martes, 29 de septiembre de 2015

GIOVANNA ARZAMENDIA [17.154] Poeta de Paraguay


Giovanna Arzamendia 

(Asunción, Paraguay - 1989). 
Estudió Psicología en la Universidad Nacional de Asunción. Publica poesía en el proyecto virtual Tres Tristes Tigres y en su sitio web personal, bajo el pseudónimo Tropical Hikikomori, en castellano e inglés.

Psicóloga en horarios de oficina; escritora/artista visual en lo que le resta diariamente de vida. Café negro sin azúcar, por favor. Se pueden leer sus desechos mentales en Twitter (@lateralia).



Mediterránea

arrugás la cara,
con tu columna describís una parábola
para romper con la cotidianeidad del cuerpo
y sus formas neutras
te sudan los dedos, escuchás murmullos
desde detrás de una puerta
donde nadie te ve
porque nadie te busca
estirás tu cabello, lo prolongás al oeste
lo suficiente
para que las puntas toquen el océano
y se vuelvan redes
para peces sensibles
que hayan soñado con morir entre perfumadas hebras



SENSACIONAL SENSACIÓN DE BIENESTAR

Está bien,
sólo vine a ver a los peces liarse.



ULURU

En el templo de caliza
acuesto tu tierno cuerpo,
dibujo un círculo con los dedos
sobre la tierra roja.
Te cubro la piel de mieles, de áloe,
acaricio tu suave cráneo,
te hago una cuna,
en el vientre de Uluru,
en la tierra roja.
Los coyotes se acercan,
te cantamos aullidos, susurros chamánicos,
festejamos la temporalidad de tu
carne,
tibia,
dentro de la tierra roja.
Son tus pequeños huesos
talismán humilde,
hilos de amor que se extienden
por el suelo desértico
y tejen la conciencia
de este mundo caliente y bello.
Soy Eingana,
suelto el tendón,
suelto la pólvora, la terra rossa
sobre tus alas fracturadas.
Cual fuera tu pluma en vuelo es ahora reliquia,
es lápida al suelo,
Uluru te absorbe y te arrulla.
Sopla el viento y ahora hay polvo
en los ojos de la diosa de roca.
Desde su altura
el cielo púrpura celebra el rito,
en su ignición pulsan luces
de reposo y bendición.
Hay magia.





PERROS HACIA EL SUR

Besarnos con lengua lo que dura decidirse a no decidir nada
pasear caminando con las manos por alcantarillados
decir cosas sin sentido
sacudirte la sal y arena con mis pestañas.

Desatarnos de las sogas invisibles
despojarnos de los relojes y sus insistencias
abandonar la adultez, bailar sobre la atmósfera si queremos.

Correr como perros en la playa
buscar huesos y secuencias en el agua,
recorrer inseguridades con ojos cerrados y narices atentas,
dar la espalda a constelaciones desordenadas.

Pretendamos hoy que me estoy ahogando y que vas a mi rescate;
que golpeás mi cara hasta que yo escupa y sonría
que peinás el camino con mi cuerpo sobre las piedras
y arrastramos nuestro desvarío con risas hacia el sur.



PIRATERÍA EMOCIONAL

Caminar por paredes
exacerbar los sentidos
hacerlos precisos
en espacios corruptos.

Escuchar discografías completas
pirateadas de internet
tomar té de jazmín
sopor caliente
en medio de invierno.
(Y en el puente de los textos se acrecienta la soledad)
Encender
las noches de
estar
y no estar como debiera.

Atención: no confundir diversión con alegría.
Atención: no confundir desmayo con gravedad.

Para que esto funcione
estira mis cables:
Yo ya estoy a tierra.





