domingo, 2 de enero de 2011

2751.- ISSA MAKHLOUF


Issa Makhlouf nació en Zghorta, Líbano, en 1955. Poeta, ensayista, periodista radial y doctor en antropología social y cultural de la Universidad de La Sorbona, reside en París desde 1979 luego de una temporada en Caracas. Su obra se sitúa en la encrucijada de diversas culturas. Ha publicado en lengua árabe, entre otros: “Face à la mort, une étoile a ralenti” (Frente a la muerte, una estrella aminoró) (1981), “Statues pour la clarté du jour” (Estatuas para la claridad del día) (1984), “Rêves d’Orient - Borges aux confin des Mille et une Nuits (Sueños de Oriente - Borges en los confines de las Mil y una Noches) (2000). En lengua francesa “Beyrouth ou la fascination de la mort” (Beirut o la fascinación de la muerte) (1993) y “Egarements” (Extravíos) (1993). Ha traducido numerosos libros y ensayos del francés al árabe. Del español al árabe tradujo “Antología de la Novela Latinoamericana” (1985), “Antología de la Poesía Española Contemporánea” (1992) y “Antología de la Poesía Latinoamericana”. “Espejismos” es su último libro aparecido en Francia y Venezuela (Caracas, Monte Ávila Editores Latinoamericana, 2007). Actualmente es asesor especial de los asuntos sociales y culturales en la Organización de Naciones Unidas, Nueva York (61° período de sesiones de la Asamblea General - 2007).


Espejismos de Issa Makhlouf



Presentación del libro “Espejismos” de Issa Makhlouf por su traductor Rafael Patiño Góez (Medellín, 1947), poeta, pintor, traductor, bioenergético, autodidacta, quien se ha desempeñado como profesor universitario en áreas tales como francés, inglés y arte cibernético, y como colaborador de destacadas revistas y periódicos nacionales e internacionales. Ha publicado “El Tras-ego del Trasgo, o de las nueces astutas del desastre” (Universidad Pedagógica, Bogotá, 1980), “Clavecín Erótico” (Autoedición, Medellín, 1983), “Libro del Colmo de Luna” (Autoedición, Manizales, 1986), “Canto del Extravío” (Autoedición, Medellín, 1990), “Le Néant Perplexe” (Bilingüe francés-español, Medellín-Québec, 1999”, “Máscaras de Poesía Negra” (Selección y traducción de poetas negros de África y las Antillas, Universidad de Valencia, Venezuela, 2006) y “Opera quinta” (Hombre Nuevo Editores, Medellín, 2006).



Lo que yo cuento hoy
Son las historias que hubiera esperado escuchar.
Lo que cuento no es sino una parte de aquello que no he visto
Si lo hubiera visto, no lo habría contado.

Issa Makhlouf






Partir

Partimos para distanciarnos del lugar que nos vio nacer y para ver la otra vertiente de la aurora. Partimos buscando nuestros nacimientos improbables. Para completar nuestros alfabetos. Para cargar de promesas el adiós. Para ir tan lejos como el horizonte, desgarrando nuestros destinos, esparciendo sus páginas antes de encontrar, a veces, nuestra propia historia en otros libros.

Partimos hacia destinos desconocidos. Para decir a aquellos con los que nos hemos cruzado que retornaremos hacia ellos para reanudar relaciones otra vez. Partimos para aprender el lenguaje de los árboles que no viajan siquiera. Para dar brillo al tintineo de las campanas en los sacros valles. En busca de dioses más misericordiosos. Para arrancar a los extranjeros la máscara del exilio. Para confiarle a los transeúntes que, como ellos nosotros también somos transeúntes, y que nuestra estancia es efímera en la memoria y en el olvido. Lejos de las madres que encienden los cirios de la ausencia y acortan el lapso del tiempo cada vez que elevan sus manos al cielo.

Partimos para no ver a nuestros padres envejecer, para no leer las jornadas en sus rostros. Partimos entre la distracción de las vidas despilfarradas por anticipado. Partimos para anunciar a aquellos que amamos que siempre los amamos, que nuestra admiración es más fuerte que la distancia y que los exilios son también tan dulces y frescos como las patrias. Partimos para que, al regresar a nuestra casa un día, reconozcamos que somos exilados por naturaleza donde quiera que estemos.

Partimos para borrar el matiz entre aire y aire, agua y agua, cielo e infierno. Riendo del tiempo, contemplamos en adelante la inmensidad. Ante nosotros, como niños distraídos, las olas saltan, mientras el mar refluye entre dos barcos. El uno que parte y el otro de papel en manos de un pequeño.

Partimos como un payaso que viaja de poblado en poblado, dirigiendo sus animales que enseñan a los niños su primera lección de tedio. Partimos para engañar a la muerte, permitiéndole perseguirnos de lugar en lugar. Y así continuaremos hasta perdernos, hasta no reencontrarnos a nosotros mismos allí donde vayamos, para que de esta forma nadie nos vuelva a encontrar.








El testigo

Poco después de medianoche, la plaza pública, cambiando de naturaleza, inicia sus ritos secretos.

Entre los numerosos cuchillos que posee, el carnicero escoge uno, el más liviano y el más bello. Brillando desafiante, el cuchillo está ahora en el centro de la arena, estela única y luminosa, brújula dirigida hacia el alma. El carnicero lo levanta a la altura de sus ojos, contempla la hoja que intenta enseguida acariciar con una uña, la aproxima a su rostro y la hoja jadea.

El buey degollado pende suntuosamente en la tela de Rembrandt, suspendido fuera del sufrimiento y fuera del dolor. Vestido con el solo esplendor del pincel que lo pintó. Sobre la plaza pública, el buey que será degollado se encuentra maniatado y tirado por tierra. En algunos instantes, cuando la cuerda llegue a su cuello, después de haberle envuelto las patas y los costados, él comprenderá obscuramente que es demasiado tarde. Ya no sirve para nada remover el grueso cuello ni las patas, ya no le queda más que dejarse ir entre el cuchillo del carnicero. Y es ahí, justamente algunos segundos antes de que el cuello le sea cortado, que el buey lanza un mugido en el que resuenan juntamente la muerte y aquello que está más allá. Un llamado, semejante a la señal de partida que lanzan los grandes barcos antes de abandonar las riberas, haciendo vibrar los corazones de los viajeros que temen no regresar jamás. A decir verdad, no se trata solamente de un mugido, sino de un grito. De un grito extrema y sombríamente elocuente.

¿Cómo ser testigo de este grito y no aproximarse? ¿Desde qué dolor ancestral ha surgido este grito? ¿Se deja triturar? ¿Se deja borrar por el aire? ¿O bien, se irá a acuclillar en alguna parte entre el aire inmóvil y tranquilo?

