanos de tus pies
la soledad y el dolor
que vacían tus ojos
sobre un perro que te lame el cuello
sin descanso.








Campo minado

Este es el lugar:

Una raya enrojecida
una pequeña voz que cuenta desesperada
los últimos cadáveres amados.

Un niño
araña una moneda,
su madre le coge de las manos
lo mira sin decir una palabra
y vuelve a ser parte del cemento.

Este es el lugar:

Un árbol en llamas
mil niños rodeando una piedra
buscando incesantemente
a el rostro de sus padres.









Represión ante la realidad

Es ese puerto
nuevamente.

Esa esfera de tristeza que impulsa
a dejar
nuestra alma ahogada en el océano.

Como dormir
con un revolver debajo de la almohada,
el cuerpo
empieza a devorar al hombre,
el polvo
en que te convertirás
el polvo
que no podrá gritar
jamás.








Pucca (Fun love)

Cenizas en mi boca derraman la tristeza de mi polo
una foto en el poste y mi voz como danza rota
escondida en un cadáver a la moda.

Vacía estás como el abismo que se oculta en el sudor de tus manos
quemadas por la indiferencia de aquellos ojos desconocidos
donde no se puede llorar porque está prohibido mientras bailas
en esta discoteca.
Y deseas los bailes cortados con cuchillas eléctricas
mientras arrancan tu voz que grita en el silencio de un baño maloliente
perdidas lágrimas arañando tu cuerpo
perdidas entre la multitud de cadáveres improvisados llenos de sudor
mientras sus rostros desaparecen en un mar de eructos cerveceros
y disparos al aire.

Sonríe. Y detrás de ti
diluye las miradas en tu cara blanca y en tu piel garabateada
por las mismas sombras de donde escapas
y te mueves haciendo sueños
como un niño que hace una burbuja
y llora al estallar. Sonríe, porque tus dientes prueban el piso
mientras te mueves sin compasión
por la soledad de algún espejo, por las calles arremolinadas a un perfume
desasido por las formas que te invaden,
cuando de pronto te das cuenta
que tú también sientes frío
y que tus manos
están llenas de lágrimas rojas,
mientras te vuelves a convencer
que es tu sangre

tu sangre.






DESPUÉS DE 50 AÑOS DE NEGACIÓN

Entonces
mis manos cayeron y no vieron sus tristes recuerdos
ahogados en el río.
Una fotografía
que se olvida en el tiempo
y que notas en tu espalda mojada,
todos los días de tu vida.
Viejas canciones que palpitan labios pintados,
y tú
al borde, siempre al borde de un mar que encadena tus costillas,
y que te absorbe
el ave blanca de tu pecho
hasta olvidar
que eres una roca
la memoria de todos los amores que se han lanzado hacia el abismo
acariciando tu silencio.

(De: Anatomía de un vacío)




DISCO

En medio de la pista de baile
abres abruptamente los ojos,
y tu cuerpo desaparece entre las sombras verdes
forzada a mirar hacia un espejo.
En medio de voces lacerando tus piernas
bajas la mirada hacia el piso lleno de lamentos,
invisibles cuchillas se hunden en tus labios
y escapas ocultándote el rostro
con tus manos heridas.
En medio de la pista de baile
donde morimos lentamente,
el dolor es un espectáculo divertido,
una paloma blanca olvidada en la inmensa soledad
de una falda rasgada en medio de inútiles calles
mudas ante el eterno llanto de una niña
enterrada en el asfalto.

De: Anatomía de un vacío








EL RETORNO

he vuelto por una tarde al pueblo
y mi fervor del regreso se cae a pedazos.
Cristian Cruz


Fueron tus lágrimas duplicando la antigua tristeza de esta urbe,
de estos hombres piratas obligados a vaciar sus pupilas a un vaso
y beberse a sí mismos, como un trago de veneno.
Tus lágrimas que caían al piso e incineraban las huellas puestas
sobre el rencor de tus lamentos.
Tu llanto desgarrando las paredes donde buscabas tu silueta,
tu rostro aún intacto.
Nunca supiste hacia donde quedaba el horizonte.
Volviste de tu propio laberinto
y entonces nos miraste contra la luz
y solos, sin pronunciar una palabra,
vimos un puñado de arena, un reflejo,
un tétrico reflejo,
tentando un espejo agrietado
acariciando tu rostro.
Sólo eso,
sólo tu tristeza volviéndose inocente.

