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domingo, 11 de septiembre de 2016

EDU BARRETO [19.130]


Edu Barreto

(Asunción, Paraguay 1978)

Diseñador gráfico y docente universitario. Participó de talleres literarios presenciales a cargo de los escritores Victorio Suárez, Lia Colombino y a distancia, con la argentina Laura Yasán (premio Casa de las Américas La Habana 2008). Algunos de sus poemas fueron publicados en Cuando maduran los signos, poemario del Taller Literario de la UNIBE (2008), Poetas por KM2 (2014), Aposíntesis (2015), El Guajhú No. 7 (2016). Su cuento Ramón/Zulema forma parte de Lascivia Textual, antología de cuentos eróticos lanzada por Revista Y (2014). Alimenta irregularmente su blog: contuberniocatartico.blogspot.com con textos que intentan parecerse a poesía, desde 2005. Actualmente viene desarrollando BienCerca, poesía íntima en espacios públicos, proyecto que consiste en leer poesía al oído de la gente en los bancos de plazas asuncenas.
Por las tardes imagina que la espera es una tarántula, que pasea por su vientre.

 

Me crucé con un chico de ojos distantes

y no le pregunté su nombre…
Fue cerca del Mercado.

Desde ayer voy a comprar
cosas que no necesito:
Una corbata,
diez berenjenas,
anatómicos a rayas
para ver si me lo encuentro.
Pregunté al policía.
al carnicero,
a la vendedora de huevos…
Sólo recibí insultos.

Nadie distingue ojos distantes
si está perdido en el ruido.

Subí a los colectivos
y pregunté si alguien vio
al chico de ojos distantes.
Nadie respondió.
Sólo recibí empujones.

Fue inútil
Ni en el Mercado, ni en los colectivos
nadie ve ojos distantes
en esta ciudad de ciegos miserables.

 

Accidente

Habló de una mujer
recuerdo,
e invadió mi cama
un sábado,
con la llave del
deseo atrasado.
Una vez, accidente.
La tercera
se reconoce habitante.
Sin excusas,
lo guié por mi cuerpo:
pantanoso territorio de gemidos
Con cada embestida,
las palabras
cambiaron de color.
Fui gato
que gritó
nombre de hombre
en medio de la noche.
Temprano, nos vestimos
para ocupar
el lugar de simples coincidencias.
En la calle,
nuestros cuerpos
fueron ecuaciones no resueltas.
El asfalto fue un dios
que exigió mucho.

 

Desviado

Hijo bastardo
de madre soltera
y encima puto:
llevo en mi, todos tus monstruos.

Sobre mis espaldas:
el solitario apellido,
saliva de hombres que terminaron
y se vistieron.
El caminar amanerado,
a veces escondido,
a veces exagerado.

Una vida dudosa.

El radical/ el insano/ el resentido…
Así, ¿Santificado será mi nombre?

Inseguro, paranoico
pero nunca el esfínter contraído.

Clamaron masculinidad
y les mostré el culo.
Ejercieron autoridad
y les escupí en la cara.
Pidieron discreción
y les grité: ORGULLO.

 

(Anal)tómico

Hay que ser distraído
y dejar el anatómico
en la casa del amante.
Gastado signo de orinar territorio…

Hay que ser cínico
y organizar un museo de calzoncillos
como botines del cuerpo a cuerpo:
Rayados, a motas, manchados.
El tuyo ocupa un lugar privilegiado.
Tener tus iniciales bordadas cerca de los testículos
es la más clara señal
de tu insignificancia.

 

Masaje

¿Pensamos lo vulnerable
que quedamos al dejar el cuerpo
desnudo ante un par de manos?
Nódulos, dolor y contracturas.
Es tu nombre hecho tirón lo que duele.
Tiene la piel morena.
Fuerza en los brazos.
Una respiración pausada.
Huelo jazmines en el aire.
Los muslos vibran ante el roce.
Intento mirar su bulto
pero el peligro aparece.
Pide que de vuelta
como cuando estuviste
en mi espalda.
Ni el sudor se controla.
Me destapa
y mira mi amapola
queriendo llegar al cielo
sin viento.
Es imposible,
e involuntaria la pulsión.
El deseo es una flor
que crece entre toallas,
años luz de tu cuerpo.