Y tú también, ¿qué poder es el tuyo cuando de súbito la sangre de las víctimas se despierta en ti? Estas víctimas que adornaron tu infancia con los vestigios de la muerte e hicieron tintinear en su cielo las campanas del ángel huyendo. Campanas de duelo.

Yo me senté y dibujé a alguien en una sala
de espera luego un hombre que esperaba una mujer una mujer
que esperaba un niño de los niños que esperaban otros niños
yo dibujé un cuarto ojo oscuro entre las
tinieblas mirada
¿Solitario que hacer entre lo oscuro?
Yo dibujé un soldado dormido soñando que él no sería un héroe.
¿Qué dibujé de distinto?






Entre la sombra

Se mata para comer. Se caza el pájaro en el cielo y el pez en sus mares. Al animal, se le degüella y a la hierba se la arranca.

Alguien, entre la sombra, nos mata y nos devora.




Ella me guía de la mano hacia su voz. Ella canta y empuja los trigos. La estrella de mi alba se esconde tras la espera. Le doy una fiesta con un astro inmenso. El pájaro tarde la cita matinal retrocede. Entre la noche su jadeo se eleva como un mástil. Ella enciende una antorcha en el sueño una antorcha entre el espacio que su escalofrío no se comba en el sueño. Ella me guía de la mano hacia su voz Yo sorprendo sus dientes en su desnudez total. La herida se cava en las primeras horas de la noche, ternura abierta a lontananzas en las que nunca tiempo que pasa encuentra alma que viva. La rosa se abre al rojo primordial y último. Su voz perfume de mediodía. Su voz de un hierro sutil vino a escogerme una muerte. Su noveno mes me consume...y la marca que de su paso vendrá.
He encontrado de nuevo en esta mujer
lo que hubo en mí de mujer
mira cuán largo tiempo hace de aquello.






Sólo
Una estatua
Sabe adónde dirigir
Su paso
Cuando decide
Huir del jardín.






Mirad cómo este pájaro ardiente de espacio se burla de todos nosotros Y a este cuerpo lapidado que permanece indiferente. Durante mi exilio, el alba vendrá dulcemente a mi balcón a aplacar mi sed. Retorno de errancia ¿si yo susurrase al verdugo que tenga un poco de piedad? ¿Quién deposita, cerca de cada recién nacido, como una bolsa, aquello que será su alma?

Que las mujeres se vayan muy lejos que muy lejos ellas alumbren y que muy lejos sea la muerte parecida a este pájaro más presto que el sonido.







Después del rayo la luz
reúne sus fuerzas.
Tras la tempestad
el bosque cuenta sus árboles.

Aquellos que vienen sin venir
presagian el viaje.
Aquellos que parten sin partir.








Planeta

La tierra es bella.

Bella la nube que se va sola entre el cielo azul, semejante a un pájaro perdido y desorientado en su vuelo. Bellos son los astros, para los extraños, a las inquietas luces. Guardianes del espacio infinito, ellos te observan de lejos, te conocen sin que tú los conozcas. ¿Tienen acaso ellos compasión por ti, tú que ignoras lo que te espera desde el umbral? A menos que estos astros olviden que su suerte es también la tuya.

Tierna es la brisa clemente tocando las frentes en el verano lejano de las islas. Tiernas las lluvias, ágiles sobre la hierba seca. Tierno el perfume de la mujer desconocida que trasiega su camino junto a ti.

Bello fue nuestro encuentro antes de tropezar en los detalles. Ella tenía la traza de una luna creciente de la cual estaban suspendidos nuestros sueños.

Bella en fin es la tierra cuando el alma la deja. Contemplándola, como un astronauta desde su vidrio, yo la veo azul, iluminada desde el interior. Ella de súbito leva sus blancos velos, y me precede allí donde yo voy.

Bello planeta, nuestra Tierra, yendo hacia su fin con una delicia extraña.

Fuente:

http://www.issamakhlouf.org/bioes.htm








2750.- CHIRIKURE CHIRIKURE


Chirikure Chirikure 



Nació en Gutu, Zimbabwe, el 17 de Marzo de 1962. Se graduó en la universidad de Zimbabwe y es becario honorario de Universidad de Iowa, USA. Trabajó tiempo completo como editor durante 17 años (hasta el 2002). Ha publicado dos volúmenes de poesía en lengua Shona: Rukuvhute, 1989; y Chamupupuri, 1994. Su tercer volumen de poesía, “Hakurarwi/ No dormiremos”, posee traducción al inglés. Realizó su primer volumen de poesía con música, “Napukeni”, en el 2002. Ha escrito también un número de libros infantiles y libros de texto educativos. Chirikure escenifica su poesía con música o en solo. Ha escrito también textos líricos para muchos músicos de Zimbabwe. Ha realizado sus puestas en escena en muchos lugares del mundo durante los pasados años.





Lugares hallados en ficción

Cada rostro encontró
la misma pregunta
sobre sitios en donde estuve

solamente el corazón responde
la boca es poco convincente, pero
lo que hay en el corazón llena un granero

con caras somnolientas, de incredulidad
formulan más preguntas asombrosas
preguntando de nuevo sobre los lugares adonde viajé

respondo prontamente:
estuve en la tierra de los ecos silenciosos
en las arenas del antiguo Tombuctú

como toros sacuden sus cabezas
con burlonas carcajadas mientras beben:
tales sitios son ficción apenas

inclino mi cabeza
consolando mi corazón con palabras suavizantes:
la bendición entre el corazón es mía


Traducciones desde el inglés de Rafael Patiño



http://www.webislam.com/?idc=1737


2749.- BAROLONG SEBONI


Barolong Seboni nació en Botswana el 27 de abril de 1957. Poeta, dramaturgo, profesor universitario y periodista. Entre sus libros publicados se encuentran Images of the sun (Imágenes del sol), 1986; Thinking allowed (Pensamiento permitido); Looking at tomorrow (Mirando al mañana) y Windsongs of the Kgalagadi (Canciones del viento del Kgalagadi), 1995, éste último acerca de sus raíces, su cultura y la política del presente. Miembro fundador de la Asociación de Escritores de Botswana y de la niversidad de Botswana, a la cual ha estado vinculado como Lector en el Departamento de Humanidades y como Profesor en el Departamento de Inglés. Ha trabajado así mismo en la radio y como columnista en varios periódicos. Ha fundado y editado diversas revistas y periódicos a través de los años, entre ellos: Marang, Mokwadi, Mahube y Rays of Culture.