De: Anatomía de un vacío






LA CIUDAD FANTASMA

Sólo encuentras aquí carne
un amargo trozo de carne que se ofrece sobre troncos secos
y llora mientras ríe
mientras su cartera se llena
y sus ojos se hunden en los ceniceros.
Sentías que tu cuerpo tenía un nombre
pero aquí no había más que caminos enrejados e infinitas faldas,
aquí sólo viste espejos esparcidos al azar,
miles de ratas lastimándote los ojos.
Calles invisibles, ciudades fantasmas clavando tus espaldas.
Sólo recuerdos que se erigen sobre la farsante alegría
que brota de las paredes, una bola de estambre que se mancha de sangre
una historia frustrada que recorre tus manos frías,
tus pies disueltos en el alcohol de un tibio vaso de cerveza
mientras ya no es un trozo de carne lo que encuentras,
sino simples sombras,
simples sombras que se van con tu cuerpo
muriendo sobre la mano que se entrega
a una palabra mutilada por la nieve.

De: Anatomía de un vacío








HÁBITAD

Había una salvaje envestida de violencia
cuando abría los ojos
y miraba la acera muerta
totalmente roja y abrupta,
un silencio que rugía en nuestros hombros
debajo de las horas de la infancia
mientras mi abuelo era pateado por un oficial ebrio
y no podía abrir su boca
embarrada de tristeza
sangre.
Nadie tocaba nuestra piel derretida bajo el sol de la ciudad.
Sólo la acera estéril humeando en nuestros labios
recordaba la sangre derramada entre las nubes,
nuestra casa apedreada por suicidas.
El hambre agonizaba sobre el sombrero vacío de mi abuelo
mientras tocaba su viejo violín
y el mundo se detenía
para olvidarlo sobre aquella pared que empezaba a pudrirse
como una sombra.

De: Rehenes del silencio (inédito)






3211.- SILVIA SPINAZZOLA


SILVIA SPINAZZOLA. Argentina, 1958.
Porteña enamorada de Buenos Aires y del Río de la Plata, que desde los cuatro años juega a armar palabras. Incansable "laburante" que quiere seguir resistiendo en su complicado país y que alimenta su costado sensible a través de la escritura para poder vivir y darle sonido a su voz interior . Adicta al "pucho" y al "mate" además de ser una apasionada por la lectura y la música que, por curiosa, logró un título de Lic. en Publicidad dejando inconcluso su antiguo amor por la bioquímica. Publicó su libro de poemas "Descalza y con sombrero", presentado en distintos ciclos y eventos literarios durante el 2004/05. Varios de sus escritos han sido publicados en "Libertad bajo Palabra" antología de Vigilias (Bs.As.-Argentina) - "IV Antología Sensibilidades" (España) - Revistas: "La Doblada" (Neuquén - Argentina) - "La Guillotina" (Argentina) - "Prometeo" (España) - "Extranjera a la intemperie" (Argentina) - "La Avispa" (Mar del Plata - Argentina) - Mención de honor en el "26º Certamen Internacional de Poesía -José Pedroni- ACEBAL" (Santa Fe - Argentina)
Participante de "Arte Poética 2003-Jornadas Nacionales de Poesía Comunal" (Mar del Plata- Argentina) - "IV Congreso Internacional de Poetas y Escritores de San Marcos Sierras 2003" (Córdoba-Argentina) -"Marcha Poética 2004 - La luna que..." (Centro Cultural Gral. San Martín-Bs.As. - Argentina) - "Mujer-Poesía 2004" (CCGSM - Bs.As. - Argentina). Sus prosas y poemas son difundidos en radios de Latinoamérica y españolas. Convocada como jurado en diferentes concursos poéticos, participa también en numerosas publicaciones de revistas, foros y grupos literarios dentro del espacio cibernauta. Recrea mail poético-musicales de autores famosos, nóveles y propios, que difunde en forma periódica por correo electrónico. Sus poesías van marcando huellas en la sensibilidad del lector. Escribir es un “juego” donde intenta tocar todos los sentidos hasta lograr un día “el poema que hable solo". Una agradecida a Internet que le permitió desempolvar papeles amarillos, para mostrar tímidamente sus escritos, que hoy se atreve a compartir. Su lema: "La magia está en la libertad para sentir"