.

CAMILA RECALDE [19.129]


Camila Recalde

(Asunción, 1992)

Escritora, narradora oral, editora y docente. Publicó poemas en la Antología de la Academia Literaria Kavure´i (2010) de la Facultad de Filosofía y en la Antología Generación Piknic (2016), ediciones El Guajhú. Publicó artículos en la revista especializada en poesía y crítica El Tren Rojo (2016). Coordinó el Club de lectura “Literatura Paraguaya de la Dictadura” (2015). Colaboró en la radio online Ondas Ayvu del CCEJS, con entrevistas a escritores contemporáneos en postcast del programa “Deshojando Ondas”(2015-2016). Es editora de la revista independiente de lengua y literatura El Guajhú (2013-2016). Actualmente se encuentra coordinando junto al poeta Carlos Bazzano, el Laboratorio de Creación Literaria (2016).



La madurez es una niña grande

La niña que se dedicaba a descuartizar flores por las tardes, una de esas tardes se preguntó por qué los seres humanos se empeñan en encontrarle sentido a sus acciones, fue la última vez que se sentó a descuartizar flores por las tardes.


Mis bienes

Clausuraron el parque,
pavimentaron el césped.
Ya no tengo más
que lo que guardan
mis bolsillos rotos;
un par de aguacates,
muchos limones,
un gato sin dueña,
demasiados besos…
Y vos,
que vas con los hombros cargados
de acordes mayores,
de peces sin nombre
y al final del día
solo tenés tus manos
tus manos y sus muchas ampollas
y un invierno leve
que no sacia
tu anhelo de frío.
Y nosotros,
que aun sumando
nuestros escasos bienes
no somos más que polvo,
dudas,
buzón sin casa
parque clausurado,
cabellos sin trenzas,
poemas sueltos,
techaga´u,
no sé.



Mis amigos se drogan

Mis amigos se drogan, se drogan mucho, el gobierno les droga; yo me drogo con ellos, ellos me drogan, me droga el gobierno narco, me droga el tiempo que no para, la tristeza a la que no le saco ni una sonrisita, me droga la incesante duda, me droga la sobriedad con sus reglas demasiado estrictas para mí y mis amigos. Me droga la soja transgénica, las campañas electorales, cada uno de los 40 grados de la tarde asuncena, se droga mi hermanito, mi primo, mi papá y hasta mi vieja se droga. La legalidad, la legalidad es otra cosa.



Contrato social

Tiene derecho a una educación formal:
timbre-fila-tomar distancia-himno
buenos días profesora,
bien, gracias y usted profesora
Tiene derecho a guardar polvo en los bolsillos
del uniforme escolar
Tiene derecho, si se porta bien,
a una vida eterna
y, por supuesto
tiene derecho a permanecer callado .
Está prohibido abrazar árboles
en la peatonal de San Lorenzo.
Beber alcohol frente a la iglesia de Areguá.
Prohibido bañarse desnudo en lugares públicos,
prohibido estornudar sin taparse la boca,
prohibido escribir por la pared,
usar bikini en el hospital,
reírse en los entierros,
chuparse los dedos antes de comer,
manejar muy rápido,
manejar muy despacio,
prohibido escribir “prohibido” sin h,
aunque suene igual…
Prohibido comer con la boca abierta,
con las manos sucias,
mascando con chicle,
con los codos sobre la mesa.
Prohibido.
Prohibido comer tierra,
tomar cerveza con vino
tomarse de las manos entre los nenes,
tomar leche antes de sandía
y después de la sandía,
prohibido casi cualquier cosa.
Prohibido lavarse la cabeza mientras menstruas,
alzar a los bebés mientras menstruas,
bañarse en la piscina,
no usar bombacha,
prohibido sentirse bien mientras menstruas.
No, mamá. No estoy enferma,
estoy menstruando
Prohibido decir menstruación en voz alta y muchas, muchas cosas más.