Poemas de: Barolong Seboni (Botswana, 1957)

Desfiladero de Lekadiba

siendo piedra
tú no puedes sangrar
aún de tus venas
abiertas
brota esta incolora
sangre
que parece
sostenerte.

siendo roca
tú no alimentas
pero
engendras
la fértil verdura
que como carpeta se extiende
a tus
insensibles pies.

te he escuchado
respirar
sin pulmones
en el eco chorreante
del agua
que resuena
en intemporales tonos

contra los antiguos
muros de piedra
que articulan
los pensamientos
de tu corazón
profundo como la tierra
oscuro y tibio
como una sábana
que protege las almas
de Moffat
Sechele
Sebele.








Manos que sostienen

En memoria de mi padre, Joe-Rex

Cuando yo era pequeño
y tú eras alto
podías levantarme
hasta lanzarme alto
entre el aire de carcajadas
y yo volaba y volaba
hasta casi tocar tu sonrisa
entre el azul del cielo
luego aterrizaba con seguridad
en tus manos gigantescas.

Y ahora soy alto
y tú pareces tan pequeño
tirado allí respirando por última vez
y comprendo cuánto ha sucedido
mientras arqueo mi cuerpo y me inclino
humildemente sosteniendo tu mano.

Más de treinta años han soplado
como aire polvoriento sobre los campos
y ahora siento lo que debí haber sabido;
debimos haber estado siempre sosteniendo las manos…

Pero ahora, has volado
entre el susurro de lo desconocido
y aquí me paro
esperando con estas manos que sostienen

abrazando la esperanza y aferrándome…








Poema

pasión derretida
las palabras zozobran
en el silencio
que asciende
vaporosamente
entre nosotros


Traducciones desde el inglés de Rafael Patiño.

2748.- ACHOUR FENNI


Achour Fenni nació en Sétif, Argelia, en 1957. Enseña Economía Política y Economía de la Información en la Universidad de Argel. Es miembro de la Unión de Escritores Argelinos desde 1994, Miembro de la Unión de Escritores Árabes desde 1995 y Miembro Fundador de la Asociación de Creadores Argelinos desde 1992. Ha publicado los libros de poesía Zahratou dounia (La flor de la vida), Argel, 1994: obra traducida al francés por Abdecelem Ikhlef y publicada por la Unión de Escritores Argelinos. También publicó el libro Un homme de opusiere (Un hombre de polvo), Argel, 2003. Ha realizado traducciones al árabe de textos escogidos de Rimbaud, Baudelaire, Eluard, Blake, y Whitman, entre otros autores. Próximamente aparecerán sus libros: Un printemps précoce (Primavera precoz), Un été entre les doigts (Un estío entre los dedos), y Poèmes du Monde Entier (Poemas del mundo entero), Traducciones desde el francés y el inglés. Sus poemas han aparecido también en las revistas: Amal (Argelia), El Jeel (Chipre) y Al hayet Ethaqafia (Túnez). Ha realizado antologías de la poesía contemporánea argelina (Por una antología de la poesía moderna en Argelia, L. Ouassini, Argel, 1991; Antología de Poetas Árabes Contemporáneos, S. El-Babtine, Kuwait, 1998 y La Nueva poesía en Argelia, Universidad de Orán (Argelia) y Doha (Qatar), 1999. Participó en el Festival de la Poesía Magrebina y en el Festival de la Poesía Árabe, en Rabat, Marruecos.



Poemas de: Achour Fenni (Argelia, 1957)

Oum El Hili

Oh río de mi memoria
Espérame un poco
Devuélveme los rasgos de mi rostro
Dibújalo como siempre ha sido
Bello y suave.

Encuentra de nuevo la armonía del éter,
Encuentra de nuevo la disposición del color de las estaciones,
El ritmo de las plumas de los pájaros.

Reúne los dedos de mi madre sobre mi frente
Y déjame probar el paso de los segundos.
Devuelve el hormigueo a mis pies
Y permíteme saber dónde estoy.
Un día, me lancé sobre los trazos de tu bruma
En busca de las causas de la tristeza.
Te he dejado en la casa de mi madre
Madurando entre la palma de su mano.
¿Cuál mano es ésta que ha abusado de las flores de tu juventud?
Reune los dedos de mi madre sobre mi frente
Prométeme el ahogamiento en no importa cuál
Canción, escóndeme en no importa cuál espiga
Espárceme sobre un montículo cualquiera
Ah Oum El Hili, permíteme
Borrar cincuenta mil años
Y reconstruir mi memoria de nuevo
Ayúdame a borrar el tiempo
Y la geografía

Porque tú eres mi comienzo y mi fin
Solamente tu rostro me conoce
En ti, he visto el esplendor de la tristeza
En ti, he conocido el secreto de la escritura

Y contigo he aprendido cómo llevar la cabeza sobre mis hombros
Y cómo marchar más allá de tus valles
Tus triunfos me han paralizado
Y me vuelvo a encontrar extranjero
Persiguiendo mi rostro detrás de tu bruma

Reúne los dedos de mi madre sobre mi frente
Prométeme el sofocamiento
Entre no importa qué canción
Haz de mí un extraviado
Sobre no importa cuál montículo en Oum El Hili
Permíteme cubrir mi frente con mis manos
Contemplar mis rasgos de frente
Comprender el secreto de la tristeza
Escribir mi semblante, con los dedos de mi madre
sobre mi frente
Para que la locura de la escritura se libere
De mí para siempre







Cuando pasas de cerca

–Fragmento–

Pasas de cerca,
Plácida al pie mío,
Con la carga de una hormiga
Y la fertilidad de la primavera.
Entre tus pasos se dan prisa mil caminos,
En tu jadeo
Se apresuran mil braseros.
Tú pasas,
Todas mis venas comienzan a sangrar,
Pierdo todos mis costados
Y como un niño de pecho
Comienzo a llorar.
…
Pasas justamente al lado,
Mientras que entre libros yo estaba disperso
Mi mano encima de la mesa de juego.
Cruzas al lado,
Dejas escapar una sonrisa,
Una perla
Encaramada en medio de tu frente
Como una madre de todos los infantes.
Corro hacia ti,
Te llamo,
Tú, nada escuchas.
Pierdo mis piernas,
Pierdo el juego
Y veo a mis libros devorados por el fuego.
…
Pasas precisamente al lado,
Con la carga de todos los tiempos pasados
Y aquella de los tiempos por venir.
Veo una perla sobre tu frente,
Sobre los labios has encendido una sonrisa.
Los rasgos de tu rostro
Aquellos de un profeta
Pasas al lado
Y yo fatigado
Caigo de cabeza.
Pasas de cerca,
Tu humo sube como en olas
Todas las fábricas se declaran en quiebra.
…
Pasas de cerca,
Cortejo de dicha
Hacia ti veo correr un regalo
Este campo de flores.
Toda mi familia ayuda
A abrir las botellas de perfume
Y a quemar todo género de inciensos,
Como lo hacen con toda desposada.