ELLAS Y YO

"El verdadero desierto es el yo, no sólo porque nos encierra en nosotros
mismos, y así nos condena a vivir con un fantasma, sino porque marchita todo
lo que toca" - Octavio Paz -

Desde el envase oscuro-transparente
de esta colmena transmutada
puente-pared
disuelta-nervadura
mira-sin ver toca-sin piel
sometida a echar raíces
por ser tierra-ombú
de cara al esqueleto.

Tantos rostros
de soledad desierta
hablan por mí-conmigo-con las otras
mordaza entrecortada
distraído suspiro
canción de cuna-madre de futuro incierto.

Omnipresente ligazón a su pasado
revoltosa en preludio se desnuca
deshilacha-deshoja cada noche
en su almohada prolífica
hasta ceñir costados de su hambre

devorada por todas las que he sido
soy y seré
a dos pasos circulares de mí.








AGONIZANDO LUNAS

Y si te amé a contramano
descalza de egoísmos

atropelladamente
sin certezas

es con la punta de los dedos
que sostengo la nostalgia

al consentir los remolinos
de esta fiebre pendular que no se duerme

cuando los límites se extirpan
donde yace la ausencia

hurgando en el vacío
por extraviar sus parches.

Será que amé agonizando lunas.








VAS A CRUZAR...

Vas a saltar la pendiente
rasgada por los miedos
arbitrando
entre infiernos lúgubres.

Vas a cortar la cuerda
que te ata
a la barbarie
amanecida en planos grises.

Irás por la cornisa desbordada
con parsimonia
de reductos perimidos

una terca membrana sometida
dejará entrever
su obscenidad entre los álamos.

Vas a arrancarte
una a una las tormentas
con desvalido intento
por destronar el hastío que te quema.

...un semáforo
apresura su verde

hasta empujarte
a cruzar la incertidumbre.







ME HAN CONTADO

Me han contado que pincelas
el vientre de las nubes
para abrirle su carne con un tajo
por desmadrar diluvios solitarios.

Que haces remolinos con mi sangre hirviente
ungida entre tus dedos de algodones.

Me han contado de volcanes
que ahogas junto al grito de tu pozo
por cubrir la verdad
con cien vendajes de luceros grises.

Que merodeas los límites del eco
por extirpar mi lengua entrometida.

Me han contado que desnudas primaveras
podándole los besos desertores
al mutar cegueras por aplausos.

Que no sabes qué hacer con el cariño,
ofreciéndote entero
detrás de la vergüenza furibunda.

Me han contado que inventaste trucos
con el filo de mi voz
sobre tu luna inmóvil,
que gime
con su boca dibujada de grafito.

Nadie cuenta del dolor que me desborda
al descubrir el trueque de quimeras
que firmaste entre telones con el diablo.







VA Y VIENE

No comprendo sus dudas,
se acerca, retrocede

desanda los temores,
me mira de soslayo
por sobre sus anteojos
quiere y desquiere.

Y así pasa los días
atrapado a sus cepos.

Tomo mi libertad
y me retiro.







ALAS NEGRAS

Prueba atarme las alas
que se abrirá
mi vientre de gaviota
desovando cien cuervos.

La luna irreverente
mostrará su puñal
hasta enquistarle ojos
a la noche.

No desoiré al latido
que brama
busca
insiste
por recobrar sus notas.

Cautiva ante la presa
entre dientes
el grito
vomitará su furia
en siniestra armonía.

Prueba castrar mi voz
que encontrarás pichones
muertos
sobre tu cama de marfil
señalando miserias.







TRIUNFAL

Se declaró la guerra
aquella tarde
cuando los cuerpos
se extraviaron
a mansalva
sobre sábanas sin paz
y sin vencidos.







FANTASMAS

Ahora que
mis muertos se levantan
absurdos
desafiantes
en piquete

que me llueven de amor
por los retratos
me cercan
me respiran
me provocan

doy cuerda a ese reloj
que parpadea
desde un fanal amorfo
en que bebe la noche
su silencio.