Dice

Que le zumban los oídos,
que le resuenan los tímpanos.
Quizás son sus diablitos susurrándole lujuria
capaz que son sus ángeles cantándole buenas ondas
puede que sean esos bichitos del oído
despabilándose
quitándose el kaigue
destrozando el interior de su ser frágil
es lo que suelen pasar con los seres que viven dentro de otros, su vitalidad es proporcional a la desgracia del anfitrión y uno los ve y no sabe si alegrarse por uno o por los otros.
Nosotros, los espectadores, cegados por ese afán de objetividad, damos, casi siempre, en sentir pena por ambos, por él, por ellos, por todos. Seguimos optamos por sentir pena para poder, paradójicamente, sentirnos mejor,
más humanos,
más sensibles,
con más ángeles en las orejas.



Silencios

¿Me querés?
Silencio

¿Me escuchás?
Silencio

¿Vos me querés?

El tercer silencio fue tajante. Tres silencios fueron demasiado, me alejé inquieta, sollozaban mis ganas de sollozar. Entonces medité sobre mis sentimientos para encontrar su origen, lo hice detenidamente. Había hecho mal la cuenta, no fueron tres silencios. Fue solo uno, el mismo, idénticamente impersonal.
Habrá que aceptar el hecho de que infinidad de preguntas quedarán sin respuestas. O habrá que aprender a escuchar al silencio, de a poco, quizás él aprenda a escucharme para responderme satisfactoriamente cuando le pregunte si me quiere.



A veces yo, siempre vos.

A veces,
cuando noto lo absurdo de la realidad
casi escucho mis ronquidos
Respirar, despertar, respirar…
generalmente no funciona
¿Cuánto más necesitas para dejar de necesitar?
quedate un rato más,
cocinemos algo
Yo,
que duermo con los pies descubiertos
que te extrañé desde siempre.
que me pregunto respuestas
y me respondo preguntas
que muy pronto me quedé sin nada más para dar
¿Y si dormimos juntos?
quédate a dormir,
durmamos juntos
Siempre
que me entregué a la zoofilia
la llamé de otra forma y deseché la moral
las categorías, las barreras.
busqué cosas que no terminé de comprender.
Vos,
que tenés tanto miedo, tanto miedo
que comprendés el miedo y nada más
que no te gustan las trenzas
que te acercás a luz
solo para agrandar tu sombra y sentirte grande, más grande.
¿Y si hablamos de otra cosa?
Está haciendo frío
mejor ponete una gorra.








.

martes, 23 de febrero de 2016

CRISTIAN DAVID LÓPEZ [18.156]


Cristian David López 

Nació en Lambaré, Paraguay, el año 1987.

Es narrador y poeta. Escribe en español y guaraní. Tras residir un año en Argentina, actualmente vive en Oviedo donde participa en diversas actividades culturales.

Ha publicado Poemas del exilio (Universos, Mieres, 2010) y ha sido incluido en la antología Tempus Fugit (Círculo Cultural de Valdediós, 2011). En 2012 ha editado y traducido con José Luis García Martín, Guarani purahéi / Cantos guaraníes (Gijón, Impronta, 2012) y el más reciente, Permiso de residencia (Ediciones de la Isla de Siltolá, Sevilla, 2o15).



El Jakaré

Mamá ha cerrado la puerta
para no dejarte entrar.
Dejo mi ventana abierta
para que puedas pasar.

                *

Si no quieres verme triste
no digas que ya te vas.
Deja a tus besos decir:
"Chau, mi amor, mañana más"


En Paraguay, se le llama "Jakaré" al impertinente amante que visita a su amada en las madrugadas, y que acostumbra, como un Romeo, entrar por la ventana. Las madres siempre rezan: cuidado con el jakaré.