Pasas de cerca,
Haces volver todas las cabezas,
Y como un viejo tonto
Veo volver a mi cabeza.
…
¡Y después!
Te veo pasar,
Como si jamás hubieras estado fatigada,
Como si no hubieras practicado nunca
El vaivén.
Toma, tu camino te grita en el rostro
Que no tengas miedo.
Yo te había asesinado
Y sin embargo te veo pasar.
A pesar de mis balas
Que te han atravesado,
Te veo pasar.
Todas las heridas que hay
Sobre tus hombros manchados de sangre
Toda ésta que ha corrido de mi hombro
Es mi sangre.
Y luego…
Te veo pasar.

sábado, 1 de enero de 2011

2747.- GRZEGORZ WRÓBLEWSKI



Grzegorz Wróblewski (Polonia, 1962)



La casa

Todas las mañanas se reúnen ante ella
unos hombres con unos abrigos negros.
De pie, en silencio en las escaleras
fuman largos cigarrillos.

Después llaman a la puerta.
Esperan unos minutos y se van.
Al día siguiente vuelven a estar allí.

Vestidos de negro, de pie, en silencio en las escaleras,
aspiran el humo, llaman.
Todo sucede siempre de la misma manera.

Nadie les abre nunca la puerta.

De Cuartos y jardines









El arte de conversar

¿Qué vamos a hacer hoy? - preguntas.
No lo sé - respondo.
Yo tampoco lo sé - dices.

No lo sabemos - afirmo.
No lo sabemos, porque tú no lo sabes - dices pensativa.
¿Porque no lo sé? - me extraño.

Porque no lo sabes - asientes.
¿Sólo porque no lo sé? - pregunto.
Lo sabes muy bien - dices.

No lo sé - respondo.
¡Lo sabes! - gritas.
Vale, lo sé -también grito.

Y entonces..., ¿qué vamos a hacer hoy? - preguntas.
Todavía no lo sé seguro - digo.
Nadie lo sabe - me das la razón.

De Cuartos y jardines







Nosotros y las estrellas

Me observé a mí mismo mirando las estrellas.
(¿No estaría viendo alguien más?)

De Noche en el campamento de Hernán Cortés

Cae la niebla

Cae la niebla y regresan las mujeres
nocturnas.

El cielo.

Es demasiado
limpio.

De Noche en el campamento de Hernán Cortés









La noche triste (1520)

Cruzasteis los mares en búsqueda del polvo dorado,
Vuestros corazones descansarán entre los rojos frutos del nopal.

De Noche en el campamento de Hernán Cortés







Mokotów bajo

7 años después todo
sigue igual. ¿Se acuerda usted
todavía de mí?
- le pregunto a una vieja camarera
con dientes de oro.
Un poco más gordo, pero
seguro que más listo no
- se ríe y me da
un vaso. Estoy
otra vez en casa.

De Planetas






Amigos fieles

A veces son mujeres con un brillante artificial en la oreja,
en otras ocasiones loros parlanchines o políticos fracasados.
A menudo aparecía por casa de mi tío un cura acompañado
por un catedrático especializado en la conservación de cadáveres. Jugaban juntos al póker
y bebían un licor de menta. Lo pasaban bien juntos.
También conocí a un hombre que eligió la soledad.
(Éste prefería el silencio y las cucarachas que correteaban
por las paredes). Al morir dejó su cuerpo en herencia.
Era un tipo fortachón. Hubo suficiente para varios meses.







Noticia importante

Paseando por el bosque
me encontré a un amigo muerto
años atrás. Iba pacientemente detrás de mí,
y cuando yo descansaba... él también

se sentaba en un tronco vecino. No dijo nada,
y yo no le pregunté nada. Nos miramos
a los ojos. Igual que hacíamos antes. Después
regresé a la ciudad y me acosté.

Esa noche volví a verlo.
Soñé que estábamos en aquel mismo
bosque. Y tal y como hice anteriormente no le
pregunté nada. Él tampoco dijo nada.

De La ley de la serie








La última tentación

¿Por qué sólo te vi a ti?
Porque no vi a nadie más.

Si hubiera visto a alguien más,
habría visto doble.

Si hubiera visto doble,
no habría visto claro.

Si no hubiera visto claro, habría perdido
el sentido de la realidad.

De La ley de la serie




TRADUCIDOS POR ABEL MURCIA
MÁS POETAS POLACOS
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2746.- JAROSLAW KLEJNOCKI


Jarosław Klejnocki (Polonia, 1963)
Poeta, crítico literario, profesor de literatura en un instituto de enseñanza media. Es junto a Krzysztof Varga y Paweł Dunin-Wąsowicz autor de una antología de poetas nacidos después de 1960 publicada en 1997 bajo el título de Tenéis a vuestros poetas.







A Tadeusz Róźewicz

Hago los deberes aunque ya no soy
un crío Ahora los pongo yo los corrijo muevo
la cabeza tierna comprensivamente
Pero esta vez soy yo quien tiene que pasar la prueba Así
que le doy la vuelta al espejo como
antes se les daba la vuelta a los cuadros cuando alguien
se iba de casa definitivamente Cierro
los ojos para estar seguro Describe tu rostro
y comparte conmigo su expresión
cambiante El viejo Poeta dice describe tu rostro
de memoria así que miro en
la memoria Dios mío qué vulgaridad
Qué surcos más comunes Aquella hoja blanca
Pequeños detalles que no merecen ni ser
recordados esa ceguera ese abismo
Sin comentarios El ocaso se cruza en mi
camino No lo puedo evitar Lo sé habito en
mi rostro Lo importante habita
fuera de él

De Migajas







No he sabido dar vida Sólo he sido capaz
de susurrar algunas palabras Tocar Mirar a
los ojos Tan poca cosa Lo sé Hace frío Mucho
mucho frío

De Reporteros, fotógrafos, amantes desilusionados







Y me despierto de repente en un abismo No se oye nada
ningún rumor ningunos misteriosos
arañazos en las paredes ninguna vibración de las cañerías
ningún perro ladrando escandalosamente al otro lado de
la ventana nadie va al trabajo ningún autobús
llega a la parada y pega un sonoro
frenazo no hay ninguna radio puesta ninguna puerta
se cierra con un portazo No se oye nada
como si todo hubiera muerto
O como si durara impaciente antes
de nacer.