Y los voy recostando
de perfil
borrosos
bizantinos
sin idioma

bajo la mansa claridad
que los reduce
a ser esclavos mudos
en esta
moldería de mis huesos.





AMENAZA LLOVER


Está ladeado el corazón
de sostener
la maraña apretada de la hiedra.

El viento golpea cicatrices
al derramar sabor a río
por los hombros.

Se comprime la pena
en los cuadros del film
que atrae
al ojo torpe
por atrapar un átomo
de ese hálito fiel a la memoria.

Y aunque escampe mañana
amenaza llover
siempre en diciembre.







DESDE DONDE SE PARTE

No se trata de dirigir la flecha
ni la fuerza en el arco
ni cuestiones de azar

el centro
soberano inmutable
será nuestra condena
a lo inasible.







MONDONGO

Hierve la olla
su escuálida miseria
al tocar fondo
en áspero silbido

descalzo el porvenir
apura su codicia
que desde un vaho cómplice
desnuca el paladar.

Hoy habrá cena
bajo el techo de lata

catorce ojos susurran
por guardarse el sabor
para los sueños

un guiso de mondongo
pondrá luz a la noche

avergonzado
se esconderá el poema
al pie del tenedor.


3210.- FRANCISCO ALBERTO CHIROLEU



FRANCISCO ALBERTO CHIROLEU
Nacido en Rosario (Santa Fe) Argentina en 1950
Docente, creativo publicitario, webmaster
Asociado a la SEA(Sociedad de escritoras y escritores de Argentina)
Ha participado en los encuentros de poetas de Villa Dolores (Cba) en 1973,1974,1975,y 1980
Editó la revista de poesía “El Vidente Ciego” ( 9 números) de 1971 al 76 en Rosario
Participó en charlas, mesas redondas, debates y otros asuntos de las letras .
En 2003 fue seleccionado su relato documental "Carrera contra el destino" por el Grupo de documentalistas argentinos en el certámen "Rodolfo Walsh"
Publicó sus poemas en “Democracia “(Cba), “Acento” (Cba)
“Expreso imaginario”(Bs As). “Norte” (México),"El Pájaro sietecolor" BS AS)
“El Vidente Ciego”(Rosario),”Punto”(Córdoba) y otros
Participó en numerosas plaquetas y algunas ediciones colectivas
Libro editado :
“El Reloj de Humo” antología 1969/74- Ediciones EVC. Rosario 1978
Tiene inéditos en poesía:
"Intimidades de una fábrica de esqueletos"
"Réquien por Polosecki" y otros poemas
"Dos o tres cosas que nunca supe de ellas"




CASI UN TANGO PARA LA NEGRA

Cuando ella se fue
el último día de octubre
Cuando la dejé en esa esquina
en el lado dulce de mis sueños
Cuando partió
no se adonde
olvidándose su calendario de pájaros
Fue muy duro empezar noviembre
Seguir día a día
el desolado rito de esperarla
Algo raro creció en mí:
un teléfono mudo
alucinado
sonando a deshora
con su voz profunda






NOCTURNO

Cuando
el hijo
se cansa
se lleva
la sabanita
a la cara
y se duerme

La casa
se envuelve
en un silencio
tan atroz
que duele
escuchar
una canilla
gotear.







EPITAFIO DE ENERO

Soporífica
pegajosa
Vapores de asfalto vulcanizan
mis pulmones en la tarde
No se registran rostros nuevos

Duermen perros y linyeras
en las vías muertas
con el mismo aire de fracaso

Mientras la ciudad despide
otro siglo de injusticias
reconstruyo mi muerte
como una imagen absurda
(No hay canciones de cuna
para los demonios de la espera)

La diaria rutina
comparte con mis penas
solares cercanías

Allí también
lejos
como un susurro del viento
imagino
que alguien
comparte
mi tristeza.






POEMA K

Esa mujer había dejado
en las almohadas, sábanas, discos y libros
su rastro
su aroma salvaje
Desordenó la casa
mis recuerdos
Desplumó el canario
e hizo un camino con sus plumas
hacia el mar
y sus espumas

(Soñé que amaba a una mujer de aroma salvaje
en la misma playa donde cantaba
un canario desplumado)






REFLEJOS

El sol en la tarde de noviembre

se astilla

sobre las aguas agitadas del río

Burbujas de luz moviéndose veloces
demasiado veloces
Disparando claridades dispersas
para mi retina cansada

Reflejos…
nada mas que eso

Voces , risas, rostros deshilachados

Reflejos….