Lui-Lui

Aipyso che kuã
Lui-Lui asapukái.
Lui-Lui oguahe,
Ogueru ipepoguype
yvyty piro’y.
Lui-Lui oguejy che kuãre.
Ha oikojey che hegui
mitã'i koygua,
okyhyjeva he’i hagua
ndeve: Rohayhu.



Espérame aquí

Hace tiempo que ya no te conozco,
me olvidé de tu voz, de los gestos
que hacías con los labios.
Tu cabellera negra que se encendía,
poco a poco se me apagó.
¿Qué será de ti, qué será de mí?
Le pregunto al del espejo,
ese que lleva una bolsa en los ojos,
tal vez de tanto esperar, de tanto soñar.

¿Dónde estará ese lugar
en que tal vez volvamos a encontrarnos?
Hambrientos de apagar lo que nos entristece.
¡Vaya camino que nos separó!
“Espérame aquí”, dijiste. Recuerdo la lluvia
y que, como una enorme raíz,
el tiempo me abrazaba.
Quedé indefenso
y mi alma se oscureció.

Y pasaron los años, millones de gotas sucedieron,
se cayeron los edificios a mi alrededor,
se multiplicaron las calles con mis pasos
las ratas me miraron maquiavélicas,
temblé y la tierra a mi alrededor
se fue rompiendo,
me volví tal vez duro.

Y como al demonio el fuego te siguió,
con tu imagen se marchó,
lloré unos años, miles de noches extinguí
y algunos días no te soñé.

A veces creo que aún estoy en esa esquina,
en donde me dijiste
“Espérame aquí”.
  



Huérfano

La serpiente que se arrastra es huérfana
de los pies y el ciego de la luz.
Quedarse huérfano
no fue en vano, siempre hubo un fin, una prueba.
La vida te ocultó el calor de la madre
para valorarlo, la caricia
para saber del dolor, los adultos
para que nadie decida por ti,
te mostró los fantasmas que habitan en tu cabeza
y así saber realmente quién eres.
Un huérfano no eres:
eres la caricia misma, el fantasma, el guerrero,
la resurrección. Arranca de tu costado una costilla
y de ella fórjate una espada.
Llámala Voluntad.
Nadie podrá resistirse a tu lucha tenaz.
Serás un ser de piel dura;
por más que quieran borrarte no podrán.
Comprenderás que lo huérfano es una forma de estar,
un estado de ánimo contagioso.


Humo-sapiens

“La gloria, es dulce” me dice una voz.
No soy el héroe que buscáis,
valquirias de alas rotas, de rostros estelares.
Solo soy uno más
atraído por el imán de la tierra
del cual sin querer soy otro esclavo.
Pero a pesar de la noche que me oculta la luz
procuro seguir esos pasos
las huellas en el desierto
que tal vez, me hagan volver,
junto a esa que cocinando, y cantando
en bicicleta va pensando en mí.
¡Sí, señor!
No creo en el futuro,
creo en esas manos que se agitan al verme.
Solo conozco un camino: el presente.
Desconfío del destino
de mil rostros de espejos,
alma ingrata que engendra sorpresas.
Por eso me anticipo a sus desgracias
disfrazadas de carnavales,
lo remedio con volver a intentarlo siempre.
Soy la hormiga que sube la montaña
tras una miga de esperanza
y soy la oruga anillada que medita cual Buda
en su bola de lana, tranquilo y tibio.
Seguro como el feto en el útero de la madre.
¡Sí, señor!
En el fondo es todo lo que busco:
Ser protagonista del sitio que ocupo.
La verdadera gloria es identificarme
como humo-humano,
si al final eso es lo que soy.
Subir, subir alto
y desaparecer…



Luciérnaga

No quiero ser el reflejo
de la luna en el lago.
Yo quiero ser algo más.
Totalmente independiente.
¡Yo quiero ser, al menos,
luciérnaga  que alumbra
en el oscuro bosque
con su propia luz el vuelo!