Prisas

No acabo de entenderlo no acabo pero siento
el galope del polvo la carrera de la luz de la guillotina al caer
la oscuridad de los trenes rápidos de los átomos unos ojos
guiñándose excesivamente corazones latientes pasos incesantes.
Un planeta majestuoso un sol insensible alrededor
música espejimos cosas hasta que yo interrumpa su
vida la araña continúa extasiada.

De Habituación






Juramentado

a Kasia

Te llevo de la mano por este extraño túnel
los relojes fosforecen sobre la boca el vaho pequeñas
gotas caen en nuestras oscuros rostros te agarro
fuerte fuerte y allí nuestra ciudad brilla
como una torta de aniversario.

Mira susurro en voz baja aunque duermes de todas formas no
me oyes mi dedo índice toca tus pestañas
qué puedo hacer qué puedo hacer yo volverá a amanecer
nos encerramos en nuestros cuerpos todavía un día
más. Tristes brotes de plantas solitarias.

Te llevo de la mano y quizá tenga demasiado miedo giro la cabeza
demasiado poco aunque cómo vas a desaparecer
perdona corren tan rápidos los ríos tan poca cosa
esa nieve que cae y qué la fuerza está en los músculos
que desgarran el aire qué soñadora
celestialidad navega sobre nosotros.

De Ciudad abierta






Cracovia, niebla

Antes de que te acerques a la ventana para saludar
al día antes de que la tetera anuncie
su eterna disponibilidad antes de que agarres
el periódico el bolígrafo o quizá antes de que el canalón
toque su metálica diana matutina permanecerás de pie
descubierto indefenso como la niebla antes de que la devore
el fuego de la fría mañana.

De Ciudad abierta







Primer poema post-Swietlicki

La tormenta anunciada nos llevó a todos a error
Y pasó de largo
Las calles brillaron con un sol vespertino
Yo no me dejaré llevar a error
Todos los caminos
nos sacan de Roma

De Reporteros, fotógrafos, amantes desilusionados



TRADUCIDOS POR ABEL MURCIA
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2745.- JAKUB EKIER


Jakub Ekier (Polonia, 1961)
Poeta, ensayista y traductor –destacan sus traducciones de Celan, Kunze, Frisch, Kehlmann, Kafka-. Colaborador de la revista Literatura en el mundo, dirigida por el también poeta y traductor Piotr Sommer. La crítica ha visto en la obra de Ekier influencias de Paul Celan y de Ryszard Krynicki. Es autor de los poemarios Todo el tiempo. Poemas (1986-91), De un día para otro (1992) y durante ti (1999).




Poema en la vía vecina

a la luz empapada de noche de una pequeña estación
mi tren se encontraba parado el tuyo
pasó volando

no te conoceré
no diré que desde el andén
te saludaban las hierbas

De Durante ti






Jardín de otoño

a todos
nosotros
nos cayó del cielo
la lluvia cómo nos aplauden
los árboles

De Durante ti






en voz cada vez más baja
hasta la frontera
del silencio
luego a lo largo de ella
durante todo el tiempo

De Todo el tiempo






a Maciej

todo adquirirá
una forma clara

basta
con retirarse un poco

De Todo el tiempo






no tengas miedo
mira otra vez alguien ha girado
la clepsidra de nieve así que no hay
ninguna otra vez

De Todo el tiempo







A un tiempo

el día como la sonrisa
de un genocida en la mesa de negociaciones
el día como la sonrisa de un genocida
mi día

De durante ti




TRADUCIDOS POR ABEL MURCIA
MÁS POETAS POLACOS.
[http://altrasluz1.blogspot.com/2008/12/jakub-ekier-1961_14.html]








2744.- FERNANDO LUIS CHIVITE

FERNANDO LUIS CHIVITE, (Pamplona)
Nacido en 1959, ha escrito los libros de poesía La inmovilidad del perseguido (1986), El abismo en la pared (Premio Gerardo Diego, 1995), Calles poco transitadas (Premio Ciudad de Irún, 1998) y Apuntes para un futuro manifiesto (Premio Hermanos Argensola, 2009). En prosa, es autor de la trilogía narrativa La tapia amarilla (Pre-textos1996), El viaje oculto (Bassarai, 2001), La fuga de todo (Bassarai, 2003), y Premio de novela Café Gijón por Insomnio (El acantilado, 2007). Es columnista habitual en algunos periódicos nacionales.



ESBOZO DE MUJER SOLA

Ella sabe que hay algo, intuye
que hay algo más allí donde los otros
hace ya tiempo que dejaron
de buscar.

De manera que espera a que se alejen,
no dice nada
cuando al atardecer le muestran
sus hallazgos en el bar contentos
con su suerte.

Ella sabe que la pieza mejor
sigue enterrada aún
y cuando todos se han ido, incluso el último,
regresa subrepticia.

A la luz de la luna
con sus ojos de loca
se arrodilla y escarba con sus manos.

(Apuntes para un futuro manifiesto)








Antihimno

Nos vigilarán eternamente.
E. M. Foster
No les verás el rostro porque no tienen rostro
no escucharás que llegan ni música ni látigos
no sentirás la sangre debajo de tu ropa

no sentirás el odio la vergüenza siquiera
debajo de tu ropa.

DE: La inmovilidad del perseguido (Pamiela, 1986).







ELLA PONE SU FRENTE

Ella pone su frente y espera lo que ama:
la esquina de su vestido sobresale
al otro lado de la puerta de la noche.

Ella husmea los ruidos que le llegan,
lame galopes, silbidos y sirenas,
abre rincones rojos con su respiración.

Ella tiene en su plato una nevada
y un incendio en su taza
para velar al que se aleja.

Ella sueña descalza por las habitaciones
pisando el aire amigo de la muerte.

(de El abismo en la pared)





AL LADO DE LAS HUERTAS

Veintinueve de noviembre por la mañana.
Solo, en el viejo camino de las huertas,
a eso de las once.

El ladrido de algún perro, el sonido
de algún coche lejano, algunos pájaros.
Y el sol, pálido y vulnerable en el aire frío.

Entonces me detengo. Me paro de repente
y digo para mí: voy a pararme un poco,
sólo para saber que puedo pararme cuando quiera.

Voy a pararme aquí, al lado de las huertas,
durante unos minutos. Quiero mirar despacio esta luz
de noviembre, la luz de esta mañana soleada.

Quiero mirar esta luz y quedarme con ella,
por si en los días futuros nos faltara.
Por si la oscuridad llegara a hacerse
demasiado terrible en los días futuros.