La realidad es otra cosa

Un acto fallido de la suerte
Una broma pesada
que nunca podremos aceptar








CONTRATIEMPOS

La lluvia caía
sobre el acanalado techo plástico

Mientras te llamaba
el viento
desarmaba
persianas
venecianas

Tu voz
susurraba
como rasgando
negras telas

Nítidamente llegabas
desde ese sitio desconocido
como tu cuerpo


Solamente un trozo
de aire en movimiento
diciendo
siempre

no iré
en mi oreja
izquierda.








LA NOCHE DE LOS PANDILLEROS DE My Lai-4

En la noche número veinticuatro
llegaron los Blussons Noire nativos
como una alucinada manada
devoradora de emparedados, cerveza
y escrituras de propiedad

Fue en la noche número veinticuatro
todo el pueblo lo recuerda
Nada quedó en pie
los escaparates, las heladeras y los sillones
conservan desde ese día
las marcas de la peste negra

El ritmo gástrico fue alterado
se modificó el horario de los bancos
Las morgues dieron asilo a desconocidos viajeros
que dormían en la puerta sin documentos

Nunca más llegaron trenes ni autos
Todavía se puede ver uno que otro velero
perdido entre los trigales
En ese pueblo sin vírgenes
donde nadie habla
donde nadie vió nada
Fantasmas y miedo
Una calle agonizando
con un comunicado militar
bajo sus adoquines.






PENTIMENTO

La garúa ciega suavemente
los ojos de la noche.
Dulcemente la sangre despierta
un sistema emocional dormido
Alguien se arrojó para siempre
a un río de pulsos digitales
Buscaba un ayer
un nombre de mujer
que diera sentido al mundo y a su vida

Ahora sabe que nada de eso importa

Quiere partir de ese límite
una referencia en la carretera asesina
un encuentro
su soledad
algo
Volver a partir de ese algo
Volver a partir de UNO.






ADIOS EN LA TARDE

Recordaba
perfil contra perfil
Ese
sonido espeso
deslizándose
por los cables telefónicos

Eco lejano rebotando
entre cables subterráneos
piezas oscuras
pueblos dispersos

Se fundía
con la voz de esa mujer
aguda
fría
distante

Hoja de afeitar oxidada
rasgando los testículos
de un sueño.






VERSION DOS

El tiempo carcome
irreproducibles vitraux
con su ácido smog

Hunde Venecias
Transforma bellos frescos
en manchas de humedad
tan originales
como los rostros esfumados
imaginados en la sombra
bajo las ruinas de los imperios
que cayeron
La ciencia :
esa amante bastarda de Hiroshimas
entrecruza datos
inventa técnicas
negocia comisiones de rescate
A veces algo recupera *.

No podrían
delimitar un MISTERIO
por ejemplo
¿ Qué asentamiento
lugar
o espacio
ocupa
un
desaparecido *.?








POEMA XX2

La luz de la luna entra sin pudores por el abierto balcón
Afuera los innumerables rostros de la noche
edificios, árboles, alumbrados distantes.
Casi sin gritos ni autos
la calle es una perfecta desconocida
Como esa mujer que se fue hace tanto tiempo
y que duerme en la mitad de la cama vacía
Ese hombre no quiere mas dormir solo
en su mitad- la otra mitad del desamparo
se niega el derecho a dormir
simplemente acostarse
y sentirla respirar es un golpe bajo
El también se fue hace mucho tiempo
tanto
que ya no sabe como ni para qué
ni si vale la pena volver