FRUTO DE MONTE ÁRIDO

El séptimo fuiste,
hijo de un estómago vacío y manos agrietadas.
Dormían vestigios de una guerra bajo la manta
que fungió de cuna, toalla y abrigo
cuando naciste entre el escalofrío de los juncos.
Tu alimento fue de yerba mate y raíces reblandecidas.
Tu fuerza, de bueyes y hombres que carpen incansablemente chacras.
Tu cuerpecito vestía trapos rebeldes,
investigaba serranías, buscando rocas donde recostar
tu cañita de pescar
a las orillas de algún arroyo cada vez que escapabas de la escuela.
A los 13 años decidiste investigar la intemperie,
un lugar donde pudieras escapar de las reprimendas
de la madre preocupada por la inexistencia del dinero
y por tu desconsiderado gusto por oír melodías
en esa radio rota del hogar, cuando la corriente eléctrica era un lujo
y una generosidad de parte de los vecinos.
Escapaste y dormiste bajo vagones.
Escapaste y no dijiste adiós.
Pero abrazaste la capital como el moribundo a la esperanza.
Sorteaste calles y tormentas con pasos ciegos y a la vez confiados.
Dejaste semillas en cuanto surco encontraste,
los rodeaste de flores y luego los regaste con lágrimas
de mujeres, de niños
para luego marcharte,
así bordaste 9 insignias en tu manga.
Amaste la noche y la noche te amó de vuelta.
Cantaste a la sordidez y la sordidez te cantó de vuelta.
Te encontraste perdido en la bohemia de la ciudad,
entre guitarras y garitas y piernas ligeras,
hasta que la buena dama a quien doblabas en edad
te puso en regla, te dio entereza
y una estrella a la que atribuiste tu suerte.
Estuviste ausente siendo hombre,
estás presente siendo eterno.
Tus acciones se adelantaban a súplicas ni siquiera formuladas.
Tu temple duro y tus manos pesadas construyeron palacios.
No te privaste de lo que pudiera ofrecer lo etéreo de la vida,
no te privaste de crear y destruir a tu antojo,
no te privaste de llenar tu corazón de cristales rotos
(de algo hay que morir, decías)
sin embargo te privó de verme aquí
recitándote mi brisa, mi sol;
esas palabras que solo yo entiendo
con la suavidad de guaranias en los oídos de
esta piedra que reza tu nombre.




SÁHARA AL PALADAR

explico cosas que no entiendo

a viva voz
miráme
cuando saboreo trozo seco de madera
y me lamo la arenilla de los labios

mi causa es defecto

satanás en la garganta
en la lengua una corona de espinas
y piel de cordero para transitar el calvario
soy la falsedad misma
una farsa como este otoño
miráme
soy
gemidos de quien
imagina
un peso diferente sobre ella
para tensar los resortes de su
cama mal tendida

(más 5 kilos, 436 gramos)
(más astillas en la cara)
(más ojos desorbitados)
(más agresión en el asalto)
(más 5 kilos, 436 gramos)
(más astillas en la cara)
(más ojos desorbitados)
(más agresión en el asalto…)



ESQUELETO QUE CAE AL COLCHÓN

todos los días me despierto con la misma urgencia con más niveles
como un video juego
con más pendientes
como un trabajo hecho siempre a medias
porque se hace por un sueldo mínimo
mi dialogo interno suena a un monólogo de padre
cotidianamente intento hacer tratos conmigo misma, en constante racionalización de mis desvíos
“podés fumar un cigarrillo y eso no te convierte en fumadora
podés coger con quien puedas y medianamente disfrutarlo y eso no te hace puta
podés decepcionar en todo momento a tu madre y eso no te hace mala hija
solo te hace una pésima persona”
quiero usar mi cara de lienzo para las vergüenzas menos esperadas
3 am(g)
me ridiculizo siendo incategorizable
inalcanzable
haciendo de mi cara el telón de una indecencia
intelectualizada,
desconectada
mandando a la mierda a la fútil intención del corazón de ser algo más
que solo un averno que bombea sangre
recitando prospectos en voz alta
goteando plenitud sintética bajo mi lengua










ROCÍO ÁLVAREZ ALBIZURI [17.153]


Rocío Álvarez Albizuri

Madrileña, nació el 28 de diciembre de 1987, es escritora, periodista y fotógrafa. Ha publicado hasta el momento tres libros de poesía: De Puntillas (Fundación Abierto, 2007), El Pájaro Diamante (Vitruvio, 2010; segunda edición en 2011) y Ceremonia Animal (Bartleby, 2014), finalista del Premio Loewe de Poesía 2014. En 2012 ve la luz Diamond Bird, una versión renovada para iPad de El Pájaro Diamante (Ubicuo Studio), y en 2014 Ceremonia Animal también fue editado en este soporte por el diseñador Nenad Katic. Ambos libros se suman a los contenidos de la edición en papel, videopoemas, audios con los recitales de la autora e imágenes ilustrativas. Amante del arte, de la lectura y de la naturaleza, esta joven autora comenzó a escribir con tan sólo 12 años, inmersa en una familia de artistas e intelectuales que le acercaron sus primeras experiencias en el mundo de la literatura. Sus libros han viajado por todo el mundo y se venden en librerías de Buenos Aires, Río de Janeiro y otras importantes capitales latinoamericanas, en las que en sus respectivas sedes del Instituto Cervantes cuentan también con ellos. Desde sus 19 años, con la publicación de su primer libro De Puntillas, ha logrado promover sus títulos en importantes presentaciones en La Casa de Vacas de El Retiro de  Madrid, Fnac, Casa del Libro, Ateneo de Madrid y en la sala de la Casa del Lector, Matadero Madrid. Actualmente publica diariamente sobre cultura, literatura y tendencias en las más importantes cabeceras a nivel nacional.