(de Calles poco transitadas)



INVENTARIO DE OMISIONES

Furtivo calienta el rescoldo de lo olvidado
Canetti

La nieve que iluminaba la escalera.
Las farolas del cementerio encendidas
durante toda la noche. La chica delgada
que se juntaba con la chica más delgada.
El muchacho descontento que se unió
al muchacho aún más descontento. Algo
parecido a niebla amarilla dentro de un cuarto.
La voluntad de derrumbarse del puente.
La austeridad de los armarios. Un reloj
que bostezaba. Un olor de años en las mantas.
Los negros cercados. La absoluta
oscuridad que de ninguna manera
nos atrevimos a tocar. Y naturalmente
la elegancia que nacía del dolor.
Y por supuesto la dignidad de los que fueron
humillados y olvidados
después.

(de Apuntes para un futuro manifiesto)





2743.- FERNANDO DÍAZ SAN MIGUEL


FERNANDO DÍAZ SAN MIGUEL (SALAMANCA, 1974)

Comienza a escribir en 1992, año en el que publica sus primeros poemas. En 1993 funda, junto a otros siete poetas, la Tertulia Atril. Es diplomado en Ciencias Empresariales en la Universidad de Salamanca y en 1994 estudia Internacional Marketing en Sligo, Irlanda, persiguiendo los pasos de W.B. Yeats, y en 1995 vive en Oxford, Inglaterra, trabajando para Lloyd’s Bank eso sí, en la misma oficina que T.S. Eliot. En 1997 comienza estudios de Filología Hispánica en la Universidad de Salamanca y los abandona al año siguiente. En 1999 funda A.F. diseño y comunicación, empresa dedicada a la creación gráfica y la publicidad, con la que ha corrido a cargo del cuidado de la edición de multitud de colecciones literarias.

Es coordinador de la Tertulia Atril, en el Ateneo de Salamanca, por la que a lo largos de sus quince años de reuniones han pasado más de 300 escritores de casi todas las geografía. Es director de la Colección Gárgola de Poesía y dirige la Revista Literaria Atril. Coordina también Salamanca Letra Contemporánea para el Ayuntamiento de la ciudad, proyecto que intenta unir arte contemporáneo y literatura.

Su obra poética, reunida bajo el título El Zumo de los Días, comprende hasta el momento los libros publicados:

Poemas Menores (Reunión en Cambridge), en la Colección «Monterrey» de la Cátedra de Poética «Fray Luis de León», Eds. Universidad Pontificia de Salamanca, 1996.
Cartas en la Manga, «El Gancho», Salamanca, 1998. Libro-objeto de poemas ilustrados por cuatro autores diferentes. Segunda edición, 1999. Premio a la publicación «Arte Joven» de la Junta de Castilla y León, 1998.
Poemas Mayores, «El Gancho», Salamanca, 1999. Premio a la publicación «Arte Joven» de la Junta de Castilla y León, 1999.
Poemas Imperfectos, Finalista Premio Fray Luis de León de Poesía, Col. Barrio de Maravillas, Junta de Castilla y León, Valladolid, 2001.
Poemas Finales, Diputación de Salamanca, Salamanca, 2003
Meiosis, Calendario 2006. Ed. A.F. diseño y comunicación, Salamanca, 2005.
Libro de la Luz, verá pronto la edición en España y en México, en donde fue escrito.
Agosto, Amarú ediciones, Salamanca, 2008.
Poesía y prosa en antologías:

Homenaje a Gabriel Celaya, La Rioja, 1993.
Celebración de la Existencia (Homenaje Internacional a Gastón Baquero), Salamanca 1994.
Castilla, León: otra mirada. Biblioteca 13 Ayuntamiento de Aranda de Duero, 1998.
Petrinia, Fólios de Poesía. Portugal, 2000.
Palabras de paso (Poesía en Salamanca, 1974-2001), Amarú Ediciones, 2001.
Paisajes de infierno, Gárgola de Poesía, 2002.
La poesía que viene, I.E.S. Fray Luis de León. Salamanca, 2002
Diálogos con Juan de la Cruz, 2003 y 2004. Ed. Ayto. de Ávila y Fundación Camino de la Lengua Castellana.
Todo y nada. Homenaje a José Hierro. Ed. Ayto. de Ávila, 2004.
Los lugares del verbo, Ed. Fundación Salamanca Ciudad de Cultura, 2005


POEMAS MENORES

Oxford, 23 de julio

Una habitación grande y vacía
—con una mesa llana y una silla,
un flexo para la noche y colchón donde dormir—,
en un país extranjero,
donde nadie me conozca,
quiero,
para escribir unas pocas líneas
sin ataduras.



October's becoming

Un poco de café frío en la taza,
sobre mi mesa, y por todos lados
papeles que intentaba ordenar
sin mucho éxito
—se me fue la mañana en eso,
después me preparé un sándwich.

Por la tarde salí a pasear.
Llegué —canturreando la canción de siempre—
hasta donde solíamos caminar en el verano.
Luego, decidí bajar a la orilla del río
y permanecer allí unos minutos,
observando el agua y su sonido;
intentando no pensar.

Volví a casa
antes de la puesta de sol,
preparé un jarrón
para esa flor negra
que he encontrado a mi vuelta.

Me hice un té, y miré la tele,
para celebrar
la llegada de octubre.



POEMAS MAYORES


Larga noche de ayer

1

Mientras se afeita

—el vaho del agua asciende
hasta los espejos,
el traje y la jornada esperan ya
tendidos sobre la cama
que nadie ha deshecho—

siente cuan lejos
queda la noche,
piensa que todo
parece un sueño.

14

Olvida
su historia

—la vida,
tan cuidadosamente construida,
a veces se presenta
como algo
ajeno, irreal,
si lo miramos—,

y se queda con esta noche,
vacua, imprecisa,
en la que él
ya no importa.

Porque el aire está caliente
y él se muerde los labios,
despacio.

Manos tiran de su cadera,
contra otro cuerpo,
crispadas y silenciosas.



Nadadora

a José María Fonollosa

Ayer iba yo andando por la calle,
mirando a las baldosas de la acera y...
sentí que esta acabándose el verano.

Imagino tus pies dentro del agua.
No hay niños ya que corran por el césped
y tú, mi nadadora, estás mirando
las hondas que hace el agua en la piscina.

Tal vez toqué tu piel extensamente
una noche perdida de verano,
una noche cualquiera que recuerdo
por la curva perfecta de tus senos.

Y aunque yo no te quiero, ya lo sabes,
mis sueños esa noche sé que fueron
más dulces, aunque ya no los recuerde.