Interesado

Ella era tan fría conmigo…
Y a mí eso me gustaba.
Porque solo la quería
para enfriar mi cerveza.



“Sy”

El poema “Sy” (madre, en guaraní), escrito por Cristian David López y galardonado como Mejor Poema del Mundo por el concurso Premio Internacional de Poesía Jovellanos, es un homenaje a las madres paraguayas.

Este anuncio de Itaú Paraguay incluye una emotiva recitación del poema, diciendo: “Para la mejor mujer del mundo, el mejor poema del mundo”.

Poema: Cristian David López – Sy

Sy
Ahai nde resa
ha mitãnguéra oma’ẽ.
Ahai nde juru
ha mitãnguéra opuka.
Ahai nde réra
ha mitãnguéra oñe’ẽ.



Madre
Dibujo tus ojos
y los niños miran.
Dibujo tu boca
y los niños sonríen.
Dibujo tu nombre
y los niños hablan.

Concluye el anuncio con estas palabras: “Solo nuestro idioma es capaz de expresar todo lo que ella nos inspira”. Al leer esa frase, especialmente en el contexto del poema, no es de sorprender que la lengua que sentimos como propia, es decir, “nuestro idioma”, suela llamarse nuestra lengua materna.

El poema también nos hace pensar en la entrevista que nos concedió Jaime Zacher, cantante de Bohemia Urbana: “Paraguay es un país muy matriarcal“.





CRISTIAN DAVID LÓPEZ. PERMISO DE RESIDENCIA

Permiso de residencia
Cristian David López
Ediciones de la Isla de Siltolá
Sevilla, 2o15

DESPERTAR A SOLAS


   El escritor Jorge Luis Borges es un inagotable almacén literario, un expendedor de citas que siempre deja satisfecho al consumidor; sus palabras tienen una semántica moldeable que se ajusta, como licra, a cada poemario. Así sucede con el libro de Cristian David López  Permiso de residencia, al que define por su carga autobiográfica este párrafo: “Toda poesía es plena confesión de un yo, de un carácter, de una aventura humana”.
   En cada conciencia individual gravitan siempre las coordenadas del origen, ese lugar que sobrevive a cualquier contingencia. Se aloja en los recuerdos para despertar a voluntad, como si concediera un sitio habitable a la memoria. La evocación define al presente como carencia y búsqueda. Cristian David López nació en Lambaré (Paraguay) en 1987 y el legado cultural de sus raíces es un signo estable del quehacer literario. Con el poeta y crítico José Luis García Martín, coeditó y versionó al castellano Cantos guaraníes / Guarani purahéi. Además impulsó la salida de Aforismos y reflexiones, del modernista paraguayo Rafael Barrett y dejó en su novela La patria del hombre una crónica marcada por una profunda estela vivencial que hace recuento de un intervalo remoto asociado a la infancia. Con ese bagaje bibliográfico no pasa inadvertido el título de su primera compilación lírica, Permiso de residencia; de nuevo remite a la inmersión en un entorno distinto y a la pertenencia eventual a otro contexto social. La acreditación legislativa permite fijar una residencia estable y realizar actividades laborales pero no borra la condición de transterrado, la certeza de no ser sino un extranjero que busca sitio.
   El enfoque de Cristian David López está muy lejos de la extrañeza reivindicativa, no se siente un expulsado del paraíso. El sujeto poético tiene una mirada diáfana y abre los brazos  con una nítida propuesta dialogal a la gente común, sin argumentaciones solemnes y con un saludable punto de ironía. Leemos en el introito “La llamada”: “Vengan, / los que no aprietan el tubo de dentífrico por el medio, / los que no cruzan los pasos de peatones en diagonal, / los que no manipulan el móvil al caminar por las calles, / los amantes del vino y la poesía, / los que se bañan para dormir, / los que tienen alguien con quien soñar / (aunque cada noche duerman solos)…”. Son versos que unifican coloquialismo y sentimentalidad, que conectan con el hombre de la calle despojado de cualquier dimensión épica, que hacen de la historia personal un estar común que apela al lector a reconocerse en los otros cercanos.
  De este modo el sujeto poético postula una reflexión en la que afloran las señales de un tiempo a través de composiciones breves, de dicción despojada, que solo precisan mínimos elementos de uso y que tienen un claro sentido aforístico en los finales. Algunos poemas se ajustan al molde versal del haiku, una estrofa ligada al ciclo estacional, al temporalismo y al contacto con la naturaleza. Resalta en esta primera parte la naturalidad expresiva, esa aparente confianza en mostrarse ante la otredad sin máscaras ni artificios, como si las palabras pronunciaran un sencillo ideario estético: “Desnudos los pobres / desnudos los enamorados, / los ciegos, los lisiados, / los huérfanos, los exiliados, / los sueños / desnuda la poesía “.
   El tramo central del poemario, “Biografía de ausente”,  agrupa composiciones más reflexivas. Los poemas reconstruyen un trayecto biográfico desde su epifanía, como si la existencia dispusiera un recorrido en el que junto al estar caminara el desarraigo y la incertidumbre, pero también la invitación al amor que marca varias composiciones del cierre final, “El viejo sueño”.
  Cristian David López organiza Permiso de residencia como un animado relato experiencial en el que los bloques poéticos tienen una aparente independencia, aunque comparten una voz cercana, que ofrece contenidos emocionales, y que tiene un sentido humanista del estar. Si la vida resulta aleatoria y umbría, no viene mal dar a los que recorren sus calles un poco de aire limpio, una alegría sujeta con un clip pasajero, un respiro que haga de la esperanza un trabajo estable. 