Relámpago de mí

Me perseguían los pasos del aire
Me atareaba de lluvia el cuerpo
Sentí las flores bajo el mar y los rayos del cielo en mis venas
El sol me recubría y contra el viento logré escapar
La tierra me embadurnaba de su aliento calizo
y por fin,
los ríos se unieron en mi,
en una cascada de miradas impenetrables,
en un sinfín de llamas de luz...
me sentí caer barranco abajo,
sin atenuante, fugaz, relámpago de mí.



A luz

Le arrebataron su brillo y le mordieron el alma
Le rociaron con una luz pegajosa,
susurraron sucios intentos de verso en su espalda
y le apalearon con miradas de agria ignorancia.

Le vistieron de desprecio y amargura
Le corneaban las dudas y la esperanza inútil,
y en fusil de hielo la consumio despacio.

Sólo la envenenaron, pero con el peor de los venenos




Los rompepiedras

Buscamos historias de rompepiedras
Sentimos recuerdos en los que nunca pase nada 
Escuchamos aleteos de los que no pueden salir del mar.

Ansiamos bocas eternas,
oscuros reflejos y curtidos ojos al fuego
Cantamos una vez mas por la libre libertad.

Nos dejamos perseguir por los mismos perdidos
Historias de nuevos comienzos y últimos finales
Lo grupal nos deshizo y la música de él nos compuso
Contratamos para siempre los susurros maternales
Sufrimos en el infierno del porvenir
Soñamos con elegir y no con conseguir
Brillamos ante los focos del cielo 
Nos ardieron las manos de deseos

Pero siempre creímos,
creímos en la fuerza que te da el viento al abrazar el universo...




Déjame bailarte el alma

Déjame bailarte el alma,
ponerme sobre ti de puntillas,
rozando cada sonrisa con una nota,
cada mirada con un giro sobre el aire.

Déjame bailarte el alma,
quitarte los silencios,
abstraerte en mis dudas,
Déjame bailarte el alma,
llenarte de luz bajo la piel,
crear incógnitas y despejar soluciones.

Déjame bailarte el alma, una vez más,
removerte los límites,
violentarte con un beso.

Déjame bailarte el alma de nuevo,
temerte hasta que duela,
confiar en las amargas grandezas,
Déjame bailarte el alma, y por última vez,
enseñarte los milagros de las palabras,
eternizarte,
refugiarme en el vaivén de los lenguajes
y empezar siempre una vez que acabó el final



El hombre barco

Ha llegado una plaga de serpientes a mi cuerpo.

Me registran, 
buscan al hombre barco.

Hiedra amarilla sigue naciendo de los restos 
y las rocas vuelven a temblar.

Rumores de la infancia se estancan y miran desafiantes,
así que hoy, la eternidad es mi única guarida.

Mañana una lluvia de humo hará crecer la llama cotidiana, 
el río seco arderá,
los perros galoparán hasta romperse
y con las horas se irán deshaciendo las riberas, los montes y los cielos.

No llegarán,
no llegarán los vientos del norte, gritó el hombre barco.

Pero mis piernas esperan.
Todo está en calma. 



El Pájaro Diamante Ediciones Vitruvio



Tu nombre

Estiraré tu piel hasta que en ella ponga mi nombre
Y si es necesario, esperaré y observaré desde el pasto mi propia caída
Me has hecho florecer en pleno enero,
tierra fértil ya ardida.
Podé hasta las raíces
 que resultaron ser de oro.

Por ti, aquí, está naciendo una palabra,
pero te debo aún más que una palabra.
Te debo mi otra piel,
la antigua y aún presente,
algo insípida por la sequía del sol.

Te debo mi otra piel y la nueva te la doy,
La nueva que va saliendo,
tierna y clara.
Esa
es sólo tuya.
Esa
tiene tu nombre.




Será difícil no amarte estando lejos

Será difícil no amarte estando lejos,
 viviendo debajo de mi cama,
o no existiendo.