3209.- EVA DURÁN



Eva del Pilar Durán
Eva Durán (Cartagena, Colombia, 1976), nació en el eterno sueño de verano de una pequeña ciudad, de un país que no tendrá jamás una segunda oportunidad sobre la tierra. Olvida con frecuencia el tiempo y su importancia, no sabe ganar dinero, adora apasionadamente a los perros, dormir y ensoñar. no tiene la menor esperanza en el futuro de los hombres. le gusta la lluvia, las ciudades, las hormigas, la malteada de mora. Hizo estudios de historia ha sufrido amenazas de un grupo paramilitar. Estudio producción de TV. Cansada de los parques y el pasado de una ciudad en la que se guardan nostalgias virreinales del imperio español, agarró su morral y enfilo rumbo al puerto de Barranquilla. Allí finge de persona decente, estudia dos idiomas y labora en un noticiero de TV. Fue adoptada gentilmente por un hermoso perro de ojos almendrados. En la actualidad está, enamorada. Ha publicado sus poemas en diversos periódicos y revistas del país. Tiene inéditos los libros de poesía Palabras, Raquel, y Los sueños de la Bestia.







Malamor (poema en prosa)


Amores hay como garfios, amores malditos que te cortan
el alma, que se te meten por las uñas furtiva,
malévolamente, que te comen por dentro, para los que
no hay defensa, ni Dios ni razón, sólo el deseo, sólo
el hambre, la alegría, la ira, la arrechera inmensa
que te hace desear arrancarle la ropa cada vez que te
lo encuentras. Amores hay que se te incrustan en los
huesos y corroen cada instante que en tu vida queda.
Amores de locos, amores de lobos, amores de mierda. Y
escuchas a una chica pelirroja gemir por un publicista
alcohólico, insignificante, y te ves a ti misma en un
espejo de ridiculez e impotencia. Amores hay que te
joden y te chupan. Lo peor de lo peor es cuando sabes
que no debes, que no puede ser, que nunca ha sido.
Porque además te sabes deliciosa, graciosa y amable,
merecedora del goce, la lealtad y el abrazo. Así que
te tienes paciencia, te compras un helado, un vestido
bonito y colmas tu casa de silencio, de buenos
recuerdos y te dices a ti misma: "Vamos guapa, todo
pasa, hasta la vida".
Él te sacó hace ya tiempo tan inequívocamente de su
alma que la única verdad que en ti cabe es que todos
los caminos conducen al olvido. Y el olvido, lo sabes
bien, es peor que la muerte "Reniego de tu piel y de
tus besos, maldiciendo todo lo que en tu nombre sea en
la tierra y el infierno". Estás jodida, clavada,
enamorada, de choques eléctricos. Lo mejor es que no
le necesitas, que te gusta lo que tienes: una casa
chiquitita en una calle de ciudades extrañas, una
vida sencilla, cinco amigos, dos perras, y un amante a
ratos. El amante es cuarto aparte, todo un bocado de
piel bronceada y brazos fuertes, todo risas, todo
labios; poderoso, creativo, bello y te penetra en
cinco velocidades distintas, y tu te entregas a él con
una desesperación y un ansia demasiado parecida al
deseo. Nunca le llamas ni le buscas ni le amas; y él
te posee como quiere, como debe ser, como si cada vez
fuera siempre la última. Y no te importa verle.
A tu amado en cambio, lo amaste siempre como si cada
vez fuera siempre la primera. Él no sabe que por él
escribes todo cuanto escribes, él no sabe que en
verdad le amas. Ah... recuerda que hace poco le
dijiste: "Descubrí que puedo acariciarte con los
ojos", recuerda que no extraña ni tu boca ni el
milagro de tus manos. Se reirá si se entera con qué
fuerza lo evocas cuando te entregas a tu amante, o las
veces que has llorado de rabia porque no es él quien
te penetra, porque otro te da a borbotones lo que solo
anhelas en sus brazos. No sabe nada, no puede siquiera
imaginarlo. Que es al tiempo lo mejor y lo peor que te
ha pasado, lo más vital, lo más contradictorio, lo más
mierda. No sabe que le amas contra ti, que te mueres
por verle, por no verle. Y piensas enseguida: "Vamos
mujer ¿Por qué culparle? Si no te quiere nada, fresca,
todo va a salir bien, no te preocupes". Acostumbrada
como estás a lamerte sola las heridas, respiras hondo,
te sueltas el cabello, sacudes el trasero y sigues
adelante.
Por si no te has dado cuenta, yo soy la protagonista
de esta historia. Y te garantizo que duele, que duele
hasta las lágrimas.