Publicado por JOSÉ LUIS MORANTE 



En la biblioteca

La luz entra por la ventana.
Es una luz limpia,
recién hecha por este día
que envejece conmigo
y contigo y con esos
libros de anaqueles 
olvidados.

La luz nos acaricia,
uno a uno,
y, como ladrona sigilosa,
algo se lleva de ellos,
de ti y de mí.

Necesita la luz
nuestra luz
para ser siempre 
joven,
para ser siempre 
luz.







.

domingo, 10 de enero de 2016

SHIRLEY VILLALBA [17.879]



Shirley Villalba

Nació en Coronel Oviedo (Paraguay) en el año 1974. Desde el 2004 participa del taller de literatura de la Universidad Iberoamericana, coordinado por la escritora y periodista paraguaya, Delfina Acosta. Sus poemas han sido publicados en libros del mencionado taller, así como en diarios y revistas locales."PENUMBRA HEMBRA" es su primera publicación independiente, dicho material ha obtenido  una mención de honor en el Premio Municipal de Literatura del la Ciudad de Asunción, año 2006.

Recientemente publicó el libro: Animal marcado (Arandurâ, 2015), trabajo de poemas y aforismos. Parte de su obra se encuentra en la antología La voz mediterránea. Participó del IV Encuentro Iberoamericano de Poesía “Carlos Pellicer Cámara”, 2008.



RETRATO SECO
(Dos poemas para Frida K).


Entre cejas o entre rejas

de ceja a reja me corona un riel de espinas
este infierno vertebral de calaveras me agoniza
esta esclavitud de placenta cercenada me alimenta
la orfandad que empuja mis entrañas me aborta y me aborta
soy un fantasma de madre no parida
mis ubres secas gotean su herrumbre en cuajos
ay, castigo de útero castrado
ay, bastidores fracturados de mis ojos
y ay, yo cojeando en mis retratos




Mi nana y yo- o yo mamando

cada estéril noche, desmamo fetos en los huesos de mi cama
y mis ojos sangran gotas de espejos que me hablan
y un retorcido aliento de tragedia cotidiana en cuajadas se me clava
y yo recóndita en mi Nana, amamanto sombras con la misma soledad que la noche en mí derrama
y me apincelo sin mirada