Será difícil no amarte cuando caminas.
O cuando buscas
Cuando descansas.
O cuando cantas.

También
será difícil no amarte aún doliendo o aún quemando

Será difícil no amarte al verte persiguiendo a los árboles,
o rezando en el jardín.

Robando sus nidos a los pájaros ligeros
o quemando mañana mis poemas

Será difícil no amarte a susurros
si hay tormenta.

No amarte a ganas
cuidando tu cuerpo.

No amarte a gritos
al ver tus manos compactas extendidas.

No amarte de dolor 
si despedazas el viento.




Yo soy el Pájaro Diamante

Hoy volaré durmieno o dormiré volando.
Soy un pájaro diamante

Pájaro de agua y de colores,
de cristal y de madera.

Cielo emplumado.

Yo, brillo en el agua de los ríos y del mar.

Yo soy, el Pájaro Diamante.

Soy ese instante en que se desborda todo y la gota final que lo provoca.

Hay una luz en el fondo del océano,
que se refleja en mis ojos,
y de mis ojos, en la lluvia que os empapa.

Ave del sur
ave del tiempo.

Yo, soy el Pájaro Diamante.
Guardado por siglos en los desvanes.

Hoy despego
inundo de mis alas el mundo
siembro de mi piar el universo.

Yo soy, el Pájaro Diamante.
Se han abierto todas las ventanas y balcones
se han quebrado todas las ramas,
no podré descansar.

Sólo mi aullido de ave silenciosa alumbrará a los que aún están en tierra.

Hoy

despego,

 y por fin,

escribiré

 con mis alas

 en el aire

tu nombre. 











DAVID DE DORIAN [17.152]


David de Dorian 

(Madrid 1979)
Especialista en Comunicación y Arte, los poemas de David de Dorian (Madrid 1979), han aparecido en antologías de poesía joven y en la revista Retratos Himnóticos. Ha publicado el poemario Nanas de Ciencia Ficción (2013), dedicado a la depresión y al desencanto de la sociedad y la vida postmoderna, y ha colaborado en proyectos y publicaciones de fotografía e imagen con sus textos. Su pasión por la música pop, la literatura, la historia o el arte se muestra en rocknblogsuicide.com, donde mezcla dichas disciplinas entre sí, en artículos y otros escritos creativos, y donde aparecen habitualmente algunos de sus poemas.

Desde muy joven ha emprendido múltiples proyectos culturales. Participó en el aula de poesía del Instituto Ramiro de Maeztu y creó la revista Retratos Himnóticos (nº 10, 2004). Posteriormente funda Nanas Ediciones Clandestinas, editorial independiente donde publica los trabajos de distintos poetas y escritores, y crea varios espacios web donde vierte sus inquietudes culturales, destacando su blog personal o el programa de música Delorean Exprés.

Ha participado en el fotolibro Blumen (2014), de la artista española Irene Cruz, que aúna poesía y fotografía. Actualmente se encuentra embarcado en varios proyectos, entre los que se incluyen nuevas publicaciones poéticas y un trabajo conjunto de escritura e imagen.

Nocturno Canto del Edén,  publicado por Borderline Ediciones en 2014, es su último poemario hasta la fecha.





DESAYUNO CON CALMANTES

y Lexatín en el café
Croissant avec Prozac
capuccino Risperdal
Tranxilium u Orfidal
Rivotril o Loramet
Zumo con Vandral
que ayer fue L.S.D.
para hacer extraño
un mundo que hoy extraño
necesita colocarse
hasta ser lógico otra vez