El verano se escapa para todos.
Y tú con ese cuerpo haciendo largos
te quedas solitaria en la piscina,
mientras yo estoy besando a una chiquilla
que es más bonita que tú, pero no tiene
ni el cuerpo tan perfecto ni el moreno.






Poemas Imperfectos

Numen

PRELUDIO

Veo luces, luces de linternas
que vienen dando bandazos, madre.

Se oyen ladrar perros
y puedo escuchar, a mis pies,

Numen, III

Hay un ángel que cuelga por el apartamento
como un péndulo.
La casa ha quedado desierta tras la fiesta de ayer:
sólo se puede escuchar, concentrándose, el reúma que pinza en mis manos jóvenes.
No sé cómo explicarle a un ángel
que me siento bien aquí, que me siento bien ahora.



Mitad Caliban

QUE SE APAGUEN LAS LUCES

El dolor de ahora
es parte de la felicidad de entonces.
Ese era el trato.
Tierras de penumbra, 1993

Que se apaguen las luces.
Voy a tenderme un momento en la oscuridad;
a cerrar los ojos

para ver si el cansancio me vence,
tu imagen se diluye en las sombras,
y dejo de sentir lo que por ti siento
mientras desiste el corazón en su latido.

HISTORIA DEL HOMBRE

Jugar en silencio
tantas horas;
soñar solitario o imaginar monstruos
que el tiempo convierte
en seres bondadosos.

Crecer, aprender a reír aunque duela,
aprender los dolores
y por fin:
procrear,
elegir la profesión de la infelicidad;
relegar el arte.

Desesperadas formas de intentar una huella...

Un escaso minúsculo punto
en el universo,
en la historia del tiempo, somos.

La paz del cementerio
a media mañana,
sólo rota por las prácticas funerarias
de los gitanos,
que charlan y fuman
junto al nicho
mientras los niños corren.

El último estadio del hombre.



Poemas Finales

There is no end, but addition: the trailing
Consequence of further days and hours

T.S. Eliot: «The Dry Salvages»

Cartas en la manga

AUTOBIOGRAFÍA

Yo tengo un paisaje. No sé qué hacer con él. Me he pasado la vida haciendo de mi mente un lugar apacible. No sé para qué. Todo lo he guardado aquí dentro. La noche en que manadas de caballos corrían entre nosotros por el páramo de Oxon. El campo de trigo amarillo y la taza de café mientras amanece en La Armuña. La niña pequeña que extiende su brazo para ofrecerme una margarita de plástico. No sé por qué recuerdo y siento cierta dicha. Sé que sólo ha servido para nada. He comprendido que este cuerpo que me ha dado la vida y la posibilidad del recuerdo, es también la luz que me limita. Y no sé qué hacer con todo esto.



Agosto

Para Alejo

Que amanezca en mitad de la noche. Que refleje la luna una luz fulgurante, y que podamos observar, de esa luz, la sombra que hacen los árboles.

Imaginemos la herida de esos árboles que nos saludan movidos por el viento. No valemos más que ellos, no valemos más que sus sombras, no durarán nuestros cuerpos más que la sombra de una noche y no, no comprende nuestra inteligencia una lágrima más de rocío que sus amaneceres.

Que la noche abrasadora de agosto blanquee ante el reflejo de ese planeta, del lejano país de la luna, de su masa uniforme, imperfección del círculo, de sus paisajes. Que atardezca en la ladera oeste de aquel mundo y nos sintamos obligados a no ignorar tanta belleza distante. Que su tiempo sea también nuestro tiempo, luz que antecede al objeto, y nuestra casa se abra de pronto roída por sus luces.

Éste es nuestro hogar, no hay ya misericordia para el hombre que se siente atrapado, no es posible rectificar como no pueden las hojas de los árboles cambiar su movimiento.

Hablemos de ello, amigo, sintamos la feliz agonía que provoca tanta belleza pasajera. Sintámonos felices de nuestros límites, aprendamos, disfrutemos de ellos. Debemos aprender que la muerte, que el final de un cuerpo, también puede volverse motivo de alegría.

Debe de ser muy tarde ya. Los niños arman escándalo en la habitación, negándose a dormir. Sus vidas son nuestras vidas, aunque no podamos comprender cómo. Aunque no podamos comprender nada.

Aprendo que a partir de hoy mi tiempo es prestado. Y a vosotros os debo esta gracia otorgada. Prometo devolveros el tiempo.



Paráfrasis del infierno

UNA MÚSICA

Qué objetivo
persigue
la existencia
de vida,
de tanta vida,
es algo que tal vez
no debemos
intentar
encontrar.

La inteligencia
del
hombre
es
capaz
de soportarlo
todo
excepto el vacío.

Digamos mejor
que
la finalidad
es
la construcción
de
una música.

Que el mundo sigue
un ritmo.

Todos
sabemos
que el hombre
sigue
el ritmo
de su propia ignorancia.

Pero es mejor
decir
que el mundo
es
una gran sinfonía
infinita.

ÚLTIMOS MESES

Los últimos meses
se han convertido
para mí
en un horrible
espacio
insoportable
habitado
por mil dolores pequeños.

He comprendido
que nada
va a salvarme
del vacío,
que no hay nada.

Que el mundo
está mal hecho,
y no es culpa
de nadie.












La música acordada

yo nací para esto
nací para robar rosas de las avenidas de la muerte
Charles Bukowski:
Culminación del dolor



Por fin he comprendido
que nada
merece aquel esfuerzo

no el verso
no la sombra en la tarde
no esos bienes

sensación pura los placeres
se repartirán al viento
entre cenizas
de un cuerpo que fue mío

intentad quitarme
estos besos mortales
la belleza en mis manos
las visiones del sol desmantelado
las palabras ociosas

no podréis
quitarme estas rosas.



Tiempo robado

Luz que se repliega sobre sí misma, alcanza gente, magia, por las paredes de la noche, por la niebla de un cuarto, entre la carne y el pedestal, mordedura de tiempo, sobre el meridiano de la tristeza un calor de café, ocio que concede esa visión general de las cosas: como comprenden los niños



El amor es algo así, supongo, se prolonga en cielos indiferentes, dolorosamente cáncer, algún amanecer insoportable, tu carne vuelta del revés, tus pestañas comidas por el que se comería hasta tus uñas, muchacha indiferente, estúpida, multiplicador de las duermevelas: ay si pudiera quererla lo justo y necesario



El zumo de los días

Salir de aquí por el agujero de una estrella
y alcanzar el lugar donde tú estés,
romper cada broche sin mácula hasta tu residencia,
cada uno de los engarces
que esta vida mía ha venerado,
ungirme de sensación primaria,
ir agotando las posibilidades,
traspasar esa lámpara de luz,
su brillo incandescente,
ese osario que recubren tus muslos,
esa carne generosa que me delataba,
que es toda ilusión, nervio, alegría,
ese calor que alimenta y me obliga al pasado.