Sabiduría de cántaro

arcillo mi sed
y me desnudo de agua
y me refresco de luz
y me sediento de bocas
y me bebo



Revelación

cuando te vi aquí adentro
se hizo de día



Corazonada

desaguo el agua
de mi sombra
y me diseco
en lluvia



Vigilia

cuando la noche
se harte de mí
habré amanecido



Sombra de vino

anochezco
y me derramo en copas y me bebo tinto
y me sangro
y me coagulo en sombras

SACO Y CORBATA

Tengo un corazón
que viste de saco y corbata.
Cada vez que lo veo
se me desacomoda el aire
se me erizan
las cejas en la espalda
se me anudan los ojos
en la garganta
y la voz se me escapa
por los pies.


IDENTIDAD

Soy la sangre de la noche
     y la noche
                   el veneno
                              que en mí
desangra su mirada.



VARIACIONES

Cuando no despierto,
cuando corro 
hacia el retorno
de lo que cuento 
y suelto el hilo 
que me conduce 
al viento
suspiro el trecho 
que me falta
y finjo que finjo
seguir durmiendo.

Así no sueño,
así camino 
sobre mis pasos 
arrugados de recuerdos
y estiro el viento 
para conducirlo 
hacia paisajes 
que de a poco invento.

Cuando bostezo,
cuando suelto 
las riendas
de todo aire muerto,
cierro los ojos 
y me destierro 
soplando en mí 
una oración 
que me recorre 
y me envuelve 
en la carne 
del mismo viento.

Así despierto,
así no finjo,
ni me cuento un cuento,
así me llevo de la mano 
a futuros cuerpos,
aspirando del mío
un mensaje silencioso 
de silencio
y me reconozco viento
en la desnudez 
constante 
de nacer de nuevo



DOMINGO

Entumecido en el suspiro
extraviado de un mapa.
Descolocado en el regazo
lisiado de las horas.
Revuelto en el hueco
enardecido de los miedos.
Harto en el estruendo
ciego de las palabras.
Derrotado en el aire
homicida de un domingo.
Allí está mi corazón...
Deshabitado en el abrazo
manco de la muerte.



PENUMBRA HEMBRA

Penumbra Hembra
de aire y piedra
luz primera
que suena su inocencia
en el ton-ton
de una caverna
y se hace vigilia
en el sol
cuando no despierta. 
Penumbra Hembra
de flor y tierra
hebra de la noche
que sopla su tristeza
desde el regazo
de una soledad confesa
adobada en rezos 
y conjuros
de luna llena.

Penumbra Hembra
de fuego y fiera
furia de hojas secas
ahogadas en su esencia
latido que nace
del grito amanecido 
de una hoguera
y se descubre ceniza
en el verdor
de tan añosa vena. 

Penumbra Hembra
de agua y niebla
escarcha vieja
que sangra su mirada
en el ocaso 
de una quimera
y va despacio
hacia el encuentro
de ser quien era.


SABIDURÍA DE LOS GRISES

Y miras la distancia con el azul de la nostalgia
y sigues muriendo un poco cada día
y miras las cenizas con el gris de la llegada
y empiezas a morirte más que ayer
y miras tus cabellos y tu cuerpo transformados
y con la sabiduría de los grises
descubres con enfado
lo que has perdido sin saber



AGUACERO DE LUNA

Cuando sus manos
mojan mi sombra
la humedad me traspasa
y escribe en mi sangre
un camino de luz
que se hace noche en mis venas
y me bautizo por fuera
y me baño por dentro
y me aguacero de luna




Figuración

El reflejo se rompió
El tiempo se ahogó en su arena
Los minutos se traspasaron de horas
Las manecillas fueron degolladas en segundos
El instante se aisló en su templo
Los ojos se sometieron a la cuerda
Y mi rostro desfiguró al espejo.