del inédito New Wave, 2014




VIVIR ES CAMINAR BREVE JORNADA

Todo quiere carne
Las ciudades –no te das cuenta- están hechas de olvido
de los huesos que los perros de la memoria esconden
Pedimos al cuerpo fraterno que acompañe nuestra noche
tal y como la oscuridad hace con sus estrellas
pero, ¿no entiendes?
hemos nacido del polvo y en partículas volamos
nadie serás sin el silencio
Como usted bien dijo, señor Canogar
“Vivir es caminar breve jornada”
con sucias botas de plomo y ánimo cosido
con la boca mordida por el insulto de un amante
-¿verdad, buen señor?-
De perdidos en la Tierra, solo mascullando falsedades
y luego te das cuenta que nada existe
comer, dormir, fornicar…a veces hasta pensar
Pero yo no pienso, solo escribo y vomito soledades
-que para el caso-
son solo la sombra de un corazón aturdido
y ceniciento
El ayer no tiene sentido –torcida columna-
fuera del suspiro que profieren nuestras esperanzas
de no ser como se era
de seguir caminando –señor Canogar- breve jornada
Todo pide carne
no hay verbo que alimente al mundo
bien lo sé y no pretendo esquivas bocas
pero…
si fuera el hijo prodigo –como un Apolo virgen-
de la nada
y mis huesos fueran a reunirse en tu plato a medianoche
te diría que te amo
que te amo y quiero matarte en el olvido más profundo
Solo son cavilaciones
Mi amor espera tumbado en un nicho transitorio
un beso
entonces –bello diablo-
resucitará cuando mis labios se agrieten en tu cuerpo
y la piedra nos conteste con su fría y abatida escarcha
para encontrarte en el camino
¿Qué piden las almas de esta jaula
sino el pan y la almohada y una muerte en el sosiego?
Ay, señor Canogar,
Mis pies se salen de las orbitas
Soy un pequeño bastardo
pero juro
que algún día mi obtuso cabalgamiento  
por los caminos de la casualidad
no serán tan breves como usted cree
Palabrita de un perdido



Nocturno Canto del Edén, de David de Dorian




EL LATIDO ROTO

Hablemos del anhelo a través de una canción de miocardio resentido...

"El latido roto" es una sencilla canción de amor y pérdida, escrita en el año 2000, entre Viena y Madrid, hija de aquel otoño. Disculpen la tristeza.  



Amanece en las líneas del cielo
y el silencio es una sinfonía rota
que nadie quiere escuchar
¿Cuánto tiempo contemplará el sueño
las dunas y labios de celos
de esta gris ciudad?

Y si vinieras conmigo
pintaría los portales de besos
destrozaría el marcapasos del tiempo
robando el sol para los dos

Se desvanece en la pupila del cielo
el secreto de una nube triste
que escribe a tientas tu pluma dorada
El deseo se hizo con yeso
para que algún artista ciego
esculpiera en ello fuego y palabras

Y si vinieras conmigo
pintaría los portales de besos
destrozaría el marcapasos del tiempo
robando el sol para los dos
y este latido roto
volvería a sonar como un tambor

Y si vinieras conmigo
borraría el tatuaje del miedo en mi piel
escondería la luna en tu cama
para que soñásemos despiertos
Y si vinieras conmigo
pintaría los portales de besos
destrozaría el marcapasos del tiempo
robando el sol para los dos
y este latido roto
volvería a sonar como un tambor





CREYENTE

Lo que no dice tu boca tus ojos lo delatan
y lo que no arrojan tus ojos es mortaja, tu mano
sobre la mía como aferrándote a la certidumbre
de un leve ardor en su carne,
de que este cuerpo no vive aún para la tierra
y la inmensidad fría
de un camisón azul con el que se lucha
evitando la exhibición de la azotada espalda.

Tú llevas en los hombros la desdicha
de todos los siglos,
tú has tatuado este collar de la memoria,
abrochado con su macabra autonomía,
en la espina dorsal de tu existencia.

En el sosiego pegajoso de esta sala
en la que de alguna manera la vida escapa
a la sombra y un dolor de todo tipo
proclama su evangelio
la herida es un castrati tartamudo
exhalando mil fantasmas.

El toque de queda anuncian,
con esos monstruos de ojos celestes
devoraré la madrugada.

Y tú debes irte
sin persistir en las uñas del zarpazo,
que la anestesia cumple
y mi sangre es ártica esta noche.



En Nocturno canto del Edén, David de Dorian vierte su faceta más descarnada y explícita, abordando sin tapujos el tema del suicidio, la depresión y el trastorno de personalidad y su seguimiento clínico, con un lenguaje rico en imágenes de gran potencia y un tono taciturno, crudo y seductor.



¿DÓNDE HAN IDO?

El aspecto de un muerto lo divulga el espejo
y cuando abren la boca un holocausto siega el laurel
para coronar a sus familias.
Caminan de la forma en que caminas
comen de la tierra y muerden la carne de tu plato
y te hacen el amor y te cantan al oído sus fronteras
con el candor de lo que aún no vive para el mármol.
¿Dónde han ido entonces? ¿Dónde están entonces?
Miradas enjauladas en la ausencia
figuras que parecen un suspiro.
¿Cuál fue ese viaje que no tuvo vuelta?
En lo profundo, detrás de esos párpados
nunca velando sus madrugadas, una escalera
baja caracoleando al sótano de la experiencia
donde el olvido no recuerda su apellido de sombras
donde, dormida, una luz bosteza a la madrugada
en la promesa pálida de un cirio.
En sus ojos ha naufragado una luna
y un cuervo mudo habita en su pupila
fantasma de ojos escalfados chupando una colilla.
En la palma de sus manos el mundo
el mundo que se fue ayer a la deriva.