A veces me pierdo en una noche,
hay algunas estrellas, sopla un poco de aire,
casi viene hasta mí un silencio antiguo, no hay luna,
y pienso en qué deprisa avanza mi vida,
en cuánto me falta alguien como tú,
que el cielo es una bóveda de papel
y que hay puntos que brillan y son impredecibles.

(Noche del 25 de junio)




2742.- JUAN JOSÉ CASTRO MARTÍN


JUAN JOSÉ CASTRO MARTÍN (Motril, Granada, 1977) es licenciado en Filología Hispánica y licenciado en Teoría de la Literatura por la Universidad de Granada. Actualmente ejerce la docencia en Enseñanza Secundaria. Como autor ha publicado No cesa el tiempo, VII Premio Genil de Literatura, 2002, Deriva de las islas, XXII Premio andaluz de poesía “Villa de Peligros”, 2007, y Margen de lo invisible, premio Florentino Pérez-Embid del año 2010.



Poemas

Todos los textos han sido extraídos del libro

“Margen de lo invisible”.



Irremediablemente,
sucede que se torna cruel el peso
del pájaro en la rama cuando
la luz prende en las hojas su canción de exterminio.
Desnudos o encendidos en los árboles
los días se desangran.
De qué manera tan callada extiende
su soledad la lluvia,
irremediablemente.
Acostumbra a estrecharse en la sequía
mi voz con cicatrices.
Memoria de los ríos esta savia
que en lo cerrado fluye y nunca cesa.
Hoy no sé mudo cauce si la nube
ha de ser sed o llanto.






TESTIMONIO DE HERMANN HESSE, LIBRERO
EN “J. J. HECKENHAUER”, TÜBINGEN

No los dormidos árboles,
mi alma fue la que cambió sus hojas
en el invierno de mi voz perdida
entre los muros y el suicidio,
entre el claustro y la furia.
Leí en la lentitud de su primera nieve
la vagabunda luz de las estepas
huyendo por las páginas del mundo.
Aguardando su aullido, se sucedieron enfermizas
estaciones y turbios signos arrancados a los tabiques
del cuarto mientras esperaba que aparecieran grietas.
Nada hubo para mí en los inmóviles recintos
de los dogmas y el orden salvo
la sospecha de tener que descubrir las rosas bajo el hielo.

Aquí, entre los estantes y los libros
a comprender comienzo
que otros eran mis dioses,
menos antiguos, más desesperados.
Con más ímpetu puede oírse ahora
desconsolado el grito de la estepa llamándome
con su timbre de lobo solitario
por el gélido margen de la vida tratando
de separar de mí a éste que ya no soy,
arrojado cadáver sobre un cuerpo.

Tras las estanterías merodea,
sigue mi rastro, husmea mis dudas
como carroña abandonada en lo profundo de los bosques.
Me va cercando pero aún no ataca; me fatiga
por mi desasosiego.
Nuevamente
nieva. Todo detiene su congoja y se calma.
No existe más retorno que el silencio, el arduo
viaje de las palabras al vacío,
persecución que sólo ensancha mi desierto.
Mi senda no termina sino donde mi aullido llega.










DAS ULMER MÜNSTER

I
Bajo la niebla los tranvías trazan
la sombría estrategia de lo ausente,
la demora de los nombres y lugares,
los árboles que son tan sólo sueño.
Diciembre encierra la ciudad al fondo
de los escasos transeúntes
que por las calles húmedas resbalan
hacia el breve artificio de la aurora
interna y no visible (rubios campos del trigo).

Sobre la plaza el agua es una fuerza
capaz de destruirnos.
Deformes centinelas gimiendo por la lluvia,
las gárgolas del Münster siempre supieron del dolor.
Después de siglos siguen arrojando
en un perpetuo espasmo la materia
incesante del tiempo.

El campanario es un temblor que el alma
se empeña en resonar por encima de los tejados
de casas doblemente antiguas
al verse en el Danubio, ser y pasar dos veces.
La catedral embosca su tiniebla,
se hace la piedra signo, mientras vamos
dejando atrás el Rathaus y una incierta fatiga
nos vulnera al mirar las altas torres.

En el pórtico un Hombre se hurga el dorso
de las manos y sonríe. Adentro del recinto
otro cuenta las flechas indolentes clavadas en su carne.
Pareciera que sólo los ángeles sufrieran
el vértigo terrible con sus alas
abiertas expulsando a la serpiente.
¿Serán también infatigables
viajeros del invierno sin otro paraíso
que el de lo azul desesperado?
Será por ellos que escalamos piedra,
y cielo para hacer nacer la luz.



II

Sube hasta ti. Difícil ha de ser la ascensión
ahora que preguntas hasta dónde
la materia persiste.


Llega arriba,
eleva por encima del latido
la arquitectura de las vértebras,
su resonante murmurar de escala.
Cada peldaño asciende a ti, se estrechan
nervios, ojivas, muros hasta hacerse
aventura del aire, dura transparencia.
La torre como un grito en su vuelo incontenible
dilatará en la piedra los espacios, la carne sobre el fémur.
Te faltará el resuello.

Tu agonía
será el término para el salto. Acaba.
Deja la gravidez del alma.

Afila
el terrible metal de su sonido,
has cruzado el umbral del cuerpo.
Clama, clama.

Sólo la luz ya te sostiene.









Te voy buscando,
con la furiosa música arrancada
de las cosas te busco,
salvaje melodía, por su sonido estrecho.
Detrás de ti, descalzo y fugitivo,
irá mi huella errante mas despierta
donde la sombra inicia su fisura.
En este grito inerte,
en la desesperada persecución de tu frontera,
en la herida que ha ido abriéndose
en las palabras,
ajeno te seguí al doler del mundo.
He aprendido a dormir en su letargo
la hojarasca del alma, su rüido
de lluvia que dejó mi cuerpo sordo,
implacable su deuda, cuanto calla.









Inscritos en la niebla del lenguaje
como en esa cesura de las horas
respiramos. Perdura la implacable certeza
de ser si las palabras, roto soplo
entre los huesos, se consumen.
Sin nada más que un vaho azul
alzado en los pulmones contra el mundo,
no he dejado de ser el sonido y el llanto.

Publicado por las afinidades electivas - España