En esta ciudad construiré mi casa

En esta ciudad construiré mi casa
la vestiré de madera virgen y yerba fresca
crecerá al conjuro de la lluvia
refugiará proyectos tontos
actos criminales
sueños primigenios
los miedos de mi niña
y el espectro de Pilar (mi joven abuela)
sonriendo enamorada en la estancia luminosa
[28 años de ser pequeña y coqueta,
43 buscando salidas (y entradas)
en los corredores de la muerte
cayendo cada vez más hacia abajo
cada vez más hacia adentro]

La cabeza disecada
de un torero exitoso
será el orgullo
de mi sala de trofeos


En cuanto a ti
te coseré el cuerpo a pedazos
de musgo de amor y tizón ardiente
te llamaré Fernando
y serás mi hijo

Mi casa
tan profunda como los aullidos
del holocausto
tan pequeña como una caricia
sobre la tumba de mamá







Jamás pertenecí a ninguna parte

Jamás pertenecí a ninguna parte, siempre fui una cosa extraña
a la que todos (sin excepción) se acercaron con curiosidad
manosearon y abandonaron luego con desencanto
saltando de lugar en lugar
vomitando verdades y contando cadáveres ajenos
la que fue incapaz de pertenecer al mundo
la niña grande que se negó a cumplir 19
la imprudente de rostro dulce y expresión amarga
que recorrió inútilmente cuerpos y avenidas
buscando miradas amables
la ciudadana número 45.752.961
que votó por Samper y no se pierde la novela de las 8
la hija del borracho
que penetró la noche y copuló en moteles baratos
esperando un milagro
o una taza de café caliente al final de la calle

O amor... ¿Por qué no?
como quien no quiere la cosa, como se espera la buena suerte
un amor chiquito, simple, primitivo
que justifique la pesadilla de habitar un mundo criminal
el madrugar día a día sin esperanza
y el acumular un cumpleaños tras otro
como quien acumula periódicos viejos

Hasta el momento
parece que el amor ha tenido mejores propuestas que atender
no tengo suerte y no pasaré a la historia
pero tengo este cuaderno
una vagina en buen estado y un par de ojos miopes
tengo la taza de café caliente, tengo cigarros
sexo ocasional y el apartado aéreo # 316
¿no les parece fantástico?







Mi vida

mi vida
es un espacio compacto
entre dos orgasmos
el orgasmo es un puente de luz
entre dos ciudades de fuego





Deseo ocupar

Deseo ocupar
un lugar en el armario
donde se ocultan las palabras
que nadie se atreve a pronunciar






O amor

o amor... ¿por qué no?
como quien no quiere la cosa, como se espera la buena suerte
un amor chiquito, simple, primitivo
que justifique la pesadilla de habitar un mundo criminal
el madrugar día a día sin esperanza
y el acumular un cumpleaños tras otro
como quien acumula periódicos viejos






Advertencias del padre

si has decidido bajar al mundo para hacer el trabajo sucio
hazlo por tu cuenta y riesgo pero recuerda
el cordero no tiene esperanza
tu agonía será larga y difícil
rasgarán tus vestidos venderán tus huesos
tu mortaja mortuoria tu piel desollada por el látigo
tus discípulos
falsificaran tu mensaje
flagelarán a tu concubina
para hacerla santa
levantarán imperios
morirán en tu nombre
matarán en tu nombre
semana a semana beberán tu sangre
como vampiros insaciables
serás la estrella
la puta del paseo
la excusa
el dogma
el becerro
la discordia
el papa no morirá en la cruz
(mandarà a otros)
pero deseará contemplar mi rostro
y ten la seguridad hijo mío
que lo contemplará
no te quepa la menor duda ...
no te quepa la menor duda ...

3208.- MALENA CIRASA


Malena Cirasa nació en Firmat, provincia de Santa Fe (Argentina). Reside en Rosario. Ha publicado Cierta intención (1978), Juegos de Octubre (poemario compartido) (1981), Sólo las briznas (1985), Temblor del aguamanil (1998) y “Puñal del cielo”, Ediciones del Boulevard.