NO HAY BELLEZA EN TODO ESTO
No hay belleza en todo esto
la huida de la mente a otra parte
que el cuerpo no acierta a comprender.
No hay belleza en  la fuerza
que te hace saltar al vacío
con los sueños arañándote la espalda
ni en el silencio que te deja sorda el alma
con su agónico alarido
ni en la visión dantesca de tu juventud
haciendo rafting por el inodoro.
No hay belleza en las ruinas de hombres
que contemplo con su alma disecada
no tienen en su infinita soledad
la hermosura clásica
de una derruida ciudad pagana
son excremento que el gusano del tiempo
olvida en la hiedra cubriendo los templos
                                                                  de un pretérito inaceptable.

No hay belleza en derrumbarse
desde el primer acorde y ser aplastado
bajo las teclas de un piano.
No hay belleza en beber
la ceniza de la vida en un cráneo que es el mío.
No hay belleza en la imposibilidad
de este presente, ni en la marca de la viruela
del ayer en la mirada esquiva
ni en el futuro que es ya Historia, donde
nada excepto provocar al vacío
                                                                     agitando el sonajero puede hacerse.

No hay belleza en esperar
absolutamente nada
nada, nada, nada, ahogarse en el eco
de algo que tan siquiera nombre tiene.
Todo lo que llaman Malditismo
se resuelve en la ausencia de belleza
observada desde el patio de butacas.
No hay belleza en el deseo de vivir
y en el fracaso de su intento.


No hay belleza en la ecuación irresoluta
de la duda si al desnudo se presenta
atizándonos la noche
con el simple por, con el simple para
con su qué y la necesidad casi sexual
de pasar a otro día con alguna respuesta
que te hace pensar que dios
está en el fondo de este vaso de vodka
y el secreto de los hombres
                                                   en un cubo de basura.




TOTENTANZ

Solo las paredes conocen el secreto que somos
los ciegos no cantan el idioma de estos muros.
Solo el loco extrae de una grieta el alimento
la herida es enjambre de habilidades nuevas
solo el que en su dolor se retuerce inhala la palabra.
Sonido de tambores a lo lejos, solo mi sombra
será el jabón para tu cuerpo y mi cuerpo
solo lluvia de pavesa que vaya a posarse en la lápida
donde el arcángel extiende sus brazos de piedra.
Solo quedarán nuestros zapatos tras la cristalera
en el nuevo amanecer desvanecido de Cracovia.
Solo Durero tiene la culpa de que sea una manzana.





ADÁN

Del árbol de la ciencia se balancea un cuerpo.
Vivir había sido bailar borracho a la luna
una danza epiléptica sobre la punta de un alfiler.
Del árbol de la ciencia solo quedó una astilla de ataúd.




SIRENAS

Atado al mástil de la noche
le susurra una canción
al ángel disecado de la ausencia,
la distancia llora música de piedra,
entre sus notas el veneno
fermenta su espuma de sombras.
Esa voz tiene alas de cera
y un beso de alcohol en su timbre.
Y tú caerás en la trampa
como poseído por un vate,
rezarás salmos etílicos
a una  luna de sangre, nombrarás
al rey de tus fantasmas.




TERAPIA DE CHOQUE

Me han dicho que aún existes
me han soplado los lugares donde sueles esparcir
la ingrata soledad que tus muslos dejan
tras la victoria del deseo.
Sería imposible reconocerse en el desierto
lejos de las leyes de aquél lienzo de El Bosco
sería una locura regalarte la certeza de mi espectro
irrumpiendo en tu luna de escayola
para salpicarme de tus pupilas
con la baba del demonio
cuando escuches rugir los dedos de un piano
sobre tu espalda y te des la vuelta
y amanezcas, y preguntes
“¿Por qué no te has muerto todavía?”




LA SOMBRA DE KAFKA

Los soñadores tienen su epílogo en los puentes
y sus ilusiones arrastran la suciedad
de las ciudades atadas a la cola de un perro loco.
Perder el miedo es perder la vida, movilizar
los sentidos en pos de la cuerda floja
sin advertir el vértigo brillando en la cuchilla.
Nunca pensé que tu figura no hubiese regresado
                                     de aquél puente de Praga.