Paraje ciego

De espaldas a la lluvia
tus años
tu inocencia
como un fuego perdido que parte en dos
transforman
lo que de mí no entiendo.
Mi lengua busca tu cicatriz.
Arrojo níqueles
raíces rotas por un golpe artero
y a cambio
me devuelves esta luz.
Para quedarte
has buscado un lugar
en la tormenta.

en Temblor del aguamanil, 1998




El sol mató a mi padre

Nada se ha detenido afuera.
Pasa una bandada
un olor a tostadas
tomate y ajo
se cuela y sube.
la adoración al sol
se convirtió en trampa.
tenía una manera de mirar.
atravieso la plaza colgada de su mano
atravieso el dolor.
golpe de pluma en la caída
devastación
relato:
no fui un hombre feliz.
mi pequeña voz en el tren interrumpía
su mirada quieta en el paisaje:
¿Qué son tantas flores amarillas?
le dicen mirasoles.
porque miran al sol.

“Puñal del cielo”, Ediciones del Boulevard






Verde Julia

Un tango
urde sin cesar
tanta añoranza.
horizonte que fue exilio
identidad perdida
y reafirmada.
Mi amigo camina
por árboles milenarios
transpone dos siglos
y entra
a una casa construida
en la piedra.
atreverse a resbalar
volver
en la madera
al peso del martillo
al peso de su cuerpo
en la primera escena.
Verde julia intacta en la memoria.
Después
la busca incesante en el atril
para nunca volver
al ensayo.

“Puñal del cielo”, Ediciones del Boulevard







Estos poemas pertenecen a Temblor del aguamanil
(Ed. Libros de Alejandría, Buenos Aires, 1998).



Gitanos

Pedían cigarros
en un vuelo de gasas
contra el mar.
Nuestro errar fue también
aquel rito fatal
al borde
de los trenes.






La estación de nuestro amor

Has vuelto a Mantua.
Con un escándalo de piedra
de raíz enmohecida
se alzan desde el pasado estos despojos.
De esta esquina demudada
lentas luces acallan
en su esplendor
un sueño.
Aquí pisas y pasas
hurgando en esa luna
que se extingue tras el muelle.
Amanece
sobre un sendero vagamente olvidado.
Esquirlas que reclamas
ojos aterrados que sollozan
que te dejan partir
mientras tropiezas con los ecos
del amor perdido.
Tu última tregua.






Fragilidad

No basta la voz airada
que omite o que prescinde.
Se requiere ejercicio.
Oblicuar la mirada
en un cuarto de perfil
imperceptible.
Oblicuar la escritura
en efímeras crónicas.
Si se nota
no sirve.
Pierde fuerza.
La fuerza de la abeja
que al dejar el veneno
se desgarra.







Seis estaciones y un tren

Regreso de timbales
por la furia de un vendaval.
Pasaban trenes.
En sus perfiles
florecían caléndulas
espigas de una sola estación.
Vi
rostros de la bruma bordeando
un roído cordel.
Esa huella en la arena.
Después otra estación
y otra
otra.
Se colaba tu risa
inabarcable
lejos.







El nudo

No hay marcas de sal
en la entrelínea.
No regresa la música
ni hemos vuelto
por un ínfimo rastro.
Sólo quedó ese nudo
distanciando la luz.
Los dardos
-en la trama-
se rompieron.







Temblor del aguamanil

Levedad que ha rozado el abandono.
Astilla del deseo
de la razón.
Un ígneo punto
donde se pierde este resto de mí
esta osadía.
Llamado. Llamarada que repite
el sueño interrumpido en la marea.
Camino al ras. Pasto en mi boca.
Hechizo. Luz lunar. Mis dientes
han mordido lo inasible.
Lo que al volver
no podrá quedarse.







De extraña madera

No encontró en la memoria
muescas
de las puertas inútiles.
Miró siempre en el sesgo.
Quebrado por un soplo
dejó pasar la levedad
lo efímero
al fin, lo que perdura.
Puso este guante en el bolsillo
pero olvidó mi mano.
La que dice.
La que
cuenta.







Extravío

Pájaro del fuego
envuelto
en su mismo aire.
Prolongado gesto
que dará más en el delirio.
Busca el sol sobre la piedra
azucenas del dolor
de un pétalo el destino.
Muerde esta otra orilla
sucias bocas
manotazos
de un lugar imprevisible.
Corta el hilo de la máscara.
Siempre estaré aquí.
Junto a esta hoguera.